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sábado, 16 de mayo de 2026

Sagrada Esclavitud (IV): Ante María debemos comportarnos como niños


Del sitio Gaudium Press:

En esta serie de notas cortas, sobre la sagrada esclavitud mariana ―tras las huellas de la obra de Mons. Juan Clá¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres”― , continuamos con las condiciones magníficas que se establecen en las relaciones de María Santísima y sus esclavos de corazón, y con un requisito indispensable, para recibir sus beneficios.

Recordando la oración compuesta por San Bernardo, la Salve Regina, Mons. Clá reafirma que la Virgen se constituye en la “dulzura” de sus esclavos, “cuando a Ella recurrimos humildemente”, con una dulzura incluso mayor que la del padre del hijo pródigo. La Virgen se convierte en la “esperanza”, sobre todo la esperanza de que Ella nos ayudará en todas las etapas del camino, pues “nunca se oyó decir que alguien que haya recurrido a su protección, implorado su asistencia o reclamado su socorro, haya sido desamparado” por la Virgen.

Recuerda Mons. Juan que, repitiendo la Salve Regina, quienes acuden a la Virgen son los “desterrados hijos de Eva”: “La única postura razonable es contemplarla [la grandeza de la Virgen] desde la miseria y la insignificancia de un hijo desterrado de Eva, es decir, admirarla con un corazón humilde”. El Monseñor insiste en esta actitud de reconocimiento de la miseria humana, algo más que cierto en nuestros días, para facilitar la comunicación de gracias con la Virgen.

Es más, él recuerda que esta fue la propia actitud asumida por Nuestra Señora, cuando cantó su maravilloso cántico del Magnificat: “Es el ejemplo que Ella misma nos da en el Magníficat, al profetizar que todas las generaciones la proclamarían bienaventurada porque Dios había ‘mirado la humildad de su Esclava’” (Lucas 1, 48).

Es decir, quien se debe dirigir con esperanza y confiado en las dulzuras de la Madre, es un pequeño consciente de su pequeñez. A este respecto el hombre se engaña mucho, incluso el raquítico y pequeño hombre de nuestros días, que con mucha frecuencia se cree grande, siendo menos que un pigmeo. Esta noción de nuestra pequeñez y miseria, debemos pedirla también a la Santísima Virgen.

Pero es que fue el propio Cristo no dio el ejemplo de hacerse pequeño delante de Ella: “El mismo Dios quiso hacerse Hijo de María, frágil y pequeñito en sus brazos, para que la Santísima Virgen ejerciese por entero su cualidad maternal sobre Él”, dice Mons. Juan.

Primero Él, Dios, la hizo gigante, a la Virgen, “y después de adornar su alma con todas las virtudes y coronarlas con el don de la Maternidad Divina”, el propio Dios asumió “la humanidad en la condición de niño, para que su filiación a Nuestra Señora fuese perfecta”.

El propio Dios quiso hacerse Niño en el seno y en los brazos de María, pero al hombre de hoy cuanto le cuesta el reconocimiento humilde, de la verdad de su miseria… Así somos. Insistimos: debemos pedir a la propia Madre que nos dé la gracia de entender, que ante Ella, no solo somos meros niños, sino que esa es la mejor actitud que podemos asumir.

Sí, el propio Dios siguió ese camino: “Se trata de una situación paradójica, en la cual el Verbo Eterno invierte los papeles, como que diciendo: ‘Ella es tan hermosa, tan santa, tan semejante a Mí que Yo, Dios todopoderoso, no resisto a encarnarme para ser su Hijo y, por lo tanto, de alguna manera ser inferior a Ella’. (…) Y siendo el Hombre-Dios la causa ejemplar del actuar humano, el modo de relacionarse con su Madre se convirtió en el paradigma por excelencia para los hijos y esclavos de la Virgen”, afirma Mons. Juan Clá.

El hacerse pequeño, afirma es la forma de adentrarse en el Secreto de María. Además, este requisito de pequeñez también nos debe mover a la esperanza, ya que “los fracasos, miserias y faltas no deben ser motivo de abatimiento y desánimo espiritual, sino al contrario, pues la Providencia se sirve de aquello como instrumentos para ‘vaciar’ el alma de sí misma y ‘llenarla’ de la Virgen Santísima, como explica San Luis Grignion de Montfort”.

Saúl Castiblanco

lunes, 16 de marzo de 2026

9 preguntas y respuestas bíblicas sobre la Virgen María

 

Del sitio Píldoras de Fe:

A lo largo de toda nuestra historia de la Iglesia Católica, podríamos seguir hablando y reflexión sobre la Virgen María y siempre en cada oportunidad encontrarías cosas maravillosas que decir de esta Santa Mujer que, con su Sí, trajo la Salvación a este mundo.

En Lucas 2,26 tenemos un relato de la madre de nuestro Señor, de la que iba a nacer. Se llamaba María, el mismo nombre que Miriam, la hermana de Moisés y Aarón. Su nombre significa ser exaltada, y una gran elevación fue para ella era estar llena de la Gracia sobre todas las hijas de la casa de David.

La Virgen María fue una hija de la familia real, descendiente de David, y ella misma y todos sus amigos lo sabían, a pesar de ser pobre y humilde en el mundo. La providencia de Dios y el cuidado de los judíos le permitieron preservar sus genealogías. Era virgen, pura y sin manchas.

A continuación, te presentamos algunas preguntas y respuestas sobre la Virgen María, que quizás puedan despejar toda duda a los católicos como a los no católicos, que Ella, la Madre de Dios, se merece toda nuestra veneración y admiración.

1. ¿Quién es la Virgen María?

María es aquella mujer, elegida libremente por Dios "entre todas las mujeres" (Lucas 1,28), y "llena de gracia" (Lucas 1,28) para una misión única e irrepetible: el Espíritu Santo "vino sobre Ella" y el poder de Dios la "cubrió con su sombra" (Lucas 1,35), de modo que, siendo virgen (Lucas 1,27.34), engendró un hijo en sus entrañas, "llamado Hijo de Dios" (Lucas 1,35)

Si por Eva entró el pecado en el mundo, ahora, por medio de la fe, la obediencia y el amor de María, nos ha llegado Cristo, nuestra salvación.

2. ¿Tuvo la Virgen María más hijos?

Los Evangelios mencionan cuatro "hermanos" de Jesús: Santiago, José, Judas y Simón; pero nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aja" = hermano, se utilizaba como tío, primo, sobrino, pariente. La traducción correcta es "parientes de Jesús". Tenemos algunos ejemplos de esto en la Biblia

  • En el Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, y sin embargo eran tío y sobrino (Génesis 12, 5).

  • En Marcos 15, 40 se nombran a José y a Santiago hijos de una María.

  • En Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana de la Madre de Jesús. Santiago, José, Judas, y Simón, eran primos, parientes de Jesús, como puede demostrarse perfectamente: HIJOS de María (mujer) de Alfeo, o Tadeo, en griego.

3. ¿Por qué la Iglesia llama a María Madre de Dios?

Isabel, plena del Espíritu Santo, dijo: "Que favor que la Madre de mi Señor venga a mí..." (Lucas 1,39-45.) La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kyrios" que es la misma que se utiliza para traducir "Adonai" (Señor) en el Antiguo Testamento.

Cuando una persona verdaderamente habla bajo la unción del Espíritu Santo, es Él quien habla, luego fue el mismo Espíritu Santo quien llama a María, Madre de Dios.

4. ¿La Virgen María nació sin pecado?

Jesús estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). Jesús NO puede tener pecado por lo tanto, por el poder de Dios, María fue preservada del pecado, en tanto a su maternidad.

Otra cosa. La palabra griega que se traduce "llena de gracia" es: Kejaritomene. Y la gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat: "Me alegro en el Dios que me salva".

De hecho, la Biblia, que habla tan claramente del pecado de Pedro o el de Pablo, los apóstoles, nunca habla de pecado ni por consiguiente de conversión en María.

5. ¿Los Católicos adoramos a María?

Los Católicos no adoramos a María; la Iglesia no se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia Jesús, y la proclamamos bendita, cumpliendo la profecía que está en la Biblia (Lucas 1,48); pero la adoración es única, propia y exclusiva de Dios.

6. ¿Por qué la Iglesia Católica llama a María Reina?

"El que se humilla será ensalzado", dice la Sagrada Palabra. María se humilla a esclava (Lucas 1, 38), y Jesús la ensalza a lo opuesto, que es Reina.

Además en I Reyes 2, 19, se dice: "en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey". Jesús es Rey (Juan 18, 37), es heredero del reino de David (Lucas 1, 32); y por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo, que es Rey.

Además, ¿qué hay de raro en todo esto? ¿No dice san Pablo que "si perseveramos, también reinaremos con El" (2 Timoteo 2,12)? ¿Por qué vamos a excluir a María de ese versículo?

7. ¿Por qué rezan el Rosario si eso no está en la Biblia?

Quizá no hay oración más bíblica que el rosario. Todos los misterios están en la Biblia, el Padre Nuestro, también esta en la Biblia y la primera parte del Ave María.

El Rosario es una oración mucho más Bíblica que cualquiera que se hacen en algunas iglesias.

En cuanto a la repetición dice el Evangelio (Marcos 14,39) que Jesús repetía muchas veces la misma oración. El rosario es una meditación; en una oración.

8. ¿Por qué los Católicos oran a María si está muerta?

Lo preguntan también muchos hermanos separados (evangélicos, testigos de Jehová, adventistas, etc)

En Juan 2,1-12, María demostró su poder de intercesión. "Pero es que solo hay un intercesor, y es Cristo" , dicen.

María intercede ante Jesús por todos nosotros; al igual que un pastor evangélico puede orar por un enfermo. María pide por todos nosotros. "Pero María está muerta...", insisten ellos. ¡Pues No!, eso es rotundamente falso. En Lucas 20, 38 se dice: "Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos viven"

En el Apocalipsis, que ellos suelen llamar Revelación: "Ap. 6, 9-11; Ap. 8, 3", las almas claman a Dios, aún después de haber abandonado este mundo.

Después de la llamada "muerte" hay una vida eterna. Esto es lo que leemos en la Ley; y ésas son la enseñanzas de la Biblia Cristiana: vida eterna para el alma; con la suerte que cada uno se busca, y no solo por su fe, sino sobre todo por sus obras y sus hechos: "¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios". (1 Corintios 6,9-10)

"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos". (Mateo 5,20)

En Lucas 16,19-31, el rico se dirige a Abraham... (¡no están muertos!), rogándole enviar a Lázaro, para advertir a sus cinco hermanos, (Lucas 16, 27-28.) Y vemos que este, llamado muertos, sí podía avisar, y ayudar a los de este mundo. La vida continúa.

Y si un muerto ya condenado, aquel rico egoísta, podía interesarse por la salvación de sus hermanos, ¿No podrá hacerlo María, la Llena de Gracia?

9. ¿Fue María siempre Virgen?

Resulta extraño que tantos hermanos evangélicos tengan tanta reticencia a reconocerlo, pues los fundadores del Protestantismo, propagadores de la "Sola Scriptura", Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwinglio, reconocían la virginidad perpetua de María como una enseñanza bíblica, y así lo transmitieron.

Lutero, ya protestante, la llama en su catecismo, la Siempre Virgen María.

Y es lógico; es bíblico. Examinemos la respuesta de María al ángel: "¿Cómo será eso, puesto que soy virgen?".

El ángel le habla de ser mamá. Se lo dice a una mujer "desposada" (Lucas 1,27). Pregunta: ¿cómo llega a ser mamá una mujer casada? Respuesta: teniendo relaciones íntimas con su esposo. ¿Entonces qué sentido tiene la pregunta que hace María?

Una mujer que tiene en su mente tener relaciones con su legítimo esposo ¿para qué pregunta cómo va a ser mamá? La única explicación es: porque de una manera que puede parecernos difícil de entender, pero que es bíblica y real, ella iba a permanecer virgen, por designio divino, sin duda, y por su propia resolución también.

Hermanos, la Biblia no es para discusión sino para edificación, (2 Timoteo 2,23-24.) Nadie da Gloria a Dios quitándole honra a María, pues la Honra de María es la gloria de Dios. María no está muerta, vive junto a su Hijo y junto al Padre.

Amad a María y Ella os llevará al Jesús que tanto buscáis. Ella lo conoce muy bien: lo llevó en su vientre, lo alimentó, lo cuidó. Nadie conoce más a Jesús que María.

Esperamos que estas preguntas y respuestas sobre la Virgen María te hayan aclarado todas tus dudas y te animen a amarla mucho más. Amar a María es amar el camino por donde Jesús estuvo.

Andrea Pérez
Venezolana viviendo en Ecuador
hija de Dios
mujer de fe, madre y esposa
De profesión ingeniera
 de corazón misionera
 Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual
 y buscando la coherencia
tomando como guía la frase de San Pablo:
Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir 
(Romanos 12,2)

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Cuatro formas en que la Inmaculada y Guadalupe van de la mano

Del sitio Aleteia:

 Al comenzar diciembre, los católicos se centran en María, ya sea en la advocación de Guadalupe o la Inmaculada Concepción.

Cada diciembre, los católicos se centran en María de dos maneras inesperadas en medio del tiempo penitencial de Adviento: su Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Guadalupe, la aparición de María en México en 1531.

Pero ambos van realmente de la mano.

1. Guadalupe ilustra a la Inmaculada Concepción

En primer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe es una imagen de lo que enseña la Inmaculada Concepción.

El dogma de la Inmaculada Concepción enseña que "desde el primer instante de su concepción, [María] fue preservada totalmente de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal durante toda su vida". Esto sucedió porque Dios le aplicó los "méritos de su Hijo" "antes de la fundación del mundo".

De hecho, el Nuevo Testamento describe una imagen muy clara de esto. En el Apocalipsis, Juan tiene una visión del cielo "antes de la fundación del mundo", y parece una descripción de Nuestra Señora de Guadalupe.

Juan escribe que "apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12, 1), y a punto de dar a luz.

Esto es lo que representa la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe: una mujer embarazada de pie sobre una luna oscurecida, vestida con los rayos del sol y envuelta en un manto de estrellas que le cubre la cabeza.

2. Una elaboración de la historia de Eva

En segundo lugar, la imagen es una elaboración de la historia de Eva.

En la Misa de la Inmaculada Concepción, la primera lectura del Génesis, que narra la historia de Eva, coincide estrechamente con la lectura del Evangelio, que narra la historia de María.

En el Génesis, Adán y Eva se esconden de Dios. En el Evangelio, el ángel dice a María "El Señor está contigo" y Ella acoge a Dios diciendo: "Hágase en mí según tu palabra".

En el Génesis, Eva culpa al ángel caído de su desobediencia al comer el fruto prohibido. En el Evangelio, la obediencia de María hace posible el fruto salvador de su vientre, Jesús.

En el Génesis, Dios pone a la serpiente "en enemistad" con la mujer y su descendencia. En el Evangelio, María acepta su papel de madre de aquel que vencerá a Satanás y "reinará… para siempre".

Todo esto puede parecer un cuento que solo sucede en la antigua Palestina y en el cielo, pero Nuestra Señora de Guadalupe muestra cómo sucede también en nuestro mundo.

Los símbolos de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe fueron vistos como un repudio del falso culto en el México primitivo, y la devoción a la imagen condujo a conversiones generalizadas.

En nuestros días, san Juan Pablo II prometió que, mediante la "poderosa intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, el Evangelio penetrará en el corazón de los hombres y mujeres de América e impregnará sus culturas, transformándolas desde dentro".

3. Asociada a todas las naciones

En tercer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe muestra que María se asocia con todas las naciones.

Juan Diego tuvo tres encuentros con la Santísima Virgen María. El 9 de diciembre, la vio de camino a Misa y ella lo envió al obispo para pedirle que construyera un santuario. El 11 de diciembre, él le informó que los obispos le pedían una señal, y ella le prometió una si volvía al día siguiente.

El 12 de diciembre, Juan Diego evitó la colina porque necesitaba cuidar de su tío enfermo, pero María se le apareció de todos modos, curó a su tío y le dirigió a la cima de una colina donde encontró rosas extranjeras floreciendo fuera de temporada.

Las recogió en su manto, o tilma, y cuando se las llevó al obispo, éste le reveló no solo las flores, sino la imagen milagrosa de su manto.

En estos encuentros, María habló en lengua azteca y se llamó a sí misma madre de los habitantes de estas tierras y de todos los que van a ella.

Ella nos dice lo mismo, pues es la nueva "Madre de todos los vivientes" que nos fue confiada por Jesús en la cruz.

4. Interacción con cada persona

En cuarto lugar, las interacciones de Nuestra Señora de Guadalupe con Juan Diego revelan las interacciones de la Inmaculada María con cada persona.

Cada acción que Nuestra Señora de Guadalupe realiza con Juan Diego, también la realiza con nosotros.

En primer lugar, define quién es Ella, la Inmaculada Concepción, el modelo de humanidad liberada del pecado, diciendo: "Yo soy la perfecta y siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive".

En segundo lugar, define quién es Juan Diego. "tú que eres mi mensajero… en ti absolutamente se deposita la confianza" y le dio las flores que le ayudaron a cumplir su cometido. También nos envía a nosotros con su antigua instrucción de "Hagan todo lo que [Jesús] les diga", y nos da las gracias para realizar el trabajo.

En tercer lugar, consuela a Juan Diego cuando está preocupado y le asegura que se preocupa por él personalmente.

"¿No estoy yo aquí, yo que soy tu madre?", pregunta y hace una promesa muy maternal: "Y mucho de allí merecerás con que yo te retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío".

Esas son las palabras que Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción nos dirige a cada uno de nosotros.

10- diciembre - 2024

 

martes, 9 de diciembre de 2025

¿Por qué Adan y Eva pecaron y María nunca lo hizo?

 


Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio:

¿Alguna vez te has preguntado cómo Adán y Eva, que fueron creados literalmente inmaculados, pudieron equivocarse tanto... mientras que María, también concebida en forma inmaculada, nunca pecó? 

Adán y Eva lo tenían todo: intelectos perfectamente claros, dominio sobre sus deseos y ninguna de las tentaciones complicadas con las que lidiamos hoy en día. Y, sin embargo... lo echaron todo a perder. ¿Por qué? Porque, aunque fueron creados sin pecado, no tenían garantizado permanecer así. Tenían que pasar una prueba (y la suspendieron).

Su pecado fue aún más terrible porque no tenían nuestras excusas habituales. No tenían el juicio nublado. No tenían apetitos desordenados. Solo una elección fría, clara y deliberada de desobedecer a Dios. Ay.

A diferencia de Adán y Eva, a María se le concedió algo más: el don de la perseverancia en la gracia. Desde el momento de su Concepción, Dios la preservó del pecado, pero (y esto es crucial) Ella seguía teniendo libre albedrío. Podría haber pecado, pero era tan impensable para Ella... tan contrario a su profundo amor por Dios, que nunca lo habría hecho.

Patrick Madrid ofrece una gran analogía: "Tienes libre albedrío, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez irías a tu casa un día y la incendiarías con tu familia dentro?". ¡Por supuesto que no! Claro, podrías hacerlo, pero los amas demasiado como para que eso se te pase por la cabeza. Así era el pecado para María... completamente impensable.

Patrick también menciona cómo Adán y Eva se comparan con los ángeles. La respuesta corta es que no se parecen. Los ángeles son espíritus puros, pensadores instantáneos que no necesitan aprender a través de la experiencia. Los humanos, por otro lado, tenemos cuerpo y alma, lo que significa que experimentamos el mundo de manera diferente. A diferencia de los ángeles, estamos hechos para crecer en conocimiento, amor y (con suerte) santidad con el tiempo.

Adán y Eva tuvieron que demostrar su fidelidad a Dios, y fracasaron. María, por otro lado, fue preservada especialmente por la gracia de Dios para que pudiera ser la Madre perfecta de Jesús. No se vio obligada a la santidad; simplemente amaba a Dios tan completamente que el pecado nunca fue una opción para Ella.

viernes, 31 de octubre de 2025

El rol de María que pocos comprenden

 

Del sitio Hozana:

Esta semana queremos compartirte un testimonio poderoso sobre la Virgen María, contado por nuestro amigo Alberto, de la asociación católica Nuestra Señora de la Luz (NDML, en francés), que nos ayudará a comprender el rol esencial de la Virgen María, para que la acojas mejor en tu vida:

María es nuestra poderosa intercesora

María no es una mediadora, sino una intercesora que reza contigo y te ayuda a acercarte a su Hijo. Cuando rezamos el Rosario, Ella nos toma de la mano, enseñándonos a acercarnos y permanecer en la presencia de Jesús.

Entre más te acerques a María, más cerca estarás de Jesús.

María puede adelantar las bendiciones en nuestras vidas

 La Virgen María es la Madre del Salvador, y su Hijo no puede negarle nada: en las Bodas de Caná, aunque no era el momento estipulado por el Padre para el inicio del ministerio de Jesús, María, con su confianza absoluta, logró adelantar los tiempos. Su intercesión provocó la salida a la luz de su Hijo.

Así como lo hizo con Jesús, ella también puede acelerar los tiempos y las bendiciones en tu vida hoy.

¡María actúa cuando acudimos a Ella!

Alberto también cuenta que un día pasaba por un supermercado cuando una jovencita necesitada le pidió ayuda. No tenía dinero en su tarjeta, pero sí llevaba consigo la Medalla Milagrosa. Se la ofreció, asegurándole que María haría algo por ella. Aunque la mujer inicialmente la rechazó, una desconocida que pasaba por allí le propuso comprarle lo que necesitara y, además, la acogió en su hogar.

¡María no abandonó a esa joven muchacha y tampoco lo hará contigo!

María es nuestra protectora

En el libro de Génesis, la mujer aparece como enemiga de la serpiente: mientras que la primera Eva se dejó seducir por ella, la segunda Eva, la Inmaculada Concepción, le aplastó la cabeza, dándole autoridad sobre los demonios. Alberto también lo vivió en carne propia: durante un retiro espiritual, sintió una fuerte opresión en su cama, como si estuviera en combate con una presencia oscura. Paralizado por el miedo, solo pudo balbucear un Ave María, y con cada decena del Rosario, la oscuridad se fue disipando hasta que finalmente sintió paz. Desde entonces, si no reza el Rosario, su día se convierte en un verdadero campo de batalla.

Como Alberto, tú también puedes experimentar el poder del Santo Rosario en tus combates cotidianos.

María es el lazo que nos une a Jesús

Rezar con María no es un freno, sino un impulso en tu relación con Dios. Cuando atamos nuestros zapatos, el nudo principal mantiene todo en su lugar, pero si hacemos un doble nudo, es aún más firme.

María es ese doble nudo que fortalece tu relación con Jesús: un medio para acercarnos más y mejor a Él.

¡Así que no lo dudes más: esta semana, toma tu Rosario y confía en la intercesión de la Virgen María!

¡Unidos en oración!

Sharael
de Hozana

sábado, 3 de mayo de 2025

Meditando el Rosario: Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles

 

Del sitio Evangelio del Día:

Pentecostés es la palabra griega que significa "cincuentena". Este día cincuenta que celebraba el pueblo judío, se contaba a partir del día que habían inmolado el cordero pascual; y eso era porque, cincuenta días después de la salida de Egipto, la Ley fue dada sobre la cumbre ardiente del monte Sinaí. De igual manera, en el Nuevo Testamento, cincuenta días después de la Pascua de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y se les apareció en forma de lenguas de fuego. La Ley fue dada en el monte Sinaí, el Espíritu en el monte Sión; la Ley en la cima del monte, el Espíritu en el Cenáculo.

"Todos los discípulos estaba juntos el día de Pentecostés. De repente, un ruido del cielo"... Tal como lo dice un salmo: "el correr de las acequias alegra la ciudad de Dios" (Salmos 45,5). Un gran ruido acompaña la llegada de aquel que venía a enseñar a los fieles. Fijaos como eso está de acuerdo con lo que leemos en el Éxodo: "Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar" (19,6). El primer día fue la encarnación de Cristo; el segundo día, su Pasión; el tercer día el envío del Espíritu Santo. Llega ese día: se oye el trueno, hay un gran ruido, brillan los relámpagos –los milagros de los apóstoles-; un nube espesa –la compunción del corazón y la penitencia- cubre la montaña, el pueblo de Jerusalén (Hch 2,37-38). (...)

"Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas de fuego". Unas lenguas, las de la serpiente, de Eva y Adán, habían hecho entrar la muerte en este mundo. (...) Por eso el Espíritu aparece en forma de lenguas, oponiendo lenguas a lenguas, curando a través del fuego el veneno mortal. (...) "Y empezaron a hablar". Este es el signo de la plenitud; el vaso lleno hasta rebosar; el fuego que no se puede contener... Estas diversas lenguas son las diferentes lecciones que nos ha dejado Cristo, como son la humildad, la pobreza, la paciencia, la obediencia. Hablamos estas diversas lenguas cuando damos ejemplo de estas virtudes al prójimo. La palabra es viva cuando hablan las obras. ¡Hagamos hablar a las obras! 

San Antonio de Padua

domingo, 6 de abril de 2025

San Luis: El rey nacido con ayuda del Rosario

 

Adaptado del sitio Editions ou Ginko:

San Luis fue un rey tan grande que el siglo XIII recibió su nombre: el siglo de San Luis. En los 40 años de su reinado (1234-1270), convirtió a Francia en el corazón de la cristiandad y propició la influencia del arte medieval, hasta el punto de que, por ejemplo, se construyeron edificios de estilo francés.

Cumplió así el sueño de su madre, Blanca de Castilla, que había rogado largamente a la Virgen María que le diera un hijo digno, por sus virtudes, de llevar la corona de rey de Francia. Su padre, Luis VIII, conocido como "El León", era él mismo un gran devoto de la Virgen María. En su testamento, pidió que se vendieran su corona y sus joyas para construir un monasterio dedicado a la Virgen María, deseo que cumplió su esposa.

El siglo de San Luis fue, por tanto, un siglo mariano. La gran devoción de San Luis y su familia a la Virgen María, así como la influencia de los dominicos y franciscanos, que aconsejaron a San Luis en su fe, provocaron cambios en la imagen de la Virgen María y en la mariología: el lugar de María en esta sociedad jerárquica creció: ahora estaba situada con Cristo en el cielo. Por eso se celebra más la gloria de la Virgen María, su coronación, que su humildad: se la honra como Reina más que como sierva; también se la honra como Madre. La figura de Eva se sustituye por la de María, la Nueva Eva, y el peso del pecado se aligera con la esperanza de la salvación. Esta esperanza se refleja en el arte gótico, en la arquitectura y en el conjunto de las artes, y se encarna en las representaciones de la Virgen María.

Este artículo destaca el lugar que San Luis concedió a la Virgen María en este siglo de oro del cristianismo medieval.

San Luis fue el fruto de una larga oración a la Virgen María. En efecto, su madre, la reina Blanca de Castilla, angustiada por no tener hijos, había conocido a Santo Domingo, que había ido a saludarla a París. Santo Domingo la instó a tomar a la Virgen María como mediadora, a rezar el rosario y a hacerlo rezar por las personas piadosas de la Corte. Él mismo había rezado por esta intención. Y así, el 25 de abril de 1214, nació el niño que se convertiría en Luis IX a la edad de 12 años, bajo la fuerte regencia de su madre durante su minoría de edad. Al final de su regencia, la reina Blanca de Castilla dejó a su hijo un reino pacífico, y continuó ejerciendo la autoridad espiritual y la regencia intermitente hasta su muerte, junto con su hijo.

Luis IX, canonizado en 1297 por el papa Bonifacio VIII

sábado, 14 de diciembre de 2024

8 claves para entender nuestra veneración a María

Del sitio Píldoras de Fe:

La Sagrada Escritura no nos dice directamente que debemos honrar a la Virgen María ¿Por qué los católicos veneramos con gran amor a la Virgen María?

Todos los que nos hacemos llamar seguidores de Jesús, estamos llamados a amar lo que Jesús amó y también a aborrecer lo que Jesús aborreció (el pecado). ¿Sabes a quién Jesús amor mucho? A su Santa Madre. Y estas son las razones por las que debemos venerar, honrar y amar a la Santísima Virgen María, tal como lo hizo su hijo. La Sagrada Escritura no nos dice directamente que debemos honrar a la Virgen María. Entonces, ¿por qué los católicos la honramos y la veneramos?

Estamos llamados a imitar a Jesús porque Él es el Camino, la Verdad, y la Vida. María fue la primera imitadora y seguidora de Jesús. También estamos llamados honrar a quienes son dignos de admiración y respeto y han vivido bajo la ley de Dios con amor y entrega plena. Jesús honró a su Madre, de lo contrario habría roto el cuarto mandamiento (honrarás a padre y madre).

El Papa Francisco consagró su papado a la Virgen María, bajo el título de Nuestra Señora de Fátima, y de la misma manera invitó a todo el pueblo católico a consagrarse a su tierno y amoroso cuidado, pues ella es nuestra Madre también, por lo que debe ser natural para nosotros, que María interceda por cada uno de sus hijos.

"Del mismo modo que un niño se dirige a su madre buscando consuelo y protección, así también nos dirigimos nosotros a María, con total confianza, pensando que, con seguridad, ella presentará nuestras oraciones al Señor".

1. Jesús honró a María

Honramos a María porque Jesús la honró. Jesús dijo: "Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre", y además: "El que maldiga al padre o a la madre, morirá". (Mateo 15,4)

Si José y María eran fieles cumplidores de la Ley (Lucas 2,39) y Jesús vivía sujeto a ellos (Lucas 2,51), entonces ¿crees que Jesús rompería algún mandamiento, sobre todo el de "honrar a Padre y Madre?

2. Bienaventurada por siempre

Según el Santo Evangelio según San Lucas, la Virgen María, inspirada por el Espíritu Santo, dijo: "Todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lucas 1,48).

Los católicos estamos cumpliendo con este versículo venerando a la Santísima Virgen, dando gracias a Dios por ser pieza clave en la obra salvadora de Dios. ¿Es que acaso el Espíritu Santo nos ha mentido y no debemos venerarla por todas las generaciones?

3. María es la nueva Eva

María es la madre de todos los hombres. Jesús la llamó "mujer", que significa "la madre de todos los que tienen la vida en Jesucristo". Eva fue llamada mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes.

María, la nueva Eva, se convirtió así, en la madre de todos los que son salvados por Jesús.

4. El "" de María

Honramos a María porque sin aquel "", sin esa entrega absoluta y definitiva de todo su ser a la voluntad de Dios, no tendríamos a Jesús, no hubiésemos tenido al amor de los amores pisando nuestro mundo, aún estuviésemos inmersos en una oscuridad.

El "" de María es muy profundo. Debido a su "", la Virgen María se convirtió no solo en una madre, sino en la madre de Jesús. Una vida ordinaria se hizo sagrada por medio de una invitación que ella afirmó. Su vida se profundizó en su relación con Dios. Como cualquier madre, ella era necesaria para inducir el amor a quien es el Amor. Cuando María dijo "", acogió a Dios en toda su plenitud.

"Dios, Tú eres mi creador, 
siempre paciente y esperando lo mejor de mí. 
Eres mi abundante invitación. 
Ayúdame a responder a todas las responsabilidades de mi vida 
con un Sí que has escuchado antes. 
Ayúdame a hacer eco del Sí que María dio en todos los aspectos 
a los que me has llamado a ser y estar. 
Amén"

5. María nos trajo la Luz.

Jesucristo es la luz del mundo. Honramos a María porque Ella es la madre de la Luz, una Luz que es el Camino, la Verdad y la Vida. Una Luz única que disipa toda tormenta y oscuridad. Tal como lo dijo Simeón en su cántico de alabanza: "Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: LUZ para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". (Lucas 2,29-32).

6. Madre de Dios

Ninguna otra mujer había sido, fue, ni nunca será, la madre de Dios, excepto esta pequeña Virgen que quedó grabada en la historia de la eternidad. Si decimos menos de María, entonces estaremos diciendo menos de Jesús.

Si no estamos dispuestos a confesar que ella es la madre de Dios, entonces ¿Cómo podríamos confesar que Jesús es Dios?

"Al aceptar la voluntad de Dios de ser la Madre de Dios, la fe de María marca el comienzo de la nueva y eterna alianza de Dios con el hombre en Jesucristo". (Redemptoris Mater por el Papa San Juan Pablo II).

7. María es la Reina del Cielo.

Nuestra Madre nos vigila desde el Cielo. Está atenta a nuestras peticiones con su dulce amor. Es madre que consuela, cuida y ama. Coronada como la Reina del Cielo, se encarga de hacer llegar el amor de Dios a todas las naciones a través de su amor maternal.

"Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas". (Apocalipsis 12,1)

8. María: modelo de escucha de la Palabra.

Cuando el Arcángel Gabriel se apareció a María para decirle que llegaría a ser la madre del Mesías, ella respondió: "He aquí, yo soy la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra". (Lucas 1,38).

Ella no puso adelante una serie de argumentos racionales contra algo que parecía realmente difícil de creer, Ella simplemente reconoció su lugar como sirviente del Señor. Ella sabe que Dios no puede mentir a través de un mensajero celestial, así que cualquier cosa que promete es digno de confianza, aunque le parezca absolutamente irracional a la mente humana.

María es un modelo oyente de la Palabra de Dios. Ella nos muestra cómo hemos de recibir el mensaje divino. Dios habla, oímos, creemos, confesamos con María: "Soy un servidor del Señor; hágase en mí según tu palabra".

Algunos, nos acusan, a todos los católicos, de ser adoradores de María, que cometemos un pecado grave al honrarla que solo Dios debe ser adorado y hasta utilizan la Escritura para afirmar falsamente esa acusación: "No habrá para ti otros dioses fuera de mí" (Éxodo 20,3).

Pero muy lejos de Adorarla, cuando oramos, cantamos, o hablamos de María, no la estamos adorando, o creemos que es una diosa, por el contrario, la honramos según las razones que ya hemos hablado, porque también es nuestra Madre espiritual. A la Santísima Virgen María, la veneramos con todo el corazón, porque la amamos como nuestra Madre de todos, que está atenta de todos los hijos que aman a su Hijo Jesús, nuestro Señor.

Oración de Confianza a la Virgen María

Cuando somos apartados o segregados por seguir fiel a la Palabra de Dios. 
María está allí con nosotros. 
Cuando somos perseguidos y azotados a causa de la Fe, 
María permanece fiel para fortalecernos. 
Cuando nos sentimos deprimidos, tristes o solos, 
María está allí para consolarnos, para aliviarnos el dolor. 
Cuando todo el mundo nos abandona y estamos a merced del enemigo malo, 
María está allí, a los pies de la cruz de nuestro Señor, 
rogando por nosotros para rescatarnos y no dejarnos caer.
 
Oh amada Madre, 
ven y mira la pequeñez de este humilde hijo tuyo y condúceme a los brazos de Jesús, 
sé mi auxilio divino en las tormentas de mi vida y 
ayúdame a nunca perder la calma, 
por el contrario, 
que pueda verme fortalecido por tu presencia que me rescata y 
me lleva a la fuente de salvación. 
 
Amén.

"Si surgen los vientos de las tentaciones, mira a su estrella, invoca a María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María". (San Bernardo de Claraval)

viernes, 6 de diciembre de 2024

¿Por qué el demonio odia a María?

 

Del sitio Píldoras de Fe:

El demonio odia a la Virgen María. De hecho, ha estado haciendo todo lo que está en su poder para desmotivar la devoción hacia ella. ¿Por qué el demonio odia a la Virgen María y por qué tú deberías amarla?

El demonio odia a la Santísima Virgen María. Porque, de hecho, ha estado haciendo todo lo que está en su poder para desmotivar la devoción hacia Ella e inculcar odio hacia Ella durante dos milenios.

¿Te has dado cuenta de que son los dogmas Marianos y las devociones a la Virgen las que despiertan las más fuertes reacciones en aquellos que rechazan a la Iglesia? Incluso algunos buenos católicos se avergüenzan de la devoción a Nuestra Señora, y sienten que no deberíamos ser tan extremos en nuestra veneración a Ella.

Tal vez, te has preguntado por qué la Iglesia tiene en tal alta estima a la Inmaculada Virgen María. Tal vez, te has preguntado por qué Dios ha escogido servirse de ella en la obra redentora.

Hoy, me gustaría echar una mirada al porqué el demonio odia tanto a nuestra Santísima Madre, y porque nosotros deberíamos ser sus fieles siervos.

El escenario es el jardín del Edén. Los personajes son Dios, la serpiente, Adán y Eva. El demonio se regodea en su triunfo. Acaba de engañar a Eva, y a través de ella, a Adán.

Qué orgulloso está el demonio de sí mismo. Casi puedes sentir su orgullo demoníaco en la destrucción, ya que ha podido malograr la obra de la mano creadora de Dios, y arrastrar a los seres humanos - por quien Dios tiene un amor especial - a la muerte y la miseria.

Dios aparece en la escena a limpiar el desorden, declarando la trágica maldición que arrastra el pecado, pero también para proclamar el proto evangelio, un primer vistazo al Evangelio y la condena del demonio.

Dios comienza por dirigirse a Satanás, diciendo que se arrastrará en el suelo por el resto de sus días. Luego revela algo que hace que Satanás tiemble de horror: su derrota final vendrá de las manos de una mujer.

"Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón". (Génesis 3,16).

Ahora los académicos argumentan acerca de si el pronombre en la frase es o no masculino, "Su descendencia te aplastará la cabeza", eso es si se refiere a la Virgen María o a Jesucristo.

Pero voy a contarles un pequeño secreto: eso no importa. Verán, Jesús aplastará la cabeza de Satanás a través de la Virgen María. Ella es el instrumento que Jesús utilizará cuando destruya a su antiguo enemigo.

Con eso en mente, es totalmente legítimo decir "Él aplastará tu cabeza" tanto como es decir "Ella aplastará tu cabeza". Es casi como decirle a un asaltante armado, "Un paso más y te disparo" y "Un paso más y mi magnum .44 te volará la cabeza". Ambas afirmaciones son verdaderas.

Entonces, ¿Por qué le duele tanto al diablo que María sea quien lo derrote? ¿Por qué Dios quiso utilizar a María para derrotar a Satanás? Ahora lo explico.

El demonio odia a la Virgen María, y me refiero a que él aborrece el hecho de que su derrota final vendrá de la mano de una sierva humilde.

De alguna forma, el corazón orgulloso del demonio puede manejar el ser derrotado por Dios porque sabe que es Todopoderoso y Omnipotente. ¿Pero ser destrozado por una pequeña Dama de Nazaret?

La idea es sencillamente humillante. Eso lo vuelve loco. Porque si hay algo que la creatura más orgullosa de toda la creación odia, es ser humillada.

Satanás encuentra que su derrota a manos de la Virgen María es tan humillante, porque ella es mujer, y las mujeres son el sexo débil (1 Pedro 3,7), y él desprecia a los débiles.

Él de verdad disfruta ver a las mujeres siendo abusadas, degradadas y siendo vista como objetos. Eso sin mencionar que nuestra Bendita Virgen María es humana, y Satanás odia a los humanos porque tenemos cuerpos, y él es puro espíritu, que desprecia los cuerpos.

Pero hay otra muy profunda razón por la que el demonio odia a la Virgen María, teme ser derrotado por esta Madre de los hombres: Ella es su reemplazo en el cielo.

Verás, Lucifer fue originalmente la mejor creación de Dios. Él era más hermoso, más poderoso que todas las otras creaturas que Dios había hecho. Y como todos sabemos, se le subió a la cabeza. Él era tan hermoso, tan poderoso que realmente creía que podía ser mejor que Dios. Las marcas indelebles de Satanás son el orgullo y la envidia del Todopoderoso.

Primero y principalmente, ella es supremamente humilde. De hecho, Ella es la más humilde creatura que ha existido.

  • Por cada onza de orgullo que el diablo tiene, María tiene el doble de humildad.

  • Por cada gota llena de odio y amargura en el corazón negro de Satanás, el Corazón de María está llena del doble de alabanza, adoración y amor.

  • Por cada parte de la depravada, pervertida y deformada alma del diablo, el Corazón de María está lleno de pureza y fecundidad.

  • Y por gracia, Dios ha hecho de Ella la más exquisita y más gloriosa creatura en el universo, el título que el diablo solía reclamar para sí.

En todas las formas, la Inmaculada Virgen María es totalmente opuesta a Satanás. En cada forma, ella es su reemplazo en el Cielo, y él lo sabe.

Este Divino intercambio de Satanás por María se revela en el himno de nuestra Señora, el Magníficat:

"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahám y su descendencia por siempre".

En el Magníficat, vemos el rol de la Virgen María en la salvación resumida bellamente:

  • La humildad de María "Porque ha mirado la humillación de su esclava".

  • El maravilloso trabajo de la gracia de Dios en Ella: "Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí"

  • Dios reprendiendo a Satanás "dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos"

  • Su colocación de María en el lugar de Satanás:" y enaltece a los humildes"

Lo peor de todo para el Demonio, su reemplazo en el cielo, no es otra que la Madre de la Palabra viva, Jesucristo, cuya pasión y muerte redimió a toda la humanidad a la que él ha tratado tanto de destruir. Su "SÍ" a Dios deshizo la desobediencia de Eva, labrando del camino para la obra salvadora del nuevo Adán.

La misma debilidad de Eva que Satanás instigó, fue reemplazada por la debilidad de la obediencia de María, una obediencia a la voluntad de Dios que la ha hecho poderosa más allá de cualquier límite.

Este es el plan Divino para la derrota del enemigo. Esta es la humillación y condena de Satanás.

Tal vez no lo sepas, pero Satanás te odia. Su amarga envidia lo lleva a querer destruir la obra de Dios y arrastrarla al abismo del infierno. Al demonio no le gustaría nada más que tú (hecho a imagen de Dios) lo acompañaras en las llamas eternas de un lago de fuego, porque a la miseria le gusta la compañía.

Pero no temas. La antigua serpiente no tiene poder contra la Inmaculada Virgen María, porque en el plan de Dios, ella es el instrumento que Jesús utilizó para humillar y destruirlo.

¿Quieres aplastar la cabeza del diablo en tu vida? ¿Quieres pasar con seguridad a través de las pruebas, tentaciones y tormentas hacia tu hogar eterno? La respuesta es simple, recurre a la Virgen María. Ámala, sé su devota servidora. Sé su siervo, su defensor, su apóstol. Consagra tu ser total y completamente porque nada de lo que le pertenezca se verá perdido. Como San Juan Damasceno dijo de forma tan hermosa: "Ser devoto a la Santísima Virgen María, es un brazo de salvación que Dios nos entrega a aquellos a los que Él quiere salvar".

El demonio está todo alborotado, haciendo todo lo que puede, porque sabe que su tiempo se acaba. Está asustado y enojado, porque sabe que un día muy pronto, él será aplastado por la Mujer que hace que su corazón tiemble, la mujer que esta hermosa cita bíblica define: "¿Quién es esta que se asoma como el alba, Hermosa como la luna llena, Refulgente como el sol, Imponente como escuadrones abanderados?" (Cantares 6,10).

Oración a la Virgen María, Reina de los Cielos.

recibiste de Dios el poder y la comisión de aplastar la cabeza de Satanás; 
por lo cual humildemente te suplicamos, 
enviar a las legiones de los cielos, 
que, bajo tu mandato, puedan expulsar a los espíritus malignos, 
e involucrarlos en todas partes en la batalla, 
frenar su insolencia, y lanzar de nuevo en el abismo del infierno. 

"¿Quién como Dios?" Oh, buena y tierna Madre, 
has de ser siempre nuestra esperanza y el objeto de nuestro amor. 
Oh Madre de Dios, envía los santos ángeles para defenderme 
y conducir lejos de mí al cruel enemigo. 
 
Santos Ángeles y Arcángeles, 
defiéndenos y guárdanos. 
 
Por Jesucristo, nuestro Señor. 
Amén.

Manuel Rivas 
Salvadoreño
feliz esposo y padre de familia

viernes, 23 de agosto de 2024

Cinco santos que amaron a María

Del sitio Píldoras de Fe:

Los verdaderos amantes de Jesús y María son los Santos. Ellos están ahora en el cielo por toda la eternidad, alabando a Dios con la Reina de todos los santos- La Santísima Virgen María. Los santos nos pueden enseñar a amar a Jesús a través de nuestro amor, devoción y confianza en María. La Virgen no nos aleja de Dios. Al contrario, Ella nos acerca a Dios.

De hecho, las últimas palabras de María que se pueden encontrar en la Biblia son "Hagan todo lo que Él les diga". (Juan 2,5) ¡El mejor consejo que podamos recibir! Si tan solo pudiésemos todos seguir y obedecer estas palabras de sabiduría, enseñadas por María: "Trono de la eterna sabiduría".

A continuación encontraremos cinco explosivas expresiones de los santos sobre su ardiente amor por María. La "frase Mariana" será citada y seguida de una breve explicación.

Con el Santo Papa Juan Pablo II demos todo a Jesús por medio de María. "Totus Tuus, Ego Sum..."

1. Santa Faustina y Nuestra Señora de la Divina Misericordia.

San Alfonso María de Ligorio escribió un clásico mariano "Las Glorias de María". Este gran Doctor de la Iglesia asegura que en Dios hay una armoniosa integración de justicia y misericordia.

Sin embargo, María es pura MISERICORDIA, y es llamada la Madre de Misericordia. Así que mientras, rezamos La Salve: "Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve..."

Igualmente importante en el Diario de la Divina Misericordia, Santa Faustina Kowalska exalta la misericordia de Dios, así como el rol de María en la dispensa de la misericordia de Dios. Leamos, meditemos y oremos...

"Para expresar dignamente la misericordia del Señor, nos unimos a Tu madre Inmaculada, porque así nuestro himno te será más agradable, ya que Ella ha sido elegida entre los ángeles y los hombres. A través de Ella, como a través del cristal puro, ha llegado a nosotros Tu misericordia, por su mérito el hombre se hizo agradable a Dios, por su mérito todos los torrentes de gracias fluyen sobre nosotros." (Diario: La Divina Misericordia en mi Alma, n°1746)

2. San Juan María Vianney (El Santo Cura de Ars).

Tras el engaño del diablo a Adán y Eva resultó el pecado original. Hasta el día que demos nuestro último suspiro, el diablo estará acechándonos, merodeando para tentarnos y hacernos caer y esclavizarnos. Pero si recurrimos a María, el diablo prenderá vuelo y la victoria será nuestra. Pongamos atención al consejo del Santo Cura de Ars.

"Si invocas a la Santísima Virgen, cuando el enemigo te tiente, llegará María a tu auxilio y Satanás se apartará de ti".

3. Santa Teresa de Calcuta.

¿Se ha sentido alguna vez preocupado, cansado, tenso o estresado? ¿Por qué no acude a María invocando su dulcísimo nombre? Veamos lo que es el consejo de una santa de nuestros tiempos: Santa Madre Teresa de Calcuta:

"Si al comienzo del día estás triste, llama a Nuestra Señora, haz esta simple oración: "María Madre de Jesús, sé mi Madre en este momento" Admito que, esta oración jamás me ha fallado".

4. San Maximiliano Kolbe.

San Maximiliano Kolbe es otro santo moderno. De niño, Nuestra Señora se le apareció y le ofreció a que escogiera entre dos coronas, una roja y la otra blanca. Él escogió ambas; la blanca, significando la pureza y su consagración a la vida religiosa; la roja era profecía de su martirio.

Maximiliano Kolbe decía que no intentáramos luchar contra el diablo solos, más bien que recurramos a María. Esto nos dice Kolbe:

"La lucha contra el infierno no la pueden ganar los hombres, aún los más astutos. Solo la Inmaculada posee la promesa de Dios de la victoria sobre Satanás".

5. San Alfonso María de Ligorio.

La virtud más grande que el corazón humano puede cultivar es la virtud de la caridad. La caridad es un amor sobrenatural a Dios y al prójimo. Pero ni el amor del ángel del más alto coro ni el amor más ardiente del más grande santo se puede comparar al amor ardiente, inmenso, vivo y constante del Inmaculado y misericordioso Corazón de la Madre de Dios.

San Alfonso María de Ligorio describió con estas palabras el inefable amor que arde en el corazón de María.

"Pidamos a Nuestra Madre Santísima una pequeña chispa de este amor para encender el fuego a nuestros corazones tibios. Los santos, porque así amaban a Dios, se lanzaron a hacer cosas tan heroicas por sus prójimos. Pero ¿quién ha amado a Dios más que María? Ella lo amó desde el primer instante de su existencia más de lo que lo han amado todos los ángeles y santos juntos en el curso de su existencia, como luego veremos considerando las virtudes de María.

Reveló la Virgen a sor María del Crucifico que era tal el fuego de amor que ardía en su corazón hacia Dios, que podría abrasar en un instante todo el universo si lo pudieran sentir. Que en su comparación eran como suave brisa los ardores de los serafines. Por tanto, como no hay entre los espíritus bienaventurados quien ame a Dios más que María, así no puede haber, después de Dios, quien nos ame más que esta amorosísima Madre.

Y si se pudiera unir el amor que todas las madres tienen a sus hijos, todos los esposos a sus esposas y todos los ángeles y santos a sus devotos, no alcanzaría el amor que María tiene a una sola alma. El amor que todas las madres tienen por sus hijos es pura sombra en comparación con el amor que María tiene por cada uno de nosotros. Más nos ama ella sola, añade, que lo que nos aman todos los ángeles".

María es Reina de los ángeles, Reina de los mártires, Reina de las vírgenes, Reina de los confesores, Reina hermosura del Carmelo y Reina de todos los santos. Una de las aclamaciones que más amaba San Luis María de Montfort era: "María, Reina de nuestros corazones". Aunque vivamos rodeados de numerosas tentaciones, pruebas, peligros, temores e inseguridades, podemos encontrar un refugio seguro, un oasis y un albergue en dos Corazones: ¡el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María y el Sacratísimo Corazón de Nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús!.

domingo, 11 de agosto de 2024

¿Por qué los católicos somos devotos de la Virgen?

Del sitio Píldoras de Fe:

Los católicos somos devotos de María porque Dios le ha concedido un poder especial capaz de alejar al demonio y acercar a los fieles

Quiero darte a continuación estas 7 razones del por qué los católicos somos devotos de María, del por qué la veneramos como si de nuestra madre se tratara, porque en verdad, Ella es nuestra Madre también.

La Santísima Virgen María ha sido citada como la "patrona de toda la humanidad". Además, está asociada con la protección de muchos lugares, naciones enteras, apostolados y misiones en el mundo. Qué gran responsabilidad para una mujer tan bella y poderoso de la que muchos católicos somos devotos.

Ser devotos es tener por estima a una persona o actividad. La devoción no es una adoración. Realizando una sencilla búsqueda en Google de la palabra devoción tenemos las siguientes definiciones: "amor, lealtad o entusiasmo por una persona". Los sinónimos para esta palabra incluyen: fidelidad, lealtad y compromiso.

Si ser devotos significa todo eso, ¿Debemos tener miedo los católicos de que somos devotos de María? Si ser devotos de María implica que la amamos de verdad, entonces eso jamás se puede confundir con "adoración". Dios no se pondrá celoso nunca de que seas devoto de María, de que pases tiempo con Ella rezando el Rosario o cualquier otra devoción.

Cuando honras a María y le tienes tan especial devoción, estás honrando el amor de Dios, estás cumpliendo con el cuarto mandamiento: "honrarás a Padre y Madre".

¿Por qué ser devotos de María? María es mi familia, le hablo y me gusta pasar tiempo con Ella como una forma de expresar mi devoción, o amor hacia ella y como una forma de honrar a Dios. A Dios le pertenece la adoración y a través de María, le honramos. Nuestro amor por María nos lleva más cerca de Dios.

A través de una publicación realizada en el Blog de Alejandra María Sosa, Ediciones 72, te traemos las razones de porque los católicos somos devotos de María y queremos seguir amándola para que nos siga acercando más y más al amor de Dios.

  • El difunto y conocido exorcista, el Padre Gabrielle Amorth, fundador y presidente honorario de la Asociación Internacional de Exorcistas, exorcista oficial en Roma, afirma que el demonio le tiene un odio feroz a la Virgen María.

  • El obispo de Nigeria declaró que Jesucristo le dejó ver que el rezo del Santo Rosario es un instrumento poderosísimo para terminar con la violencia de Boko Haram, un grupo islámico radical y sanguinario que se ha dedicado a perseguir, secuestrar, torturar, aterrorizar y asesinar miles y miles de cristianos de ése y otros países.

  • Scott Hahn, ex presbiteriano convertido al catolicismo, prolífico autor y actual profesor de teología en una universidad católica en EUA, cuenta que empezar a rezar el Rosario marcó una gran diferencia en su vida y lo ayudó en su conversión.

Los tres testimonios anteriores son muy distintos; pero llegan a una misma conclusión: A María Dios le ha concedido un poder muy especial, capaz de vencer al demonio y de convertir los corazones.

Los católicos lo sabemos y por ello nos acogemos confiados a su guía y protección. Pero hay muchas personas que no lo saben, y lamentablemente se pierden de su maternal intercesión.

Vale el esfuerzo recordar al menos 7 razones del por qué los católicos somos devotos de María y la amamos como si fuese nuestra madre terrenal ¡PORQUE LO ES!

  1. María es Madre de Jesucristo: De esto no hay ninguna duda al especto. Lo dice claramente la Biblia. Te invito a leer el Evangelio de Mateo 1,16.18;2,11 y el de Lucas 1,42-43. María es Madre de nuestro Señor Jesucristo y cuando Isabel, su prima se llenó del Espíritu, se le abrieron todos sus sentidos y con humildad, reconoció a María como Madre de Dios, exclamando:"¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?" (Lucas 1,43)

  2.  María vive en el cielo, al lado de su Hijo: Los católicos creemos que María fue asunta al cielo en cuerpo y alma, pero para quienes no aceptan lo que no está en la Biblia (aunque la propia Biblia no pide eso), hay un argumento bíblico: Jesús afirma lo siguiente "Porque Él no es un Dios de muertos, sino de vivos; todos, en efecto, viven para él". (Lucas 20,38). Así que María está viva, al igual que todas las almas que han partido de este mundo creyendo en Dios. Y María de seguro está en el Cielo, al lado del trono celestial.

  3.  María nos comprende y nos ayuda: Como ser humano, como mujer, María nos comprende perfectamente. Y los Evangelios la muestran siempre atenta a las necesidades de los demás y siempre dispuesta a ayudar. Una razón más para ser devotos de María. Por ejemplo, en cuanto María se entera de que su anciana prima está embarazada, va presurosa a apoyarla (ver Lucas 1,36.39-40), y en cuanto se da cuenta de que en cierta boda faltaba el vino, avisó a Jesús (ver Juan 2,3).

  4. María es nuestra Madre: Desde la cruz, Jesús encomendó a María al discípulo amado, y en él, a todos nosotros. La respuesta más simple que podemos dar del por qué los católicos somos devotos de María es que Ella es nuestra Madre también. "Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo que amaba de pie junto a ella, le dijo a su madre: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego le dijo al discípulo: "Aquí está tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Juan 19,25-27). ¿Por qué Dios eligió a María para ser la madre de Jesús? Pudo haber elegido a cualquier otra persona en cualquier período de tiempo, pero eligió a María. La eligió, no porque fuera la más poderosa, sino porque era la más humilde y abierta a la voluntad de Dios. Así se ganó el favor de los cielos y el corazón de la humanidad. A lo largo del Evangelio de Juan, Juan se refiere a sí mismo como el discípulo amado o aquel a quien Jesús ama (ver Juan 13,23, 21,7). Esto podría ser tomado como una posible arrogancia del Apóstol Juan pero en realidad, él quiere decirnos algo: Si María fue entregada por Jesús a Juan como una Madre para todos nosotros, entonces en Juan podemos ver representado a la figura todos los creyentes. Entonces, todos los que seguimos a Dios, somos los discípulos amados del Señor. María misma nos reveló su maternidad a toda la humanidad a través de las palabras que le dijo a San Diego durante su aparición como la advocación de la Virgen de Guadalupe: "No temas, ¿no esto yo aquí que soy tu Madre?"

  5.  La Virgen María intercede por nosotros: Nosotros, no acudimos a María como si fuese una diosa, nuestra devoción hacia Ella no es idolatría. Le pedimos, como en el Avemaría que ruegue por nosotros, a ¿quién? a Dios.En revelaciones y apariciones como la de la Virgen de Guadalupe, María nos ha declarado su amor maternal y ofrecido su intercesión. En la Biblia dice que "hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús" (1 Timoteo 2,5), pero mediador es un término muy diferente a intercesor (consulta el diccionario online de la RAE y te llevarás una sorpresa). Que María pueda interceder por nosotros ante su Hijo,no le quita ni le roba méritos a Dios. Al igual que tú o yo, podemos orar por los demás, interceder por los otros como pide la Biblia (ver Santiago 5,16; 1 Timoteo 2,1).

  6. María obtiene de Jesús cuanto le pide: Esta es otra de las razones del por qué los católicos somos devotos de María. En el Antiguo Testamento vemos que la mujer más poderosa de un reino no era la esposa del rey (solían tener muchas), sino su madre (ver, por ejemplos 1 Reyes 1).En el Evangelio vemos que también María, Madre del Rey, tiene el poder de obtener de su Hijo lo que le pide. En la boda de Caná, Jesús acepta intervenir, sólo porque Su Madre se lo pidió (ver Juan 2,6-11). Hay quien dice que Jesús no tenía consideración a María porque en dos ocasiones la llamó "mujer" en lugar de "mamá", a lo que cabe responder que, como judío, Jesús sin duda cumplió el mandamiento de honrar al padre y a la madre (ver Éxodo 20,12). Llamar a María "MUJER" no era señal de desprecio, todo lo contrario, era encumbrarla a una posición universal, expresar que Ella es la nueva Eva, y que si por una mujer, Eva, nos vino el pecado y la muerte, por otra "mujer", María, nos viene la redención, por medio de su Hijo.

  7. María nos lleva hacia Dios: La verdadera devoción a María, no se queda en Ella, sino que nos conduce hacia el amor de Dios. Ser verdaderos devotos de María, significa que hemos comenzado a amar a Dios con todo el corazón. María no quiere nada para sí, Ella nos presenta a Jesús y siempre nos pide: "Hagan lo que Él les diga" (Juan 2,5).

Acercarnos a María es acercarnos a Jesús, amarla para amarlo a Él. Esperamos que las 7 razones del por qué los católicos somos devotos de María haya disuelto todas tus dudas en cuánto al por qué debemos amar a María nuestra Madre.

Qriswell Quero
Venezolano, esposo y padre de familia, 
servidor, ingeniero y misionero de la fe. 
Comprometido con el anuncio del Evangelio. 
Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. 
Quien a Dios tiene nada lo detiene.