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martes, 9 de junio de 2026

El camino de fe de María es un modelo constante para la Iglesia

 


Traducido del sitio A Moment with Mary:

 El Concilio Vaticano II, al presentar a María en el misterio de Cristo, encuentra también el camino hacia una comprensión más profunda del misterio de la Iglesia. María, como Madre de Cristo, está unida de manera especial a la Iglesia, "que el Señor estableció como su propio cuerpo".

La realidad de la Encarnación encuentra una especie de prolongación en el misterio de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Y no se puede pensar en la realidad de la Encarnación sin referirse a María, la Madre del Verbo Encarnado.

El Concilio lo expresa cuando afirma […] que María "nos ha precedido", convirtiéndose en "un modelo de la Iglesia en materia de fe, caridad y unión perfecta con Cristo".

Este "ir por delante" como figura o modelo se refiere al misterio íntimo de la Iglesia, ya que ella realiza y lleva a cabo su propia misión salvífica al unir en sí misma —como lo hizo María— las cualidades de madre y virgen. Ella es una virgen que "mantiene íntegra y pura la fidelidad prometida a su Esposo" y "se convierte Ella misma en madre", pues "da a luz a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios"

Aquí se abre una amplia perspectiva, en la que la Santísima Virgen María sigue "yendo delante" del Pueblo de Dios. Su excepcional peregrinación de fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia, para las personas y las comunidades, para los pueblos y las naciones y, en cierto sentido, para toda la humanidad.

n. 5-6

viernes, 1 de mayo de 2026

¿Cuándo se declaró mayo como el mes de María? (Hemisferio Norte)


 Del sitio Fundación Cari Filii:

En Europa mayo es el mes de las flores y la celebración del esplendor de la primavera. Los antiguos griegos lo dedicaban a Artemisa (diosa ligada a la fertilidad) y los romanos a Flora, otra diosa de vegetación y fertilidad. En la Roma antigua, el 27 o 28 de abril empezaba la fiesta de Floralia, de carácter plebeyo y licencioso, que podía durar hasta 6 días en la época del Imperio.

En la cultura cristiana, la veneración a María, como Madre y como Dama, enseguida la asoció con las flores. Si las madres, hermanas y amadas aprecian las flores, ¿cómo no regalarlas a la Virgen María?

En la Edad Media, nació la devoción del Rosario, una oración repetitiva que se presenta a María como un ramillete de flores orantes.

Recuerda Antonio Sanfrancesco en un reportaje en Famiglia Cristiana que ya Alfonso X el Sabio, en sus Cantigas de Santa María del s.XIII, alababa a María como "Rosa de rosas, flor de flores, mujer entre mujeres, dama única, luz de los santos y de los cielos lejos (…)".

También el beato dominico Enrique Susón de Costanza (1295-1366), místico alemán, hablaba así de la Virgen María en su Libro de la Eterna Sabiduría:"Bendito sea el amanecer, sobre todas las criaturas, y bendito el prado florido de rojo, rosas de tu bello rostro, adornadas con la flor rojo rubí de la Sabiduría Eterna!".

En Roma, San Felipe Neri (1515-1595) enseñó a los jóvenes a los que acogía a rodear de flores la imagen de la Virgen, a cantarle alabanzas y a ofrecer actos de mortificación en su honor. Muchos de ellos eran huérfanos y podían ver en Virgen a una madre siempre buena y cercana.

En 1677, el noviciado de Fiesole, en Italia, fundó una especie de hermandad llamada "Comunella" que en la que "habiendo llegado las fiestas de mayo y escuchando anteayer a muchos seglares que empezaron a cantar mejor y a celebrar a las criaturas que amaban, decidimos que nosotros también queríamos cantar a la Santísima Virgen María". Combinaban oración, letanías y entrega de flores a estatuas de la Virgen.

Según la Enciclopedia Católica, la devoción de que la Iglesia considere mayo como mes de María se fortaleció en entornos clericales en Roma en el siglo XVIII en el ámbito estudiantil de los jesuitas.

Con el buen tiempo y acercándose el final de los exámenes, muchos estudiantes se entregaban al desenfreno. El padre Latomia, del Colegio Romano de la Compañía de Jesús, quiso contrarrestarlo con un voto de dedicación del mes a la Virgen. Desde Roma se extendió a los colegios jesuitas de todo el mundo latino y de allí a las iglesias. Se entrelazaron con otras devociones marianas locales de la primavera.

Giuseppe Maria Mazzolari, jesuita de familia noble y vida virtuosa, publicó en Parma, bajo su seudónimo de Mariano Partenio, un texto llamado "El mes de María o el mes de mayo consagrado a María, con el ejercicio de diversas flores de virtud propuestas a los verdaderos devotos de Ella". Animaba a vivir la devoción mariana no necesariamente en los templos, sino en los lugares cotidianos.

Lo que proponía era:

  • rezar ante una imagen de la Virgen (preferiblemente el Rosario)

  • meditar los misterios eternos

  • entrega de flores

Otro sacerdote jesuita, Alfonso Muzzarelli, en 1785 publicó "El mes de María", con propuestas similares. En el siglo XVIII, pues, se difundió la devoción tanto en parroquias como en hogares.

En 1945 Pío XII confirmó oficialmente que mayo fuera "el mes de María" y lo hizo culminar creando la fiesta de María Reina el 31 de mayo.

Pero tras el Concilio Vaticano II, esta fiesta mariana se pospuso para el 22 de agosto, mientras que el 31 de mayo se reservó para la fiesta de la Visitación de María.

La devoción de mayo siempre se quiso enlazar con el rezo del Rosario, especialmente en las familias. En la encíclica ‘Ingruentium malorum‘ de 1951, sobre el rezo del Rosario en familia, Pío XII escribió: "Es sobre todo en la familia donde queremos que la costumbre del Santo Rosario se difunda por todas partes, se conserve religiosamente y se desarrolle cada vez más. De hecho, será en vano intentar remediar los vacilantes destinos de la vida civil, si la sociedad doméstica, principio y fundamento del consorcio humano, no vuelve a las normas del Evangelio. Para lograr tan ardua tarea, afirmamos que el rezo del Santo Rosario en familia es un medio muy eficaz”.

En la encíclica Mense Maio del 29 de abril de 1965, Pablo VI escribía: "el mes de mayo es el mes en el que los templos y en las casas particulares sube a María desde el corazón de los cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más generosos y abundantes de la divina misericordia.".

Y en su encíclica Marialis Cultus, sobre la devoción mariana, insistió en la importancia del rosario: "debe ser considerada una de las ‘oraciones en común’ más excelentes y efectivas que el cristiano Se invita a la familia a actuar. De hecho, nos encanta pensar y esperamos sinceramente que, cuando el encuentro familiar se convierta en un momento de oración, el Rosario es su expresión más bienvenida".

Finalizamos recordando las palabras de Mense Maio de 1965: "Al acercarse el mes de mayo, consagrado por la piedad de los fieles a María Santísima, se llena de gozo Nuestro ánimo con el pensamiento del conmovedor espectáculo de fe y de amor que dentro de poco se ofrecerá en todas partes de la tierra en honor de la Reina del Cielo. […]"

"Nos es por tanto muy grata y consoladora esta práctica tan honrosa para la Virgen y tan rica de frutos espirituales para el pueblo cristiano. Porque María es siempre camino que conduce a Cristo. Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con Cristo mismo. ¿Y qué otra cosa significa el continuo recurso a María sino un buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella y con Ella, a Cristo nuestro Salvador, a quien los hombres en los desalientos y peligros de aquí abajo tienen el deber y experimentan sin cesar la necesidad de dirigirse como a puerto de salvación y fuente trascendente de vida?"

María, Salud de los enfermos, ruega por nosotros

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Recen el Rosario todos los días


Del sitio Revista de cultura católica Tesoros de la Fe:

El rezo del Santo Rosario fue enseñado por la propia Madre de Dios a Santo Domingo de Guzmán, en 1214. Mediante esta devoción, él alcanzó prodigiosas victorias y estupendas gracias para su época. A lo largo de los siglos, la Providencia ha obrado maravillas por medio de esta incomparable arma espiritual.

En Fátima, el día 13 de octubre de 1917, fecha de la última de las apariciones a los tres pastorcitos, la Santísima Virgen insistió: Recen el rosario todos los días. Sin embargo, pese a la importancia de tal pedido, los adeptos del progresismo menosprecian esta práctica de piedad mariana. A falta de argumentos convincentes, alegan que el rezo del Rosario es una “devoción anticuada”, del tiempo de las congregaciones marianas, de las procesiones solemnes, de las Misas en latín, del uso de la mantilla en las iglesias, etc. Dígase de paso, excelentes formas de devoción, muchas de las cuales están regresando.

Los débiles alegatos enunciados, lejos de desanimarnos, nos proporcionan nuevos motivos para empeñarnos aún más en la devoción al Rosario. ¿Cómo no recurrir a un medio tan poderoso de salvación eterna?

Sobre el crecimiento de la apetencia por el rezo del Santo Rosario, el “National Catholic Register” de los EE. UU. publicó a fines de diciembre, datos sumamente reveladores, en un artículo de Tom McFeely titulado El resurgimiento del Rosario:

  • El rezo del rosario fue ampliamente ridiculizado por los autodenominados católicos progresistas, durante los años que inmediatamente siguieron al Concilio Vaticano II".

  • Según tales críticos, el Rosario era una reliquia anacrónica y sin sentido, de una era arcaica de la fe católica. Pero las personas que rezan el Rosario con regularidad siempre supieron que tal crítica es completamente infundada".

  • Según resultados de las consultas en internet, a través del buscador Google, los laicos católicos alrededor del mundo parecen concordar en esto. El blog San Roberto Belarmino informó que ‘Google Adwords Analytic Tool estima que más de un millón y medio de búsquedas mensuales incluyen el término rosario’".

  • El blog católico comenta esta gran búsqueda del Rosario en Google: ‘Esta tendencia choca a muchos, una vez que en los años 60 presenciaron un fuerte impulso para que la Iglesia sea más moderna, y veían esta devoción anticuada como cosa del pasado’. Observa además que el mayor número de búsquedas del término ‘Rosario’, ocurre en octubre, mes en que la Iglesia se dedica de modo especial a su difusión”.  

     Oscar Vidal

jueves, 26 de febrero de 2026

Ramadan y Cuaresma coinciden este año


Traducido del sitio Aleteia:

Las temporadas de ayuno musulmana y cristiana, el Ramadán y la Cuaresma, coinciden este año; la oficina interreligiosa del Vaticano llama a ambas a buscar la paz a través de la oración, el ayuno y la caridad.

El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso ha publicado su mensaje anual dirigido a los musulmanes de todo el mundo con motivo del mes del Ramadán y la fiesta del ‘Id al-Fitr 1447 H. / 2026 d. C., en el que destaca la solidaridad entre cristianos y musulmanes durante una temporada de ayuno compartida.

El mensaje, fechado el 17 de febrero y publicado el viernes, (20 de febrero), está firmado por el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del dicasterio, y su secretario, monseñor Indunil J.K. Kodithuwakku.

Dirigiéndose a los "hermanos y hermanas musulmanes", el cardenal Koovakad expresó "cercanía, solidaridad y respeto" hacia los creyentes en Dios, citando la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II sobre la estima de la Iglesia hacia los musulmanes, que adoran al único y misericordioso Creador.

El Ramadán es el noveno mes del calendario lunar islámico y un período sagrado de oración, ayuno y caridad para los musulmanes de todo el mundo.

  • Ayuno diario: desde el amanecer hasta la puesta del sol, los musulmanes se abstienen de comer, beber y mantener relaciones conyugales.

  • Propósito espiritual: el ayuno fomenta la autodisciplina, el arrepentimiento, la gratitud y la atención a Dios.

  • Caridad: se hace especial hincapié en la limosna y el cuidado de los pobres.

  • Ruptura del ayuno: el ayuno de cada día termina al atardecer con una comida llamada iftar.

  • Id al-Fitr: el mes concluye con una oración comunitaria y una celebración conocida como la "Fiesta de la Ruptura del Ayuno".

Para los católicos, los paralelismos con la Cuaresma —ayuno, oración y limosna— ofrecen oportunidades para el entendimiento mutuo y el diálogo basados en la devoción compartida a Dios.

Este año, señaló, el Ramadán coincide con la temporada cristiana de la Cuaresma, una convergencia que describió como providencial. "Este viaje compartido nos permite reconocer nuestra fragilidad inherente y afrontar las pruebas que pesan sobre nuestros corazones", afirma el mensaje.

El cardenal reconoció la dificultad de las crisis contemporáneas, desde el sufrimiento personal hasta la inestabilidad global, y advirtió contra las tentaciones de la desesperación y la violencia. "Ninguna de las dos puede ser nunca un camino aceptable para los creyentes", escribió, instando tanto a los cristianos como a los musulmanes a fijar su mirada en Dios, "la Luz invisible", y a buscar la renovación a través de la oración, el ayuno y la caridad.

Citando a San Pablo —"No te dejes vencer por el mal, sino vence el mal con el bien" (Romanos 12, 21)—, el mensaje hace un llamamiento al coraje moral y a la disciplina espiritual. También cita al papa Francisco y al papa León XIV, haciendo referencia a los llamamientos a la fraternidad y a una paz que nace del "desarme del corazón, la mente y la vida".

La Iglesia católica, afirmó el cardenal, se solidariza con quienes sufren "por su sed de justicia, igualdad, dignidad y libertad", insistiendo en que los creyentes comparten la responsabilidad de restaurar la paz en un mundo fracturado.

El Ramadán concluye con el ‘Id al-Fitr, la celebración festiva que marca el final del ayuno.

21 - febrero - 2026

lunes, 19 de enero de 2026

Honrar a María es siempre honrar a Jesús

 


Traducido del sitio Un Minuto con María:

 Todas las gracias de María —su inmaculada concepción, su maternidad virginal, su virginidad perpetua e incluso su gloriosa asunción— ponen de relieve el hecho de que Jesús es el Hijo de Dios.

Todas las gracias de María, todos sus privilegios, no son más que el estuche que resalta la perla: Jesús es Dios. Por lo tanto, honrar a María es siempre honrar a Jesús.

Para la promulgación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854, el beato Pío IX escribió: "Como el Hijo único tiene en el cielo un Padre, al que los serafines proclaman tres veces santo, era absolutamente necesario que tuviera en la tierra una Madre en la que el esplendor de su santidad nunca se hubiera marchitado."

El hombre pecador balbucea ante un milagro tan grande, no sabe qué decir: ¿Acaso el pecado original, que nos afecta a todos, no se transmite con la misma naturaleza que recibimos de nuestros padres? ¿No está esta naturaleza caída? ¿Cómo pudo María escapar a tal herencia? 

El Concilio Vaticano II nos aclara este misterio: María, dice, fue "redimida de manera eminente en consideración a los méritos de su Hijo y, indemne de toda mancha de pecado, habiendo sido como amasada por el Espíritu Santo, [fue] formada como una nueva criatura".

Homilía
 7 - diciembre - 2012



Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com

sábado, 10 de enero de 2026

Los Cuatro Dogmas Marianos: Segundo Dogma Mariano: La Virginidad Perpetua de María

 

Del sitio Revista Agua Viva:

José María Carda Pitarch, afirma en su libro “El misterio de María”, que cuando se habla de la virginidad perpetua de María no se alude simplemente al hecho, común a otras mujeres, sino a la singularidad de haberla conservado concibiendo un hijo sin curso de varón (virginidad en el parto) y permaneciendo en aquel estado dentro del matrimonio y hasta el fin de su vida (virginidad después del parto).

El manual de Mariología de la Biblioteca de Autores Cristianos nos indica que virginidad y maternidad no son en María dos realidades separadas, aunque con el tiempo se separaron. En María, la virginidad es maternal y la maternidad es virginal. Son dos realidades mutuamente referidas. Lo único, lo genuino de la maternidad divina de María se expresa en el adjetivo “virginal”.

Si bien el tema de la virginidad de María ya fue abordado por los primeros Padres de la Iglesia, ha ido evolucionando a través de los siglos.

En los tres primeros siglos la virginidad adquiría el rango de auténtica confesión cristológica: era la forma de confesar la maternidad trascendente de María por ser madre del Hijo de Dios. Posteriormente, la confesión de María como la “siempre virgen” adquiriría otro matiz ejemplar, moral. Fue desprendiéndose de la maternidad, hasta el punto de ser presentada María como modelo de la monja, del monje, en quienes se da la virginidad sin maternidad o paternidad.

Pero a través de los tiempos algunos no aceptaron la concepción virginal de Cristo a través de María, mientras que otros han defendido este hecho milagroso. De hecho, existen tres interpretaciones sobre la concepción virginal de Cristo: La racionalista que la niega; la del catecismo holandés, que no la niega ni la afirma; y la interpretación tradicional que afirma dicha concepción.

La llamada interpretación racional surge, por así decirlo de una corriente en el siglo II, donde Cerinto, Carpócrates y Ebión, afirmaban que era imposible que Cristo fuera engendrado milagrosamente de una virgen, porque Jesús en cuanto hombre, era hijo natural de José y María. Posteriormente el racionalismo en el s. XVIII, el modernismo y el protestantismo de los s. XIX y XX, se sumaron a esta tesis. Para justificar su negativa esta corriente racionalista se basa en una interpretación de la Escritura, ya que para sus partidarios los evangelios de la infancia no tienen fundamento histórico, son una leyenda. Una leyenda que surge bajo la influencia de tres fuentes. La primera se basa en los antiguos mitos paganos donde existía la relación carnal entre dioses (hierogamias). La segunda tesis la fundan en la interpretación que hacen de la profecía de Isaías 7,14: “Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Afirman que esa profecía ayudó a crear la leyenda de la virginidad de María. Y la tercera fuente en la que apoyan su negativa, es que, según esta corriente racionalista, Pablo, Marcos y Juan no hablan de la virginidad de María. Consideran que si fuera tan importante lo hubieran dicho en sus escritos.

La otra corriente que ni afirma ni niega la concepción virginal de Jesús, es la llamada interpretación del catecismo holandés. Aquí varios autores de este catecismo dan una interpretación dubitativa. Admiten la posibilidad de que Jesús sea hijo de José y no niegan la concepción virginal de Jesús. Para estos autores no incidiría en el dogma el que Jesús fuera hijo de José, porque es Hijo de Dios.

Las razones que esgrimen para esta afirmación son varias. Atestiguan que los evangelios de la infancia no son históricos, son teología. Por lo tanto, la cuestión de la virginidad no es un dato histórico. En cuanto a la Tradición de la Iglesia, consideran que no añade nada a lo que dice la Escritura. Si Cristo fue concebido por la vida normal, tendría el Pecado Original y ante esto se necesita mantener la virginidad. Ante el Magisterio de la Iglesia, sobre la definición del Concilio de Calcedonia en el que se afirma que Jesucristo “es verdadero Dios y verdadero hombre”, estos autores consideran que, para ser verdadero hombre, tiene que ser concebido como los demás hombres.

Y llegamos a la interpretación tradicional, la que afirma que la concepción de Jesús en el seno de María se realizó sin concurso de varón, es decir, que en esa concepción el óvulo de María no fue fecundado por ningún espermatozoide masculino, suministrado por varón alguno en una relación sexual natural, sino que el Espíritu Santo hizo todo lo requerido para que el elemento material fuese apto para recibir el alma humana de Jesús. Es decir, José no es el padre natural de Jesús. Esta verdad es procesión de fe para los católicos y los ortodoxos.

La virginidad de María en la concepción de Jesús, tan claramente afirmada en los evangelios, fue tenida como objeto de fe desde los primeros tiempos.

Y los razonamientos en los que nos basamos para afirmar esta verdad son varios. El primero se basa en la escritura. Tanto los evangelistas Lucas como Mateo, aunque presentan dos tradiciones distintas, coinciden en la concepción virginal de Cristo, excluyendo a José en el origen humano de Jesús.

Mateo explica que Jesús es el heredero de las promesas hechas a los Patriarcas y a David. Haciéndole descendiente directo por la línea paterna de José, pero se lo impide la concepción virginal de María. Para salvar este obstáculo san José acepta ser el padre cuando el ángel se lo anuncia. (Mt 1,17-25) En este relato surge la anunciación del ángel a José y él asume su paternidad legal de Jesús.

Por su parte Lucas intenta destacar en el relato de la anunciación la virginidad de María. (Lc 1,35-35)

Posteriormente testigos de esta fe de la Iglesia son los Santos Padres a partir del s, II. Según San Ignacio de Antioquía, Jesucristo es “Hijo de Dios… nacido verdaderamente de una virgen”. Según Arístides, fue “engendrado de una virgen sin semilla y sin corrupción”. San Justino, en su Apología primera, refiriéndose a la profecía de Isaías escribe: “El anuncio de que una virgen concebiría significa que la concepción se realizaría sin unión carnal, pues si ésta se diera ya no cabría hablar de una virgen; en cambio, fue la virtud de Dios la que vino sobre la virgen y la cubrió con su sombra y, permaneciendo virgen, hizo que concibiera".

La virginidad de María tiene varios significados: cristológico, soteriológico, mariológico, escatológico y eclesiológico. De todos ellos me detendré en el significado eclesiológico. Es decir, en su relación con la Iglesia. Para la Iglesia católica María es la figura de la Iglesia Virgen y Madre. La Constitución Lumen gentium (63 a 65) del Concilio Vaticano II, nos indica que María es la figura de la Iglesia, en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo… Contemplando su misteriosa santidad, imitando su amor y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, también la Iglesia se convierte en Madre por la palabra de Dios acogida con fe, ya que por la predicación y el bautismo engendra una nueva vida e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. También la Iglesia es virgen que guarda integra y pura la fidelidad prometida por el Esposo, e imitando a la Madre de su Señor, con la fuerza del Espíritu Santo, conserva virginalmente la fe íntegra, la esperanza firme y el amor sincero.

Es decir, la Iglesia como depositaria y custodia de la fe, trata de salvar ese testamento de Cristo, y es Madre porque en su seno nacen nuevos hijos a través del bautismo. La Iglesia desarrolla su maternidad, por ello la Iglesia es Madre y como tal debemos sentirnos hijos de Ella y queridos por su infinito amor maternal.

Francisco Castro
Diácono permanente 
01 - abril - 2024

domingo, 5 de octubre de 2025

Una popular oración del Rosario fue creada para la misa

 

Del sitio Aleteia:

En octubre se celebra la memoria de Nuestra Señora del Rosario, y la oración que muchos recitan al final del Rosario se remonta a las oraciones de esta Misa

El Rosario es una de las oraciones devocionales más populares de la Iglesia Católica y, cuando se aprende a rezar el Rosario, a muchos se les enseña una variedad de oraciones adicionales. Por ejemplo, al final, la siguiente oración es el Dios te salve, Reina y Madre. Muchos rezarán esta oración mientras sostienen la medalla que une la prolongación del crucifijo al lazo del rosario.

Además del Dios te salve, Reina y Madre, muchos católicos rezarán una "oración final".

Antes del Concilio Vaticano II, la oración de apertura de la fiesta del Santísimo Rosario, tradicionalmente llamada oración "colecta", era la siguiente oración traducida al español:

"Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha comprado los premios de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la santísima Virgen María, imitemos lo que contienen y obtengamos lo que prometen. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén".

Si esas palabras le suenan familiares, es porque esa oración se suele dar como "oración final" del Rosario en muchos folletos y panfletos que describen cómo rezar el Rosario.

La oración resume perfectamente un tema central del Rosario, en el que esperamos que, "meditando estos misterios", podamos "imitar lo que contienen".

Después del Concilio Vaticano II, la fiesta se trasladó al 7 de octubre y se le dio una nueva oración inicial, que también puede sonar familiar.

"Derrama, te suplicamos, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que nosotros, a quienes la Encarnación de Cristo, tu Hijo, fue dada a conocer por el mensaje de un Ángel, podamos, por intercesión de la Santísima Virgen María, por su Pasión y Cruz, ser llevados a la gloria de su Resurrección. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén"

Para aquellos que están familiarizados con la devoción del Ángelus, la oración anterior sirve como oración final de esa devoción.

Es fascinante la frecuencia con que la devoción popular y la Misa se unen y se benefician mutuamente.

domingo, 28 de septiembre de 2025

La invitación de León XIV para el próximo 11 de octubre

 


Del sitio Aleteia:

En medio de la creciente tensión internacional, León XIV anunció que se celebraría una oración por la paz en la Plaza de San Pedro el sábado 11 de octubre a las 18:00 hrs

Al finalizar la audiencia general del 24 de septiembre de 2025, el Papa León XIV invitó a los católicos de todo el mundo a rezar el Rosario por la Paz durante todo el mes de octubre. En medio de la creciente tensión internacional, anunció que se celebraría una oración por la paz en la Plaza de San Pedro el sábado 11 de octubre a las 18:00 hrs. (10:00 hrs. en Ciudad de México), en el marco del Jubileo de la Espiritualidad Mariana.

"El mes de octubre, ya próximo, está especialmente dedicado en la Iglesia al Santo Rosario", explicó León XIV. "Por ello, los invito a todos, todos los días del próximo mes, a rezar el Rosario por la paz, personalmente, en familia y en comunidad", dijo.

sábado, 22 de febrero de 2025

Meditando el Rosario: Tercer Misterio Luminoso: Jesús anuncia el Reino de Dios, e invita a la conversión

 


Del sitio Directorio Franciscano:

Nos dice San Marcos que Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido entregado en manos de Herodes Antipas, dejó Judea y marchó a Galilea, donde proclamaba la Buena Nueva de Dios, diciendo: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva". En estas palabras se describe, como en programa, el contenido de la predicación de Jesús. El Reino de Dios, su llegada y lo que para los hombres trae consigo forman el tema fundamental de la "Buena Nueva" o "Evangelio" de Jesús. A su vez, el mensaje de la llegada del Reino de Dios exige de los hombres una conversión total del pensar y querer, y fe. Conversión y fe forman en conjunto un solo acto, una determinada posición religiosa del hombre ante Dios.

San Mateo, por su parte, nos dice que Jesús empezó a predicar y decir: "Convertíos, porque el Reino de los cielos ha llegado"; y añade que Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se extendió por todas partes, le seguían las multitudes y Él les enseñaba incansablemente.

A lo largo de su ministerio público Jesús pregona que todos los hombres están llamados a entrar en el Reino, para lo que es necesario acoger su palabra como semilla sembrada en el campo o levadura puesta en la masa de harina, imágenes de una verdadera conversión. En las Bienaventuranzas, código fundamental del nuevo Reino, proclama que ese Reino pertenece a los pobres de espíritu y a los que sufren persecución por causa de la justicia. En las parábolas Jesús nos hace entrever qué es el Reino y nos señala las disposiciones necesarias para vivir en el mismo.

Repetidamente invita Jesús a los pecadores al banquete del Reino: "No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores". Les invita igualmente a la conversión, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les demuestra con palabras y con hechos la misericordia sin límites del Padre hacia ellos y la inmensa "alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta". La prueba suprema de este amor será el sacrificio de su propia vida "para remisión de los pecados".

Por tanto, "Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe, iniciando así el ministerio de misericordia que Él seguirá ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la reconciliación confiado a la Iglesia".

Este misterio abarca muchas páginas del Evangelio. Son numerosas las escenas de la vida de Jesús que podemos contemplar o las enseñanzas suyas que nos estimulan a la meditación. Bien podemos recordar, sin duda, alguno de los evangelios escuchados en misa o pasajes leídos en diversas ocasiones. Hemos de pensar que Jesús se dirige a cada uno nosotros cuando nos dice que el Reino está cerca, que ha llegado, que está dentro de nosotros, donde hemos de descubrirlo y consolidarlo; es la gran noticia que nos da, y a lo largo de los episodios de su predicación nos va describiendo los rasgos y características de ese Reino, la vida que se vive en el mismo, las condiciones para entrar y permanecer en él; etc. La otra cara del Reino, la que mira hacia nosotros y de la que somos responsables, es la acogida del don de Dios, creer y aceptar lo que nos regala, dejarnos transformar por su gracia, ir conformando nuestra vida a la nueva vida de hijos de Dios, en una palabra, la conversión.

El concilio Vaticano II, después de recordar la intervención de María en las bodas de Caná, subraya su participación en la vida pública de Jesús: "Durante la predicación de su Hijo, acogió las palabras con las que éste situaba el Reino por encima de las consideraciones y de los lazos de la carne y de la sangre, y proclamaba bienaventurados a los que escuchaban y guardaban la palabra de Dios, como Ella lo hacía fielmente. Así avanzó también la Santísima Virgen en la peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz» (Lumen Gentium, 58).

domingo, 2 de febrero de 2025

¿Por qué hoy se celebra la fiesta de la Candelaria?

Del sitio Fundación Cari Filii:

El  2 de febrero la Iglesia celebra la conocida como “La Candelaria”, la fiesta de las luces, aunque en realidad va mucho más allá pues este día es profundamente cristológico, con la Presentación de Jesús en el Templo, y a la vez marcadamente mariano, porque también se celebra la Purificación de la Virgen María. Ambas, en cumplimiento de las leyes judías que observaban aquel momento.

Esta es una fiesta con mucha historia y tradición. En una homilía en 2002 San Juan Pablo II afirmaba que “celebramos el misterio de la consagración: consagración de Cristo, consagración de María, y consagración de todos lo que siguen a Jesús por amor al Reino”.

La Candelaria recibe este nombre porque en esta fiesta se bendecían tradicionalmente las candelas que se iban a necesitar durante todo el año para que así no faltase luz en los hogares. De este modo, los fieles acudían al templo con sus velas, que eran solemnemente bendecidas por el sacerdote para a continuación realizar una pequeña procesión con estas luces encendidas.

Concretamente, esta fiesta se celebra exactamente 40 días después de la Navidad, es decir, del nacimiento de Cristo. De acuerdo a la ley de Moisés, una mujer que había dado a luz a un hijo varón era considerada impura durante siete días. Además, debía permanecer otros treinta y tres días en “purificación de su sangre”.

Por ello, al cumplirse el tiempo de su purificación María cumplió con este precepto de la ley donde además de quedar limpia la madre ofrecía a su hijo en el Templo.

Dice la tradición que los mismos ángeles quedaron extasiados al observar a María ofrecer en aquellos virginales brazos al mismo Hijo de Dios.

De este modo, una vez cumplida la ceremonia de la purificación, la Sagrada Familia estaba dispuesta para salir del templo cuando se produjo el encuentro con el anciano Simeón primero y Ana después que relata Lucas en su Evangelio. "Ahora, Señor, ya puedes dejar irse en paz a tu siervo, porque han visto mis ojos al Salvador… al que viene a ser luz para las gentes y gloria de tu pueblo Israel…", afirmó el anciano, que además dijo a la Virgen: "Mira, que este Niño está puesto para caída y levantamiento para muchos en Israel… Y tu propia alma la traspasará una espada…".

Es una fiesta que los cristianos celebraron desde muy antiguo. Hasta el Concilio Vaticano II se celebraba como principalmente mariana, pero desde entonces ha pasado a ser en primer lugar cristológica, ya que el principal misterio que se conmemora es la Presentación de Jesús en el Templo y su manifestación o encuentro con Simeón. El centro, pues, de esta fiesta no sería María, sino Jesús. María entra a formar parte de la fiesta en cuanto lleva en sus brazos a Jesús y está asociada a esta manifestación de Jesús a Simeón y a la anciana Ana.

Hasta el siglo VII no se introdujo esta fiesta en la liturgia de Occidente. Al final de este siglo ya estaba extendida en toda Roma y en casi todo Occidente. En un principio, al igual que en Oriente, se celebraba la Presentación de Jesús más que la Purificación de María.

No se sabe con certeza cuándo empezó a celebrarse la Procesión en este día. Parece ser que en el siglo X ya se celebraba con solemnidad esta Procesión y ya empezó a llamarse a la fiesta como Purificación de la Virgen María. Durante mucho tiempo se dio gran importancia a los cirios encendidos y después de usados en la procesión eran llevados a las casas y allí se encendían ante alguna necesidad.

María, Salud de los enfermos, ruega por nosotros

lunes, 27 de enero de 2025

Un libro para los que no son marianos

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

El cardenal Walter Kasper fue el obispo de Stuttgart (Alemania) de 1989 a 1999 y presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos de 2001 a 2010. Era el hombre al que Benedicto XVI encargó el diálogo con los cristianos no católicos.

Teólogo experto en ecumenismo, en 2018, con 85 años, publicó un librito titulado María, signo de esperanza, con la intención de acercar la Virgen María a los católicos que no son muy marianos, quizá también a los cristianos de otras denominaciones, dando para unos los argumentos e intuiciones del Concilio Vaticano II, y para los otros los pasajes de la Biblia que le parecen más evocadores.

En español es un libro hermosamente ilustrado, de 94 páginas, de la colección "El Pozo de Siquén" de Sal Terrae, que puede ser una buena puerta hacia María para las personas reflexivas, más estéticas que emotivas.

Kasper es muy claro. Recuerda que tanto el calendario litúrgico anglicano como el luterano recoge numerosas fiestas marianas. "Estoy seguro de que si hoy fuera a mi patria, Alemania, y hablara de la Madre de Dios, alguien me diría: 'Este culto a María es una superstición y una desviación del Evangelio'. Mi respuesta a tales reproches es normalmente que yo hablo de María porque la Biblia misma habla de Ella. Yo hablo de la Madre de Dios porque ella está inseparablemente unida al mensaje sobre Jesucristo. María misma ha dicho en el Magnificat: ‘En adelante me felicitarán todas las generaciones’".

Kasper recuerda además que "se puede pecar de dos maneras, por exceso y por defecto" y recuerda que Pablo VI en su exhortación Marialis Cultus de 1974 advirtió ya de ese peligro, y por eso pedía que la espiritualidad mariana fuese teocéntrica, cristocéntrica, basada en la Biblia y en la liturgia. Eso es lo que busca este librito.

María signo de esperanza aborda distintas dimensiones de la Madre de Dios: ella es icono del Evangelio, es hija de Sión, es obediente a la palabra, es Madre de la Iglesia, es Madre de todos los vivientes, y hacia el final del libro, especifica el papel de María en la fe católica, y a María como intercesora que ruega por nosotros.

Para satisfacer al lector que pregunta "dónde está eso en la Biblia" hay todo un índice de citas bíblicas al final, no solo de los Evangelios, también del Antiguo Testamento.

"Ella es como la aurora que anuncia la salida del sol, demuestra que nuestra vida no termina en el abismo de las tinieblas sino que nos lleva hacia la luz que ha brillado definitivamente en Jesucristo", escribe el cardenal Kasper para el prólogo en español. El libro nació de una meditación sobre María en Roma, pero se se editó luego pensando en público de lengua alemana, y finalmente se tradujo a otras lenguas.

Es un libro para ayudar a rezar y por eso incluye el Cántico de María o Magníficat, el Cántico de Alabanza de Ana (del Libro de Samuel), las Bienaventuranzas, el texto de 1 Corintios sobre "Dios ha escogido a los locos del mundo para humillar a los sabios", una versión del Stabat Mater de Lope de Vega, un villancico del Cancionero de Espira de 1599 ("Una rosa ha brotado en un lindo vergel») y finaliza con el antiquísimo himno Sub tuum praesidium ("Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios").

El texto más curioso del librito son tres páginas de Martín Lutero interpretando el Magníficat: el mismo Lutero admite que el "ánimo y vida íntima" de María "exultan totalmente en el Espíritu". Añade Lutero que "la venerada Virgen María habla por experiencia propia", porque "en este punto ha sido iluminada y enseñada por el Espíritu Santo".

El librito se completa con hermosas ilustraciones: La Madonna con el huso, de Leonardo da Vinci; la Visitación de Giotto; una miniatura del siglo XIII; María, hija de Sion; un detalle de Lorenzo Lotto; la imagen de María Que Desata Los Nudos (advocación alemana que el Papa Francisco ha divulgado), la Madre Dolorosa de Tiziano, la imagen milagrosa de la Virgen de Guadalupe y la Virgen de la Misericordia de El Greco del siglo XVII. La estética, la tradición, la oración y la Palabra de Dios se refuerzan mutuamente en este pequeño volumen qué puede ayudar a la devoción de muchos.

viernes, 1 de noviembre de 2024

El mes de María

Del sitio Federación Mundial de las Obras Eucarísticas de la Iglesia:

En el hemisferio norte el mes de María corresponde al mes de mayo, mientras que en el sur se suele celebrar en noviembre y parte en diciembre. Lástima que, en la actualidad, en muchos lugares de ambos hemisferios ya no se festeja con la piedad y el colorido de otrora.

Al decir “otrora”, no pensamos en el medioevo ni en épocas tan distantes, ya que en tiempos posteriores al último Concilio Vaticano veíamos profusión de Misas, fiestas, procesiones, cánticos, flores… “Venid y vamos todos, con flores a María, con flores a porfía, que Madre nuestra es”, se cantaba con fervor.

En todo caso, en mayo hay tres fechas marianas hondamente arraigadas en la piedad popular: el 13 de mayo, Nuestra Señora de Fátima; el 24, María Auxiliadora; y el 31, la Visitación de María a su prima Santa Isabel, acontecimiento que contemplamos en el segundo misterio gozoso del Rosario.(*)

Sabemos que todos los homenajes prestados a la Santísima Virgen en su mes –y en cualquier día del año– tienen como motivación última el culto debido a Jesucristo, y, por medio de Él, al Padre Eterno; es el camino de toda oración.

Pero no se trata de homenajes nostálgicos hacia quienes vivieron hace dos mil años, sino de un reconocimiento agradecido por la presencia perenne y actuante, tanto del Hijo como de la Madre: Jesús oculto bajo los velos eucarísticos; y María, dispensadora de las gracias que nos sustentan en la profesión de nuestra fe.

La teología nos enseña que Dios, al disponer desde toda la eternidad la encarnación del Verbo, predestinó a ambos en un mismo designio. Esta cercanía intimísima entre Él y ella, debemos tenerla muy en vista cuando vamos a la Misa, comulgamos o hacemos adoración. Sí, porque en la Eucaristía está contenida, se ofrece y es comida, aquella misma carne que Jesucristo nuestro Señor recibió de su Madre.

A respecto de las grandezas de Nuestra Señora, el Magisterio de la Iglesia es pródigo en enseñanzas. Mucho se ha dicho y escrito… y mucho aún está por decirse y escribirse. Así se expresa San Luis Grignion de Montfort en su “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”: “No se ha suficientemente hablado, exaltado, honrado, amado y servido a María. Ella merece aún más alabanzas, respetos, amor y servicios” (n. 10). También: “María ha sido desconocida hasta aquí y esta es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debería serlo” (n. 13). Otra cita del Santo de Montfort: “¿Cuándo vendrá este tiempo venturoso en que María será reconocida señora y soberana de los corazones… cuándo respirarán las almas a María, como los cuerpos respiran el aire?” (n. 217).

Esa expectativa concierne de lleno a las almas eucarísticas. Entre otras razones, porque la devoción mariana conduce a dar todo el valor que cabe a la Eucaristía, ya que, siendo María la medianera de todas las gracias, lo es de la gracia insigne de acercarnos al altar, a la comunión, al sagrario y a la custodia.

Por el llamado “Sensus fidei” los fieles intuyen estas verdades con relativa agudeza, aunque no siempre llegan a explicitarlas, ni a asumirlas en todas sus consecuencias. Pero… ¿qué es precisamente el Sensus fidei?

Esta locución latina se traduce por “el sentido de la fe”; vamos a una definición cuidadosa: “El Sensus fidei fidelis es una especie de instinto espiritual que permite al creyente juzgar espontáneamente si una enseñanza particular o una práctica está o no en conformidad con el Evangelio y con la fe apostólica. Está intrínsecamente vinculado a la propia virtud de la fe; fluye desde la fe y es una propiedad de ella. Se compara con un instinto porque no es principalmente el resultado de una deliberación racional, sino que es más bien una forma de conocimiento espontáneo y natural, un tipo de percepción”. (“El Sensus fidei en la vida de la Iglesia”, Comisión Teológica Internacional, BAC, Madrid, 2014. Pág. 49).

Ejercitar este sentido de la fe es siempre benéfico y se hace muy necesario en los días de hoy en que reina un relativismo doctrinario y moral que confunde las mentes y condiciona tanto las conductas. La fe recibida en el bautismo importa en un compromiso, no puede subsistir adormecida e inoperante. Este precioso subsidio sobrenatural de que tratamos, a fuerza de ser ignorado o confundido puede llegar a perderse. En cambio, las personas atentas a ese sentido de la fe, disciernen realidades materiales o espirituales, algunas de ellas sutiles, que los incrédulos definitivamente no captan, por más inteligentes que sean.

Estos últimos suelen desdeñar a aquellos como soñadores, presumidos o infantiles. Deberían meditar esta sentencia del Señor: “En verdad os digo, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18, 3). Los que se hacen “como niños” son sensibles a los signos mediante los cuales Dios se manifiesta, y no creen que el cielo y la tierra estén fatalmente incomunicados por una espesa placa de acero… ¡Cuántos se cautivan y dan crédito a la llamada “inteligencia artificial”, anónima y falible, mientras ignoran las verdaderas riquezas brindadas por el don maravilloso de la fe!

El binomio Eucaristía-María de que veníamos tratando, nos es propuesto por la Iglesia mediante exposiciones racionales bien fundadas, pero se percibe también, con mayor o menor nitidez, a través del Sensus fidei. Ese vínculo estrechísimo entre el Pan del Cielo y la Virgen Madre fue acuñado por la piedad medieval en la fórmula “Caro Christi, caro María”: la carne de Cristo en la Eucaristía es la carne tomada de María. En la Edad Media, cuando la filosofía del Evangelio impregnaba la sociedad, el Sensus fidei era vivísimo.

Como homenaje a María, meditemos y pongamos a sus plantas tres nociones abordadas en esta reflexión: 

  1. La extrañadísima intimidad que hay entre Jesús y María. 

  2. Que aún están por conocerse excelencias de la Virgen, y quiera Dios que sea pronto. 

  3. Que en la vida cotidiana podemos valernos del Sensus fidei, tan útil en épocas turbulentas.

P. Rafael Ibarguren, EP

 (*) Nota de José Luis Salvia: En noviembre son fiestas importantes de Nuestra Señora 21 de noviembre: La presentación de María en el templo, 27 de noviembre: Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, y el 8 de diciembre Inmaculada Concepción

miércoles, 28 de agosto de 2024

Recemos el Oficio a la Inmaculada Concepción

Del sitio Cancanova:

Según una antigua tradición de la Iglesia, estamos llamados a rezar el Oficio de la Inmaculada Concepción, para proclamar las grandes alabanzas a la Virgen María, Madre de Dios. El Oficio de la Inmaculada Concepción fue escrito originalmente en latín en la Italia del siglo XV por el franciscano beato Bernardino de Bustis, con el fin de proteger la doctrina de la Inmaculada Concepción de los numerosos ataques que venía sufriendo por parte de los herejes desde el siglo XII.

A petición de los fieles devotos de la Virgen Inmaculada, el Oficio fue aprobado por el Papa Inocencio XI en 1678. Dos siglos más tarde, el 31 de marzo de 1876, el Oficio fue enriquecido por el Beato Papa Pío IX con 300 días de indulgencia cada vez que se rezara. En la reforma del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI modificó la doctrina sobre las indulgencias y concedió una indulgencia parcial a quienes rezaran con fe el Oficio de la Inmaculada Concepción.

El Oficio es una oración compuesta para ser cantada o recitada (todos a la vez o siguiendo la Liturgia de las Horas) con el fin de proclamar las alabanzas a la Madre de Dios y defender la fe de la Iglesia en la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Según la tradición de la Iglesia, los cristianos católicos rezan el Oficio en particular todos los sábados, pero es encomiable y recomendable recitar la Oración diariamente, porque el Oficio de la Inmaculada Concepción es una forma poética de proclamar la fe de la Iglesia en la pureza y santidad única de la Virgen María, Madre de Jesucristo.

De acuerdo con la fe de la Iglesia, la fiesta de la Inmaculada Concepción se incluyó en el Calendario Romano mucho antes de que se proclamara el dogma de la Inmaculada Concepción en 1476. En el siglo siguiente, en 1570, el Papa Pío V publicó el Nuevo Oficio y, en 1708, el Papa Clemente XI extendió la fiesta a toda la Iglesia, haciéndola obligatoria.

El Concilio de Trento, el 17 de junio de 1546, confesó sobre la Virgen María: "Ella fue la primera y la única que se benefició de la victoria sobre el pecado obtenida por Cristo: fue preservada de toda mancha de pecado original, y durante toda su vida terrena, por una gracia especial de Dios, no cometió pecado de ningún tipo (DH 1573).

En 1854, el Papa Pío IX declaró solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María con la Bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 (cf. DH 2803). El dogma de la Inmaculada Concepción de María es la declaración del dogma de fe de la Iglesia en la virginidad perpetua de la Madre del Hijo de Dios.

La Iglesia reconoce infaliblemente que la Virgen fue preservada inmune de la mancha de la culpa original desde el primer momento de su concepción y revestida de una santidad enteramente única. Sin embargo, desde los albores del cristianismo, los santos padres y doctores de la Iglesia han enseñado siempre que la Virgen María es enteramente pura y santísima, inmune de toda mancha de pecado.

Antes de la proclamación del dogma, el 27 de noviembre de 1830, la Virgen se apareció a Santa Catalina Labouré en la capilla de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en París. En esta aparición, María pidió a Catalina que hiciera confeccionar y difundiera la devoción de la "Medalla Milagrosa", con la inscripción: "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti". Con estas palabras, la Virgen confirma la doctrina de la Iglesia sobre la Inmaculada Concepción.

Más tarde, Nuestra Señora reveló su nombre a Bernadette Soubirous el 25 de marzo de 1858, en su 16ª aparición en Lourdes, Francia: "Yo soy la Inmaculada Concepción". De este modo, la misma Virgen María confirma el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado por el Beato Pío IX cuatro años antes. 

Por eso, según la antigua tradición de la Iglesia, todos los cristianos estamos llamados a proclamar las grandes maravillas realizadas en la Virgen María por medio del Oficio de la Inmaculada Concepción. "Una antigua tradición dice que Nuestra Señora se arrodilla en el cielo cuando alguien en la tierra reza el Oficio".

Además, las indulgencias concedidas por la Iglesia a las personas que rezan el Oficio atestiguan el gran valor de esta oración. En la certeza de la eficacia y grandeza de esta oración, recemos con fe el Oficio de la Inmaculada Concepción, si es posible todos los días, o al menos una vez a la semana, preferiblemente los sábados, pidiendo a la Virgen Madre de Dios especialmente por los pobres, por los pecadores, por las almas del purgatorio y por nuestras intenciones particulares.

domingo, 19 de mayo de 2024

Caminar 95 kilómetros hasta el santuario de Walsingham

 Del sitio Catholic News Agency:

Se espera un "récord de asistencia" en la próxima peregrinación anual al famoso santuario de Nuestra Señora de Walsingham, en Inglaterra, según la Sociedad de Misa en Latín (LMS) de Inglaterra y Gales, que organiza el evento estival.

Conocido como "el Nazaret de Inglaterra", el popular santuario está situado en la costa norte de Anglia Oriental y fue fundado hacia 1061.

Inspirados en la famosa peregrinación a pie de París a Chartres, los peregrinos se reunirán en Ely, Cambridgeshire Oriental, el jueves 22 de agosto, y caminarán unas 59 millas, 95 kilómetros aproximadamente) hasta Walsingham, donde su viaje concluirá con una Misa en la Capilla de la Reconciliación de Walsingham seguida de devociones el domingo 25 de agosto.

En un intercambio de correos electrónicos con CNA, Joseph Shaw, presidente de la Sociedad de Misa Latina, dijo: "El año pasado tuvimos 160 peregrinos, incluidos los voluntarios; esto supuso un gran salto con respecto al año anterior, que a su vez fue un gran aumento con respecto al nivel anterior al COVID... Los primeros indicios apuntan a que este año volveremos a batir un récord, como ocurrió en la peregrinación a Chartres".

Durante la peregrinación habrá cantos, rezo del rosario, misa diaria cantada y confesión en el camino.

A la pregunta de en qué se diferenciaba la peregrinación de LMS de otras peregrinaciones a Walsingham, Shaw respondió: "Muchos peregrinos llegan a Walsingham cada año, algunos caminando, otros en grupos. Lo que tiene de especial la nuestra es que está abierta a todo el mundo -a diferencia, por ejemplo, de una excursión parroquial- y el espíritu de la peregrinación, que se inspira en Chartres: canto, rezo del rosario, misa diaria cantada, confesión en el camino, cada vez a mayor escala, y físicamente exigente".

"Somos mucho, mucho más pequeños que Chartres, pero caminando en capítulos de 20-30 la experiencia es bastante similar. La caminata diaria es un poco más corta, e intentamos sacar el máximo partido de nuestro pequeño tamaño ofreciendo a los peregrinos una cena recién hecha: ¡la comida en la peregrinación de Chartres es muy básica! También tenemos un cantor en cada capítulo para dirigir los cantos".

El santuario de Nuestra Señora de Walsingham es conocido como "el Nazaret de Inglaterra", está situado en la costa norte de Anglia Oriental y se fundó hacia 1061. Una devota noble católica inglesa -Richeldis de Faverches- rezó para poder emprender alguna obra especial en honor de Nuestra Señora. A través de sus oraciones, María le mostró la Casa de la Anunciación en Nazaret y le pidió que construyera una réplica en Walsingham como recuerdo duradero de la Anunciación.

Shaw dijo a CNA que los peregrinos que han asistido hasta ahora eran un grupo diverso, pero que la media de edad se inclina hacia el lado más joven, gracias a la presencia de estudiantes, jóvenes profesionales y niños. 

Shaw dijo también que las dificultades que entrañan las peregrinaciones a pie les confieren un atractivo adicional. 

"Si nos fijamos en las estadísticas del Camino, veremos que en los años ochenta atravesó una época de vacas flacas", explica. "Tras el Concilio Vaticano II, creo que mucha gente no le veía sentido a una devoción que implica verdaderas dificultades. Las cosas han cambiado, y ahora atrae a un gran número de personas, incluidos muchos no católicos".

Para más información sobre la peregrinación del LMS de Ely a Walsingham, visite este sitio.

sábado, 4 de mayo de 2024

Devoción de los Cinco Primeros Sábados a Nuestra Señora (Quinto Sábado)

Del sitio The Communal First Saturday:

La Devoción de los Primeros Sábados, también conocida como los "Cinco Primeros Sábados" es una petición especial de Nuestro Señor y Nuestra Señora para hacer reparación por todos los pecados cometidos contra el Corazón Inmaculado de María. La Virgen prometió la salvación personal si cumplíamos los cinco Primeros Sábados consecutivos. Sin embargo, debemos seguir cumpliéndolos cada mes para consolar los Corazones de Jesús y María y reparar los pecados de los demás. La práctica continua de los Primeros Sábados ayudará a conseguir un período de paz y la salvación de muchas almas, como prometió Nuestra Señora (Fátima, 13 de julio de 1917).

El 10 de diciembre de 1925, el Niño Jesús y María le hablaron a Sor Lucía.

El Niño Jesús habló primero diciendo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de las espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya alguien que haga un acto de reparación para arrancárselas".

¿Qué quiere decir el Niño Jesús con "compasión"? Compasión es otra palabra para "misericordia". De hecho, la práctica de la misericordia empieza por tener misericordia del Sagrado Corazón de Jesús, que contempló todos nuestros actos durante su Pasión y necesita ser consolado también. 

Entonces, Nuestra Señora dijo: “Hija mía, mira mi Corazón, que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme; y di prometo ayudar a la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en el primer sábado de cinco meses consecutivos vayan a Confesión y reciban la Sagrada Comunión, reciten cinco misterios del Rosario y me acompañen por un cuarto de hora mientras meditan en los misterios del Rosario, con la intención de hacer reparación a mí".

Ahora sabemos que para hacer reparación por estos pecados, se nos pide que recibamos la Sagrada Comunión de Reparación, pero no hay que olvidar que la Virgen también pidió que se hicieran otras prácticas para cumplir su petición. Las cuatro prácticas que deben cumplirse en el Primer Sábado, con la intención de hacer reparación al Corazón Inmaculado de María, como pidió la Virgen en 1925, son los siguientes:

  •     Confesión*
  •     Recibir la Sagrada Comunión*.
  •     Rezar el Rosario*
  •     Hacerle compañía durante 15 minutos mientras se meditan los misterios del Rosario*.

* Cada una de estas prácticas debe hacerse con la intención de hacer reparación al Inmaculado Corazón de María.

Entonces, ¿cómo podemos tener compasión del Corazón de Nuestra Madre?

¡Con los Primeros Sábados!

¿Cuáles son las dos promesas de la Virgen?

Primera promesa: Al cumplirse las peticiones que incluyen la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y la devoción de los Primeros Sábados, la Virgen promete un período de paz y la salvación de muchas almas (13 de julio de 1917). (Para que esto ocurra es necesaria mucha reparación a través de la devoción de los Primeros Sábados).

Segunda promesa: A quienes cumplan cinco Primeros Sábados consecutivos, la Virgen les promete la salvación personal (10 de diciembre de 1925).

Del sitio Foro Mariano:

MEDITACIÓN PARA EL QUINTO SÁBADO
JUAN PABLO II
Miércoles 1 de octubre de 1997
MARÍA MEDIADORA

1. Entre los títulos atribuidos a María en el culto de la Iglesia, el capítulo VIII de la Lumen gentium recuerda el de "Mediadora".
Aunque algunos padres conciliares no compartían plenamente esa elección (cf. Acta Synodalia III, 8, 163-164), este apelativo fue incluido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, confirmando el valor de la verdad que expresa. Ahora bien, se tuvo cuidado de no vincularlo a ninguna teología de la mediación, sino sólo de enumerarlo entre los demás títulos que se le reconocían a María.
Por lo demás, el texto conciliar ya refiere el contenido del título de "Mediadora" cuando afirma que María "continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna" (Lumen gentium, 62).
Como recuerdo en la encíclica Redemptoris Mater, "la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas" (n. 38).
Desde este punto de vista, es única en su género y singularmente eficaz.

2. El mismo Concilio quiso responder a las dificultades manifestadas por algunos padres conciliares sobre el término "Mediadora", afirmando que María "es nuestra madre en el orden de la gracia" (Lumen gentium, 61). Recordemos que la mediación de María es cualificada fundamentalmente por su maternidad divina. Además, el reconocimiento de su función de mediadora está implícito en la expresión "Madre nuestra", que propone la doctrina de la mediación mariana, poniendo el énfasis en la maternidad. Por último, el título «Madre en el orden de la gracia» aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad.

3. La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo. En efecto, el Concilio, después de haberse referido a María "mediadora", precisa a renglón seguido: "Lo cual sin embargo, se entiende de tal manera que no quite ni añada nada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, único Mediador" (ib., 62).
Y cita, a este respecto, el conocido texto de la primera carta a Timoteo: "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos" (1 Tm 2, 5-6).
El Concilio afirma, además, que "la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia" (Lumen gentium, 60).
Así pues, lejos de ser un obstáculo al ejercicio de la única mediación de Cristo, María pone de relieve su fecundidad y su eficacia. "En efecto, todo el influjo de la santísima Virgen en la salvación de los hombres no tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así. Brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia" (ib.).

4. De Cristo deriva el valor de la mediación de María y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen "favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo" (ib.).

La intrínseca orientación hacia Cristo de la acción de la "Mediadora" impulsa al Concilio a recomendar a los fieles que acudan a María "para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador" (ib., 62).
Al proclamar a Cristo único Mediador (cf. 1 Tm 2, 5-6), el texto de la carta de san Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. En efecto, antes de subrayar la única y exclusiva mediación de Cristo, el autor recomienda "que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de
gracias por todos los hombres"
(1 Tm 2, 1). ¿No son, acaso, las oraciones una forma de mediación? Más aún, según san Pablo, la única mediación de Cristo está destinada a promover otras mediaciones dependientes y ministeriales. Proclamando la unicidad de la de Cristo, el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación
autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.

5. Es posible participar en la mediación de Cristo en varios ámbitos de la obra de la salvación. La Lumen gentium, después de afirmar que "ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor", explica que las criaturas pueden ejercer algunas formas de mediación en dependencia de Cristo. En efecto, asegura: "así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente" (n. 62).
En esta voluntad de suscitar participaciones en la única mediación de Cristo se manifiesta el amor gratuito de Dios que quiere compartir lo que posee.

6. ¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: "La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles" (ib.).
María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres.
La Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta "continuamente" la eficacia de la acción de la "Madre en el orden de la gracia".