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viernes, 9 de mayo de 2025

Los Santos y el Rosario: Santa Luisa de Marillac


Del sitio Compañía Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul:

No pensó en nada más que en su rosario, tan gastado como el delantal azul que junto a ella recorre los pasillos del “Hogar”. No pensó en nada más, solamente en las cuentas rosas enredadas en sus dedos. No pensó en cómo sería su caída, luego de tropezar en las escaleras hacia el patio del “Hogar”. Incluso le dio lo mismo si las asistentes de la cocina aún no llegaban, después de todo aprendió a cocinar en el noviciado. En verdad, sus cuentas palo de rosa y la constante imagen del Nazareno clavado en la Santa Cruz fueron su consuelo en aquel momento: ¡qué más dan las llagas de esta vida de servicio! si el Ángel Custodio permanece junto al Santísimo velando por mis caídas, mis derrotas, alegrías y anhelos. Ella cae por las escaleras, su mano derecha aprieta el rosario y su corazón se abre a la Providencia.

Caerá, morirá y por misericordia será otra vez. Se levantará del suelo y su rosario estará aún entre sus dedos. Simplemente "porque para mí –como les decía san Pablo a los cristianos de Filipo– "el vivir es Cristo y el morir es ganancia" (Filipenses 1:21). Caer en Cristo es vida, muerte y resurrección, y otra vez, vida y muerte y resurrección; así a cada hora de la jornada de servicio y oración vicentina.

 No dejar de orar durante la jornada de servicio en una Hija de la Caridad, es lo mismo que rezar siete veces al día la angélica y humana liturgia del Pueblo de Dios en un coro de consagrados. Esto último, porque trabajo y oración caminan codo a codo por el sendero de la esperanza y del amor más caritativos, renovados en la acción cotidiana de la fe. Esta obviedad teologal, nos llevan juntos y juntas, como pueblo, a la contemplación plena del rostro de Cristo pobre en los sin prosperidad, en los sin futuro, en los marginados y excluidos desde la opción por la entrega y búsqueda diarias.

Sobre lo anterior, santa Luisa de Marillac ruega a sus hermanas que por el mero hecho de amar a Jesús, “se renueven en su resurreción y reciban la paz que tantas veces nos dio en la persona de sus apóstoles” (Correspondencia 191). Pero no, por cierto, en esa suerte de oración estática, “sino en el trabajo y recuerdo de las llagas que por nosotros padeció; enseñandonos así que no podremos tener paz con Dios, con el prójimo y con nosotras mismas si Jesucristo no nos la da, y que no la dará sino por los méritos de sus llagas y sufrimientos, los que no nos serán nunca aplicados sin la mortificación de nosotros mismos, que adquiriremos imitándole en el cumplimiento de la voluntad de Dios” (Idem).    

Sin más claustro que las grietas de un rostro anciano por recorrer, sin más celda que la premura por el hambre de un pequeño, ni más Oficio Divino que una jaculatoria o el susurro mascullado de los Misterios del Santo Rosario, la “oración en servicio” de las hermanas de la Compañía de las Hijas de la Caridad se descubre como permanente entrega y memoria del Dios en el caminar del Buen Samaritano: misericordia y ternura, actitud orante y servicio efectivo.   

sábado, 19 de abril de 2025

Devoción del Sabado Santo a la Virgen que lleva esperanza

 Del sitio Fundación Cari Filii:

El Sábado Santo es el día más extraño de la liturgia católica: no se celebra Eucaristía ni se distribuye la comunión (salvo en caso de viático, peligro de muerte). Tampoco se administran sacramentos (excepto la penitencia y la unción de los enfermos).

En parroquias y conventos hay Oficio de Lectura y Laudes: a menudo vienen laicos a orar Laudes con los sacerdotes o religiosos en la mañana, tras varios días de oficios y devociones muy intensas y agotadoras. En las iglesias se suele exponer la imagen de Cristo Crucificado o en el Sepulcro o descendiendo a los infiernos para veneración de los fieles.

Todos los sábados están dedicados a la Virgen pero en muchos lugares, el Sábado Santo es un día especialmente mariano, y se expone la imagen de la Virgen de los Dolores.

Es la Virgen que ha perdido a su hijo. Con ella especialmente rezan y meditan muchas madres que han perdido hijos (bebés antes de nacer, o hijos ya crecidos, en enfermedades o guerras o accidentes, a veces madres ancianas). También padres. Y, por supuesto, fieles en general.

La Iglesia, este día, suele animar a aprender de la paciencia esperanzada y misteriosa de María en Sábado Santo.

En Roma, desde hace 36 años, se ha consolidado la tradición de rezar en la mañana del Sábado Santo la llamada "Hora de la Madre", en la Basílica de Santa María La Mayor. Se inspira en el rito bizantino y pretende revivir, con salmos, lecturas e himnos, el dolor y la gran fe de la Virgen María mientras espera la Resurrección de Jesús.

La suele presidir el arcipreste de Santa María La Mayor, que desde hace unos años es el cardenal Stanislaw Rylko, quien la presidió también este 2024. Ante un icono de la sepultura de Jesús, se recuerda con música los lamentos de María por su Hijo asesinado y su anhelo de verlo volver vivo de entre los muertos.

El Sábado Santo, se recuerda, es la culminación de duro camino de fe de María, que al pie de la Cruz acoge como hijos a todos los hombres redimidos por Cristo ("madre, ahí tienes a tu hijo", le dice Cristo, entregándole a Juan, y con Él a toda la Iglesia).

El testimonio de la Virgen surgió ya cuando los discípulos, en la tarde del Viernes Santo, depositaron a Jesús en el sepulcro: su fe no decayó, como tampoco su unión indisoluble con su Hijo. En Ella, en esa Hora está la fe de toda la Iglesia, como explicó Juan Pablo II en la Audiencia General del 3 de abril de 1996: "El Sábado Santo la Iglesia, una vez más, se identifica con María: toda su fe se reúne en Ella, la primera creyente. En la oscuridad que envuelve la creación, sólo Ella permanece para mantener viva la llama de la fe, preparándose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la resurrección".

El 2006 el mariólogo Ermanno Toniolo propuso una liturgia para esta hora especial dividida en cuatro momentos rituales:

  • una parte introductoria, para revivir, en comunión con María, la espera de la resurrección;

  •  una escucha de la Palabra, memorial de la fidelidad del Hijo y de la Madre;

  •  otra lectura bíblica: los sentimientos de la Madre que se anticipa a la Pascua;

  • ritos conclusivos, con María al encuentro con Cristo resucitado.

Muchas iglesias que celebran "la Hora de la Madre" siguen un esquema similar.

"En este ‘gran sábado’, la fe de toda la Iglesia, la esperanza de toda criatura está en el corazón de la Madre", reza la introducción que el guía lee a los fieles al comienzo de la celebración mariana, "es ella ‘Iglesia’ que cree contra toda evidencia, que espera contra toda esperanza".

Nota de José Luis Salvia: Por ser una de las fechas más importantes de la Iglesia, mañana continuaré con los escritos de los sábados de Meditando el Rosario

jueves, 10 de abril de 2025

El Cielo confirmó la Devoción del Rosario

 


Del sitio Magnificat:

Convencido de que la conversión de los albigenses se debería a la devoción al Santísimo Rosario, Santo Domingo no cesó de difundirlo por todas partes. Un día en que predicaba en presencia del Duque de Bretaña, de toda la corte y de una inmensa multitud, dijo, según una revelación personal, que ningún homenaje, aparte del Oficio Divino y del adorable Sacrificio, era tan agradable a Jesús y a su Madre como el rezo fervoroso del Rosario de María. Esta afirmación pareció exagerada a su numeroso auditorio; pero Dios la defendió, y así fue.

Después del sermón, Domingo celebró la Santa Misa en presencia de la multitud. ¿Y qué sucedió? El Santo quedó extasiado; se le vio elevarse por encima del suelo y permanecer suspendido en el aire durante una hora entera, con el rostro abrasado por el fuego divino. En la consagración, cuando levantó la hostia, todo el pueblo vio claramente a la Virgen Madre con su divino Niño en brazos. Cuando levantó el cáliz, vieron al Redentor cubierto de llagas, traspasado, presa de todos los dolores de su Pasión, como lo había sido en el Calvario. Hacia el final de la Misa, una luz deslumbrante rodeó el altar; y en medio de este esplendor, el Señor se mostró lleno de la gloria de su resurrección, y como ascendiendo al cielo.

Esta visión transportó a la multitud, y cuando terminó el sacrificio, Domingo volvió al púlpito. Explicó a sus asombrados oyentes el significado de estas tres apariciones: la Virgen sosteniendo al Niño Jesús era la figura de los Misterios Gozosos; Jesús sufriendo significaba los Misterios Dolorosos; y Su resurrección, los Misterios Gloriosos. Hizo comprender a toda la asamblea cuán grata debía ser al Señor la devoción de meditar estos misterios mientras se recitaban las ciento cincuenta Aves del Rosario, ya que Él la confirmaba con tales prodigios. Todos, príncipes y pueblos, quedaron convencidos y abrazaron ardientemente tan excelente práctica.


lunes, 24 de junio de 2024

¿Cuál es el origen del Rosario?

 Del sitio Relevant Radio:

¿Rezas el Rosario? ¿Aporta paz a su vida?

El padre Richard Simon habla de los orígenes del Rosario. Explica que el término "rosario" significa guirnalda de rosas y se asocia a menudo con la tradición dominica. Según la tradición, el Rosario le fue dado a Santo Domingo en una visión como medio para combatir los errores de un grupo gnóstico en el sur de Francia.

Sin embargo, Fr. Simon también menciona otra teoría que sugiere que el Rosario podría haber comenzado inicialmente como una serie de cuentas de oración, que eran comunes en varias religiones y se remontaban a las primeras prácticas monásticas. Esta teoría especula que el Rosario permitía a los campesinos analfabetos participar en la vida de los monasterios donde se recitaban salmos, sirviendo como sustituto de los salmos del Oficio Divino.

El Rosario se considera una hermosa y antigua forma de oración que tiene una rica historia, y sigue siendo una poderosa herramienta en la guerra espiritual y un regalo para Dios.