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viernes, 12 de junio de 2026

El éxito de las reunionescon la Virgen María

 

Del sitio Aleteia:

Los católicos podemos poner nuestras recepciones de verano bajo los auspicios de la Virgen María, experta en hospitalidad

Las vacaciones, el tiempo veraniego, el descanso de la mente y el cuerpo se combinan para animarnos a recibir a nuestros amigos en casa, compartir una buena comida y cultivar la amistad en reuniones de verano. Es el momento de relajarse. Sin embargo, las diversiones pueden suscitar cierta aprensión: ¿seremos capaces de acoger a nuestros invitados como se merecen y como prometen las circunstancias?

Para despejar cualquier inquietud al respecto, los cristianos tienen un as imparable en la manga: la Virgen María. Rezar a la Madre de Cristo es la mejor garantía de éxito en una reunión de amigos (o familiares). ¿Por qué hacerlo?

Sencillamente porque María es una experta en hostelería. De hecho, es insuperable en este ámbito. De hecho, fue Ella quien dio a Dios la acogida más calurosa al entregarle su alma y su cuerpo para que tuviera lugar la encarnación de su Hijo Jesús.

También fue ella quien le ofreció la fe más pura: "Dichosa la que ha creído", dijo su prima Isabel (Lucas 1,45). ¿No es la fe la mejor hospitalidad que podemos ofrecer a Dios, dejándole habitar en nosotros? Por todas estas razones, la Virgen María es por excelencia "la persona que acoge".

Y no pensemos que esta virtud se limita al ámbito religioso. Esta virtud de hospitalidad espiritual se refleja en todos los niveles de su existencia. Del mismo modo, quien acoge a Dios como se merece, se sentirá inclinado a dar la mejor acogida a sus semejantes. El ejemplo de Abrahám es instructivo a este respecto: el padre de los creyentes, al acoger magníficamente a tres viajeros en el desierto de Mambré, ¡ofreció en realidad hospitalidad a Dios mismo (Génesis 18,1-5).

Lo mismo puede decirse de María: la calurosa acogida que dispensó a la promesa de Dios repercutió en toda su vida cotidiana. Por eso, todos los que tengan el acierto de rezarle y de inspirarse en su estilo de vida se convertirán, a su vez, en expertos en el arte de acoger a las personas en su vida cotidiana.

Así pues, es Ella quien debe ser nuestra principal aliada y colaboradora cuando demos una acogida. Por supuesto, tendremos nuestra parte de trabajo. Sin embargo, el éxito global de la empresa dependerá de su ayuda y cuidado. Y del mismo modo que María señaló a Jesús que el vino se estaba acabando en las bodas de Caná, así nos indicará a nosotros las cosas que tenemos que hacer para que nuestra recepción sea la mejor posible.

La Virgen nos dará también la gracia del espíritu de hospitalidad que permitirá que este momento de convivencia cumpla todas sus promesas. Compartir una comida no es solo una cuestión de bienes materiales, alimentos u horarios, sino sobre todo de comunión espiritual y fraterna. Es aquí donde la ayuda de la Virgen María es más preciosa. El aura espiritual que baña un encuentro y sus intercambios es mucho más importante que la puesta a punto de todos los detalles.

Es aquí donde se revelará el signo distintivo del "toque" inigualable de la Madre de Dios. Por eso, debemos pedirle que nos inspire gestos de consideración y signos de atención hacia nuestros invitados, sin olvidar las pequeñas cosas que harían incompleta la celebración si no estuvieran presentes, porque si el diablo se esconde en los detalles, Dios está mucho más presente y es mucho más decisivo.

Además, estamos llamados a rezarle a lo largo del año por cada uno de nuestros encuentros. Estos encuentros tendrán lugar bajo el signo de Caná y de la hospitalidad abrahámica y, por tanto, de la alegría. ¿No fue después de recibir a Dios como rey, en Mambré, cuando Abraham tuvo la alegría de oír de boca del Altísimo el anuncio del nacimiento inminente de un hijo?

04 - agosto - 2025 

domingo, 31 de mayo de 2026

En el grito de alegría de Isabel escuchamos tres veces la palabra bendito

 

Hoy se conmemora La Visitación de María a su prima Isabel

Traducido del sitio María de Nazareth:

Casi la mitad de la lectura del Evangelio de hoy (Lucas 1, 39-45) trata sobre las palabras de Isabel a María. Acerca de estas palabras, el evangelista nos dice que Isabel, "llena del Espíritu Santo, exclamó en voz alta". Este hecho hace que la escena sea más dramática, llamando más la atención no solo sobre las palabras de Isabel, sino también sobre lo que provocó sus palabras.

En el grito de Isabel, oímos tres veces la palabra "bendita". Estas tres apariciones ponen de relieve toda la escena de la Visitación. Las dos primeras se producen en la misma frase, en la que Isabel exclama: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!». María y Jesús están unidos por el hecho de ser "benditos", pero María ya había recibido esta bendición de Jesús cuando él descendió del cielo. Por otra parte, María y Jesús están unidos por su humanidad común, que Jesús recibió de María en su seno.

La tercera aparición de la palabra "bendito" en este pasaje describe a María de una manera que ofrece esperanza a cada cristiano. Cada miembro del Cuerpo de Cristo recibe de Él un lugar único entre los miembros del Cuerpo. Los cristianos no tienen la "bendición" de ser la Madre de Dios, pero Dios llama a cada cristiano a ser "bendito" imitando la fidelidad de María de la que habla Isabel: "Dichosa tú, que has creído que se cumpliría lo que el Señor te prometió".

Padre Thomas Hoisington

miércoles, 27 de mayo de 2026

La explicación del Ave María que despierta tus sentidos


Del sitio Píldoras de Fe

Vamos a comentar el avemaría con la intención de que al pronunciar cada frase lo hagamos con pleno sentido.

En el año 1525 se encuentra ya el Avemaría en los catecismos populares, pero la fórmula definitiva tal y como nosotros la rezamos la fijó Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica.

Dios te salve.

Imagínate cómo es la mirada de Dios sobre la mujer que Él creó y eligió para que fuera su Madre: una mirada llena de amor, de predilección, de gozo y complacencia.

Hasta donde te sea posible, cuando comiences el Avemaría apropia la mirada de Jesús sobre su Madre y salúdala con las palabras del Arcángel Gabriel en la anunciación (Lucas 1,28). Desde lo más profundo de tu corazón dile: "Alégrate María".

María.

Pronunciar el nombre de María te llena de amor y de confianza. María significa la amada del Señor, Señora, estrella del mar, la que orienta a los navegantes y los dirige a Cristo.

San Alfonso María de Ligorio dice que es un "nombre cargado de divinas dulzuras" y Tomas de Kempis afirma que los demonios temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara.

Llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Porque Dios está con ella, María está completamente impregnada de gracia, como una esponja bajo el agua.

María está llena de la presencia de Dios y Dios es la fuente de la gracia. El poder del Altísimo la cubrió con su sombra (Lc 1,35), es decir, Dios descendió para habitar en Ella.

María es "la morada de Dios entre los hombres" (Apocalipsis 21,3) Dios se da por completo a María, la colma de belleza, y ella, que desborda Gracia divina, la entrega a la humanidad.

Bendita tú entre las mujeres.

Isabel fue la primera en decirle a María: "Tú eres bendita entre todas las mujeres" (Lc 1,42)

Es bendita porque Dios la eligió con amor eterno, porque es la madre de Dios, porque es madre y virgen, porque es Inmaculada, porque fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste.

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

María es la viña fecunda que nos entrega el mejor de los frutos, el alimento que sacia.

El fruto de su vientre es fruto del amor de Dios, de la maravillosa y fecunda colaboración entre el Espíritu Santo y esa pobre jovencita de Nazareth.

A mí me ayuda mucho contemplar el icono de la "Madre del signo" que nos muestra a Jesús en el vientre de María en forma de Eucaristía: "El pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre" (Juan 6, 51)

Santa María, Madre de Dios.

Comenzamos la segunda parte del avemaría exaltando su santidad y el gran motivo de su dignidad.

La portadora de Dios es santa. Ella creyó en la Palabra del Señor y se entregó como la esclava del Señor, y gracias a eso el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Como Madre alimentó a Jesús, lo protegió, lo educó. ¡Qué digna representante del género humano que le da a Dios todo el amor que su pequeñez es capaz de dar!

Nos duele escuchar: "Y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11) pero María sí lo recibió y hoy nosotros, cultivando la vida de gracia, queremos recibirlo como lo hizo Ella.

Ruega por nosotros pecadores.

La maternidad espiritual de María se extiende a todas las generaciones, a todos los hermanos de Jesús, y ella ruega por nosotros, vela por nuestras necesidades.

Como en las bodas de Caná, María va una y otra vez con Jesús y le dice: "No tienen vino", y obtiene abundantes bienes para sus hijos. Ella protege con particular predilección a los más pequeños, a los indefensos, a los enfermos, a los que tienen heridas morales, a los pecadores.

Vemos lo espléndida que es en los Santuarios Marianos: Guadalupe, Lourdes, Fátima, El Pilar, Loreto, Luján, Aparecida, La Vang, Medjugorje...

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, me declaro pecador, necesito que desbordes sobre mí tu corazón misericordioso.

Ahora

En el momento presente, en todo momento presente. Cuando todo va bien y cuando no, cuando estoy en gracia y cuando no, cuando me siento bien y cuando no, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas, en la luz y en la oscuridad: siempre.

El "ahora" abarca toda mi vida, porque el momento presente recoge el pasado, el presente y el futuro: todo lo pongo en tus manos. En el presente reparo por mi pasado, te ofrezco mi futuro, vivo según el Evangelio.

Decirle "ruega ahora por mí", es decirle: te necesito siempre a mi lado María, siempre; no te separes de mí.

Y en la hora de nuestra muerte.

Así como estuviste junto a Jesús en la hora de su muerte (cf Jn 19, 27), así desde ahora te pido que cuando termine mi vida terrena estés conmigo.

Si paso mis últimos días enfermo, quiero que como buena madre me acompañes de día y de noche.

Al morir quiero tener un Rosario en la mano y sentir tu mejilla en mi frente, mientras me dices al oído: "No tengas miedo, que no te aflija cosa alguna, ten confianza, ¿qué no estoy yo aquí que soy tu Madre?"

Quiero que mis últimas palabras sean: "María, Jesús", y que habiéndolas pronunciado me cargues en tus brazos y me pongas en los brazos del Padre.

Quiero que tú me lleves con Jesús, y que al despertar allá en el cielo tenga mi cabeza reclinada sobre Su pecho, y estar sintiendo tus caricias por toda la eternidad.

Amén.

Es una palabra aramea (la lengua de Jesús) que significa fuerza, solidez, fidelidad, seguridad. Se usa para afirmar y confirmar.

Decir Amén es decir que sí, que así sea, que estamos de acuerdo y afirmamos con fuerza y seguridad lo que creemos.

Decir amén al final del avemaría es decirle: "Sí, Madre, yo sé que cada vez que te dirijo esta oración tú trabajas mi corazón, me estás formando, me vas modelando poco a poco, me vas ayudando a crecer en las virtudes de la humildad, la pobreza, la caridad, la pureza, la prudencia, la generosidad, la misericordia.... Sí, Madre, hazlo con toda libertad, te lo suplico: amén."

Adaptación
 Qriswell Quero
publicado originalmente en:


sábado, 18 de abril de 2026

Verdades para quienes nos acusan de adorar a María

Traducido del sitio Catholic Exchange

 ¡Amo a la Santísima Virgen! Ya está… ¡lo dije y me alegro de haberlo hecho! Como católico, me siento muy bendecido de ser miembro de una Iglesia que honra y respeta verdaderamente a la Madre de mi Señor y Salvador. Debo admitir que, aunque soy católico de cuna, no siempre me sentí así. De hecho, durante la mayor parte de mi vida no entendía el papel de María ni le prestaba mucha atención. ¡Qué error!

Ahora, tras varias acusaciones recientes de "adoración a María» en mi página de Facebook, es hora de defender a mi "mamá". Y, aunque la amo y quiero defender su honor, no tengo intención de ponerme desagradable. Más bien, prefiero presentar cinco hechos sobre María. Antes de acusar a los católicos de adorar a María, les pido que analicen detenidamente estos hechos. Tienen la capacidad de desmontar la teoría de que ponemos demasiado énfasis en María. Si aún así quieren acusar a los católicos de adorar a María, ¡les sugiero que ignoren estos hechos!

1. Dios envió al Salvador a través de María

Menciono esto primero porque es realmente difícil restarle importancia a María al reconocer que el Mesías tan esperado vino a la tierra al nacer de una mujer… y esa mujer fue María. De todas las formas en que Jesús podría haber venido a la tierra, ¿por qué se eligió a María? Si María era importante para Dios, ¿no debería significar algo para nosotros?

2. Jesús realizó su primer milagro a petición de María

Este es otro buen punto. Oh, lo sé, Jesús no necesitaba a María para convertir el agua en vino en Caná. Ella simplemente estaba allí. De acuerdo, ¿por qué entonces San Juan puso a María EN PRIMER LUGAR en su lista de invitados a la boda?

Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí; Jesús también fue invitado a la boda con sus discípulos. (Juan 2:1-2)

Si María no es importante en esta historia, ¿por qué aparece ANTES que los apóstoles y ANTES que Jesús? San Juan el Evangelista no era conocido por insertar detalles superfluos. María aparece en primer lugar porque Juan quiere llamar la atención de los lectores sobre su presencia en la boda.

Pero, ¿qué hay de "la reprimenda"? Ya sabes, el argumento de que Jesús le estaba diciendo a María que "no se metiera" cuando dijo: "Mujer, ¿qué tienes que ver conmigo? Aún no ha llegado mi hora." (Juan 2:4)

Jesús era un judío devoto y un seguidor obediente de los Diez Mandamientos. ¿Por qué iba a deshonrar públicamente a su Madre, violando así el Cuarto Mandamiento? En segundo lugar, si esto fue tal "desprecio" por parte de Jesús, ¿por qué siguió adelante y realizó el milagro de convertir el agua en vino? ¿No habría sido ese el fin de la petición? Por supuesto que sí, a menos que Él no estuviera menospreciando a María. Cuando su madre intercedió en favor de la pareja, Nuestro Señor decidió que ya había llegado su hora. ¿No crees que Jesús está tratando de decirnos algo? ¿No es probable que Jesús esperara hasta la petición de María, para mostrarnos su poder de intercesión? ¿No explica eso por qué San Juan la mencionó primero entre los invitados?

3. Jesús le entregó a María a Juan desde la cruz

 Mientras sufría y moría en la cruz, Jesús hizo una declaración muy profunda: "Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba cerca, dijo a su madre: 'Mujer, he aquí a tu hijo'. Luego dijo al discípulo: 'He aquí a tu madre'. Y desde aquella hora el discípulo la llevó a su propia casa. (Juan 19:26-27)

¿Por qué, mientras luchaba por hablar colgado en la cruz, habría dicho Jesús estas palabras si no significaran nada? ¿Podría haber estado haciendo charla trivial? Obviamente, había una razón por la que Nuestro Señor hizo lo que hizo. La Iglesia siempre ha creído que Juan representaba a cada miembro de la Iglesia y que, desde ese momento en adelante, María se convirtió en nuestra madre espiritual. La Escritura nos dice que, ese día, Juan aceptó el regalo de Jesús y "la llevó a su propia casa" (Juan 19:27). ¿No deberíamos hacer lo mismo?

4. Las primeras gracias de Jesús fueron concedidas a través de María

Este es un hecho que con frecuencia pasan por alto quienes desean restar importancia a María… ¡y proviene directamente de la Biblia! Después de aceptar la oferta de Dios de convertirse en la Madre del Salvador, María viajó "apresuradamente" para visitar a su pariente, Isabel.

Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su vientre; e Isabel se llenó del Espíritu Santo. (Lucas 1:41)

Según este pasaje bíblico, incluso antes de que Jesús naciera, la voz de María fue utilizada para entregar las gracias a Isabel. ¿Por qué? ¿Acaso no es importante? ¿No hay alguna otra manera en que estas gracias pudieran haber sido dispensadas?

¿No estás convencido? Escucha lo que dijo Isabel (también directamente de la Biblia)… "Porque he aquí que, cuando llegó a mis oídos la voz de tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre". (Lucas 1:44)

Es bastante difícil negar la importancia de la presencia y la voz de María en la dispensación de estas gracias a Isabel. ¿Las gracias se originaron en María? No, obviamente vinieron de Jesús. Sin embargo, Él eligió que María hiciera el viaje y usara su voz para entregarlas. ¿Por qué? ¡Porque Él quiere que nos demos cuenta de que ella es importante!

5. Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre

Ahora bien, esto no tiene sentido. ¿Cómo contribuye esto a respaldar la postura católica? Por eso los católicos "estamos totalmente equivocados", ¿no es así? Lamento desilusionar a alguien, pero los católicos creemos firmemente que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) afirma claramente esta creencia: La intercesión es una oración de petición que nos lleva a orar como lo hizo Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, especialmente de los pecadores. (CIC 2634)

Esta enseñanza católica se apoya en el siguiente pasaje bíblico: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien se entregó a sí mismo como rescate por todos. (1 Timoteo 2:5-6)

Aunque Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, eso no impide que otros (incluida María) participen en una mediación subordinada, o intercesión. San Pablo, quien hizo la declaración anterior, es obviamente consciente de ese hecho, ya que en varias ocasiones exhorta a sus lectores a orar unos por otros (Romanos 1:9, 1 Tesalonicenses 5:25, 1 Timoteo 2:1). El Catecismo se refiere a este tipo de intercesión como una "participación en la intercesión de Cristo" (CIC 2635) y se pone en práctica cada vez que oramos unos por otros. Pedirle a María que interceda por nosotros no le quita en absoluto el papel de mediador entre Dios y los hombres a Jesús.

Aunque no soy tan ingenuo como para pensar que enumerar estos 5 hechos me hará inmune a nuevas acusaciones de "adoración a María", sí creo que tendrán un efecto si se analizan con una mente abierta. La Sagrada Escritura no contiene muchas palabras sobre María, pero lo que hay es poderoso. Los teólogos han pasado 2000 años estudiando sus apariciones bíblicas y seguirán haciéndolo. Podemos aprender mucho al estudiar el papel de María tal como está documentado en las páginas de la Biblia. Si alguien quiere acusarme de ser un "adorador de María", le pido que primero examine estos cinco hechos. Si aún así quiere señalarme con el dedo, tendrá que ignorar estas afirmaciones objetivas… ¡porque aceptarlas socavaría gravemente su credibilidad!

1 - agosto - 2019

lunes, 16 de marzo de 2026

9 preguntas y respuestas bíblicas sobre la Virgen María

 

Del sitio Píldoras de Fe:

A lo largo de toda nuestra historia de la Iglesia Católica, podríamos seguir hablando y reflexión sobre la Virgen María y siempre en cada oportunidad encontrarías cosas maravillosas que decir de esta Santa Mujer que, con su Sí, trajo la Salvación a este mundo.

En Lucas 2,26 tenemos un relato de la madre de nuestro Señor, de la que iba a nacer. Se llamaba María, el mismo nombre que Miriam, la hermana de Moisés y Aarón. Su nombre significa ser exaltada, y una gran elevación fue para ella era estar llena de la Gracia sobre todas las hijas de la casa de David.

La Virgen María fue una hija de la familia real, descendiente de David, y ella misma y todos sus amigos lo sabían, a pesar de ser pobre y humilde en el mundo. La providencia de Dios y el cuidado de los judíos le permitieron preservar sus genealogías. Era virgen, pura y sin manchas.

A continuación, te presentamos algunas preguntas y respuestas sobre la Virgen María, que quizás puedan despejar toda duda a los católicos como a los no católicos, que Ella, la Madre de Dios, se merece toda nuestra veneración y admiración.

1. ¿Quién es la Virgen María?

María es aquella mujer, elegida libremente por Dios "entre todas las mujeres" (Lucas 1,28), y "llena de gracia" (Lucas 1,28) para una misión única e irrepetible: el Espíritu Santo "vino sobre Ella" y el poder de Dios la "cubrió con su sombra" (Lucas 1,35), de modo que, siendo virgen (Lucas 1,27.34), engendró un hijo en sus entrañas, "llamado Hijo de Dios" (Lucas 1,35)

Si por Eva entró el pecado en el mundo, ahora, por medio de la fe, la obediencia y el amor de María, nos ha llegado Cristo, nuestra salvación.

2. ¿Tuvo la Virgen María más hijos?

Los Evangelios mencionan cuatro "hermanos" de Jesús: Santiago, José, Judas y Simón; pero nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aja" = hermano, se utilizaba como tío, primo, sobrino, pariente. La traducción correcta es "parientes de Jesús". Tenemos algunos ejemplos de esto en la Biblia

  • En el Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, y sin embargo eran tío y sobrino (Génesis 12, 5).

  • En Marcos 15, 40 se nombran a José y a Santiago hijos de una María.

  • En Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana de la Madre de Jesús. Santiago, José, Judas, y Simón, eran primos, parientes de Jesús, como puede demostrarse perfectamente: HIJOS de María (mujer) de Alfeo, o Tadeo, en griego.

3. ¿Por qué la Iglesia llama a María Madre de Dios?

Isabel, plena del Espíritu Santo, dijo: "Que favor que la Madre de mi Señor venga a mí..." (Lucas 1,39-45.) La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kyrios" que es la misma que se utiliza para traducir "Adonai" (Señor) en el Antiguo Testamento.

Cuando una persona verdaderamente habla bajo la unción del Espíritu Santo, es Él quien habla, luego fue el mismo Espíritu Santo quien llama a María, Madre de Dios.

4. ¿La Virgen María nació sin pecado?

Jesús estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). Jesús NO puede tener pecado por lo tanto, por el poder de Dios, María fue preservada del pecado, en tanto a su maternidad.

Otra cosa. La palabra griega que se traduce "llena de gracia" es: Kejaritomene. Y la gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat: "Me alegro en el Dios que me salva".

De hecho, la Biblia, que habla tan claramente del pecado de Pedro o el de Pablo, los apóstoles, nunca habla de pecado ni por consiguiente de conversión en María.

5. ¿Los Católicos adoramos a María?

Los Católicos no adoramos a María; la Iglesia no se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia Jesús, y la proclamamos bendita, cumpliendo la profecía que está en la Biblia (Lucas 1,48); pero la adoración es única, propia y exclusiva de Dios.

6. ¿Por qué la Iglesia Católica llama a María Reina?

"El que se humilla será ensalzado", dice la Sagrada Palabra. María se humilla a esclava (Lucas 1, 38), y Jesús la ensalza a lo opuesto, que es Reina.

Además en I Reyes 2, 19, se dice: "en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey". Jesús es Rey (Juan 18, 37), es heredero del reino de David (Lucas 1, 32); y por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo, que es Rey.

Además, ¿qué hay de raro en todo esto? ¿No dice san Pablo que "si perseveramos, también reinaremos con El" (2 Timoteo 2,12)? ¿Por qué vamos a excluir a María de ese versículo?

7. ¿Por qué rezan el Rosario si eso no está en la Biblia?

Quizá no hay oración más bíblica que el rosario. Todos los misterios están en la Biblia, el Padre Nuestro, también esta en la Biblia y la primera parte del Ave María.

El Rosario es una oración mucho más Bíblica que cualquiera que se hacen en algunas iglesias.

En cuanto a la repetición dice el Evangelio (Marcos 14,39) que Jesús repetía muchas veces la misma oración. El rosario es una meditación; en una oración.

8. ¿Por qué los Católicos oran a María si está muerta?

Lo preguntan también muchos hermanos separados (evangélicos, testigos de Jehová, adventistas, etc)

En Juan 2,1-12, María demostró su poder de intercesión. "Pero es que solo hay un intercesor, y es Cristo" , dicen.

María intercede ante Jesús por todos nosotros; al igual que un pastor evangélico puede orar por un enfermo. María pide por todos nosotros. "Pero María está muerta...", insisten ellos. ¡Pues No!, eso es rotundamente falso. En Lucas 20, 38 se dice: "Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos viven"

En el Apocalipsis, que ellos suelen llamar Revelación: "Ap. 6, 9-11; Ap. 8, 3", las almas claman a Dios, aún después de haber abandonado este mundo.

Después de la llamada "muerte" hay una vida eterna. Esto es lo que leemos en la Ley; y ésas son la enseñanzas de la Biblia Cristiana: vida eterna para el alma; con la suerte que cada uno se busca, y no solo por su fe, sino sobre todo por sus obras y sus hechos: "¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios". (1 Corintios 6,9-10)

"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos". (Mateo 5,20)

En Lucas 16,19-31, el rico se dirige a Abraham... (¡no están muertos!), rogándole enviar a Lázaro, para advertir a sus cinco hermanos, (Lucas 16, 27-28.) Y vemos que este, llamado muertos, sí podía avisar, y ayudar a los de este mundo. La vida continúa.

Y si un muerto ya condenado, aquel rico egoísta, podía interesarse por la salvación de sus hermanos, ¿No podrá hacerlo María, la Llena de Gracia?

9. ¿Fue María siempre Virgen?

Resulta extraño que tantos hermanos evangélicos tengan tanta reticencia a reconocerlo, pues los fundadores del Protestantismo, propagadores de la "Sola Scriptura", Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwinglio, reconocían la virginidad perpetua de María como una enseñanza bíblica, y así lo transmitieron.

Lutero, ya protestante, la llama en su catecismo, la Siempre Virgen María.

Y es lógico; es bíblico. Examinemos la respuesta de María al ángel: "¿Cómo será eso, puesto que soy virgen?".

El ángel le habla de ser mamá. Se lo dice a una mujer "desposada" (Lucas 1,27). Pregunta: ¿cómo llega a ser mamá una mujer casada? Respuesta: teniendo relaciones íntimas con su esposo. ¿Entonces qué sentido tiene la pregunta que hace María?

Una mujer que tiene en su mente tener relaciones con su legítimo esposo ¿para qué pregunta cómo va a ser mamá? La única explicación es: porque de una manera que puede parecernos difícil de entender, pero que es bíblica y real, ella iba a permanecer virgen, por designio divino, sin duda, y por su propia resolución también.

Hermanos, la Biblia no es para discusión sino para edificación, (2 Timoteo 2,23-24.) Nadie da Gloria a Dios quitándole honra a María, pues la Honra de María es la gloria de Dios. María no está muerta, vive junto a su Hijo y junto al Padre.

Amad a María y Ella os llevará al Jesús que tanto buscáis. Ella lo conoce muy bien: lo llevó en su vientre, lo alimentó, lo cuidó. Nadie conoce más a Jesús que María.

Esperamos que estas preguntas y respuestas sobre la Virgen María te hayan aclarado todas tus dudas y te animen a amarla mucho más. Amar a María es amar el camino por donde Jesús estuvo.

Andrea Pérez
Venezolana viviendo en Ecuador
hija de Dios
mujer de fe, madre y esposa
De profesión ingeniera
 de corazón misionera
 Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual
 y buscando la coherencia
tomando como guía la frase de San Pablo:
Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir 
(Romanos 12,2)

martes, 10 de marzo de 2026

Recemos el Ave María como lo enseña la Iglesia

 


Del sitio Aleteia:

El amor por la santísima Virgen es inmenso en muchos católicos. Y la oración del Ave María es una gran muestra de afecto, pero hay que rezar bien.

Desde que éramos pequeños nos enseñaron a rezar, porque el cristiano que no hace oración no puede avanzar en su crecimiento espiritual, bien lo sabemos. Y una oración entrañable siempre ha sido el Ave María, con el que profesamos nuestro amor a la Virgen.

Este reconocimiento viene desde los inicios de la Iglesia, como lo dijo san Juan Pablo II en la audiencia general del 15 de octubre de 1997: "Los textos evangélicos atestiguan la presencia del culto mariano ya desde los inicios de la Iglesia".

Con el paso de los años han surgido innumerables manifestaciones de amor mariano, por supuesto, muy loable porque no tenemos mejor intercesora ante Jesús que María. Y los santos insisten en que los cristianos cultivemos una relación cercana con Ella para alcanzar la santidad.

Por eso, el rezo del santo Rosario se ha convertido en la oración mariana preferida por la Iglesia para honrar a María santísima y alcanzar, a través de Ella, los favores de Jesús.

El Ave María, que es el centro del Rosario, ensalza la misteriosa obra de Dios en la Virgen y se compone de dos partes. La primera está obtenida del evangelio de san Lucas y son las dos primeras frases de la oración:

1. El saludo del Ángel

La primera es el saludo del Ángel Gabriel: "El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: '¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo'" (Lc 1, 28).

2. La visita a Isabel

Y las palabras de santa Isabel, mismas que encontramos en el evangelio de san Lucas: "(Isabel) exclamó: '¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!'"(Lc 1, 42)

El sacerdote español Antonio Royo Marín escribe en su libro La Virgen María. Teología y espiritualidad marianas que la Iglesia añadió el nombre de María al principio y el de Jesús al final (pág. 442, n. 416).

3. La composición de la Iglesia

La tercera parte fue compuesta por la Iglesia. El padre Royo explica: "La segunda parte comenzó a aparecer en la Iglesia en el siglo XIV, pero su uso no se hizo universal hasta que san Pío V, al promulgar el Breviario Romano en 1568, mandó que se rezase al principio de cada hora del Oficio divino, inmediatamente después del Pater noster

Comienza también saludando a María con su título más excelso: Santa María, Madre de Dios, e inmediatamente se le pide que ruegue por nosotros en los momentos actuales y, sobre todo, en el trance tremendo de la muerte: ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte".

Por eso, es necesario rezarla correctamente, sin añadir ni cambiar palabras, por ejemplo: decir "El Señor está contigo", porque nuevamente el padre Royo comenta, citando a san Bernardo: "No dijo el ángel: el Señor está en ti, sino: el Señor es contigo [...] No solamente el Señor Hijo es contigo, al cual diste tu carne, sino también el Señor Espíritu Santo, de quien concibes, y el Señor Padre, que engendró al que tú concibes". (pág, 450, no. 423).

O la parte donde rezamos "ruega por nosotros, los pecadores", debes ser: "Ruega por nosotros, pecadores, es decir, los que parece tenemos el oficio de pecar contra todos los mandamientos y virtudes; si no gravemente, por lo menos venialmente, con deliberación muchas veces".

Y no agreguemos "Santa María, madre de Dios y madre nuestra" porque esa parte no está autorizada en ningún documento de la Iglesia.

Ahora que sabemos el origen de la oración, transcribimos el Ave María como debemos rezarla y que puede encontrarse en la página de noticias del Vaticano:

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

 03 - julio - 2025

sábado, 24 de enero de 2026

Los Santos y el Rosario: San Francisco de Sales

 


Del sitio Don Bosco Press:

La primera información que tenemos sobre la devoción a María en la familia Sales se refiere a la madre, la joven Francisca de Sionnaz, devota de la Virgen y fiel al rezo del Rosario. El amor por esta piadosa práctica pasa a su hijo, que siendo todavía muy joven se inscribe en la Cofradía del Rosario de Annecy comprometiéndose a rezarlo total o parcialmente cada día. La fidelidad a las cuentas de oración lo acompañará toda su vida.

La devoción a la Virgen continúa durante sus años parisinos. Entra en la Congregación de María, que reunía a la élite espiritual de los estudiantes de su internado.

Luego llega la crisis espiritual que se apodera de él a finales de 1586: durante varias semanas no come, no duerme, se desespera. Le ronda en la cabeza la idea de haber sido abandonado por el amor de Dios y de "no poder volver a ver nunca más su dulcísimo rostro". Hasta que un día de enero de 1587, a su regreso del internado, entra en la Iglesia de Saint-Étienne-des-Grès y se abandona a la Virgen: reza el Salve Regina y se libera de la tentación recobrando la serenidad.

Su oración y devoción a la Madre de Dios continúan sin duda durante sus años en Padua: a Ella debe haber confiado su vocación al sacerdocio…

El 18 de diciembre de 1593 es ordenado sacerdote, y seguramente habrá celebrado alguna misa en la Iglesia de Annecy dedicada a Notre Dame de Liesse (Nuestra Señora de la Alegría) para darle las gracias por haberlo llevado y guiado de la mano durante esos largos años de estudio.

Pasan los años y llegamos a agosto de 1603, cuando Francisco recibe una carta del arzobispo de Bourges en la que lo invita a predicar durante la siguiente Cuaresma en Dijon.
"Nuestra Congregación es fruto del viaje a Dijon", escribe a su amigo, el padre Pollien.

Es durante esta Cuaresma, que empieza el 5 de marzo de 1604, cuando Francisco conoce a la baronesa Juana Frémyot de Chantal. Comienza un viaje hacia Dios en busca de su voluntad, un viaje que durará seis años y que terminará el 6 de junio de 1610, día en que nace la Visitación con la entrada en el noviciado de Juana y de otras dos mujeres. "Nuestra pequeña congregación es verdaderamente una obra del corazón de Jesús y de María". Y al cabo de poco tiempo añade con confianza: "Dios cuida de sus siervas y la Virgen les proporciona lo que necesitan". Sus hijas se llamarán religiosas de la Visitación de Santa María.

Cuatrocientos años después de su fundación, el monasterio de la Visitación de París escribe que, para la Orden, esta escena del Evangelio sigue siendo siempre la fuente de inspiración de lo mejor de su espiritualidad. "La contemplación y la alabanza del Señor unidas al servicio del prójimo, el espíritu de agradecimiento y humildad del Magnificat, la pobreza real que se abandona con infinita confianza a la bondad del Padre, la disponibilidad al Espíritu, el ardor misionero para revelar la presencia de Cristo, la alegría en el Señor, María que guarda fielmente todas estas cosas en su corazón".

Juana de Chantal resume así el espíritu salesiano: "Un espíritu de profunda humildad hacia Dios y de gran dulzura hacia el prójimo", que son precisamente las virtudes que surgen inmediatamente de la contemplación vivida del misterio de la visitación.

En el tratado sobre el espíritu de simplicidad, Francisco dice a sus visitandinas: "Debemos tener una confianza totalmente simple, que nos haga permanecer tranquilos en los brazos de nuestro Padre y de nuestra querida Madre con la certeza de que Nuestro Señor y Nuestra Señora, nuestra querida Madre, nos protegerán siempre con sus cuidados y su ternura maternal". La visitación es el monumento vivo del amor de Francisco a la Madre de Jesús.

Su amigo, monseñor J. P. Camus, resume así el amor de Francisco a la Virgen: "Verdaderamente grande fue su devoción a la Madre del espléndido amor, de la ciencia, del amor casto y de la santa esperanza. Desde sus primeros años se dedicó a venerarla".

En sus cartas, la presencia de María es como la levadura en la masa: discreta, silenciosa, activa y eficaz. No faltan las oraciones compuestas por el mismo Francisco.

El 8 de diciembre (!) de 1621, envía una a una visitandina: "La gloriosa Virgen nos colme de su amor para que juntos, usted y yo, que hemos tenido la suerte de ser llamados y embarcados bajo su protección y en su nombre, cumplamos santamente nuestra navegación con humilde pureza y sencillez, para que un día podamos encontrarnos en el puerto de la salvación, que es el Paraíso".

Cuando escribe cartas en proximidad de alguna fiesta mariana, no pierde la oportunidad para mencionarla o inspirarse en ella para una reflexión. Por ejemplo:

  • para la Asunción de María al Cielo: "¡Que esta santa Virgen, con sus oraciones, nos haga vivir en este santo amor! Que este sea siempre el único objetivo de nuestro corazón".

  • para la Anunciación: es el día "del saludo más bendito que jamás se haya dado a una persona. Suplico a esta gloriosa Virgen que le conceda algo del consuelo que Ella recibió".

¿Quién es María para Francisco?

a. Es la Madre de Dios

 No solo madre, sino también… ¡abuela! "Honré, reverencié y respeté con un amor especial a la santa y gloriosa Virgen María: es la Madre de nuestro Padre soberano y, por tanto, también nuestra querida abuela. Recurramos a Ella como nietos, arrojémonos a sus rodillas con absoluta confianza; en todo momento, en toda circunstancia, apelemos a esta dulce Madre, invoquemos su amor maternal y, esforzándonos por imitar sus virtudes, tengamos para Ella un sincero corazón de hijos".

Nos lleva a Jesús: "¡Haced lo que Él os diga!. "Si queremos que la Virgen pida a su Hijo que cambie el agua de nuestra tibieza en el vino de su amor, debemos hacer todo lo que Él nos diga. Hagamos bien lo que el Salvador nos diga, llenemos bien nuestros corazones con el agua de la penitencia, y esta agua tibia será transformada en vino de amor ferviente".

b. Es el modelo que debemos imitar

 Al escuchar la Palabra de Dios. "Recíbala en su corazón como un ungüento precioso, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen que guardaba cuidadosamente en el suyo todas las alabanzas pronunciadas en honor de su Hijo".

Modelo para vivir con humildad. "La Santísima Virgen, Nuestra Señora, nos ha dado un grandísimo ejemplo de humildad pronunciando estas palabras: 'He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra'. Al decir que es la esclava del Señor, efectúa el mayor acto de humildad que se puede hacer e inmediatamente después realiza un excelentísimo acto de generosidad diciendo: 'Hágase en mí según tu palabra`".

Modelo para vivir una santidad común. "Si se quiere alcanzar la verdadera santidad, esta debe ser común, diaria, cotidiana como la de Nuestro Señor y Nuestra Señora".

Modelo para vivir con serenidad. "Si se siente demasiado preocupada, calme su alma y trate de devolverle la tranquilidad. Imagine cómo trabajaba tranquilamente la Virgen con una mano mientras con la otra sostenía a Nuestro Señor, durante su infancia: lo sostenía en un brazo, sin apartar nunca de Él la mirada".

Modelo para entregarnos pronto a Dios. "Oh, qué felices son las almas que, a imitación de esta santa Virgen, se consagran como primicias desde su juventud al servicio de Nuestro Señor".

c. Es la fuerza en el sufrimiento

El marido de la señora de Granieu sufre ataques de gota muy dolorosos. Francisco comparte el sufrimiento del caballero y añade: "Un dolor que nuestra santísima señora y abadesa (la Virgen María) puede aliviar en gran medida conduciéndole al Monte Calvario, donde tiene el noviciado de su monasterio enseñando no solo a sufrir bien, sino a sufrir con amor todo lo que nos sucede a nosotros y a nuestros seres queridos".

Concluyo con este espléndido pasaje que resalta el vínculo que une a María con el creyente cada vez que se acerca a la Eucaristía: "Quiere convertirse en pariente de la Virgen María? ¡Comulgue! Pues al recibir el Santo Sacramento recibe la carne de su carne y la sangre de su sangre, ya que el preciado cuerpo del Salvador, que está en la divina Eucaristía, ha sido hecho y formado con su purísima sangre y con la colaboración del Espíritu Santo. Visto que no puede ser pariente de la Virgen como lo era Isabel, séalo imitando sus virtudes y su vida santa».

3 - Julio - 2023

sábado, 3 de enero de 2026

Los cuatro Dogmas Marianos. Primer Dogma: María Madre de Dios

 


Del sitio Catholic.net:

 María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: "¿Cómo puede ser María la Madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?"

Respuesta: En el diccionario encontramos que "Madre" es la mujer que engendra. Se dice que es Madre del que Ella engendró. Si aceptamos que María es Madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios.

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue Madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros. Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es Madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

  • Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.

  • Sus dos naturalezas no estaban unidas.

  • Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre.

  • Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios.

  • Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina.

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios: "Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios".

La ortodoxia (doctrina recta) enseña:

  •     Jesús es una persona divina (no dos personas)

  •     Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.

  •     María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.

María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:

  • María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas

  • María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.

El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dios - hombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado. La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el Vaticano II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:

  1. La maternidad divina en el misterio de Cristo

  2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.

" Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)

En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra Juan Pablo II el mundo entero al Inmaculado Corazón de María, a través de toda la oración de consagración repite: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío" (S. Juan de la Cruz)

jueves, 25 de diciembre de 2025

Lo que podemos aprender de María esta Navidad


 Traducido del sitio Catholic 365:

 En medio de la alegría de esta temporada navideña, tal vez se nos pueda perdonar por ser un poco excesivos en nuestras celebraciones. Quizás nos dimos el gusto de comer un poco más de lo habitual, o nos sentimos un poco "alegres" por esa copa de vino extra que tomamos. ¿Y por qué no? Mientras que muchos limitan la celebración de la Navidad a un solo día, los católicos entendemos que la Encarnación es un misterio demasiado profundo para una celebración tan breve. Además de ser un escape muy necesario de la locura de 2024, nuestras celebraciones navideñas reflejan la verdad de que Dios, nuestro Emmanuel, está íntimamente cerca de nosotros incluso ahora. Pero en medio de toda la alegría y el ajetreo, es fácil olvidarse de hacer una pausa y reflexionar verdaderamente sobre este misterio.

Pensemos en cómo la Santísima Virgen María, la Madre Inmaculada de nuestro Redentor, pudo haberse sentido abrumada por los maravillosos acontecimientos que rodearon el nacimiento de Jesús. La Anunciación, el milagroso embarazo de su prima Isabel, el difícil viaje a Belén con José y la humilde adoración de los pastores a su hijo recién nacido: ¡todo ello debió de ser mucho que asimilar para esta joven Madre primeriza! Sin embargo, en medio de todo esto, y consciente de lo que estaba por venir, Ella demuestra una compostura extraordinaria que debemos tratar de imitar. De Ella aprendemos que, a pesar de nuestras apretadas agendas y compromisos, solo una cosa es necesaria (Lucas 10, 42): la contemplación de Dios. San Lucas nos dice: "Pero María atesoraba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lucas 2, 19).

Durante esta octava de Navidad, la Iglesia nos invita a contemplar el nacimiento de Jesús en el contexto aleccionador de su eventual muerte y los sacrificios de los primeros mártires cristianos. Ayer celebramos la fiesta de San Esteban, el primer mártir cristiano. Hoy recordamos a San Juan Evangelista, que estuvo junto a la Virgen María, desconsolada, al pie de la cruz. Mañana recordaremos a los Santos Inocentes, los niños que el rey Herodes asesinó brutalmente en su búsqueda del niño Jesús. Estas fiestas nos recuerdan que la madera del pesebre de Belén conduce finalmente a la madera de la cruz del Calvario. Pero en lugar de dejarnos abrumar por el peso de estas verdades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María: meditar estas verdades, guardarlas con delicadeza en nuestro corazón.

Muchos santos han destacado la importancia de la contemplación. Santa Teresa de Ávila, Doctora de la Iglesia, escribió lo siguiente sobre la contemplación: "A menudo he pensado con asombro en la gran bondad de Dios, y mi alma se ha regocijado en la contemplación de su gran magnificencia y misericordia. ¡Que sea bendito por siempre! Porque veo claramente que no ha dejado de recompensarme, incluso en esta vida, por cada uno de mis buenos deseos"

Puede que nunca lleguemos a comprender plenamente los misterios de Dios, especialmente el milagro de la Encarnación, en esta vida. Sin embargo, al reflexionar sobre ellos, podemos acercarnos más a Él, incluso durante esta agitada temporada navideña. Mientras seguimos celebrando la Navidad, pensemos en María. Ella puede enseñarnos cómo contemplar a su hijo recién nacido nos ayuda a "ser cautivados por él en el amor de las cosas invisibles" (del Prefacio de la Natividad).


 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Como vivir el adviento de la mano de María

 

Del sitio Aleteia:

María fue la primera en vivir el Adviento. Aquí te compartimos cómo fue la espera de María y cómo vivir este tiempo litúrgico de su mano.

El Adviento es el tiempo en que centramos nuestra atención en el misterio de la Encarnación. En el Evangelio de san Lucas, el Señor anuncia el año de gracia, haciendo que, “todos los hombres dirigían su mirada en Él, en medio de la oscuridad, apareció la luz. La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, en Ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no pudieron apagarla". 

La encarnación es, sin duda, la revelación de Dios hecho hombre en el seno de María Santísima por obra del Espíritu Santo. Siendo Dios el Todopoderoso, decide humildemente volverse hombre, por lo que viene al mundo a través de aquella dulce doncella llamada María. Es de ella que Cristo viene al mundo, por esta razón es que centramos nuestra mirada en la Encarnación del Verbo y en María, su Madre. 

No podemos vivir plenamente el Adviento sin dirigir la mirada a Jesús y a la primera que vivió el Adviento. Ella es el corazón que ha sido preparado por Dios para esperar, para abrir el camino al Salvador. A continuación te presentamos las maneras en las que puedes vivir el Adviento con María, teniéndola presente en tu corazón.

1. Vive con fe y esperanza

Podemos destacar varios momentos que demuestran que María tuvo siempre la fe puesta en Dios. Comenzando en el momento en el que el arcángel Gabriel le anuncia que va a concebir a un hijo por obra del Espíritu Santo. 

También tuvo fe al momento de decirle a José que esperaba al Salvador; y de la misma manera, cuando huyeron de Belén a Egipto y cuando estaban buscando un lugar para que Jesús naciera; a pesar de que nadie les daba posada, María se confió a la protección de su esposo, José, y a Dios padre.

2. Hacer un "Calendario de Adviento" con María

Una forma creativa de vivir el Adviento con María es hacer un calendario de Adviento espiritual, en el cual cada día se refleje un aspecto de la vida de María o una actitud que ella nos invita a vivir. Puedes incluir oraciones, versículos bíblicos o pequeños actos de servicio que te acerquen más a la Madre de Dios y te preparen para la llegada de su Hijo.

3. Vivir el Adviento con actitudes de servicio

María, en su visita a Isabel, nos da ejemplo de generosidad y servicio. En este tiempo de preparación para la Navidad, trata de imitar esa actitud de servicio hacia los demás. Ya sea a través de la caridad, la ayuda a quienes más lo necesitan, o simplemente con gestos de cariño y cercanía. Este es un momento propicio para salir de ti mismo y dar sin esperar nada a cambio, como lo hizo María.

06/12/24

sábado, 18 de octubre de 2025

¿Es el Rosario Bíblico?

 

Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio:

¿Te aburres o te distraes mientras rezas el rosario? ¿Tus amigos intentan convencerte de que estás rezando oraciones sin sentido? En este episodio del podcast, Patrick Madrid explica cómo el rosario es básicamente un estudio bíblico con cuentas. 🎯

📿 El rosario no es solo una repetición de oraciones: ¡es una meditación sobre toda la vida de Cristo, directamente de los Evangelios!

¿Los misterios gozosos? (Anunciación, Visitación, Natividad) → Lucas 1-2, Mateo 1

¿Los misterios dolorosos? (Agonía en el huerto, Crucifixión) → Mateo 26, Juan 19

¿Los misterios gloriosos? (Resurrección, Ascensión) → Hechos 2, Apocalipsis 12

¡Incluso los misterios luminosos (Bautismo de Jesús, Bodas de Caná) provienen directamente de las Escrituras! 📖

🌿 ¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene el Ave María? Es palabra por palabra del Evangelio de Lucas:

"Dios te salve, llena de gracia" (Lucas 1:28): el saludo del ángel Gabriel.

"Bendita tú entre las mujeres..." (Lucas 1:42): las palabras de Isabel cuando María la visita.

¿Y la segunda parte? Un reflejo del papel intercesor de María y de la realidad de que, sí, todos necesitamos oraciones ahora y en la hora de nuestra muerte.

Algunas personas dicen que el rosario es una repetición vana, pero Patrick responde con una sólida verdad bíblica:

Jesús rezó la misma oración tres veces en Getsemaní. (Mateo 26)

¿Los salmos? Están llenos de repeticiones. (¿Alguna vez has leído el salmo 136? "Su misericordia perdura para siempre", ¡una y otra vez!)

La repetición no es el problema: lo es la repetición vacía. El rosario es una oración centrada e intencionada que te ayuda a mantenerte enfocado en Jesús.

🌟 ¿Por qué acudir a María?

Dios la eligió desde la eternidad para ser la Madre de Jesús.

Fue creada sin pecado (Inmaculada Concepción: consulta Génesis 3:15 y Lucas 1).

Cuando le pedimos a María que rece por nosotros, se lo estamos pidiendo a la persona que estuvo más cerca de Jesús en la tierra y que ahora está coronada en el cielo (Apocalipsis 12).

Patrick explica que si estás luchando contra el pecado o te sientes alejado de Dios, ¡el rosario puede ayudarte a superar esta tentación!

Es un arma defensiva para proteger tu alma, no un ritual anticuado. Piensa en ello como si te pusieras la armadura de Dios (Efesios 6). 🛡️

📢 En conclusión, el rosario proviene directamente de las Escrituras. Es una oración poderosa que te mantiene enfocado en Jesús mientras dejas que su Madre interceda por ti. Así que la próxima vez que tomes esas cuentas, recuerda: estás rezando literalmente la Biblia. 📖

14 - enero - 2025