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lunes, 29 de junio de 2026

Las cuatro señales marianas del Papa León XIV


Del sitio Fundación Cari Filii

El cardenal Robert Prevost, de 69 años, pasa a ser León XIV, sucesor de San Pedro, pastor de 1.400 millones de católicos. Y ya en sus primeras decisiones se pueden observar 4 señales marianas, una de ellas ligada a su predecesor, León XIII.

1. Un agustino ¡en un día de fiesta mariana agustina!

¿Es casualidad que la Iglesia elija un Papa agustino en el día de Nuestra Señora de Gracia, es decir, un 8 de mayo, que es una advocación agustina?

Efectivamente, desde al menos 1284, los agustinos celebran a la Virgen de Gracia, remarcando la generosidad y gratuidad con la que Dios se volcó en Ella y a través de Ella. Los misioneros agustinos extendieron su devoción por América en el siglo XVI, y luego por otros lugares. Cuando una parroquia agustina no está dedicada a San Agustín, a menudo está dedicada a Nuestra Señora de Gracia.

En 1806, Pío VII estableció que los agustinos podían celebrar una fiesta litúrgica por esta advocación el 8 de mayo… y en 8 de mayo, por primera vez en la historia, un agustino es elegido Sumo Pontífice.

León XIV mismo lo remarcó: "Soy hijo de san Agustín, agustiniano, que dijo: 'Con ustedes soy cristiano y para ustedes obispo'».

Con todo, hay que tener en cuenta que el 8 de mayo es también la fiesta del patronazgo de María para los dominicos, la de María Mediadora de Gracias para los franciscanos y Nuestra Señora de la Estrella para los religiosos de La Salle.

2. La mención a la Virgen de Pompeya

Al final de su primer mensaje en la Logia o Balcón de las Bendiciones, dijo: "Hoy es el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya. Nuestra Madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cercana, ayudarnos con su intercesión y su amor".

Así, León XIV empieza su pontificado remitiendo la idea de "caminar" a caminar con la Virgen y apoyándonos en su intercesión.

Pero, ¿quién es la Virgen de Pompeya? Pompeya es una ciudad nueva italiana impulsada en el siglo XIX por una condesa viuda, Marianna Farnararo y su joven abogado, luego esposo, Bartolo Longo. Les inspiró e impulsó Santa Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón, amiga de Marianna, que los involucró en sus obras de caridad.

En 1872, visitando el Valle de Pompeya y sus arrendadores, Bartolo Longo notó su estado de abandono, la pobreza de sus mil habitantes y la parroquia (que era del siglo XI) casi en ruinas. Paseando por el Valle, Longo sintió una voz misteriosa que le decía: "Si propagas el Rosario, serás salvo". Sonó una campana invitando al Ángelus, se arrodilló y rezó.

Luego se multiplicaron las obras de caridad ligadas a la devoción al Rosario. Por ejemplo, exponiendo un cuadro de la Virgen del Rosario había personas que se curaban milagrosamente. Longo escribió un texto llamado "la Súplica a la Virgen del Rosario" -lo que menciona León XIV-, basado en un texto de, atención, el Papa León XIII, la encíclica Supremi Apostolatus Officio, en la que el Papa decía que el Rosario era la forma de enfrentar los grandes males sociales.

El 8 de mayo de 1891, se consagró solemnemente en santuario mariano de Pompeya, y por eso el 8 de mayo se celebra su advocación y el rezo de la Súplica, ligada al rezo del Rosario. Diez años después, el santuario fue elevado a Basílica Pontificia por León XIII el 4 de mayo de 1901.​ Y 124 años después, un obispo agustino se convierte en León XIV en el día de la Virgen de Pompeya.

3. Empezar el Pontificado rezando el Avemaría

León XIV podía haberse limitado a hacer la bendición al pueblo (antes de Juan Pablo II no había discursos del Papa recién elegido, ni escritos ni improvisados, en el ceremonial no los incluyen). También podría haberse limitado a dirigir un Padrenuestro.

Pero dijo: "Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre". Y se rezó el Avemaría. Así empezaba esa ligazón con el Rosario tan recomendado por León XIII en Supremi Apostolatus Officio en 1883.

4. Los símbolos marianos del nuevo escudo pontificio

El lema elegido por León XIV es una frase de San Agustín, “In illo uno unum”, traducida como “en Aquel Uno somos uno” (el santo comentaba el salmo 127 y decía "siendo nosotros muchos en Aquel Uno, somos uno"). Es una alusión a la unidad que León XIV quiere en la Iglesia.

El escudo de armas usa el color azul y la flor de lis como símbolo de espiritualidad mariana y ese es su cuarto símbolo mariano de su primer día. Pero también es un guiño al origen de la familia Prevost en Louisiana, región de Norteamérica que perteneció durante muchos años a la Corona francesa (y durante 40 años a la española).

Los otros símbolos del escudo son el corazón (representa el Corazón de Cristo, su sacrificio, atravesado por amor a la humanidad) y el libro cerrado (la Palabra de Dios, que a veces es misteriosa, no evidente).

lunes, 20 de octubre de 2025

La dulce cadena que nos liga a Dios

 


Del Mensaje del Papa Francisco en ocasión del 150 aniversario del arribo de la imagen de Nuestra Señora del Rosario a Pompeya:

"Sabemos cuán necesario es redescubrir la belleza del Rosario en las familias y en los hogares. Esta oración nos ayuda a construir la paz y es importante ofrecerla a los jóvenes para que no la perciban como repetitiva y monótona, sino como un acto de amor que no cesa de crecer.

El Rosario es también fuente de consuelo para los enfermos y los que sufren, una 'delicada cadena que nos une a Dios'; pero también una cadena de amor que se convierte en abrazo para los más pequeños y marginados, como lo fueron especialmente para Bartolo Longo, los huérfanos y los hijos de los presos. Por eso os animo a continuar con renovado compromiso, a través de las numerosas iniciativas del Santuario, la gran historia de caridad que este inició: es el patrimonio espiritual más hermoso que nos legó el beato Fundador.

Que el Señor hable todavía hoy a la humanidad que necesita redescubrir el camino de la armonía y de la fraternidad, a través del mensaje de Nuestra Señora de Pompeya. Deseo que sus numerosos fieles, esparcidos por el mundo, se adhieran cada vez más fielmente al Señor, dando testimonio de su fe a sus hermanos y hermanas, especialmente a los más necesitados".

Mensaje del 7 de octubre de 2024


martes, 7 de octubre de 2025

Canonización del Apostol del Rosario

 


Traducido del sitio Catholic 365:

A pesar de sus problemas de salud, el Papa Francisco sacó tiempo para ayudar a hombres y mujeres santos a dar un paso más hacia la santidad.

El lunes, (24 de febrero de 2025), el papa Francisco aprobó un decreto para que el beato Bartolo Longo sea canonizado como santo en la Iglesia. La fecha de su canonización se determinará más adelante.

Longo, que era satanista, atribuye a la Santísima Virgen el mérito de haberlo salvado. El padre Donald Calloway recuerda en su libro Champions of the Rosary (Campeones del rosario): "Después de sufrir pesadillas, alucinaciones, depresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas, habló con un sacerdote dominico y tuvo una profunda conversión".

Desde su encuentro con María, anheló difundir su devoción por el santo rosario. Organizó grupos de rosario alrededor de un santuario que estableció en la iglesia de su barrio, en torno a una imagen de María llamada Nuestra Señora del Rosario. El santuario creció y se convirtió en basílica en 1901, atrayendo a miles de peregrinos cada día, y aún hoy lo sigue haciendo. Hoy en día, ese santuario, que ahora es la Basílica Pontificia de Nuestra Señora del Rosario, se encuentra en Pompeya, Italia.

Durante su beatificación, San Juan Pablo II resume la firme devoción de Longo al rosario diciendo: "Con el rosario en la mano, el Beato Bartolo Longo nos dice a cada uno de nosotros: "Despierten su confianza en la Santísima Virgen del Rosario. Venerable Santa Madre, en ti deposito todas mis preocupaciones, toda mi confianza y toda mi esperanza".

Beato Bartolo Longo, apóstol del rosario, ruega por nosotros.



viernes, 22 de noviembre de 2024

¿Cuál es el poder del Rosario?

 

Del sitio Píldoras de Fe:

Rezar el rosario y meditar en los misterios que se nos propone cada día, profundiza nuestra comprensión de la fe católica. Entonces, ¿por qué rezar el Rosario? pues porque este nos ayuda a reflexionar sobre la vida de Jesús y de María.

Según las tradiciones católicas, Santo Domingo Guzmán recibió el rosario de la Santísima Virgen María en 1214 en el Monasterio de Prouille. Desde entonces, se ha convertido en una de las poderosas herramientas de oración de la Iglesia Católica. Pero ¿por qué rezar el rosario? Continúa leyendo, te daremos unas muy buenas razones.

Como dijo una vez el Papa Pío XII: "El Rosario es el compendio de todo el Evangelio". Es decir, que cada década que se hace al rezar el rosario, se dedica a un momento único y significativo en la historia de la salvación.

La estructura del rosario, con su conocida y repetitiva oración, no debe confundirse con la repetición sin sentido denunciada por Cristo en el evangelio de Mateo. En cambio, es un formato que cultiva la paz mental y el espacio interior para la meditación en estos momentos en la vida de Cristo que contienen el misterio de la Encarnación, la persona de Cristo y la hermosa relación que se ha construido entre nuestro Dios y su creación.

Nuestra Señora de Fátima, en su milagrosa aparición, pidió a los niños que se tomaran en serio lo de rezar el Rosario todos los días por la paz en el mundo. Entonces, ¿por qué no aprender a rezarlo y meditarlo a profundidad?. El Santo Rosario es una de las oraciones más poderosas de la Iglesia. Nos dijo San Juan Pablo II: "La Iglesia siempre ha atribuido una eficacia particular a esta oración, confiando al Rosario, a su recitación y a su práctica constante, los problemas más difíciles. En momentos en que el cristianismo mismo parecía amenazado, su liberación se atribuyó al poder de esta oración". (San Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae, 39)

Te presento ahora una meditación realizada por el Padre Marcelo Rivas que estoy seguro que te ayudará a tener en cuenta para rezar el Rosario

Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión: "Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración".

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las personas el Padre Nuestro y el Avemaría y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús.

Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión. Hoy por hoy, después de la Santa Misa, rezar el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles.

"A través del estudio de los libros uno busca a Dios; por la meditación uno lo encuentra". (Padre Pío)

Esta cita del Padre Pío da testimonio de lo importante que es para los fieles encontrar oportunidades para incorporar la meditación en su vida de oración. El rosario es una forma maravillosa de hacer esto. Puede comenzar diciendo una sola década todos los días y trabajar hacia un rosario completo.

Muchas personas construyen una devoción tan profunda al rezar el Rosario que rezan todos los misterios todos los días. 

Los adversarios de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción

Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario. Cuántos hay que desde que comenzaron a rezar el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras!. Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario.

Basta saber que rezar el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia a la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados.

La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo: "Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo", puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio.

"Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias"

  1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción

  2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados

  3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse: Confesión Sacramental, Comunión Eucarística y Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial. La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte).

Lo maravilloso del rezar el Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad.

Rezar el Rosario es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes.

Al rezar Rosario tienes la magnífica oportunidad de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica.

Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.

El Rosario es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora.

Mi madre solía decir, que rezar el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares.

El Rosario es una de las oraciones católicas asociadas con la batalla espiritual contra las fuerzas del mal. San Pío de Pietrelcina (Padre Pío) y muchos otros santos y papas lo han llamado "un arma gloriosa contra Satanás".

Hoy en día, rezar el Rosario se ha convertido en una devoción muy practicada. El mismo Papa Francisco llama contínuamente a todos los católicos a rezar el rosario todos los días para "proteger a la Iglesia del demonio, que siempre busca separarnos de Dios y de los demás".

Entonces, ¿Por qué rezar el Rosario? Por protección y por nuestro crecimiento espiritual. Recemos a nuestra abogada más amable, la Santísima Madre, por la paz en todo el mundo y por la paz de nuestra alma.

Debemos saber que, la Santísima Virgen María, unió perfectamente su voluntad a la voluntad de Dios cuando aceptó ser la madre de su Hijo. Por eso, cuando rezamos el rosario, unimos nuestra voluntad a la suya y a la de millones de personas que también rezan el rosario. Se establece una especie de cadena espiritual, que involucra a millones de católicos que se unen en oración, vinculando nuestras voluntades con la voluntad de la Santísima Virgen María, y todos nosotros diciéndole a Dios: "Hágase tu voluntad".

Este acto corporativo de la voluntad establece una presencia poderosa en el mundo y actúa como un amortiguador espiritual y antídoto contra el veneno del mal. Longo, conocía el poder del rosario en su propia vida, y promovió esta fuerza de bondad, verdad y belleza en el mundo con la mayor devoción.

Durante el mes de octubre, la Iglesia nos recuerda que hagamos lo mismo que podamos. Rezar el rosario en su oración diaria traerá como resultado abundantes gracias y beneficios espirituales. Solo toma 15 minutos ¡Adelante!

Qriswell Quero 
Venezolano
esposo y padre de familia
servidor, ingeniero y misionero de la fe.

lunes, 19 de agosto de 2024

La condesa que fundó una ciudad de María en Pompeya

 Del sitio Fundación Cari Filii:

El beato Bartolo Longo es conocido como fundador del popular Santuario de la Virgen en Pompeya (https://www.santuario.it), converso tras ser durante unos años un anticlerical feroz, y un gran promotor del Rosario en el siglo XIX. Todo eso es cierto, pero en el Santuario de Pompeya quieren fomentar también la figura de su esposa, la condesa Marianna Farnararo, cofundadora del Santuario y una figura de gran santidad y devoción mariana que brilla con luz propia.

La presentan como fundadora de una "ciudad de María", refiriéndose a que el santuario y sus obras de caridad anexas -talleres, orfanato…- revitalizaron una zona rural muy pobre y surgió una ciudad que hoy tiene 25.000 habitantes.

Los contemporáneos describían a Marianna Farnararo como una mujer decidida, racional, valiente, autoritaria y rigurosa. El 9 de febrero se ha celebrado el centenario de su muerte.

Con motivo del aniversario, tuvo lugar una misa solemne presidida por Tommaso Caputo, arzobispo de Pompeya. En estas fechas, la biógrafa Ada Ignazzi, que ya publicó un libro sobre Marianna Farnararo en 2004, es comisaria y promotora de una exposición fotográfica que recoge su figura titulada "Una página de historia entre Pompeya y Monopoli". También estuvo presente el obispo de Conversano-Monopoli, Giuseppe Favale, que el 8 de mayo, según anunció monseñor Caputo, estará en Pompeya para presidir la celebración eucarística y el rezo de la Súplica en la plaza.

Marianna Farnararo nació en 1836. Su padre murió cuando ella tenía 10 años. Se educó en una escuela religiosa que la formó con fuerte conciencia social. A los 16 años se casó con el conde Albencio De Fusco di Lettere. Tuvieron 5 hijos pero tras 12 años de matrimonio ella quedó viuda a los 27 años.

Entre las propiedades que heredó estaba el Valle de Pompeya, cuya gestión encargó al entonces joven abogado Bartolo Longo. Quien les había reunido era Santa Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón, que involucró a ambos en sus obras de caridad. De hecho, Marianna y Bartolo se conocieron en la casa de Caterina Volpicelli, donde vivía la condesa viuda.

En 1872, visitando el Valle de Pompeya y sus arrendadores, Bartolo Longo notó su estado de abandono, la pobreza de sus mil habitantes y la parroquia (que era del siglo XI) casi en ruinas. Paseando por el Valle, Longo sintió una voz misteriosa que le decía: "Si propagas el Rosario, serás salvo" y de inmediato escuchó el eco de una campana lejana que llamaba a rezar el Ángelus del mediodía. Se arrodilló, rezó, y sintió una paz interior distinta a todo lo que había vivido antes. Surgió en él la idea de una comunidad de personas que rezaran el Rosario en ese lugar abandonado.

Bartolo y la condesa viuda se volcaron entonces en apoyar a sus campesinos y difundir entre ellos el Rosario y la devoción a la Virgen. El 13 de febrero de 1876 hizo exponer un cuadro de la Virgen del Rosario, y ya suscitó un primer milagro, la curación de una mujer con epilepsia que había sido diagnosticada como incurable. Era el primer milagro mariano de una larga serie que se recuerdan en el santuario de Pompeya, que al difundirse generaban nuevos donativos para la construcción del templo grande que empezó ese mismo año. El arquitecto Antonio Cua ofreció gratuitamente dirigir el proyecto y los trabajos de la nueva iglesia.

Al año siguiente, 1877 Bartolo Longo escribió y popularizó la Práctica de los Quince Sábados. Dos años más tarde, curado de una grave enfermedad después de recitar la Novena que había compuesto, hizo 900 ediciones en 22 idiomas. Otra fecha mariana importante se dio en octubre de 1883, cuando veinte mil peregrinos en Pompeya, recitaron, por primera vez, la Súplica a la Virgen del Rosario. Era un texto que Longo había escrito inspirado por la encíclica Supremi Apostolatus Officio, en la que el Papa León XIII decía que el Rosario era la forma de enfrentar los grandes males sociales.

Marianna convenció a muchos amigos de la nobleza napolitana para que ofrecieran pequeños pero constantes donativos para construir lo que sería el santuario de Pompeya, y ella misma volcó su dinero allí. La condesa también fundó un orfanato femenino en 1887.

También impulsaron una estación de ferrocarril y diversas escuelas de artes y oficios para los hijos de presos y huérfanos: carpintería, tipografía y encuadernación, la autoescuela… por ellas pasaron 60.000 niños pobres. El matrimonio también fundó las Hermanas Dominicas del Santo Rosario de Pompeya, la única congregación que debe sus orígenes a dos cónyuges.

En 1885, por consejo del Papa León XIII, y para evitar habladurías, se casaron, aunque parece que con la firme convicción de mantener una amistad fraterna, no sexual. Durante 50 años perseveraron, afincados en Pompeya, en su tarea de servicio a los pobres y a la devoción mariana.

Las diversas obras creadas por los esposos Longo contaron siempre con un compromiso directo y particular de Marianna Farnararo, resumido en su "Pro Memoria – Notas sobre los orígenes del Santuario de Pompeya". Ella murió en Pompeya el 9 de febrero de 1924. Bartolo viviría apenas un par de años después, completamente pobre, pero habiendo logrado que los bienes del matrimonio se mantuvieran sirviendo a las muchas obras de caridad emprendidas.

Un artículo reciente en Avvenire, el periódico propiedad de los obispos italianos, considera que gran parte de la fe y santidad que irradiaba Marianna Farnararo era un eco de su trato con Caterina Volpicelli, que había sido su amiga cercana e incluso compañera de habitación.

El arzobispo prelado de Pompeya, Tommaso Caputo, explica que la condesa "no sólo contribuyó a la fundación del Santuario, sino que formó parte de él. Una parte viva y sustancial, realizada en los dos ámbitos esenciales: la oración y la implicación plena en la gran obra de las Obras inmediatamente inauguradas por Bartolo Longo. Esta unión representa también hoy una admirable pieza del milagro de la ‘ciudad de María'".

sábado, 22 de junio de 2024

El Beato Bartolo Longo consagra toda su vida a la Virgen María

Del sitio Nominis:

El Beato Bartolomé Longo tenía un carisma especial, el de un verdadero apóstol del Rosario... se sintió llamado a construir en Pompeya un santuario dedicado a Nuestra Señora del Santo Rosario junto a las ruinas de la antigua ciudad que acababa de ser penetrada por el anuncio evangélico antes de ser sepultada en el año 79 por la erupción del Vesubio y resurgir de sus cenizas siglos después, como testigo de las luces y sombras de la civilización clásica. 

Bartolomé Longo desarrolló el alma cristológica y contemplativa del Rosario a través de toda su obra, y en particular a través de los "Quince sábados"; para ello encontró particular estímulo y apoyo en León XIII, el "Papa del Rosario". (Juan Pablo II -"Carta apostólica del 16 de octubre de 2002 - Tras las huellas de los testigos").

Nacido en Apulia en 1841, Barthélemy Longo estudió derecho civil en Nápoles. Allí asistió a sesiones de espiritismo y perdió la fe. Gracias al Hermano Radente, recuperó la gracia divina y abrazó la regla de nuestra "Tercera Orden" en 1871, con el nombre de Hermano Rosario, que fue para él un presagio.

Dedicó toda su vida a la devoción mariana, construyendo un santuario a Nuestra Señora del Rosario y fundando una congregación de hermanas dominicas con el mismo nombre. Editó libros en alabanza de la Virgen y de la Orden, y publicó obras para promover la fe y la justicia social. Se casó con una viuda, Marie-Anne Farnararo, su emuladora en las obras de caridad.

El 5 de octubre de 1926 fue sepultado en la paz del Señor, y en 1980 fue nombrado beato por Juan Pablo II".
(Laicos y dominicos - grandes figuras)

En Pompeya, cerca de Nápoles, en 1926, beato Bartolomé Longo. Hombre de leyes, atento al culto mariano y a la educación cristiana de campesinos y niños, fundó en el valle de Pompeya, con los recursos de su piadosa esposa, un santuario dedicado al Rosario y una Congregación de Hermanas bajo el mismo título.

sábado, 11 de noviembre de 2023

¿Por qué con el Rosario hasta el cielo no paramos?

Del sitio Misioneros Digitales:

Cada Ave María es una rosa que se une a otra hasta convertirse en una corona de flores.

Pasado el mes del Rosario y a pocos días de comenzar el Adviento nos adentramos de la mano de Nuestra Madre en los misterios del Santo Rosario, que vienen a colmar de luz nuestra vida (CIC 2675). Después de este tiempo de intensa oración y en preparación para lo que se viene, tengo en mi interior la necesidad de meditar sobre este instrumento que María nos regaló para encomendarnos a ella. Acompáñame, naveguemos mar adentro aferrados a esta maravillosa oración que tanto le gusta a nuestra Madre (CIC 2676).

Si nos remontamos a los inicios de esta forma de rezar, fue la propia Virgen la que se la enseñó en una aparición a Santo Domingo (CIC 2677). Cada Ave María es una rosa que se une a otra hasta convertirse en una corona de flores. Además, al rezar el Rosario en comunidad, no sólo intercedemos unos por otros sino que, como dijo Nuestro Señor: "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20).

Ahora bien, ¿cómo son nuestros Rosarios? Nunca te olvides que en la oración interviene todo nuestro ser, lo que decimos con nuestros labios además debe ser dicho con el corazón (Lc 2,19). Nuestro cuerpo también ora mientras vamos contando pepita por pepita hasta terminar el misterio, y así continuamos (Lc 2,10-15).

No obstante, no nos resulta fácil orar. Muchas veces parece que apretáramos el acelerador para rezar a las corridas… será que va tan rápido la vida. La mayoría de nosotros tenemos tantas tareas pendientes que nos cuesta hacernos tiempo para orar (Mt 6,5-8). “Quiero rezar antes de tal reunión”, “aprovecho mientras no está mi hijo”, “mañana quizás tendré un momento disponible”, son frases que con frecuencia vienen a nuestra mente.

A pesar de las situaciones que nos alejan de Dios, pidamos a nuestra Madre que nos enseñe a meditar las palabras que le ofrecemos (CIC 2674). Asimismo, que cuando en la oración nos distraigamos con pensamientos y estímulos a nuestro alrededor, mansamente seamos conscientes de nuestra distracción y volvamos a entregarnos en el misterio que estamos rezando (CIC 2664).

A través del Rosario, desarrollamos un estrecho vínculo con María, como Madre de Dios y Madre nuestra. Nadie mejor que la madre conoce al hijo y, por eso, Ella nos conduce a Cristo (CIC 2679). Se trata de una oración tan simple, de repetición y contemplación. El repetir hace que penetren las palabras en la mente y en el corazón. A su vez, en cada misterio estamos invitados a contemplar la vida de Jesús desde su nacimiento hasta la muerte y Resurrección (CIC 2682). Por ejemplo, cuando en el primer misterio gozoso recordamos la visitación del Ángel a María (Lc 1,26-38), podemos transportarnos hasta ese momento especial imaginando cómo habrá reaccionado nuestra Madre, cómo habrá sido el contexto. Incluso, podemos meditar el Rosario con las Sagradas Escrituras, ya que es completamente bíblico (Ap 12,1-5).

A este modo de rezar se le atribuye la victoria de muchas batallas. La Virgen se siente tan halagada cuando oramos de esta forma que en apariciones como Fátima y Lourdes se la ha visto con el Rosario en la mano. Por eso, hermanos, aférrense al Rosario (Mt 6,9-13).

Si son tus primeros pasos en la fe, no tengas miedo. Éste es un verdadero tesoro para ir conociendo más la obra del Señor y descubriendo qué es lo que espera de nosotros (II Co 1, 20-21). Rezar el Rosario es contemplar el rostro de Cristo siguiendo los pasos de María. Ella es nuestra Madre, maestra y guía que nos conduce hacia Jesús e intercede por las necesidades de cada uno, tal como lo hizo en las bodas de Caná (Jn 2, 3-10).

A través del Rosario, la Santísima Virgen está presente con su Hijo Jesús, mirándonos con amor y paciencia (Lc 1,47-55).

Para finalizar, quisiera recordar las palabras de san Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae:«Que este llamamiento mío no sea en balde! Al inicio del vigésimo quinto año de Pontificado, pongo esta Carta apostólica en las manos de la Virgen María, postrándome espiritualmente ante su imagen en su espléndido Santuario edificado por el Beato Bartolomé Longo, apóstol del Rosario. Hago mías con gusto las palabras conmovedoras con las que él termina la célebre Súplica a la Reina del Santo Rosario: "Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo»

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos (Mt 7, 6-12).

Por eso, con el Rosario, hasta el cielo no paramos.

Autor: Una voluntaria que hasta el cielo no quiere parar.