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lunes, 31 de agosto de 2026

Una curiosidad por cada estrella de la corona de María

 


Traducido del sitio Aleteia:

Cuando María se entera de que dará a luz a Jesús, también descubre que es una reina.

El 22 de agosto, la Iglesia celebra la Realeza de la Santísima Virgen María.

La Biblia la describe así: "Apareció una gran señal en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza". Esto siempre se ha considerado una imagen tanto de la Iglesia como de la Santísima Madre.

A continuación, presentamos 12 datos breves sobre nuestra Reina, uno por cada estrella de su corona celestial.

  1. En el antiguo Israel, la madre del rey era una reina. En el Antiguo Testamento, reyes como David solían tener más de una esposa. Eso dificultaba elegir a una reina, por lo que la madre de la reina asumía naturalmente ese papel.

  2. La reina madre recibe un gran honor. En 1 Reyes 2:19, leemos acerca de la madre del hijo de David: "Cuando Betsabé fue a ver al rey Salomón para hablarle a favor de Adonías, el rey se levantó para recibirla, se inclinó ante ella y se sentó en su trono. Hizo traer un trono para la madre del rey, y ella se sentó a su diestra».

  3. La voz de la reina inspira respeto. El pasaje de Reyes continúa: "Tengo una pequeña petición que hacerte», dijo ella. 'No me la niegues'. El rey respondió: 'Pídeme lo que quieras, madre mía; no te lo negaré'".

  4. María fue la Madre del Rey eterno. Cuando María se entera de que dará a luz a Jesús, también se da cuenta de que es una Reina. El ángel le dice: "Concebirás y darás a luz un hijo… El Señor Dios le dará el trono de su padre David, y reinará sobre los descendientes de Jacob para siempre; su reino no tendrá fin".

  5. A la reina del Nuevo Testamento se le honraba como a las reinas del Antiguo Testamento. Vean cómo reaccionó Isabel ante María: "En voz alta [Isabel] exclamó: '¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! Pero ¿por qué se me concede este favor, que la madre de mi Señor venga a mí?'"

  6. A María se la llamaba reina en la Iglesia primitiva. Como señaló San Juan Pablo II: "A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso la proclama 'Madre de Dios', se le comienza a atribuir el título de Reina».

  7. La Iglesia primitiva también reconocía que ella era muy inferior a Dios. En el siglo IV, Epifanio, obispo de Salamina, escribió sobre la Asunción de María diciendo: "La muerte la habría encontrado pura, y su corona habría sido virginal… Ella brillaría gloriosamente entre los mártires… pues por medio de ella llegó la luz al mundo".  Pero también dijo: "A María se le debe honrar, pero al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo se les debe adorar; nadie debe adorar a María".

  8. Cuando decimos "Nuestra Señora" nos referimos a "Nuestra Reina". San Juan Damasceno, en el siglo VIII, llamó a María "Madre de Dios, Señora y Reina de todas las cosas creadas". La palabra griega de la que proviene la expresión "Nuestra Señora" significaba "personaje real".

  9. El Concilio Vaticano II la llama «Reina del Universo». El documento Lumen Gentium dice que María fue "exaltada por el Señor como Reina del universo, para que se conformara más plenamente a su Hijo, el Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".

  10. Satanás la trata como a una Reina. "Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón", dice Apocalipsis 12:13.

  11. María triunfa como una reina. Cuando la Santísima Virgen María se apareció en México, lo hizo como la mujer del Libro del Apocalipsis. Ella vino y venció: nueve millones de personas se convirtieron gracias a Nuestra Señora de Guadalupe.

  12. María es tu reina personal. Ella te ayudará a triunfar también. San Juan Pablo II lo subraya así: "Ella está a nuestro lado, porque su estado glorioso le permite acompañarnos en nuestro camino terrenal cotidiano".

¡Oremos! 
Santísima Virgen María, 
pongo mi vida a tu servicio como mi Reina. 
Dame tu obediencia al Padre, 
tu comunión con el Hijo y 
tu colaboración con el Espíritu Santo. 
Amén.

22 - Agosto - 2022

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Hay que creer que María es la Madre de Dios


 Traducido y adaptado del sitio Early Church Texts:

Gregorio de Nacianceno, conocido como "el Teólogo", fue obispo de Constantinopla entre los años 379 y 381. Participó en el Concilio de Constantinopla en el año 381 d. C. Incluso antes del Concilio de Éfeso de 431, que afirmó que María debe ser llamada correctamente "Madre de Dios" (Theotokos) porque la naturaleza humana de Jesús no puede separarse de la naturaleza divina, Gregorio de Nacianceno utilizó el título "Madre de Dios" de una manera clara y dogmáticamente profunda:

"Si alguien no cree que Santa María es la Madre de Dios, está separado de la Divinidad. Si alguien afirma que Él pasó a través de la Virgen como a través de un canal, y no fue formado a la vez divina y humanamente en ella (divinamente, porque sin la intervención de un hombre; humanamente, porque de acuerdo con las leyes de la gestación), es igualmente impío. Si alguien afirma que la humanidad se formó y después se revistió de la divinidad, también debe ser condenado.

Si alguien introduce la noción de dos Hijos, uno de Dios Padre y otro de la Madre, y desacredita la Unidad y la Identidad, que pierda su parte en la adopción prometida a los que creen correctamente.

Porque Dios y el hombre son dos naturalezas, como también lo son el alma y el cuerpo; pero no hay dos Hijos ni dos Dioses.

Si alguno dice que obró en Él por gracia como en un profeta, pero no estaba ni está unido a Él en esencia, que esté vacío de la Energía Superior, o más bien lleno de lo contrario. Si alguno no adora al Crucificado, que sea anatema y sea contado entre los deicidas.

Si alguno afirma que fue perfeccionado por las obras, o que después de su bautismo, o después de su resurrección de entre los muertos, fue considerado digno de una filiación adoptiva, como aquellos a quienes los griegos interpolan como añadidos a las filas de los dioses, que sea anatema.

Si alguno afirma que su carne descendió del cielo, y no es de aquí, ni de nosotros, aunque está por encima de nosotros, que sea anatema.

Si alguien ha puesto su confianza en Él como un hombre sin mente humana, está realmente privado de mente y es totalmente indigno de la salvación. Porque lo que Él no ha asumido, no lo ha sanado; pero lo que está unido a su divinidad también se salva
». 

 "Crítica a Apolinario y al apolinarismo"
 Epístola 101
 (Extractos)

sábado, 3 de enero de 2026

Los cuatro Dogmas Marianos. Primer Dogma: María Madre de Dios

 


Del sitio Catholic.net:

 María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: "¿Cómo puede ser María la Madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?"

Respuesta: En el diccionario encontramos que "Madre" es la mujer que engendra. Se dice que es Madre del que Ella engendró. Si aceptamos que María es Madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios.

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue Madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros. Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es Madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

  • Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.

  • Sus dos naturalezas no estaban unidas.

  • Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre.

  • Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios.

  • Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina.

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios: "Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios".

La ortodoxia (doctrina recta) enseña:

  •     Jesús es una persona divina (no dos personas)

  •     Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.

  •     María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.

María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:

  • María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas

  • María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.

El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dios - hombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado. La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el Vaticano II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:

  1. La maternidad divina en el misterio de Cristo

  2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.

" Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)

En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra Juan Pablo II el mundo entero al Inmaculado Corazón de María, a través de toda la oración de consagración repite: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío" (S. Juan de la Cruz)

viernes, 2 de enero de 2026

¿Por qué los católicos llamamos a María Madre de Dios

 

Del sitio María de Nazareth:

¿Cómo podría Dios tener una madre? Los católicos no son los únicos que reconocen a María como Madre de Dios. Los cristianos ortodoxos orientales también honran a María como la Theotokos, la portadora o “la que dio a luz” a Dios. Incluso Lutero y Calvino admitieron que María era la Madre de Dios (aunque Calvino no quería que la gente usara ese título).

Pero ¿por qué a María se le llama “Madre de Dios”? Porque Ella es la madre del Verbo encarnado, que es divino. Muchas Escrituras identifican a María como la madre de Jesús (Juan 2, 1; Mateo 1, 18; 2, 11; 12, 46). Puesto que Jesús es Dios (Jn 1, 1), María debe ser reconocida como la que llevó a Dios en su seno. Ciertamente, María no es la madre de la Trinidad ni de la naturaleza divina de Jesús. Sin embargo, la persona del Verbo de Dios fue el niño que concibió en su vientre y el niño al que dio a luz.

La profecía de Isaías 7, 14 se aplica a Jesús y María en Mateo 1, 23. María es la virgen que da a luz al Emmanuel (“Dios con nosotros”). Ciertamente, en Lucas 1:43, Isabel habla de María como la "madre de mi Señor" y ahí encontramos el fundamento bíblico más sólido para hablar de María como la Madre de Dios. La palabra griega para Señor usada aquí, "kyrios", era una traducción de la palabra hebrea para el nombre personal de Dios, YHWH, pronunciada por los judíos como "Adonay" o "Señor" (Catecismo de la Iglesia Católica 446).

La creencia en María, Madre de Dios, es un dogma solemne de la Iglesia Católica proclamado por el Concilio de Éfeso, en el año 431.

7 - mayo - 2024

jueves, 1 de enero de 2026

Una reflexión sobre María, Madre de Dios

 


Traducido del sitio Catholic 365:

Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amén.

¡Feliz Año Nuevo!

Qué solemnidad tan apropiada ha colocado la Iglesia al comienzo del Año: María, Madre de Dios. 

Hoy honramos a la Santísima Virgen María, cuyo fiat —su inquebrantable "sí" a la voluntad de Dios— trajo al mundo al Salvador. En Ella vemos la perfección de la fe, la humildad y el amor.

Ahora, antes de seguir leyendo, debes saber que esta es mi primera publicación. También publico reflexiones para los días del Rito Extraordinario y, si las sigues, espero que veas cómo voy mejorando.

María, Theotokos, la portadora de Dios, no es solo una figura histórica, sino la madre de todos nosotros. Su título, "Madre de Dios", declarado solemnemente en el Concilio de Éfeso, afirma no solo su maternidad divina, sino también el profundo misterio de la Encarnación. En su vientre, el Verbo eterno se hizo carne, uniendo el cielo y la tierra. Al meditar sobre su papel, recordemos que ella es nuestra intercesora, que nos guía hacia su Hijo, Jesucristo, con ternura maternal.

La primera lectura es, en mi opinión, probablemente el pasaje más bello del Pentateuco. Tomado del libro de los Números, el Señor da a Moisés una "fórmula" para bendecir a los israelitas, invocando al Señor para que bendiga al pueblo elegido de Dios, una lectura muy adecuada para el comienzo del año.

En la segunda lectura de hoy, san Pablo recuerda a los gálatas la plenitud de los tiempos en que Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, para redimirnos y hacernos sus hijos. Este profundo misterio revela el amor infinito de Dios, que se humilló a sí mismo para hacerse hombre, eligiendo a la Santísima Virgen María como su Madre. Con su fiat, María se convirtió no solo en la Madre de Dios, sino también en la Madre de todos los redimidos en Cristo.  

Por la gracia de la adopción, ya no somos esclavos, sino herederos del reino de Dios. Reflexionemos sobre el privilegio de llamar a Dios "Abba, Padre", y consideremos cómo nuestras vidas reflejan la dignidad de ser sus hijos. ¿Estamos viviendo como verdaderos herederos de su reino, o estamos atados por la esclavitud del pecado? Recurramos a María, la Madre de Dios, que intercede por nosotros, para que podamos vivir como hijos fieles del Padre.  

El Evangelio de Lucas relata la visita de los pastores al Niño Jesús en Belén. Estos hombres humildes, elegidos para recibir el anuncio angelical, se apresuraron a adorar al Rey recién nacido. Su fe y sencillez son un modelo para nosotros, recordándonos que debemos acercarnos a Cristo con corazones llenos de asombro y humildad.

María, la Madre de Dios, es retratada como alguien que "guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón". Ella nos enseña la virtud de la contemplación, llevándonos a meditar profundamente sobre los misterios de la vida de Cristo. Ante los misterios divinos, la respuesta de María no fue de mero entendimiento, sino de entrega amorosa y confianza.  

Al reflexionar sobre la circuncisión y el nombre de Jesús, recordamos el significado de su santo nombre, el nombre que está por encima de cualquier otro nombre. En este nombre encontramos la salvación, la esperanza y la paz. Invoquemos el nombre de Jesús con reverencia y amor, confiando en su poder para guiarnos y santificarnos.  

En esta solemnidad de María, Madre de Dios, se nos invita a honrar su papel único en la historia de la salvación y a imitar sus virtudes de humildad, fe y obediencia. Al comenzar un nuevo año, confiémonos a su cuidado maternal, buscando su intercesión para obtener la gracia de acercarnos más a su Hijo, Jesucristo. Que, como los pastores, nos apresuremos a adorarlo y, como María, atesoremos sus misterios en nuestros corazones.  

Por intercesión de María, Madre de Dios, que este año sea un año de fe, esperanza y caridad más profundas. Amén.  


sábado, 17 de mayo de 2025

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María como Reina y Madre de Todo lo Creado

 

Del sitio Diócesis de Cucuta:

"Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Apocalipsis 12, 1).

Este texto bíblico del Apocalipsis a lo largo del tiempo ha tenido diversas interpretaciones en torno a la figura de la Madre-Reina, haciendo referencia a Israel, Jerusalén y a la Iglesia como madre revestida del favor divino; pero sin duda la madre revestida de sol por excelencia es la Madre de Dios, de quien Lucas dice: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1, 26). Es fundamental iniciar diciendo que, de la maternidad divina de la Santísima Virgen, se desprenden todas las perfecciones y privilegios que le adornan como la llena de gracia; por la realeza de su Santísimo Hijo, Ella es la reina madre. Es posible hablar del reino de Jesús y de María, pues a la madre del rey le es propio el trono.

"La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores" (Lumen Gentium 59).

El sí de María ante las palabras del Ángel da el consentimiento libre a su papel fundamental en el plan salvífico de Dios. Efectivamente todo parte de la voluntad divina pero siempre respetando la libertad humana; ante la propuesta de ser la Madre de Dios (Theotokos) María dice: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38); reconociendo la grandeza de Dios quien la exaltaría por tan grande humildad y generosidad.

En este orden de ideas, María es bendita entre todas las mujeres, y es la perfecta discípula, es el ejemplo de las virtudes y la reina de la paz, sin duda su cooperación en la extensión del reino fue y es crucial para la Iglesia, ya que además es la Mater Ecclesiae, la cual cuida de sus hijos que son perseguidos: "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús" (Ap 12, 17).

"A partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso la proclama Madre de Dios, se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo (…) Pero ya en un fragmento de una homilía, atribuido a Orígenes, aparece este comentario a las palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: 'Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres, tú, la madre de mi Señor, tú, mi Señora'. San Juan Damasceno atribuye a María el título de 'Soberana': 'Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas'".

Como ya se ha dicho, la realeza de María está subordinada a la de Cristo, quien no solo es rey por ser Hijo de Dios sino porque es el Redentor; la Madre de Dios es la nueva Eva que coopera en la obra de Dios y representa de manera especial al género humano. El misterio de la Ascención y la Asunción están relacionados, pues al ser asunta al cielo, María posee y ejerce sobre el universo una soberanía dada por su Hijo, lo cual no quiere decir que la realeza de María nos aleja de Ella, sino que por el contrario su solicitud para con sus hijos es permanente y a través de su intercesión obtenemos favores y gracias.

En definitiva, la Santísima Virgen es establecida por el Señor como Reina universal del cielo y de la tierra, ha sido elevada sobre todos los seres celestes y sobre la jerarquía de los santos y eso da a la Iglesia una especial gracia, la de tener una Madre-Reina que intercede, guía y acompaña. «Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo».

 Diác. Elkin Jesús Ardila Boada
Teólogo Bíblico
Parroquia Sagrada Familia

miércoles, 1 de enero de 2025

¿Por qué la Solemnidad de María Madre de Dios y el Día Mundial de la Paz se celebran el 1º de Enero?

Del sitio Catholic News Agency:

El 1 de enero es algo más que el comienzo de un nuevo año: es también la solemnidad de María, Madre de Dios, y la Jornada Mundial de la Paz.

Ambas celebraciones están relacionadas porque, como escribió San Pablo VI en 1974, María es la reina de la paz.

"En la ordenación revisada del período navideño nos parece que la atención de todos debe dirigirse hacia la solemnidad restaurada de María, la santa Madre de Dios", escribió en su encíclica Marialis Cultus. "Esta celebración, colocada el 1 de enero conforme a la antigua indicación de la liturgia de la ciudad de Roma, tiene por objeto conmemorar el papel desempeñado por María en este misterio de salvación".

Y añadió: "Es también una ocasión propicia para renovar la adoración al Príncipe de la Paz recién nacido, para escuchar una vez más la buena nueva de los ángeles (cf. Lc 2, 14), y para implorar de Dios, por medio de la Reina de la Paz, el don supremo de la paz".

"Por eso, en la feliz coincidencia de la Octava de Navidad y el primer día del año, hemos instituido la Jornada Mundial de la Paz".

La solemnidad de María como Madre de Dios concluye la octava de Navidad, o los ocho días que siguen al nacimiento de Cristo. Aunque su título de "Madre de Dios" se remonta al siglo III o IV, el término griego "Theotokos" ("La portadora de Dios") se convirtió en doctrina católica por primera vez en el Concilio de Éfeso en 431.

Este año, la solemnidad cae en lunes, (N:D Año 2024), y no es día de precepto en EE.UU. La solemnidad se deroga siempre que la fiesta cae en domingo o lunes.

Al mismo tiempo, la Iglesia católica también reconoce el 1 de enero como la Jornada Mundial de la Paz, una tradición celebrada por primera vez por San Pablo VI en 1968.

"Nos dirigimos a todos los hombres de buena voluntad para exhortarles a celebrar 'La Jornada de la Paz', en todo el mundo, el primer día del año, el 1 de enero de 1968", declaró entonces. "Es nuestro deseo que entonces, cada año, esta conmemoración se repita como una esperanza y como una promesa, al comienzo del calendario que mide y traza el camino de la vida humana en el tiempo, para que la paz, con su justo y benéfico equilibrio, domine el desarrollo de los acontecimientos venideros."

Este día, subrayó, no sólo pertenece a los católicos, sino también a todos los hombres de paz.

"Esperaría contar con la adhesión de todos los verdaderos amigos de la paz, como si se tratara de una iniciativa propia, que se expresara de manera libre, connatural al carácter particular de quienes son conscientes de cuán bella y cuán importante es la armonía de todas las voces del mundo para la exaltación de este bien primario, que es la paz, en el variado concierto de la humanidad moderna", dijo.

Esta celebración, añadió, no resta solemnidad a María.

"Tal observancia no debe alterar el calendario litúrgico, que reserva el día de Año Nuevo a la veneración de la divina maternidad de María y del santísimo nombre de Jesús", exhortó. "De hecho, esos santos y amorosos recuerdos religiosos deben derramar su luz de bondad, sabiduría y esperanza sobre la oración, la meditación y el fomento del gran y anhelado don de la paz, del que el mundo tiene tanta necesidad".

Katie Yoder

viernes, 13 de diciembre de 2024

Los orígenes de la devoción a María

Del sitio Le Croix:

El Evangelio habla muy poco de la Virgen María. Entonces, ¿cómo y por qué la devoción a María se ha vuelto tan importante para católicos y ortodoxos? Entrevista con Sylvie Barnay, historiadora y autora de La Vierge, femme au visage divin ("Découvertes", Gallimard).

¿Cuáles fueron las principales etapas de la aparición del culto mariano?

Sylvie Barnay: Desde los primeros siglos de vida de la Iglesia, se produjo una combinación de desarrollos culturales y doctrinales sobre el lugar de María, inseparable de los debates sobre la doble naturaleza de Cristo. Las disputas cristológicas culminaron en el Concilio de Éfeso de 431, que definió a María como madre de Dios, theotokos.

El Imperio de Oriente inició entonces el culto oficial a María, que se extendió a Occidente a partir de 476. A partir de finales del siglo III, la virginidad se convertiría en el valor más fuerte del cristianismo, permitiendo "tocar el cielo mientras se camina por la tierra". En el siglo V, la Madre de Dios recibió los atributos de una emperatriz. Se convirtió en la protectora del Imperio Bizantino, y el emperador representaba a Dios en la tierra. Del mismo modo, en el siglo IX, la Virgen María se convirtió en la "Reina del Cielo" en Occidente, situada en la cima de la jerarquía de los ángeles en un sistema de representación en el que el cielo y la tierra se correspondían.

En Occidente, a medida que el imperio se desintegraba, la Virgen María fue ocupando un puesto vacante, el de reina. Fue en el siglo IX cuando la figura de María como mediadora pasó a primer plano, sobre todo en Occidente. 

¿Qué papel desempeñó María en la relación entre el poder temporal y el espiritual?

Ella se encuentra precisamente en la interfaz de ambos a través de su experiencia fundacional de la Encarnación. Al renacer la realeza a partir del siglo XIII, se la asoció a la reconstrucción de las estructuras del poder temporal. Apareció tanto en sellos como en los tímpanos de las iglesias.

En el siglo XII, al redescubrirse a Dios como hombre, la Virgen María adquirió una importancia creciente en Occidente como madre de Cristo y de la humanidad. En la Edad Media, se creía que la Virgen vestía a Cristo con un manto de carne: del mismo modo, cubría a la humanidad con este manto. Fue ella quien reintrodujo a la humanidad pecadora en la gracia. Su maternidad espiritual dio origen a numerosas órdenes, así como a cofradías, ciudades y universidades: los cistercienses se convirtieron en "hijos de María". San Bernardo llegó a ser llamado el "infante de Nuestra Señora".

En cuanto a la comparación entre María y la Iglesia (ambas son esposa y madre), que aparece por primera vez en el siglo IV, se desarrollará también en el siglo XIII. 

¿Cuál fue el impacto de la Reforma?

Contra los excesos del culto mariano, los protestantes reclaman el retorno a la "verdadera Virgen de los Evangelios". En su Tratado sobre las reliquias, Juan Calvino atacó duramente la proliferación de botellas de leche de María ofrecidas por los monasterios para la veneración de los fieles, mientras que Lutero hacía hincapié en María como sierva.

Luego, tras el Concilio de Trento, comenzó un nuevo periodo de apariciones. Y a principios del siglo XVII, el Papado lanzó el culto de Loreto, que poco a poco fue marcando las fronteras geográficas entre católicos y protestantes.

¿Cree que las apariciones de la Virgen María están vinculadas a momentos concretos de la vida de la Iglesia?

Los primeros testimonios de apariciones se remontan al Concilio de Constantinopla (381). En aquella época se estaba redactando el Credo. La pastoral de la Iglesia se sirvió de los relatos de apariciones para promover el Credo y expulsar las herejías. Pero estas apariciones seguirían desarrollándose, porque en el siglo XII había una gran expectación por ver.

El siglo XIII fue la edad de oro de las apariciones que transmitían modelos de santidad: a la virginidad seguía la maternidad divina. A las almas más santas, por ejemplo, se les ofrecía la posibilidad de imitar a la Madre de Dios dando a luz al Niño Jesús en sus almas. Por último, el modelo de la sirvienta, surgido en el siglo XIII, reaparecería en el siglo XIX.

miércoles, 8 de mayo de 2024

La oración mas antigua dedicada a María

Del sitio Aleteia:

Fue hallada en un papiro que data aproximadamente del año 250.

La oración más antigua conocida hasta la fecha, dirigida a la Theotokos (en griego, Θεοτοκος significa "portadora de Dios") se encuentra en un fragmento de papiro que data aproximadamente del año 250.

El papiro está escrito en griego koiné (esto es, la llamada “lengua franca” del Mediterráneo de entonces, en el que fueron escritos los Evangelios), y contiene una serie de oraciones que parecen pertenecer a una liturgia copta de Navidad, aunque el fragmento en cuestión puede ser una copia privada, para uso personal, de la oración original en cuestión.

Como reseña la página web de Trisagion Films, en 1917 la Biblioteca John Rylands de Manchester, Inglaterra, adquirió un gran panel de papiro egipcio. La oración se encuentra en un fragmento de este papiro, registrado bajo el número de referencia 470.

Esta oración, sin embargo, todavía se canta en la Iglesia ortodoxa hasta el día de hoy, al final de casi todas las liturgias de vísperas durante el tiempo de Cuaresma.

Y también se canta (o se recita, o se reza) en las liturgias católicas y de las Iglesias orientales, de diversos ritos (oriental, maronita, y otros).

El hecho de que en esta oración, tan temprana en la historia del cristianismo, se llame a María "Theotokos" es importante por varias razones.

Quizá la principal de ellas sea el hecho de que el término "Theotokos" no es solo un concepto teológico defendido en el Tercer Concilio Ecuménico en el año 431 (para combatir la herejía nestoriana) sino que ya era de uso popular.

Como san Gregorio Nacianceno declaró en el año 379, en una de sus cartas, "si alguien no sostiene que la Santísima Virgen María es Madre de Dios (esto es, la Theotokos, la "portadora de Dios"), está separado de la divinidad".

La oración, traducida del texto griego original, dice:

Bajo tu amparo nos acogemos,

oh, Madre de Dios. 

No desprecies nuestras peticiones en tiempos de angustia, 

sino rescátanos del peligro; 

Tú, la única pura; 

Tú, la única bendita.