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miércoles, 14 de octubre de 2026

El rey David y su relación con el Rosario

Del sitio Aleteia:

Rezar el Rosario, entendiendo la relación que tiene con el rey David, aportará una nueva riqueza al mes de octubre y a todo el año, cuando lo recemos.

La fascinación por el rey David, el guerrero salmista, es interminable. Pero mientras un artefacto de su vida recorre el mundo y los investigadores buscan detalles de su época, nosotros tenemos una conexión con él muy cercana: el Rosario.

Es "por excelencia el rey 'según el corazón de Dios'". Es también uno de los grandes héroes de aventuras de todos los tiempos, que venció a Goliat, a Saúl y a innumerables adversarios con astucia y destreza.

Pero más que eso, él es quien recibió la promesa de salvación que Jesucristo cumplió. El Rosario no solo narra la historia de esa promesa, sino que nos pone tras las huellas de David.

Además de ser el "padre fundador" de nuestra salvación, David es el padre fundador del Rosario.

David es el autor tradicional de los 150 salmos, que los monjes rezaban en grupos de 50 en tres ciclos. Los laicos querían unirse, pero al no tener libros (ni saber leer) rezaban 150 Padrenuestros, llevando la cuenta de sus oraciones en cuentas. Más tarde se añadió el Ave María.

Pero hay una versión de David y el Rosario que va un paso más allá. Cuando David se enfrentó a Goliat, se deshizo de su armadura y en su lugar "eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo [a Goliat]" (1 Samuel 17, 40).

Nosotros también nos enfrentamos a Goliat en nuestro tiempo, con una honda de cinco cuentas de Padre Nuestro - con 10 Avemarías añadidas por si acaso, en lo que el Padre Pío llamó "el 'arma' para estos tiempos."

Pero el Rosario también nos dice todo lo que necesitamos saber sobre la alianza de David.

Los Misterios Gozosos narran la historia de Dios que resucita al nuevo Rey en la línea de David que había prometido.

La Anunciación es el anuncio de que ha llegado el reino para siempre prometido a los descendientes de David. El ángel Gabriel es enviado a María porque está prometida a un hombre "de la casa de David" y recibe un niño destinado al "trono de su padre David".

La Visitación compara a María con David. Lucas incluye muchos paralelismos entre la visita de tres meses de David a la región montañosa de Judá con el arca de la alianza, y la visita de tres meses de María. María incluso utiliza palabras del alba de la historia de David para rezar en su Magníficat.

La Natividad celebra al rey recién nacido, nacido en la ciudad de David, y la Presentación reconoce al nuevo Mesías, "luz de las naciones", "gloria de Israel", "puesto para el ascenso y la caída de muchos" y para "la redención de Israel".

El Hallazgo en el Templo revela a Jesús en la casa que David preparó para el Señor, llamándola "la casa de mi Padre".

Los Misterios Luminosos muestran a Jesús inaugurando el nuevo reino davídico.

En el Bautismo en el Jordán, la voz del Padre reclama públicamente a su "Hijo amado, en quien tengo complacencia", cumpliendo su promesa de un hijo redentor.

Las Bodas de Caná revelan el Reino. Jesús es un rey que ha venido a servir, y comienza su servicio siendo tan atento con su madre como el propio David.

En su Proclamación del Reino, Jesús comienza su predicación con "El tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca". Más tarde, lee una proclamación del Mesías davídico y dice "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros."

La Transfiguración es un anticipo del reino. En Mateo, Marcos y Lucas antes, mostrándose transfigurado, Jesús promete mostrar a unos apóstoles "el reino de Dios que viene con poder."

La Institución de la Eucaristía inaugura el reino. En la Última Cena, nuestro nuevo rey de la ciudad de David, Belén -que significa casa del pan- dirige "la atención de sus discípulos hacia el cumplimiento de la Pascua en el reino de Dios", dice el Catecismo.

Los Misterios Dolorosos y Gloriosos terminan la historia de David de una manera inesperada.

El Catecismo dice que David modela tres virtudes: la sumisión a Dios, el arrepentimiento y la oración. El Rosario termina con Jesús haciendo lo mismo: Jesús modela la sumisión a Dios en la Agonía en el Huerto, y muestra el camino del arrepentimiento en la Flagelación en el Pilar, luego, como un rey, es Coronado de Espinas y vestido de púrpura y Lleva Su Cruz con un signo que lo proclama "Rey de los Judíos."

Por último, Jesús es Crucificado tras concederle una oración: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino".

Pero este hijo de David demuestra que también es el Señor de David por su Resurrección y Ascensión a la diestra del Padre, donde "toda potestad me es dada".

En Pentecostés llega por fin el Reino davídico -en la Iglesia- y María madre es Asunta al cielo para su Coronación como Reina Madre.

Así que dedica algo de tiempo al Rey David y a su Gran Descendiente.

Sin el rey David, no habría Rosario, en más de un sentido.

  21- Octubre - 2024

 

lunes, 17 de marzo de 2025

Estamos ante un punto de inflexión espiritual

 

Adaptado del sitio Catholic 365:

Este es un momento de profundo peligro moral y espiritual para nuestro mundo. Todos debemos rezar para que Dios venga en ayuda de nuestro planeta y lo salve de la crisis espiritual que amenaza con destruir el tejido mismo de nuestra sociedad. Creo sinceramente que estamos más allá del punto en el que incluso elecciones críticas pueda salvarnos.

Si la transexualidad, la pornografía invasiva y el tráfico de niños, la adicción al fentanilo, el aborto y otros fenómenos similares son un indicio, un siglo entero de podredumbre cultural ha terminado por desbordarse y está derramando sus residuos tóxicos por todos los rincones de nuestra sociedad. Males como estos y otros han seguido inevitablemente la estela de la descristianización de América y el mundo, y ahora estamos pagando el precio.

Esto significa que todas y cada una de las personas de fe y conciencia deben rezar, y rezar fervientemente ahora para salvar el alma de nuestro mundo. El venerable Abp. Fulton J. Sheen comentó una vez que "Es característico de cualquier civilización en decadencia que las grandes masas del pueblo no sean conscientes de la tragedia. La humanidad en crisis es generalmente insensible a la gravedad de los tiempos en que vive. Los hombres no quieren creer que sus propios tiempos son malos, en parte porque no tienen una norma fuera de ellos mismos por la que medir sus tiempos... Sólo los que viven de la fe saben realmente lo que está ocurriendo en el mundo".

Muchas personas están tan inmersas en sus luchas cotidianas (o distracciones) que no son conscientes del punto de inflexión en el que se encuentra el mundo en estos momentos. Quizá deberíamos compadecerles pero, en esencia, incluso su falta de conciencia es sintomática del problema general de nuestra "civilización en decadencia".

Esas personas son en realidad parte del problema. Cuando llegue el desastre y se vean obligados a despertar, simplemente será demasiado tarde para hacer algo al respecto.

La mitad de nuestra cultura es ciega a la realidad, insensible al peligro mortal inminente, o simplemente está muerta a la verdad de que dejaremos de existir como civilización si se permite que los infractores radicales de la ley que dirigen nos gobiernos alcancen una masa crítica. Después de ese punto, pueden descartar cualquier oposición e imponer su maldad a voluntad.

No es difícil ver que los radicales apenas reciben oposición a sus diabólicas agendas por parte de lo que se supone que es la oposición. Añádase a esto la profunda corrupción de los distintos poderes que deben salvarguardar a la gente de bien, y acabaremos viéndoles certificar la muerte de todas nuestras libertades.

No se trata sólo de un problema social o político. Es un vasto problema espiritual, ¡y las personas de fe son la solución!

En la Providencia de Dios, nada malo está predestinado y ninguna obra del diablo es imperecedera. Por el contrario, ¡los Mandamientos de Dios están escritos en piedra! Y perdurarán mucho más que el poder temporal del mal.

La naturaleza del mal es pasar "como la hierba del campo" (Salmos 37:2), pero nunca es posible predecir cuánto durará el poder del mal ni cuánto daño causará a la sociedad humana y a las almas antes de su desaparición definitiva.

Los que viven en la generación en la que el mal se impone son los que más sufren. Y me temo que nosotros seremos esa generación. 

Las Escrituras también nos recuerdan que "No por la fuerza prevalece el hombre" (1 Samuel 2:9) sobre los problemas que nos afligen. Sólo el poder perdurable de Dios es lo bastante fuerte para vencer males tan masivos.

No somos libres de sentarnos y no hacer nada, por supuesto, pero tampoco somos tan ingenuos como para pensar que los problemas masivos que afligen a nuestra civilización pueden resolverse sólo con medios humanos.

Sería fácil sentirnos abrumados ante la enormidad de los problemas que nos afligen, por lo que debemos ponernos de rodillas y rogar a Dios que les ponga solución o nos conceda el indulto. ¿Qué debemos hacer ante una crisis espiritual tan gigantesca?

  1. Rezar el Rosario todos los días. Esta práctica no sólo es una recomendación constante de prácticamente todos los santos de la historia, sino que fue el fundamento del mensaje de Nuestra Señora de Fátima en 1917, cuando comenzó la crisis moderna (nuclear y de otro tipo). Aparte de la Eucaristía, el Rosario es la mayor arma que tenemos en nuestro arsenal espiritual.

  2. Dar gracias incluso en medio de la crisis. Cuando san Pablo escribió a los filipenses, estaba en la cárcel. Sin embargo, en lugar de lamentarse de su suerte, dijo: "Doy gracias a mi Dios cada vez que pienso en ti, es decir, constantemente, en cada oración que pronuncio" (Flp 1,3). Siempre podemos encontrar tiempo para dar gracias, especialmente por los seres queridos que Dios ha puesto en nuestras vidas.

  3. Orar con otros por necesidades específicas. Necesitamos orar con esfuerzos organizados de personas fieles por necesidades específicas. Personalmente estoy involucrado en dos campañas de oración por el bien de nuestro país, y te invito a unirte a estas campañas. Pero el mensaje principal es que necesitamos fortalecer nuestra oración por medio de los números: "En verdad os digo que si dos de vosotros en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos" (Mateo 18:19).

    El mundo se encuentra en un punto de crisis espiritual. Si los radicales logran un control mayoritario de las palancas del poder político en el planeta, no sólo significará la muerte de millones de bebés más por el aborto o la victimización de más mujeres y niños en nuestras calles, sino que significará algo inconmensurablemente peor: la muerte de las almas.

    ¡Ese es el motivo más urgente para rezar de todo corazón para que Dios salve a nuestra civilización!. No hay tiempo como el presente


lunes, 27 de enero de 2025

Un libro para los que no son marianos

 

Del sitio Fundación Cari Filii:

El cardenal Walter Kasper fue el obispo de Stuttgart (Alemania) de 1989 a 1999 y presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos de 2001 a 2010. Era el hombre al que Benedicto XVI encargó el diálogo con los cristianos no católicos.

Teólogo experto en ecumenismo, en 2018, con 85 años, publicó un librito titulado María, signo de esperanza, con la intención de acercar la Virgen María a los católicos que no son muy marianos, quizá también a los cristianos de otras denominaciones, dando para unos los argumentos e intuiciones del Concilio Vaticano II, y para los otros los pasajes de la Biblia que le parecen más evocadores.

En español es un libro hermosamente ilustrado, de 94 páginas, de la colección "El Pozo de Siquén" de Sal Terrae, que puede ser una buena puerta hacia María para las personas reflexivas, más estéticas que emotivas.

Kasper es muy claro. Recuerda que tanto el calendario litúrgico anglicano como el luterano recoge numerosas fiestas marianas. "Estoy seguro de que si hoy fuera a mi patria, Alemania, y hablara de la Madre de Dios, alguien me diría: 'Este culto a María es una superstición y una desviación del Evangelio'. Mi respuesta a tales reproches es normalmente que yo hablo de María porque la Biblia misma habla de Ella. Yo hablo de la Madre de Dios porque ella está inseparablemente unida al mensaje sobre Jesucristo. María misma ha dicho en el Magnificat: ‘En adelante me felicitarán todas las generaciones’".

Kasper recuerda además que "se puede pecar de dos maneras, por exceso y por defecto" y recuerda que Pablo VI en su exhortación Marialis Cultus de 1974 advirtió ya de ese peligro, y por eso pedía que la espiritualidad mariana fuese teocéntrica, cristocéntrica, basada en la Biblia y en la liturgia. Eso es lo que busca este librito.

María signo de esperanza aborda distintas dimensiones de la Madre de Dios: ella es icono del Evangelio, es hija de Sión, es obediente a la palabra, es Madre de la Iglesia, es Madre de todos los vivientes, y hacia el final del libro, especifica el papel de María en la fe católica, y a María como intercesora que ruega por nosotros.

Para satisfacer al lector que pregunta "dónde está eso en la Biblia" hay todo un índice de citas bíblicas al final, no solo de los Evangelios, también del Antiguo Testamento.

"Ella es como la aurora que anuncia la salida del sol, demuestra que nuestra vida no termina en el abismo de las tinieblas sino que nos lleva hacia la luz que ha brillado definitivamente en Jesucristo", escribe el cardenal Kasper para el prólogo en español. El libro nació de una meditación sobre María en Roma, pero se se editó luego pensando en público de lengua alemana, y finalmente se tradujo a otras lenguas.

Es un libro para ayudar a rezar y por eso incluye el Cántico de María o Magníficat, el Cántico de Alabanza de Ana (del Libro de Samuel), las Bienaventuranzas, el texto de 1 Corintios sobre "Dios ha escogido a los locos del mundo para humillar a los sabios", una versión del Stabat Mater de Lope de Vega, un villancico del Cancionero de Espira de 1599 ("Una rosa ha brotado en un lindo vergel») y finaliza con el antiquísimo himno Sub tuum praesidium ("Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios").

El texto más curioso del librito son tres páginas de Martín Lutero interpretando el Magníficat: el mismo Lutero admite que el "ánimo y vida íntima" de María "exultan totalmente en el Espíritu". Añade Lutero que "la venerada Virgen María habla por experiencia propia", porque "en este punto ha sido iluminada y enseñada por el Espíritu Santo".

El librito se completa con hermosas ilustraciones: La Madonna con el huso, de Leonardo da Vinci; la Visitación de Giotto; una miniatura del siglo XIII; María, hija de Sion; un detalle de Lorenzo Lotto; la imagen de María Que Desata Los Nudos (advocación alemana que el Papa Francisco ha divulgado), la Madre Dolorosa de Tiziano, la imagen milagrosa de la Virgen de Guadalupe y la Virgen de la Misericordia de El Greco del siglo XVII. La estética, la tradición, la oración y la Palabra de Dios se refuerzan mutuamente en este pequeño volumen qué puede ayudar a la devoción de muchos.