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sábado, 29 de noviembre de 2025

La devoción de las mil Ave Marías

 Del sitio Fundación Cari Filii:

 En diversos países de Europa está bastante difundida la tradición de rezar mil avemarías en los días previos a Navidad, como devoción de Adviento.

Se suele empezar el 29 de noviembre, haciendo 40 avemarías cada día, y así en 25 días se llega a las mil el 23 de diciembre, pero siempre es posible organizarlas de otras maneras. Es una forma de prepararse para la Navidad y el misterio de la Encarnación. También sirve de forma parecida a una novena, para pedir al Niño Dios una gracia especial por su cumpleaños.

Esta devoción nació a raíz de una aparición de la Virgen María y el Niño a Santa Catalina de Bolonia en 1445, la noche del 25 de diciembre. La religiosa clarisa, de 32 años entonces, oraba reflexionando sobre el misterio de la Navidad cuando vio a la Virgen con el Niño, y de hecho asegura que la Virgen le permitió sostener al Niño Jesús en sus brazos durante "la quinta parte de una hora". El Niño Jesús le dio un beso en la frente y le dejó una marca.

En memoria de esa aparición, las religiosas de ese monasterio, el de Corpus Domini en Ferrara, cada año hasta el día de hoy en la noche santa repiten 1.000 Avemarías. Y esa devoción se fue difundiendo. Por ejemplo, se sabe que la practicaba Santa Faustina Kowalska. En los monasterios se concentran las mil avemarías en un solo día o noche, pero entre los laicos lo común es repartir la recitación en los días previos.

Catalina Vigri, conocida como santa Catalina de Bolonia (1413-1463) nació en esa ciudad italiana. Recibió una buena educación entre la nobleza, pero las diversiones mundanas no le atraían. Primero se unió a una comunidad de damas devotas, terciarias de inspiración agustiniana, que después pasaron a ser un monasterio de clarisas, el de Corpus Domini, en Ferrara (donde están las tumbas de nobles de la casa de Este, incluyendo a la famosa Lucrecia Borgia).

Catalina pronunció sus votos en 1432 con 19 años, y moriría a los 40 años. En otra de sus visiones vio a San Francisco de Asís, quien le mostró sus estigmas.

Poco antes de morir dejó a sus hermanas un tratado de vida espiritual que se haría clásico en la vida religiosa, titulado Las siete armas espirituales, que compara la vida del religioso con la guerra y las batallas: "Al principio y al final de esta batalla se ha de pasar por el mar tempestuoso, es decir, por muchas y angustiantes tentaciones y acérrimas batallas". Y para ayudarnos a vencer en esta lucha, añade: "Os presentaré inicialmente algunas armas para que podáis combatir con eficacia la astucia de nuestros enemigos. Pero es necesario que quienquiera que desee librar esta batalla no deponga las armas, ya que los enemigos no duermen nunca".

Fue canonizada en 1712 por el Papa Clemente XI y su fiesta fijada el 9 de marzo. Muchos visitan sus restos incorruptos (aunque muy oscurecidos, momificados).

Es habitual intercalar las 1000 Avemarías con unas meditaciones. Proponemos estas (el texto considera que se rezan 4 decenas al día, pero pueden ser muchas más si es necesario para llegar a las mil).

Texto y meditaciones de las 1000 Avemarías

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

A imitación de Santa Catalina de Bolonia, alabaremos a la gran Madre de Dios por su sagrado nacimiento, con estos cuarenta saludos angélicos para obtener de ella protección en la vida y asistencia en la muerte, para que desde esta tierra de peregrinaje lleguemos a los lugares eternos de Paraíso.

Primera decena: En primer lugar, rezando diez Avemarías y otras tantas bendiciones, consideraremos el misterio inefable de la Encarnación del Verbo, y la gran dignidad de la Virgen en haber sido elegida Madre del Altísimo.

Ave María…

Segunda decena: En segundo lugar, con el rezo de diez Avemarías y otras tantas bendiciones, meditaremos en la humildad del rey de los cielos, que eligió un humilde hogar para su Navidad, y en la alegría que tuvo María al ver nacer de ella en el pesebre al único hijo del Padre.

Ave María…

Tercera decena: En tercer lugar, con el rezo de diez Avemarías y otras tantas bendiciones, recordaremos atentamente la perfecta diligencia de la Virgen María, cuando cumplió los oficios de Marta y Magdalena al contemplar a su hijo el Redentor y asistirlo como a un tierno niño.

Ave María…

Cuarta decena: En cuarto lugar, rezando diez Avemarías, y otras tantas bendiciones, consideraremos la gran reverencia con que María, más en el corazón que en el pecho, la abrazó, estrechó, besó y adoró a Ella y a nuestro Dios, hecho hombre por nuestro amor.

Ave María…

Último rezo, 23 de diciembre

Alabado sea Dios por siempre, porque a imitación de nuestro Santo, hemos cumplido este devoto ejercicio: y roguemos a la Reina de los Ángeles que, como fruto particular, Ella, la Madre de Jesús y Madre nuestra, se digne obtener para nosotros, en vida, un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, y la salvación eterna del alma, en nuestra muerte. Oh Dios, concédenos a tus fieles ser sostenidos por la intercesión de Santa Catalina, por cuyas virtudes somos atraídos a tus misterios. Por Cristo nuestro Señor.

Se rezan las últimas decenas de Avemarías.

sábado, 22 de marzo de 2025

Meditando el Rosario: Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo


 Del sitio Formación Católica:

"Estoy sufriendo un dolor aun mayor del que estás viendo. Y me dio a conocer por cuales pecados se sometió a la flagelación…" así relata Sor Faustina la visión que tuvo sobre la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, así como también, quienes azotan y castigan su cuerpo con mucha dureza.

El extraordinario "Diario de Sor Faustina" contiene revelaciones místicas muy profundas. En él es posible contemplar el infinito amor de un Dios misericordioso, así como también, los terribles padecimientos que sufrió durante su amarga pasión por la indiferencia de la humanidad.

Sor Faustina tuvo la siguiente visión:

Jueves, Adoración nocturna. Al venir a la adoración, en seguida me envolvió un recogimiento interior y vi al Señor Jesús atado a una columna, despojado de las vestiduras y en seguida empezó la flagelación. Vi a cuatro hombres que por turno azotaban al Señor con disciplinas. El corazón dejaba de latir al ver esos tormentos. Luego el Señor me dijo estas palabras: "Estoy sufriendo un dolor aun mayor del que estás viendo". Y Jesús me dio a conocer por cuales pecados se sometió a la flagelación, son los pecados impuros. Oh, cuanto sufrió Jesús moralmente al someterse a la flagelación. Entonces Jesús me dijo: "Mira y ve el género humano en el estado actual". En un momento vi cosas terribles: Los verdugos se alejaron de Jesús, y otros hombres se acercaron para flagelar los cuales tomaron los látigos y azotaban al Señor sin piedad. Eran sacerdotes, religiosos y religiosas y máximos dignatarios de la Iglesia, lo que me sorprendió mucho, eran laicos de diversa edad y condición, todos descargaban su ira en el inocente Jesús. Al verlo mi corazón se hundió en una especie de agonía; y mientras los verdugos lo flagelaban, Jesús callaba y miraba a lo lejos, pero cuando lo flagelaban aquellas almas que he mencionado arriba, Jesús cerró los ojos y un gemido silencioso pero terriblemente doloroso salió de su Corazón. Y el Señor me dio a conocer detalladamente el peso de la maldad de aquellas almas ingratas: "Ves, he aquí un suplicio mayor que Mi muerte". Entonces mis labios callaron y empecé a sentir en mi la agonía y sentía que nadie me consolaría ni me sacaría de ese estado sino aquel que a eso me había llevado (Diario 445).

Entonces el Señor me dijo: "Veo el dolor sincero de tu corazón que ha dado un inmenso alivio a Mi Corazón, mira y consuélate".

Entonces vi a Jesús clavado en la cruz. Después de estar Jesús colgado en ella un momento, vi. toda una multitud de almas crucificadas como Jesús. Vi la tercera muchedumbre de almas y la segunda de ellas. La segunda infinidad de almas no estaba clavada en la cruz, sino que las almas sostenían fuertemente la cruz en la mano; mientras tanto la tercera multitud de almas no estaba clavada ni sostenía la cruz fuertemente, sino que esas almas arrastraban la cruz detrás de si y estaban descontentas. Entonces Jesús me dijo: "Ves, esas almas que se parecen a Mi en el sufrimiento y en desprecio, también se parecerán a Mi en la gloria; y aquellas que menos se asemejan a Mi en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes a Mi también en la gloria". La mayor parte de las almas crucificadas pertenecían al estado eclesiástico; vi también almas crucificadas que conozco y eso me dio mucha alegría. De repente Jesús me dijo: "En la meditación de mañana reflexionaras sobre lo que has visto hoy". Y en seguida el Señor Jesús desapareció (Diario 446).

Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia.

Y en otro apartado dice:

A pesar de estar enferma decidí hacer hoy, como de costumbre, la Hora Santa. En esta hora vi a Jesús flagelado junto a la columna. Durante este terrible tormento Jesús rezaba y un momento después me dijo: "Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias" (Diario 737).

La Misericordia Divina quiere envolvernos en su amor y su misericordia, y desea que todos recurran a la Fuente de su Misericordia.

"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla. Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá (Diario 230) el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos. Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina Misericordia. Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad", manifestó nuestro Señor a Sor Faustina mientras rezaba la coronilla.

Urge consolar el corazón herido de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecer sacrificio y oraciones en reparación a tantas ofensas y tantas injurias que recibe de los hombres que no le aman y le son indiferentes. Nos corresponde a todos unirnos a los ruegos que claman al Señor: "Ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero".

Diario de Santa Faustina Kowalska

 

viernes, 23 de agosto de 2024

Cinco santos que amaron a María

Del sitio Píldoras de Fe:

Los verdaderos amantes de Jesús y María son los Santos. Ellos están ahora en el cielo por toda la eternidad, alabando a Dios con la Reina de todos los santos- La Santísima Virgen María. Los santos nos pueden enseñar a amar a Jesús a través de nuestro amor, devoción y confianza en María. La Virgen no nos aleja de Dios. Al contrario, Ella nos acerca a Dios.

De hecho, las últimas palabras de María que se pueden encontrar en la Biblia son "Hagan todo lo que Él les diga". (Juan 2,5) ¡El mejor consejo que podamos recibir! Si tan solo pudiésemos todos seguir y obedecer estas palabras de sabiduría, enseñadas por María: "Trono de la eterna sabiduría".

A continuación encontraremos cinco explosivas expresiones de los santos sobre su ardiente amor por María. La "frase Mariana" será citada y seguida de una breve explicación.

Con el Santo Papa Juan Pablo II demos todo a Jesús por medio de María. "Totus Tuus, Ego Sum..."

1. Santa Faustina y Nuestra Señora de la Divina Misericordia.

San Alfonso María de Ligorio escribió un clásico mariano "Las Glorias de María". Este gran Doctor de la Iglesia asegura que en Dios hay una armoniosa integración de justicia y misericordia.

Sin embargo, María es pura MISERICORDIA, y es llamada la Madre de Misericordia. Así que mientras, rezamos La Salve: "Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve..."

Igualmente importante en el Diario de la Divina Misericordia, Santa Faustina Kowalska exalta la misericordia de Dios, así como el rol de María en la dispensa de la misericordia de Dios. Leamos, meditemos y oremos...

"Para expresar dignamente la misericordia del Señor, nos unimos a Tu madre Inmaculada, porque así nuestro himno te será más agradable, ya que Ella ha sido elegida entre los ángeles y los hombres. A través de Ella, como a través del cristal puro, ha llegado a nosotros Tu misericordia, por su mérito el hombre se hizo agradable a Dios, por su mérito todos los torrentes de gracias fluyen sobre nosotros." (Diario: La Divina Misericordia en mi Alma, n°1746)

2. San Juan María Vianney (El Santo Cura de Ars).

Tras el engaño del diablo a Adán y Eva resultó el pecado original. Hasta el día que demos nuestro último suspiro, el diablo estará acechándonos, merodeando para tentarnos y hacernos caer y esclavizarnos. Pero si recurrimos a María, el diablo prenderá vuelo y la victoria será nuestra. Pongamos atención al consejo del Santo Cura de Ars.

"Si invocas a la Santísima Virgen, cuando el enemigo te tiente, llegará María a tu auxilio y Satanás se apartará de ti".

3. Santa Teresa de Calcuta.

¿Se ha sentido alguna vez preocupado, cansado, tenso o estresado? ¿Por qué no acude a María invocando su dulcísimo nombre? Veamos lo que es el consejo de una santa de nuestros tiempos: Santa Madre Teresa de Calcuta:

"Si al comienzo del día estás triste, llama a Nuestra Señora, haz esta simple oración: "María Madre de Jesús, sé mi Madre en este momento" Admito que, esta oración jamás me ha fallado".

4. San Maximiliano Kolbe.

San Maximiliano Kolbe es otro santo moderno. De niño, Nuestra Señora se le apareció y le ofreció a que escogiera entre dos coronas, una roja y la otra blanca. Él escogió ambas; la blanca, significando la pureza y su consagración a la vida religiosa; la roja era profecía de su martirio.

Maximiliano Kolbe decía que no intentáramos luchar contra el diablo solos, más bien que recurramos a María. Esto nos dice Kolbe:

"La lucha contra el infierno no la pueden ganar los hombres, aún los más astutos. Solo la Inmaculada posee la promesa de Dios de la victoria sobre Satanás".

5. San Alfonso María de Ligorio.

La virtud más grande que el corazón humano puede cultivar es la virtud de la caridad. La caridad es un amor sobrenatural a Dios y al prójimo. Pero ni el amor del ángel del más alto coro ni el amor más ardiente del más grande santo se puede comparar al amor ardiente, inmenso, vivo y constante del Inmaculado y misericordioso Corazón de la Madre de Dios.

San Alfonso María de Ligorio describió con estas palabras el inefable amor que arde en el corazón de María.

"Pidamos a Nuestra Madre Santísima una pequeña chispa de este amor para encender el fuego a nuestros corazones tibios. Los santos, porque así amaban a Dios, se lanzaron a hacer cosas tan heroicas por sus prójimos. Pero ¿quién ha amado a Dios más que María? Ella lo amó desde el primer instante de su existencia más de lo que lo han amado todos los ángeles y santos juntos en el curso de su existencia, como luego veremos considerando las virtudes de María.

Reveló la Virgen a sor María del Crucifico que era tal el fuego de amor que ardía en su corazón hacia Dios, que podría abrasar en un instante todo el universo si lo pudieran sentir. Que en su comparación eran como suave brisa los ardores de los serafines. Por tanto, como no hay entre los espíritus bienaventurados quien ame a Dios más que María, así no puede haber, después de Dios, quien nos ame más que esta amorosísima Madre.

Y si se pudiera unir el amor que todas las madres tienen a sus hijos, todos los esposos a sus esposas y todos los ángeles y santos a sus devotos, no alcanzaría el amor que María tiene a una sola alma. El amor que todas las madres tienen por sus hijos es pura sombra en comparación con el amor que María tiene por cada uno de nosotros. Más nos ama ella sola, añade, que lo que nos aman todos los ángeles".

María es Reina de los ángeles, Reina de los mártires, Reina de las vírgenes, Reina de los confesores, Reina hermosura del Carmelo y Reina de todos los santos. Una de las aclamaciones que más amaba San Luis María de Montfort era: "María, Reina de nuestros corazones". Aunque vivamos rodeados de numerosas tentaciones, pruebas, peligros, temores e inseguridades, podemos encontrar un refugio seguro, un oasis y un albergue en dos Corazones: ¡el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María y el Sacratísimo Corazón de Nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús!.

jueves, 30 de mayo de 2024

Paula del Bosque, autora de Nuestra Señora de los Ángeles de los Jardines Vaticanos

Del sitio Fundación Cari Filii

Paula Saenz Soto prefiere que la conozcan como Paula en el Bosque, y es una de las artistas de arte sacro más importantes de Costa Rica. Autora del mosaico de Nuestra Señora de los Ángeles en los Jardines Vaticanos, sus obras descansan en diferentes países del mundo, todas ellas sin firmar, porque, como reconoce, "el autor de estas ‘oraciones pintadas’ solo puede ser Dios».

Diseñadora publicitaria, con una larga experiencia en un importante periódico de su país, Paula atravesó unos años en los que la fe no era lo más importante de su vida. Un problema personal, y las oraciones incansables de su madre, la llevaron a volver a la Iglesia y, no solo eso, también a formarse más en aquello que creía, hasta dejarlo todo para cumplir una bella misión.

La artista centroamericana atiende a este medio para hablar de la importancia del arte sacro en la vida de los creyentes, de sus encargos más importantes y del papel que ha tenido la Virgen María durante toda su vida.

-¿Quién es Paula Saenz Soto? ¿cómo recuerda su vida de fe durante la infancia?

-Mi familia era de rezar el Rosario todos los días, sin embargo, yo no tanto. Lo que más recuerdo de pequeña era que nos reuníamos y rezábamos juntos el Rosario. Siempre tuve esa semillita sembrada, de Nuestra Señora, de ir a misa… pero la conversión le llega a cada uno en momentos distintos.

-¿Y cómo aterriza en el arte y, más concretamente, en el arte sacro?

-No estaba en mis planes, fue por un milagro que pasó en mi vida. A partir de aquello pensé que para poder enamorarme de Jesús primero tenía que conocerlo. Uno no puede decir ‘ya me enamoré’, ‘ya creo’, ‘ya tengo la fe’… si no lo conoce. Me puse a estudiar, a leer, y me llegó ese amor de querer ofrecer lo único que tenía. Muchos me decían que cómo me iba a dedicar a esto si ya nadie creía, que me iba a morir de hambre. Yo siempre pensé que sería Él el que tendría la última palabra, y así ha sido. Él ha marcado el camino de esta misión.

-¿Puede contar más sobre aquel milagro en tu vida?

-Mi marido y yo no podíamos tener hijos. Pasamos muchos tratamientos, fueron ocho años de calvario. Me enfadaba mucho con Dios, le decía que habiendo gente que abortaba niños, y a mí, que sí que los quería, no me los daba. Hasta que un día desistí, y decidí no volver al médico. Y, entonces, es cuando Dios dijo: voy a esperar a que dejes de hacer tantas cosas para manifestar que esto es obra mía. Dios me dio este gran milagro que fue mi hijo, que ahora tiene 19 años.

-¿Y cómo supo que fue gracias a Dios?

-Gracias a mi madre. Ella siempre tuvo fe, y sin yo saberlo, ella rezaba todo el tiempo. Era la comunión de los santos, que rezan unos por los otros. Mi madre me hablaba de Dios y yo me enfadaba, le decía que igual tener un hijo no estaba en los planes de Dios.

-Hablemos de su arte, ¿qué influencia tiene y qué estilos sigue?

-Empecé haciendo pinturas para niños, para mi hijo cuando era pequeño. La Medalla Milagrosa fue lo primero que hice, la llevé al colegio y a la gente le gustó mucho. A mí me encanta la iconografía bizantina y la pintura colonial, mi estilo es una mezcla. En realidad no sigo los cánones establecidos por la iconografía bizantina, llevo una forma de pintar que nace de mí.  A mis imágenes siempre intento ponerles un rostro dulce, me concentro mucho en la mirada, esto también es algo en lo que me rebelo frente a lo bizantino. Cuando ellos escriben un icono, lo último que hacen es la mirada: primero se hace todo y al final la mirada. Pero yo no puedo, tengo que hacerlo al revés, necesito primero escribir esos ojos y luego ya todo lo demás. Lo que hacemos los pintores de arte sacro es escribir oraciones. Estuve con los carmelitas descalzos en una ocasión y se me abrió el cielo. Me hicieron la bendición de mis manos y me dijeron que yo no iba a pintar, sino a escribir. El icono es un lugar santo, que diría San Juan Damasceno.

-¿Cree que la Iglesia se puede reconciliar con el arte moderno?

-Hay ciertos aspectos que se pueden reconsiderar, pero creo que el arte actual se ha ido deformando demasiado. Hasta tal punto de que ponen unas piedras sin rostro y dicen que es la Sagrada Familia. "Me gusta mucho la guía de Benedicto sobre la belleza, la via pulchritudinis. La belleza suprema, que es Dios, es la que nos tiene que guiar. Aunque el Espíritu Santo renueva el arte y la Iglesia, hay que tener ciertos límites. He llegado a ver una Sagrada Familia en Estados Unidos negra que no tenían rostros, porque decían que no podían tener género. Los artistas podemos deformar y desviar a las personas.

-¿Piensa que la Iglesia debe regresar a la vanguardia del arte?

-Pienso que la Iglesia debe estar delante, no puede aceptar cualquier corriente que salga sin ofrecer antes una visión. Últimamente en la Iglesia se ha ido muy por libre, no digo que haya que copiar el arte bizantino, pero tenemos que poner de nuestra parte como artistas. Hay que utilizar los dones aplicando los rasgos de nuestra propia vivencia. En mis iconos estoy yo, pero siempre de la mano del Magisterio. No puedo inventarme, por ejemplo, una advocación que no existe.

-¿Qué importancia tiene la belleza y el arte para los cristianos?

-Es muy bonito. Dios nos dio los cinco sentidos a nosotros, que somos tan pequeños, porque sabe que los necesitamos. Él se vale de ellos para transmitirnos su mensaje. Ha ocurrido con muchos santos. Dios se les ha querido manifestar a través de una obra de arte. Por ejemplo, Santa Faustina Kowalska y el icono de la Divina Misericordia. Fue Jesús mismo el que pidió esa imagen. Él sabe que necesitamos a veces algo más tangible, aunque, por supuesto, eso no va sustituir nunca la fe, más bien esa belleza la fortalece. Está también, por ejemplo, la conversión de Santa Teresa con La Santa Faz. Ha habido muchas conversiones con solo contemplar una obra de arte, y eso lo he visto yo en mi taller. Cuando vienen y contemplan un icono de la virgen, algunos lloran porque en ese momento necesitaban esa mirada.

-¿En qué santos se inspira para realizar sus obras?

-En San Charbel, el famoso santo libanés; en el Padre Pío, con el que tuve una historia muy linda, y en muchos otros. Pude ir a San Giovanni Rotondo, me pagaron el viaje y no entendía muy bien qué hacía allí. Yo no era su hija espiritual, sin embargo, a veces, son los santos los que entran en nuestra vida y nos buscan. Cuando estaba en la misa solemne, me sentaron en primera fila, y vi entrar la cruz gracias a la cual San Pío recibió los estigmas. Ahí comprendí que daba igual el nombre del artista que la hubiera hecho, que lo importante es que Dios se vale de esas obras para llegar a las personas. Dios le dio los estigmas frente a ese crucifijo, cuando él lo estaba contemplando. Por eso nosotros no firmamos las obras. Cuando me dicen que debería firmar digo que no, porque no es obra mía, es obra del Espíritu Santo. Si firmamos algo, es por detrás. Y es muy bonito, porque Dios mismo te va corrigiendo mientras pintas. A veces pasas meses haciendo tu voluntad en una obra y luego tienes que dejarla hasta que Él diga cómo continuar. Me pasó con un icono de San José, me empeñé en poner una rosa en representación de la Virgen, pero aquello era solo mi plan, y no el del Espíritu. Muchas veces sientes desasosiego hasta que por fin lo descubres.

-¿Cómo fue llevar a la patrona de Costa Rica hasta los Jardines Vaticanos?

-Fue en plena pandemia, me llamaron y debía hacer un boceto muy rápido. Nuestra Señora de Los Ángeles está hecha de jade y de granito, que son piedras imposibles de unir, el reto era inmenso. No sabía cómo iba a escribir un icono con teselas de vidrio que fueran verdes. Fue un reto muy grande pero muy hermoso. Para mí es algo muy grande. Siempre digo que soy una pequeña artista con un taller muy chiquitito en Costa Rica. Esto es un ejemplo de que Dios puede escoger a cualquiera, no hay que ser un artista famoso. Le pedí a la Virgen durante dos años que mi arte pudiera trascender, quería poder evangelizar por medio de él. Yo no pretendía llegar al Vaticano, al centro del arte católico del mundo, a lo que más puede aspirar un artista de arte sacro. El año pasado regresé a Roma y cuando llegué a donde estaba me puse de rodillas. Era como cuando vas a ver a tu madre y le dices que estabas deseando volver a verla. No le pedí nada, solo le di las gracias por estar ahí. Le di un beso, una rosa y hicimos un vídeo en vivo para toda Costa Rica. Desde que se dio la noticia en mi país, todo el mundo se movilizó para financiarla. Es una imagen que se hizo gracias a donaciones populares. La gente me escribe y me pregunta si pueden ir a verla, pero está en un sitio con ciertas restricciones. La primera romería que se hizo en la historia en el Vaticano fue ante el mosaico de la Virgen de los Ángeles.

-¿Qué recuerda de su encuentro con el Papa?

-Lo he visto en dos ocasiones. La primera vez le llevé un lienzo grande que se va a entronizar aquí en Costa Rica muy pronto, no me imaginaba que me lo bendijera. La segunda, le llevé un burrito, que tiene toda una teología detrás. Es un símbolo que nos advierte de que los aplausos no son para nosotros sino para Aquel al que llevamos. Le dije que era un portarretrato mío y se moría de risa.

-¿Qué trabajos ha realizado y en qué proyectos se encuentra actualmente? 

-Hice un mosaico para la Catedral Metropolitana de San José (Costa Rica). En Fátima (Portugal) hay un relicario que hice para los pastorcitos Jacinta y Francisco. Hay obras mías en países latinoamericanos, en parroquias, en hogares… Ahora estoy trabajando en un viacrucis para una parroquia de Costa Rica, estoy haciendo también La Santa Faz, y en octubre (2023) haré una exposición en Roma.

-¿Cómo podría resumir la labor que realiza en el mundo del arte?

–El rostro de la Virgen María es una carta de amor de Dios para todos nosotros. Eso resume todo. Dios, a través de los iconos, nos revela la belleza y Ella es la mujer más bella.

-¿Cree que la belleza salvará al mundo?

-Sí, salvará al mundo. Me encanta esa frase, porque necesitamos la belleza en las pequeñas cosas cotidianas. No solo en las obras de arte, sino en la naturaleza y en tantas otras en las que Dios siempre se manifiesta

martes, 5 de marzo de 2024

Soldado Ucraniano Experimenta Conversión en Lourdes

Del sitio Aleteia:

Oleksandr Shvetsov perdió una pierna peleando en Donbass en 2014. Habiendo tocado fondo, encontró la paz en Lourdes y ahora ayuda a otros a hacer lo mismo.

Oleksandr Shvetsov, un soldado ucraniano, perdió una pierna en el frente en Donbass en 2014. A partir de ello se sumió en el abuso de sustancias y la desesperación. Sin embargo, fue en Lourdes donde encontró la paz. "En Lourdes salí del abismo de la guerra", afirma para Aleteia.

"No acepté lo que había pasado con mi vida. Empecé a beber y luego empecé a tomar anfetaminas. Pensé que me ayudaría mentalmente, pero fue una ilusión", admite. Mientras se hundía cada vez más en la desesperación, le ofrecieron un viaje a Lourdes.

"Solía  ​​sufrir terribles dolores de cabeza. Desaparecieron después de un chapuzón en las piscinas del santuario y mi ansiedad también desapareció

Confiesa ser demasiado pragmático para llamarlo un milagro, pero dice que en el fondo deseaba que sus compañeros veteranos pudieran experimentar algo similar, una experiencia que los pusiera en pie y le devolviera el sentido a la vida. Así nació la idea de peregrinar no solo al santuario al pie de los Pirineos, sino también a otros lugares religiosos importantes.

El proyecto recibió el nombre de "Autobus héroe" porque a Oleksandr le regalaron un autobús destartalado con dieciocho asientos. Sin embargo, no tenía fondos suficientes para organizar la primera peregrinación a Lourdes de los soldados mutilados. "Puse una publicación en Facebook e inmediatamente encontré a un hombre que aceptó pagar por todo", dice. Recuerda haberse sorprendido por un giro tan rápido de los acontecimientos. 

Gracias al apoyo recibido, Oleksandr ha llevado a los veteranos al Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Łagiewniki, donde vivió santa Faustina y recibió apariciones de Cristo, así como a Tierra Santa, e incluso al Vaticano, donde el grupo conoció al Papa Francisco

Hoy, las personas a las que ayudó Oleksandr lo llaman el samaritano de los soldados mutilados, pues muchos veteranos han logrado salir del túnel del alcoholismo y el estrés postraumático, aunque tras la invasión rusa de Ucrania, algunos de ellos se volvieron a alistar.

sábado, 28 de octubre de 2023

El poder del Rosario en la conversión de los moribundos

 

Del sitio Denver Catholic:

Una de las experiencias sacerdotales más fuertes que ha vivido el P. Sebastian Walshe, un sacerdote estadounidense en California, es ir al lecho de los moribundos y administrarles los sacramentos.

Según el P. Walshe, una de las oraciones más poderosas para la conversión es el Rosario porque, cuando rezamos las avemarías del Rosario, le estamos pidiendo a Nuestra Señora que ore por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Esos son los dos momentos decisivos en la vida de todos, dijo. "El presente es todo lo que tenéis, y entonces el momento en que deseáis particularmente que Nuestra Señora ore por vosotros es en la hora de la muerte. Este es un momento de suma importancia y es donde Nuestra Señora está más presente para cada alma, literalmente en la hora de su muerte".

Santa Faustina habló de los milagros de la Divina Misericordia, que suceden incluso cuando parece que no queda esperanza, recuerda el P. Walshe, quien explica que el diablo se frustra cuando no puede arrebatarle un alma al Cielo en el momento de la muerte.

Por eso rezamos el Rosario y pedimos sin cesar a la Virgen María que ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte, y no hay ningún riesgo de que Ella no nos escuche. "Ella nos ama más que nuestra madre humana, así como Dios nos ama más que nuestro padre humano. El Rosario es la oración más grande que podemos decir por nuestra conversión y la de los demás".

Cierta monja, la venerable hermana Mary Potter (1847-1913), fundadora de una orden religiosa dedicada a la oración por los moribundos, declaró en su libro Devoción por los Moribundos: la llamada de María a sus queridos hijos: "No hay más oración importante, ni más saludable para las almas y para ayudar al Cielo".

Esta religiosa recomendaba ofrecer sacrificios y poner a los pecadores en el corazón de Nuestra Santísima Madre, rezarle a Ella y al Espíritu Santo e invocar la preciosísima sangre de Jesús.