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martes, 6 de enero de 2026

El aroma de las rosas invadió la habitación y el pasillo del hospital


Traducido del sitio Un Minuto con María:

Esto ocurrió en el hospital de Mâcon el 16 de abril de 2014. Mi madre sentía una profunda devoción por la Virgen María, ya que a menudo nos decía que la Virgen siempre la ayudaba en sus desgracias: un hijo discapacitado, dos hijas enfermas de cáncer, un marido violento, falta de dinero, etc. Mi madre estaba enferma (diabetes, insuficiencia cardíaca, rotura de aneurisma, etc.). En enero de 2014 enfermó gravemente y ya no podía caminar. Muy cansada, había sido hospitalizada en varias ocasiones.

El 13 de abril de 2014, su estado de salud se deterioró terriblemente. Ya no podía hablar ni comer. Entró en coma y la ingresaron en cuidados intensivos. El 14 de abril fuimos a verla, estaba inerte. Rezamos y lloramos mucho invocando a Nuestra Señora Milagrosa de las Rosas en San Damiano, Italia, para que la curara. Y de repente mamá abrió los ojos, se incorporó y nos dijo estas palabras, que fueron las últimas: "¡El Señor es bueno!".

¿Por qué dijo eso?

El 15 de abril, a las 21:15, nuestra madre empezó a sentir un aroma a  rosa, ¡cuando nadie la había lavado en todo el día! Yo estaba con mi hermana en la sala de reanimación y, hacia las 22:00, el olor se intensificó, ¡olía muy fuerte a rosa! Estábamos atónitos y nos preguntábamos qué estaba pasando. ¡El aroma a rosas llegaba incluso al pasillo del hospital!

Nuestra madre falleció a las 16:28 del 16 de abril de 2014, con el aroma a rosas aún impregnado en ella, y el aroma continuó en la sala funeraria. ¡Mamá tenía el rostro y las manos tibias justo antes de ser depositada en el ataúd! ¿Cómo podría haber sucedido esto sin la ayuda de Nuestra Santísima Virgen, nuestra Madre del Cielo?

En unión de oración con ustedes y por el triunfo de Nuestra Santísima Virgen María, ¡gracias a nuestra Madre del Cielo!

Pierre Fernandes
30 - septiembre - 2021
Hospital de Mâcon
16 - abril - 2014

martes, 25 de marzo de 2025

Este 25 de marzo renovemos nuestra consagración al Inmaculado Corazón de María

Del sitio María de Nazareth:

Desde la Plaza de San Pedro, evocando la solemnidad de la Anunciación celebrada el 25 de marzo de 2023, el Papa recordó el acto de consagración de “la Iglesia y la humanidad, en particular de Rusia y Ucrania, al Inmaculado Corazón de María”, un acto que presidió un año antes, el 25 de marzo de 2022, “en unión con todos los obispos del mundo”.

Este gesto espiritual, que movilizó ampliamente a los católicos de todo el mundo, ha sido uno de los más fuertes del pontificado del papa Francisco tras el inicio de la guerra en Ucrania.

Durante la Audiencia General del 22 de marzo de 2023, el Papa invitó a todos los creyentes a renovar esta consagración cada 25 de marzo.

viernes, 31 de enero de 2025

Lo Santos y el Rosario: Don Bosco, la serpiente y el Rosario

 


Del sitio Boletín Salesiano On Line:

El 20 de agosto de 1862, después de rezadas las oraciones de la noche y de dar unos avisos relacionados con el orden de la casa, dijo don Bosco:

– Quiero contaros un sueño que tuve hace algunas noches. (Tal vez se trate de la precedente a la festividad de la Asunción de María Santísima).

Soñé que me encontraba en compañía de todos los jóvenes en Castelnuovo de Asti, en casa de mi hermano. Mientras todos hacían recreo, vino hacia mí un desconocido y me invitó a acompañarle. Le seguí y me condujo a un prado próximo al patio y allí me señaló entre la hierba una enorme serpiente de siete u ocho metros de longitud y de un grosor extraordinario. Horrorizado al contemplarla, quise huir.

– No, no, me dijo mi acompañante; no huya; venga conmigo y vea.

– ¿Y cómo quiere, respondí, que yo me atreva a acercarme a esa bestia?

– No tenga miedo, no le hará ningún mal; venga conmigo.

– ¡Ah! exclamé; no soy tan necio como para exponerme a tal peligro.

– Entonces, continuó mi acompañante, aguarde aquí.

Y seguidamente fue en busca de una cuerda y con ella en la mano volvió junto a mí y me dijo:

– Tome esta cuerda por una punta y sujétela bien; yo agarraré el otro extremo y me pondré en la parte opuesta y así la mantendremos suspendida sobre la serpiente.

– Y después?

– Después la dejaremos caer sobre su espina dorsal.

– ¡Ah! No; por favor. ¡Ay de nosotros si lo hacemos! La serpiente saltará enfurecida y nos despedazará.

– No, no; déjeme a mí, añadió el desconocido, yo sé lo que me hago.

– No, de ninguna manera; no quiero hacer una experiencia que me pueda costar la vida. Y ya me disponía a huir. Pero él insistió de nuevo, asegurándome que no había nada que temer; que la serpiente no me haría el menor daño. Y tanto me dijo, que me quedé donde estaba, dispuesto a hacer lo que me decía. El, entretanto, pasó al otro lado del monstruo, levantó la cuerda y con ella dio un latigazo sobre el lomo del animal. La serpiente dio un salto volviendo la cabeza hacia atrás para morder el objeto que la había herido, pero en lugar de clavar los dientes en la cuerda, quedó enlazada en ella como por un nudo corredizo. Entonces el desconocido me gritó:

– Sujete bien la cuerda, sujétela bien, que no se le escape. Y corrió a un peral que había allí cerca y ató a su tronco el extremo que tenía en la mano; corrió después hacia mí, tomó la otra punta y fue a amarrarla a la reja de una ventana de la casa. Entretanto la serpiente se agitaba, movía furiosamente sus anillos y daba tales golpes con la cabeza y anillos en el suelo, que sus carnes se rompían saltando a pedazos a gran distancia. Así continuó mientras tuvo vida; y, una vez que hubo muerto, no quedó de ella más que el esqueleto descarnado.

Entonces, aquel mismo hombre desató la cuerda del árbol y de la ventana, la recogió, formó con ella un ovillo y me dijo:

– ¡Preste atención!

Metió la cuerda en una caja, la cerró, y después de unos momentos, la abrió. Los jóvenes habían acudido a mi alrededor. Miramos el interior de la caja y quedamos maravillados. La cuerda estaba dispuesta de tal manera que formaba las palabras: ¡Ave María!

– Pero ¿cómo es posible?, dije. Tú metiste la cuerda en la caja a la buena de Dios y ahora aparece de esa manera.

– Mira, dijo él; la serpiente representa al demonio y la cuerda el Ave María, o mejor, el Rosario, que es una serie de Ave María con el cual, y con las cuales se puede derribar, vencer, destruir a todos los demonios del infierno.

– Hasta aquí, concluyó don Bosco, llega la primera parte del sueño. Hay otra segunda parte más interesante para todos. Pero ya es tarde y por eso la contaremos mañana por la noche. Entretanto, tengamos presente lo que dijo mi amigo respecto al Ave María y al Rosario. Recémosla devotamente ante cualquier asalto de la tentación, seguros de que saldremos siempre victoriosos. ¡Buenas noches!

Al llegar aquí séanos permitido hacer algún comentario, ya que don Bosco no dió ninguna interpretación a esta escena.

El peral que aparece en el sueño es el mismo al que don Bosco niño amarrara una cuerda asegurando el otro extremo de la misma a otro árbol poco distante, para entretener con juegos de destreza a sus paisanos, obligándoles de esta manera a escuchar sus lecciones de catecismo. Nos parece poder comparar este peral con aquel árbol del cual se lee en el "Cantar de los Cantares", capítulo II, versículo 3: Sicut malus inter ligna silvarum, sic dilectus meus inter filios. (Como el manzano entre los árboles silvestres, así mi Amado entre los mozos). El comentarista Tirino y otros renombrados intérpretes de la Sagrada Escritura hacen notar que el manzano representa aquí a cualquier árbol frutal. Dicha planta, productora de una sombra agradable y salutífera, es símbolo de Jesucristo, de su cruz, de la virtud de la cual dimana la eficacia de la oración y la seguridad de la victoria. ¿Será éste el motivo por el que un extremo de la cuerda, fatal para la serpiente, fue atada al peral? Y la otra punta, amarrada al enrejado de la ventana, podría simbolizar que al morador de aquella casa y a sus hijos les había sido confiada la misión de propagar el Rosario por todas partes.

Así parece que lo comprendió don Bosco.

En I Becchi instituyó la fiesta anual del Santo Rosario; quiso que los alumnos de sus casas rezasen todos los días la tercera parte del mismo; en sus pláticas y mediante la publicación de numerosos folletos, procuró resucitar esta devoción en el seno de la familia. Defendía siempre que el Rosario era un arma capaz de proporcionar la victoria, no sólo a los individuos, sino a toda la Iglesia. Por eso sus discípulos publicaron todas las encíclicas de León XIII sobre esta oración tan del agrado de María; y con el Boletín Salesiano animaron al cumplimiento de los deseos del Vicario de Jesucristo.

Reverendísimo Padre (don Miguel Rúa):

            A mi regreso a Roma, después del Congreso Eucarístico de Nápoles, veo con mucho agrado que la exhortación dirigida a los párrocos en el Boletín Salesiano comienza a producir sus frutos. Doy por ello las gracias a V.S. Rdma. y le aseguro que ha realizado una obra muy grata al Santo Padre, el cual desea muchísimo se mantengan vivas sus encíclicas sobre el Rosario mediante la creación de la Cofradía del mismo título.

            A los sentimientos de gratitud, añado además una súplica; y es que, de cuando en cuando, renueve con breves líneas su recuerdo a párrocos y rectores de iglesias, para que el olvido no les haga perder de vista la fundación de la Cofradía del Santo Rosario.

            Dios ayude siempre a V.S. Rdma. de quien me profeso.

            Seguro servidor en Jesús y María.

            Roma, Palacio del Santo Oficio. 27 de noviembre de 1891.
           
Fr. VICENTE LEON SALLUA
            Arzobispo de Calcedonia

Al día siguiente, 22 de agosto, le rogamos insistentemente que si no quería hacerlo en público, al menos nos contase en privado la segunda parte del sueño. Se resistía a condescender con nuestros deseos, más después de reiteradas súplicas accedió y nos aseguró que por la noche continuaría el relato. Así lo hizo. Rezadas las oraciones, continuó:

– Dadas vuestras continuas peticiones, narraré la segunda parte del sueño. Si no todo, al menos os diré lo que puedo referiros. Pero antes es necesario que os ponga una condición, a saber, que nadie escriba ni diga fuera de casa lo que voy a contar. Comentadlo entre vosotros, tomadlo a risa si queréis, haced lo que os plazca, pero sólo entre vosotros.

Mientras hablábamos aquel personaje y yo, sobre el significado de la cuerda y de la serpiente, me volví hacia atrás y vi algunos jóvenes que recogían pedazos de carne de la serpiente y se los comían. Entonces les grité inmediatamente:

– Pero ¿qué es lo que hacéis? ¡Estáis locos! ¿No sabéis que esa carne es venenosa y que os hará mucho daño?

– No, no, me respondían los muchachos; está muy buena.

Pero, después de haberla comido, caían al suelo, se hinchaban y se tornaban duros como una piedra. Yo no sabía qué hacer, porque a pesar de aquel espectáculo, cada vez era mayor el número de los que comían de aquellas carnes. Yo gritaba a uno y a otro; daba bofetadas a éste, un puñetazo a aquél, intentando impedir que comiesen; pero era inútil. Aquí caía uno, mientras allá comenzaba otro a comer. Entonces llamé a los clérigos en mi auxilio y les dije que se mezclasen entre los jóvenes y se industriasen de manera que ninguno comiese aquella carne. Mi orden no tuvo el efecto deseado, sino que algunos de los mismos clérigos se pusieron también a comer carne de la serpiente y cayeron al suelo igual que los demás. Yo estaba fuera de mí, al ver a mi alrededor a tan gran número de muchachos tendidos por tierra en el más miserable de los estados.

Me volví entonces al desconocido y le dije:

– Pero ¿qué quiere decir eso? Estos jóvenes saben que esa carne les ocasiona la muerte, y con todo la comen. ¿Cuál es la causa?

El me contestó: -Ya sabes queanimalis homo non percipit ea quae Dei sunt: (el hombre animal no capta las cosas del espíritu de Dios 1 Corintios 2,14)

– Pero no hay remedio para que esos jóvenes vuelvan en sí?

– Sí, que lo hay.

– Y cuál sería?

– No hay otro más que el yunque y el martillo.

– El yunque? ¿El martillo? ¿Y cómo hay que emplearlos?

– Hay que someter a los jóvenes a la acción de entrambos instrumentos.

– Cómo? ¿Acaso debo colocarlos sobre el yunque y luego golpearlos con el martillo?    

Entonces aquél explicando su pensamiento, dijo:

– Mira: el martillo significa la Confesión; el yunque, la Comunión; hay que usar estos dos medios. Puse manos a la obra y comprobé que los indicados eran unos remedios eficacísimos, mas no para todos. Muchísimos recuperaban la vida y curaban, pero el remedio era inútil para algunos. Estos son los que no se confesaban bien.

Cuando los jóvenes se retiraron a los dormitorios -continúa Provera-, pregunté a don Bosco por qué su orden a los clérigos, para que impidiesen a los muchachos comer la carne de la serpiente, no había conseguido el efecto deseado. Y me respondió:

– No todos obedecieron; por el contrario, vi a algunos de los clérigos, como ya dije, que también comían de aquella carne. 

Estos sueños representan, en resumidas cuentas, la realidad de la vida. Con las palabras y con los hechos don Bosco refleja el estado interior de una, de cien comunidades en las que, en medio de grandes virtudes, también existen miserias humanas. Y no hay que maravillarse de ello, tanto más que el vicio, por su propia naturaleza, tiende a expandirse más que la virtud, de donde nace la necesidad de una vigilancia continua.

Alguien podrá objetar que habría sido más conveniente atenuar u omitir alguna descripción un tanto enojosa, pero nuestro parecer no es el mismo. Si la historia ha de cumplir su noble oficio de maestra de la vida, debe describir el pasado tal y como fue en realidad, para que las generaciones futuras puedan animarse ante el ejemplo del fervor y de la virtud de los que les precedieron y, al mismo tiempo, conocer sus faltas y errores, deduciendo de ellos la prudencia con que debe regular los propios actos. Una narración que sólo presentase un lado de la realidad histórica, conduciría irremisiblemente a un falso concepto de la misma. Errores y defectos, repetidas veces cometidos, al no ser reconocidos como tales, volverían a ser causa de nuevas transgresiones sin gran esperanza de enmienda. Una mal entendida apología de nada sirve a los benévolos, ni convierte a los mal dispuestos; en cambio, una franqueza ilimitada engendra crédito y confianza.

Por tanto, nosotros, al exponer nuestra manera de pensar diremos, además, que don Bosco dio al sueño las explicaciones más adecuadas para las inteligencias de los jóvenes, dejando entrever otras de no menor importancia. No las presentó con toda claridad, porque no creyó llegado el momento oportuno para hacerlo. En efecto: vemos que en lo sueños habla no solamente del presente, sino también del porvenir lejano, como sucede en el de la Rueda y en otros que iremos exponiendo. Las carnes podridas del monstruo no podrían significar el escándalo que hace perder la fe; ¿la lectura de los libros inmorales, irreligiosos? ¿Qué indican la desobediencia al Superior, la caída al suelo, la hinchazón, la dureza de los miembros, sino la culpa, la soberbia, la obstinación en el mal, la malicia?

El veneno es el mismo con que ha contaminado aquella comida maldita el dragón descrito por Job en el capítulo XLI, que aseguran los Santos Padres ser figura de Lucifer. El versículo 15 de dicho capítulo, dice así: Su corazón es duro como roca. Y así se trueca el corazón de los miserables envenenados en rebelde y obstinado en el mal. -Y cuál será el remedio contra tal dureza? Don Bosco emplea un símbolo un tanto oscuro, pero que señala un remedio sobrenatural. A nosotros se nos ocurre esta explicación: es necesario que la gracia preveniente, obtenida mediante la oración y con los sacrificios de los buenos, encienda los corazones endurecidos y los haga maleables; se necesita que los dos sacramentos, es decir, el martillo de la humildad que golpea y el yunque de la eucaristía sobre el que recibe una forma constante y artística, para ser después enfriado, ejerzan su eficacia divina y concurran a realizar la obra de templar un corazón llagado y dócil a la par. Será entonces cuando éste, rodeado de un nimbo de espléndidos rayos de luz, vuelva a ser lo que fuera en otro tiempo.

Así expresada nuestra idea, volvemos a las crónicas. Con la protección de María Santísima, don Bosco estaba seguro de recibir y vencer los ataques del enemigo infernal y, en consecuencia, preparaba a sus alumnos para la fiesta de la Natividad de la Madre de Dios. El 29 de agosto dio la primera florecilla y otras cinco en las noches sucesivas. Bonetti las escribió.

            1.ª Hagamos todo un esfuerzo para pasar esta novena sin cometer pecado alguno, ni mortal ni venial,

            2.ª Dar un buen consejo a un amigo. En la noche siguiente lo dio él a todos en general y dijo que nos hiciésemos generosa violencia para corregir nuestros malos hábitos mientras somos jóvenes; y que tuviésemos con los superiores gran confianza, lo mismo para las cosas del alma que para las cosas del cuerpo.

            3.ª Pensar si sería bueno hacer una confesión general, y esto para los que aún no la han hecho; los que ya la hicieron, rezar un acto de contrición por todos los pecados de la vida pasada.

            4.ª Nos contó lo que una vez dijo don José Cafasso a un comerciante que le preguntó qué era lo que más le gustaba a la Virgen. Replicóle él:

            – Qué es lo que más gusta a las madres?

            El otro contestó:

            – A las madres les gusta mucho que se acaricie a sus hijos.

            – Bravo, respondió don José Cafasso, has contestado bien; si, por tanto, quieres hacer algo muy agradable a la Virgen, haz muchas caricias a su Divino Hijo Jesús; primero, con una santa comunión, y después, teniendo lejos de tu corazón toda clase de pecado, aunque sólo sea venial. Así dijo don José Cafasso y lo mismo os digo yo a vosotros.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Corro por María

 

Adaptado del sitio Vatican News:

"Gracias María": un peregrino de 78 años corre entre Loreto y Lourdes.

Ulderico Lambertucci, maratonista, mayor de 70 años, se embarca en una nueva aventura: correr entre los santuarios marianos de Loreto y Lourdes. El italiano partió el 24 de febrero y llegará al santuario de Lourdes un mes después, tras recorrer 1.600 kilómetros.

No se trata de una carrera de prueba para este maratonista de la fe. A sus 78 años, Ulderico Lambertucci se embarca en lo que él llama su "agradecimiento a María". Quiere dedicar esta peregrinación, sin parangón, a la Virgen María para darle las gracias por "haberle acompañado y apoyado siempre". Saliendo de Loreto el 24 de febrero, corrió hasta Lourdes en etapas de unos 60 kilómetros diarios. Su llegada  el Domingo de Ramos, el 24 de marzo.

Puede parecer un reto insólito, pero Ulderico Lambertucci ya lo consiguió, allá por 2002. Apoyado por la asociación deportiva de aficionados Colle Mar-Athon de Fano, aprovecha las distintas etapas para difundir un mensaje de fe y de paz, visitando por el camino los principales santuarios marianos.

Este corredor apasionado descubrió tarde su vocación deportiva. Hasta 1995 no comenzó su prolífica carrera. En 2000, inscribió su nombre en el Libro Guinness de los Récords al completar 46 maratones en un solo año.

Acostumbrado a las carreras largas, este antiguo albañil y contratista de obras no teme combinar su fe con su intensa actividad deportiva. En 2006, corrió desde Macerata (Italia) hasta Pekín (China), como homenaje al sacerdote misionero del siglo XVI Matteo Ricci. Un viaje de más de 12.000 kilómetros. En 2008, Ulderico Lambertucci unió las dos ciudades santas, Roma y Jerusalén, para transmitir un mensaje de paz, alentado por el Papa Benedicto XVI. Cuatro años más tarde, el insaciable corredor cruzó Estados Unidos, recorriendo más de 4.600 kilómetros entre San Francisco y Nueva York.

Su devoción a la Virgen María se revela también en estas peregrinaciones a pie. Tras Loreto-Lourdes en 2002, al año siguiente recorrió los 3.000 kilómetros entre los santuarios de Fátima y Loreto pasando por Santiago de Compostela. En 2004, unió Roma con el santuario de la Virgen Negra de Czestochowa (Polonia), una distancia de 1.900 kilómetros.


domingo, 22 de septiembre de 2024

De hermana ortodoxa a hermana católica por la Virgen

Del sitio Fundación CARF:

La hermana Roberta Sofia de la Theotókos nació en Roma el 11 de julio de 1986. Su vida es increíblemente rica y fascinante en cuanto al camino que la llevó de la Iglesia ortodoxa a la consagración, dentro de la comunidad mariana católica. Oasis de Paz, a la que pertenece.

Se confesó por primera vez a los 21 años en Medjugorje, una peregrinación a la que no quería acudir, pero que no pudo resistirse. Éste es su testimonio contado en primera persona.

Es un placer contar mi historia a los benefactores de la Fundación CARF, a quienes doy las gracias también en nombre de la Comunidad Mariana Oasis de Paz, a la que pertenezco y en cuya casa general vivo actualmente, al norte de Roma. 

Mi historia podría definirse como algo particular, aunque todas son particulares a los ojos de Dios. Nací y crecí en la Iglesia ortodoxa y mi origen se resume en mi nombre. Roberta, el nombre de bautismo que representa la parte latina de mis raíces que proviene de mi padre, un italiano de la provincia de Roma y Sofía, recibido en el momento de mi primera profesión religiosa, de origen griego, ya que mi madre es de Atenas. 

Esta es la gran riqueza que siempre me ha acompañado y que también da color a la llamada específica que vivo en el carisma particular suscitado por el Espíritu dentro de mi comunidad.

Fui bautizada por decisión de mis padres en la Iglesia ortodoxa, al igual que mi hermano menor, y, por esta razón según el rito bizantino, recibí el bautismo, la comunión y la confirmación al mismo tiempo, con sólo seis meses. Esto significa que no tuve un camino común a los bautizados de la Iglesia católica, donde se hace un itinerario catequístico de preparación a la vida cristiana y a los sacramentos. 

De joven, la fe y la religión eran algo lejano en mí, tibio. Sin embargo, la clase de religión en la escuela me gustaba y la fe de mi madre me alentaba. No rechazaba a Dios, pero no cultivaba una relación cercana con Él. Solíamos ir a Misa convencionalmente en Navidad y Pascua. De hecho, mi familia no era practicante.

Mi madre, que vino a estudiar medicina a Italia cuando era joven y conoció a mi padre en este país, volvió a redescubrir la fe alrededor de los 40 años, gracias a unos amigos con quienes frecuentaba grupos de oración y movimientos católicos, así como a la comunidad a la cual hoy pertenezco. 

Sin embargo, le producía dolor, malestar y muchas dudas, la conciencia de división entre los cristianos. Creo que el Señor estaba preparando el camino para un plan mayor dentro de mi familia 'ecuménica'. Este tiempo de tibieza fue importante para suscitar preguntas que yo llevaba en el corazón y escuchar en mi interior un vacío que habla.

En aquella época, antes de descubrir mi vocación, yo era una joven que, después de graduarse en la escuela secundaria, se preguntaba sobre su futuro; cómo vivir mejor su vida, que sentía que debía dedicarme de alguna manera a los demás. Me matriculé en la facultad de Ingeniería Electrónica. Todo me gustaba y me fascinaba, pero al no tener claro aún mi camino, me orienté hacia donde sabía que tenía una gran oportunidad laboral, ya que mi padre trabajaba en este sector. 

Sin embargo, no me sentía feliz a los 21 años, cuando la vida es todo avance y debe estar llena de fuerza y ​​alegría. No estaba en mi lugar, en el camino correcto, y sentía fuertemente que algo profundo faltaba en mi vida: estaba buscando el significado de mi existencia en el mundo.

Precisamente en este período difícil y perdido, el Señor vino a mi encuentro. En un caluroso verano de 2007, mientras planeaba vacaciones y conciertos con amigos, mi madre quiso hacerme un regalo por mi cumpleaños: un viaje a Medjugorje para el festival juvenil que siempre tiene lugar en la primera semana de agosto. ¡Imagínense mi trastorno ante semejante propuesta! 

No tenía ni idea de qué se trataba ni deseos ni motivos para ir. Entre otras cosas, estaba en lista de espera, porque las plazas estaban llenas y las posibilidades de que yo fuera eran muy inciertas. Pero la fe de mi madre fue mayor, que siempre quiso transmitir la fe a sus hijos y se encomendó a la Virgen, ¡quien no dudó en llamarme! 

A pesar de que estaba en lista de espera, justo el día antes de la salida de este viaje, recibí una llamada telefónica de un sacerdote de la Comunidad Mariana Oasis de Paz que estaba organizando la peregrinación. 

No tenía ni la menor idea de quién era aquel sacerdote, pero tan pronto como me anunció que quedaba una plaza disponible, le expliqué todas mis objeciones: otros planes de verano me estaban esperando. La respuesta del cura fue lapidaria y me traspasó el corazón: "¡Roberta! ¡Cuando Nuestra Señora llama, ella llama! Así que puedes dejarlo todo y venirte a Medjugorje ahora".

Podría haberle dicho que también podía posponer esta peregrinación para una ocasión futura, porque lo que yo deseaba era ir al concierto. Instintivamente le respondí un rápido lo pensaré, y colgué al paciente sacerdote. 

¡La ventana que dejé abierta en esa respuesta fue la rendija en la que se coló la gracia de Dios! Me encerré en mi habitación con la cabeza entre las piernas y me di la oportunidad de pensar qué hacer. En ese instante percibí internamente con una claridad sorprendente, como nunca antes, que debía emprender este viaje. Tal cosa no podría haberme sucedido, ya que no estaba en absoluto predispuesta a esta experiencia y mucho menos sabiendo qué lugar era, qué estaba pasando allí y sin ninguna experiencia de oración o fe cultivada. 

Mi madre no quiso decirme nada para no influenciarme, yo era como una hoja en blanco frente a lo desconocido en la que Dios ya estaba escribiendo su plan de amor y salvación. Entonces llamé a ese sacerdote y le dije: "Está bien, iré con vosotros", sin saber el valor que tendría después una declaración tan inocente. Y emprendí el viaje más importante de mi vida. En ese lugar experimenté todo el asombro de tantos jóvenes que oraban con fe y alegría, descubrí todo el Amor de Dios que me esperaba a través de la Virgen y de su infinito corazón maternal.

Poco a poco mi alma se fue abriendo al misterio de la vida cotidiana de la comunión compartida en aquellos lugares tan sencillos, donde miles de personas regresan convertidas y transfiguradas por un encuentro auténtico. María estaba tan viva y presente en Medjugorje que no podría describirla, pero la percibí acogiéndola como una niña que comienza a gatear para estar frente a una nueva vida teñida de significado, paz, alegría, gratitud. Me sentí tan libre y amada por un Dios Padre que no podía esperar a que su hija volviera a su corazón. 

En este pueblo milagroso de Bosnia-Herzegovina, y con 21 años, realicé la primera confesión de mi vida. Fue un momento de gran gracia, ni siquiera sabía qué hacer, pero fue una oportunidad que sentí que debía aprovechar acercándome con un poco de miedo.

El sacerdote me miró fijamente y, al enterarse de que nunca me había confesado, me preguntó si conocía a Jesús y si deseaba hacerlo. Dije que sí con todo mi corazón y simplemente lloré durante toda la confesión mientras sentía que los cielos se abrían sobre mí y el Espíritu descendía como una cascada de agua fresca.

Regresé completamente transfigurada de ese viaje. Fue el comienzo de una conversión muy fuerte. Mi vida después de este profundo encuentro con Jesús cambió radicalmente, en mis elecciones y en mi corazón. Encontré un nuevo impulso y vigor también para mi futuro al decidir matricularme en la Facultad de Arquitectura de la Universidad La Sapienza de Roma, donde luego obtuve una maestría. 

Mientras tanto, mi amor a Dios y a María crecía, tenía sed de conocerlos y comencé a frecuentar la comunidad, aprendiendo a orar, a adorar al Señor, a disfrutar de su amistad. Todo volvió a florecer mientras mi familia observaba con asombro este cambio. Continué viviendo mi juventud entre estudio, amigos, oración. Agradecía cada día al Señor por el don de la fe y el encuentro vivo con Él. 

Sin embargo, algo más conmovía mi corazón, atraído cada vez más por este Amor. Me sentí profundamente cortejada por el Señor pero en mi racionalidad traté de mantener los pies en la tierra pensando que eran efectos de esta gran conversión.

Fue en aquella época que comencé nuevamente a frecuentar a la Iglesia ortodoxa para aprender y profundizar mis orígenes confesionales, mientras que, al mismo tiempo, la Iglesia católica me había adoptado y crecí en la fe. Se estaba preparando una semilla de vocación, sentía en mi corazón que pertenecía enteramente a Dios, pero esto al mismo tiempo me asustaba. Era una petición que percibía como demasiado grande y exigente. Yo era ortodoxa, el Señor no podía pedirme tanto, pensé. Luché esperando que con el tiempo todo pasara, pero pasaron los años y este tormento creció en mi corazón.

Decidí entonces confiar y abrir mi corazón para ser acompañada en el discernimiento que requería para mí una doble escucha. Este largo camino que emprendí me llevó primero a abrazar la fe católica, y posteriormente a interrogarme sobre mi vocación específica. 

Al principio no fue fácil, especialmente para mi familia, pero la gracia de Dios fue más abundante y me apoyó en muchas tormentas. Estuve bajo el manto de María que me ayudó a dejar que mi corazón fuera pacificado por Cristo, a dejar sanar mis heridas, a prepararme para madurar mi sí. Mi lugar era con Ella para colaborar en su misión de paz en muchos corazones, para tender puentes de unidad y diálogo.

La comunidad de la que hoy formo parte, (Comunidad Mariana Oasis de Paz), es una realidad internacional, mixta y contemplativa pero abierta a la acogida, de hermanos y hermanas célibes internos y de sacerdotes consagrados y de familias agregadas y seculares que comparten el carisma específico, viviéndolo en su propio estado de vida donde ellos lo encuentran. Hacemos un cuarto voto, el de ser paz, que define nuestro carisma, es decir, conformar a Cristo nuestra Paz e irradiar el don de la Paz en la Iglesia y en la humanidad a través de una vida de intercesión. Con una acogida y humilde ofrecimiento, según una espiritualidad propiamente eucarística y mariana, ya que María es la Madre de nuestra comunidad. De ella aprendemos la profundidad de la oración en el Espíritu para vivir sus actitudes. Este es el lugar que Dios preparó para vivir mi esponsalidad con Él y el don de mí misma.

El camino de pacificación y de unificación que sigo viviendo aún hoy, con la ayuda de la gracia, es el que queremos compartir con muchos corazones que experimentan la falta de paz por el alejamiento de Dios, que tienen sed de Él, que necesitan redescubrirlo al igual que en una clínica de cardiología donde el primer desafío de la paz es el de la renovación interior. 

Para mí la paz es este camino interior de gracia para compartir con muchas almas para ser conducidas de regreso a Cristo, a través de María, pero también tiene sabor a unidad, comunión, diálogo para derribar todo muro de división según el deseo del corazón de Cristo, ¡que todos sean uno para que el mundo crea! Llevo este legado de vida a la comunidad que se inserta en nuestro carisma con el deseo de desarrollar esta sensibilidad ecuménica.

Por voluntad de Dios, a pedido de mi Superior General, inicié mis estudios en el primer año de Filosofía en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, antes de continuar con los estudios de Teología, con gran gratitud a los benefactores de la Fundación CARF, por esta oportunidad de crecimiento y formación, que es un gran regalo para mí y para quienes el Señor colocará en mi camino. Dejándome abrir los horizontes de mi corazón y de mi mente, sigo dejándome guiar por María en el camino de la Paz y les recuerdo a todos ante Jesús y la Virgen.

lunes, 19 de agosto de 2024

La condesa que fundó una ciudad de María en Pompeya

 Del sitio Fundación Cari Filii:

El beato Bartolo Longo es conocido como fundador del popular Santuario de la Virgen en Pompeya (https://www.santuario.it), converso tras ser durante unos años un anticlerical feroz, y un gran promotor del Rosario en el siglo XIX. Todo eso es cierto, pero en el Santuario de Pompeya quieren fomentar también la figura de su esposa, la condesa Marianna Farnararo, cofundadora del Santuario y una figura de gran santidad y devoción mariana que brilla con luz propia.

La presentan como fundadora de una "ciudad de María", refiriéndose a que el santuario y sus obras de caridad anexas -talleres, orfanato…- revitalizaron una zona rural muy pobre y surgió una ciudad que hoy tiene 25.000 habitantes.

Los contemporáneos describían a Marianna Farnararo como una mujer decidida, racional, valiente, autoritaria y rigurosa. El 9 de febrero se ha celebrado el centenario de su muerte.

Con motivo del aniversario, tuvo lugar una misa solemne presidida por Tommaso Caputo, arzobispo de Pompeya. En estas fechas, la biógrafa Ada Ignazzi, que ya publicó un libro sobre Marianna Farnararo en 2004, es comisaria y promotora de una exposición fotográfica que recoge su figura titulada "Una página de historia entre Pompeya y Monopoli". También estuvo presente el obispo de Conversano-Monopoli, Giuseppe Favale, que el 8 de mayo, según anunció monseñor Caputo, estará en Pompeya para presidir la celebración eucarística y el rezo de la Súplica en la plaza.

Marianna Farnararo nació en 1836. Su padre murió cuando ella tenía 10 años. Se educó en una escuela religiosa que la formó con fuerte conciencia social. A los 16 años se casó con el conde Albencio De Fusco di Lettere. Tuvieron 5 hijos pero tras 12 años de matrimonio ella quedó viuda a los 27 años.

Entre las propiedades que heredó estaba el Valle de Pompeya, cuya gestión encargó al entonces joven abogado Bartolo Longo. Quien les había reunido era Santa Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón, que involucró a ambos en sus obras de caridad. De hecho, Marianna y Bartolo se conocieron en la casa de Caterina Volpicelli, donde vivía la condesa viuda.

En 1872, visitando el Valle de Pompeya y sus arrendadores, Bartolo Longo notó su estado de abandono, la pobreza de sus mil habitantes y la parroquia (que era del siglo XI) casi en ruinas. Paseando por el Valle, Longo sintió una voz misteriosa que le decía: "Si propagas el Rosario, serás salvo" y de inmediato escuchó el eco de una campana lejana que llamaba a rezar el Ángelus del mediodía. Se arrodilló, rezó, y sintió una paz interior distinta a todo lo que había vivido antes. Surgió en él la idea de una comunidad de personas que rezaran el Rosario en ese lugar abandonado.

Bartolo y la condesa viuda se volcaron entonces en apoyar a sus campesinos y difundir entre ellos el Rosario y la devoción a la Virgen. El 13 de febrero de 1876 hizo exponer un cuadro de la Virgen del Rosario, y ya suscitó un primer milagro, la curación de una mujer con epilepsia que había sido diagnosticada como incurable. Era el primer milagro mariano de una larga serie que se recuerdan en el santuario de Pompeya, que al difundirse generaban nuevos donativos para la construcción del templo grande que empezó ese mismo año. El arquitecto Antonio Cua ofreció gratuitamente dirigir el proyecto y los trabajos de la nueva iglesia.

Al año siguiente, 1877 Bartolo Longo escribió y popularizó la Práctica de los Quince Sábados. Dos años más tarde, curado de una grave enfermedad después de recitar la Novena que había compuesto, hizo 900 ediciones en 22 idiomas. Otra fecha mariana importante se dio en octubre de 1883, cuando veinte mil peregrinos en Pompeya, recitaron, por primera vez, la Súplica a la Virgen del Rosario. Era un texto que Longo había escrito inspirado por la encíclica Supremi Apostolatus Officio, en la que el Papa León XIII decía que el Rosario era la forma de enfrentar los grandes males sociales.

Marianna convenció a muchos amigos de la nobleza napolitana para que ofrecieran pequeños pero constantes donativos para construir lo que sería el santuario de Pompeya, y ella misma volcó su dinero allí. La condesa también fundó un orfanato femenino en 1887.

También impulsaron una estación de ferrocarril y diversas escuelas de artes y oficios para los hijos de presos y huérfanos: carpintería, tipografía y encuadernación, la autoescuela… por ellas pasaron 60.000 niños pobres. El matrimonio también fundó las Hermanas Dominicas del Santo Rosario de Pompeya, la única congregación que debe sus orígenes a dos cónyuges.

En 1885, por consejo del Papa León XIII, y para evitar habladurías, se casaron, aunque parece que con la firme convicción de mantener una amistad fraterna, no sexual. Durante 50 años perseveraron, afincados en Pompeya, en su tarea de servicio a los pobres y a la devoción mariana.

Las diversas obras creadas por los esposos Longo contaron siempre con un compromiso directo y particular de Marianna Farnararo, resumido en su "Pro Memoria – Notas sobre los orígenes del Santuario de Pompeya". Ella murió en Pompeya el 9 de febrero de 1924. Bartolo viviría apenas un par de años después, completamente pobre, pero habiendo logrado que los bienes del matrimonio se mantuvieran sirviendo a las muchas obras de caridad emprendidas.

Un artículo reciente en Avvenire, el periódico propiedad de los obispos italianos, considera que gran parte de la fe y santidad que irradiaba Marianna Farnararo era un eco de su trato con Caterina Volpicelli, que había sido su amiga cercana e incluso compañera de habitación.

El arzobispo prelado de Pompeya, Tommaso Caputo, explica que la condesa "no sólo contribuyó a la fundación del Santuario, sino que formó parte de él. Una parte viva y sustancial, realizada en los dos ámbitos esenciales: la oración y la implicación plena en la gran obra de las Obras inmediatamente inauguradas por Bartolo Longo. Esta unión representa también hoy una admirable pieza del milagro de la ‘ciudad de María'".

miércoles, 29 de mayo de 2024

La Virgen del Camino, una compañía fiel

 Del sitio Star Herald:

Mientras las parroquias de Nueva Jersey y Estados Unidos celebran devociones marianas este mes, incluidas innumerables ceremonias de Coronación de Mayo, muchos de nosotros escuchamos himnos dedicados a la Virgen que nos devuelven a nuestra infancia. 

Es importante señalar que, aunque la Iglesia universal celebra este mes a la Madre de Cristo de un modo especial en todo el mundo, muchas de las particularidades de esa veneración difieren en función del contexto y el entorno: ceremonial, artístico, cultural y musical.

Por ejemplo, una de mis canciones favoritas dedicadas a María, Santa Maria del Camino, rara vez se escucha en inglés, aunque al parecer existe una traducción poco utilizada. Sin embargo, es bastante popular en Italia, donde la aprendí por primera vez -y por eso utilizo aquí la grafía italiana-, pero también es común en las comunidades hispanohablantes de ambos hemisferios. 

La canción tiene sus raíces en los himnos y cánticos utilizados por los peregrinos que atravesaban España a pie hasta el santuario de Santiago de Compostela. La versión más conocida es la musicada por Juan Antonio Espinosa. Manifiesta una devoción a la Madonna della Strada (o del Cammino), traducida habitualmente como "Nuestra Señora del Camino", o "...del Camino", o "...de las Calles", o "...del Buen Camino". Esta fiesta de María se celebra el 24 de mayo, y curiosamente tiene conexiones con el renovado interés por la eclesiología sinodal, ya que la palabra sínodo puede traducirse del griego como "viajar juntos por el camino".

La imagen original de la Madonna della Strada se encuentra hoy en Roma, en la iglesia del Gesú, la iglesia madre de la Compañía de Jesús. Científicos e historiadores del arte han estudiado la pintura de la madre y el niño y creen que se trata de un fresco de los siglos XIII o XIV que formaba parte de una gran pared de obras de arte hoy perdidas o destruidas. Algunas leyendas sugieren que este detalle de una obra maestra más amplia se salvó milagrosamente de la destrucción al flotar sobre las corrientes en las calles de la ciudad tras una inundación. Hoy cuelga a pocos pasos de la tumba de San Ignacio de Loyola, que le profesaba una gran devoción. Como desde hace siglos, la mano de María en el ángulo inferior derecho sigue tendida hacia innumerables cristianos que se han arrodillado ante ella buscando su poderosa intercesión.

El himno en italiano y español recuerda a los peregrinos que recorren los altibajos del camino de la vida que tienen una compañera constante en María del Camino. La letra nos recuerda que nunca estamos solos, pero que tampoco debemos contentarnos con el mundo tal como lo encontramos. En español: "Aunque te digan algunos que nada puedes cambiar, lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad". Eso se puede traducir al inglés: "Even if some others tell you that you cannot change anything, struggle for a new world, struggle for the truth.".

Invoca a la Virgen para que camine con nosotros como compañera y modelo de discipulado, llamándola a estar presente con nosotros en nuestras alegrías y dificultades, en nuestros anhelos y decepciones. Ven, María, "in mezzo a noi" y quédate con nosotros "quaggiù", que en italiano significa "en medio de nosotros, aquí abajo".

Cuando recordamos a todas las madres vivas y difuntas, seguimos suplicando fervientemente que María nos acompañe en la vida y, en última instancia, más allá de Ella, rogando por la salud, la seguridad y el bienestar de nuestra alma "ahora y en la hora de nuestra muerte". ¡Ven con nosotros a caminar! ¡Santa María, ven!

Originario de Collingswood, 
Michael M. Canaris, 
Doctor en Filosofía, 

domingo, 17 de marzo de 2024

María Santísima Alabada por el Demonio

 Del sitio Te cuida con el mismo cariño que cuidó a Jesus:

Durante un exorcismo en Italia en 1823, dos sacerdotes dominicos hicieron reconocer al diablo el dogma que sería promulgado 30 años después;8 de diciembre de 1854: el papa Pío IX promulga el dogma de la Inmaculada Concepción de María.

25 de marzo de 1858: en la fiesta de la Encarnación del Verbo, la Santísima Virgen se aparece en Lourdes a santa Bernadette y confirma el dogma diciendo: “Soy la Inmaculada Concepción”.

Pero ya treinta años antes, otro hecho sobrenatural y sorprendente confirmó la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios. Y quien la confesó fue alguien que jamás esperaríamos que lo hiciese. Un episodio que relata el exorcista Gabriele Amorth.

Era el año 1823. El diablo había poseído a un joven analfabeto de apenas 12 años de edad, residente en la actual provincia italiana de Avellino, en la región de Apulia.

Estaban en la ciudad dos religiosos dominicos, el p. Gassiti y el p. Pignataro, ambos autorizados por el obispo a realizar exorcismos.

Los sacerdotes hicieron una serie de preguntas al diablo que poseía al muchacho, entre ellas, una sobre la Inmaculada Concepción.

El diablo confesó que la Virgen de Nazaret jamás había estado bajo su poder: ni siquiera desde el primer instante de su vida, pues ella ya fue concebida “llena de gracia” y toda de Dios.

Aunque sea el “padre de la mentira”, el diablo puede ser obligado en el exorcismo a decir la verdad, incluso en materia de fe.

Fue así que los dos sacerdotes exorcistas le obligaron a reverenciar a la Virgen y a alabar su Concepción Inmaculada en forma de versos.

Humillado, el diablo se vio forzado en nombre de Cristo a cantar la gloria de María, y lo hizo mediante un soneto en italiano, ¡perfecto en construcción y en teología!

Reproducimos el original italiano y, a continuación, la traducción al español:

En italiano:

Vera Madre son Io d’un Dio che è Figlio
e son figlia di Lui, benché sua Madre;
ab aeterno nacqu’Egli ed è mio Figlio,
in tempo Io nacqui e pur gli sono Madre. 

Egli è mio creator ed è mio Figlio,
son Io sua creatura e gli son Madre;
fu prodigo divin l’esser mio Figlio
un Dio eterno, e Me d’aver per Madre. 

L’esser quasi è comun tra Madre e Figlio
perché l’esser dal Figlio ebbe la Madre,
e l’esser dalla Madre ebbe anche il Figlio. 

Or, se l’esser dal Figlio ebbe la Madre,
o s’ha da dir che fu macchiato il Figlio,
o senza macchia s’ha da dir la Madre.

En español:

Soy verdadera madre de un Dios que es Hijo,
Y soy su hija, aun al ser su madre;
Él desde la eternidad existe y es mi Hijo,
y yo nací en el tiempo y soy su Madre. 

Él es mi Creador y es mi Hijo,
y yo soy su criatura y su Madre;
Fue divino prodigio ser mi Hijo
un Dios eterno y tenerme a mí por Madre. 

El ser de la madre es casi el ser del Hijo,
Visto que el Hijo dio el ser a la Madre
Y fue la madre la que dio el ser al Hijo; 

Si, pues, del Hijo tuvo el ser la Madre,
O hay que decir que está manchado el Hijo
O hay que decir Inmaculada a la Madre.

domingo, 10 de marzo de 2024

¿Qué es la Rosa de Oro?

Del sitio Cari Filli:

Con ocasión de la tradicional visita a la Basílica Papal de Santa María la Mayor para la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Papa Francisco rindió homenaje el viernes 8 de diciembre de 2023 al icono de la Salus Populi Romani y le regalará la Rosa de Oro.

La Rosa de Oro tiene raíces antiguas y simboliza la bendición papal. La tradición de otorgar la Rosa de Oro se remonta a la Edad Media y, a lo largo de los siglos, se ha concedido a monasterios, santuarios, soberanos y personalidades destacadas en reconocimiento de su compromiso con la fe y el bien común.

Con la donación de la Rosa, el Papa Francisco subraya la importancia espiritual y el profundo significado que este icono tiene en la vida de la Iglesia católica, ya que es también el santuario mariano más antiguo de Occidente dedicado a la Madre de Dios.

La que donó el Papa Francisco no es la única Rosa de Oro que recibe este icono. La primera fue donada en 1551 por el Papa Julio III, profundamente devoto del icono mariano conservado en la Basílica y donde, en el altar de la Natividad, había celebrado su primera misa. En 1613, el Papa Pablo V donó la Rosa de Oro con motivo del traslado del venerado icono a la nueva capilla erigida al efecto.

En la Basílica no queda rastro de las dos Rosas de Oro donadas por los dos Pontífices, que probablemente se perdieron con la invasión napoleónica de los Estados Pontificios (Tratado de Tolentino 1797).

Después de 400 años, el Papa Francisco optó ahora por dar una muestra tangible de su devoción al venerado icono, ante el que reza cada vez que va y vuelve de sus viajes internacionales.

El arzobispo Rolandas Makrickas, comisario extraordinario de la basílica, declaró: "El regalo de la Rosa de Oro es un gesto histórico que expresa visiblemente el profundo vínculo del Papa Francisco con la Madre de Dios, venerada en este santuario bajo el título de Salus Populi Romani. El pueblo de Dios se fortalecerá aún más en su vínculo espiritual y devocional con la Santísima Virgen María. A la Salus pedimos el don de la paz para el mundo entero".

Los primeros testimonios documentales sobre el regalo de rosas de oro se remontan al inicio del pontificado de León IX (1049-1054), cuando la abadesa benedictina de Sainte-Croix-en-Plaine, en Woffenhein (Alsacia), bajo jurisdicción petrina, enviaba cada año a Roma, ocho días antes del domingo de Laetare, una rosa de oro de dos onzas de peso.

Desde el siglo XII, el cuarto domingo de Cuaresma, el Papa bendecía y llevaba la rosa en procesión ecuestre desde la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, imagen de la Jerusalén celestial, hasta el Palacio de Letrán, donde la ofrecía al Prefecto de Roma (Praefectus Urbi), en reconocimiento del prestigio de la ciudad; el Prefecto debía someterse al Papa besando la rosa sagrada.

La Rosa estaba enriquecida con sustancias perfumadas; para el Papa Inocencio III (1198-1216), la Rosa representaba la triple substantia de Cristo (deitas, corpus, et anima), por lo que:
– el oro correspondía a su divinidad,
– el musgo a su humanidad,
– el bálsamo a su espíritu racional.

El Papa Honorio III (1216-1227), en dos famosos sermones titulados significativamente De Laetare, declaró que la Rosa representaba a la Santísima Trinidad, diciendo que:
– el oro es símbolo del poder del Padre;
– el musgo de la sabiduría del Hijo;
– el bálsamo del amor del Espíritu Santo une a las dos personas.

A partir del siglo XIII, la Rosa de Oro fue entregada como regalo de gratitud, acogida y hospitalidad por los pontífices, como en el caso de Inocencio IV (1243-1254) al capítulo de los canónigos de San Justo de Lyon por su estancia de 1245 a 1251.

Como forma de gratitud y reconocimiento, la Rosa de Oro fue entregada por los pontífices a lo largo de los siglos siguientes a importantes soberanas o reinas, (la primera fue en 1493 Isabel de Castilla a instancias del papa Inocencio VIII o María Estuardo de Escocia a instancias de Pío IV en 1555), especialmente comprometidos con la defensa y los valores de la Iglesia católica romana, pero también a ciertas ciudades que se habían gastado en defensa del credo católico (Alejandro VII en 1658 a la catedral de Siena o Benedicto XIV a la sede metropolitana de Bolonia).

A partir del siglo XVII, los homenajes de los Papas fueron principalmente a figuras femeninas o a iglesias y basílicas. La basílica de San Pedro del Vaticano recibió cinco Rosas de Oro a lo largo de los siglos.

Desde el Concilio Vaticano II y por voluntad de San Pablo VI (cuya primera rosa fue donada en 1964 a la Basílica de la Natividad de Belén), la Rosa de Oro ha sido donada de manera  exclusiva a algunos de los santuarios marianos más famosos.

El icono "Salus Populi Romani" (Salud, o Salvación, del Pueblo Romano), que se guarda en Roma en Santa María la Mayor es un icono bizantino, probablemente del siglo VI, aunque repintado en el s.XII y XIII.

Esta virgen con el Niño en Roma se sacaba en procesión contra las pestes. Durante los años del coronavirus su copia ha viajado también con ese sentido de intercesión ante la pandemia.

En 2003 San Juan Pablo II entregó una copia a los jóvenes para que viajara con la Cruz de los Jóvenes, la cruz de la JMJ. Así, el icono enlaza Roma con el mundo, y Oriente con Occidente. Desde entonces, ha llegado a los lugares más remotos. Su fiesta es el 5 de agosto, la fiesta que en muchos países se conoce como la "Virgen de las Nieves".

viernes, 15 de diciembre de 2023

Varias veces me dieron ganas de tirar el Rosario

Del sitio Portaluz:

Sin rodeos, la joven madre polaca Anka Kotulska reconoce que no era devota de la oración mariana que, en Akita, Lourdes, Fátima, Pompeya y otras apariciones recomienda la Santísima Virgen, como escuela de la fe, camino de conversión y canal de las gracias de Dios. "Nunca me gustó rezar el Rosario. Siempre me pareció que ese rezo era inútil, y que lograr rezar una decena del rosario era el colmo de mi capacidad.... Recuerdo que una vez, siendo una niña de pocos años, hablé con mi primo Wojtek sobre el hecho de que se dice que el Papa reza el Rosario entero todos los días. Llegamos unánimemente a la conclusión de que probablemente esto sólo es posible porque es el Papa, o precisamente porque es el Papa, ya que sería imposible para una persona normal", confidencia.

Pero cuando su hijo pequeño Jerzyk cayó enfermo, un amigo le habló de una novena muy especial a la Virgen. La llaman "novena irresistible", le dijo, porque es muy milagrosa y se recomienda para situaciones difíciles, añadió el hombre intentando ser lo más convincente posible.  Anka recuerda que la buscó en Internet, descubriendo sus lazos con la Virgen de Pompeya a quien se pide su mediación. El asunto se tornó cuesta arriba para ella cuando vio que involucraba el rezo del Rosario. Pasaron meses y como su hijo no sanaba, finamente se armó de voluntad para rezarla.

"La novena a la Virgen de Pompeya es la más dura que conozco; son 54 días" dice Anka y reconoce que sólo la extrema necesidad gatilló su decisión… "Cuando yo estaba perdiendo toda fuerza y esperanza, me acordé de la novena y empecé a rezar todo el Rosario por primera vez, sola, por propia voluntad. Al principio fue difícil, varias veces me dieron ganas de botar el Rosario, pero lo conseguí y lo sigo consiguiendo. Muchas veces tuve ganas de dejar de rezar el Rosario, de dejar de luchar contra mí misma, porque esta oración es a menudo una batalla contra mis propias debilidades. Recé por la salud de mi hijo cuando su estado empeoraba, cuando le ponían monitores porque su corazón estaba débil, cuando su saturación bajaba y le ponían oxígeno, cuando le diagnosticaron manchas en el hígado y había preocupación de que pudieran ser cancerosas, o cuando fuimos al hospital a hematología porque sus resultados de sangre eran muy malos. Aunque en esos momentos yo estaba llena de miedo, llena de desesperación e incluso enfadada con Dios, me dirigí a María, porque ella me comprendía".

La devoción se ha fortalecido y Anka ha perseverado rezando a diario por más de un año una novena tras otra. De hecho, su testimonio ha llevado a que otros también inicien este camino de oración y ella no deja de admirarse que adhieran a esta Novena aún sin estar viviendo situaciones extremas como era su caso. "Alguien me preguntaba -finaliza Anka- por qué esta novena debería ser más eficaz que otras, por qué se la llama 'irresistible'. La respuesta me vino sola… esta novena requiere tiempo, paciencia, humildad y perseverancia, es simplemente difícil, pero eso es lo que la hace fuerte. Pasan casi dos meses desde el comienzo hasta el final de la novena, eso es mucho tiempo, pasan muchas cosas durante este período, Satanás lucha para interrumpir, hay muchas tentaciones y dudas. Pero cuando se consigue, lo que queda es alegría, paz y la sensación del trabajo bien hecho, aunque el efecto de las oraciones tenga que esperar o no lo veamos. Sé que mi oración no queda sin respuesta".

En uno de los textos testimoniales que se conservan en el Santuario de Pompeya se cuenta de una joven italiana llamada Fortuna Agrelli, quien se enfermó gravemente en 1883 hasta el punto de llegar a la muerte. Como resultado, su familia comenzó a rezar novenas consecutivas, ofrecidas para su recuperación.

Dos semanas después, Nuestra Señora de Pompeya se le apareció a Fortuna. La Virgen María sostenía al Niño Jesús en su regazo y sostenía un Rosario en la otra mano. A ambos lados de la Santísima Madre estaban Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, ambas almas devotas del Rosario.

La Virgen María miró a Fortuna con ternura maternal y la paciente la saludó con las palabras: "Reina del Santo Rosario, ten misericordia de mí; ¡devuélveme la salud! Ya te he rezado en una novena, oh María, pero aún no he experimentado tu ayuda. ¡Estoy ansiosa por curarme!"

"Niña", respondió la Santísima Virgen, "me has invocado con varios títulos y siempre has obtenido favores de mí. Ahora que me has llamado por ese título tan grato para mí, «Reina del Santo Rosario», ya no puedo negar el favor que me pides; porque este nombre es el más preciado y querido para mí. Haz tres novenas y obtendrás todas".

Una vez más se le apareció la Reina del Santo Rosario y le dijo: "Quien quiera obtener favores míos, haga tres novenas de los rezos del Rosario y tres novenas más en acción de gracias".

Fortuna recuperó la salud después de suplicar con esta Novena de 54 días la intercesión a Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. El milagro de su sanación al rezar la Novena del Rosario durante 54 días llegó a los oídos del Papa León XIII y le causó una profunda impresión. Con los años, innumerables testigos refieren gracias de Dios atribuidas a rezar esta poderosa Novena.

 Aprende cómo rezar la Novena pulsando aquí