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lunes, 6 de abril de 2026

En el lunes del Ángel ya se canta el Regina Coeli (Lunes después de Pascua)

 

Del sitio Gaudium Press:

La Iglesia llama a este lunes primero de Pascua como el “Lunes del Ángel”, pues fue un ángel el que avisó a las mujeres que habían acudido a venerar al Señor, que Él había resucitado. Y en honra de ese ángel la Iglesia ha llamado así a este día:

El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: ‘Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho’” (Mateo 28, 5-7).

Es un día pues para seguirnos alegrando con la Resurrección del Señor, pero también para venerar a los ángeles, portadores de la gracia de Dios, nuestros custodios, mensajeros de las buenas nuevas.

Para combatir la acción del demonio, el maldito intruso, un enemigo entrometido que busca perdernos, tenemos a los ángeles, quienes aunque con frecuencia nos auxilian sin nosotros pedirlo, son muy respetuosos de nuestras almas, y por ello se comunican más con ellas cuando los invocamos, algo que debemos hacer constantemente. Hoy Lunes del Ángel, portavoz de la buena nueva de la resurrección, renovemos nuestra fe y nuestra devoción a los santos ángeles.

Regina Coeli

También es importante darle un cariz mariano a este tiempo pascual: Desde hoy y hasta Pentecostés, la Iglesia no reza más el Angelus sino el Regina Coeli, el Reina del Cielo, con el que la Iglesia se alegra junto a la Virgen de la vuelta a la vida de su Divino Hijo, Ella que lo llevó en su seno y que tanto sufrió en la Pasión.

A continuación el texto completo del Reina del Cielo:

C: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

P: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

C: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

P: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

C: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

P: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

Con información de Aciprensa

viernes, 3 de abril de 2026

¿Qué pensaba el Papa Francisco sobre los siete dolores de la Virgen?

 

Del sitio Aleteia:

 En el "Viernes de Pasión", el Papa dice que piensa en los siete dolores de María cuando reza el Ángelus vespertino.

Francisco nos invita a dar gracias a María por aceptar ser Madre, en la Anunciación y en la Cruz.

En 2020, en plena pandemia, el papa Francisco centró una homilía en la devoción especial que caracteriza al viernes anterior al Domingo de Pasión. Este día, conocido como Viernes de Pasión, es un día en el que la Iglesia se vuelve hacia los dolores sufridos por Nuestra Señora.

Hoy, dijo Francisco, "nos hará bien pensar en los dolores de Nuestra Señora y darle las gracias porque aceptó ser Madre".

El papa Francisco recordó que "la devoción cristiana ha recopilado los dolores de Nuestra Señora y habla de los "Siete Dolores"».

El primero, dijo, es "solo 40 días después del nacimiento de Jesús, la profecía de Simeón que habla de una espada que traspasará su corazón». El segundo dolor considera "la huida a Egipto para salvar la vida de su Hijo", mientras que el tercero recuerda "esos tres días de angustia cuando el niño permaneció en el templo".

El cuarto y quinto dolor, dijo, ven a Nuestra Señora encontrándose con Jesús en el camino al Calvario y su posterior muerte en la cruz.

El papa Francisco señaló que, en el sexto y séptimo dolor, María sigue acompañando a Jesús cuando lo bajan de la cruz y lo entierran.

"Me hace bien", dijo el papa, "a última hora de la tarde, cuando rezo el Ángelus, rezar estos siete dolores en recuerdo de la Madre de la Iglesia", que, con tanto dolor, nos dio a luz a todos.

"Nuestra Señora nunca pidió nada para sí misma", reflexionó el papa Francisco. "Pidió cosas para los demás; pensemos en Caná. Pero nunca dijo: 'Soy la madre. Miradme. Soy la Reina Madre'. No pidió nada importante para sí misma en el colegio apostólico. Simplemente, acepta ser Madre".

Acompañó a Jesús como discípula, porque el Evangelio muestra que seguía a Jesús: con sus amigas, mujeres piadosas, "seguía a Jesús, escuchaba a Jesús".

El Papa hizo una invitación a "honrar a Nuestra Señora y decir: 'Esta es mi Madre', porque ella es Madre. Y este es el título que recibió de Jesús, allí mismo, en el momento de la Cruz".

"Nuestra Señora no quiso quitarle ningún título a Jesús", dijo el Papa Francisco, "recibió el don de ser su Madre y el deber de acompañarnos como Madre, de ser nuestra Madre. No pidió para sí misma ser una cuasi-redentora o una corredentora: no. El Redentor es uno y este título no puede duplicarse. Solo discípula. Y madre. Y así, como madre, debemos pensar en Ella, debemos buscarla, debemos rezarle. Ella es la Madre en la Madre Iglesia. En la maternidad de la Virgen, vemos la maternidad de la Iglesia que acoge a todos, buenos y malos, a todos".

El Papa invitó a los fieles a dar gracias a Nuestra Señora por ser Madre:

Hoy sería bueno que nos detuviéramos un poco y pensáramos en el dolor y los sufrimientos de Nuestra Señora. Ella es nuestra madre. Y [pensar] en cómo soportó [sus dolores], cómo los llevó bien, con fuerza, con lágrimas. No eran lágrimas falsas, era su corazón destrozado por el dolor. Sería bueno que nos detuviéramos un poco y le dijéramos a Nuestra Señora: "Gracias por aceptar ser Madre cuando el Ángel te lo dijo, y gracias por aceptar ser Madre cuando Jesús te lo dijo"

03 - abril - 2020

jueves, 12 de febrero de 2026

La antigua devoción de la hora guadalupana


Del sitio Aleteia:

Aunque no se sabe cómo ni cuándo comenzó, hay indicios históricos del rezo de la Hora Guadalupana de 1945. Desde Guadalajara, México, una asociación se ha dedicado a extender esta devoción que abre las puertas del corazón al amor maternal de María

La Hora Guadalupana existe, al menos, desde hace 80 años y consiste en dedicar 60 minutos a la Virgen de Guadalupe cada día 12 del mes. A través de lecturas, oraciones y el rezo del santo rosario, se honra a la María, especialmente de cara al 500 aniversario de las apariciones en el Tepeyac.

En México, la Asociación de México Guadalupano se ha encargado de rescatar esta práctica devocional, mantenerla en su forma original y extenderla por el mundo entero. Actualmente, la asociación tiene identificadas 400 parroquias en donde se practica la Hora Guadalupana, principalmente en México; pero también en el resto del mundo, en países como Argentina, Colombia, Venezuela, Guatemala, Cuba, El Salvador, Costa Rica y Honduras, Estados Unidos, Alemania, Francia y Japón.

Pedro Durán, Director de México Guadalupano, explica para Aleteia que la Hora Guadalupana tiene dos partes.

La primera son lecturas sobre las apariciones de la Virgen, de la trascendencia histórica, de cómo la han honrado los Papas y de algunos milagros importantes. También tiene alabanzas dentro de estas mismas lecturas, y algunas oraciones importantes, como la oración de san Bernardo a la Santísima Virgen de Guadalupe y el Ángelus -o el Regina Caeli en tiempo pascual-. La segunda parte, está conformada por lo más bonito que se le puede ofrecer a la Virgen, que es el rezo del Santo Rosario”.

Para unirse a esta devoción, las personas pueden consultar directamente en sus parroquias o comunidades si existe la Hora Guadalupana los días 12 -o los días que el párroco haya designado- y acudir a venerar a la Santísima Virgen en comunidad.

A pesar de que solo se cuenta con información de 400 parroquias que rezan la Hora Guadalupana, es muy probable que existan más de las que no se cuenta registro al haber surgido como una iniciativa e invitación personal.

Pedro Durán comenta que la asociación ha repartido más de 12 mil folletos para el rezo de la Hora Guadalupana en diferentes partes de México, confiando en que la devoción se extienda. 

Sin embargo, si no existe un grupo o parroquia en donde ya se lleve a cabo esta práctica devocional, cualquier persona puede volverse promotora.

El texto está disponible en la página de México Guadalupano y solo es necesario descargarlo y presentarlo al párroco para su aprobación. La asociación ofrece ayuda en este proceso al ponerse en contacto con ellos y destaca que incluso los niños han sido quienes solicitan ayuda para comenzar con esta devoción en sus comunidades.

A través de los años, las gracias recibidas por la Virgen de Guadalupe y el crecimiento de la fe en quienes no esperan al 12 de diciembre para rendir homenaje a la Guadalupana son incontables. Pedro destaca una vivencia reciente que demuestra que, al acudir a la Virgen, ella toca los corazones e inspira la fe: “En la Hora Guadalupana, se menciona que Santa María de Guadalupe es la Virgen que más veces ha sido coronada; pues, una mujer volvió a ver la imagen de su parroquia y vio que no la habían coronado; entonces, actualmente se está programando una coronación que va a ser muy especial, muy respetuosa y muy festiva. Se están buscando los donadores para comprar una corona y va a ser todo un homenaje guadalupano”.

De cara al 500 aniversario de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac -a celebrarse en 2031- México Guadalupano hace una invitación contundente: “¿Por qué esperarnos hasta el 2031? ¿Quién nos asegura que vamos a vivir? Ni el más joven puede asegurarlo, así es nuestra vida”.

Más allá de las peregrinaciones y fiestas patronales, que serán numerosas, la idea es empezar a preparar un regalo, pero espiritual. 

La Virgen seguramente estará más contenta con una familia que rece el rosario todos los días, o que inicie la hora guadalupana en comunidad, que con situaciones festivas, materiales, humanas, que son necesarias, pero que no tienen el mismo valor que el regalo espiritual y que desde ahora podemos empezar a darle a Santa María de Guadalupe”.

Más información:

Para obtener el texto de la Hora Guadalupana en español, inglés, italiano y próximamente en francés, puede visitar la página web de México Guadalupano, haciendo clic aquí.

El whatsapp al que se puede solicitar asesoría para el rezo en casa, comunidad o parroquia es: 3319416438.

12 - junio - 2025

miércoles, 28 de enero de 2026

El amor a María de la Familia Von Trapp

Del sitio María de Nazareth:

Hemos regresado del "viejo país", Austria, con la nostalgia de la oración ante los oratorios de los caminos dedicados a María. Como aquí, en Estados Unidos, no hay ninguno, simplemente hemos construido uno. Durante el mes de María, acudimos a menudo en pequeña procesión, rezando el rosario o cantando himnos.

Debemos perder ese respeto humano por lo que nuestros amigos y vecinos puedan pensar de tal muestra de nuestra fe: desde que vivimos en Estados Unidos, nos hemos dado cuenta, en numerosas ocasiones, de que el estadounidense medio es la persona más tolerante cuando siente que lo que haces forma parte de una profunda convicción interior.

Por ejemplo, tres veces al día, la campana de nuestra capilla toca el Ángelus, y en ese mismo instante, todos en la casa dejan de hablar, dejan el trabajo que están haciendo y rezan la antigua oración: "El ángel del Señor anunció a María". Al llegar a las palabras "Y el Verbo se hizo carne", hacemos una genuflexión. Después del Ángelus, hacemos la señal de la cruz y reanudamos nuestras actividades.

La mayoría de las veces, entre nuestros invitados hay personas de diferentes confesiones religiosas, pero ni una sola vez he visto la más mínima sombra de sonrisa, señal de crítica o desprecio, o cualquier cosa que nosotros, católicos tímidos, esperamos recibir.

Cada musulmán nos avergüenza: en determinados momentos del día, toma su pequeña alfombra de oración y se arrodilla mirando hacia el este para recitar sus oraciones, sin preocuparse por lo que la gente pueda decir o pensar. Lo que la oración hacia el este significa para un musulmán, es lo que el Ángelus puede significar para nosotros, los católicos.

Extractos del libro de Maria Augusta Von Trapp
Around the Year with the Trapp Family
1955
Pantheon Books

sábado, 15 de noviembre de 2025

Preso 23 años y nunca se arrepintió de ser misionero


 Del sitio Aleteia:

Su biografía es material listo para una película de suspenso. El joven sacerdote -encarcelado quince años en campos de trabajo- pasó 23 años de su vida en la Rusia soviética. Nunca se arrepintió de haberse ofrecido voluntario para la labor misionera en Rusia. Jesuita, Siervo de Dios, Walter Ciszek, es un sacerdote a conocer.

Nació en 1904 en Estados Unidos, en el seno de una familia numerosa de inmigrantes polacos. Creció en Shenandoah, le gustaban las peleas callejeras y causaba considerables problemas educativos. Su decisión de hacerse sacerdote sorprendió a sus padres. A los 24 años, Walter Ciszek lo consiguió e ingresó en el seminario. Fuerte y atlético, se entregó a la formación espiritual y ayunaba a pan y agua. Al mismo tiempo, cuidaba su condición física. "Tenía que ser fuerte. Me levantaba a las cuatro y media de la mañana para correr ocho kilómetros alrededor del lago del seminario, o nadaba en noviembre, cuando el lago estaba casi congelado. Todavía no podía soportar la idea de que alguien pudiera hacer algo que yo no podía, así que un año, en Cuaresma, solo comí pan y agua durante cuarenta días -otro año no comí carne en absoluto durante todo un año- solo para ver si podía hacerlo".

Un día oyó hablar de san Estanislao Kostka, un jesuita que caminó de Viena a Roma. Estaba encantado. Un santo así, de carne y hueso, valiente y corajudo, fue una inspiración para él.

Ingresó a la Compañía de Jesús y, durante su noviciado, escuchó una carta de Pío XI en la que el Papa pedía a todos los seminaristas, y especialmente a los jesuitas, que emprendieran una labor misionera en Rusia. "Fue como una llamada directa de Dios para mí. Sabía que tenía que ofrecerme voluntario para esta misión", escribió años después. Rusia se convirtió en su destino.

Presentó su solicitud y comenzó sus estudios misioneros en el Collegium Russicum de Roma. Se ordenó sacerdote en 1937 y estaba listo para partir, viviendo con las maletas. Por desgracia, infiltrarse en la Rusia atea soviética no fue fácil. El general de los jesuitas, P. Ledóchowski, le indicó que trabajara en una parroquia polaca de Albertyn (actual Bielorrusia). Fue, y el 17 de septiembre de 1939, Rusia "vino" a él por sí sola.

La fe es como un túnel oscuro: Dios nos da Luz para que caminemos paso a paso. La luz no se nos da para que veamos el final del túnel

En 1940, se ofreció voluntario como obrero para trabajar en los Urales y fue allí junto con otro monje con un pasaporte falso. Solo años más tarde supo que ya entonces había sido traicionado. Estaba vigilado y los soviéticos lo consideraban un espía del Vaticano. Lo sabían todo sobre él, solo que él no sabía que lo sabían.

En 1941, fue detenido como sospechoso de espiar para el Vaticano. Pasó cinco años en las cárceles del NKVD de Perm, Lubianka y Butyrki, y quince en campos de trabajo de Siberia. "En los momentos de desánimo, me consolaba pensando en la providencia y la omnipotencia de Dios. Me ponía a mí mismo y a mi futuro en sus manos y seguía viviendo", dijo.

En la tierra inhumana, experimentó de todo: hambre, congelación corporal, enfermedades, piojos, crueldad humana, ateísmo y sed de Dios, impotencia y miedo paralizante. Sin embargo, no perdió la fe. Celebraba Misa en un barracón o en el bosque, siempre en secreto, arriesgando su vida. Oía confesiones porque los que anhelaban a Dios tomaban la presencia del sacerdote como prueba de Su recuerdo del hombre en una tierra gobernada por Satanás.

Sin embargo, no fue el trabajo en las condiciones inhumanas de Siberia la experiencia misionera más difícil del padre Ciszek en Rusia. Su prueba más dura, la de salvar la esperanza, fue en Lubianka. Cinco años de aislamiento en una celda blanca, con luz día y noche, sin cubiertos, sin conversación, sin voz humana, sin calor humano, sin contacto, sin sonrisa y con un silencio conmovedor y agudo, resultaron ser una tortura para su mente y su alma. El silencio era "total y omnipresente, parecía cerrarse a tu alrededor y amenazarte constantemente", escribió. "En muchos sentidos, Lubianka ha sido para mí una escuela de oración"

Después de cada sesión de interrogatorio, "los dolorosos pensamientos que llenaban las horas en mi tranquila celda empezaron a hacer su efecto y a minar mi moral".

Secuestrado para ser interrogado, drogado, acusado y torturado al ser conectado a electrodos, volvía a una habitación estéril. Durante cinco años luchó por no caer en la desesperación. No tenía ni idea de cuánto tiempo estaría encarcelado, pero creía que el orden y la rutina le ayudarían a sobrevivir.

No tenía reloj, pero se fijó un horario diario: horas para levantarse, asearse, hacer gimnasia, leer y rezar. Antes de comer, hacía examen de conciencia y rezaba el Ángelus cuando el reloj del Kremlin daba las doce.

Después de comer, rezaba tres rosarios, en polaco, ruso y latín. Luego volvía a leer. Después de cenar, recitaba, de memoria, las oraciones y los himnos de la noche y, hasta la hora de acostarse, leía. Como prisionero, tenía derecho a tomar prestado un libro a la semana.

Durante cinco años leyó las obras más importantes de la literatura rusa, pero también lo que había escrito Lenin. Llamó a este periodo "estudios universitarios en Lubianka". El silencio en el que vivía le abrió a Dios. Era su único interlocutor, fideicomisario, amigo. Fue la oración lo que le salvó la vida, aunque la oscuridad del Getsemaní duró casi cinco años.

Cuando salió de Lubianka le esperaban 15 años de gulag en Siberia. Pero estaba dispuesto a cumplir las palabras de Jesús: "He aquí que os envío como a ovejas en medio de lobos".

"Puedo atestiguar por experiencia propia, especialmente desde mis horas más oscuras en Lubianka, que la mayor sensación de libertad, junto con la paz del alma y un sentimiento duradero de seguridad, llega cuando uno abandona por completo su propia voluntad para seguir la voluntad de Dios", escribió años después.

En octubre de 1963, a cambio de dos agentes rusos capturados en Estados Unidos, la Unión Soviética decidió liberar a dos estadounidenses, entre ellos el P. Ciszek. La ruta de regreso fue de Moscú a Londres y de allí a Nueva York.

El P. Ciszek, que había abandonado su país en 1934 al ir a Roma a estudiar teología, regresaba después de veintinueve años. Tenía 59 años y regresaba de un infierno que unos habían preparado para otros.

En las entrevistas que concedió tras su regreso, reiteró que en todos esos años no había estado enfermo ni un solo día, y que siempre se las había arreglado de algún modo para ejercer el ministerio sacerdotal, a veces diciendo Misa de memoria en su palco del cuartel, o en lo profundo del bosque sobre el tocón de un árbol talado.

Tampoco dudó nunca de su fuerza ni de sus deberes sacerdotales. Nunca cuestionó la fe en la que fue bautizado y ordenado para ser un segundo Cristo. También pidió a menudo que quienes quisieran conocer su historia intentaran comprender el significado de lo que, con la gracia de Dios, sufrió y gracias a Quien fue posible no caer en la locura bajo el peso de ese sufrimiento. "El amor de Cristo no tiene límites", decía. A la pregunta: ¿cómo consiguió sobrevivir a esto? respondió hasta el final de su vida: "La Divina Providencia".

24- enero - 2025

martes, 14 de octubre de 2025

La importancia del rosario para los maronitas


 Traducido del sitio The Catholic Weekly:

 A lo largo del año, esperamos con impaciencia la llegada de octubre, el mes del Santo Rosario, y deseamos que nunca termine. Es el mes en el que la Iglesia Católica Universal se une para pedir la intercesión de Nuestra Señora a través de la oración del Santo Rosario, buscando su ayuda para nuestras necesidades diarias.

A principios de este año, uno de nuestros patriarcas maronitas, Mar Estephan Douaihy, fue beatificado. En sus escritos, reflexiona sobre María como fuente de la esperanza y la gracia de Dios en nuestras vidas.

"Hizo de su madre un canal de misericordia y una fuente de vida, para que a través de ella derramara su bondad y sus bendiciones sobre todas las almas sedientas", escribió el patriarca beatificado.

Como maronitas, nos enorgullecemos de nuestra fe y de nuestra oración. La Divina Liturgia es la principal fuente de nuestra espiritualidad y comprensión de la fe. Naturalmente, el rosario se convierte en nuestra oración favorita y más importante después de la Divina Liturgia.

Aunque el rosario no tiene orígenes maronitas, se ha convertido en una de las formas de oración más poderosas e influyentes de nuestra tradición. Se cree que ya en 1580 se introdujo el Santo Rosario en el Líbano, donde se enseñó a los maronitas esta hermosa oración que reflexiona sobre la vida de Nuestra Señora, su Hijo Jesucristo y el misterio de la fe y la salvación.

Desde ese momento, el rosario se convirtió en un ancla en la vida cotidiana de los maronitas, especialmente en tiempos de dificultad y sufrimiento, en la guerra, la persecución, la enfermedad o la muerte, cuando hemos recurrido a Nuestra Santísima Madre para que nos ayudara e intercediera por nosotros.

Las historias transmitidas de generación en generación cuentan que los soldados libaneses rezaban el rosario en las iglesias antes de salir a defender su fe.

Esto constituye un poderoso testimonio de lo poderoso e influyente que es realmente el rosario en la vida de los maronitas, que, incluso cuando se veían superados en número en la batalla, acudían a su madre espiritual en busca de guía y protección.

Solo tenemos que fijarnos en nuestros propios santos maronitas, Charbel, Rafqa y Nehmetallah, que tenían una gran devoción por Nuestra Señora a través del rosario.

San Nehmetallah rezaba el rosario todos los días y recitaba el ángelus cada vez que entraba y salía de su habitación.

San Charbel, el "monje milagroso del Líbano", rezaba fielmente el rosario con su familia cuando era niño y, más tarde, como monje, mientras trabajaba en el campo o de rodillas en la iglesia.

A Santa Rafqa se la representa casi siempre con el rosario en las manos.

En el Líbano, es habitual ver procesiones que van de pueblo en pueblo, de iglesia en iglesia y de santuario en santuario en honor a Nuestra Señora. Estas procesiones suelen incluir un icono o una estatua de la Santísima Virgen, con gente rezando el rosario y cantando himnos marianos.

La palabra "procesión" en árabe, Ziyah, deriva de la palabra aramea Zouyoho, que significa "moverse" o "desplazarse de un lugar a otro".

Esta tradición se ha transmitido de generación en generación en el Líbano y ahora, a 12 218 km de distancia, ha llegado hasta nosotros aquí en Australia.

Durante el mes de octubre, las iglesias de la Eparquía Maronita de Australia se asemejan a las del Líbano.

Las parroquias organizan procesiones de oración entre iglesias, especialmente a parroquias marianas como la Concatedral de Nuestra Señora del Líbano en Harris Park, donde los feligreses caminan por las calles circundantes, cantando himnos de alabanza a Nuestra Señora y rezando el rosario.

En este Año de la Oración, el papa Francisco nos llama a "redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración, en nuestra vida personal, en la vida de la Iglesia y en el mundo".

 Tanto si eres madre, padre, estudiante universitario, profesor, obrero de la construcción o empleado de una tienda de comestibles, estás llamado a difundir el amor de la Santísima Virgen María a todos los que te rodean.

Especialmente en estos tiempos de crisis y guerra en nuestro mundo, debemos recurrir a nuestra Madre y rezar el Santo Rosario, el arma más poderosa de nuestro arsenal espiritual contra el mal. Que María nos proteja a todos.
 

Vicecoordinador de UniMaronite
Administrador de la página de Instagram @rosary_together.

jueves, 9 de octubre de 2025

La devoción de San Juan Pablo II por el rezo del Rosario

Del sitio Píldoras de Fe

Rezar el Rosario es oración del hombre en favor del hombre. San Juan Pablo II tenía una fuerte devoción por el rezo del Santo Rosario.

¿Qué dijo San Juan Pablo II sobre el rezo del Rosario? Durante el mes de octubre, todos los católicos del mundo nos unimos en especial devoción por el rezo del Santo Rosario, una oración mariana que eleva a Dios nuestras más humildes peticiones a través de nuestra amada María.

Uno de nuestros queridos Papas, San Juan Pablo II, en sus alocuciones, habló mucho sobre el rezo del Rosario, de su gran devoción hacia él y de cómo este podía ayudarnos a estar unidos como un solo Pueblo.

A continuación, una reflexión realizada por el Papa San Juan Pablo II, durante el rezo del Ángelus efectuada el 2 de octubre de 1983.

"Consagrado por tradición al Santo Rosario, quiero dedicar la alocución del Angelus a hablar de esta plegaria tan entrañable al corazón de los católicos, tan amada por mí y tan recomendada por los Papas predecesores míos". 

"En este Año Santo extraordinario de la Redención, también el Rosario adquiere perspectivas nuevas y se llena de intenciones más fuertes y más amplias que en el pasado".

"Hoy no se trata de pedir grandes victorias. como en Lepanto y Viena, sino que, más bien, se trata de pedir a María que nos haga valerosos combatientes contra el espíritu del error y del mal, con las armas del Evangelio, que son la cruz y la Palabra de Dios"

"El rezo del Rosario es oración del hombre en favor del hombre:"

"El Rosario es la oración de la solidaridad humana, oración colegial de los redimidos, que refleja el espíritu y las intenciones de la primera redimida, María, Madre e imagen de la Iglesia: oración en favor de todos los hombres del mundo y de la historia, vivos o difuntos, llamados a formar con nosotros Cuerpo de Cristo y a ser, con El, coherederos de la gloria del Padre". 

"Al considerar las orientaciones espirituales que sugiere el Rosario, oración sencilla y evangélica (cf. Marialis cultus, 46), volvemos a encontrar las intenciones que San Cipriano señalaba en el Padre nuestro. Escribía él: 'El Señor, maestro de paz y de unidad, no quiso que orásemos individualmente y solos. Efectivamente, no decimos: "Padre mío, que estás en los cielos", ni "Dame mi pan de cada día". Nuestra oración es por todos; de manera que, cuando rezamos, no lo hacemos por uno solo, sino por todo el pueblo, ya que con todo el pueblo somos una sola cosa' (De dominica oratione, 8)".

"El Santo Rosario se dirige a quien es la expresión más alta de la humanidad en oración, modelo de la Iglesia orante y que suplica, en Cristo, la misericordia de Dios Padre".

"Lo mismo que Cristo vive siempre para interceder por nosotros, también María continúa en el cielo su misión de Madre y se hace voz de cada hombre y en favor de cada hombre, hasta la consumación perfecta del número de los elegidos" (cf. Lumen gentium, 62).

"Al rezarle a María le suplicamos que nos asista durante todo el tiempo de nuestra vida presente y, sobre todo, en el momento decisivo para nuestro destino eterno, que será la hora de nuestra muerte. El Rosario es oración que indica la perspectiva del reino de Dios y orienta a los hombres para recibir los frutos de la redención".

"En el mes de octubre dedicado tradicionalmente al Santo Rosario, quiero recordar a todos que ésta es una oración del hombre para el hombre; es la oración de la solidaridad humana que refleja el espíritu de María, madre e imagen de la Iglesia".

"El Rosario se dirige a Aquella (María) que es la expresión más alta de la humanidad".

San Juan Pablo II 
Ángelus del 2 de Octubre de 1983

El Rosario es una poderosa forma de oración con la que podemos meditar la vida y obra de salvación de Dios por la humanidad, caminando al lado de María. Esta oración utiliza un número determinado de oraciones específicas que provienen directamente de la Biblia. A través del Rosario, pedimos a María que interceda por nosotros ante Jesús. Para muchos, rezar el Rosario es una necesidad diaria. Le invitamos a rezar el Rosario cada vez que pueda y convertirla en una poderosa arma de devoción diaria para usted y su familia. San Juan Pablo II conocía el poder inmenso de esta devoción, por eso lo rezaba a diario.

Qriswell Quero
Venezolano, esposo y padre de familia

domingo, 5 de octubre de 2025

Una popular oración del Rosario fue creada para la misa

 

Del sitio Aleteia:

En octubre se celebra la memoria de Nuestra Señora del Rosario, y la oración que muchos recitan al final del Rosario se remonta a las oraciones de esta Misa

El Rosario es una de las oraciones devocionales más populares de la Iglesia Católica y, cuando se aprende a rezar el Rosario, a muchos se les enseña una variedad de oraciones adicionales. Por ejemplo, al final, la siguiente oración es el Dios te salve, Reina y Madre. Muchos rezarán esta oración mientras sostienen la medalla que une la prolongación del crucifijo al lazo del rosario.

Además del Dios te salve, Reina y Madre, muchos católicos rezarán una "oración final".

Antes del Concilio Vaticano II, la oración de apertura de la fiesta del Santísimo Rosario, tradicionalmente llamada oración "colecta", era la siguiente oración traducida al español:

"Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha comprado los premios de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la santísima Virgen María, imitemos lo que contienen y obtengamos lo que prometen. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén".

Si esas palabras le suenan familiares, es porque esa oración se suele dar como "oración final" del Rosario en muchos folletos y panfletos que describen cómo rezar el Rosario.

La oración resume perfectamente un tema central del Rosario, en el que esperamos que, "meditando estos misterios", podamos "imitar lo que contienen".

Después del Concilio Vaticano II, la fiesta se trasladó al 7 de octubre y se le dio una nueva oración inicial, que también puede sonar familiar.

"Derrama, te suplicamos, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que nosotros, a quienes la Encarnación de Cristo, tu Hijo, fue dada a conocer por el mensaje de un Ángel, podamos, por intercesión de la Santísima Virgen María, por su Pasión y Cruz, ser llevados a la gloria de su Resurrección. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén"

Para aquellos que están familiarizados con la devoción del Ángelus, la oración anterior sirve como oración final de esa devoción.

Es fascinante la frecuencia con que la devoción popular y la Misa se unen y se benefician mutuamente.

domingo, 22 de junio de 2025

María no es una estatua inmovil


Del sitio Misioneros Digitales Católicos

En la solemnidad de la Asunción, Francisco nos exhorta a dirigir nuestra mirada a Aquella que "siempre sigue a Jesús". Que la Virgen, reza el Pontífice, "nos ayude a ir hacia el encuentro con el Señor".

"No debemos imaginar a María como a una "inmóvil estatua de cera", sino que en Ella podemos ver a una "hermana... con las sandalias gastadas... y con tanto cansancio", por haber caminado tras el Señor y al encuentro de sus hermanos y hermanas, concluyendo luego su viaje en la gloria del Cielo". El Papa Francisco en el Ángelus de este domingo 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción, describió a la Santísima Virgen con estas palabras: "Aquella que nos precede en el camino, recordándonos a todos que también nuestra vida es un viaje". Un viaje continuo hacia el "horizonte del encuentro definitivo". El Papa exhortó a rezar para que la Virgen "nos ayude a ir en este viaje hacia el encuentro definitivo con el Señor".

En el Evangelio de la Liturgia de hoy, Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, contemplamos a "la joven muchacha de Nazaret que, recién recibido el anuncio del Ángel, se pone en camino para visitar a su prima Isabel». El Papa Francisco sitúa junto a esta escena la "bella expresión del Evangelio": Ella se puso en camino.

Significa que María no considera un privilegio la noticia recibida del Ángel, sino que, por el contrario, deja su casa y se pone en camino, con la prisa de quien desea anunciar a los demás esa alegría y con el afán de ponerse al servicio de su prima. Este primer viaje, en realidad, es una metáfora de toda su vida, porque a partir de ese momento, María estará siempre en camino siguiendo a Jesús, como discípula del Reino.

Y, al final, su peregrinación terrena - afirma el Papa - termina con su Asunción al Cielo, donde, junto a su Hijo, goza para siempre de la alegría de la vida eterna.

Federico Guevara
Agosto 15, 2024


domingo, 1 de junio de 2025

La oración mental puede ser mas poderosa que las de fórmula


Del sitio Aleteia

Las fórmulas de oración -como el Rosario- son beneficiosas, pero la oración mental puede impactarnos más al alma, llevándonos a una unión más profunda con Dios.

Nuestros primeros pasos en la oración casi siempre implican aprender fórmulas de oración, como el Padre Nuestro y el Ave María.

Aunque estas oraciones son muy buenas y nunca deben abandonarse, nuestra vida espiritual necesita incorporar la oración mental reflexiva.

Este tipo de oración es la simple relación de nuestras alegrías y penas con Dios.

San Francisco de Sales llega a preferir la oración mental a las oraciones de fórmula en su Introducción a la vida devota: "El Rosario es una devoción útil cuando se usa correctamente, y hay varios libritos que lo enseñan. También está bien rezar las letanías piadosas y las demás oraciones vocales señaladas para las Horas y que se encuentran en los Manuales de devoción; pero si tienes el don de la oración mental, que ésta ocupe siempre el lugar principal, de modo que si, habiéndola hecho, los negocios o cualquier otra causa te impiden rezar tus oraciones vocales acostumbradas, no te turbes, sino confórmate con rezar el Padrenuestro, la Salutación angélica y el Credo después de tu meditación".

A continuación, explica que si te sientes atraído a hablar claramente a Dios en oración mental mientras recitas una oración de fórmula, no debes tener miedo de dejar lo que estás haciendo y cambiar de rumbo: "Si, mientras rezas las oraciones vocales, tu corazón se siente atraído por la oración mental, no te resistas a ella, sino deja tranquilamente que tu mente caiga en ese canal, sin preocuparte porque no hayas terminado tus oraciones vocales señaladas. La oración mental que has sustituido por ellas es más aceptable a Dios, y más provechosa a tu alma".

Una de las principales razones por las que la oración mental puede ser más poderosa que la oración de fórmula es que, normalmente, este tipo de oración implica exponer nuestro corazón a Dios.

Puede ser tentador utilizar la oración de fórmula como una muleta, en la que nunca hablas a Dios con tus propias palabras.

Dios desea por encima de todo desarrollar una relación con nosotros y es difícil hacerlo si nunca le hablamos como si estuviéramos hablando con un amigo.

La oración con fórmulas es ciertamente una gran práctica, pero si nunca hablamos con Dios desde lo más profundo de nuestro corazón, probablemente nunca creceremos en nuestro amor a Dios.

 Philip Kosloski

viernes, 30 de mayo de 2025

¿Qué oración sigue necesitando el mundo?

 

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

El rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y ‘nuestra paz'" (Efesios 2, 14).

La trama y el título de “Guerra y paz”, la inmortal novela de Leon Tolstoi, escrita hacia 1869, bien podrían aplicarse a las vicisitudes y anhelos de nuestro siglo XXI, aunque sitúe su trama durante las guerras napoleónicas.

A dos siglos del momento histórico reflejado en la novela de Tolstoi, el Papa Francisco ha vuelto a hablar de guerra y de paz. Lo ha hecho el pasado 6 de octubre, al final del rezo del “Angelus”, con estas palabras: “Mañana habrá pasado un año del ataque terrorista contra la población en Israel, (…). Desde aquel día, Oriente medio se ha sumido en un sufrimiento cada vez más grave, con acciones militares destructivas  (…) Hago un llamamiento a la comunidad internacional, para que ponga fin a la espiral de venganza y no se vuelvan a repetir los ataques, (…), que pueden sumir a la región en una guerra aún mayor.

Francisco concluía ese clamor por la paz y cese de la guerra, con otro llamamiento a la penitencia y a la oración, a través del rezo del Rosario. La misma tarde del 6 de octubre, el Papa dirigía esa plegaria mariana en la Basílica de Santa María la Mayor, pidiendo la “conversión de los corazones que alimentan el odio”, y rogando a la Virgen por la fraternidad y la paz: “Madre, intercede por nuestro mundo en peligro, para que custodie la vida y rechace la guerra”.

Pero esas peticiones, y más expresamente a través del Rosario, no son de hoy. Un cristiano debe verlas y vivirlas como el eco incesante de lo que la misma Virgen María ha pedido al mundo, a través de sus directas intervenciones en la historia: concretamente en sus apariciones en Lourdes y en Fátima. No deja de ser llamativo que su primera presencia en Lourdes, en 1858, fuese en el intermedio histórico entre las guerras napoleónicas y la publicación de “Guerra y paz” de Tolstoi. Lo que pidió María, como embajadora del Cielo, fue penitencia y la conversión de los corazones, porque su endurecimiento es fuente de amargura personal y de cuantos males desgarran el mundo, desde el pequeño núcleo de la familia hasta el más amplio de la comunidad internacional.

Bernadette, la vidente de Lourdes contempló a María con un rosario en sus manos, e instintivamente tomó el que ella llevaba en su bolsillo y comenzó a rezar AveMarías; a medida que lo hacía, también la Virgen iba pasando las cuentas del suyo, pero sin mover sus labios. Cabría interpretarlo – luego volveré sobre ello- como un silenciar su protagonismo de Madre para dejárselo todo al hijo: a Jesús, fruto bendito de su vientre, y Salvador del mundo.

Decíamos también Fátima: trascurrido poco más de medio siglo respecto a Lourdes, María vuelve a hacer acto de presencia. En este caso, a través de dos niñas y un muchacho apenas adolescentes, María, como embajadora de Dios, se dirige de nuevo al mundo entero, en mayo de 1917. En plena I Guerra Mundial la humanidad se desangraba y millones de personas perdían sus vidas. El mensaje del Cielo vuelve a ser, sustancialmente el mismo que en Lourdes: la conversión de los corazones y la vuelta a Dios de una humanidad engreída en sí misma, que estaba arrojando a Dios de la historia de los hombres. ¿No se parece todo esto a lo que estamos viviendo en el mundo de hoy, porque hemos expulsado a Dios del espacio público?

En Fátima y más aún que en Lourdes, María reiteró su petición de acudir al rezo del Rosario como arma poderosa y pacífica, para combatir el orgullo de los corazones origen de guerras fratricidas. Anunció el final de la contienda mundial, pero advirtiendo que si no se dejaba de ofender a Dios llegaría otra, como así sucedió en 1939 cuando dio comienzo la II Guerra Mundial. La veracidad del mensaje mariano quedó bien probada con el milagro que María profetizó: tuvo lugar el 13 de octubre de 1917. Se conoce como “el milagro del sol” cuando el astro luminoso “danzó” en el firmamento, y el suceso fue presenciado por muchos miles de personas.

Resta señalar el por qué teológico y espiritual que fundamentan la importancia del Rosario, y su fuerza como arma de paz. Lo haré sucintamente, con algunas ideas de la Carta apostólica “El Rosario de la Virgen María” (16-X-2002), de san Juan Pablo II. La razón esencial de su valor teológico reside en que más allá de su carácter mariano, “es una oración centrada en la cristología”, es decir en la vida misma de Cristo y en su misión redentora. Por tanto, enraizada en el amor infinito de la Trinidad que, con la Encarnación, Muerte y Resurrección del Hijo de Dios, e hijo también de María, ha redimido a todo el mundo.

Las cuatro partes del Rosario con sus 20 misterios que comprende actualmente, son otros tantos momentos del plan redentor, desde la entrada del Hijo de Dios en nuestra historia al hacerse hombre en el seno de María de Nazaret, hasta la Coronación de esta Mujer excelsa en la gloria del Cielo. De ahí que Juan Pablo II, en el n. 1 de la Carta, escriba: “En la sobriedad de sus partes, (el Rosario) concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor”. Los subrayados figuran en el texto original.

Hablábamos al principio de la ansiada “paz” en el mundo, y del Rosario como arma imprescindible para alcanzarla. Esto es así, porque la fe cristiana enseña y la historia de largos siglos lo confirma, que toda persona -como fruto que es del Amor de Dios y “programada” para responder al amor-, solo podrá lograr su paz y felicidad, y difundirlas a su alrededor, si acoge el amor de Cristo. Por eso, Juan Pablo II escribe casi al final de la mencionada Carta: “El rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y ‘nuestra paz’ (Ef. 2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo -y el rosario tiende precisamente a eso- aprende el secreto de la paz y hace de ello un proyecto de vida” (Carta, n.40).

Terminaré con un suceso del Papa polaco que predicaba con el ejemplo su confianza en el valor del Rosario. Lo refiere Arturo Mari, fotógrafo de varios Papas, en su libro “Arrivederci in Paradiso”, y publicado en un artículo de La Razón, del 4-VII-2007. En febrero de 1990, el ex-Presidente de Italia, Sandro Pertini, agonizaba en un hospital de Roma. En su lecho de muerte pidió: “Llamen a mi amigo”. Se refería a Juan Pablo II quien, al recibir el mensaje, dejó todo y se presentó en el hospital. Vale la pena, aunque la cita sea larga, recoger textualmente el desenlace final, tal como lo refiere Mari:  

Juan Pablo II “se encontró con un problema absolutamente inesperado: la mujer de Pertini no quiso dejarle entrar en la habitación. El Santo Padre explicó que le había llamado su amigo en su lecho de muerte. Después, como vio que no había nada que hacer, dijo a la señora Pertini: ‘¿Me permite una silla? Así puedo estar cerca, aun estando fuera’. Ella le respondió: ‘Haga lo que quiera’. Así, el Papa comenzó a rezar delante de la puerta. Rezó el Rosario y parte del Breviario. Al finalizar, dijo: ‘Ahora él está en paz’. Se levantó de la silla y se marchó".         

Huelga todo comentario, pero dan ganas de preguntar y de saber: “Santo Padre, ¿cómo rezó aquel Rosario, y qué o quién le dio la seguridad para decir: ‘Ahora él está en paz’?”. Que san Juan Pablo II nos ayude a rezarlo como él lo hizo.   

viernes, 4 de abril de 2025

¿Sabías que el Ángelus se reza tres veces al día?

 


Del sitio Aleteia:

Una oración entrañable en la Iglesia es el Ángelus en el que se invoca a la santísima Virgen María, pero ¿sabes que se reza tres veces al día? Aquí te contamos

El Ángelus es una oración muy antigua que se reza a diario, con excepción de tiempo pascual en el que se recita el Regina Coeli. En él se saluda a la santísima Virgen María, haciendo una síntesis del misterio de la Encarnación.

El directorio franciscano acota que la oración tiene su origen en la Orden, comentando lo siguiente: "Por cuanto se sabe, fue Fr. Benito de Arezzo quien, hacia el año 1250, introdujo en el convento de Arezzo el Ángelus, haciendo cantar o recitar, a la caída de la tarde, la antífona El Ángel habló a María mientras sonaban las campanas. El Capítulo general celebrado en Asís en 1269, y presidido por san Buenaventura, estableció que los hermanos exhortaran al pueblo a saludar a la Virgen con las palabras del Ángel cuando al atardecer sonara la campana de completas; posteriormente, ya en el siglo XIV, se introdujo el toque y el rezo del Ángelus por la mañana, y luego también al mediodía".

San Juan Pablo II diría también en su obra Don y Misterio que: "Comprendí entonces por qué la Iglesia reza el Ángelus tres veces al día. Entendí lo cruciales que son las palabras de esta oración: 'El Ángel del Señor anunció a María. Y Ella concibió por obra del Espíritu Santo... He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra... Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros...' ¡Son palabras verdaderamente decisivas!"

En efecto, el Ángelus se reza a las 6:00 de la mañana, a las 12:00 del día y a las 6:00 de la tarde. La oración es muy sencilla, como lo anotamos a continuación:

G. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…

G. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…

G. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…

G. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que, los que hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo… (tres veces)

jueves, 3 de octubre de 2024

El Papa pide rezar el día de la Virgen del Rosario por la paz

 

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

Como hizo por Siria, Líbano, Afganistán, Ucrania y Tierra Santa de 2013 a 2023, Francisco convoca una jornada de oración y ayuno de comidas para pedir el don de la paz el próximo lunes, primer aniversario del brutal ataque de Hamás a Israel. Y anuncia una visita el día anterior, 6 de octubre, a Santa María la Mayor para rezar el Rosario y rezar a la Virgen, pidiendo la participación de todos los miembros del Sínodo.

En medio de las crecientes tensiones en el polvorín de Oriente Medio, en medio de las bombas y misiles que siguen cayendo sobre la "martirizada" Ucrania, en medio de los muchos pequeños y grandes conflictos que laceran y matan de hambre a los pueblos africanos, mientras, en definitiva, "los vientos de la guerra y los fuegos de la violencia siguen asolando pueblos y naciones enteras", el Papa llama a las "armas" -las de la Iglesia, del ayuno y la oración- a los millones de creyentes del mundo para implorar a Dios el don de la paz en un mundo hoy al borde del abismo. El Pontífice lo hizo al final de la misa solemne en la plaza de San Pedro con motivo de la apertura de la segunda sesión de la Asamblea General, anunciando una Jornada de oración y ayuno por la paz en el mundo el 7 de octubre, primer aniversario de la masacre perpetrada por Hamás en Israel, que hizo estallar la brutalidad de la que se es testigo en Tierra Santa desde hace un año. "Pido a todos que vivan una jornada de oración y ayuno por la paz en el mundo".

Poco antes, el Papa, también al final de su homilía, anunció una nueva visita a la Basílica de Santa Maria Maggiore para elevar una súplica por la paz a la Virgen. Una cita espiritual en la que pidió la participación de todos los miembros del Sínodo. "Para invocar de la intercesión de la Bienaventurada Virgen María el don de la paz, el próximo domingo iré a la Basílica de Santa María la Mayor donde rezaré el Santo Rosario y dirigiré una sentida súplica a la Virgen María".

Las jornadas de ayuno y oración por las tierras desgarradas por la violencia son una constante en el pontificado de Jorge Mario Bergoglio. Ni siquiera seis meses después de su elección al trono de Pedro, el 7 de septiembre de 2013, el Papa argentino había reunido a miles de personas, católicos y no católicos, en la Plaza de San Pedro para rezar, con antorchas, velas, banderas, para pedir por la paz "en la amada nación de Siria, en Oriente Medio, ¡en el mundo entero!" Siria se enfrentaba entonces a la posibilidad de una guerra feroz, ya radicalizada desde hacía más de un año y exacerbada tras el ataque a civiles con gas neurotóxico. El conflicto, afortunadamente, no llegó a estallar. Desde la Plaza, el corazón de la cristiandad, se había elevado el día anterior un grito silencioso.

Hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. La violencia, la guerra sólo traen muerte, ¡hablan de muerte! La guerra es siempre una derrota para la humanidad.

También en 2017, el Papa, con igual vigor y preocupación, había pedido a los cristianos una acción inmediata, en forma de oración y ayuno, por Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. Las dos naciones africanas, que el propio Pontífice visitó en enero y febrero de 2023, estaban y siguen estando azotadas por el hambre, la explotación, la emigración y la violencia. En la basílica vaticana se celebró una gran vigilia, acompañada de marchas y manifestaciones. Era el primer viernes de Cuaresma y el Papa y la Curia habían terminado los Ejercicios Espirituales. Ese día, Francisco había invitado también a los cristianos de otras Iglesias y a los seguidores de otras religiones a unirse al evento, "del modo que consideren más oportuno, pero todos juntos".  

La Iglesia se unió por el Líbano, un país con un «mensaje… atormentado».

La misma fórmula se utilizó para invitar a hermanos y hermanas de otras confesiones a la gran jornada por el Líbano, convocada para el 4 de septiembre de 2020, cuando el mundo luchaba por recuperarse de la devastadora primera oleada de la pandemia del Covid-19 y, exactamente un mes antes, había asistido atónito a la explosión en el puerto de Beirut. Unas consecuencias devastadoras que sigue soportando el país de los cedros, ya lastrado por una crisis política, social y económica, y ahora atacado por las incursiones israelíes, por lo que el Papa lo calificó el domingo pasado de "mensaje … atormentado". Francisco había anunciado la Jornada Universal por el Líbano dos días antes, en la audiencia general del 2 de septiembre. Con un sacerdote con una bandera libanesa a su lado, el Papa hizo un llamamiento a políticos y líderes religiosos: "Comprometerse con sinceridad y transparencia en el trabajo de reconstrucción, dejando de lado los intereses partidistas y mirando al bien común y al futuro de la nación".

También en 2021, en aquel verano dramático para Afganistán, abrumado por el violento regreso al poder de los talibanes, por los atentados y la huida desesperada de cientos de personas, Francisco desde el Palacio Apostólico para el Ángelus -pero también desde la más amplia ventana virtual de su cuenta de Twitter @Pontifex- volvió a pedir a los fieles del mundo que se reunieran en oración y se abstuvieran de comer.

Hago un llamamiento a todos para que intensifiquen la oración y practiquen el ayuno. Oración y ayuno, oración y penitencia, ahora es el momento de hacerlo. Lo digo en serio, intensifiquen la oración y practiquen el ayuno, pidiendo al Señor misericordia y perdón.

Queda grabada en la memoria colectiva la jornada del 2 de marzo de 2022, Miércoles de Ceniza, cuando el Papa pidió a la Iglesia universal que intensificara el ayuno y la oración dirigida sobre todo a la Virgen María, Reina de la Paz, para que "preserve al mundo de la locura de la guerra". Palabras dramáticamente realistas cuando aún no había transcurrido ni una semana desde el primer ataque ruso contra Kyiv, que inició el horror -que dura ya cerca de dos años- en Ucrania.

Ruego a todas las partes implicadas -dijo el Pontífice- que se abstengan de cualquier acción que cause aún más sufrimiento a las poblaciones, desestabilice la convivencia entre las naciones y desacredite el derecho internacional.

Esa fue la primera de las miles de súplicas elevadas al cielo en estos años de guerra en el país "mártir", encomendado junto con Rusia al Inmaculado Corazón de María en una celebración en San Pedro el 25 de marzo de ese mismo año, a la que asistieron miles de fieles presentes en la Basílica o conectados virtualmente desde todo el mundo.

Por último, una jornada para "detenerse" e invocar el don de la paz a través de la oración y la abstención de alimentos, convocó el Papa para el 27 de octubre de 2023, veinte días después de que estallara el horror en Tierra Santa y en los días de clausura de la primera sesión del Sínodo. En aquella ocasión, el Papa quiso organizar una vigilia en la Basílica, llamada "Pacem in Terris", a la que asistieron los miembros de la asamblea sinodal, pero también exponentes de otras confesiones cristianas y de otros credos. Esa noche, el Papa, en una ceremonia íntima y participativa, se puso a los pies de la "Madre", en lo que llamó "una hora oscura" para el mundo.

Ahora, Madre, toma una vez más la iniciativa, tómala en favor nuestro, en estos tiempos azotados por los conflictos y devastados por las armas. Vuelve tus ojos misericordiosos a la familia humana que ha extraviado el camino de la paz, que ha preferido Caín a Abel y que, perdiendo el sentido de la fraternidad, no recupera el calor del hogar. Intercede por nuestro mundo en peligro y en confusión. Enséñanos a acoger y a cuidar la vida —¡toda vida humana!— y a repudiar la locura de la guerra, que siembra muerte y elimina el futuro.

viernes, 6 de septiembre de 2024

¿Qué es y cómo se reza el Regina Coeli?


Del sitio Píldoras de Fe:

La oración del Regina Coeli (Reina del Cielo) es una oración que se reza en el tiempo de la Pascua y es un maravilloso tributo a la resurrección de nuestro Señor y a la Santísima Virgen María (representada en su Coronación como Reina del Cielo. Aunque sus orígenes son desconocidos, el Regina Coeli se remonta al siglo XIII. Esta preciosa oración sustituye al rezo del Ángelus durante el tiempo de Pascua. Litúrgicamente, se prescribe en el Breviario Romano desde el inicio del Tiempo Pascual hasta la hora novena del domingo de Pentecostés.

El Regina Coeli es una de las cuatro antífonas (textos litúrgicos cortos cantados o en oración) dedicadas a Nuestra Madre del Cielo: La Santísima Virgen María. Es una oración formulada con un patrón responsorial.  A menudo, el Regina Coeli se canta como un himno, de la misma manera como se canta un Salmo Responsorial en la Santa Misa.

Tradicionalmente, el Regina Coeli se reza o se canta de pie, a menudo al mediodía, pero también puede rezarse en la mañana (6:00 horas) y en la tarde (18:00 horas) Sustituye una oración muy conocida durante el tiempo de Pascua: la oración del Ángelus.

El Regina Coeli se reza desde el Sábado Santo hasta Pentecostés, y ha tenido numerosos escenarios musicales en su texto original en latín, incluyendo varios de Mozart.

A continuación, tienes la forma de rezar el Regina Coeli en el horario que creas mejor conveniente para ti y tu familia.

Oración del Regina Coeli.

V. Alégrate, Reina del Cielo. Aleluya.
R. Porque el Señor, a quien fuiste digna de llevar. Aleluya.

V. Ha resucitado según su Palabra. Aleluya.
R. Ruega a Dios por nosotros. Aleluya.

V. Alégrate y regocíjate, oh Virgen María. Aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Oremos: 
Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, 
nuestro Señor Jesucristo, 
te has complacido en dar alegría al mundo entero, 
te suplicamos que, por la intercesión de la Virgen María, su Madre, 
podamos alcanzar los gozos de la vida eterna. 
 
Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. 
 
Amén.
 
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, 
como era en un principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. 
Amén.

La oración del Regina Coeli nos recuerda en la Pascua, y durante todo el año, lo mucho que tenemos que agradecer a Dios, incluso en medio de todas nuestras pruebas diarias y las dificultades a las que somos sometidos en algunas ocasiones.

Cuando nuestro Señor venció a la muerte en su resurrección, abrió las puertas del Cielo para que pudiésemos compartir la Vida Eterna junto a Él, al lado de su Madre, los santos y todos los que partamos de este mundo en el Nombre del Señor y fieles a la Iglesia.

Cuando Jesús permanecía crucificado, Él dijo a San Juan: "He aquí a tu madre" (Juan 19,27) Con esto, Jesús entrega a su Madre María, no solo como madre del discípulo amado, sino como la madre de todos los cristianos, como Madre nuestra.

"El Padre Eterno, deseando mostrar toda la misericordia posible, además de darnos a Jesucristo, nuestro principal abogado con Él, se complació en darnos a María, como nuestra abogada con Jesús". Y en palabras de San Agustín, porque María dio "carne al Verbo divino", como Madre de Dios, para nuestra redención, "Ella es más poderosa que todos los demás para ayudarnos a obtener la vida eterna". (San Bernardo)

Aunque María es la Reina del Cielo, Ella no permanece distante a nosotros. San Alfonso de Ligorio, en su famosa obra Las glorias de María, cita al Beato Amadeo diciendo: "Nuestra Reina está constantemente ante la Divina Majestad, intercediendo por nosotros con sus más poderosas oraciones".

Siempre podemos contar con la ayuda de la Santísima Virgen María, con las gracias que Ella puede alcanzarnos de Dios, para que podamos atravesar nuestro viaje al Cielo.

Regina Coeli en latín.

V. Regina caeli, laetare, alleluia.
R. Quia quem meruisti portare, alleluia.

V. Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R. Ora pro nobis Deum, alleluia.

V. Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oremus: 

Deus, qui per resurrectionem Filii tui, 
Domini nostri Iesu Christi, 
mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; 
ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, 
perpetuae capiamus gaudia vitae. 
 
Per eundem Christum Dominum nostrum.
 Amen.
 
Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto. 
Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saeccula saeculorum. 
Amen.

Te invitamos a rezar ahora la oración en Latín del Regina Coeli junto al Papa Francisco.

El Regina Coeli, escrito algunas veces como Regina Caeli, es una de las cuatro antífonas marianas que se cantan en Semana Santa. Las otras tres antífonas marianas son la Presentación del Señor (la Purificación de la Santísima Virgen María), hasta el Miércoles Santo, la Salve Regina (desde el Domingo de la Trinidad hasta el sábado anterior al Adviento) y el Alma Redemptoris Mater (desde el Adviento hasta el 2 de febrero). Oremos entonces en esta Pascua con el Regina Coeli acompañando a María a Cristo Resucitado.

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