Dedicado a la oración preferida de María Santísima, que por desgracia cada vez se reza menos, para agradecer, pedir gracias, ganarse el Cielo y divulgarla a todos
La Santa Iglesia honra con razón a la gran Virgen María, y desea que todos los hombres la honren con el glorioso título de Reina, porque ha sido elevada a la dignidad de madre del Rey de reyes.
Si el Hijo es rey —dice San Atanasio—, su Madre debe ser considerada y titulada necesariamente reina.
Desde el momento en que María consintió —añade San Bernardino de Siena— en convertirse en madre del Verbo Eterno, mereció el título de reina del mundo y de todas las criaturas.
Si la carne de María, dice San Arnoldo, abad, era la carne de Jesús, ¿cómo puede separarse a la madre del Hijo en su reino? De ahí se deduce que la gloria real no solo debe considerarse común a la madre y al Hijo, sino incluso la misma.
Si Jesús es el rey del mundo entero, María es también la reina del mundo entero: por lo tanto, dice San Bernardino de Siena, todas las criaturas que sirven a Dios deben servir también a María; pues todos los ángeles y los hombres, y todas las cosas que están en el cielo y en la tierra, al estar sujetas al dominio de Dios, están también sujetas al dominio de la gloriosa Virgen.
De ahí que Guerric, abad, se dirija así a la divina madre: "Continúa, María, continúa reinando con seguridad; dispón, según tu voluntad, de todo lo que pertenece a tu Hijo, pues a ti, como madre y esposa del Rey del mundo, te corresponde, como reina, el reino y el poder sobre todas las criaturas".
Durante este mes de Adviento, y mientras
estamos en la novena de Nuestra Señora de Fátima, pensé que podría ser
de provecho dar a conocer algo sobre la profunda tradición que tienen
los coptos en su devoción mariana.
Para los coptos, el tiempo de Adviento está impregnado -e incluso definido- por la devoción a María: lo llaman el mes de Kiahk, o "el mes mariano". Este tiempo está dedicado a Ella y de modo particular al misterio de su divina maternidad.
Etimológicamente, el término Kiahk
se deriva de "Ka-Ha-Ka", el toro sagrado, Apis, un dios egipcio que
representaba la fertilidad, o la generación de la vida. Otro símbolo que
luego fue "bautizado" en sentido cristiano, fue el culto de Osiris,
cuyos ritos se celebraban durante el solsticio de invierno: las semillas
de grano se mezclaban con arcilla humedecida y los celebrantes los
colocaban en un lugar oculto hasta que florecieran, representando a
Osiris que había pasado de la muerte a la vida. Actualmente, la práctica
de sembrar semillas de grano en un lugar húmedo durante el Adviento,
sigue siendo una tradición de los coptos. Y así, literalmente, las
semillas de grano de Osiris se convirtieron en semina Verbi, o sea, semillas del Logos.
La liturgia goza de características
particularmente marianas: por la noche, las iglesias coptas celebran
prolongadas vigilias para el canto de los tasbiha kiahkiyya, o
salmodia de Kiahk, que incluye siete himnos dedicados a la Virgen,
llamados "theotokia". Si nos remontamos hasta el siglo III, descubrimos
que las melodías de estos himnos fueron compuestas por un padre del
desierto, probablemente del monasterio de Scetis, y que las palabras
fueron escritas por San Atanasio.
De esta manera, los theotokia inspiran
varios efectos en los fieles: primero, el honor por su papel particular
en la redención, que resuena en el tono de júbilo que canta a la Theotokos,
término que muchos atribuyen al padre alejandrino, Orígenes (184-254).
En segundo lugar, y de una manera definidamente copta, fomenta un
espíritu muy vivo de acompañar a la Virgen en sus pruebas antes del
nacimiento de Cristo, en su silenciosa meditación del Verbo Encarnado,
en su activa espera del nacimiento de Cristo.
Los coptos llaman al ayuno del Adviento:
el "ayuno de la Virgen", según una tradición que sostiene que la misma
Virgen María habría ayunado durante el tiempo que precedió al nacimiento
de Cristo. Esta creencia, más bien popular, se remonta a un escritor
del siglo XIV, Ibn Siba, quien llama a María "Nuestra Señora, Madre de
la Luz". Según Siba, mientras la Santísima Virgen estaba en la mitad de
su séptimo mes de embarazo, habría sufrido reproches por el misterioso
embarazo, ya visible a todos. En respuesta a tales insultos y reproches,
cuenta que la Virgen habría ofrecido el sufrimiento de este doloroso
tiempo, con un mes y medio de ayuno. De esta manera, los coptos
conforman sus sentimientos a los de la Virgen y de una manera muy
concreta compadecen, se conmortifican, acompañándola en sus sufrimientos.
Igualmente interesante son las
contribuciones de la literatura copta, conservadas en manuscritos. El
himno más antiguo que nosotros conocemos, dedicado a la Virgen María es
el que llamamos Sub tuum praesidium, y se ha demostrado que es de origen copto. El primer testimonio del texto ha sido transmitido en griego y comienza, ὑπὸ τὴν εὐσπλαχνίαν (en el original, la palabra refleja literalmente un sentido mayor de misericordia que de protección).
El texto fue descubierto en papiro egipcio y se data en el tercer
siglo. El fragmento precioso (18 x 9, 4 cm, con 10 líneas de composición
y laceraciones en ambos lados) ha sido objeto de vastos estudios. Es
muy notable el claro consenso de que tanto el tropario como el título
mismo de la maternidad divina de María como Theotokos, son de
origen copto. El profundo significado teológico del texto consiste tanto
en su veneración de la Virgen como Madre de Dios cuanto en su función
de Mediadora; Ella es refugio de pecadores y liberadora de peligros.
La oración, cantada como tropario en los
ritos orientales, se difunde ahora en casi todos los ritos, tanto
orientales como occidentales y se encuentra en los antiguos lenguajes
litúrgicos de los ritos romano, copto, siríaco, armenio, etíope,
ambrosiano y bizantino. Tanto en el rito siríaco como en el rito romano,
el Liber Usualis prescribe su recitación después de las letanías Lauretanas. En el rito copto, la Iglesia ortodoxa omite la oración en su Horologion
(nombre que se le da al breviario oriental), habiéndolo sustituido por
otros textos, mientras que en el rito copto católico se ha conservado la
antigua oración.
Quizás el emblema más querido de nuestra
Señora en el antiguo Egipto, que aparece sea tanto en imágenes como en
la literatura, sea el de Maria lactans (en latín, "lactante"), o Maria galaktotrophousa (en griego "la que nutre con leche").
Este imagen fue una de las preferidas,
en parte, tal vez, porque correspondía con el concreto y dinámico
espíritu egipcio (que había ya venerado a la diosa Isislactans desde
el 700 a.C.) Las representaciones comenzaron a aparecer en los frescos
de los monasterios y en la literatura se la comenzó a invocar con este
nombres desde la antigüedad tardía, a medida que aumentaba la devoción
copta hacia María. Más tarde, a lo largo de los siglos V - VII, encuentra
un significado aún más pleno en el contexto del desarrollo doctrinal de
la Encarnación. Una erudita alemana, L. Langener, ha compilado un
catálogo de 200 páginas de todas las representaciones pictóricas de la galaktotrophousa copta; el equivalente con respecto a los textos, es un trabajo que queda aún por hacer.
Importantes Padres de la Iglesia de
Alejandría, como San Cirilo y San Atanasio, continuamente destacaron la
verdadera humanidad del Hijo, defendiendo la Encarnación e insistiendo
precisamente en la verdadera maternidad de María, la cual es inherente a
la imagen de María lactans. Los tonos apasionados en defensa
de la Encarnación y el papel materno de María, resuenan en una homilía
de San Atanasio escrita después del regreso de su segundo exilio en el
346. Hoy, esta homilía ha sobrevivido en su forma copta original en un
papiro conservado en la biblioteca de Turín. En defensa de la verdadera
maternidad de la Virgen, relata vívidamente el viaje de María y José a
Belén y desarrolla el vínculo entre la Encarnación y la Eucaristía.
Evoca a los Profetas que se unen para cantar alabanzas a la Virgen,
enérgicamente llama a los fieles a contemplar "la pureza que ha
florecido" y termina comparándola con los ángeles: "todos los ángeles y arcángeles tiemblan mientras sirven al que lleváis en vuestro seno, sin
atreverse a hablar en su presencia, mientras que habláis con El
líberamente. Si decimos grandes a los querubines que llevan el trono de
Dios (Sal 80, 1), sois incluso mayor que ellos, porque sostenéis a Dios
en tus manos, si llamamos a los serafines magníficos, sois más
magnífica, porque mientras los serafines cubren sus rostros con sus alas
(Isaías 6, 2), sin poder mirar directamente su gloria divina, no sólo
contempláis su rostro, sino que lo acariciáis y ofrecéis vuestra leche a
su santa boca”. La homilía de Atanasio contempla el misterio de la Encarnación a través de la luz de la Virgen Madre.
San Cirilo desarrolló el mismo tema de María lactans
en varias homilías, con el mismo fin de defender la realidad de la
Encarnación. En estos sugestivos textos, describe de un modo imaginario,
la relación humana entre Jesús y María: cómo se sentó en su regazo,
cómo su pequeña voz la llamó Madre, cómo Ella le enseñó a
caminar. Algunas de las versiones más antiguas de las homilías famosas,
se han conservado solamente en copto, mostrando que éste fue un tema
significativo para la cultura copta. En este sentido, se entiende más
claramente cómo la preparación espiritual para la Navidad de los coptos,
consistía en una contemplación de la Virgen María.
San Proclo de Ciro, obispo de
Constantinopla (434-446), quien defendió la doctrina de Theotokos contra
Nestorio, escribió homilías que también se han transmitido en sus
versiones coptas. Estas homilías han sido recientemente publicadas en
una edición crítica. Una de ellas, que sólo se conserva en fragmentos
coptos, alaba a María como "la parturienta y la Virgen nutricia". Virgen, porque no conocía varón, parturienta, porque estaba embarazada de nueve meses, y nutricia,
porque con sus propias manos Ella envolvió al Niño en pañales, lo
colocó en un pesebre, y lo alimentó con su propia leche. Aquí también
podemos encontrar el equivalente copto del latín Deipara, así como del
griego Theotokos, .
Damiano, patriarca de Alejandría (578-602), continuó dándole énfasis al título de Maria lactans,
defendiendo así la divinidad y la humanidad de Cristo. Aunque el texto
sólo se conserva en un manuscrito un poco dañado, sin embargo, todavía
es posible deducir la fecha, el contenido y el autor del texto. Se trata
de una homilía escrita en el mes de Kiahk que elogia a María como un "campo puro donde se encuentra la perla" y "adornado con toda virtud".
Después de invocar a Maria lactans, concluye con una apasionada defensa de la Encarnación.
Otro texto copto, cuyo autor todavía no
ha sido confirmado, desarrolla sólidamente temas mariológicos para
promover la doctrina ortodoxa. Describe su virginidad perpetua y otras
virtudes en términos propios del monaquismo copto, llamándola "la
primera monja" o "monástica". Hay otros autores, especialmente coptos,
que la colocan en un marco similar; por ejemplo San Atanasio la propone
como modelo de la vida ascética, al igual que Rufus de Shotep, a finales
del siglo VI. El autor anónimo utiliza imágenes del Antiguo Testamento
para ilustrar la maternidad divina de la Virgen, probada por su exención
de los dolores de parto. Termina la homilía aclamándola no sólo como
Madre de Dios, sino también como "cuidadora" de todos los que han de ser
salvados; nuestra expresión paralela de este concepto escatológico es "Madre de los vivientes". El análisis paleográfico, junto al examen
material de los códices, revela que esta homilía habría sido escrita
durante la segunda mitad del siglo VII, lo que corresponde al mismo
momento en que la Iglesia Copta estaba estableciendo la celebración de Kiahk en su liturgia; la homilía, entonces, se presenta como testimonio de esta tradición.
No es ahora el momento de mencionar
otros temas marianos abundantemente desarrollados en la cultura copta,
tales como la veneración de María como reina, su papel en la celebración
de la Natividad, la alegre llegada de la Sagrada Familia a Egipto, la
cual se recuerda más como fiesta que como dolor en el rito copto, viendo
en este evento al Sol de la salvación levantándose sobre la tierra
egipcia.
Si bien no es fácil concebir toda la
riqueza de la literatura copta tal como existía en una época, ya que
quizás el 90% de ella se haya perdido a causa de la destrucción de las
bibliotecas monásticas (¡Gracias a Dios que el Sub tuum se pudo rescatar!), sin embargo con estos pocos ejemplos ya podemos ver la fuerza con la cual la creencia en la Theotokos,
en la maternidad divina de María, había penetrado el suelo copto y ha
dejado sus frutos en la celebración anual de esta estación maternal de Khiak.
Criado en una familia protestante en Kuala Lumpur (Malasia), Lawrence Lew aún se sorprende del desenlace de su vida como dominico y promotor del gran poder del rosario, al que se refiere como "el regalo de María a toda la Iglesia".
El primer contacto que tuvo con el catolicismo fue durante la
adolescencia, en Singapur, donde llegó tras mudarse con su familia. Allí
estudió con los Hermanos de La Salle en la escuela misionera de mayor
antigüedad del país, desvelándose una pasión por la teología, la
apologética, la música o el arte sacro nunca verbalizado.
Cuenta a National Catholic Register
que, en un principio, su descubrimiento del catolicismo fue "intelectual", ya que "tenía curiosidad por saber en qué creían sus
compañeros" católicos. Pero para ser completamente sincero, agrega, "quería mostrarles que estaban equivocados y que el protestantismo era
lo correcto".
Décadas más tarde, Lawrence Lew sigue asombrado de la "misericordia y sentido del humor" divinos.
"Cuanto más leía sobre lo que creen los católicos y lo que enseña la Iglesia, más me doy cuenta de que es la continuación de la Iglesia apostólica y que lo que Jesús había enseñado a sus apóstoles ha sido transmitido a través de los siglos
por la Iglesia. Una vez que me di cuenta de eso, realmente no tuve otra
opción: tenía que convertirme en católico", explica el dominico.
El converso obtuvo su licenciatura en derecho civil inglés de la
Universidad de Leeds, comenzó sus estudios teológicos en el Ushaw College de Durham e ingresó en el seminario de Leeds.
¿Por qué dominico? Cuenta que esta orden se le reveló "lenta pero
providencialmente". Todo empezó en Google, al buscar los nombres de las
órdenes religiosas que conocía, hasta que llegó al de los dominicos
ingleses.
"Tenía todo lo que estaba buscando en la vida religiosa.
Una comunidad, una profunda tradición de hábito, un oficio coral
cantado, una hermosa liturgia, la vida en común, la vida apostólica de
predicación y enseñanza y, sobre todo, Santo Tomás de Aquino. Todo encajó», subraya.
Tras más de 20 años como dominico y cerca de quince como sacerdote, en 2019 fue nombrado Promotor General de la Orden Dominicana
para el Santo Rosario el pasado 2019. A lo largo de estos años, el
sacerdote ha cosechado una amplia experiencia que le permite relatar
numerosas anécdotas e historias. Como la explicación de por qué a los
dominicos se les conoce como Orden de María o las historias de regalos marianos que configuraron la identidad de los consagrados, como las oraciones de María, el escapulario blanco o el origen del mismo Rosario, "el don más precioso que confió a la orden".
Como protestante converso, continúa, "desde un principio dije con bastante orgullo que no creía que necesitase a María. Lo único que pensé que necesitaba era a nuestro Señor y la Santísima Trinidad. Pero nadie puede vivir como cristiano sin conocer a la Madre de Dios , porque Dios ha querido que lleguemos a conocer y amar a Jesús a través de María".
El sacerdote dominico define el rosario recurriendo a San Atanasio y
su explicación de que "Dios se hizo hombre para que nosotros llegáramos a
ser Dios".
"Eso resume de qué se trata el Rosario. Es una presentación de los misterios de nuestra salvación. No es tanto la cronología de la vida de Cristo lo que estamos viendo, sino la historia teológica de lo que Él ha hecho
por nosotros. Cristo se hizo hombre, murió por nuestros pecados y
resucitó para que nosotros resucitemos y seamos divinizados con Él". Por
eso, cuenta que cuando "predica" el rosario, también lo está haciendo
sobre "cómo participar en la vida de Cristo".
El rosario también tiene un importante poder comunitario.
El dominico recuerda que, paralelamente a los "preocupantes" niveles de
aislamiento, soledad y angustia de la pandemia, se dio también "una
proliferación real de grupos de oración del rosario que rezaban por Zoom
y otros medios". "Rezar juntos une a las personas, y creo que ese es el gran poder del rosario.
Nos une y nos lleva directamente al corazón de la Iglesia universal,
reconocemos que somos una comunión de los santos y que el Rosario es el
regalo de María a toda la Iglesia", explica.
Actualmente, el rosario es literalmente su "obligación" y modo de
vida. Como Promotor General de la Orden Dominicana, esperan de él que
ayude a coordinar el trabajo de todos los promotores locales llevado a
cabo en torno al rosario.
Por ejemplo, en Roma, no hace mucho que presentó su directorio para la Cofradía del Rosario, "una de las más antiguas de la Iglesia y la red espiritual más grande de personas conectadas a través de la rezo del Rosario".
Entre sus obligaciones también se encuentra la de "predicar el
rosario", lo que hace a través de retiros en parroquias de todo el mundo
o a través de libros como Misterios hechos visibles (2021)
publicado para "ayudar a meditar mejor, especialmente cuando la mente
comienza a divagar, sobre los misterios del Rosario con la ayuda del
arte sagrado".
Para el sacerdote dominico, el rosario no solo es la oración que le acompañará toda su vida, sino que también lo ve como "una hermosa guirnalda de flores que ofrecemos a nuestra Madre
Santísima como un ramo espiritual de oraciones. Eso es el Rosario. Es
ponerse, como María, a disposición de la gracia de Dios para ser
obedientes, para decir ‘Sí’ a Dios. Se trata de esforzarse por lograr una nueva creación y lograr la paz en el mundo", agrega.