Mostrando las entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de agosto de 2025

La Asunción y el milagro del Vístula


 Del sitio Fundación Cari Filii:

Este 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, siempre es especial en Polonia, y también para los que investigan la huella protectora de María en la historia de Europa: en esa fecha se celebra el llamado "milagro del Vístula", en 1920, un momento clave de la historia del continente.

El Ejército Rojo de la Unión Soviética, después de la Revolución y llevando las de ganar en la Guerra Civil rusa, invadió Polonia y llegó, el 13 de agosto, a Óssow, un pueblecito a diez kilómetros de Varsovia. Era un ejército de veteranos endurecidos y animados por sus victorias. Su objetivo era ocupar Polonia y, después, extender la revolución comunista por toda Europa Oriental, quizá incluso hasta Berlín y más allá, en un continente debilitado, troceado y desorganizado tras la Primera Guerra Mundial.

Frente a ellos, en Varsovia, no había buenas tropas: los soldados polacos más experimentados estaban maniobrando lejos de la capital, intentando una maniobra envolvente. A defender Varsovia se habían quedado jóvenes scouts, estudiantes y voluntarios sin formación militar, que de hecho habían sido reclutados simplemente para realizar tareas de orden y logística.

Y sin embargo, estos jóvenes sin experiencia de combate ni entrenamiento resistieron a los veteranos del Ejército Rojo y lo hicieron huir. Resistiendo asombrosamente el 14 y 15 de agosto, posibilitaron el contraataque que derrotó a los soviéticos y salvó Europa Oriental.

Mateusz Solinski, en un artículo en PolskiMagazyn.uk, detalla los elementos marianos y religiosos que enmarcaron la guerra y sus hechos.

Con la caída del Imperio Ruso, la derrota del alemán y el desmantelamiento del Imperio Austro-húngaro al acabar la Primera Guerra Mundial, nacía un nuevo estado, Polonia, en guerra con el Ejército Rojo desde febrero de 1919. En 1920 parecía claro que los comunistas iban ganando. El país se movilizó, especialmente desde lo espiritual.

El 19 de junio de 1920, en la Plaza de la Ciudad Vieja de Varsovia, Polonia fue encomendada al Sagrado Corazón de Jesús ante las autoridades eclesiales y estatales.

En julio, los obispos, reunidos en el santuario mariano de Jasna Gora, encomendaron el país al Corazón de Jesús y proclamaron solemnemente a María como Reina de Polonia.

El 6 de agosto (fiesta de la Transfiguración) se convocó al país a una novena de oración por el país que acabaría el 15, día de la Asunción de la Virgen. El Papa Benedicto XV animó a orar pidiendo un milagro para Polonia.

Viendo acercarse a los rojos, huyeron de Varsovia todos los embajadores, excepto el Nuncio vaticano (quien sería el futuro Pío XI).

Los obispos polacos pidieron oración a todos los católicos del mundo en una carta elocuente: "el bolchevismo, que ha ‘envenenado’ y saqueado Rusia, se está dirigiendo en forma amenazadora hacia Polonia […]. Para el enemigo que lucha contra nosotros, Polonia no es el último destino de su marcha; es más bien un escenario y una plataforma de lanzamiento para conquistar el mundo. […] Polonia es la última barrera en el camino del bolchevismo hacia la conquista del mundo. Si se derrumba, el bolchevismo se extenderá por todo el mundo, con todo su poder destructivo".

En Italia, el periódico socialista Avanti! se reía de las oraciones del Papa Benedicto XV con estas palabras: "El Papa confía en la intercesión de la Virgen. (…) ¡Va listo el pontífice romano si cree en la eficacia de la Virgen! Tres millones de soldados visten el uniforme ruso. (…) Estos soldados y sus cañones valen mucho más que todos los rosarios del mundo".

En realidad, en Polonia no había 3 millones de soldados rojos, sólo 800.000, aunque mucho más veteranos y entrenados que la inmensa mayoría de los defensores polacos.

El inglés Lord Edgar D’Abernon, miembro de una misión anglo-francesa en Polonia, escribió que no se podía caminar por Varsovia porque había una procesión en cada calle. El 8 de agosto se trajeron a la capital las reliquias de los beatos Andrés Bobola y Wladislaw de Gielniow, y los fieles acudían a rezar ante ellas.

También abundaba la devoción mariana entre los generales polacos. El general Józef Haller, miembro de un sodalicio de la Virgen María, un año antes de empezar la guerra había ido en peregrinación a Jasna Góra con todos sus soldados. Sus discípulos llevaban una imagen de la Virgen de Czestochowa en sus estandartes.

El mismo Mariscal Pilsudski, máxima autoridad polaca, vencedor de la guerra y verdadero fundador de la nueva Polonia, rezaba cada día a la Virgen de Ostra Brama (al menos según recoge la prensa afín) y la imagen de esta advocación, ligada a las murallas de Vilna, se grabó en su urna funeraria.

La ofensiva bolchevique a las puertas de Varsovia se frenó en dos lugares: en Ossow en 14 de agosto, y en el pueblo de Wólka Radzyminska el 15 de agosto.

En Ossow, los veteranos fusileros rojos de Witold Putna, llamados "la División de Hierro", se enfrentó a un batallón de scouts y estudiantes de secundaria. Y los muchachos polacos mantuvieron su posición. Se atribuye su coraje a su capellán, Ignacy Skorupka, de 27 años, que daba ejemplo en primera línea. Una nota militar del 16 de agosto dice que dirigía una carga con un crucifijo en alto cuando le alcanzó una bala. Otra versión es que le alcanzó una bala perdida mientras intentaba realizar la unción de los enfermos a un soldado agonizante, lo que encaja mejor con su condición de no combatiente.

Pero prisioneros rusos declararían, tiempo después, que vieron a la Virgen María, tal como se representa en la advocación de Nuestra Señora de Gracia en Varsovia, patrona de la ciudad (manos abiertas, una corona y luz sobre su rostro), rodeada de húsares, en la lucha con el padre Skorupka, y que eso asustó e hizo huir a los bolcheviques.

El otro gran momento fue sucedió al día siguiente en Wólka Radzyminska. Al lugarteniente polaco Stefan Pogonowski se le había ordenado defender una posición. Sin embargo, esa noche realizó un ataque inesperado y afortunado contra los rusos, que huyeron de manera caótica. De nuevo, varios testigos dicen que los rusos -no los polacos- vieron a la Virgen. Por ejemplo, el sacerdote Wieslaw Wisniewski dice que a su bisabuelo, que estaba presente, unos rusos le dijeron que habían visto a la Madre de Dios sobre la capital polaca y no podían luchar contra ella.

El general polaco Zeligowski escribió que ese ataque nocturno fue a golpear, por azar o providencia, al sitio más débil de las lineas rusas, y su huida se contagió. Tres endurecidas brigadas soviéticas que llevaban meses de victoria en victoria se retiraron creando gran caos y confusión. A partir de ahí, se salvó Varsovia y se ganó la guerra.

Siete meses después se firmaría la paz. Habían muerto unos 70.000 soviéticos frente a unos 47.000 polacos. Más de 100.000 soviéticos fueron hechos prisioneros o huyeron a territorio alemán. Polonia lograba un territorio importante, aunque -contra la voluntad de Pilsudski- dejaba a sus aliados ucranianos solos contra los bolcheviques.

Los soviéticos volverían 18 años después, en 1939, repartiéndose el país con los nazis al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, un siglo después, el país recuerda a sus héroes y valora la gran riqueza que es la paz, por la que muchos dan gracias a Dios y a la Virgen.

Pablo J. Ginés

martes, 24 de diciembre de 2024

Al ver a María se derritió mi corazón de hielo

Del sitio SiempreAdelante:

Las primeras inquietudes vocacionales de Lukasz están muy vinculadas a la adoración eucarística. “Las empecé a sentir en mis ratos de oración en la capilla de San Onofre que todos los sevillanos conocerán muy bien. Estando con el Señor sentía tanta paz que cada vez me quedaba más tiempo allí. Hasta que comencé a pensar: ¿Qué tal si le doy al Señor toda mi vida y me entrego a Él por completo?" Aun teniendo esos pensamientos pasó bastante tiempo considerándolos imaginaciones que se le iban a pasar, “pero no se me han pasado, es más: se volvían más fuertes”. A partir de allí decidió hablar con el sacerdote de la iglesia donde iba a misa, la Basílica de la Macarena, y así inició su camino de discernimiento para formarse como sacerdote.

Lukasz abandonó la práctica religiosa en su país natal, Polonia, al poco tiempo de recibir la confirmación. Fue en Madrid donde ocurrió su vuelta a la Iglesia. “Nunca me olvidaré de ese 9 de noviembre, cuando movido por la curiosidad de un evento cultural fui a ver la procesión de la Virgen de la Almudena y acabé cambiado por completo. Todavía no consigo comprenderlo racionalmente, pero disfruto de los frutos de ese momento. Al ver a la Virgen se me derritió el corazón de hielo que tenía y empecé a echar de menos a la comunidad de la Iglesia, y por su puesto al Señor y su amor”, afirma.

De Polonia a Madrid y de la capital española a Sevilla, ciudad a la que llegaba para estudiar Filología Clásica. Dios tenía otros planes para él. “Estando en Sevilla seguía cuidando la recién recuperada práctica de los sacramentos; me ha sido de mucha ayuda la religiosidad popular de la ciudad y su sentir cofrade del que enseguida formé parte”. Lukasz destaca la importancia en su vida de fe de las dos hermandades de la Parroquia del Sagrario: la Sacramental y la Hermandad del Cristo de la Corona.

Con respecto a su vida en el Seminario Metropolitano de Sevilla le sorprende positivamente la diversidad de historias vocacionales de sus compañeros, porque están “los que desde siempre sabían que el Señor los llamaba y los que lo han descubierto más tarde, los que proceden de las hermandades y los que no tenían casi ninguna relación con ellas, los universitarios y los que entraron nada más sacarse la selectividad”.

Es la escena de la Anunciación la que suscita en él una especial ternura. “Me ha llamado la atención el sí de María y su disposición a hacer la voluntad del Señor, aunque no siempre le parecía clara”. Asimismo, la esencia del lema jesuita ‘En todo amar y servir’, le anima a entregarse por completo a Dios y a su Iglesia, “algo que todo sacerdote debería tener presente en su formación y en su ministerio”, añade.

Su autor espiritual de referencia es Jacques Philippe. Pero uno de los últimos libros religiosos que leyó y le impactó profundamente fue ‘Mi maestro fue un preso del cardenal Carlos Osoro, sobre sus experiencias como capellán de prisión. “Una muestra de que nunca es tarde para el arrepentimiento y la conversión, para volver hacia el Señor y reorientar la vida según el Evangelio”. De la vida de los santos, destacaría a un sacerdote de Jaén, Pedro Poveda, “por su preocupación por los niños pobres y las jóvenes que no tienen acceso a la educación adecuada, así como por su profunda espiritualidad. Fue un verdadero sacerdote según el corazón de Jesús”. También tienen mucha importancia para él los santos anónimos, los santos “de la puerta de al lado, quienes también pueden ser buenos ejemplos de vida cristiana”.

El mes de septiembre recibió el ministerio del diaconado y Lukasz expresa sentimientos de “plena confianza en el Señor. Si Él quiere le serviré, primero como diácono, después como sacerdote, e iré adonde quiera enviarme, donde haya necesidad”.  Al joven que se esté planteando la vocación “le diría que sea valiente y que al menos lo intente. Si un joven logra descubrir su vocación y la sigue será lo mejor que le va a pasar en su vida. Hasta las renuncias que tenga que hacer serán dulces, porque el Señor siempre las recompensa con creces. Así que, fíate del Señor, Él nunca falla”.

viernes, 4 de octubre de 2024

María me presentó dos coronas

Del sitio Enciclopedia Mariana:

El padre Maximiliano Kolbe, nació en Polonia, en el seno de una familia muy modesta, pero profundamente religiosa. Fue bastante travieso hasta el día en que su madre se preguntó: “Pobre hijo mío, ¿qué va a ser de ti?”.

Esta pregunta le sacude. Luego le confesó a su madre un hecho fundamental: “Recé mucho a la Santísima Virgen para que me dijera qué iba a ser de mí. Entonces se me apareció sosteniendo dos coronas, una blanca y otra roja. Me miró con cariño y me las ofreció. La blanca significaba que siempre seré puro y la roja que seré mártir. ¡Acepté ambas!".

El 17 de febrero de 1941, agentes de la Gestapo detuvieron al P. Maximiliano y a otros cuatro hermanos, a quienes llevaron primero a la prisión de Pawiak en Varsovia (Polonia). Allí el Padre, golpeado violentamente por ser sacerdote, escribió a sus hermanos religiosos que permanecieron en Niepokalanow: “La Madre Inmaculada, amabilísima, siempre nos ha rodeado de ternura y siempre velará por nosotros. Dejémonos llevar por Ella, cada vez más perfectamente, adonde Ella quiera y cualquiera que sea su buena voluntad, para que, cumpliendo hasta el final con nuestros deberes, podamos, por el amor, salvar a todas las almas". 

Unos días después, el padre Kolbe fue trasladado al campo de Auschwitz.

sábado, 8 de junio de 2024

Que países están consagrados al Inmaculado Corazón de María

Del sitio Aleteia:

Si bien el mundo entero ha sido consagrado varias veces al Inmaculado Corazón de María por varios papas, alrededor de cincuenta países han recibido ese nombre desde la segunda mitad del siglo XX.

Volverse a María en las pruebas y los sufrimientos es lo que siempre han hecho papas, sacerdotes y fieles.

Es en las manos de esta Madre, es a su Corazón Inmaculado – al que hemos confiado varias veces a toda la humanidad perturbada por el pecado y desgarrada por tantas tensiones y conflictos – que pongo esta intención en particular: que a través de su intercesión, la humanidad descubre y recorre el camino de la penitencia, ¡el único camino capaz de conducirla a la reconciliación total!", así explicó Juan Pablo II en su exhortación apostólica Reconciliatio et poenitentia para explicar el proceso de consagración a María ya su Inmaculado Corazón. En 1942, cuando Europa estaba dividida, Pío XII consagró el mundo entero al Inmaculado Corazón de María. En plena guerra, Juan Pablo II renovará este gesto.

Pero más allá de las consagraciones pontificias que conciernen al mundo entero, unas cincuenta naciones han sido consagradas por sus obispos al Inmaculado Corazón de María.

Los obispos portugueses consagraron Portugal el 13 de mayo de 1931. Polonia fue consagrada en 1946 y Australia en 1948. Más recientemente, Congo fue consagrado al Inmaculado Corazón de María el 4 de febrero de 2017, en presencia del Cardenal Parolin, Secretario de Estado de La Santa Sede.

El 25 de marzo de 2020, al inicio de la pandemia del Covid-19, 24 países fueron consagrados al Inmaculado Corazón de María y al Sagrado Corazón de Jesús en Fátima para invocar la protección del Señor y de la Virgen María en el rostro de la epidemia. Muchas ciudades, regiones y diócesis también han sido consagradas al Inmaculado Corazón de María.


lunes, 20 de noviembre de 2023

De "rey de las discotecas" a sacerdote en silla de ruedas

 

Del sitio Camino Católico:

"Cuando me recuperé del trágico accidente y supe que no podría caminar, sorprendentemente no me impactó demasiado. Tal vez fue precisamente porque había estado en contacto antes con usuarios de sillas de ruedas. En ese momento pensé: ‘Es difícil, pero aparentemente así es como se supone que debe ser. El Señor Dios probablemente tiene un plan en esto.’ Le di gracias porque me había dejado con las manos y la cabeza funcionando, que es lo más importante para el sacerdocio. Puedo celebrar la Eucaristía, administrar el sacramento de la reconciliación y predicar. Recientemente, en un retiro que dirigí para jóvenes, aprendí, solo de los jóvenes, que ‘con tus pies no puedes salvarte a ti mismo, solo con tu corazón’. Esta verdad me está iluminando cada vez más"

Marek Balwas, en la escuela técnica fue el "rey de las discotecas", pero finalmente eligió a Dios. Como seminarista, se ocupó de las personas con discapacidad. Con ellos iba a reuniones y retiros, hablaba de la vida y, sobre todo, nunca pasaba indiferente ante su sufrimiento. Luego, a la edad de 33 años, su vida cambió drásticamente: después de un accidente automovilístico, él mismo terminó en una silla de ruedas.

"Una de las primeras cosas que le dije a Dios fue darle las gracias por dejarme unas manos y una cabeza que funcionan, que es lo más importante en el sacerdocio", dice el padre Marek Balwas a Aleteia.

Mientras se sitúa frente al altar en una silla de ruedas, cae el silencio. Los jóvenes para los que suele dirigir retiros lo miran con interés. Piensan: "Le daremos una oportunidad, parece que no nos envenenará". "No estoy tratando de fingir ser otra persona. Todo el mundo tiene una opción en su vida, pero no todo el mundo lo sabe", explica el clérigo.

El padre Marek Balwas se llama a sí mismo "el burro sobre ruedas de Dios" porque, dice, lleva a Jesús a la gente. Vive en una casa para sacerdotes en Ciechocinek (Polonia) desde donde viaja por todo el país predicando retiros y encontrándose con jóvenes, hablando con ellos y compartiendo sus experiencias inusuales.

Nadie hubiera imaginado que un joven tan luchador, que en su momento fue el "rey de las discotecas", vendría a elegir el sacerdocio. Había sido monaguillo desde los ocho años. En el último grado de primaria obtuvo un promedio de 4,3. Podría haber ido a la escuela secundaria, pero decidió ir a una escuela vocacional. "Allí no había que estudiar tanto", dice al explicar la decisión que tomó hace años.

Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que un título como cerrajero mecánico no lo ayudaría a realizar sus planes para el futuro. Así que continuó sus estudios en una escuela técnica nocturna, lo que le permitía trabajar durante el día. Se levantaba todos los días a las cinco de la mañana e iba a trabajar en una mina de lignito, y por la tarde iba a la escuela. Todos los miércoles se volvía loco en la pista de baile de la discoteca local.

Cuando tenía 15 años, ayudó a construir la basílica de Nuestra Señora de Licheń. Allí conoció a seminaristas que atendían a personas con discapacidades. "Pensé que a mí también me gustaría, pero entonces tendría que ser sacerdote", dice.

Su entusiasmo por el sacerdocio se enfrió con el consejo del vicario que servía en su parroquia natal. Sugirió que antes de tomar una decisión tan importante primero debería terminar la escuela técnica, conseguir un trabajo de tiempo completo o incluso enamorarse.

Según este sacerdote, sólo se puede elegir bien si se es plenamente consciente de a lo que se va a renunciar.

«Le dije al Salvador: ‘Señor Jesús, sé que para ser sacerdote debo graduarme’, y por algún milagro… pasé”, nos cuenta el padre Marek Balwas.

También explica que todas las valiosas experiencias que ha adquirido le han demostrado que Dios es lo más importante en su vida. Recibió su formación sacerdotal en el seminario mayor de Wloclawek.

El diablo lo tentó con dudas, así que quemó su libreta con direcciones y números de teléfono. Pidió a Dios que lo capacite para ser un buen sacerdote, no para buscarse a sí mismo, sino para saber dar a Jesús a las personas.

Durante su primer año, recibió una oferta para participar en encuentros para personas con discapacidad.

"Acepté sin dudarlo. Al final del año académico, decidí hacer un viaje de verano con discapacitados a Gdynia. Cuidar a los discapacitados fue un sueño hecho realidad para mí después de muchos años desde mi memorable estadía en Licheń. Con estos enfermos teníamos que hacer de todo: desde vestirlos y lavarlos hasta llevarlos a comer, alimentarlos o salir a caminar. Oramos, jugamos y hablamos con ellos. Vivimos juntos penas y alegrías, compartiendo también dudas. Lo recuerdo como un tiempo hermoso, porque lo dediqué a ayudar a otras personas."

También admite que fueron las personas con discapacidad las que le enseñaron a orar, vivir y apreciar las cosas que tenemos a nuestro alcance, de las que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta.

"Muchas de estas personas nunca caminaron y nunca pudieron vestirse o comer por sí mismas. Tenían manos que no funcionaban bien, eran ciegos o se movían en una silla de ruedas. Mi corazón se rompió en pedazos al ver este sufrimiento humano. Recuerdo haberle preguntado a Dios en ese momento por qué permite esto", explicó el sacerdote. La respuesta provino de las mismas personas que sufrían. Era difícil no darse cuenta de cómo podían disfrutar de la vida y estaban agradecidos por cada muestra de bondad y cordialidad humana.

"Recuerdo un hermoso día soleado que fuimos a la playa y llevé a un niño en silla de ruedas conmigo. Condujimos hasta la playa y lo llevé de la silla de ruedas a una manta donde  podía sentarse. Cuando me admitió que nunca había estado en el mar, inmediatamente lo tomé en mis brazos y nos metimos al agua. Tocó el agua del mar con las manos, luego con la boca, y exclamó: ‘¡Salada en verdad!’», cuenta Marek. Luego, agrega, "me alegré de que pudiera vivirlo, porque al poco tiempo de ese viaje enfermó de sepsis y murió".

Cuando tenía 33 años, a consecuencia de un accidente de coche se fracturó la columna y sufrió una lesión medular en la vértebra T4. Desde entonces, él también ha estado en silla de ruedas.

"Cuando me recuperé del trágico accidente y supe que no podría caminar, sorprendentemente no me impactó demasiado. Tal vez fue precisamente porque había estado en contacto antes con usuarios de sillas de ruedas. En ese momento pensé: ‘Es difícil, pero aparentemente así es como se supone que debe ser. El Señor Dios probablemente tiene un plan en esto.’ Le di gracias porque me había dejado con las manos y la cabeza funcionando, que es lo más importante para el sacerdocio", explica.

"Puedo celebrar la Eucaristía, administrar el sacramento de la reconciliación y predicar. Recientemente, en un retiro que dirigí para jóvenes, aprendí, solo de los jóvenes, que ‘con tus pies no puedes salvarte a ti mismo, solo con tu corazón’. Esta verdad me está iluminando cada vez más. Después de todo, las piernas no son lo más importante. Mucho más importante es la plena confianza en el plan de Dios, con el corazón", añade.

"Me di cuenta de que el Señor Dios, al dirigirme hace algunos años para acompañar a las personas con discapacidad, me estaba preparando lentamente para mi destino", explica el clérigo.

El sacerdote tiene un acercamiento increíble a los jóvenes. En los foros en línea, los jóvenes hablan de su corazón de oro, así como del hecho de que nunca lee una página cuando predica y, sin embargo, transmite un significado profundo en su mensaje. El hecho de que utilice una silla de ruedas hace que los oyentes acudan con más frecuencia y en mayor número a los retiros que dirige.

"Organicé y dirigí retiros para personas con discapacidad en Licheń. También participé en la peregrinación a pie de Wloclawek a Jasna Gora. Lo que me ayuda a vivir es la oración y una sonrisa. En oración me presento ante Dios tal como soy, sin pretensiones, a menudo con lágrimas en los ojos. Solo Dios sabe el dolor y el sufrimiento que experimento, abriendo mis ojos y esperando ese bendito momento en el que terminará el día. Sin embargo, a pesar de la tristeza y tal vez también un poco de dolor ante Dios, ¡estoy sonriendo!", dice el padre Marek Balwas.

El sacerdote a veces ha visto lástima en los ojos de otras personas. Admite que no le gusta y que no busca la simpatía de los demás. Celebra misa en la capilla de su casa, evangeliza en las estaciones de radio y viaja a donde se le necesita. Siempre encuentra tiempo para hablar.

El clérigo recuerda cómo un día se le acercó un joven que le pidió la confesión y le dijo que se quería suicidar más tarde. "Confesó que le había prometido a su abuela que si alguna vez quería hacerse algo a sí mismo, primero se confesaría", recuerda el padre Marek Balwas. El sacerdote le indicó que diera un largo paseo y reflexionara sobre su vida. "Tan pronto como se fue, agarré el rosario y le pedí a la Virgen que lo obligara a regresar a mí aquí, para que no se hiciera nada malo en el camino". El joven volvió a contarle su historia.

"Resultó que cuando salió de prisión, su prometida lo dejó por otro hombre, lo que provocó que perdiera el sentido de su vida. Así que le pedí que regresara a su ciudad natal, buscara un trabajo y reconstruyera su vida. También le di dinero para un boleto. Llamó un mes después diciendo que había encontrado trabajo y quería devolver el dinero del billete. Solo le pedí que rezara por mí", dice.

"No culpemos a Dios por el mal", agrega.

"Está más allá de imaginar cómo Satanás puede estropear una vida humana. Lo más importante es no dejar que nos quite las ganas de vivir. En muchos casos, nosotros mismos somos los responsables del desorden en nuestras vidas", subraya.

El reverendo Marek explica que lo más difícil es seguir a Jesús constantemente, pase lo que pase. Añade, sin embargo, que después de todo, sólo una vida así, en relación con Él, tiene sentido. "Nada es imposible para Dios. La gente piensa que las cosas ya están tan desesperadas en sus vidas que nunca les volverá a pasar nada bueno. Pero siempre hay una salida, especialmente para un creyente que quiere cambiar algo en su vida", dice el sacerdote.

"Tenemos que tener cuidado para no perder lo bueno entre las dificultades de la vida cotidiana. Siempre hay una oportunidad de convertirse, de empezar una nueva vida. Los planes de Dios son extraños y misteriosos. Bendigo de corazón a todos los que lean este texto", añade.