Dedicado a la oración preferida de María Santísima, que por desgracia cada vez se reza menos, para agradecer, pedir gracias, ganarse el Cielo y divulgarla a todos
Encargada por el papa Benedicto XV en acción de gracias por el fin de la Primera Guerra Mundial y terminada por el artista romano Guido Galli en 1918, una estatua de mármol de María entronizada se encuentra colocada en lo alto contra la pared. Debajo de la estatua hay una inscripción que dice: "Ave Regina Pacis" —"Salve, Reina de la Paz"—.
La mano izquierda de María está levantada y extendida hacia el mundo en un gesto que parece decir: "¡Ya basta! ¡Detengan la guerra y la violencia!". En su brazo derecho sostiene a Cristo, representado como un niño pequeño que sostiene una rama de olivo, símbolo de la paz, esperando la señal de su madre para dejarla caer de sus dedos y que descienda hacia la paloma que espera abajo, sentada junto al trono y lista para volar, con un ala ya levantada y los ojos fijos intensamente en la rama que Cristo tiene en la mano.
Los ojos de María miran con amor hacia los espectadores que están abajo.
Junto con la imagen, el presidente, un cristiano no confesional, añadió las palabras: "¡Feliz cumpleaños, María, Reina de la Paz!".
¿Por qué en el mensaje de Fátima el Rosario es tan importante, cuando esta oración se conoce y se practica desde el siglo XIII?
Desde que Nuestra Señora reveló el Rosario a Santo Domingo en el siglo XIII, muchos santos han difundido esta devoción. La Virgen María no esperó a aparecer en Fátima para recordar la importancia del rosario, ya que en muchas apariciones no dejó de decir que era el medio por el que acudiría en ayuda de sus hijos. Pero en Fátima, la oración del rosario es uno de los puntos centrales del mensaje de la Virgen María.
¿Por qué el rosario ocupa un lugar central en el mensaje de Fátima, cuando la Virgen María también reveló a los niños la importancia de la penitencia y la devoción a su Inmaculado Corazón, y se produjeron prodigios? Porque fue en torno al rosario donde se desarrollaron los grandes acontecimientos. En cada aparición, desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917, Nuestra Señora recomienda insistentemente a los niños que recen el rosario todos los días para que termine la guerra. Basta con leer los relatos de las apariciones para darse cuenta de la conmovedora manera en que les enseñó el rosario. Además, el 13 de octubre, se presentó como "Nuestra Señora del Rosario".
Por último, si lo que más nos llama la atención en Fátima son los prodigios, como el milagro del sol, lo principal que hay que recordar, poner en práctica y difundir son las recomendaciones de Nuestra Señora. El rosario es una recomendación a la que debemos responder "para que el mundo cambie", ¡nos lo prometió Nuestra Señora!
¿Se extiende el mensaje del Rosario de Fátima más ampliamente a todos los tiempos? Efectivamente, y es por medio del sencillo Rosario que Nuestra Señora en Fátima dijo querer reformar las almas y salvar el mundo.
Lamentablemente, constatamos que el mundo aún no se ha convertido y que sigue teniendo los mismos problemas: los pecados del mundo moderno abundan; el hombre quiere ser su propio Dios y se niega a reconocer a Jesucristo y a su Iglesia, a Dios y a sus leyes. El Papa Benedicto XVI, en 2011, dijo que la profecía de Fátima era "la más importante de los tiempos modernos".
Sin embargo, en este mes de octubre, mantengamos la confianza en la eficacia divina del Rosario, porque hoy nuestro mundo está viendo cómo se cumplen algunos frutos del mensaje de Fátima: es cierto que Rusia ha difundido durante mucho tiempo sus errores, pero hoy este país no se avergüenza de sus raíces cristianas.
¿Confirma el mensaje de Fátima sobre el Rosario lo que dice la Iglesia? Desde el siglo XIII, muchos papas han recordado la importancia del rosario. ¡San Juan Pablo II lo convirtió en su oración favorita! Fue sobre todo el papa León XIII quien le dio impulso. Recordaba la importancia del rosario con tal insistencia que se le llamaba "el papa del rosario". Fue él quien, en 1883, ordenó que el mes de octubre se dedicara al Rosario y escribió 12 encíclicas sobre este tema. ¡Fátima confirma, pues, la voz de los papas!
Más aún, ante los males de la Primera Guerra Mundial, el papa Benedicto XV decidió movilizar a toda la Iglesia mediante el Rosario para obtener la paz. Su carta, fechada el 5 de mayo de 1917, acababa de ser publicada en la prensa de diferentes países cuando, el domingo 13 de mayo, Nuestra Señora del Rosario se apareció en Fátima con el rosario en la mano. ¡Era evidentemente la voz del Cielo respondiendo a la del Vicario de Cristo!
Este 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, siempre es especial en Polonia, y también para los que investigan la huella protectora de María en la historia de Europa: en esa fecha se celebra el llamado "milagro del Vístula", en 1920, un momento clave de la historia del continente.
El Ejército Rojo de la Unión Soviética, después de la Revolución y
llevando las de ganar en la Guerra Civil rusa, invadió Polonia yllegó, el 13 de agosto, a Óssow, un pueblecito a diez kilómetros de Varsovia. Era un ejército de veteranos endurecidos y animados por sus victorias. Su objetivo era ocupar Polonia y, después, extender la revolución comunista por toda Europa Oriental, quizá incluso hasta Berlín y más allá, en un continente debilitado, troceado y desorganizado tras la Primera Guerra Mundial.
Frente a ellos, en Varsovia, no había buenas tropas:
los soldados polacos más experimentados estaban maniobrando lejos de la
capital, intentando una maniobra envolvente. A defender Varsovia se habían quedado jóvenes scouts, estudiantes y voluntarios sin formación militar, que de hecho habían sido reclutados simplemente para realizar tareas de orden y logística.
Y sin embargo, estos jóvenes sin experiencia de combate ni entrenamiento resistieron a los veteranos del Ejército Rojo y lo hicieron huir.
Resistiendo asombrosamente el 14 y 15 de agosto, posibilitaron el
contraataque que derrotó a los soviéticos y salvó Europa Oriental.
Mateusz Solinski, en unartículo en PolskiMagazyn.uk, detalla los elementos marianos y religiosos que enmarcaron la guerra y sus hechos.
Con la caída del Imperio Ruso, la derrota del alemán y el
desmantelamiento del Imperio Austro-húngaro al acabar la Primera Guerra
Mundial, nacía un nuevo estado, Polonia, en guerra con el Ejército Rojo desde febrero de 1919. En 1920 parecía claro que los comunistas iban ganando. El país se movilizó, especialmente desde lo espiritual.
El 19 de junio de 1920, en la Plaza de la Ciudad Vieja de Varsovia, Polonia fue encomendada al Sagrado Corazón de Jesús ante las autoridades eclesiales y estatales.
En julio, los obispos, reunidos en el santuario mariano de Jasna Gora, encomendaron el país al Corazón de Jesús y proclamaron solemnemente aMaría como Reina de Polonia.
El 6 de agosto (fiesta de la Transfiguración)se convocó al país a una novena de oración por el país que acabaría el 15, día de la Asunción de la Virgen. El Papa Benedicto XV animó a orar pidiendo un milagro para Polonia.
Viendo acercarse a los rojos, huyeron de Varsovia todos los embajadores, excepto el Nuncio vaticano (quien sería el futuro Pío XI).
Los obispos polacos pidieron oración a todos los católicos del mundo
en una carta elocuente: "el bolchevismo, que ha ‘envenenado’ y saqueado
Rusia, se está dirigiendo en forma amenazadora hacia Polonia […]. Para el
enemigo que lucha contra nosotros, Polonia no es el último destino de su marcha; es más bien un escenario y una plataforma de lanzamiento para conquistar el mundo.
[…] Polonia es la última barrera en el camino del bolchevismo hacia la
conquista del mundo. Si se derrumba, el bolchevismo se extenderá por
todo el mundo, con todo su poder destructivo".
En Italia, el periódico socialista Avanti!se reía de las oraciones del Papa Benedicto XV con estas palabras: "El Papa confía en la intercesión de la Virgen.
(…) ¡Va listo el pontífice romano si cree en la eficacia de la Virgen!
Tres millones de soldados visten el uniforme ruso. (…) Estos soldados y
sus cañones valen mucho más que todos los rosarios del mundo".
En realidad, en Polonia no había 3 millones de soldados rojos, sólo
800.000, aunque mucho más veteranos y entrenados que la inmensa mayoría
de los defensores polacos.
El inglés Lord Edgar D’Abernon, miembro de una misión anglo-francesa
en Polonia, escribió que no se podía caminar por Varsovia porquehabía una procesión en cada calle. El 8 de agosto se trajeron a la capital las reliquias de los beatos Andrés Bobola y Wladislaw de Gielniow, y los fieles acudían a rezar ante ellas.
También abundaba la devoción mariana entre los generales polacos. El generalJózef Haller, miembro de un sodalicio de la Virgen María, un año antes de
empezar la guerra había ido en peregrinación a Jasna Góra con todos sus soldados. Sus discípulos llevaban una imagen de la Virgen de Czestochowa en sus estandartes.
El mismo Mariscal Pilsudski, máxima autoridad polaca, vencedor de la guerra y verdadero fundador de la nueva Polonia, rezaba cada día a la Virgen de Ostra Brama
(al menos según recoge la prensa afín) y la imagen de esta advocación,
ligada a las murallas de Vilna, se grabó en su urna funeraria.
La ofensiva bolchevique a las puertas de Varsovia se frenó en dos
lugares: en Ossow en 14 de agosto, y en el pueblo de Wólka Radzyminska
el 15 de agosto.
En Ossow, los veteranos fusileros rojos de Witold Putna,
llamados "la División de Hierro", se enfrentó a un batallón de scouts y
estudiantes de secundaria. Y los muchachos polacos mantuvieron su posición. Se atribuye su coraje a su capellán, Ignacy Skorupka, de 27 años, que daba ejemplo en primera línea.
Una nota militar del 16 de agosto dice que dirigía una carga con un
crucifijo en alto cuando le alcanzó una bala. Otra versión es que le
alcanzó una bala perdida mientras intentaba realizar la unción de los enfermos a un soldado agonizante, lo que encaja mejor con su condición de no combatiente.
Pero prisioneros rusos declararían, tiempo después, que vieron a la Virgen María, tal como se representa en la advocación de Nuestra Señora de Gracia en Varsovia,
patrona de la ciudad (manos abiertas, una corona y luz sobre su
rostro), rodeada de húsares, en la lucha con el padre Skorupka, y que
eso asustó e hizo huir a los bolcheviques.
El otro gran momento fue sucedió al día siguiente en Wólka
Radzyminska. Al lugarteniente polaco Stefan Pogonowski se le había
ordenado defender una posición. Sin embargo, esa noche realizó un ataque inesperado y afortunado contra los rusos, que huyeron de manera caótica.
De nuevo, varios testigos dicen que los rusos -no los polacos- vieron a
la Virgen. Por ejemplo, el sacerdote Wieslaw Wisniewski dice que a su
bisabuelo, que estaba presente, unos rusos le dijeron que habían visto a
la Madre de Dios sobre la capital polaca y no podían luchar contra
ella.
El general polaco Zeligowski escribió que ese ataque nocturno fue a golpear, por azar o providencia, al sitio más débil de las lineas rusas,
y su huida se contagió. Tres endurecidas brigadas soviéticas que
llevaban meses de victoria en victoria se retiraron creando gran caos y
confusión. A partir de ahí, se salvó Varsovia y se ganó la guerra.
Siete meses después se firmaría la paz. Habían muerto unos 70.000 soviéticos frente a unos 47.000 polacos.
Más de 100.000 soviéticos fueron hechos prisioneros o huyeron a
territorio alemán. Polonia lograba un territorio importante, aunque
-contra la voluntad de Pilsudski- dejaba a sus aliados ucranianos solos
contra los bolcheviques.
Los soviéticos volverían 18 años después, en 1939, repartiéndose el
país con los nazis al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, un siglo
después, el país recuerda a sus héroes y valorala gran riqueza que es la paz, por la que muchos dan gracias a Dios y a la Virgen.