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miércoles, 19 de noviembre de 2025

En las trincheras no hay ateos

 


Adaptado del sitio Ekatthimerini.com por el sitio María de Nazareth:

Los ucranianos que lucharon en Donetsk y Kharkiv guardan cicatrices visibles de la guerra y un profundo trauma psicológico. Llegaron a Monte Athos en busca de momentos de reflexión y paz, en peregrinación sanadora.

Román permaneció en silencio por un momento, apoyado en sus muletas de metal frente al icono de la Virgen María. Luego, con reverencia, dejó sus muletas, como un soldado dejaría su arma, y ​​se tendió boca abajo para orar. No se arrodilló, como es costumbre entre los fieles, porque le falta una pierna: resultó gravemente herido en una trinchera, en algún lugar al este de Ucrania. Con esfuerzo se levantó, besó el icono y murmuró algo que solo la Virgen María pudo oír. Luego sus compañeros lo imitaron, uno tras otro.

Román es uno de los 24 veteranos ucranianos de la guerra con Rusia, todos ellos afectados por un grave trastorno de estrés postraumático, que acudieron a Monte Athos, un santuario de consuelo, para rezar por la salvación de sus almas. La vida de Román cambió desde aquel día de 2015 cuando, durante una batalla cerca de Donetsk, fue herido y los médicos tuvieron que amputarle la pierna por encima de la rodilla. “Al principio fue difícil, pero poco a poco me fui acostumbrando y ahora trato de vivir con normalidad”, nos dijo.

Partió en buena salud para defender a su país, pero regresó de los combates marcado física y emocionalmente. A veces, en su desesperación, se decía a sí mismo: “Hubiera sido mejor si hubiera muerto”. Se inscribió en un programa de apoyo sicológico, lo que le ayudó, dice. También buscó escapar del túnel de su depresión a través del deporte. “Entreno casi todos los días y hago montañismo, incluso escalé los Cárpatos con muletas”. El deporte me ayuda mucho, me tranquiliza.

Cuando se le pregunta si sus compañeros enfrentan problemas similares, dice que muchos tienen dificultades psicológicas. “Muchos de los que fueron a la guerra, padecen de insomnio, pesadillas y sentimientos de culpa. Los jóvenes que sobrevivieron a las sangrientas batallas regresaron a casa vivos, pero con 'el alma rota' y se dirigieron a Monte Athos acompañados por tres capellanes militares. Se refugiaron en el santuario de la Santísima Virgen, en busca de la 'salvación del alma'”.

 19 - noviembre - 2024

miércoles, 2 de abril de 2025

Mi abuela Anna rezaba seis horas diarias a María

 


Del sitio Un Minuto con María:

El domingo 9 de junio de 2024, el obispo metropolitano Borys Gudziak, de la Arqueparquía Católica Ucraniana de Filadelfia, ordenó diácono a Ihor Demydas. En este extracto de una entrevista, Ihor habla de su camino hacia el sacerdocio, desde sus años como monaguillo hasta sus estudios teológicos en Roma.

¿Cuándo sentiste por primera vez el llamado al sacerdocio? ¿Fue repentino o gradual?

"Honestamente, es una pregunta difícil para mí y no tengo una respuesta definitiva. Sin embargo, me gustaría compartir una pequeña historia sobre mi llamado al sacerdocio, que comenzó en mi niñez.

Creo firmemente que mi bisabuela Anna, que pasaba seis horas al día rezando a la Virgen María, influyó en mi vocación. Cuando mi abuela se ponía a orar, me sentaba a su lado y me gustaba mucho ver pasar las cuentas del rosario entre sus dedos y escuchar el “avemaría”.

Alrededor de los 11 años me uní al grupo de monaguillos de la parroquia San Paraskeva-Pyatnytsia, en mi pueblo de Velyki Birky (Ucrania), lo que me sumergía aún más en un momento misterioso y espiritual.

Recuerdo el mes de mayo, durante el cual la parroquia cantaba todos los días el “Moleben a la Santísima Theotokos”. ¡Era el mes más hermoso! Me encantaba ir a esa liturgia y cantar. No podía permitirme el lujo de perderme ni un solo día de esa oración. Me sentía tan feliz que es difícil expresarlo.

Después de la secundaria, ingresé a una escuela de música, donde estudié durante cuatro años. Pero en mi tercer año sentí que quería ingresar al seminario. Me gustó mucho el canto de los seminaristas. Cuando los vi con sotana, me fascinó tanto su apariencia, que siempre quise vestir ese atuendo. Estos eran sentimientos extraordinariamente misteriosos de la presencia de Dios en mi vida.

Después de terminar mis estudios de música, ingresé al seminario de la ciudad ucraniana de Ternopil, donde estudié durante siete años. Me alegró mucho saberme admitido como estudiante. Recuerdo el momento en que escuché mi nombre en la lista de candidatos. Salí corriendo del auditorio con lágrimas en los ojos, agradeciendo a Dios por este gran regalo.

Posteriormente, mi vocación se desarrolló en la “Ciudad Eterna”, en Roma, donde estudié Teología del Matrimonio y de la Familia en el Pontificio Instituto Juan Pablo II. Hoy doy gracias a Dios sinceramente porque mi vocación me ha  traído al diaconado, primer grado del sacramento del Orden."


jueves, 19 de diciembre de 2024

Tu me llamaste y Yo acudí

 Del sitio Un Minuto con María:

En Rusia, María vino para apoyar a sus hijos que luchaban contra la violencia de la persecución. Josyp Terelya fue arrestado a los 19 años por su resistencia anticomunista en Ucrania. Durante la represión desatada por Jruschov en 1959, fue internado en varios campos.

El 12 de febrero de 1970 fue encarcelado a 165 kilómetros al noreste de Moscú. Estaba en la prisión de Vladimir cuando tuvo la primera aparición de María: “Era de noche, arrodillado en oración, dijo haber sentido 'un calor inusual' fluir por su cuerpo (...). Estando en una prisión helada, comprendió que aquello no era una ilusión (...): 'Debes aprender a olvidar a quienes te persiguieron. Siempre estaré contigo (…). La paz solo llega donde hay justicia. Ora por tus enemigos (…) nadie te hará daño'".

Dos años más tarde, el 12 de febrero de 1972, Josyp tuvo una segunda aparición en condiciones trágicas: “La temperatura exterior era de -20°C. El hielo cubría las paredes de su celda, que estaba abierta. Estaba condenado a morir de frío. Sin la ropa de invierno que le quitaron, gradualmente iba quedando paralizado. De pronto, le pareció que el calor se extendía por toda la habitación: 'Sentí el toque de la mano de una mujer'. Abrió los ojos y vio a la Virgen. María le dijo: 'Me llamaste y vine (...). No crees, pero soy yo. Me llamaste en tus oraciones diarias y vine a ti'".

De pronto, el cuerpo de Josyp recuperó su calor natural. "No saldrás pronto de esta prisión, solo has llegado a la mitad del camino, pero no te preocupes, porque siempre estaré contigo. Aún te quedan muchos años de prisión y sufrimiento por delante (...)". María añadió: "Los ucranianos también tendrán que arrepentirse. Sois un pueblo desafortunado porque os tenéis poco amor unos a otros. Dedicáis vuestras fuerzas, las mejores, a objetivos impíos... Orad y trabajad por la conversión de Rusia a Cristo Rey. No perdáis la fe. El mundo se ha enfriado y no tiene alma como antes del diluvio" (Yves Chiron, op. cit., p. 281 y siguientes).

Como le había anunciado María, Josyp Terelya fue liberado en 1976, encarcelado nuevamente un año después y finalmente liberado el 5 de febrero de 1987. Evidentemente, para la KGB era un caso típico de superstición religiosa. Finalmente, la perestroika de Gorbachov le permitió, así como a otros videntes, vivir en libertado, permitiéndoles vivir orando por la conversión de Rusia tal como se presenta hoy a principios del siglo XXI.

Extracto de Marie de cœur à cœur (“María de corazón a corazón”)
P. Jacques Ravanel
Ediciones Presse de la Renaissance



miércoles, 18 de septiembre de 2024

¿Dudas sobre el poder de la oración? Mira el testimonio de Ucrania

Del sitio Aleteia:

Un líder religioso que lidia con el miedo, la pérdida y el sufrimiento en Ucrania proporciona un ejemplo oportuno para nuestra propia "guerra espiritual".

La Cuaresma es un reto para los cristianos que intentan acercarse a Dios por medio de la oración. Al igual que la ceniza se desvanece de la frente, también lo hace el entusiasmo inicial; a menudo se olvidan los propósitos, incluso en la segunda semana del tiempo de penitencia.

Pero algunas personas en el mundo no tienen más remedio que ayunar y rezar, ya sean madres sudanesas desesperadas por encontrar un bocado de comida para alimentar a sus hijos o familias de Gaza paralizadas por el miedo mientras las bombas caen sobre sus barrios.

Si nuestro propósito cuaresmal de practicar la abnegación y dedicar más tiempo a la oración necesita un reavivamiento, puede sernos útil fijarnos en la experiencia de quienes se encuentran en situaciones extremas.

Tomemos como ejemplo al pueblo de Ucrania. Durante más de 10 años, este país de Europa del Este se ha estado defendiendo de la agresión extranjera, incluida una importante escalada de ataques que comenzó en febrero de 2022.

La guerra ha afectado a todo el mundo, debido al elevado número de bajas militares y civiles, la destrucción generalizada y los frecuentes ataques a infraestructuras civiles. Mientras los políticos y otras personas de fuera de Ucrania sugieren que Kiev ceda parte de su territorio a cambio de la paz, la Iglesia católica de los territorios ocupados está empezando a ser prohibida.

El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, el patriarca Sviatoslav Shevchuk, ha hablado claro desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea por primera vez. Se ha apoyado en una profunda espiritualidad para ofrecer apoyo moral a su rebaño. Basándonos en una entrevista que Su Beatitud concedió a la edición de habla inglesa de Aleteia, nos centraremos en una respuesta espiritual a la guerra que ha ofrecido. Se trata de una espiritualidad que puede ayudar al cristiano de a pie en su propia "guerra espiritual", especialmente durante la Cuaresma.

La oración no es una mera recitación de palabras, ni un ritual, dice Su Beatitud Sviatoslav. La oración es un "poder" que proviene de la comunión con Dios.

Uno podría ser perdonado por considerarlas palabras vacías, algo así como "Nuestros pensamientos y oraciones están contigo". Pero para quienes, en palabras de Su Beatitud, "viven en medio de las adversidades, el dolor, la tragedia y el peligro constante de muerte", no están vacías en absoluto.

Explicó cómo la Iglesia en Ucrania, respondiendo a los efectos de la guerra, está comprometida en un "servicio pastoral en medio de la pena y el dolor, el cuidado pastoral de las personas que sufren". A menudo, quienes atienden a los afligidos, como una joven esposa que acaba de enterarse de la muerte de su marido en el frente, se encuentran con que no tienen palabras significativas que ofrecer."Solo puedes estar presente, llorar con esas personas y compartir su dolor", dice el patriarca.

Pero al compartir el dolor de una persona, un ministro que intenta consolarla lleva ese dolor a su propio corazón."Tienes que tener cuidado con lo que haces con este dolor abrumador en tu corazón", dice Sviatoslav.

Y la única respuesta, dice, es que la persona que consuela a otra debe rezar. "Así es como estamos redescubriendo -en medio de la forma pastoral de acompañar el dolor- la importancia de la oración, porque la oración no es un símbolo, un ritual, una simple ceremonia. La oración es una fuerza que atraviesa el corazón. La oración es comunión con Dios. La oración es algo que te transforma a ti y a la realidad que te rodea".

Al igual que el ayuno y la abnegación pueden ser un poco más fáciles si recuerdas que algunas personas en el mundo se mueren de hambre, la vida de oración de uno puede recibir un impulso al saber que hay buenas razones para rezar.

Kiev fue el principal objetivo de la invasión rusa del 24 de febrero de 2022. La intención de Moscú era "decapitar" al gobierno de Ucrania e instalar un régimen títere. Mientras los misiles aterrizaban en la capital y sus alrededores, una columna de tanques comenzó a desplazarse desde Bielorrusia, país amigo de Rusia, hacia Kiev. Los habitantes de la capital se dirigieron a los sótanos y a las profundidades de las estaciones de metro. La catedral greco-católica de la Resurrección de Cristo convirtió su sótano en un refugio antiaéreo.

En las semanas siguientes surgieron noticias de que agentes rusos también se habían infiltrado en Kiev y planeaban neutralizar a líderes políticos y cívicos que seguramente no cooperarían con los planes de Rusia para Ucrania. En esa lista negra figuraba el nombre de Sviatoslv Shevchuk.

Basándose en experiencias como esa y atendiendo a una población atemorizada durante más de dos años, Su Beatitud atestigua que quienes respondían a las amenazas con espíritu de oración tenían más posibilidades de perseverar en la experiencia.

"Mucha gente diría: 'De acuerdo, es normal que durante el bombardeo de los misiles rusos, la gente se esconda en los búnkeres, en los refugios subterráneos, y tenga miedo'. Pero en medio de ese miedo, depende de lo que haga la gente. Si simplemente están temblando, ese miedo puede destruirles, peor incluso que el misil ruso, porque un misil puede irse y alcanzar otra ciudad. Pero tu miedo puede destruirte", afirma. "Pero si en medio de ese miedo estás cantando, especialmente si estás rezando, podrás transformar tu miedo en una energía especial que te dará la posibilidad de sobrevivir".

Eso, dice, es un "tesoro espiritual" que la gente está descubriendo ahora.

Puede que nuestros propios retos sean mucho menos importantes que vivir bajo el ataque del enemigo. Pero todos tenemos algunos temores. ¿Y si -uniendo nuestras oraciones cuaresmales a las de quienes en todo el mundo se enfrentan a situaciones realmente amenazadoras para la vida- afrontamos esos miedos y los llevamos a nuestra "comunión con Dios"?

lunes, 12 de agosto de 2024

No luchamos con el fusil sino con el Rosario


Del sitio Vatican News:

Dos años después del comienzo de la guerra, el metropolita Mokrzycki relata el horror que sigue sufriendo el país: "Misiles y aviones no tripulados llueven sobre personas y ciudades. Mueren inocentes y muchas personas, incluso niños y sacerdotes, caen en la desesperación o la enfermedad mental". Sin embargo, afirma, "la gente aún tiene fuerza y esperanza. Ven que la única salvación está en Dios y que sólo un milagro puede salvar a Ucrania".

"Lo que me da fuerza, esperanza y fe es que veo que la Divina Providencia no nos abandona y que hay mucha fe en la gente". Dos años después del estallido del conflicto, el arzobispo Mieczysław Mokrzycki, metropolita de Lviv, comparte sus sentimientos en una entrevista concedida a Radio Vaticano - Vatican News, subrayando que en este momento oscuro toda Ucrania está envuelta en una cadena de oración. "Somos combatientes de Dios, no con el fusil, sino con el rosario. No en el campo de batalla, sino de rodillas ante el Santísimo Sacramento".

Excelencia, incluso en Lviv siguen sonando las sirenas y la ciudad está siendo bombardeada. ¿Qué reflexión surge en su corazón ante el segundo aniversario de la guerra a gran escala en Ucrania?

Entre las muchas palabras de las páginas de los Evangelios, me llamó la atención una afirmación de Jesús: "No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos. Porque todo árbol se conoce por sus frutos". Estas palabras son la voz de la verdad para que juzguemos la conducta de las personas que, siguiendo el mal, se convierten en frutos amargos para los demás. Y aunque digan que quieren defender y liberar, vemos que no es así. En lugar de paz, generan guerra. En vez de amor, generan odio. En vez de tranquilidad, engendran miedo. Este es su fruto, amargo y agrio. Nos duele que, unas décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial, tengamos que defender de nuevo nuestra libertad y reflexionar sobre cómo los seres humanos son incapaces o no saben recordar los horrores que la guerra dejó tras de sí. Nosotros, en cambio, nos acordamos perfectamente: la mayoría sólo de la historia, pero hay personas que recuerdan aquel periodo como una experiencia personal.

Por desgracia, la guerra se ha convertido en la experiencia personal de todos. ¿Cómo es la vida cotidiana hoy en día?

Por desgracia, las actividades militares continúan. Misiles y aviones no tripulados llueven sobre personas y ciudades. Mueren soldados y personas inocentes. Muchas personas resultan heridas, privadas de sus hogares, de sus medios de subsistencia, sin trabajo. Todo esto provoca miedo, ansiedad, incertidumbre. Muchos niños, adultos e incluso sacerdotes caen en la desesperación, la depresión y las enfermedades mentales. En esta situación, la Iglesia se compromete a ayudar a todos. Ayudamos a los soldados que luchan a través del servicio de capellanía, organizamos la distribución de alimentos, medicinas, dispositivos e incluso la compra de drones. Seguimos acogiendo a desplazados internos, organizamos ayuda humanitaria y la enviamos a las zonas de guerra. También proporcionamos esta ayuda a las familias pobres de nuestras parroquias. Organizamos una amplia actividad pastoral para fortalecer en ellos la fe y la esperanza.

¿Cómo se ayuda a la gente a tener esperanza y fortaleza en estos momentos?

Ante todo, invitamos a los fieles a rezar, animados por las palabras de la Carta de Santiago: "Quien de vosotros sufra, rece". Sin duda, hemos experimentado el dolor de la guerra. Por eso, la petición del apóstol es para nosotros una llamada y una tarea. Esto es lo que podemos dar hoy a nuestros seres queridos y a toda Ucrania. Nuestra oración debe ser como el incienso que siempre tiene una sola dirección, de la tierra al cielo. Debe ser el grito de un solo corazón y un solo espíritu. El Papa Francisco también nos pidió: "Que las oraciones y súplicas que hoy se elevan al cielo toquen la mente y el corazón de los dirigentes del mundo, para que pongan el diálogo y el bien de todos por encima de los intereses particulares. Por favor, ¡nunca más la guerra!". Esta es la intención de nuestras oraciones, que se unen a la voz del Santo Padre, que está en defensa de la libertad y de la paz. Por eso, en la experiencia del sufrimiento, nuestra arma en la lucha por la paz es la oración. Somos combatientes de Dios, no con un fusil, sino con el Rosario. No en el campo de batalla, sino de rodillas ante el Santísimo Sacramento. De este modo abrazamos a todo el país con una cadena de oraciones, especialmente por aquellos que, en primera línea de esta guerra demencial, en nuestro nombre y por nuestro bien luchan por la libertad de la patria. De este modo aportamos un sentimiento de seguridad y solidaridad a nuestras vidas. Además de la oración, otra dimensión que construye esperanza y fortaleza es la buena palabra. Hoy llegan noticias de todas partes que no traen optimismo, sino muy a menudo horror.

Por eso brotan de nosotros la esperanza y el consuelo, la buena palabra y el apoyo del espíritu. Las palabras del Señor Jesús: "Sobrellevad los unos las cargas de los otros", se convierten en la tarea que debemos asumir, con la que debemos tendernos la mano unos a otros. Y aquí está la prueba para una actitud de amor basada en las obras. Debemos encontrarnos en esta realidad. El Papa Francisco nos dijo: "El misericordioso es aquel que también sabe empatizar con los problemas de los demás". Y de nuevo: "Que las obras de caridad no sean un modo de sentirse mejor, sino de participar en los sufrimientos de los demás, aun a costa de exponerse e incomodarse". En estos tiempos difíciles, ésta es la actitud que alentamos e intentamos tener, para que la gente vea nuestras buenas obras y alabe a nuestro Padre del cielo.

¿Ha dado frutos el acto de confiar Rusia y Ucrania a la Madre de Dios? En caso afirmativo, ¿cuáles?

Inmediatamente después del acto de entrega de Rusia y Ucrania por el Papa Francisco en el Vaticano, así como en nuestras parroquias y diócesis, vimos que el sábado siguiente el ejército ruso se retiró de Kiev. La Virgen de Fátima animaba a la oración, a la penitencia y a la conversión. Lo vemos también en muchos fieles de nuestra Iglesia y de otros ritos y confesiones. La gente ve que la única salvación está en Dios, que sólo un milagro puede salvar a Ucrania. Y estos son los frutos de la confianza en la Madre de Dios. A pesar de esta difícil situación, la gente no pierde la esperanza. Siguen teniendo mucha fuerza y optimismo. Saben mostrar una gran solidaridad y apoyarse mutuamente. En todo esto, ven la necesidad de la oración y de la acción de la gracia de Dios. Los soldados hablan a menudo del poder de la oración que experimentan y están agradecidos a todos los que rezan por ellos.

Pero, ¿dónde encontrar esperanza en estos tiempos oscuros?

Lo que me da fuerza, esperanza y fe es ver que la Divina Providencia no nos abandona y que hay tanta fe en la gente. Un soldado relató lo que le ocurrió en el frente. Dijo que durante los combates se quedaron sin munición y supieron que se había acabado. No podían salir de las trincheras porque sería una muerte instantánea. Así que, al cabo de un rato, empezaron a saludarse y vieron que se les acercaban soldados rusos. Uno de los soldados ucranianos, que sabía que en esos días habría un funeral por su tío, que también murió en la guerra, rezó: "Señor Dios, haz algo, porque mi familia no sobrevivirá a dos funerales". El soldado dijo que al cabo de un rato los rusos se detuvieron, dieron media vuelta y regresaron. Para él y para nosotros es un milagro tangible, una señal de la intervención de Dios. Otro ejemplo: el hermano de uno de mis sacerdotes trabaja como médico en el frente y una vez le confió a su hermano: "Sabes que no soy creyente, pero sé que sigo vivo sólo gracias a tus oraciones y a las de tus colegas".

¿Se convierte la oración en una fuerza?

En el momento particularmente difícil en que se encuentra Ucrania, velamos ante la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Hoy, cuando la guerra se ha convertido en una realidad, tenemos una necesidad aún mayor de abrazar la Cruz y permanecer unidos a este signo de amor y de salvación, signo de la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio, de la verdad sobre la mentira, de la humildad sobre el egoísmo. En estos momentos difíciles, Ucrania también necesita solidaridad y buenos corazones para seguir adelante.

¿Qué importancia tiene seguir siendo solidarios con la sufrida Ucrania?

Permítame que exprese en este momento mi gratitud a todos los sacerdotes, personas consagradas y fieles de la Iglesia en Ucrania y en el extranjero, especialmente en Polonia, por su hermosa actitud de amor. Esta actitud es el Evangelio vivo de las buenas obras. Fue Polonia la que mostró al mundo el rostro divino del amor. La actitud de los polacos sorprendió a los ucranianos y ellos son conscientes del gran corazón que les mostraron, haciendo gala de su verdadera humanidad y cristianismo. Por último, yo también pediría que no perdamos este rostro divino del amor. Lo necesitaremos durante mucho tiempo, incluso cuando llegue la ansiada paz.

Beata Zajączkowska

jueves, 9 de noviembre de 2023

Soldado ucraniano salvado por rezar el Rosario

 Del sitio Catholic News Agency:

A más de un año del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, un sacerdote católico relató cómo un soldado ucraniano se salvó de morir rezando el rosario.

En una entrevista con ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, el Padre Josafat Boyko, miembro del Instituto del Verbo Encarnado y párroco de la Parroquia de los Santos Cirilo y Metodio en Ivano-Frankivsk, al oeste de Ucrania, explicó que parte de su ministerio consiste en ofrecer dirección espiritual a los soldados que luchan contra la invasión rusa, que comenzó el 24 de febrero de 2022.

En una ocasión, un soldado le contó que, tras abandonar el lugar donde se encontraba para rezar el Rosario, "cayó una bomba" sobre él.

"Así, rezando el Rosario, se salvó de la muerte", relató el sacerdote.

Boyko subrayó que ante el drama de Ucrania, "la voz de la Iglesia es muy importante para decir la verdad".

"La Iglesia tiene que alzar la voz. Tiene que gritar la verdad al mundo sobre la guerra en Ucrania", dijo.

"Mucha gente está muriendo" en Ucrania, dijo, y los ucranianos son conocidos por defender "a su gente y su tierra".

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde el 24 de febrero de 2022, cuando comenzó el ataque armado de Rusia contra Ucrania, hasta el 12 de febrero de este año se han registrado 18.955 víctimas civiles en el país, con 7.199 muertos y 11.756 heridos.

Sin embargo, Boyko señaló que la crisis se remonta a varios años atrás. "Ucrania desde 2014 se encuentra en un estado de guerra no declarada. Rusia comenzó a atacar a Ucrania atacando algunos territorios de la provincia de Donetsk, Luhansk y Crimea", dijo.

Ante la actual crisis humanitaria, dijo el sacerdote, "las iglesias en muchos lugares se han convertido en refugios para las personas que tuvieron que abandonar sus hogares a causa de la guerra. Así que la Iglesia como institución empezó a ser como una organización que ayudaba a obtener alimentos de varios países del mundo para los pobres y necesitados".

Además, Boyko dijo que "emitimos online el canal Josaft Boyko en YouTube y rezamos por la paz".

También es posible que la gente "que no tiene iglesia" pueda acceder a las oraciones "a través de internet", explicó.

El sacerdote ucraniano subrayó que "seguimos predicando el Evangelio y seguimos rezando por la conversión de Rusia, así como lo que dijo Nuestra Señora de Fátima en 1917, cuando pidió rezar por Rusia".

"Queremos promover la paz y no el rencor", subrayó.

Desde el comienzo de la guerra, en la parroquia se han dedicado a distribuir alimentos y ropa a los pobres y a los soldados.

jueves, 2 de noviembre de 2023

El Rosario es el arma mas poderosa en la lucha del bien contra el mal

 

Del sitio Gaudium Press:

El obispo auxiliar de la diócesis de Kharkiv-Zaporizhia, Mons. Jan Sobilo, aseguró que el rezo del Rosario es el arma más poderosa en la lucha espiritual del hombre entre el bien y el mal.
Esperanza en la protección de Dios.

"Aquellos que sienten miedo y han perdido la esperanza experimentan la certeza de la protección de Dios a través del Rosario y recobran el valor", dijo el prelado durante el Festival Internacional de la Juventud en Medjugorje.

En los últimos años se han distribuido millones de rosarios en Ucrania, y muchas personas que de alguna manera estaban alejadas de la Iglesia han aprendido a invocar a la Madre de Dios a través de esta oración, la preferida de la Virgen.

Mons. Sobilo dijo también que la guerra no sólo existe en la vida real, sino también en la espiritual. "Cada pecado grave es como un cohete que destruye ciudades y ayuda a que la guerra continúe. En cambio, la conversión, la oración, el ayuno y la humildad pueden acabar con las guerras y hacer posible lo imposible", aseguró.

"La oración, los sacramentos y la palabra de Dios son la ayuda decisiva para vencer al mal en esta batalla, para ser fieles a Dios incluso en las circunstancias más difíciles y para volver a tender puentes para luchar contra los enemigos".

El prelado dijo también que en las últimas semanas había hablado con varios soldados ucranianos que afirmaron haber encontrado en la oración y el ayuno la ayuda y la protección que necesitaban en momentos especialmente peligrosos. "Muchos soldados llevan el rosario al cuello, como David llevaba su honda contra Goliat", dijo el obispo auxiliar.