Dedicado a la oración preferida de María Santísima, que por desgracia cada vez se reza menos, para agradecer, pedir gracias, ganarse el Cielo y divulgarla a todos
¿Quién celebrará dignamente las alabanzas de su santísima Asunción? ¿Quién puede decir con qué felicidad Ella salió de su cuerpo, con qué felicidad vio a su Hijo, con qué alegría avanzó hacia el Señor, rodeada de coros de ángeles, llevada por el celo diligente de los apóstoles? Mientras tanto ella contemplaba al Rey en su belleza y veía a su Hijo esperarla en la gloria, libre de toda pena, tal como ella había sido exenta de toda mancha. Ella dejó la morada de su cuerpo para permanecer eternamente con Cristo. Ella pasó a la visión de Dios y su alma bienaventurada, más brillante que el sol, más elevada que el cielo, más noble que los ángeles, la exhaló hacia el Señor. (…)
Cuando vamos a la fuente de la vida, vamos a la vida. De la vida, de su flujo incesante, se bebe la vida eterna. Antes de su partida, la Virgen Madre ya ha bebido en esta fuente inagotable, porque en su paso mismo, no fue tocada por el sabor de la muerte en lo más mínimo. Tan bien vio a su Hijo, que ella no sufrió de la separación de la carne. Se lanza, liberada, en una bienaventurada visión y, saciada del rostro tan deseado de Dios, encuentra los venerables habitantes del cielo, prontos a servirla y conducirla.
Hay cuatro preguntas básicas que responder respecto a
Nuestra Señora del Carmen: el origen de su nombre, la especial
vinculación con las gentes del mar, las promesas del escapulario y la
existencia de una orden consagrada a Ella.
¿Por qué Carmen y Carmelo?
El monte Carmelo, de algo más de 500 metros de altura, está situado cerca del mar Mediterráneo dominando lo que hoy es la ciudad israelí de Haifa.
Pero además es un lugar de gran importancia en las Escrituras y uno de
los principales en los que Dios se manifiesta, y donde numerosos profetas dieron culto a Dios, entre los que destacaron Elías y Eliseo. También allí se retiraban en sus cuevas personas para vivir una vida eremítica.
Esta forma de vida fue continuada en los primeros siglos del cristianismo por hombres cristianos que tenían como modelo a Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo Elías como patrón.
Fue ya a mediados del siglo XI cuando devotos y defensores de Tierra Santa procedentes de Europa se instalaron en el monte Carmelo y escogieron como patrona a la Virgen María, donde construyeron la primera iglesia bajo el título de Santa María del Monte Carmelo.
Fue desde allí desde donde empezaría a expandirse la advocación de la Virgen del Carmen, una de las más universales.
¿Por qué el vínculo marinero?
El término latino Stella Maris (Estrella del mar) es uno de
los más antiguos títulos con el que los cristianos han invocado a la
Virgen María y se refiere a la veneración mariana que se estableció sobre este monte. El culto de Elías fue asociado enseguida por los carmelitas al de María.
La tradición relaciona a María con la nube blanca divisada desde la cumbre del Carmelo
cuando el profeta Elías suplicaba a Dios que pusiese fin a una larga
sequía. En esa nubecilla se reconoció la figura de la Virgen. Porque
María por ser la Madre de Dios, es como la nube que da al Salvador, la Luz que nos guía en el mar de nuestra existencia. María se convierte así en la Stella maris:
al igual que los antiguos marineros leían la posición de las estrellas
para marcar su rumbo en el inmenso océano, así la Virgen como estrella
del mar guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro
que es Cristo.
Esta especial relación convirtió a la Virgen del Carmen en protectora especial de quienes viven un continuo riesgo real en un mar que no es metafórico, y donde las tempestades terroríficas tampoco lo son.
¿Qué es el escapulario del Carmen?
En sí mismo, es una forma reducida del hábito religioso de la Orden de Hermanos de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, y por tanto un signo de la relación especial, filial y confiada,
entre la Madre de Dios y quienes se confían a ella con total entrega y
recurren con toda confianza a su intercesión. Por eso se impone con unrito particular, preferentemente de manos de un monje carmelita.
Su finalidad es, sobre todo, recordar a quien lo lleva la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración.
No es, por tanto, un amuleto supersticioso, sino que hace consciente a
quien lo porta de la necesidad de acompasar su vida a los deseos de la
Virgen, esto es, la sumisión a la ley de Dios y el amor a Cristo y al prójimo.
La promesa que hizo la Virgen a San Simón Stock el 16 de julio de 1256 es que quien lo lleve en la hora de la muerte, con las disposiciones de alma citadas, “no padecerá el fuego del infierno“.
¿Qué orden está consagrada a la Virgen del Carmen?
La orden carmelita tiene como nombre oficial el de Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. A mediados del siglo XII, cuando San Bertoldo fundó la ermita de la Orden del Carmelo y varios sacerdotes latinos vivieron en el Carmelo como eremitas.
En 1205, el patriarca de Jerusalén dio a los eremitas del Carmelo unaregla de vida con el ideal del Carmelo: trabajo, meditación de las Sagradas Escrituras, vida contemplativa.
Los Carmelitas tenían como ideal vivir en la forma de Elías y de la
Virgen Santísima a la que tenían gran veneración bajo el título de la
Virgen del Carmen. Sin embargo, por la invasión de los sarracenos, los carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Los que permanecieron fueron masacrados.
Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la
Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos
su Estrella del Mar. Muchos cruzados que regresaban a su patria también conocieron y llevaron con ellos la devoción a la Virgen del Carmelo.
En 1241 el Barón de Grey de Inglaterra regresó de
las Cruzadas en Palestina trayendo consigo un grupo de religiosos del
Monte Carmelo a los que les obsequió una mansión en Aylesford. Diez años
más tarde ocurrió allí la aparición de Nuestra Señora a Simón Stock,
dándole el Escapulario Carmelita que siempre llevan. Los Carmelitas
buscaron propagar su espiritualidad por el continente. En el siglo XIII,
Inocencio IV concedió a los Carmelitas el privilegio
de ser incluidos entre las Órdenes mendicantes (junto con los
Franciscanos y Dominicos).
Si
estás por casarte y estás planeando hacer una despedida de soltera,
esta es tu oportunidad de hacerla más significativa, en compañía de
María
La despedida de soltera, además de ser una tradición es una fiesta
que organizan la mamá de la novia, sus familiares y amigas para aquella
mujer que está por unirse en santo matrimonio. Con el paso del tiempo,
esta celebración ha cambiado bastante, dejando a un lado su verdadera
esencia.
Sin embargo, existe una manera en la que puedes llevar a cabo tu
despedida de soltera, teniendo como invitada principal a la Virgen
María, quien es el mayor y mejor ejemplo de mujer y esposa. Es Ella
quien te guiará en tu matrimonio para poder vivirlo plenamente.
Lupita Ramírez compartió para Aleteia su significativa experiencia
durante su despedida de soltera. Nos habló acerca de un hermoso
concepto que puedes implementar en tu fiesta: la despedida de soltera
Mariana.
"Esta fiesta consiste en involucrar aquellos elementos a los que la
mujer está llamada por esencia. A vivir en la ternura, en el cuidado y
el servicio", comentó Lupita.
Continuó explicando que, en esta fiesta, se destacan puntos que van
más allá de los aspectos materiales, refiriéndose también a la parte
espiritual, haciendo de esta experiencia un momento único y muy
especial.
¿Qué necesito para mi despedida de soltera Mariana?
Si no sabes por dónde empezar, aquí te compartimos los elementos
esenciales para llevar a cabo tu despedida o bien la de una amiga. Aquí
hay unas ideas que te pueden ayudar y su significado.
1. Una imagen de la Virgen María
Este es el principal regalo que se le hace a la novia. Por lo
general, es otorgada por la madre de la novia, la abuela, o alguien muy
cercano a la novia para transmitir la importante figura de María en el
matrimonio. De esta manera, ella estará presente y ayudará a la futura
esposa a renovar su "sí" como María lo hizo como mujer, esposa y madre.
2. Un set de cocina
Este set de cocina, puede incluir desde libros de cocina y
utensilios, hasta un recetario que será de gran ayuda al momento de
cocinar.
En el caso de Lupita, menciona que la comida siempre ha sido
tradición en su hogar, ya que, "es una forma bonita de hacer familia.
Atrás del set que me regalaron había un mensaje que explicaba cómo el
amor de Dios se puede ver reflejado en las cosas simples”.
3. Costurero
Este pequeño artefacto puede funcionar, no solo para arreglar algunas
prendas, sino también para la relación de pareja cuando sea necesario,
pues como mencionó Lupita, habrá momentos difíciles que atravesar en
pareja. Este costurero, simbólicamente, representa la manera en la que
podemos arreglar aquellos desacuerdos o discusiones.
4. Biblia
La Sagrada escritura es sin duda una excelente guía para toda esposa, pues es nada más y nada menos que la Palabra del Señor.
5. Vela
Esta vela representa la luz en la oscuridad y cómo esta puede
iluminar a los esposos con sabiduría y amor durante todo su matrimonio.
De tal manera que la luz y la esperanza nunca se acaben en el hogar.
6. El Evangelio de los Novios
Durante tu despedida, puedes incorporar un espacio en donde se pueda leer el Evangelio de san Juan 2, 1-11, en donde se narra el momento en que Jesús estuvo presente en un matrimonio y obró su primer milagro.
Escuchar y aprender de otras esposas
Para Lupita, este punto fue clave y lo aconseja para la despedida de
soltera, ya que escuchar consejos, de viva voz de su madre, abuelas o
bien de tías y amigas que la acompañaron, hicieron de este momento único
e inolvidable al igual que los consejos compartidos.
El cardenal Robert Prevost, de 69 años, pasa a ser León XIV, sucesor
de San Pedro, pastor de 1.400 millones de católicos. Y ya en sus
primeras decisiones se pueden observar 4 señales marianas, una de ellas
ligada a su predecesor, León XIII.
1. Un agustino ¡en un día de fiesta mariana agustina!
¿Es casualidad que la Iglesia elijaun Papa agustino en el día de Nuestra Señora de Gracia, es decir, un 8 de mayo, que es una advocación agustina?
Efectivamente, desde al menos 1284, los agustinos celebran a la Virgen de Gracia, remarcando la generosidad y gratuidad con la que Dios se volcó en Ella y a través de Ella.
Los misioneros agustinos extendieron su devoción por América en el
siglo XVI, y luego por otros lugares. Cuando una parroquia agustina no
está dedicada a San Agustín, a menudo está dedicada a Nuestra Señora de
Gracia.
En 1806, Pío VIIestableció que los agustinos podían celebrar una fiesta litúrgica por esta advocación el 8 de mayo… y en 8 de mayo, por primera vez en la historia, un agustino es elegido Sumo Pontífice.
León XIV mismo lo remarcó: "Soy hijo de san Agustín, agustiniano, que dijo: 'Con ustedes soy cristiano y para ustedes obispo'».
Al final de su primer mensaje en la Logia o Balcón de las Bendiciones, dijo: "Hoy es el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya. Nuestra Madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cercana, ayudarnos con su intercesión y su amor".
Así, León XIV empieza su pontificado remitiendo la idea de "caminar" a caminar con la Virgen y apoyándonos en su intercesión.
Pero, ¿quién es la Virgen de Pompeya? Pompeya es una
ciudad nueva italiana impulsada en el siglo XIX por una condesa viuda,
Marianna Farnararo y su joven abogado, luego esposo, Bartolo Longo. Les
inspiró e impulsóSanta Caterina Volpicelli (1839-1894), fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón, amiga de Marianna, que los involucró en sus obras de caridad.
En 1872, visitando el Valle de Pompeya y sus arrendadores, Bartolo
Longo notó su estado de abandono, la pobreza de sus mil habitantes y la
parroquia (que era del siglo XI) casi en ruinas. Paseando por el Valle,Longo sintió una voz misteriosa que le decía: "Si propagas el Rosario, serás salvo". Sonó una campana invitando al Ángelus, se arrodilló y rezó.
Luego se multiplicaron las obras de caridad ligadas a la devoción al Rosario. Por ejemplo, exponiendo un cuadro de la Virgen del Rosario había personas que se curaban milagrosamente. Longo escribió un texto llamado "la Súplica a la Virgen del Rosario" -lo que menciona León XIV-, basado en un texto de, atención, el Papa León XIII, la encíclica Supremi Apostolatus Officio, en la que el Papa decía que el Rosario era la forma de enfrentar los grandes males sociales.
El 8 de mayo de 1891, se consagró solemnemente en santuario mariano
de Pompeya, y por eso el 8 de mayo se celebra su advocación y el rezo de
la Súplica, ligada al rezo del Rosario. Diez años después, el santuario fue elevado a Basílica Pontificia por León XIII el 4 de mayo de 1901. Y 124 años después, un obispo agustino se convierte en León XIV en el día de la Virgen de Pompeya.
León XIV podía haberse limitado a hacer la bendición al pueblo (antes
de Juan Pablo II no había discursos del Papa recién elegido, ni
escritos ni improvisados, en el ceremonial no los incluyen). También
podría haberse limitado a dirigir un Padrenuestro.
Pero dijo: "Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre".Y se rezó el Avemaría. Así empezaba esa ligazón con el Rosario tan recomendado por León XIII en Supremi Apostolatus Officio en 1883.
4. Los símbolos marianos del nuevo escudo pontificio
El lema elegido por León XIV es una frase de San Agustín, “In illo uno unum”, traducida como“en Aquel Uno somos uno” (el santo comentaba el salmo 127 y decía "siendo nosotros muchos en Aquel Uno, somos uno"). Es una alusión a la unidad que León XIV quiere en la Iglesia.
El escudo de armas usa el color azul y la flor de lis como símbolo de espiritualidad mariana y ese es su cuarto símbolo mariano de su primer día. Pero también es unguiño al origen de la familia Prevost en Louisiana, región de Norteamérica que perteneció durante muchos años a la Corona francesa (y durante 40 años a la española).
Los otros símbolos del escudo son el corazón (representa el Corazón
de Cristo, su sacrificio, atravesado por amor a la humanidad) y el libro
cerrado (la Palabra de Dios, que a veces es misteriosa, no evidente).
En esta séptima y última entrega, de notas cortas sobre la sagrada esclavitud mariana y el libro ¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres, de autoría de Mons. Juan Clá, trataremos de cómo en la esencia de la sagrada esclavitud está el amor de la Virgen y un querer nuestro de dejarse amar por la Virgen. Ella quiere, pero nosotros ponemos obstáculos.
En nota pasada, repetíamos un mensaje de
esperanza para este género humano miserable de parte de Mons. Juan, y
es que las miserias propias no nos deben desanimar, pues justamente la
más perfecta unión con la Virgen, la de la esclavitud, requiere un
‘vacío’ y un ‘vaciarse’: un ‘vacío’, que es el considerarse un mero y
miserable recipiente para que en él habite María; y un ‘vaciarse’, del
polvo de perla blanca de María a la manera del yeso, en ese recipiente
vacío del esclavo. Hoy veremos que ese ‘vaciarse’, es sobre todo un
deseo infinito amoroso del Salvador y gigantesco de su Madre:
“Debemos tener una confianza absoluta en
el Salvador y en su Madre Santísima, nos dice Mons. Juan Clá en el
primer tomo de su obra. "Nuestro Señor no nos ama en razón de algún
bien que exista en nosotros, sino porque, viendo nuestro nada, siente la
necesidad de ahí infundir el Bien que es Él en esencia. Cuando
encuentra un miserable, el Corazón de Jesús gime de deseo de auxiliarlo,
pues con ese objetivo fue creado y solamente así puede demostrar la
superabundancia de su amor”, expresiones que coinciden con las
manifestadas por los grandes místicos del Sagrado Corazón, como Santa Margarita María, Sor Josefa Menéndez o Santa Faustina Kowalska.
Algo similar ocurre con María Santísima:
“Guardadas las debidas proporciones, lo mismo se pasa con la Santísima
Virgen. ¿Cómo habría de ser diferente si el Corazón de Ella, según la
feliz expresión de San Juan Eudes, es uno con el Corazón de Jesús?”, se
pregunta Mons. Juan.
El fundador de los Heraldos recuerda una
experiencia mística suya, relatada también en el libro, en la que
mientras escuchaba una confesión detrás de un altar sintió un abrazo
místico de la Virgen, inefable. Esa experiencia fue la alegría y el
sostén de sus últimos años, abrazo en el que él sintió el amor
profundísimo de la Virgen, y que le suscitó el siguiente pensamiento:
“Si este, aquel y aquel otro supiesen
cuanto Nuestro Señor y Nuestra Señora los quieren, ¡se tornarían grandes
santos! La dificultad está en juzgar el amor de Jesús y María por
nosotros, según los criterios humanos a que nos acostumbramos, o sea, en
función de nuestra correspondencia y de nuestros méritos”.
“En realidad, ¿qué es lo que Dios espera
para llenarnos con su amor? En primer lugar la simplicidad, virtud
muchas veces ignorada. Cuando el Todopoderoso quiere dejarse vencer por
alguien, Él lo hace por la simplicidad; fue así que Nuestra Señora lo
‘venció’. Tornarnos pequeñitos delante del Altísimo y de su Madre nos
trae ese premio insuperable. Cuantas veces nos quejamos de arideces
espirituales y falta de estímulo interior para la práctica de la virtud.
En esos momentos es el caso de preguntarnos: ‘¿Me estoy haciendo
pequeño?’ La relación con nuestra Soberana y la compresión al respecto
de Ella solo desabrocharán a partir de esa actitud de alma incentivada
por el Divino Maestro en el Evangelio (cf. Mateo 18, 3)”, concluye el
Monseñor.
Es bonito, pues, concluir así esta serie, con un resumen de todo, de lo más esencial dentro de lo esencial:
María Santísima quiere vaciarse en
nosotros, vaciarse en sus esclavos, lo que es una manifestación de su
altísimo amor hacia los hombres. Por medio de este vaciarse, llega
Cristo y particularmente los dones del Espíritu Santo, Esposo Místico de
María Santísima, que en las almas de los esclavos así dispuestos
producirá las maravillas de la gracia, muchas inéditas.
Pero para que esta maravilla ocurra, el
esclavo debe ser consciente de su nada, de su vacío, de su pequeñez. Las
miserias deben ayudarnos a crear conciencia de eso. En ese sentido, la
miseria puede ser el mayor instrumento del miserable, pues debemos
entender que Cristo y la Virgen no nos aman por nuestros hipotéticos
méritos o cualidades, sino justamente por nuestra nada, que clama por su
auxilio.
Fuimos creados para que Cristo y la Virgen nos auxiliaran, no para vivir de otra manera.
Debemos, pues, implorar el vaciamiento
de María, que no es otro sino el verter en nosotros del amor
inconmensurable de la Virgen, el amor infinito del Salvador, amor tan
grande que lo llevó a morir cruelmente en una Cruz, por amor de todos
nosotros.
El P. Isaac Agabi, miembro del clero de la diócesis católica nigeriana de Auchi, en Nigeria, ha compartido su aterradora historia
durante su secuestro en el Domingo de la Santísima Trinidad de 2020,
atribuyendo su milagrosa huida a la intercesión de Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro.
En una reciente entrevista concedida a Aciáfrica, la agencia de
noticias de EWTN para el continente africano, el P. Agabi ofreció
detalles impactantes sobre su calvario, iniciado el 7 de junio de 2020.
Ese día, mientras viajaba por el estado de Edo junto al entonces
seminarista Justice Chidi Mbonu —quien posteriormente fue ordenado
sacerdote— fueron emboscados por pastores fulani armados, personas
nómadas o seminómadas, cuya ocupación principal es la cría de ganado,
que se encuentran en África occidental.
“Vi a un grupo de chicos corriendo hacia mi auto. Al principio, no me
di cuenta de que estaban armados, pero cuando vi las armas, supe que
estábamos en problemas”, recordó el P. Agabi sobre el inicio de esta
terrible pesadilla. La situación rápidamente se tornó violenta:
“Forzaron el auto, me sacaron a rastras e inmediatamente empezaron a
golpearme. Me levantaron y me tiraron al suelo. Utilizaron madera para
golpearme repetidamente. En un minuto me habían convertido en basura”,
lamentó con infinita tristeza el sacerdote.
En medio de la brutal agresión imploró a sus agresores, preguntando
por la razón de su trato, pero la respuesta fue aún más escalofriante:
“Me dijeron que era su enemigo. Me acusaron a mí y a otros de matar a su
gente. Dijeron que me matarían”, narró el párroco de la iglesia de San Jerónimo en Irekpai, Uzairue.
Junto con el seminarista Justice, fueron llevados al bosque, donde el
maltrato continuó. El P. Agabi fue despojado de sus vestimentas
litúrgicas, conservando únicamente su rosario. Los secuestradores
exigieron un rescate exorbitante de 100 millones de nairas
(aproximadamente 65.000 dólares estadounidenses).
La negociación del rescate se tornó tensa. “Me preguntaron a quién
podía llamar y les dije que al obispo. Los secuestradores hablaron con
él, pero el obispo les dijo que la Iglesia no tenía dinero para pagar”,
explicó el sacerdote, añadiendo que la firmeza del Obispo, Mons. Gabriel Ghiakhomo Dunia, “enfureció a los secuestradores, que intensificaron
sus ataques”.
Consciente del peligro que estaba corriendo, el P. Agabi ideó una
estrategia para ganar tiempo: “Supliqué al obispo y a otros sacerdotes
con los que me puse en contacto que al menos fingieran negociar con
ellos. Sabía que eran capaces de matarnos en cualquier momento y
necesitábamos ganar tiempo”.
Los días en cautiverio estaban llenos de crueldad. “Nos ataban, nos
tapaban la cara y amenazaban con matarnos. Nos llevaron a un pozo
profundo, diciendo que arrojarían allí nuestros cuerpos después de
matarnos”, continuaba en su relato el sacerdote.
Pero, en medio de la desesperación, ocurrió algo que no se esperaba.
“Soy devoto de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; hice una devoción
a la Virgen del Perpetuo Socorro. Así fue, porque durante todo mi
periplo con aquellos secuestradores, siempre estuve invocando la
salvación de la Madre del Perpetuo Socorro”, testificó el P. Agabi.
Una noche, dos de los secuestradores salieron a buscar comida pero no
regresaron, generando confusión entre sus cómplices. “Aquel domingo era
el Domingo de la Santísima Trinidad”, recordó, rememorando su entrega a
la voluntad divina: “Dios, si es tu voluntad que sobreviva, haz que
suceda, pero si no que se haga tu voluntad; entrego mi vida en tus
manos, Señor”.
La oportunidad de escapar llegó en la oscuridad de la noche. “Hacia
la medianoche, algunos empezaron a dormirse. Esa fue nuestra
oportunidad. El seminarista y yo corrimos hacia el monte y seguimos
corriendo. Corrimos durante horas en total oscuridad, sin saber adónde
íbamos”, describió el sacerdote.
Su fuga, concretada el 9 de junio de 2020, fue un milagro. Aunque
pudo haber recuperado su libertad física, el trauma persiste. “Desde
entonces, no he vuelto a ser el mismo. Si veo a un fulani o si conduzco
por una carretera solitaria, el miedo se apodera de mí. No creo que
nadie que haya vivido esto pueda volver a ser normal”, confesó.
A pesar de esas secuelas psicológicas, el secuestro ha fortalecido su
fe. “Ya no tengo miedo de nada; no tengo miedo a la muerte”, afirmó con
convicción. “Aunque ahora me digan que quieren matarme y me apunten con
una pistola, no les seguiré; no iré”. Incluso llegó a declarar: “es
mejor que mueras, a que experimentes eso”.
El Padre lamentó la falta de apoyo psico-espiritual tras su
liberación: “Nadie me ha llamado nunca para preguntarme cómo lo estoy
llevando o si necesito ayuda. Sólo intento vivir con el trauma”.
Ante la creciente inseguridad y los secuestros de sacerdotes en
Nigeria, el P. Agabi hizo un llamado urgente a la Iglesia y a los
organismos de seguridad para que se tomen medidas de protección
efectivas. “Los secuestros no cesan. Incluso se han llevado a un
sacerdote de su propio apartamento. Esto significa que no estamos
seguros en ningún sitio”, advirtió.
El padre a raíz de este suceso propuso la organización de retiros
espirituales con formación en gestión de crisis, defensa personal y
tácticas de supervivencia para el clero. “No rezamos para que ocurran
cosas malas, pero si ocurren, debemos saber qué hacer para defendernos
como sacerdotes”, argumentó.
Finalmente, el sacerdote ofreció un mensaje de esperanza a otros
sacerdotes que enfrentan amenazas similares: “No se rindan. Miren a
Dios, el mismo Dios que me salvó. Si estamos vivos después de semejantes
experiencias, significa que Dios aún tiene un propósito para nosotros”.
Concluyó con una profunda reflexión sobre su propia experiencia: “Esos
hombres tuvieron todas las oportunidades para matarme, pero Dios no lo
permitió. Eso significa que mi misión aún no ha terminado aquí en la
tierra, y esta es una segunda oportunidad para servir a Dios aún mejor
de lo que lo había hecho antes de ser secuestrado”.
El actor, católico devoto, atribuye su éxito a la intercesión de la Santísima Virgen María.
Caviezel reveló su razonamiento en una charla de 2019 que ha resurgido recientemente, pronunciada en la "Hora Santa Eucarística por la Paz Mundial a través de la Madre de todos los Pueblos" en Ámsterdam.
Jim Caviezel explica cómo la intercesión de Nuestra Señora ha "guiado su vida".
En su relato, cuenta que consiguió su primer papel en la gran película de Hollywood "La delgada línea roja" gracias al poder milagroso del rosario.
Después de que Caviezel conociera al director de "La delgada línea roja", Terrance Malick, y le regalara un rosario a su esposa, el actor regresó a casa y le dijo a su esposa, Kerri: "Cariño, tengo buenas noticias y malas noticias. La buena noticia es que tal vez consiga el papel en ‘La delgada línea roja’; la mala noticia es que el rosario de la abuela se ha perdido".
Caviezel continúa su historia: "Ese rosario y yo creíamos que la intercesión de Nuestra Señora me llevó al primer papel importante de mi carrera en 'La delgada línea roja'. Seríamos nominados a siete premios Óscar, incluido el de Mejor Película".
"Para mí fue una señal, una señal de que el Señor y su Santísima Madre estaban conmigo. A lo largo de todas mis pruebas, María había estado ahí todo el tiempo, llevándome de la mano y guiándome hacia su Hijo y mi vocación."
"Y si visteis 'El conde de Montecristo', sabéis que esa toma se quedó en la película, y me enorgullece decir que compartí algo de tiempo en pantalla con la Madre de Dios».
"Allá por 1997, me presenté a una audición para un papel que todas las grandes estrellas de Hollywood querían: un papel en la próxima película de Terrence Malick, “La delgada línea roja”. Las probabilidades estaban en mi contra, pero al menos conseguí una reunión con Malick."
“Llegué a su casa para mi reunión de las 6:00, pero no podía salir del auto. Me invadían las dudas. Había tomado una decisión: si esto no salía bien, si no se concretaba, tendría que dejarlo."
“No quería pasarme el resto de mi vida a la deriva, preguntándome si alguna vez trabajaría de manera constante como actor."
"Son las 6 de la tarde, todavía estaba en el auto, y creo de todo corazón que los siguientes 10 minutos cambiaron mi vida para siempre. En mi mente, yo era un chico de Mount Vernon, Washington. Quería ser jugador de baloncesto. ¿Qué diablos estaba haciendo frente a la casa de Terrance Malick?
«Soy un desastre emocional, con mi autosabotaje en pleno apogeo. Así que empecé a rezar el rosario."
"Verán, seis meses antes, mi representante, que es un poco como un místico católico, me dijo que debería empezar a rezar el rosario a diario. Mi esposa, Kerri, me enseñó a rezarlo."
"Así que, siguiendo las instrucciones, le pedí prestado el rosario a su abuela. Era una preciosa reliquia de familia. Empecé a pasar las cuentas entre mis dedos y a rezar, sin siquiera conocer realmente los misterios."
"Ya llego cinco minutos tarde a esta reunión con el director más codiciado de Hollywood, y no he terminado la decena, así que decidí seguir adelante."
"Dios te salve, María, llena de gracia… Dios te salve, María, llena de gracia…"
"Cuando por fin terminé el 'Salve, Reina Santa', eran las 6:10 p.m. Salté del auto y corrí hacia la casa, pero me di cuenta de que tenía las cuentas del rosario en la mano. Sabía que si las guardaba en el bolsillo, empezaría a jugar con ellas delante del director, así que di media vuelta y corrí de vuelta al auto para deshacerme de esas cuentas".
"Abrí la puerta del auto e hice un movimiento deliberado para tirar este rosario, cuando tuve una sensación, justo aquí en mi corazón, de que debía llevarme este rosario conmigo."
"No era la primera vez que experimentaba esta sensación. La primera vez que tuve esta experiencia, tenía 19 años y estaba en un teatro en Mount Vernon, Washington."
"La película había terminado, y allí en la oscuridad, con mi balón de baloncesto en el asiento de al lado como único compañero, tuve una sensación justo aquí, en mi corazón, que me hizo pensar que se suponía que debía ser actor. Que para eso me había creado Dios, que eso era lo que Él quería de mí."
"Se podría decir que fue mi ‘anunciación personal’. Una conciencia muy profunda de mi vocación. Así que, a regañadientes, seguí adelante".
"Mi sentido de la razón intervino. No sabía nada de actuación, no tenía agentes ni representantes. Diablos, ni siquiera puedo memorizar nada por más que me la juegue, como puedes ver. Pero tenía esa convicción. Tenía una misión".
"Así que, de vuelta en la acera frente a la casa de Terrence Malick, decidí llevarme este rosario y dirigirme a la puerta principal."
"Una joven criada abrió la puerta, y llevaba una medalla milagrosa colgada al cuello".
"Entonces le dije: “¡Ah, eres católica!"
"Ella respondió: 'No, no lo soy, soy episcopaliana. Pasa, por favor`”.
"Así que esta criada me hizo pasar y me enseñó la casa. Es una hermosa hacienda española. Mientras admirábamos el techo y la mujer estaba a mitad de una frase, volví a sentir esa sensación en el pecho, pero más fuerte de lo que jamás había experimentado."
"Y sin pensarlo, saqué el rosario de mi bolsillo y le dije: 'Esto es para usted, señora'”.
"Ella se sorprendió y dijo: '¿Por qué hizo eso?`”
"Se le llenaron los ojos de lágrimas y yo le dije: 'No lo sé'.
"Ella dijo: '¡Oh, Dios mío! La mujer que me dio esta medalla —la medalla milagrosa de la Virgen María— también me dio un rosario que había recibido de la Madre Teresa. Pero lo perdí, y esta mañana recé para que Dios me enviara otro. Y entonces entraste tú'".
"Esta mujer se derrumba entre lágrimas. Yo estoy en estado de shock. Hay un rosario entre nosotros y entra el director, Terrance Malick, y empieza a decir: 'Cariño, ¿qué pasa?'”.
"Y se me ocurre: '¡Esta no es la empleada doméstica! ¡Es la esposa de Terrance Malick!'".
"Y pensé: '¡Mejor reserva un vuelo de regreso a Mount Vernon, amigo!'”.
"Cuando llegué a casa, le dije a mi esposa: 'Cariño, tengo buenas noticias y malas noticias. La buena noticia es que tal vez consiga ‘La delgada línea roja’; la mala noticia es que el rosario de la abuela se ha perdido'”.
"Ese rosario y yo creíamos que la intercesión de Nuestra Señora me llevó al primer papel importante de mi carrera en ‘La delgada línea roja’. Seríamos nominados a siete premios Óscar, incluyendo el de Mejor Película".
"Pasemos a la primavera de 2000, cuando me ofrecieron el papel de Edmond Dantès en ‘El conde de Montecristo’. Era una nueva adaptación del clásico de Dumas".
"Era la primera vez que tenía que llevar el peso de una película yo solo, y ahí estaba yo, en la cima de lo que tanto había deseado alcanzar, pero no tenía paz".
"Estoy haciendo que se celebren misas por esta película y trato de rezar, pero, al igual que tú, nunca estaba seguro de si mis oraciones llegaban a su destino".
"Sucedió algo increíble: estábamos listos para rodar una escena crucial de la película en una gran mansión en Malta. Es el momento en el que el conde debe decidir si se quedará con el amor de su vida o la dejará para llevar a cabo su venganza".
"Y miro hacia el techo mientras sopeso esta decisión. En realidad, no estoy mirando nada. No hay nada ahí arriba excepto yeso blanco".
"Entonces el director, Kevin Reynolds, que es un bautista de Texas, me lleva a un lado y me dice: 'Déjame mostrarte lo que estarás mirando. Encontré algo al final del pasillo que creo que funcionará para la película'”.
"Así que me lleva a la habitación, a unas 10 puertas de distancia, y señala el techo".
"Bueno, me quedé en shock. Me quedé ahí parado con la boca abierta porque allí, en el techo, había un fresco de la Inmaculada Concepción de la Virgen María".
"Ahora bien, Kevin Reynolds no sabe nada sobre María ni sobre la Iglesia católica, así que le dije: '¿Tienes idea de lo que es eso?'”
"Y con su acento tejano, me dijo: 'Sí'. Y salió de la habitación".
"Dudé en añadir algo a ese 'sí', por miedo a que quitara esa toma de la película, así que me quedé callado".
"Pero para mí fue una señal: una señal de que el Señor y su Santísima Madre estaban conmigo. A lo largo de todas mis pruebas, María había estado ahí todo el tiempo, llevándome de la mano y guiándome hacia su Hijo y mi vocación".
"Y si has visto 'El conde de Montecristo', sabrás que esa toma se quedó en la película, y me enorgullece decir que compartí algo de tiempo en pantalla con la Madre de Dios".
Jesús cambió el significado de la muerte al asumirla en sí mismo.
¿Podría María de Nazaret haber vivido el drama de la muerte en su propia carne? Al reflexionar sobre el destino de María y su relación con su divino Hijo, parece legítimo responder afirmativamente: dado que Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario respecto a su Madre.
Esta es la afirmación de Juan Pablo II en una audiencia general de 1997.
Señala que la tradición más antigua (anterior al siglo XVII) consideraba la muerte de María como su entrada en la gloria.
Es cierto que en el Apocalipsis la muerte se presenta como un castigo por el pecado. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María libre del pecado original por un privilegio divino único no lleva a la conclusión de que Ella también recibiera la inmortalidad física. La Madre no es superior al Hijo, quien sufrió la muerte, dándole un nuevo significado y transformándola en un medio de salvación.
La pequeña Marguerite, de París, se estaba muriendo de tuberculosis pulmonar. "¡Se recuperará!", le prometió Don Bosco a su madre, que lloraba. "Reza un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria todos los días, seguidos de un Salve Regina, para que Nuestra Señora Auxiliadora escuche tus oraciones. Reza así hasta el 15 de agosto". "¡Eso es dentro de dos meses y medio, padre!", se lamentó la madre. "Cuando pienso que usted podría simplemente tomar a mi hija de la mano y ella se curaría...". Don Bosco se puso entonces severo: "¡Haz lo que te digo!", le ordenó.
La enfermedad continuaba: el sangrado al toser aumentaba, la fiebre no daba señales de remitir y la niña estaba en los huesos... ¡Qué difícil era tener fe en tales circunstancias! Pero la madre se mantuvo firme: rezaba y tenía esperanza. El 15 de agosto, mientras se preparaba para ir a misa, oyó a la niña llamarla: "¡Mamá! ¡Mamá! ¡Estoy curada!".
Y, en efecto, la niña enferma estaba radiante, con las mejillas sonrosadas y los ojos sin fiebre. Se vistió de inmediato y fue a misa con su madre... Estaba tan completamente curada que su historia terminó como un cuento de hadas de antaño: "Se casó y vivió feliz para siempre..."
La Magnifique Aventure
la vie de saint Jean Bosco
Marcelle Pélissier
p. 133
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com
A los 17 años, Valeria se enfrentó a una de las noticias más
impactantes de su vida, estaba embarazada. Pasaba por una situación
familiar bien difícil, y no supo de su embarazo hasta varios meses
después.
Al conocer la noticia, se sintió completamente derrumbada y acudió, en busca de orientación, a un centro abortivo.
Ahí, lejos de encontrar ayuda real, le mostraron una ecografía de un
bebé que no era el suyo: “Era un bebé de pocas semanas, cuando yo ya
estaba en el sexto mes”. Salió de aquel lugar aún más desesperada.
Pero entonces se encontró con Irene Barajas, de la asociación Rescatadores Juan Pablo II,
quien se le acercó con palabras de consuelo. “Trató de calmarme, de
darme paz… y lo logró”, recuerda Valeria. Entre ellas nació un vínculo
inesperado, cuando descubrieron que ambas compartían una profunda
devoción por la Virgen del Olvido y por sor Patrocinio, religiosa del
siglo XIX conocida por su vida mística y su cercanía al sufrimiento de
Cristo.
Irene propuso algo muy especial, peregrinar juntas al Monasterio de Guadalajara, donde descansan los restos de sor Patrocinio, para
consagrar al bebé a la Virgen del Olvido. “Desde ese momento, todo
cambió. Encontré la paz y la fuerza que necesitaba para seguir
adelante”, afirma Valeria.
Los días difíciles no faltaron: en su penúltima ecografía realizada
en el hospital público de Madrid, le dijeron sin rodeos que la única
opción era abortar, aunque su embarazo estaba avanzado., le aseguraron
que su hijo venía con malformaciones graves: “Lo mejor es que no nazca”,
le dijeron. Pero Valeria ya no estaba sola. Con el apoyo de su abuela,
de Irene y un equipo médico en otro hospital dispuesto a defender la
vida, luchó por su hijo.
“Me dijeron que no viviría ni cuatro segundos”, relata. Pero su
pequeño, Juan Carlos, nació, fue bautizado y vivió cuatro días rodeado
del amor de su madre, de su madrina y de los profesionales que lo
cuidaron. “Sólo puedo dar gracias a Dios. Ahora sé quién me quiere y
quién no. Mi hijo está bien, con su Madre y su Padre en el cielo”, dice
Valeria con una fe renovada.
¡Quería cumplir la promesa que hizo a principios de año y agradecer a Dios por la victoria lograda!
El pasado 19 de julio, Mahyla Roth fue coronada como la nueva reina de belleza que representará al estado de Costa Rica en la 74.ª edición de Miss Universo, concurso internacional que se celebrará en Tailandia a finales de 2025.
A través de sus redes sociales, la modelo compartió un momento emotivo: su visita a la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago. Mahyla llevó la corona a la Patrona del país, cumpliendo la promesa que le había hecho a principios de año y agradeciendo a Dios por el triunfo alcanzado.
"Ir a la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y llevarle la corona es una promesa cumplida y la respuesta a muchas de mis oraciones 🙏🏻 hoy solo puedo decir GRACIAS", escribió en su publicación.
"Hoy le doy gracias a Dios por haberme acompañado en todo momento y le confío todo el recorrido de esta gran experiencia ✨ Comienza un nuevo camino hacia un nuevo sueño 👑🇨🇷 Sé que con la bendición de Dios y de la Virgen será un gran camino 🙏🏻✨"
La reina de belleza también agradeció el aliento y las muestras de cariño recibidas en esta etapa.
En el video se ve a la modelo acercándose de rodillas al altar con la corona en la mano, para orar ante el Santísimo Sacramento y la imagen de la Virgen de los Ángeles, cariñosamente conocida como "La Negrita".
El video conmovió a muchos usuarios, quienes dejaron mensajes de apoyo:
"Cuando los sueños se ponen en manos de Dios ✨ Todo está bien 🙌🏼 Felicidades"
"Ay, me hizo llorar. Qué bonito es cuando se camina con fe 🥹🙏🏽🫶🏼 Que Dios y la Virgen sigan acompañándote en cada paso ✨"
"Que ninguna circunstancia de la vida cambie nuestra fe en Dios"
En esta secuencia de notas cortas sobre la sagrada esclavitud mariana, basadas en la insigne obra de Mons. Juan Clá, EP,¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres,recalcaremos
que no hay que temer la miseria propia, porque ella es casi condición
—al menos su reconocimiento— para que la Virgen pueda ‘vaciarse’ en el
esclavo de María, y allí hacer su obra.
Es claro, ya lo vimos en nota anterior,
María detesta el pecado, y así debe hacer su fiel y amoroso esclavo.
Pero la Virgen es dulce con el esclavo arrepentido: “María nos acoge,
incluso cuando la situación de nuestra alma es la peor y más lamentable.
Aún con mayor solicitud que el padre de la parábola del Hijo pródigo
(cf. Lucas 15, 11-32) Ella sale al encuentro del hijo llagado y andrajoso
que se aproxima, lo abraza y lo besa, le unge las heridas con bálsamo,
lo reviste con la mejor túnica y organiza un gran banquete para celebrar
la recuperación de aquel fruto de sus entrañas que se había perdido”, nos dice Mons. Juan.
El esclavo pecador y arrepentido,
considerando sus miserias y dejando al lado cualquier autosuficiencia,
individualismo y orgullo, debe “aniquilarse y hacerse pequeño” ante su
Madre y Señora. “Los fracasos, miserias, y faltas no deben ser motivo de
abatimiento y desánimo espiritual, sino al contrario, pues la
Providencia se sirve de aquello como instrumentos para ‘vaciar’ el alma
de sí misma y ‘llenarla’ de la Virgen Santísima, como explica San Luis Grignion de Montfort”, afirma el Monseñor.
Es decir, sin connivencia con su maldad y
pecado, pero sabiendo que eso somos, miseria, el esclavo aprovecha ese
conocimiento para adquirir la conciencia y convicción de que la
verdadera y profunda solución a su vida es que la Virgen lo auxilie, es
más, que lo asuma, que viva en él, que obre todo en él. ‘Vaciarse’ en
ese contexto, tiene un doble sentido: sentir que por más orgullo fatuo y
sin sentido, su ser natural es casi vacío de valor, y por ello su
necesidad de que María se ‘vacíe’ en él, es decir, que considere su ser
como un mero receptáculo donde el ‘yeso de polvo de perla’ de María
ocupe el espacio, para poder decir al fin, parafraseando a San Pablo “ya
no soy yo más quien vivo, sino es María quien vive en mí”.
Y para que ciertas almas susceptibles no nos acusen de mariolatría,
algo que lamentablemente a veces ocurre y desde ambientes católicos,
recordemos con Mons. Juan que María es la Esposa mística del Espíritu Santo, y que Él es el “Esposo Místico de Nuestra Señora, unido a Ella
por un vínculo espiritual estrechísimo y fecundo en el orden de la
gracia”.
De ese vaciamiento de María en las
almas, y por el “influjo sobrenatural proveniente de la Mediación
Universal de la Virgen, el Espíritu Consolador protagonizará aquella era
venidera”, el Reino de María. “En María, por María y con María, la
Tercera Persona guiará los pasos de los hombres, a fin de manifestarse
en la asombrosa multiplicidad de su gracia”.
Pero la condición es reconocer la miseria, y que se opere el ‘vaciamiento’.
Yesica
encontró, después de muchos años y gracias a la dirección de un
sacerdote, el espacio propicio para dejar que Jesús sanara las heridas
que el aborto dejó en ella. Ahora trabaja activamente en la pastoral
provida, compartiendo su testimonio y colaborando con el Viñedo de Raquel.
“Yo también he estado ahí”. Con estas palabras, Yesica González
comienza su testimonio. Un testimonio que nace del dolor más profundo:
el del aborto,
pero que florece en la esperanza, la misericordia y la misión. Desde
Nicaragua hasta Medjugorje, Yesica ha recorrido un camino de
transformación radical, que hoy la convierte en instrumento de sanación
para muchas otras mujeres heridas por el aborto. Su historia no solo
conmueve, sino que confirma una verdad eterna: en Dios, el dolor más
escondido puede convertirse en semilla de vida nueva.
Yesica tenía apenas 16 años cuando se enfrentó a una prueba de
embarazo positiva. Su novio reaccionó con temor: “Te amo, pero no
podemos ser padres”. En menos de una semana, se encontraba sedada en una
clínica en Nicaragua, un país donde el aborto es ilegal en todas sus
formas. Nunca vio nada. No sintió dolor. Solo despertó con un vacío
imposible de nombrar.
"Busqué
pruebas físicas de que algo había pasado. Pero todo estaba limpio, como
si nada hubiese ocurrido. Y, sin embargo, mi alma gritaba lo
contrario", comparte
Tras confesar el aborto, recibió la absolución de un sacerdote franciscano gracias a una dispensa especial de san Juan Pablo II. Pero la paz no llegó. “Jesús me perdonó, pero yo no me perdoné a mí misma”, explica la joven nicaraguense.
Cuatro años más tarde, estando en otra relación con propuesta de
matrimonio, volvió a quedar embarazada. Esta vez escuchó las siguientes
palabras: "Sé que no hicimos las cosas correctamente, pero a pesar de
ello yo, estoy Feliz 'Voy a ser papá'".
Estas palabras resonaron en el corazón de Yesica y le dieron la
seguridad de que podía enfrentar este momento; sin embargo, el dolor
volvió pronto. A los siete meses de gestación, su bebé, Alicia Marcela,
murió en el vientre. El impacto fue devastador. “Yo pensé: esto es un
castigo. No merezco ser madre. Dios me está cobrando el negarle la vida a
mi primer bebé, yo me merezco sufrir”. Aquella noche, en el hospital,
rodeada de madres que sí pudieron tener a sus hijos vivos, Yesica vivió
“el viernes más doloroso” de su vida.
Después de vivir sumida en la tristeza y el silencio y de no contarle
a nadie sobre su aborto, la vida de Yesica comenzó a cambiar en 2012,
gracias a un retiro de castidad organizado por la misión Corazón Puro.
Por primera vez escuchó hablar del verdadero sentido del amor, de la
virtud de la castidad, del significado de la feminidad y masculinidad,
del Sacramento del Matrimonio, y del perdón real.
"Allí supe que quería cambiar porque erróneamente yo buscaba algo
pero era alguien a quien yo necesitaba, Dios. Volví a confesar mi
historia, mi pecado del aborto, y algo en mí comenzó a sanar", cuenta
Yesica.
Pero la verdadera sanación llegó cuatro años después, en 2016, cuando
finalmente aceptó la invitación del Padre Agustín María Conner a
asistir al Viñedo de Raquel, el retiro de sanación post-aborto más
grande del mundo.
“Fui con miedo, con vergüenza, con dudas… pero decidí dar el salto de
fe. En ese retiro, viví una experiencia mística profunda: Jesús me
mostró a mis hijos en el Cielo. Los vi correr hacia mi, los abrace. Mi
hijo Gabriel me dijo: 'Mamá, no estés triste. Mi hermanita y yo te
amamos y te vamos a esperar''"
Yésica cuenta que, en ese momento, les hizo una pregunta: "Pero si
este es el cielo, ¿dónde está Ella, dónde está la Virgen María?" . Y
continúa: "La vi, a los lejos, en la cima de la colina, vestida toda de
blanco ,con un bebé entre sus brazos, con niños a su alrededor, y ahí,
en ese instante, me di cuenta y me dije: '¡Claro! Mis hijos tienen a la
mejor y más bella Mamá, ellos tienen a la Virgen María, ella cuida a mis
hijos en el cielo'”
Desde entonces, Yesica se entregó a la misión provida, compartiendo
su testimonio en colegios, retiros y comunidades, y colaborando con el Viñedo de Raquel
en Nicaragua. Con la ayuda del Padre Agustín, la comunidad Oasis de la Paz y la organización de Peregrinando con María, uno de sus sueños se
concretó.
En 2023 se celebró el primer retiro del Viñedo de Raquel en
Medjugorje, Allí, en la tierra de María, Yesica acompaña hoy a hombres y
mujeres a reconciliarse con sus hijos en el Cielo, a experimentar la
misericordia de Jesús, y a abrirse a la ternura infinita de la Reina de
la Paz.
Cada retiro es un milagro; una experiencia que une retiro y
peregrinación, sanación y contemplación, en el corazón del santuario
donde María, la Reina de la Paz, sigue tocando almas cada día.
Hoy, desde esa tierra bendita, su voz se levanta para todos aquellos
que han vivido el drama del aborto en silencio: "Sí, hay sanación. Sí,
hay perdón. Sí, hay un cielo esperándonos. Y mi Madre te espera en
Medjugorje", invita Yesi a todos aquellos que hayan pasado por el dolor
del aborto.
El Viñedo de Raquel cuenta con una línea confidencial está disponible para cualquier mujer que necesite ayuda: +387 63 180 342
"Nuestra devoción a la Santísima Virgen María nos une como uno solo", dijo Patrick Realiza, uno de los maestros de ceremonias.
Mientras la congregación cantaba el himno procesional "Aquí estoy, Señor", grupos de católicos de Asia y las islas del Pacífico desfilaron por el pasillo principal del santuario nacional, encabezados por peregrinos que llevaban arcos de coloridas flores de papel crepé.
Les seguían hombres y mujeres de diferentes estados que llevaban estandartes, retratos y esculturas de María relacionadas con los países de origen de sus familias, incluyendo a Nuestra Señora de Antipolo para la comunidad católica filipina, Nuestra Señora de Vailankanni para la comunidad católica india, Nuestra Señora de La Vang para la comunidad católica vietnamita y Nuestra Señora de Lourdes para la comunidad católica de Myanmar/Birmania.
Los peregrinos procedían de todo Washington y de las zonas circundantes de Maryland y Virginia, así como de Carolina del Norte, Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania.
Antes de la misa, los sacerdotes escucharon confesiones en cinco idiomas diferentes.
La llamada a la oración incluyó cantos sagrados y expresivos movimientos de danza a cargo de la comunidad católica india de Maryland; la comunidad católica montagnard de Carolina del Norte, que representa a los pueblos indígenas de las tierras altas centrales de Vietnam; la comunidad católica china de Nueva Jersey; y la Misión Nuestra Señora de La Vang en Chantilly, Virginia.
La misa de la peregrinación fue celebrada por el obispo auxiliar de Filadelfia, Efren V. Esmilla, originario de Filipinas. Entre los concelebrantes se encontraba el obispo auxiliar de Washington, Evelio Menjivar.
La misa anual fue patrocinada por la Red Católica de Asia y el Pacífico en colaboración con la Secretaría de Diversidad Cultural en la Iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
Incorporar a la Virgen a la vida de oración no significa abandonar el esfuerzo por comprender la fe. Por el contrario, la devoción mariana nos brinda una visión clave de los misterios de Cristo y de su Esposa, la Iglesia.
La Iglesia santifica: de igual modo, María nos da vida, como nuestra Madre. La Iglesia es santificada: María es la primera de los redimidos (Ella es la Inmaculada Concepción). La Iglesia es Ecclesia Mater ("Iglesia Madre"): María es Madre de la Iglesia. Podríamos continuar con la Iglesia como la Jerusalén celestial que desciende del cielo al final de los tiempos (Apocalipsis 21, 10), cuyo misterio es anticipado por la Asunción de la Virgen.
La devoción mariana no es un intento de sustituir nuestra comprensión de la fe por el sentimentalismo. Por el contrario, es una escuela maravillosa que nos enseña a armonizar el corazón con la razón e integrar los diversos misterios de la fe en un todo armonioso, a fin de comprender su maravillosa conexión.