Del sitio
Píldoras de Fe:
La
Asunción de María, o la Dormición de la Santísima Virgen, como también
se le conoce, no se encuentra en los Evangelios, pues el fin de los
Evangelios es anunciar el señorío de Jesucristo y la Salvación. Muchos
hechos de la historia de la Iglesia no se encuentra en los Evangelios,
tales como la muerte de San Pedro y San Pablo,
hechos importantísimos de la Iglesia primitiva, el mismo hecho de que
Jesús se le apareció primero a Pedro no lo narra los Evangelios; sin
embargo, San Pablo lo da por cierto (1 Corintios 15,5)
La Asunción no está en las Escrituras, pero ella no contradice a
esta, pues antes de María hay otras dos personas que subieron en cuerpo y
alma a los cielos y a nadie le causa escándalo: Enoc y Elías
1. Elías y Enoc llevados al Cielo en cuerpo y alma.
"Enoc anduvo con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó"
(Génesis 5,24)
"Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con
caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al
cielo en el torbellino." (2 Reyes 2,11)
Elías y Enoc fueron llevados al cielo en cuerpo y alma. Todas las
Iglesias primitivas no católicas (Caldea, Copta, Asiria, Armenia,
Ortodoxa) aceptan la Asunción de la Virgen y la celebran.
Una de las primeras fiestas de la Virgen que se celebró fue la de la
Asunción de María, que ya en el siglo IV se celebraba en Jerusalén y en
esa época una capilla ya marcaba el lugar donde hoy se encuentra la
Iglesia Griego-Armenia de la Asunción en el monte de los Olivos. Según
un Diccionario no Católico y Secular: "La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia
oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de "El Recuerdo de
María" que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se
hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada
la Dormitio (????????) o Dormición de María, donde se celebraba la
muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el
imperio; "conviene aclarar que solo fijó una fecha, él no "inventó" la
fiesta, ya que esta se celebraba desde antes."
Otro testimonio que evidencia de esta celebración, es la da San Gregorio de Tours, quien en su obra "De Gloria Martityrum" señala que
esta fiesta la celebraban en Jerusalén al final del siglo VI. Los
relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente
desde el siglo IV y V. Siendo el más difundido y posiblemente uno de los
más antiguos en el oriente bizantino, el "Libro de San Juan Evangelista
(el Teólogo)".
Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas
homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de
Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla, entre otros. Si bien no tenían ni tienen carácter
histórico, la Iglesia Católica vio en estos escritos el fondo teológico
que existía y del cual los relatos eran expresiones adornadas.
Por lo que sabemos, hay una tradición con la Iglesia Apostólica,
especialmente la de Jerusalén, que trata sobre la Asunción de María al
Cielo.
2. Documentos históricos sobre la Asunción de María.
- Melitón de Sardes (año 180 DC): Melitón viajó a Jerusalén para
informarse de la tradición eclesiástica y escribió con profusión sobre
una gran variedad de temas El autor imagina que Cristo pregunta a los
Apóstoles qué destino merece María, y ellos le dan esta respuesta:
"Señor, elegiste a tu esclava, para que se convierta en tu morada
inmaculada ..."
- San Epifanio de Salamina (año 371 DC): Coloca en la profesión de fe
que María (v.) fue siempre virgen (PG 43,233). Y en una carta habla de
la Dormición y Tránsito de María
- San Germán de Constantinopla (año 710 DC):
- San Juan Damasceno (año 726 DC) Madre de la gloria (Homilía
2 en la dormición de la Virgen Marta, 2 y 14): "Hoy el arca viva y
sagrada del Dios viviente, la que llevó en su seno a su propio Artífice,
descansa en el templo del Señor... Hoy el Cielo da entrada al Paraíso
espiritual del nuevo Adán, en el que se nos libra de la condena, es
plantado el árbol de la vida y cubierta nuestra desnudez... Hoy la Virgen inmaculada,
que no ha conocido ninguna de las culpas terrenas, sino que se ha
alimentado de los pensamientos celestiales, no ha vuelto a la tierra;
como Ella era un cielo viviente, se encuentra en los tabernáculos
celestiales..."
"(...) Si el cuerpo santo e incorruptible que Dios, en
Ella, había unido a su persona, ha resucitado del sepulcro al tercer
día, es justo que también su Madre fuese tomada del sepulcro y se
reuniera con su Hijo. Es justo que así como Él había descendido hacia
Ella, Ella fuera elevada a un tabernáculo más alto y más precioso, al
mismo cielo..."
Así entonces, la Asunción de la Virgen María es un Dogma de fe.
Creemos que fue llevada en cuerpo y alma al Cielo. Sobre si Nuestra
Señora sufrió o no la muerte corporal, el Magisterio de la Iglesia no se
ha pronunciado.
3. Celebración de la Dormición o Asunción de María.
De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del año 500, probablemente en agosto (Baeumer, Brevier, 185).
En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en enero, y dado que
los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios
(Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo
sexto, en enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart.,
I, ix)].
La Liturgia Gala la fija el 18 de enero, bajo el título: Depositio,
Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean
Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre
permaneció en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la
introducción del Rito Romano.
En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en
enero, como los monjes egipcios; otros en agosto, con aquellos de
Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el
relato de "Liber Pontificalis"(II, 508), fijó la fiesta para el Imperio
Griego el 15 de agosto.
4. Biblia y Tradición acerca de la Asunción de María
La Santa Iglesia Católica
siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Asunción y otros,
de la Tradición Apostólica. Las tradiciones de la Iglesia se verifican
siempre en relación con la Sagrada Escritura, y en este caso de la
Asunción ya sabemos que es consecuencia necesaria de la Biblia.
Las tradiciones de la Iglesia deben atenderse y respetarse, es mandato bíblico:
"Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las
tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta." (2 Tesalonicenses 2,15)
"Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido" (1 Corintios 11,2)
"Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se
reunieron les dijo: 'Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni
contra las tradiciones de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y
puesto en manos de los romanos'." (Hechos 28,17)
Esto contradice la típica tesis de los hermanos separados de que la Santa Biblia
es la única fuente en los temas de Dios, tesis que no tiene fundamento
bíblico alguno, mientras que la sagrada tradición sí lo tiene. En el
nuevo Testamento no se encuentra ni un solo versículo donde se afirma
que lo que dijo Jesús se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al
contrario, el Evangelista San Juan 21,25 dice: "Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros"
Por lo tanto, todo lo dicho por Jesús no está en la Biblia. Esto es
lo que la Iglesia llama Tradición, y nos ha llegado por diversas fuentes
y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los
Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.
La palabra griega para definir "Tradición" es "Paradosis". En el
Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español,
compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la
Reina-Valera (editado por la editora protestante "Mundo Hispano") dice
en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes
pasajes: "Les alabo porque en todas las cosas se acuerdan de mí y
conservan las Tradiciones (Paradosis) tal como se las he transmitido."
(1 Corintios 11,2)
Como podemos ver, el Apóstol San Pablo
está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio,
sino por guardar las "Tradiciones", lo cual se clarifica al saber que
los Evangelios en esa época aún no circulaban en las comunidades
cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en
forma de Tradición.
Curiosamente, la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica
Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas.
Tiene escrito ese versículo de la siguiente manera: "Y les alabo
hermanos, porque en todo se acuerdan de mí, y retienen las instrucciones
tal como se las entregué."
¿Qué ocurrió aquí? ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios?
La palabra griega para la palabra "instrucciones" es Paideia, entre
otras, pero esta nunca sustituye a la palabra Tradición que corresponde a
"Paradosis" Como vemos, aquí se ha alterado el significado de la
palabra de Dios a propósito, lo cual constituye un hecho muy grave
contra el Señor y su Santa Iglesia.
En otras versiones de Biblias protestantes, la palabra Tradición es
cambiada por "Doctrina", pero resulta que la palabra doctrina se dice en
Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a la
palabra Tradición "Paradosis"...
"Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven las Tradiciones que han recibido de nosotros." (2 Tesalonicenses 2,15)
Aquí de nuevo la versión Reina-Valera vuelve a cambiar la palabra
Paradosis incurriendo en un nuevo error. "Así que, hermanos, estén
firmes, y retengan la doctrina que han aprendido, sea por palabra, o por
carta nuestra."
San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo
recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles, y esto es
Tradición. Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da
Pablo en la segunda carta a Timoteo: "Lo que oíste de mí y está
corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que
sean capaces de enseñar a otros." (2 Timoteo 2,2)
San Pablo enseña a Timoteo para que este enseñe a otros. He aquí un
magnífico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra
en la primera cara a los Corintios: "Lo que yo recibí del Señor, y a mi
vez les he transmitido" (1 Corintios 11,23a)
En este pasaje, San Pablo nos habla de la Eucaristía; así pues, el
SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de
ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.
Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y
presentan versículos tales como en (Colosenses 2,3), pero si se lee el
versículo en su contexto se darán cuenta de que Pablo se refiere a las
Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de
la Iglesia la cual él recomendaba guardar.
Los Apóstoles y los primeros cristianos solo tuvieron Tradición
Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se
dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del Señor de escribir
nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la
venida del Señor no era inminente, algunos Apóstoles, como el Evangelista, San Mateo
y San Juan, van a escribir sus recuerdos del Señor, Marcos y Lucas van a
escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de
testigos oculares de la vida del SEÑOR.
Los otros diez Apóstoles no escribieron nada y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.
Queridos hermanos, recapitulando un poco sobre la Asunción de María,
podemos concluir que si este misterio les ocurrió a dos grandes profetas
(Elías y Enoc) por el amor que Dios les tenía. ¿Puedes imaginarte
entonces lo que Jesús ha hecho a la Virgen María por el inmenso Amor de ser su Santa Madre? Jesucristo jamás permitiría que su Santa Madre conociera la corrupción de la carne.
Concluimos con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: "Cuando miramos a la Iglesia primitiva, los signos apuntan a
Roma." A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad." Amén
Qriswell Quero
esposo y padre de familia
servidor, ingeniero
misionero
de la fe