jueves, 20 de agosto de 2026

Ella se elevó. Ahora es tu turno


Traducido del sitio Catholic 365:

El mismo día en que la India alcanzó la libertad, María fue elevada al cielo. El 15 de agosto nos recuerda que la liberación es tanto terrenal como eterna. La Asunción de María no es solo una fiesta, es un llamado a elevarnos en libertad.

María no se elevó para escapar de la tierra; se elevó porque abrazó el cielo mientras caminaba sobre la tierra.

La Asunción no se trata solo de que María fuera llevada al cielo. Se trata de lo que ella llevó consigo: una vida de "", un corazón entregado y un espíritu que se negó a doblegarse ante el miedo. Ella no era Reina porque usara una corona, sino porque soportó el dolor con gracia, el silencio con fortaleza y el amor con ardor. La Asunción de María no fue solo un milagro, fue una declaración de libertad. Libertad del miedo, de la vergüenza, de las definiciones del mundo. Su "sí" fue su revolución, y aún hoy resuena.

En el mundo de hoy, donde los videos superan a la realidad y los filtros ocultan el dolor, necesitamos verdaderos modelos a seguir. No influencers, sino intercesores. No vidas perfectas, sino corazones puros. María ascendió sin gritar, sin impresionar, sin fingir. Ascendió porque se mantuvo firme en lo que más importaba: Dios.

Y esa es tu llamada también.

Quizás no te visiten ángeles.
Quizás no tengas una aureola sobre tu cabeza.
Pero si te estás despertando, si estás respirando… el Cielo sigue apostando por ti.

No estás demasiado destrozado para levantarte.
No eres demasiado común para brillar.
No es demasiado tarde para volver a empezar.

La verdadera libertad no es hacer lo que quieras, sino convertirte en quien estás destinado a ser. Y esa es la invitación de la Asunción: levantarte no por los aplausos, sino por un propósito.

Nos dice que Dios no olvida la fidelidad. Que los sacrificios ocultos resuenan en la eternidad. Que el "sí" de una mujer puede tener repercusiones a lo largo de los siglos. ¿Y adivina qué? Tu "sí" sigue contando.

Vivimos en un mundo obsesionado con volverse viral. Pero María nos enseña el poder de ir hacia lo vertical: elevarnos en la gracia, elevarnos en silencio, elevarnos con Dios.

Ella no luchó por llegar al cielo. Se humilló para entrar en él.

Y tú también puedes hacerlo.

Así que levántate.
De tu culpa.
De tu pasado.
De tu zona de confort.
De todo lo que te mantiene pequeño.

Tu historia no terminó por la caída. Apenas está comenzando gracias al llamado. 

La Asunción de María es la forma en que el cielo nos recuerda: la corona viene después de la cruz.

Así que si la vida te parece pesada en este momento, no te rindas. El cielo no ha olvidado tu "sí".

Dios sigue elevando a los humildes.
Sigue exaltando a los mansos.
Sigue llamando a los ocultos a la gloria.

María se elevó.
Ahora es tu turno.

Porque cuando la fe se une a la entrega, ni siquiera la tierra puede retenerte.

Y finalmente…

La Asunción no se trata de escapar de la tierra.
Se trata de elevarla: un alma, una entrega, un "sí" a la vez.

Así que la pregunta no es: ¿se elevó María?
La verdadera pregunta es: ¿lo harás tú?

Porque la vida no se trata de que te noten.
Se trata de ser asumido —en algo más grande.

El cielo no se llevó a María solo porque fuera perfecta,
sino porque también estaba lista. ¿Tú también estás listo?

Levántate con Ella. El cielo te espera.

P.D. Esta reflexión también se publicó en la edición de agosto de Shantidoot, el boletín mensual de la Diócesis de Vasai, India.
 


miércoles, 19 de agosto de 2026

San Juan Eudes: El apóstol del corazón de María

 


Hoy se conmemora a San Juan Eudes

Traducido del sitio 1000 Raisons de Croire:

Nacido en Ry, cerca de Argentan, en 1601, tras un voto hecho por sus padres en Notre Dame, Juan Eudes se entregó espontáneamente a la Virgen María desde su infancia e hizo un voto de castidad al que se mantuvo fiel durante toda su vida.

Mientras era sacerdote, una estancia en Normandía para ayudar a las víctimas de la peste le reveló el abandono del campo descristianizado y la necesidad de trabajar allí. Una vez que se convirtió en superior del Oratorio de Caen, intentó en vano convencer a sus compañeros sacerdotes de que se unieran a él; era evidente que no les atraía este apostolado rural. Mientras dudaba en dejar a los oratorianos, recibió una señal muy clara del Cielo.

En la región de Cotentin vivía una mística llamada Marie des Vallées, nacida en 1590, una mujer sencilla cuyas visiones y revelaciones preocupaban a los círculos eclesiásticos, que no sabían si su caso era resultado de una enfermedad mental, de una comunicación genuina con el Cielo o de una posesión demoníaca. Enviaron al padre Eudes a verla para tratar de llegar a una conclusión. Rápidamente se convenció de que María estaba inspirada por Dios, pero que también sufría, como de hecho puede suceder, ataques diabólicos que llegaban incluso a la posesión. Ella dijo que había aceptado soportar los tormentos del infierno para salvar a los pecadores. María de las Valles confirmó la convicción de Juan Eudes de que debía dejar a los oratorianos para dedicarse a la tarea que Dios tenía reservada para él. 

Por lo tanto, los dejó en 1643 para fundar una congregación dedicada a la formación de seminaristas y sacerdotes, la Congregación de Jesús y María, o eudistas. Abrió un seminario en Caen; le siguieron otros en Coutances, Lisieux, Rouen, Évreux y Rennes. Él mismo predicó por toda Normandía, Bretaña y hasta Borgoña, realizando más de 110 misiones, cada una de seis semanas de duración. Con la ayuda de la Compañía del Santísimo Sacramento, también creó un refugio, llamado Notre-Dame-de-Charité, para la rehabilitación de las jóvenes "caídas".

En el transcurso de sus misiones, que conmovieron a las multitudes y provocaron vastos movimientos de conversiones duraderas, el padre Eudes tuvo la audacia de proponer una nueva y pública devoción al Inmaculado Corazón de María y al Sagrado Corazón de Jesús, con el fin de ponerse bajo su guía en perfecta obediencia y entrega a ellos. Esta devoción se dirigía al Corazón físico, al Corazón espiritual y al Corazón divino, en los cuales Eudes invitaba a los fieles a "perderse de manera santa". Afirmaba que "honrar el corazón de María es honrar el corazón de Jesús" y decía: "Bienaventurados los corazones que se pierden en estas llamas divinas". Compuso un oficio en honor al Corazón de María, que celebró por primera vez en 1648 mientras predicaba en Autun, Borgoña. Fijó la fecha de la fiesta para el 8 de febrero. Juan Eudes estaba convencido de que recurrir a los Corazones unidos de la Madre y el Hijo era un remedio contra el jansenismo. Tenía razón, y esto desató la furia de los jansenistas, que en ese momento eran poderosos en la corte.

Sus enemigos no se detendrían ante nada para destruirlo, sobornando a su secretario -un joven oratoriano que lo había seguido cuando se marchó y parecía devotísimo a él- para que robara sus notas y escritos y luego los falsificara con el fin de que sus enseñanzas fueran condenadas. Cuando sus familiares lo instaron a defenderse, Juan Eudes respondió: "El infierno se ha desatado contra nosotros, pero el más pequeño de mis pecados exige mil veces más". Por lo tanto, no se defendió, ni siquiera cuando el obispo de Bayeux le prohibió celebrar la misa en su diócesis. Esta es una prueba muy elevada de santidad.

Encontró confirmación de la validez de su doctrina en Marie des Vallées, a quien sus enemigos llamaban "su bendita, su Mesías femenino", alegando que estaba embrujado por esta "bruja poseída". Cuando le pidió a Marie des Vallées que le preguntara a Dios acerca de su enseñanza y de la fiesta del Inmaculado Corazón, ella respondió que Cristo había contestado: "Soy yo quien lo inspiró, y castigaré a quienes se opongan a ella", y luego agregó en nombre de Nuestra Señora: "Esta fiesta me agrada. Enviaré chispas del fuego sagrado que arde en mi corazón a los corazones de quienes la celebren, para calentarlos con el amor divino si están tibios, para inflamarlos si están calientes y para encenderlos si ya están en llamas". Estas palabras se asemejan a las promesas que Jesús le haría dos décadas más tarde a Santa Margarita María.    

 especialista en historia de la Iglesia
postuladora de una causa de beatificación
  periodista para varios medios católicos
Escritora de cuarenta libros
la mayoría sobre la santidad

martes, 18 de agosto de 2026

Anciano sacerdote insta a la devoción al Inmaculado Corazón


Traducido del sitio National Catholic Register

En un simposio celebrado en Londres, el padre franciscano Stefano Manelli, cofundador de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada, hizo un llamado a la consagración, la penitencia y la oración como respuesta a los graves peligros actuales.

La salvación de innumerables almas y la paz en el mundo dependen de que la humanidad responda adecuadamente al mandato del Señor —transmitido a través de las apariciones en Fátima y en otros lugares— de difundir la devoción al Inmaculado Corazón de María por todo el mundo.

Este fue el llamado urgente que hizo el padre Stefano Manelli, de 92 años, cofundador de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada (FFI), en un simposio celebrado en Londres a principios de este mes.

En una apasionada charla titulada "Fátima y el Inmaculado Corazón de María", el padre Manelli afirmó que, si se hubieran tomado en cuenta las advertencias de Fátima, Portugal, hace más de un siglo, Nuestra Señora intervendría de una "manera completamente inescrutable" para "evitar la ruina de una humanidad materialista, enloquecida tras los falsos ídolos del reino de Satanás".

Las mentes y los corazones, dijo, han sido plagados por la "cultura de la muerte" y el ateísmo y la corrupción generalizados, pero contrarrestar estos falsos ídolos "depende únicamente de nuestra respuesta". Nuestra Señora, agregó, "no actuará sola, sin nuestra participación voluntaria como personas libres e inteligentes, que se comprometen a corresponder a sus invitaciones maternales".

Por eso, subrayó, en las apariciones de La Salette y Lourdes, Nuestra Señora pidió penitencia, diciéndole tres veces a Santa Bernadette de Lourdes: "¡Penitencia, penitencia, penitencia!", una súplica confirmada en Fátima.

"Pero, ¿quién piensa así hoy en día, cuando tantas naciones, grandes y pequeñas por igual, alardean de su arsenal letal de armas y bombas atómicas a su disposición?", preguntó.

Citando al mariólogo padre René Laurentin - quien explicó que el llamado a la penitencia significa conversión y “volver a Dios-, lamentó que el mundo actual se haya secularizado por completo: la gente ve muchas cosas, pero ya no puede ver a Dios.

El padre Manelli se preguntó qué pasaría si el mundo continuara por este camino de "error contra la verdad, herejías contra la fe, corrupción contra la moral" que han llevado a los valores de la familia, el matrimonio, la educación, las mujeres y la juventud "a la ruina". También señaló las "dolorosas pérdidas" en la Iglesia, como un "aterrador descenso de las vocaciones" y el abandono de la recepción frecuente de los sacramentos.

La situación actual "no puede sino ser tremendamente crítica para nosotros", advirtió, y agregó que la tercera parte del Secreto de Fátima - una grave advertencia sobre el sufrimiento mundial, la persecución de los cristianos, la destrucción de las naciones y un llamado al arrepentimiento para evitar consecuencias catastróficas, tanto espirituales como físicas - "parece estar haciéndose realidad hoy más que nunca".

Advirtió sobre un momento en el que incluso la intercesión de Nuestra Señora podría ya no contener la justicia divina, y preguntó cómo se podría despertar a "la gente de este pobre mundo en peligro" "para que finalmente se den cuenta de la aterradora [énfasis suyo] gravedad de la situación de nuestros días".

Otros autores, dijo, han hablado del hombre "sentado sobre el cráter de un volcán" y que, sin embargo, "tontamente" no quiere darse cuenta de los graves peligros, prefiriendo distraerse con otras actividades.

"Se interesa por los partidos de fútbol, pierde horas y horas frente al televisor, hace planes para sus vacaciones y observa con fascinación los autos irreales que compiten en los circuitos", dijo el padre Manelli, citando el libro de 2000 "Le Profezie di Fatima" (Las profecías de Fátima), de Luciano Lincetto. "Las mujeres siguen la moda y las vanidades, mientras que los jóvenes son presa fácil de las drogas, la pornografía y la violencia. Pocos piensan en Dios y en los grandes ‘porqués’ del destino humano. Pocos regresan a Dios y reflexionan sobre la brevedad de la vida".

El padre Manelli volvió a subrayar la importancia de proponer "la gracia del Inmaculado Corazón de María, que es el camino hacia la salvación, arraigado en la conversión, la comunión con Dios en la oración (en particular, el rosario meditado) y, sobre todo, en la devoción o consagración al Inmaculado Corazón".

La consagración al Inmaculado Corazón de María "nos asemeja a ella, nos 'marianiza'”, afirmó. También destacó la importancia de reconocer la verdad de María como Corredentora, una enseñanza que, según él, fue plenamente respaldada por la hermana Lúcia dos Santos, la mayor de los tres pastorcitos portugueses de Fátima.

Sigan la "escuela de vida y amor" de la Santísima Madre, imploró, y aprendan "a seguir a Cristo, a unírnos a Cristo, a ser de Cristo, a través de la obediencia amorosa", cumpliendo el "mandamiento de María" de hacer "lo que Él les diga".

En última instancia, el triunfo del Inmaculado Corazón está asegurado, concluyó el padre Manelli, pero subrayó que requiere la participación fiel de la humanidad a través de la consagración, el sacrificio y la oración —especialmente el rosario.

El 22 de agosto es la fiesta del Inmaculado Corazón de María en el rito romano tradicional y la conmemoración de la Realeza de María en el Calendario Romano General. El papa León ha invitado a los fieles a celebrar esta fiesta orando y ayunando por la paz.

Nacido en Fiume, Italia (hoy Rijeka, Croacia) en 1933, de padres devotos, Settimio Manelli y Licia Gualandris -cuyas causas de beatificación ya se han iniciado-, el padre Manelli recibió su primera comunión de manos del Padre Pío en 1938.

 Ingresó a la Orden Franciscana a los 12 años y fue ordenado en 1955. Profundamente inspirado por la tradición franciscana, especialmente por San Maximiliano Kolbe y San Francisco de Asís, el padre Manelli cofundó las FFI en 1970 junto con el padre Gabriel María Pellettieri.

Ha sido fundamental para el crecimiento y la labor misionera mundial de la Orden, conocida por promover el espíritu mariano dentro de la vida franciscana y apoyar un retorno a las formas tradicionales de culto católico.

Entre 2013 y 2016, diversas figuras y medios de comunicación dentro de la Iglesia intentaron manchar el buen nombre del padre Manelli, lo que lo llevó a enfrentar un escrutinio y lo obligó a renunciar como jefe de la Orden en 2013. Sin embargo, las investigaciones llevaron a que se retiraran los cargos y se le restituyera su dignidad.

Fuentes dentro de la FFI destacaron al Register el 19 de agosto que el padre Manelli se encuentra en "perfecta armonía con la Iglesia" y que, desde su destitución forzada, ha llevado una vida dedicada a la oración y a la escritura.

 

lunes, 17 de agosto de 2026

Reflexiones de la Madre Angélica sobre la Asunción de Nuestra Señora


 Traducido y adaptado del sitio EWTN News:

 Hoy, 15 de agosto, es la fiesta de la Asunción, una solemnidad que conmemora el final de la vida terrenal de la Virgen María y la asunción de su cuerpo y alma al cielo. Este día también marca el aniversario de la Eternal Word Television Network (EWTN).

En este mismo día de 1981, la fundadora de EWTN, la Madre María Angélica de la Anunciación, comenzó su programa de televisión desde un estudio ubicado en un garaje en Alabama. Esa transmisión marcó el inicio de lo que hoy es la red de medios católicos más grande del mundo. (Nota: CNA es un servicio de EWTN News, una filial de EWTN.)

Mientras los católicos celebran la Asunción y la EWTN conmemora 44 años de difundir la Palabra Eterna, recordamos lo que la Madre Angélica dijo sobre la madre de Jesús y su asunción al cielo: "Esta es la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, y mucha gente no lo entiende", dijo la Madre Angélica, una clarisa de la Adoración Perpetua, durante una transmisión de EWTN el 15 de agosto de 2000. "Lo confunden todo con la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Y es diferente".

La Asunción es una festividad relativamente nueva en la Iglesia, pero tiene sus raíces en los primeros siglos de la fe cristiana. La Madre Angélica explicó a su audiencia que "cuando todos los apóstoles se enteraron de que Nuestra Señora había fallecido, todos fueron al lugar donde ella se encontraba, excepto Tomás".

"San Tomás, según la tradición, siempre llegaba tarde, siempre llegaba tarde", bromeó la Madre Angélica. "Todos tenemos a alguien así en nuestra familia. Siempre llegan tarde".

"Así que cuando él llegó, abrieron la [tumba] y ella ya no estaba… Y desde los inicios del cristianismo, siempre se creyó que fue asumida al cielo. Simplemente tiene sentido".

Tiene sentido, dijo la Madre Angélica, "porque Ella era tan pura y tan santa. No había razón para que se descompusiera como nos va a pasar a nosotros".

"Nuestra Señora nunca pudo cometer ni siquiera un pequeño pecado. Entonces, ¿qué hace Ella? Se beneficia de todas las gracias; nosotros nos beneficiaremos de la sangre de Jesús —de la redención", dijo. "Tú dices: `Bueno, ¿por qué debería Ella ser tan diferente?'. Bueno, porque fue creada por Dios y, antes de que comenzara el tiempo, Él ya la tenía en su mente para que fuera la madre de su Hijo —el Verbo Eterno".

"Ni siquiera puedes pensar por medio segundo que la madre de Dios pudiera estar en manos de Satanás. Eso profanaría el templo", dijo, y agregó: "Quiero decir, eso es de sentido común. No necesitas nada más para darte cuenta de que el templo de Dios tenía que ser absolutamente perfecto por su bien".

Aunque María nació perfecta, dijo la Madre Angélica, "todos nacimos con el pecado original, y sufrimos las consecuencias de ese pecado, incluso después del bautismo". Experimentamos "celos, enojo y hipersensibilidad. Nacemos con muchas cosas que no se parecen a Jesús. Por eso tenemos que superar estas cosas".

Pero, con el tiempo, "la Asunción de Nuestra Señora es algo que todos vamos a tener", porque "todos vamos a resucitar… llegará el día, al final del mundo, en que Dios soplará y dirá: 'Levántate'".

"Nuestra Señora tenía que ser extraordinaria, porque siempre le dijo que sí a Dios. Ese es el secreto de la santidad", dijo la Madre Angélica. "Oh, no tienes que ser inteligente, no tienes que ser un genio, no tienes que construir edificios, no tienes que hacer nada de eso. Tienes que hacer la voluntad de Dios con amor y sacrificio".

En última instancia, "todo se reduce al amor", dijo. "Y solo haces la voluntad de Dios porque amas. Nuestra Señora siempre amó a Dios y siempre hizo su voluntad en perfecta unión".

En la solemnidad de la Asunción de María, "debemos agradecerle a Dios que haya creado a una mujer así", dijo la Madre Angélica. "Tenía que haber alguien como Ella. Y solo de Ella, solo de esta mujer santa y perfecta, pudo venir el Verbo Eterno".

 DC Bureau
15 - Agosto - 2025

domingo, 16 de agosto de 2026

La hermosa explicación de San Juan Pablo II sobre la Asunción


 Del sitio Píldoras de Fe:

En esta homilía, San Juan Pablo II, nos da una hermosa explicación sobre la Asunción de la Virgen María al Cielo, o la dormición de Virgen María

La Asunción de la Virgen María (o la Asunción de la Virgen) es una doctrina de la Iglesia Católica que enseña que después de la muerte de la madre de Jesús, ella fue resucitada, glorificada y llevada corporalmente al cielo (es decir, física y espiritualmente), para vivir con Dios Padre, con su Hijo (Jesucristo), con el Espíritu Santo, los Ángeles y todos los santos del Cielo por toda la eternidad.

La palabra asunción se toma de una palabra latina que significa "tomar". La Asunción de María es enseñada tanto por la Iglesia Católica, así como por la Iglesia Ortodoxa Oriental en menor grado.

Todos los seres humanos tenemos que esperar hasta el fin de los tiempos para nuestra resurrección corporal, pero el cuerpo de María fue capaz de ir directamente al cielo porque su alma no había sido contaminada por el pecado original (Inmaculada).

A continuación una hermosa reflexión de San Juan Pablo II sobre la Asunción de la Virgen María al Cielo que no debes perderte:

"'Apareció un gran signo en el cielo: una Mujer vestida del sol' (Apocalipsis 12, 1).

Hemos venido en peregrinación a este signo. Es la solemnidad de la Asunción al cielo: he aquí que el signo alcanza su plenitud. Una mujer vestida del sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad.

'Llena de gracia': Ella está llena del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que se dan a Ella como único Dios, el Dios de la creación y de la revelación, el Dios de la alianza y de la redención, el Dios del principio y del fin. El Alfa y Omega. El Dios-Verdad, el Dios-Amor, el Dios-Gracia, el Dios-Santidad.

Una mujer vestida del sol. Realizamos hoy la peregrinación a este signo. Es el signo de la Asunción al cielo, que se realiza sobre la tierra, y al mismo tiempo se eleva partiendo de la tierra.

Nadie se ha sumergido como María en el corazón del misterio de la redención. Nadie como Ella puede acercar este misterio a nosotros. Ella se encuentra en el centro mismo del misterio.

Nos encontramos, en el día de la solemnidad de la Asunción de María al cielo, cuando la Iglesia proclama la gloria de su nacimiento definitivo para el cielo. Queremos participar en esta gloria, sobre todo mediante la liturgia. Se puede decir que la liturgia nos presenta la Asunción de María al cielo bajo tres aspectos.

1. La Visitación en la casa de Zacarías

Santa Isabel dice: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre... Dichosa la que creyó que se cumplirían las cosas que le dijeron de parte del Señor' (Lucas 1,42.45)

María creyó en las palabras que le fueron dichas de parte del Señor, y acogió al Verbo que en Ella se hizo carne, y que es el fruto de sus entrañas.

La redención se ha basado en la fe de María, ha estado vinculada a su fíat en el momento de la Anunciación; ha comenzado a realizarse por el hecho de que 'el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros'. (Cfr. Juan 1, 14).

Durante la Visitación, María, en el umbral de la casa hospitalaria de Zacarías y de Isabel, pronuncia una frase que se refiere al comienzo del misterio de la redención. Dice: 'Hizo en mí grandes cosas el que es poderoso, y santo su nombre'. (Lucas 1,49).

Esta frase, tomada del contexto de la Visitación, se inserta a través de la liturgia de hoy, en el contexto de la Asunción. Todo el Magníficat, pronunciado durante la Visitación, se convierte, a través de la liturgia de hoy, en el himno de la Asunción de María al cielo.

La Virgen de Nazaret pronunció estas palabras cuando, por obra suya, el Hijo de Dios iba a nacer sobre la tierra. Con qué fuerza las pronunciaría de nuevo cuando, por obra de su Hijo, ella misma iba a nacer para el cielo.

2. Segundo aspecto de la Asunción.

Se nos presenta en las palabras del Apóstol san Pablo tomadas de su primera carta a los Corintios. La Asunción de la Madre de Cristo al cielo forma parte de la victoria sobre la muerte, de esa victoria cuyo comienzo se encuentra en la resurrección de Cristo: 'Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto'. (1 Corintios 15, 20).

La muerte es la herencia del hombre después del pecado original: 'Por Adán murieron todos'. (1 Co 15, 22). La redención realizada por Cristo ha destruido esta herencia: 'Por Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los de Cristo'. (1 Co 15, 22-23).

¿Y quién pertenece más a Cristo que su Madre? ¿Quién ha sido más que ella rescatado por él? ¿Quién ha cooperado como Ella a la propia redención, de forma más íntima, mediante su fíat en la Anunciación y su fíat al pie de la cruz?

Así pues, la victoria sobre la muerte experimentada por la Madre del Redentor, es decir, su Asunción al cielo, encuentra su fuente en el corazón mismo de la redención realizada con la cruz en el Calvario, en la potencia misma de la redención revelada en la resurrección (...).

3. Tercer aspecto de la Asunción

Aparece en las palabras del Salmo responsorial (...): toda radiante de gloria entra la hija del Rey; su vestido está tejido de oro; entra para ocupar su puesto al lado del trono del Rey: '¡Tu trono subsiste por siempre jamás! ¡Cetro de rectitud es tu cetro real!'. (Salmo 45/44,7)

María, la Madre del Redentor, es la primera en participar de este reino de gloria y de unión con Dios en la eternidad. Su nacimiento para el cielo es el comienzo definitivo de la gloria que los hijos y las hijas de esta tierra alcanzarán en Dios mismo en virtud de la redención de Cristo (...)

María es la primera de los redimidos. Y en Ella también ha comenzado ya la transformación de la historia del cosmos en el reino de Dios. Esto es lo que expresa el misterio de la Asunción al cielo: el nacimiento para el cielo con su alma y su cuerpo (...)

¡Hermosa Señora! ¡Mujer vestida del sol! Ayúdanos a penetrar en tu misterio:

El misterio de la Virgen Madre, el misterio de la Reina Esclava, el misterio de tu omnipotencia suplicante. Ayúdanos a descubrir cada vez más plenamente en tu misterio a Cristo, Redentor del mundo, Redentor del hombre.

Tú que estás vestida del sol, el sol de la inescrutable Divinidad, el sol de la impenetrable Trinidad. 'Llena de gracia' hasta el vértice de la Asunción al cielo. Y al mismo tiempo, para nosotros que vivimos en esta tierra, para nosotros, pobres hijos de Eva, en el destierro, estás vestida del sol de Cristo (...), del sol de la Redención del hombre y del mundo, realizada mediante la cruz y la resurrección de tu Hijo.

Haz que este sol resplandezca sin cesar para nosotros en la tierra. Haz que no se oscurezca nunca en el alma de los hombres. Haz que ilumine los caminos terrenos de la Iglesia, de la que tú eres la primera figura. Y que la Iglesia, fijando su mirada en ti, Madre del Redentor, aprenda continuamente ella misma a ser madre (...)".

sábado, 15 de agosto de 2026

Los apóstoles se "unieron" a la Virgen desde la Asunción

 


Traducido del sitio A Moment with Mary:

La tradición nos cuenta que los apóstoles, dispersos por todo el mundo para predicar el Evangelio, se reunieron milagrosamente en Éfeso en torno a aquella que había presidido el nacimiento (Lumen Gentium, n. 69) y el desarrollo inicial de la Iglesia.

Inmediatamente después de la Sagrada Comunión, que la Virgen recibió de manos de San Pedro Apóstol, los santos ángeles llevaron a la Madre de Nuestro Salvador, en cuerpo y alma, al Cielo. A partir de ese momento, el triunfo y la gloria de María se hicieron eternos. La solemnidad de la Asunción, además de su santísima Dormición [es decir, en el sentido católico del término, el "momento" de su "paso" de la tierra directamente al Cielo sin pasar por la corrupción de la carne ni la separación de su precioso cuerpo de su alma pura, ya que Ella es la Inmaculada Concepción], celebra en realidad su reinado todopoderoso.

Al ascender directamente al Cielo a través de su santa Asunción, la Santísima Virgen María se convirtió en la Abogada y Patrona de todos los moribundos, disminuyendo y suavizando así el dolor y el sufrimiento que todos experimentaremos en nuestra muerte. Unidos a Nuestra Señora de la Buena Muerte, ¡invocamos su bondad maternal con aún mayor confianza en nuestra última hora! 

Comunidad de Nuestra Señora de las Nieves 
  (fragmentos).


viernes, 14 de agosto de 2026

¿Murió la Virgen María?


 Del sitio Aleteia:

Surge aún la duda sobre la muerte de la Santísima Virgen María, por eso acudimos a la Tradición los Padres de la Iglesia y el testimonio de los santos.

¿La Santísima Virgen María murió? ¿Cómo y de qué murió? Estas son preguntas bastantes complicadas que, durante años, se han hecho, desde los santos padres de la Iglesia, hasta los teólogos y mariólogos actuales.

Un tema que seguramente fue cuestión de discusión después de que Pío XII declarara el dogma de la Asunción, pues al final, por prudencia, no se pronunció definitivamente sobre la muerte o no de María: nunca aclaró si fue asunta después de morir y resucitar, o si fue trasladada al cielo en cuerpo y alma sin pasar por el trance de la muerte.

Pero una excelente aclaración sobre el tema la hizo san Juan Pablo II en la magnífica catequesis de la audiencia del 25 de junio de 1997. En base a esta, ofrecemos un resumen en varios puntos:

1. Si Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario en lo que se refiere a su Madre

San Juan Damasceno se pregunta: “¿Cómo es posible que aquella que en el parto superó todos los límites de la naturaleza, se pliegue ahora a sus leyes y su cuerpo inmaculado se someta a la muerte?"

Y responde: "Ciertamente, era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte. En efecto, él muere según la carne y con su muerte destruye la muerte, transforma la corrupción en incorruptibilidad y la muerte en fuente de resurrección” (Panegírico sobre la dormición de la Madre de Dios, 10: SC 80, 107).

2. Para participar en la resurrección de Cristo, María debía compartir, ante todo, la muerte

El hecho de que María fue liberada por su condición divina del pecado original, que todo ser humano conlleva, no quiere decir que recibiera también la inmortalidad corporal.

La Madre no es superior al Hijo, que aceptó la muerte, dándole nuevo significado, y transformándola en instrumento de salvación.

Y para participar de la resurrección de Cristo, María debía compartir, ante todo, la muerte.

3. La muerte de María pudo concebirse como una "dormición"

El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. Este silencio induce a suponer que se produjo normalmente, sin ningún hecho (extraordinario) digno de mención.

Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria.

El ilustre mariólogo Garriguet escribió estas hermosas palabras: “María murió sin dolor, porque vivió sin placer; sin temor, porque vivió sin pecado; sin sentimiento, porque vivió sin apego terrenal. Su muerte fue semejante al declinar de una hermosa tarde, fue como un sueño dulce y apacible; era menos el fin de una vida que la aurora de una existencia mejor. Para designarla la Iglesia encontró una palabra encantadora: la llama sueño (o dormición), de la Virgen".

4. La experiencia de la muerte enriqueció a la Virgen

Algunos Padres de la Iglesia describen a Jesús mismo que va a recibir a su Madre en el momento de la muerte, para introducirla en la gloria celeste.

Así, presentan la muerte de María como un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo divino, para compartir con él la vida inmortal.

De este modo la Virgen, habiendo pasado por el destino común a todos los hombres, es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual con respecto a quienes llegan a la hora suprema de la vida.

San Francisco de Sales considera que la muerte de María se produjo como efecto de un ímpetu de amor. Habla de una muerte "en el amor, a causa del amor y por amor", y por eso llega a afirmar que la Madre de Dios murió de amor por su hijo Jesús.

17 - enero - 2018

jueves, 13 de agosto de 2026

Cinco veces que Rusia fue consagrado al Inmaculado Corazón


Traducido del sitio Aleteia:

En cinco ocasiones distintas, varios papas han llevado a cabo consagraciones de Rusia al Inmaculado Corazón de María.

En 1917, Nuestra Señora se apareció a tres niños cerca de Fátima, en Portugal, y les pidió específicamente que Rusia fuera consagrada a su Inmaculado Corazón.

"Para evitar" [otra Guerra Mundial], "vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la Comunión de reparación los primeros sábados".

Esta consagración de Rusia se ha llevado a cabo en múltiples ocasiones, incluida una consagración realizada por el papa Francisco.

1. 31 de octubre de 1942

En medio de la Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XII consagró al mundo al Inmaculado Corazón de María a través de un mensaje de radio en la víspera del Día de Todos los Santos.

Este mensaje fue enviado a Portugal e incluyó a los obispos locales.

2. 7 de julio de 1952

En la fiesta de los santos Cirilo y Metodio, "apóstoles de los eslavos", el papa Pío XII publicó una carta apostólica dirigida al pueblo ruso, en la que encomendaba a Rusia y a su pueblo al Inmaculado Corazón de María.

3. 21 de noviembre de 1964

Al concluir la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI, junto con todos los obispos presentes, renovó la consagración del mundo entero al Inmaculado Corazón de María, enviando una Rosa de Oro a Fátima para conmemorar la ocasión.

4. 25 de marzo de 1984

En la Basílica de San Pedro, en 1984, el papa Juan Pablo II consagró al mundo entero frente a la estatua de Nuestra Señora de Fátima, invitando a todos los demás obispos a unirse a él en oración al Inmaculado Corazón de María.

Según el Vaticano, la hermana Lucía confirmó que esta consagración cumplía con los deseos de Nuestra Señora de Fátima.

La hermana Lucía confirmó personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a lo que Nuestra Señora deseaba ("Sim, està  feita, tal como Nossa Senhora a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984": "Sí, se ha hecho tal como Nuestra Señora lo pidió, el 25 de marzo de 1984": Carta del 8 de noviembre de 1989). Por lo tanto, cualquier discusión o solicitud adicional carece de fundamento.

5. 25 de marzo de 2022

En respuesta al estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, el Papa Francisco consagró a Rusia (junto con Ucrania) al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo de 2022.

El Papa Francisco rezó: "Los pueblos de Ucrania y Rusia, que te veneran con gran amor, ahora se vuelven hacia ti, mientras tu corazón late con compasión por ellos y por todos aquellos pueblos diezmados por la guerra, el hambre, la injusticia y la pobreza".

  16 - Marzo - 2022

miércoles, 12 de agosto de 2026

Cuatro razones para creer en la Asunción de la Virgen


Del sitio Píldoras de Fe:

La Asunción de María, o la Dormición de la Santísima Virgen, como también se le conoce, no se encuentra en los Evangelios, pues el fin de los Evangelios es anunciar el señorío de Jesucristo y la Salvación. Muchos hechos de la historia de la Iglesia no se encuentra en los Evangelios, tales como la muerte de San Pedro y San Pablo, hechos importantísimos de la Iglesia primitiva, el mismo hecho de que Jesús se le apareció primero a Pedro no lo narra los Evangelios; sin embargo, San Pablo lo da por cierto (1 Corintios 15,5)

La Asunción no está en las Escrituras, pero ella no contradice a esta, pues antes de María hay otras dos personas que subieron en cuerpo y alma a los cielos y a nadie le causa escándalo: Enoc y Elías

1. Elías y Enoc llevados al Cielo en cuerpo y alma.

"Enoc anduvo con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó" (Génesis 5,24)

"Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino." (2 Reyes 2,11)

Elías y Enoc fueron llevados al cielo en cuerpo y alma. Todas las Iglesias primitivas no católicas (Caldea, Copta, Asiria, Armenia, Ortodoxa) aceptan la Asunción de la Virgen y la celebran.

Una de las primeras fiestas de la Virgen que se celebró fue la de la Asunción de María, que ya en el siglo IV se celebraba en Jerusalén y en esa época una capilla ya marcaba el lugar donde hoy se encuentra la Iglesia Griego-Armenia de la Asunción en el monte de los Olivos. Según un Diccionario no Católico y Secular: "La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de "El Recuerdo de María" que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio (????????) o Dormición de María, donde se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. El emperador bizantino Mauricio decretó que la fiesta se celebrara el 15 de agosto en todo el imperio; "conviene aclarar que solo fijó una fecha, él no "inventó" la fiesta, ya que esta se celebraba desde antes."

Otro testimonio que evidencia de esta celebración, es la da San Gregorio de Tours, quien en su obra "De Gloria Martityrum" señala que esta fiesta la celebraban en Jerusalén al final del siglo VI. Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Siendo el más difundido y posiblemente uno de los más antiguos en el oriente bizantino, el "Libro de San Juan Evangelista (el Teólogo)".

Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, San Andrés de Creta, San Germán de Constantinopla, entre otros. Si bien no tenían ni tienen carácter histórico, la Iglesia Católica vio en estos escritos el fondo teológico que existía y del cual los relatos eran expresiones adornadas.

Por lo que sabemos, hay una tradición con la Iglesia Apostólica, especialmente la de Jerusalén, que trata sobre la Asunción de María al Cielo.

2. Documentos históricos sobre la Asunción de María.

  • Melitón de Sardes (año 180 DC): Melitón viajó a Jerusalén para informarse de la tradición eclesiástica y escribió con profusión sobre una gran variedad de temas El autor imagina que Cristo pregunta a los Apóstoles qué destino merece María, y ellos le dan esta respuesta: "Señor, elegiste a tu esclava, para que se convierta en tu morada inmaculada ..."
  • San Epifanio de Salamina (año 371 DC): Coloca en la profesión de fe que María (v.) fue siempre virgen (PG 43,233). Y en una carta habla de la Dormición y Tránsito de María
  • San Germán de Constantinopla (año 710 DC):
  • San Juan Damasceno (año 726 DC) Madre de la gloria (Homilía 2 en la dormición de la Virgen Marta, 2 y 14): "Hoy el arca viva y sagrada del Dios viviente, la que llevó en su seno a su propio Artífice, descansa en el templo del Señor... Hoy el Cielo da entrada al Paraíso espiritual del nuevo Adán, en el que se nos libra de la condena, es plantado el árbol de la vida y cubierta nuestra desnudez... Hoy la Virgen inmaculada, que no ha conocido ninguna de las culpas terrenas, sino que se ha alimentado de los pensamientos celestiales, no ha vuelto a la tierra; como Ella era un cielo viviente, se encuentra en los tabernáculos celestiales..."

    "(...) Si el cuerpo santo e incorruptible que Dios, en Ella, había unido a su persona, ha resucitado del sepulcro al tercer día, es justo que también su Madre fuese tomada del sepulcro y se reuniera con su Hijo. Es justo que así como Él había descendido hacia Ella, Ella fuera elevada a un tabernáculo más alto y más precioso, al mismo cielo..."

Así entonces, la Asunción de la Virgen María es un Dogma de fe. Creemos que fue llevada en cuerpo y alma al Cielo. Sobre si Nuestra Señora sufrió o no la muerte corporal, el Magisterio de la Iglesia no se ha pronunciado.

3. Celebración de la Dormición o Asunción de María.

De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del año 500, probablemente en agosto (Baeumer, Brevier, 185).

En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en enero, y dado que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios (Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo sexto, en enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart., I, ix)].

La Liturgia Gala la fija el 18 de enero, bajo el título: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre permaneció en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la introducción del Rito Romano.

En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en enero, como los monjes egipcios; otros en agosto, con aquellos de Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el relato de "Liber Pontificalis"(II, 508), fijó la fiesta para el Imperio Griego el 15 de agosto.

4. Biblia y Tradición acerca de la Asunción de María

La Santa Iglesia Católica siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Asunción y otros, de la Tradición Apostólica. Las tradiciones de la Iglesia se verifican siempre en relación con la Sagrada Escritura, y en este caso de la Asunción ya sabemos que es consecuencia necesaria de la Biblia.

Las tradiciones de la Iglesia deben atenderse y respetarse, es mandato bíblico:

"Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta." (2 Tesalonicenses 2,15)

"Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido" (1 Corintios 11,2)

"Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: 'Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos'." (Hechos 28,17)

Esto contradice la típica tesis de los hermanos separados de que la Santa Biblia es la única fuente en los temas de Dios, tesis que no tiene fundamento bíblico alguno, mientras que la sagrada tradición sí lo tiene. En el nuevo Testamento no se encuentra ni un solo versículo donde se afirma que lo que dijo Jesús se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, el Evangelista San Juan 21,25 dice: "Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros"

Por lo tanto, todo lo dicho por Jesús no está en la Biblia. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, y nos ha llegado por diversas fuentes y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.

La palabra griega para definir "Tradición" es "Paradosis". En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante "Mundo Hispano") dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes pasajes: "Les alabo porque en todas las cosas se acuerdan de mí y conservan las Tradiciones (Paradosis) tal como se las he transmitido." (1 Corintios 11,2)

Como podemos ver, el Apóstol San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las "Tradiciones", lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aún no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.

Curiosamente, la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas. Tiene escrito ese versículo de la siguiente manera: "Y les alabo hermanos, porque en todo se acuerdan de mí, y retienen las instrucciones tal como se las entregué."

¿Qué ocurrió aquí? ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? La palabra griega para la palabra "instrucciones" es Paideia, entre otras, pero esta nunca sustituye a la palabra Tradición que corresponde a "Paradosis" Como vemos, aquí se ha alterado el significado de la palabra de Dios a propósito, lo cual constituye un hecho muy grave contra el Señor y su Santa Iglesia.

En otras versiones de Biblias protestantes, la palabra Tradición es cambiada por "Doctrina", pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a la palabra Tradición "Paradosis"...

"Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven las Tradiciones que han recibido de nosotros." (2 Tesalonicenses 2,15)

Aquí de nuevo la versión Reina-Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. "Así que, hermanos, estén firmes, y retengan la doctrina que han aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra."

San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles, y esto es Tradición. Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da Pablo en la segunda carta a Timoteo: "Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros." (2 Timoteo 2,2)

San Pablo enseña a Timoteo para que este enseñe a otros. He aquí un magnífico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra en la primera cara a los Corintios: "Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido" (1 Corintios 11,23a)

En este pasaje, San Pablo nos habla de la Eucaristía; así pues, el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.

Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y presentan versículos tales como en (Colosenses 2,3), pero si se lee el versículo en su contexto se darán cuenta de que Pablo se refiere a las Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la Iglesia la cual él recomendaba guardar.

Los Apóstoles y los primeros cristianos solo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del Señor de escribir nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la venida del Señor no era inminente, algunos Apóstoles, como el Evangelista, San Mateo y San Juan, van a escribir sus recuerdos del Señor, Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de testigos oculares de la vida del SEÑOR.

Los otros diez Apóstoles no escribieron nada y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.

Queridos hermanos, recapitulando un poco sobre la Asunción de María, podemos concluir que si este misterio les ocurrió a dos grandes profetas (Elías y Enoc) por el amor que Dios les tenía. ¿Puedes imaginarte entonces lo que Jesús ha hecho a la Virgen María por el inmenso Amor de ser su Santa Madre? Jesucristo jamás permitiría que su Santa Madre conociera la corrupción de la carne.

Concluimos con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: "Cuando miramos a la Iglesia primitiva, los signos apuntan a Roma." A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad." Amén

Qriswell Quero
 esposo y padre de familia
servidor, ingeniero
misionero de la fe

martes, 11 de agosto de 2026

¿Qué es la Asunción de la Virgen?

 


Del sitio Fundación Cari Filii:

Una de las fiestas marianas más importantes en el calendario es la Asunción. Pero, ¿qué se celebra este día, qué pasajes evangélicos hacen referencia a esta celebración y cuáles son las fiestas más señaladas de este día?

-¿Qué se celebra en la Asunción?

La Asunción, también llamada Assumptio Beatae Mariae Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María), es una solemnidad de la Iglesia Católica que celebra la elevación en cuerpo y alma de la Virgen María desde la vida terrena hasta el cielo. La Virgen no tuvo que padecer la corrupción de su cuerpo al llegar la hora de su partida y, a diferencia de su hijo Jesucristo, que ascendió al cielo, ella fue asunta. La Asunción está considerada un dogma para todos los católicos desde el año 1950.

-¿En qué fechas tiene lugar?

La fiesta de la Asunción en la Iglesia Católica tiene lugar cada año el día 15 de agosto. Es una fiesta fija en el calendario, por lo que siempre se celebra en esta fecha, sin importar el día de la semana en la que caiga.

 -¿Cuál es su trasfondo histórico?

Las primeras referencias oficiales a la Asunción de la Virgen datan del siglo IV, cuando se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María. Fue en el siglo VII cuando esta fiesta pasó a llamarse la Dormición o Asunción.

La doctrina de la Asunción de María se cree que comenzó a ser desarrollada en el siglo XII, cuando aparece el tratado “Ad Interrogata”, atribuido a san Agustín, en el cual se aceptaba la asunción corporal de María. Tiempo después, Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos declararían estar de acuerdo con este texto.

Sin embargo, el gran empujón para que esta fiesta se convirtiera poco a poco en lo que es hoy en día se lo dio el Papa San Pío V, en el siglo XVI. Fue en ese tiempo cuando reformó el Breviario, donde eliminó frases en las que se dudaba de la Asunción de María y las sustituyó por otras que defendían su elevación corporal. Fue otro Papa, Benedicto XIV, el que fomentaría en el pueblo cristiano la piedad a la fiesta de la Asunción.

-¿Cuándo y cómo se aprueba el dogma de la Asunción?

Ya desde el año 1849 habían llegado hasta Roma las primeras peticiones de obispos solicitando que se reconociera la Asunción como parte de la doctrina católica. Sin embargo, tuvo que pasar casi un siglo para que el Papa Pío XII consultara sobre esta cuestión al episcopado, por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae (1946). El resultado fue casi unánime, los obispos apoyaban que se declarara dogma la Asunción de la Virgen María.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que el Papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Texto de la Constitución apostólica Munificentissimus Deus:

Por eso, después de que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

-¿Qué dice la Biblia y otras fuentes cristianas sobre la Asunción?

Aunque la Biblia no habla explícitamente de la Asunción de la Virgen, ni de su muerte física, hay elementos claros que la defienden. Un ejemplo es el salmo 131, 8: “Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación”. Como defiende San Alberto Magno, estas palabras fueron dichas figuradamente de María, quien es el arca de la santificación.

Otro pasaje que confirma la Asunción de la Virgen es el Apocalipsis de San Juan: “Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande”. Y, en una segunda cita: “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas“.

Los teólogos también consideran muy vinculado con la Asunción este pasaje del Cantar de los Cantares: “¿Quién es ésta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?“. En la Biblia aparecen más asunciones, además de la de la Virgen, como las de Elías o Enoc.

El Catecismo de la Iglesia afirma en su número 966 lo siguiente sobre la Asunción de la Virgen:

Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”.

-¿Qué importancia tiene para los cristianos la Asunción?

Durante el rezo del Ángelus del día de la Asunción del año 2018 el Papa Francisco dijo lo siguiente:

El cuerpo de la Madre ha sido preservado de la corrupción, como el del Hijo. Este día la Iglesia invita a contemplar este misterio que nos muestra que Dios quiere salvar al hombre por completo, alma y cuerpo. La asunción de María, criatura humana, nos da la confirmación de nuestro destino glorioso. La resurrección de la carne es un elemento propio de la revelación cristiana, una piedra angular de nuestra fe. La realidad estupenda de la Asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solo con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. Nuestro destino, en el día de la resurrección, será similar al de nuestra Madre celeste”.

-¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

La fiesta de la Asunción es un motivo de celebración religioso y popular en todo el orbe católico. Son innumerables las ciudades y pueblos donde procesionan con María y le ofrecen todo tipo de homenajes. En este día la Virgen María se viste bajo distintos títulos y advocaciones en todo el mundo. En España destaca la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid y de la Virgen de Begoña en Bilbao. La Asunción es también la fiesta principal de Elche, con su célebre Misterio.

Dándole nombre a la capital de Paraguay, la Asunción es una fiesta muy importante para toda América. En la región de Yucatán, en México, sus habitantes salen a las calles para celebrar a La Pobre de Dios. En Guatemala, pasean una aparatosa plataforma con la Virgen por los alrededores de la catedral. Mientras que en Ohio (EE.UU) se organizan todo tipo de entretenimientos, comidas y música por las calles.

Ya en Europa, en Malta sus habitantes terminan el día de la fiesta de la Virgen de Mosta con un espectáculo de fuegos artificiales. En Francia, la celebración de la Asunción cuenta diferentes procesiones.