Dedicado a la oración preferida de María Santísima, que por desgracia cada vez se reza menos, para agradecer, pedir gracias, ganarse el Cielo y divulgarla a todos
El
amor a la Virgen María es una virtud en común entre los papas, por eso
Ella se hizo presente en el momento de la elección de León XIV
Es innegable que, si algo tienen en común los papas, es el profundo amor que profesan a la Virgen María. Y otra realidad es que María vela por todos sus hijos, pero de modo muy especial, por el sucesor de san Pedro.
Basta recordar a san Juan Pablo II y sus visitas a los santuarios
marianos y, definitivamente, la entrañable relación que tuvo con Nuestra Señora de Fátima, a quien atribuyó haberlo salvado el día que Ali Agca
atentó contra su vida.
También el papa Benedicto XVI ahondó en el amor a la Virgen con sus profundas enseñanzas que ensalzaron su divina maternidad.
Y qué decir del papa Francisco, que antes y después de cada viaje
acudía a Santa María la Mayor para rezar y agradecer a la Virgen por
llevarlo con bien a su destino.
Por eso llama la atención cómo, el día de la elección del papa León XIV, Ella estuvo presente en su mensaje:
"Hoy, en el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya, nuestra Madre
María quiere siempre caminar con nosotros, estar cerca de nosotros,
ayudarnos con su intercesión y su amor. Quisiera orar con vosotros,
oremos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en
el mundo. Y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre".
Así mismo y de manera providencial, el Santo Padre León XIV fue
electo el 8 de mayo, fecha en la que la Iglesia conmemora a Nuestra Señora de Luján, advocación muy amada por el papa Francisco, quien es la
patrona de Argentina.
Añadimos otro dato que podría parecer coincidencia, pero que para
los creyentes es una razón más para admirar el amor de la Virgen por el
papa: justamente el 8 de mayo, pero de 1887, el papa León XIII realizó
la coronación pontificia de la bendita imagen de la Virgen de Luján.
La panameñaAna de Watts, cantautora católica (aquí su canal YouTube), ganó el premio a la Mejor Canción Mariana, en los primeros Catholic Music Awards, celebrados el domingo 27 de julio de 2025 en Roma. El premio internacional celebra la “excelencia artística y espiritual” en cuatro idiomas: español, inglés, italiano y portugués. La entrega de premios tuvo lugar en el Auditorio Conciliazione, en el Vaticano.
Se trata de un reconocimiento a los músicos impulsado por la Fundación Ramón Pané, con sede en Florida. Ramón Pané fue el monje jerónimo catalán que acompañó a Colón en su segundo viaje y aprendió la lengua taína y estudió las costumbres de los indios taínos; se considera el primer evangelizador de América.
En el concurso participaron artistas de 25 países. La competición fue reñida. Había 19 categorías distintas, y se recibieron más de 1.400 canciones en inglés, italiano, portugués y español, evaluadas por 68 jurados internacionales.
Muchas de las canciones tenían un tema mariano, pero el tema premiado en esta categoría, Aquí traigo mi tinaja, ligaba el papel de María como intercesora conla realidad de la vida personal y matrimonial, que, como en Caná, requiere la acción de Jesús, y se apoya en la intercesión de María.
La letra puede ayudar a muchas personas a orar con María. Dice así:
“Tú conoces los desiertos y las heridas
de mi ser.
Mis vacíos, mis silencios y las veces que fallé.
Sé que tú
podrás interceder como en aquella boda en Cana
, para que Jesús, con su
poder, un milagro venga a hacer.
Aquí traigo mi tinaja. El vino se agotó.
Ven, Jesús, a hacer milagros y renueva en mí el amor.
Con tu dulce intercesión Él me dará el vino mejor.
Mis rincones, mis afectos se desbordarán de amor”.
“Me inspiré en el pasaje de la boda de Caná, cuando María ve la necesidad de los novios.
Me toca profundamente porque refleja el corazón maternal de la Virgen y
el poder de Dios que transforma lo poco en abundancia”, ha explicado la
cantante. “Nace de mi testimonio con María como Madre intercesora, Madre que acompaña, y es una invitación a confiar, incluso cuando sentimos que no tenemos nada, porque justo ahí es donde Dios hace el milagro”.
De fondo, como explica en varias entrevistas, está su propio testimonio personal y matrimonial.
Entrevistada en un programa de Radio María Panamá explica que aunque su familia siempre fue católica,durante 13 años de matrimonio su relación estaba desgastada y además bastante alejados ambos de Dios. Sabían que había que ir a misa en domingo, pero se saltaban la mayoría de las misas.
“Siempre la excusa era que había algo más que hacer, o que los niños
querían entrar a la piscina. Pero yo tenía ese anhelo de estar cerca del
Señor. Una gran amiga que me escuchaba siempre, como ese paño de lágrimas de todo lo que te va ocurriendo, me dijo, ‘tienes que acudir a la Virgen María porque Ella es la que va a llevar a tu matrimonio a los pies de Jesús,
a donde debes estar realmente.” Oré mucho por esa situación y le pedí a
la Virgen que arreglara nuestro matrimonio. Sabíamos que teníamos un
amor bonito, nos habíamos enamorado, habíamos sido los mejores amigos,
pero las propias individualidades nos iban separando”.
Todo cambió cuando acudieron a un retiro del movimientoMatrimonios en Victoria
en 2018. Este movimiento matrimonial nació en Guatemala en los años 90,
y se extendió por EEUU (desde Miami), Costa Rica, Panamá, El Salvador,
México y Perú.
“Allí los dos, gracias a Dios, abrimos el corazón y Él fue entrando poquito a poco para tomar nuestra vida, nuestra familia y convertirla en lo que hoy es, mi iglesia doméstica”, explica Ana.
Ana siempre estuvo implicada en la música. “Mi abuelo materno, don
Melitón Rodríguez, era músico. Tocaba clarinete, guitarra, le enseñó asus hijas, mis tías y mi mamá, a todas a tocar instrumentos.
Ellas tenían un grupo que se llamaba la Estudiantina Santa Cecilia.
Cuando nacimos los nietos, mi abuelo se encargó también de enseñarnos a
todos un instrumento musical. Así que con él aprendí a tocar la guitarra.
En familia, nos reuníamos a hacer cantaderas familiares y a cantar
boleros de antes. Esta tradición se ha perdido un poco”, detalla.
Ahora sirve al Señor con su música.Compone canciones y las somete a dos sacerdotes para que revisen que no haya nada que contradiga la fe. Después las cantan en retiros de Matrimonios en Victoria, en conciertos, horas santas, en la parroquia…
“La música forma parte de la obra de Dios. Las letras de los
cantautores católicos, incluyendo las mías, tocan los corazones. Cuando el Señor pone una idea, empieza a revolotear en mi cabeza y no
se queda quieta hasta que no agarro el papel y el lápiz”, dice, sobre su
forma de componer.
Como tantos católicos, participa en muchos servicios. Además del
trabajo y la vida familiar, y del servicio en Matrimonios en Victoria,
participa del movimiento Orando por nuestros Hijos, ha sido catequista de Prebautismal y es ahora ministra extraordinaria de la comunión.
Que María actuara en Caná, como señala su canción, le parece que “tiene mucho significado para los matrimonios porque ese sacramento se tiene que renovar a diario para poder realmente perseverar en el camino de de la fe y la santificación de la familia”.
De joven ella se planteaba cómo podía un matrimonio mantenerse alegre
tras 30 o 50 años de casados. “Después de este encuentro con el Señor,
mi esposo y yo ya tenemos 26 años de matrimonio y cada día el amor se vuelve más lindo, más dulce y más afable“, explica.
La canción premiada la estrenó en vivo en 2023 en un concierto de
Voces Católicas Latinoamérica. “En el concurso podían participar las
canciones que habían sido producidas entre 2020 y diciembre de 2024.
Tenía su video y demás. ¡Me solicitaron hasta una carta de referencia de
mi párroco!”, detalla.
Domingo, dada su madurez
espiritual, se hizo santo precozmente; el único que, sin haber padecido
el martirio, ha llegado a los altares con sólo catorce años.
“¡Quiero ser santo!”, exclamaba
Domingo cada vez que se le presentaba una buena oportunidad para
esforzarse. Esta era su alegre forma de dirigirse a Dios, ofreciéndole
amorosamente cada instante de su vida.
Este jovencito italiano es el santo
patrono de los niños que integran los coros de las iglesias, y de todos
aquellos que participan en el ministerio de la música. También lo es de
las embarazadas, en virtud a un encargo recibido de la Virgen María y
que cumplió con el patrocinio de su preceptor, San Juan Bosco.
Domingo Savio nació en San
Giovanni da Riva, Piamonte (Italia), en 1842. Desde muy pequeño se
sintió llamado al sacerdocio y, apenas conoció a Don Bosco, en octubre
de 1854, le pidió ingresar al Oratorio de San Francisco de Sales en
Turín.
Allí organizó un grupo de amigos
devotos llamado la “Compañía de la Inmaculada”, para la que escribió un
“reglamento” que San Juan Bosco aprobaría haciéndole mínimas
modificaciones.
Junto a sus compañeros de la
‘Compañía’ frecuentaba los sacramentos, rezaba el Rosario, ayudaba en
los quehaceres domésticos y cuidaba de los niños más difíciles. Era de
los que mantenía siempre el espíritu alegre; un niño como cualquier
otro, que le gustaba jugar y estudiar, pero que tenía una disposición
interior única: quería hacerle las cosas fáciles a Jesús, evitando
cualquier cosa que pudiera empañar la amistad que tenía con Él.
El primer biógrafo de Santo Domingo
Savio fue el propio San Juan Bosco. El fundador de los salesianos
quería conservar por escrito la vida aleccionadora y llena de amor del
pequeño Domingo. Impulsado por ese deseo, se animó a escribir una
biografía del pequeño. Se dice que después de haberla concluido, la
releía con cierta frecuencia. Y cada vez que lo hacía, las lágrimas
terminaban rodando por sus mejillas.
En aquella Vita (biografía), intitulada Vida del jovencito Domingo Savio, alumno del Oratorio de San Francisco de Sales
(1859), Don Bosco no solo relató aquellos pasajes de la vida de Domingo
que revelaban su madurez para las cosas de Dios, sino también esos
momentos en los que se gastaba bromas con los amigos o arrancaba
sonrisas. Quedaron también plasmadas las imágenes que permanecerían para
siempre en la memoria del sacerdote, como las varias ocasiones en las
que vio a Domingo arrobado después de recibir la Eucaristía o hincado de
rodillas rezando en la capilla.
En la Vitadel Giovanetto Savio Domenico [Vida del jovencito Domingo Savio]se describe un episodio singular.
Cierto día, Don Bosco encontró a
Domingo en el coro del templo. Dijo el santo: "Voy a ver, y hallo a
Domingo que hablaba y luego callaba, como si diese lugar a contestación;
entre otras cosas entendí claramente estas palabras: 'Sí, Dios mío, os
lo he dicho y os lo vuelvo a repetir: os amo y quiero seguir amándoos
hasta la muerte. Si veis que he de ofenderos, mandadme la muerte; sí,
antes morir que pecar'. Cuando Don Bosco le preguntó qué hacía en esos
momentos, Domingo le contestó: 'Es que a veces me asaltan tales
distracciones que me hacen perder el hilo de mi oración, y me parece ver
cosas tan bellas que se me pasan las horas en un instante'”.
Durante el proceso de investigación
llevado a cabo para su canonización, la hermana de Domingo, Teresa,
narró que cierta vez el pequeño santo se presentó ante Don Bosco y le
pidió permiso para ir a casa de su familia. Don Bosco le preguntó el
motivo y el joven le contestó: “Mi madre está muy delicada y la Virgen
la quiere curar”.
Entonces, el
sacerdote le preguntó quién le había hecho llegar tales noticias, a lo
que Domingo contestó que nadie, pero que él lo sabía con certeza. Don
Bosco, que ya conocía de los sorprendentes dones del chiquillo, le
concedió el permiso y le dio dinero para el viaje.
El 12 de septiembre de 1856, cuando
el muchacho llegó a ver a su madre en Mondonio, se percató de que
estaba embarazada, pero que sufría de fuertes dolores. Domingo, acto
seguido, la abrazó fuertemente, la besó y se sentó junto a ella para
oírla. La madre le pidió que fuera inmediatamente con unos vecinos.
Domingo, por supuesto, obedeció.
Al rato llegó el doctor y después
de examinarla vio que la mujer estaba repuesta y lucía sana. Mientras el
médico y algunas vecinas preparaban todo para que la madre diera a luz,
quedó al descubierto alrededor del cuello de la mujer una cinta verde
que estaba unida a una seda doblada y cosida como un escapulario. Era el
presente que Domingo le había dado como signo de que la Virgen sería su
compañía. Sin mayores contratiempos, ese día nació su hermana Catalina.
Después, Domingo le pediría a su
madre que conservara el escapulario y que lo prestase a las mujeres del
pueblo cada vez que lo necesitaran. Así se hizo; y muchas de ellas
obtuvieron gracias particulares por haber tenido puesto el escapulario
de la Virgen.
No pasaron muchos días hasta que
Domingo Savio emprendió el retorno hacia el oratorio salesiano.
Lamentablemente, no permanecería allí por mucho tiempo más. Su salud se
resquebrajó al punto que los médicos se convencieron de que no
sobreviviría. Aparentemente estaba desarrollando una pulmonía.
Savio tuvo que despedirse de Don
Bosco y sus compañeros y volver a su casa en Mondonio. Antes de morir,
con su último aliento, alcanzó a decir: “¡Qué cosa tan hermosa veo!”;
¡bendita visión del cielo!
Santo Domingo Savio partió a la Casa del Padre el 9 de marzo de 1857, a los catorce años de edad.
En un mundo en el que tantos buscan trabajo sin éxito, dos testimonios recientes dan fe de la poderosa intercesión de María, Desatadora de Nudos. Gracias a la oración perseverante, situaciones que parecían desesperadas se resolvieron de forma rápida e inesperada. Estos dos conmovedores relatos son fruto de una confianza sencilla y profunda en el amor de la Santísima Virgen María.
"Me dio una dirección en un sueño"
"Cuando era joven, buscaba trabajo desesperadamente, pero sin éxito. Un día, decidí comenzar una novena a María Desatadora de Nudos. Cada día, durante nueve días, recé con fe. El noveno día, tuve un sueño muy intenso: la Virgen María estaba de pie al pie de mi cama. Sonrió con paz y me dijo con dulzura que fuera a una dirección específica. Cuando desperté, llena de paz interior, fui a esa dirección. Y allí —¡increíblemente!— ¡me contrataron en el acto! ¡Amén! ¡Gracias, María, Madre atenta!".
"En solo tres días, su hijo encontró trabajo"
"Mi hijo llevaba dos largos años buscando trabajo. Animé a alguien a rezar a María Desatadora de Nudos, y me uní a ella en la oración por esta intención. Apenas tres días después, ella vino a mí, llena de alegría: a su hijo le acababan de ofrecer un buen trabajo. Dimos las gracias de todo corazón a la Santísima Virgen por su presencia silenciosa pero poderosa en nuestras vidas. ¡Gracias, María, tú que nunca olvidas a quienes esperan en ti!"
¿Y tú? ¿Qué nudo llevas en el corazón? Confíalo a María, la Desatadora de Nudos, Madre de ternura y luz. Ella nunca hace oídos sordos a las oraciones de sus hijos. Con Ella, todo se vuelve más claro, más suave, más posible.
Este
mes de mayo, mes de María, acércate a Ella con estas sencillas
prácticas que puedes llevar a cabo cada día y así honrar a la María como
nuestra Madre.
En este mes de mayo recordamos a todas las madres, pues además de
darnos la vida, nos han cuidado y acompañado en nuestro crecimiento. Sin
embargo, contamos también con el modelo de María, quien también es
Madre Nuestra.
Acercarnos a María durante este mes no solo es un acto de devoción,
sino también un reconocimiento a su papel maternal en la historia de la
salvación. Así como honramos a nuestras madres terrenales, encontramos
en María un modelo perfecto de amor, entrega y fe, quien intercede por
nosotros ante su Hijo y nos guía con dulzura en nuestro camino de vida
cristiana.
Durante este mes, tenemos la gran oportunidad de redescubrir a María
por medio de las siguientes actividades que te pueden acercar a su amor y
confianza, acogiéndola en nuestro hogar y en nuestro corazón como
verdadera Madre y Reina.
1.Entrona una imagen de la Virgen María en tu hogar
¿Qué mejor manera de iniciar el mes entrenando una imagen de nuestra
Madre Santísima en tu hogar o bien en tu jardín? De esta manera podrás
tener un lugar de oración en el cual puedas acercarte a Ella y orarle.
No importa el tamaño de su imagen, lo que importa es que la familia
acuda a Ella.
2. Flores para María
Puedes aprovechar la primavera para plantar flores a María en tu
jardín, desde rosas hasta alguna otra hermosa flor de primavera que
recuerde a la figura maternal y femenina de María.
También, puedes tener alguna planta con flores o bien un jarrón con
rosas en el interior de tu casa, especialmente a un lado de la imagen de
la Virgen María que tengas en tu hogar.
Por supuesto que esta oración mariana no podía quedarse atrás, ya que
el rezo del santo Rosario nos acerca a ella por medio de esta corona de
rosas, ya lo decía san Pío X: "El Rosario es de todas las oraciones la más bella, la más rica en gracias y la que más complace a la Santísima Virgen".
4. Lectura mariana
Existen ricas lecturas marianas que nos ayudarán a conocerla más y
mejor, de tal manera que podamos enamorarnos de ella y confiarnos a ella
como sus hijos.
Si eres amante de la música, añade a tu playlist de este mes cantos
marianos que te ayuden a acercarte a ella con dulzura y humildad. Puedes
encontrar cantos a distintas devociones marianas.
Cada 24 de mayo recordamos la devoción a María Auxilio de los
cristianos, advocación que fue promovida en su totalidad por san Juan Bosco y que con fe constante decía: "Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado".
Por lo que puedes iniciar la novena este próximo 15 de mayo a María
Auxiliadora y dejar en sus manos tus necesidades, pues don Bosco también
solía decir: "Confía en María y verás lo que son los milagros".
7. Visita un santuario Mariano
Existen muchos santuarios marianos alrededor del mundo, por lo que
puedes visitar el más cercano en tu localidad o bien hacer una ruta y
visitar diferentes santuarios marianos ofreciendo tu visita en modo de
peregrinación. Estas ideas prácticas harán que tu mes sea mariano y
tener presente la maternidad de María hacia nosotros.
El
mes de mayo es especial para los católicos; y tras la pérdida delSanto Padre Francisco, es necesario encontrar consuelo y esperanza en el
Rosario
En este mes de mayo, tiempo de reflexión, la Virgen María, nuestra Madre Celestial, nos ofrece un camino: el Santo Rosario. Esta devoción
que tanto le agrada a la Virgen, es un tesoro espiritual que no solo nos
conecta con Ella, sino que también nos acerca al corazón de Cristo.
En varias apariciones y revelaciones, la Virgen ha prometido
beneficios extraordinarios a quienes lo recen con fe y dedicación. En
Fátima, por ejemplo, nos dijo que con el Rosario podemos obtener la paz para el mundo y la conversión de los pecadores. En Lourdes, nos recordó la importancia de la oración constante, como un medio para alcanzar la gracia de Dios.
Al rezar el Rosario en familia, recibimos gracias poderosas que
transforman nuestros hogares. La Virgen nos ha prometido protección para
nuestras familias, consuelo en tiempos de sufrimiento y fortaleza ante
los desafíos que enfrentamos.
Cada misterio que rezamos juntos fortalece los lazos familiares,
otorgando paz interior y unidad. La familia que reza unida no solo crece
en fe, sino también en amor, y el Rosario se convierte en un refugio
espiritual que nos une más que nunca, incluso en los momentos de mayor
dificultad.
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en día es lograr que
toda nuestra familia rece unida. Las ocupaciones, las distancias, las
diferencias de horarios, todo parece dificultar el esfuerzo de rezar en
conjunto. Sin embargo, no podemos olvidar que nunca ha sido más fácil
conectarnos.
Las tecnologías modernas, como las redes sociales, nos ofrecen una
oportunidad única para unirnos en oración. Un simple grupo de WhatsApp
de nuestra familia puede convertirse en un espacio sagrado donde, aunque
estemos lejos, podamos rezar juntos, cada uno desde su lugar y su
tiempo, pero unidos en el corazón.
En este mayo, te invitamos a que intentes, junto con tu familia,
rezar un misterio del Santo Rosario cada día. ¿Una videollamada? ¿Por
qué no? Puede que al principio no sea fácil. Es cierto que la rutina
diaria nos arrastra, pero como todo hábito, si perseveramos durante 21
días, se irá integrando de manera natural en nuestra vida. No se trata
de una meta inalcanzable. Con voluntad y fe, podemos lograrlo.
Y si algún día alguno no puede rezar por cualquier motivo, los demás
estamos allí para interceder por él, y él también recibe las gracias de
esa oración en unión con los demás miembros de la familia, vivos y
difuntos. Recordando que en la familia, nunca estamos realmente
separados cuando rezamos juntos, aunque estemos a distancia.
En un mundo tan convulsionado como el de hoy, donde la unidad
familiar se ve tantas veces amenazada por los desafíos de la vida
moderna, el Rosario se convierte en un lazo que nos mantiene unidos. La
familia que reza unida se mantiene unida. Y cuando nos falta la figura
de un padre o un ser querido, es cuando más necesitamos fortalecer esos
lazos espirituales que nos unen.
Este mayo, mientras rezamos por el Papa Francisco y por el futuro de
la Iglesia, no olvidemos que la Virgen María nos ha dado un medio
poderoso de consuelo y protección: el Santo Rosario.
No dejemos que la distancia o las ocupaciones nos separen de esa
gracia. Recemos juntos, como familia, aunque sea a través de la
distancia, y que la paz del Señor reine en nuestros hogares.
Continuando con esta serie sobre la sagrada esclavitud mariana —en la que comentamos
la última parte de la magnífica obra de Mons. Juan Clá, EP, “¡María
Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres” hablaremos en
estas líneas de ese puente magnífico que se establece entre esclavitud a
la Virgen y la obtención de la más abundante misericordia divina.
La debilidad psíquica de las nuevas generaciones es algo manifiesto.
Educadas en la gratificación fácil e
inmediata productora de flaqueza —gratificación fácil que se ha
acentuado aún más en estos tiempos de cibernética e Inteligencia
Artificial— psicólogos, psiquiatras y educadores constatan esa
fragilidad, y proponen desde sus ciencias y con las mejores intenciones
todo tipo de remedios, fórmulas, prevenciones y ayudas para paliar sus
efectos.
El problema es cuando la solución
propuesta requiere justamente… de un esfuerzo de la voluntad. En ese
momento, la propia enfermedad —que es por encima de todo, la de una
voluntad raquítica— impide que se ingiera el remedio que la curaría.
Esto por lo demás, de raíz, siempre ha sido así:
Enseña la doctrina católica que nadie
puede practicar de forma estable la virtud en su conjunto, sin auxilio
de la gracia. Es decir, para la verdadera virtud siempre hemos sido
débiles, y debemos pedir fuerza rezando y acudiendo a sacramentos. Para
eso vino Cristo al mundo.
Sin embargo, esa debilidad auge de la
voluntad de hoy, se manifiesta incluso al seguir las mociones "normales" de la gracia. Es decir, y para ponerlo en términos gráficos bien
inexactos, si antes con un grado 50 de gracia, el hombre caminaba en la
línea del bien, hoy le es necesario un grado 200 o más. Se necesitan
gracias superabundantes.
Entretanto, ocurre que de acuerdo a lo
que se podría llamar una economía normal de la gracia, para obtener
gracias mayores se requeriría un cierto merecimiento, es decir, haber
correspondido bien a gracias previas, y con esto haber merecido las
gracias subsiguientes. Pero esto, con la precariedad actual de las
almas, es algo que normalmente no ocurre: la persona cae, y cae, a pesar
de recibir gracias más que suficientes.
Es entonces, cuando se revela la
importancia y oportunidad de la esclavitud mariana, cuya posición y
práctica, conquista una misericordia divina especialísima, que así se
manifiesta: “¿En qué consiste su misericordia [la de
la Virgen intercesora]? Exactamente en obtener gracias mayores y
superabundantes a fin de que el pecador arrepentido venza sus malas
inclinaciones y busque con toda la fuerza de su alma la santidad máxima a
la que está llamado. Y es aquí donde se muestra su perdón, pues Ella
prescinde de la necesidad previa de merecimientos para obtener tales
beneficios, y aplica copiosamente a cada uno los méritos infinitos de la
Redención de su Divino Hijo, de los cuales Ella es Medianera universal y
Dispensadora dadivosa”, nos dice Mons. Juan Clá.
La misericordia de la Virgen no es en
absoluto una transigencia con el pecado, pues “María Santísima posee una
noción clarísima de la ofensa que nuestras faltas representan contra
Dios y contra el orden que Él ha establecido en el universo”. Pecado
es pecado aunque sea cometido por débiles.
La misericordia de la Virgen es que
viendo el estado de postración de los hombres de hoy, Ella está
dispuesta a dar beneficios sobrenaturales como nunca en la Historia,
como que quebrando los mecanismos habituales de dispensación de la
gracia. Solo hay que tomar la actitud del esclavo, que reconoce su
miseria y pide confiado los beneficios de su Señora.
Casi se diría que es tonto (a veces por
ignorancia) el que no se hace esclavo de la Virgen, y busca vivir esa
esclavitud de corazón.
Ella entonces, se manifiesta Madre de Misericordia ‘cargando’ a su esclavo, como niño en brazos de su mamá.
En Europa mayo es el mes de las flores y la celebración del esplendor de la primavera.
Los antiguos griegos lo dedicaban a Artemisa (diosa ligada a la
fertilidad) y los romanos a Flora, otra diosa de vegetación y
fertilidad. En la Roma antigua, el 27 o 28 de abril empezaba la fiesta
de Floralia, de carácter plebeyo y licencioso, que podía durar hasta 6
días en la época del Imperio.
En la cultura cristiana, la veneración a María, como Madre y como Dama, enseguida la asoció con las flores. Si las madres, hermanas y amadas aprecian las flores, ¿cómo no regalarlas a la Virgen María?
En la Edad Media, nació la devoción del Rosario, una oración repetitiva que se presenta a María como un ramillete de flores orantes.
Recuerda Antonio Sanfrancesco en un reportaje en Famiglia Cristiana que ya Alfonso X el Sabio, en sus Cantigas de Santa María del s.XIII, alababa a María como "Rosa de rosas, flor de flores, mujer entre mujeres, dama única, luz de los santos y de los cielos lejos (…)".
También el beato dominico Enrique Susón de Costanza
(1295-1366), místico alemán, hablaba así de la Virgen María en su Libro
de la Eterna Sabiduría:"Bendito sea el amanecer, sobre todas las
criaturas, y bendito el prado florido de rojo, rosas de tu bello rostro, adornadas con la flor rojo rubí de la Sabiduría Eterna!".
En Roma, San Felipe Neri (1515-1595) enseñó a los jóvenes a los que acogía a rodear de flores la imagen de la Virgen, a cantarle alabanzas y a ofrecer actos de mortificación en su honor. Muchos de ellos eran huérfanos y podían ver en Virgen a una madre siempre buena y cercana.
En 1677, el noviciado de Fiesole, en Italia, fundó una especie de
hermandad llamada "Comunella" que en la que "habiendo llegado las
fiestas de mayo y escuchando anteayer a muchos seglares que empezaron a
cantar mejor y a celebrar a las criaturas que amaban, decidimos que
nosotros también queríamos cantar a la Santísima Virgen María". Combinaban oración, letanías y entrega de flores a estatuas de la Virgen.
Según la Enciclopedia Católica, la devoción de que la Iglesia considere mayo como mes de María se fortaleció en entornos clericales en Roma en el siglo XVIII en el ámbito estudiantil de los jesuitas.
Con el buen tiempo y acercándose el final de los exámenes, muchos
estudiantes se entregaban al desenfreno. El padre Latomia, del Colegio Romano de la Compañía de Jesús, quiso contrarrestarlo con un voto de
dedicación del mes a la Virgen. Desde Roma se extendió a los colegios
jesuitas de todo el mundo latino y de allí a las iglesias. Se entrelazaron con otras devociones marianas locales de la primavera.
Giuseppe Maria Mazzolari, jesuita de familia noble y vida virtuosa, publicó en Parma, bajo su seudónimo de Mariano Partenio, un texto llamado "El mes de María o el mes de mayo consagrado a María, con el ejercicio
de diversas flores de virtud propuestas a los verdaderos devotos de Ella". Animaba a vivir la devoción mariana no necesariamente en los templos, sino en los lugares cotidianos.
Lo que proponía era:
rezar ante una imagen de la Virgen (preferiblemente el Rosario)
meditar los misterios eternos
entrega de flores
Otro sacerdote jesuita, Alfonso Muzzarelli, en 1785
publicó "El mes de María", con propuestas similares. En el siglo XVIII,
pues, se difundió la devoción tanto en parroquias como en hogares.
En 1945 Pío XII confirmó oficialmente que mayo fuera "el mes de María" y lo hizo culminar creando la fiesta de María Reina el 31 de mayo.
Pero tras el Concilio Vaticano II, esta fiesta mariana se pospuso
para el 22 de agosto, mientras que el 31 de mayo se reservó para la
fiesta de la Visitación de María.
La devoción de mayo siempre se quiso enlazar con el rezo del Rosario, especialmente en las familias. En la encíclica ‘Ingruentium malorum‘
de 1951, sobre el rezo del Rosario en familia, Pío XII escribió: "Es
sobre todo en la familia donde queremos que la costumbre del Santo
Rosario se difunda por todas partes, se conserve religiosamente y se
desarrolle cada vez más. De hecho, será en vano intentar remediar los
vacilantes destinos de la vida civil, si la sociedad doméstica,
principio y fundamento del consorcio humano, no vuelve a las normas del
Evangelio. Para lograr tan ardua tarea, afirmamos que el rezo del Santo Rosario en familia es un medio muy eficaz”.
En la encíclica Mense Maio del 29 de abril de 1965, Pablo VI escribía: "el mes de mayo es el mes en el que los templos y en las casas particulares sube a María desde el corazón de los cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más generosos y abundantes de la divina misericordia.".
Y en su encíclica Marialis Cultus, sobre la devoción
mariana, insistió en la importancia del rosario: "debe ser considerada
una de las ‘oraciones en común’ más excelentes y efectivas que el
cristiano Se invita a la familia a actuar. De hecho, nos encanta pensar y
esperamos sinceramente que, cuando el encuentro familiar se convierta en un momento de oración, el Rosario es su expresión más bienvenida".
Finalizamos recordando las palabras de Mense Maio de 1965: "Al acercarse el mes de mayo, consagrado por la piedad de los fieles a
María Santísima, se llena de gozo Nuestro ánimo con el pensamiento del
conmovedor espectáculo de fe y de amor que dentro de poco se ofrecerá en
todas partes de la tierra en honor de la Reina del Cielo. […]"
"Nos es por tanto muy grata y consoladora esta práctica tan honrosa
para la Virgen y tan rica de frutos espirituales para el pueblo
cristiano. Porque María es siempre camino que conduce a Cristo.
Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con
Cristo mismo. ¿Y qué otra cosa significa el continuo recurso a
María sino un buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella y con Ella, a
Cristo nuestro Salvador, a quien los hombres en los desalientos y
peligros de aquí abajo tienen el deber y experimentan sin cesar la
necesidad de dirigirse como a puerto de salvación y fuente trascendente
de vida?"
Mayo es el mes de María… y puedes ofrecerle un regalo muy especial.
La aplicación “Rosario” invita a unirse en oración para regalarle 5
millones de “rosas espirituales” a la Virgen a través del rezo del
Rosario. ¿Te animas a ser parte?
Esta iniciativa retoma una
tradición de la Iglesia: ofrecer flores a la Virgen durante el mes de
mayo. Hoy, ese gesto toma una forma nueva que está uniendo a miles de
personas en todo el mundo: cada decena del Rosario se convierte en una
“rosa espiritual”, ofrecida con amor.
Según explica la aplicación,
el proyecto comenzó hace algunos años como una propuesta sencilla, pero
ha crecido de manera sorprendente. Primero fue un millón de rosas,
luego tres… y ahora el desafío es aún mayor: ¡ofrecer juntos más de 5 millones de rosas a María!
A
veces, la vida de oración no comienza con grandes decisiones, sino con
algo simple: una decena rezada en medio del día. Así empezó para muchos,
como Miguel, usuario de la aplicación.
“Rezo el rosario,
y con el tiempo se ha convertido en mi oración diaria… es una gracia
que deseo para todos… lo digo de verdad: es una gracia recibida de
María”, comparte.
Con el tiempo, ese gesto sencillo se transformó en un encuentro profundo y constante con Dios por medio de María.
En
un mundo que muchas veces se siente fragmentado, esta iniciativa
recuerda algo esencial: la oración también es comunión. No rezas solo.
Tu pequeña ofrenda se une a la de miles de fieles que, como tú, desean
regalarle a María un gesto de amor.
Unirte es muy sencillo. Solo necesitas unos minutos al día y el deseo de rezar:
Al
finalizar el mes, el 31 de mayo, todas estas “rosas espirituales” se
convertirán en un homenaje a la Virgen: un arreglo floral ofrecido en el
Santuario de Notre-Dame des Victoires en París. Será un signo concreto
de millones de oraciones elevadas en silencio, pero unidas en un mismo
amor.
Este mes, el altar de María puede volver a florecer, con tus oraciones. ¿Te unes?
Un
común denominador entre el Papa y sus antecesores es el profundo amor
que profesan a la Santísima Virgen María, que siempre los cuida y ruega
por ellos.
Quizá nuestra vida no ha sido
tan larga como para recordar puntualmente cómo ha sido la relación del
Papa y la Santísima Virgen María, pero la historia reciente nos confirma
que Ella siempre ha cuidado del sucesor de Pedro.
La razón no puede ser más obvia: María es madre de la Iglesia, por eso la protege y vela por el Vicario de Cristo,
quien carga sobre sus hombros la responsabilidad del Cuerpo Místico de
Cristo. Y esa misteriosa relación inspira al Santo Padre para amar a la
Virgen con amor profundo y filial.
Además, la historia nos centra en la realidad de que Ella está al pendiente de lo que necesitan sus amados hijos.
Basta con traer a la memoria a la Virgen de Fátima y los mensajes
revelados a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, que los motivó a
orar por la conversión de los pecadores y la paz del mundo.
Pero la predilección de la Virgen por el Santo Padre encontró su mayor eco en el corazón de santa Jacinta, quien ofrecía sus oraciones y sufrimientos por él.
En los últimos pontificados, gracias a los medios de comunicación y,
más recientemente, del Internet, tenemos al alcance un acervo de
documentos en los que constan las palabras de amor de los papas hacia la
Madre de Jesús. Y por la tecnología digital, tenemos archivos
fotográficos y de video que nos ponen de frente ante el Sumo Pontífice y
María.
En una rápida mirada encontramos imágenes de san Juan Pablo II,
Francisco y ahora de León XIV, que nos dan muestra de la ternura y la
confianza con la que se acercaban a Ella para encomendarse a su
protección y colocarse cerca de Ella en sus distintas advocaciones:
1. San Juan Pablo II y la Virgen de Fátima
Una entrañable imagen nos recuerda el momento en el que el Papa Juan
Pablo II visitó Fátima, donde agradeció a María por haberlo salvado de
morir en el atentado del 13 de mayo de 1981, ya que él mismo dijo que la
Virgen había desviado la bala que debía acabar con su vida.
O cuando en una de sus visitas a México estuvo con la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe a la que llamó "La Morenita".
Cuando el cardenal Jorge Mario Bergoglio era arzobispo de Buenos
Aires, cada año peregrinaba junto a los jóvenes para ver a la Virgen de Luján. Y como Papa, Francisco no salía de viaje sin pasar a despedirse
de la VirgenSalus Populi Romani - Protectora de Roma - , y al regreso, acudía a Ella para agradecerle por acompañarle y ayudarle a volver con bien.
Por eso se entiende perfectamente que haya pedido ser sepultado en la
basílica de Santa María Maggiore, donde reposa cerca de su amada Madre.
El papa polaco San Juan Pablo II nunca ocultó la influencia de un gran santo francés en su profunda devoción mariana. Cuando era joven, mientras trabajaba en la fábrica de Solvay durante la Segunda Guerra Mundial, descubrió el papel de María al leer su Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María. Aunque desde su más tierna infancia Karol Wojtyla creció cerca de María, al ingresar en el seminario le pareció preferible tomar cierta distancia con Ella. Más tarde reconocería que temía que eso perjudicara la adoración debida a Cristo.
"Pero gracias a san Luis María Grignion de Montfort", escribe en 2004 en la Carta dirigida a los religiosos y religiosas de las familias montfortianas, "comprendí que la auténtica devoción a la Madre de Dios es verdaderamente cristocéntrica. La lectura del Tratado de la verdadera devoción marcó un punto de inflexión decisivo en mi vida. Digo 'punto de inflexión` aunque se trate de un largo camino interior que coincidió con mi preparación clandestina para el sacerdocio. Me di cuenta de algo fundamental. A partir de entonces, la devoción de mi infancia e incluso de mi adolescencia hacia la Madre de Cristo dio paso a una nueva actitud, una devoción que brotaba de lo más profundo de mi fe, como del corazón mismo de la realidad trinitaria y cristológica".
El lema Totus Tuus inscrito en su escudo papal se inspira directamente en la espiritualidad de san Luis María Grignion de Montfort. Así lo confirma en esa misma carta de 2004: "Estas dos palabras expresan la pertenencia total a Jesús a través de María: 'Tuus totus ego sum, et omnia mea tua sunt', escribe san Luis María, y traduce: 'Soy todo tuyo, y todo lo que tengo te pertenece, oh mi amable Jesús, por María, tu santa Madre' (Tratado de la verdadera devoción, n. 233). La doctrina de este santo ha ejercido una profunda influencia en mi devoción mariana y en mi propia vida".
Gisela Barreto es una conocida ex modelo y
presentadora de televisión argentina, que en la década de 1990 tuvo una
gran fama y participó en programas de televisión en España, entre otros
países, tanto Telecinco como en Televisión Española.Tras vivir de explotar su belleza ante las cámaras fue en 2010 cuando experimentó una profunda conversión en Medjugorje,
y ahora se dedica a hablar del amor de Dios y de la Virgen habiéndose
convertido en una comprometida activista provida tras haber ella misma
abortado en su juventud. Barreto ha sido muy criticada durante estas
últimas semanas por hablar claramente de Dios a través de las redes
sociales ante la pandemia de coronavirus. Así, escribía que “¡la única
formar de parar esta plaga es regresando al corazón de Dios! ¡La vida sin Dios es vacía, fría, árida, estéril!
El pecado es extremo: aborto, eutanasia, degeneración, corrupción,
manipulación de la ciencia, perversión en el clero. El mundo gira al
revés y el Señor está purificando”.
Tal y como recoge Cari Filii News,
en un vídeo emitido por el Rosario de las 11 habla de todo este proceso
de cambio desde la niña educada como católica, a la joven vedette y
modelo hasta la mujer divorciada y que abortó que llegó a Medjugorje,lugar del que salió hace diez años siendo otra persona.
Gisela era la mayor de cuatro hermanos y fue a los 15 años cuando la empezaron a llamar para participar en concursos de belleza
hasta que acabó mudándose a Buenos Aires donde comenzó a protagonizar
portadas en revistas de moda y llegó a ser primera princesa de Miss
Argentina.
Con 18 años empezó su carrera en televisión,
donde consiguió fama internacional y dinero. Con la perspectiva que le
dan los años y su conversión recuerda que aquel ambiente profesional en el que se movía era “frívolo, con valores totalmente equívocos… Dios pide humildad, modestia, compañerismo…”.
En
aquel momento todo le parecía “fantástico” porque podía “tener otra
posición económica y ayudar a mi familia”. Pero su corazón iba poco a
poco endureciéndose y se fue dejando llevar por el “querer, poder, tener” que le proporcionaba su belleza y la fama.
Ella misma se creía católica, “pero a la carta”,
acomodaba “los mandatos de Dios a mi placer, a mi voluntad”. “Tenía
todo lo material, viajes por el mundo, trabajé en 8 países, en España,
pero nada de eso me daba ese esplendor, satisfacción y mi madre se daba
cuenta”.
Además, se casó el hijo de una persona muy famosa y después se separaron. “Me sentía vacía. Me sentía no satisfecha. Siempre faltaba algo. No me sentía enamorada de lo que hacía o tenía”, cuenta Gisela Barreto.
Esta ex modelo relata entre lágrimas que “el gran pecado de mi vida fue quitar la vida de mi hijo en un aborto.
Todavía estoy en proceso de sanación. También gracias a eso Dios me dio
la misión que tengo que es la de defender la vida, la familia, los
valores, pedir a gritos con el corazón que no aborten, que no maten a
sus hijos, que abortar no es librarse de algo sino asesinar a su hijo”.
Este
aborto fue su mayor dolor, el segundo fue la muerte de su madre, una
mujer de profunda fe que en todo momento intentó mostrarle el camino a
Dios. Para intentar superar esta muerte intentó seguir los consejos que le dio en vida pero que nunca había escuchado.
“Mi madre cuando yo estaba en plena carrera me pedía que fuera a Medjugorje. Yo no quería. Ella había ido tres veces. Once años después de su muerte decidí ir a Medjugorje. Entonces vivía en Madrid trabajando en Telecinco”.
Gisela asegura que fue a Medjugorje porque “mi madre siempre me decía que era como tocar el cielo con las manos”.
Y recuerda que cuando nacieron tanto ella como sus hermanos lo primero
que hizo su madre fue consagrarlos a la Virgen. Y cree que fue su madre
la que en ese momento “nos abrió el camino” de vuelta a Dios.
En esta experiencia en Medjugorje, esta ex modelo asegura que “cuando el avión aterrizó mi paz era infinita pero cuando llegué a Medjugorje la paz que sentía en mi corazón no era humana”.
Recuerda especialmente un acontecimiento que le ocurrió en el interior de la iglesia de Santiago de esta pequeña aldea bosnia. “Me arrodille, me puse a rezar y al rezar sentí u olor a estiércol, abrí los ojos para ver quien olía así y cuando miré vi que no había nadie. La Madre me hizo ver que era yo quien olía así."
“Yo estaba sumergida en esto… Sabia que estaba en pecado, pero el mundo me decía: eres buena, nunca te prostituiste. Pero esto era para el mundo pero para ser de Dios y caminar con Él implica mucho más”, relata.
En Medjugorje “empezó mi cambio. Vivía en adulterio. Me había divorciado pero no había pedido la nulidad.
Trabajaba explotando mi figura sexy. Todo eso lo comprendí entonces”. Y
lo que brillaba para el mundo dejó de brillar y la luz de Dios y de
María empezó a reflejarla.
Ahora cuenta que ya no trabaja en televisión ni tiene la fama que tenía antes. “Mi vida a día de hoy es lo más hermoso. Es misa diaria, confesión habitual, adoración todos los días. Mi vida es vivir para Dios. Conseguí la nulidad, me arrepentí de todo lo que hice. Dios me perdonó”, cuenta feliz.
Ella lo tiene claro: “La virgen de Medjugorje fue la que me salvo la vida” porque “la Virgen Maria me tenía el gran regalo de la vida en Dios, de poder caminar, el vivir en castidad”.
Los agustinos se han encargado de un santuario en Genazzano, Italia, desde el siglo XIII, que ahora alberga una famosa imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo.
Según una leyenda popular, el 25 de abril de 1467, antes de una misa en honor a San Marcos, los habitantes del pueblo fueron testigos de un espectáculo maravilloso. Oyeron una música melodiosa que provenía de arriba y, al mirar, vieron una nube blanca de luminosa belleza. La nube descendió lentamente y finalmente se posó sobre una pared de una capilla lateral de la iglesia.
La nube comenzó a desvanecerse y, en su lugar, quedó una imagen milagrosa de Nuestra Señora. Casi de inmediato, los enfermos se curaron. Desde entonces, la imagen y la devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo han obtenido innumerables curaciones.
Según se informa, la imagen procedía de una basílica de Albania antes de que fuera destruida por los turcos. Los orígenes de la imagen en Albania están envueltos en misterio y hay pocas pruebas sobre su procedencia o quién la pintó.
El papa León XIII tenía devoción por Nuestra Señora del Buen Consejo, incluyendo su título en la Letanía de Loreto. Además, aprobó el escapulario blanco de Nuestra Señora del Buen Consejo y lo confió a los agustinos.
El escapulario está hecho de lana blanca y tiene en una de sus piezas la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo. En la otra pieza de tela está el escudo de armas del Vaticano o del papa León XIII, junto con las palabras Fili acquce consiliis ejusi, que en latín significa "Hijo, escucha sus consejos".
Aunque no es tan popular como el escapulario marrón, mantiene un simbolismo similar.
Por lo tanto, el signo del escapulario evoca dos verdades: por un lado, la protección constante de la Santísima Virgen, no solo en el camino de la vida, sino también en el momento de pasar a la plenitud de la gloria eterna; por otro, la conciencia de que la devoción a Ella no puede limitarse a oraciones y homenajes en su honor en determinadas ocasiones, sino que debe convertirse en un "hábitat", es decir, una orientación permanente de la propia conducta cristiana, tejida de oración y vida interior.
Aunque sus palabras se referían al escapulario marrón, también pueden aplicarse al escapulario blanco, recordándonos que llevar ese "hábito" debe conducir a un "hábito» de oración.
El papa León XIV tenía su propia devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo y visitó el santuario de Genazzano poco después de ser elegido papa.
La concepción del cuerpo purísimo de María tuvo lugar un domingo, día que corresponde a la creación de los ángeles, de quienes ella iba a ser reina y soberana.
Y aunque, según el orden común, otros cuerpos necesitan varios días para organizarse plenamente, de modo que el alma racional pueda infundirse en ellos, sin embargo, en esta ocasión el tiempo necesario se acortó considerablemente, y lo que debería haber tardado ochenta días en realizarse naturalmente se realizó más perfectamente en siete. El sábado siguiente, el más cercano a esta concepción, el Altísimo creó el alma augusta que unió a su cuerpo.
Así entró en el mundo la criatura más pura, más perfecta, más santa y más hermosa que Dios haya creado jamás y que creará hasta el fin de los tiempos. Es por este misterio que el Espíritu Santo dispuso que la Iglesia consagrara el sábado a la Santísima Virgen, como el día en que recibió la mayor bendición, cuando su santísima alma fue creada y unida a su cuerpo, sin el pecado original ni ninguno de sus efectos.
El día de su concepción, que la Iglesia celebra, no es el de la concepción del cuerpo, sino el de la infusión del alma sin ningún rastro de pecado original.
“La esencia inefable de la Sagrada
Esclavitud a Jesús por María. [Es que] Aquello que el Señor, debido a su
justicia, podría negar a cualquier persona que se aproximase a Él
directamente , será concedido siempre y cuando la súplica parta del
Corazón de su Madre Santísima”.
Antes Mons. Juan había dicho, basado en
reputados autores, que en una relación misteriosa pero real, “María es Reina hasta de la voluntad divina”, que “la Trinidad se complace en ser
regida por su Hija, Madre y Esposa”, y que “el Creador se sometió de tal
manera a la Virgen que, por así decir, sin Ella nada puede hacer”.
Suenan fuertes esas frases, pero son enteramente comprensibles cuando se entiende y acepta que, Dios quiso hacer su mayor obra ad extra,
la Encarnación del Verbo, por medio de la Virgen. Que el Corazón de la
Virgen está de tal manera unido a la Trinidad, que así como se dice
‘Carne de Cristo, Carne de María’, también se puede decir que ‘Corazón
de la Trinidad, Corazón de María’, y que Dios quiere ser ‘regido’ por el
Inmaculado Corazón de tal manera que es Él mismo el que en una relación
inefable y aún misteriosa suscita los deseos que se concretizan en la
Virgen, que Él luego atiende solícito.
Es algo como un Gobierno Marial del
Universo: Él ya estableció que todo pasa por Ella, y por eso cuando se
usa este canal, se obtienen cosas que de otra manera sería imposible.
Pero este ‘gobierno marial del
universo’, justamente se hizo realidad cuando Ella misma se declaró
esclava sumisa, enteramente sujeta a los deseos de su Señor: “He aquí la
Esclava del Señor, hágase en mí, según su palabra”. (Lucas 1,38) Ahí, se
opera la humillación de la Esclava y la grandeza gigantesca de la
Maternidad Divina, de una Madre humana que torna fecunda a la Divinidad
fuera de sí, según la expresión de San Luis María Grignion de Montfort.
No es aventurado decir que esta operación se repetirá, con las debidas proporciones, en los esclavos sumisos de la Virgen.
Cuando un devoto le dice de corazón a la
Virgen “he aquí vuestro esclavo Señora, hágase en Mí según tu palabra”,
en ese momento la Virgen llega con su Divino Esposo, el Espíritu Santo,
y opera los prodigios de la gracia, de la cual Ella es también
custodia.
El esclavo es como que asumido por la
Virgen, quien no encuentra ningún impedimento en hacer su obra en ese
esclavo: es el “dejarse llevar”, por el Espíritu Santo y su Esposa
castísima.
De una manera muy gráfica lo ilustra Mons. Juan en su obra: El imagina a un caballero discapacitado,
quien “de niño había sufrido un terrible accidente que le redujo
considerablemente la agilidad de sus movimientos”: es la debilidad de la
carne humana, aumentada por la debilidad causada por el pecado.
Este débil caballero, “delante del
enemigo, embiste con todo el vigor de su espíritu, para darle un golpe
certero, pero sus miembros no responden al ímpetu de su alma. Se da
cuenta enseguida de que se encamina hacia el fracaso y la derrota”.
Pero entonces aparece a su lado “un
indomable y valeroso cruzado”, que se da cuenta de su debilidad, y
entonces “se coloca detrás de aquel débil hermano de armas y, haciéndose
uno con él en la lucha, asume el control de sus brazos: empuña el
escudo y blande la espada con la misma agilidad y precisión que cuando
actúa con sus propios miembros. Inesperadamente el caballero
discapacitado empieza a realizar proezas…”.
Es solo que el caballero discapacitado
se considere miserable, realmente flaco, y deje que el caballero
glorioso (Espíritu Santo, María Santísima, esa magnífica “correa de
transmisión de esclavitudes”) lo asuman. Y después de la victoria, no
crea que él lo hizo, sino que su único mérito es haber asumido… la
humilde y gloriosa posición del esclavo.