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sábado, 25 de abril de 2026

¿Por qué el sábado está dedicado a la Virgen?

 


Del sitio María de Nazareth:

La concepción del cuerpo purísimo de María tuvo lugar un domingo, día que corresponde a la creación de los ángeles, de quienes ella iba a ser reina y soberana.

Y aunque, según el orden común, otros cuerpos necesitan varios días para organizarse plenamente, de modo que el alma racional pueda infundirse en ellos, sin embargo, en esta ocasión el tiempo necesario se acortó considerablemente, y lo que debería haber tardado ochenta días en realizarse naturalmente se realizó más perfectamente en siete. El sábado siguiente, el más cercano a esta concepción, el Altísimo creó el alma augusta que unió a su cuerpo.

Así entró en el mundo la criatura más pura, más perfecta, más santa y más hermosa que Dios haya creado jamás y que creará hasta el fin de los tiempos. Es por este misterio que el Espíritu Santo dispuso que la Iglesia consagrara el sábado a la Santísima Virgen, como el día en que recibió la mayor bendición, cuando su santísima alma fue creada y unida a su cuerpo, sin el pecado original ni ninguno de sus efectos.

El día de su concepción, que la Iglesia celebra, no es el de la concepción del cuerpo, sino el de la infusión del alma sin ningún rastro de pecado original.

La vida divina de la Santísima Virgen María
capítulo II





Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com 

miércoles, 8 de abril de 2026

Los misterios leoninos del Rosario

 

Traducido del sitio Catholic 365:

Pregunta: Si pudieras crear una nueva serie de misterios para el rosario y darle un nombre, ¿qué cinco misterios elegirías y cómo la llamarías? Hace poco, mientras navegaba por Internet, me topé con esta pregunta y enseguida se me ocurrió una respuesta. Yo añadiría los misterios leoninos. Déjame explicarte...

Dado el origen sagrado del Rosario como el Salterio de Nuestra Señora entregado por María a Santo Domingo, no querría ver ningún cambio. Ciertamente, no me atrevería a pensar que pudiera añadir nada. Pero solo como un experimento mental, si yo fuera el papa, consideraría añadir "Los Misterios Leoninos". Estos destacarían a Jesús como el León de Judá, un título que se le da en el libro del Apocalipsis. Celebran y honran a Jesús como un guerrero real y alfa, que es físicamente fuerte, espiritualmente poderoso, virtuoso y justo.

El nombre "leoninos" no se debe al papa León (aunque eso demuestra lo providencial que es el momento para introducir tales misterios), sino porque la palabra "leonino" significa "parecido a un león". Jesús es el Cordero de Dios, pero también es un león temible. Como dijo San Agustín: "Soportó la muerte como un cordero; la devoró como un león". — Sermón del año 375 d. C. Al igual que los demás misterios del Rosario, los "leoninos" son cristológicos y explícitamente bíblicos. 

Primer Misterio Leonino: Jesús se enfrenta al diablo en el desierto. (Lucas 4:1-13)

    Meditación:  Guiado por el Espíritu, ayunó y oró durante 40 días. Jesús estaba allí para prepararse para su vida pública y su ministerio. Al final de su estancia en soledad, fue tentado tres veces con deseos físicos, orgullo y ambición mundana. Al refutar al diablo cada vez con la espada de la Escritura, comenzó a derrotar el mal en este mundo y a proclamarlo para Dios. Él fue un ejemplo del uso de armas espirituales como el silencio, la soledad, el ayuno, el desapego del mundo, la oración, la Escritura y el amor inquebrantable. 

Segundo Misterio Leonino: Jesús calma la tormenta. Mateo 8:23-27

    Meditación: Jesús dormía cuando los que estaban en la barca comenzaron a entrar en pánico. Cuando las olas empezaron a inundar la barca, despertaron a Jesús y le rogaron que los salvara. Sabían que Jesús tenía poder sobre todo tipo de mal. Antes de reprender a la tormenta, los reprendió a ellos por su cobardía y falta de fe. Cuando la barca comenzó a estabilizarse en las aguas tranquilas y la lluvia cesó, su miedo a la tormenta fue reemplazado por el temor del Señor. "Los hombres se asombraron y preguntaron: '¿Qué clase de hombre es este? ¡Incluso le obedecen hasta los vientos y las olas!'"

Tercer Misterio Leonino: Jesús expulsa a los demonios. Mateo 8, 28-34

    Meditación: Jesús entró en territorio enemigo impuro e inmediatamente se enfrentó a dos hombres poseídos que vivían entre las tumbas. Reconocieron su divinidad como Hijo de Dios y respetaron su poder para atormentarlos. Los muchos demonios suplicaron que los liberara en los cerdos cercanos y Jesús ordenó con una sola palabra: "¡Id!". Obedecieron y toda la ciudad se llenó de temor ante el poder de Jesús. 

Cuarto Misterio Leonino: Jesús denuncia la hipocresía de los fariseos y los escribas. Mateo 23, 1-39

    Meditación: Jesús ya había tenido suficiente. Estaba cansado de la hipocresía, el engaño y la corrupción de los líderes religiosos de su época. Sabiendo que ponía en peligro su propia vida, Jesús dijo toda la cruda verdad, sin edulcorarla. Denunció duramente a los fariseos y a los escribas por lo que realmente eran. Los veía como tiranos que imponían una carga irrazonable al pueblo. A lo largo de todo el capítulo 23 de Mateo, Jesús arremete contra sus enemigos humanos, llegando incluso a insultarlos para provocar su conversión: "¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar del juicio del Gehena?".

Quinto Misterio Leonino: Jesús expulsa a los cambistas del templo. Mateo 21, 12-17

    Meditación: Jesús detestaba la codicia y la corrupción. Lo que empeoraba las cosas era que los cambistas estaban profanando la Casa de Dios, el templo. Jesús vino a purificar el templo con una demostración física de su valentía, su ira justa y su fuerza física. Utiliza las Escrituras como arma contra ellos.  "Está escrito", les dijo, "'Mi casa será llamada casa de oración', pero ustedes la están convirtiendo en 'una cueva de ladrones'".

Fue Jesús, como el León de Judá, quien se ganó el respeto de 12 hombres rudos que lo dieron todo, incluso sus vidas en el martirio, para ser sus discípulos y más tarde apóstoles. La Biblia dice que cuando la gente seguía a Jesús, se "asombraba y temía". Él caminó sobre el agua, a la que más tarde ordenó que se calmara.  Revirtió el poder de la muerte para sus amigos. Como señaló el centurión, Jesús mandaba y, a veces, reprendía a hombres y ángeles. Al hacerlo, enseñaba con autoridad, permanecía siempre intrépido ante sus enemigos y abrazaba libremente el sufrimiento y la muerte. De esta manera, convirtió el amor en un arma contra el mal incluso antes de su plena manifestación en la cruz. Jesús es el único capaz de entrar en la casa del hombre fuerte, atarlo, robarle sus bienes y saquear su casa (Mt 12, 29). Jesús era para toda la humanidad, pero, al igual que su padre adoptivo José, es un modelo extraordinario de virtudes masculinas y leoninas. 


lunes, 6 de abril de 2026

En el lunes del Ángel ya se canta el Regina Coeli (Lunes después de Pascua)

 

Del sitio Gaudium Press:

La Iglesia llama a este lunes primero de Pascua como el “Lunes del Ángel”, pues fue un ángel el que avisó a las mujeres que habían acudido a venerar al Señor, que Él había resucitado. Y en honra de ese ángel la Iglesia ha llamado así a este día:

El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: ‘Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho’” (Mateo 28, 5-7).

Es un día pues para seguirnos alegrando con la Resurrección del Señor, pero también para venerar a los ángeles, portadores de la gracia de Dios, nuestros custodios, mensajeros de las buenas nuevas.

Para combatir la acción del demonio, el maldito intruso, un enemigo entrometido que busca perdernos, tenemos a los ángeles, quienes aunque con frecuencia nos auxilian sin nosotros pedirlo, son muy respetuosos de nuestras almas, y por ello se comunican más con ellas cuando los invocamos, algo que debemos hacer constantemente. Hoy Lunes del Ángel, portavoz de la buena nueva de la resurrección, renovemos nuestra fe y nuestra devoción a los santos ángeles.

Regina Coeli

También es importante darle un cariz mariano a este tiempo pascual: Desde hoy y hasta Pentecostés, la Iglesia no reza más el Angelus sino el Regina Coeli, el Reina del Cielo, con el que la Iglesia se alegra junto a la Virgen de la vuelta a la vida de su Divino Hijo, Ella que lo llevó en su seno y que tanto sufrió en la Pasión.

A continuación el texto completo del Reina del Cielo:

C: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

P: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

C: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

P: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

C: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

P: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

Con información de Aciprensa

jueves, 19 de febrero de 2026

Liberada de las llamas el Purgatorio por el Rosario

 


Del sitio Magnficat:

En el reino de Aragón vivía una joven llamada Alexandra. A menudo asistía a las predicaciones de Santo Domingo y acabó ingresando en la Cofradía del Rosario

Ardiente y apasionada, con demasiada frecuencia se olvidaba de rezar el rosario como debía. Dos jóvenes se batieron en duelo y se mataron mutuamente, por lo que sus familias se abalanzaron sobre Alexandra y la inmolaron en su furia; luego arrojaron su cadáver a un pozo. 

Sin embargo, la Reina del Rosario no olvidó los pocos actos de devoción de Alexandra hacia ella. Inspiró a Santo Domingo a resucitarla. Al acercarse al pozo, el santo le gritó: "Alexandra, sal". ¡Oh, prodigio! La muerta cobró vida y salió llena de vida, ante la mirada de una inmensa multitud presente en ese milagro. La resucitada se arrojó a los pies del santo y le dijo que, en el momento de expirar, había obtenido el don de la contrición, gracias a los méritos de la Cofradía del Rosario; que los demonios querían llevarse su alma al infierno, pero que María había venido a liberarla; que había sido condenada a doscientos años de purgatorio por la muerte de los dos jóvenes y a otros quinientos años por haber sido, por su culpa, ocasión de pecado para muchas personas; pero que esperaba que los cofrades del Rosario acortaran su pena con sus ruegos a María.

Su esperanza no fue defraudada. Murió de nuevo y, al cabo de quince días, se apareció radiante a santo Domingo. Le dijo que diera las gracias a los hermanos, que habían sido para ella tantos benefactores y que, con sus súplicas, habían acelerado su liberación. Añadió que venía como embajadora de las almas del purgatorio para conjurar al Santo a que predicara y extendiera la devoción del Rosario, que les proporcionaba cada día un alivio admirable. "Que los hermanos, dijo, apliquen a estas pobres almas las indulgencias y los favores espirituales de los que poseen un tesoro tan abundante. No perderán nada, porque los elegidos, a su vez, intercederán por ellos en el cielo. Los Ángeles se regocijan con esta devoción, y su Reina se ha declarado Madre tierna de todos los que la abrazan". Así habló esta alma, a punto de entrar en la gloria. El mismo Santo Domingo relató esta revelación.

Tomemos, pues, la resolución de rezar a menudo el rosario en favor de las almas del purgatorio. Estas almas tienen sed: el rosario les abre una fuente de agua viva.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El Rosario del Miércoles de Cenizas

 


Del sitio Fatimazo por la Paz:

En las fiestas o solemnidades, podemos podemos introducirnos mas en los misterios que contempla esa fiesta, con la oración del Rosario

Primer Misterio: Las tentaciones en el desierto

 Fruto del Misterio: Fortalecerse para combatir al enemigo

Marcos 1,12.13: "A continuación, el Espíritu lo llevó al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta dias, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servian".

Jesús, tú estás lleno del Espíritu y eres llevado al desierto. Tú, el sin pecado, eres sumergido en el corazón de nuestras tentaciones. Gracias, Jesús por ser un nuevo Moisés que no solo se pone ante Dios, sino que planta cara al Diablo, al Tentador que, por sus celos, quiere que nos separemos de ti. Gracias por enseñarnos cómo combatir con la espada de tu palabra sin olvidar a quién tenemos que combatir.

Sí, Jesús Salvador, abre nuestras miradas interiores para combatir bien. Quiero acogerte como mi Salvador, el que agiliza mis dedos para la batalla y me muestra quién es el vencido, el acusador de nuestros hermanos.

🔹🔹 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marias, Gloria.
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén" 

Segundo Misterio: La invitación a la conversión

Fruto del Misterio: Vivir de fe.

Marcos 1,146.15: "Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: 'Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio'".

Gracias, Jesús, por estas primeras palabras de gracia que despiertan la creación entera. Gracias, a ti que vienes a anunciarnos una Buena Noticia; gracias a ti que nos invitas a volvernos de nuestros falsos caminos a creer en esta Buena Noticia.

Sí, Jesús, tú eres el Amor, Dios ES Amor, y vienes a anunciarnos la más grande de las noticias: Dios tiene predilección por los hombres, ha decidido salvarnos por la fuerza de su amor.

Sí, con los primeros discípulos, quiero decirte que creo que tú eres el Hijo de Dios, que tu amor es más fuerte que todo; elijo creer, te doy mi voluntad y, hoy, me abro a tu presencia porque tú, como prometiste, estás a mi lado.

🔹🔹1 Padre Nuestro, 10 Ave Marias, Gloria.
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén"

Tercer Misterio: Jesús enseña a sus discípulos a orar

Fruto del Misterio: Reconciliarse con el Padre

Lucas 11,1b-4: "'Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos'. Él les dijo: 'Cuando oréis, decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación'".

Gracias, Señor, por este tiempo de cuaresma en el que nos invitas al desierto para seducir nuestras almas. Gracias por querer curarnos de nuestras infidelidades atrayendo nuestros corazones hacia el Padre.

Gracias por enseñarnos que la oración es ante todo una mirada al Padre, un encuentro con tu Padre que, en ti, se hace nuestro Padre.

Padre, Padre mío, yo me abandono en ti. Te entrego mi falsas imágenes paternales, mis miedos, mis dudas, mis angustias... Toma todo esto y hazme conocer tu Rostro, hazme escuchar tu voz, revélame tu dulzura para que pueda recobrar mi alma de niño y, sin temor, llamarte Padre.

🔹🔹1 Padre Nuestro, 10 Ave Marias, Gloria.
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén"

 Cuarto Misterio: El ayuno de los discípulos

Fruto del Misterio: Recobrar el sentido del sacrificio

Mc 2,18 6,19 - 20: "Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y los tuyos no?". Jesús les respondió: ";es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?". Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día".

Gracias, Jesús, por darnos una llave de oro al proponernos ayunar.

Porque el ayuno nos desvía de nuestras pasiones para apasionarnos por ti, el ayuno nos priva de nuestros sentidos para gustar tu presencia. Gracias por repetirnos que ciertos demonios no salen sino por el ayuno y la oración.

Virgen María, enséñanos a aceptar al ayuno que agrada a Dios, que es: alimentarse de pan y agua, desatar las ataduras de la servidumbre, privarse de palabras amargas, tomarse tiempo para escuchar o molestarse en hacer pequeñas cosas cada día, para ser revestidos de tu fuerza. Entonces, nuestro ayuno atraerá el Espíritu, que es paz, alegría, bondad, benevolencia, misericordia.

🔹🔹1 Padre Nuestro, 10 Ave Marias, Gloria.
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén"

Quinto Misterio: La limosna

Fruto del Misterio: Dar sin calcular

Lucas 12,33-34: "Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, alli estará también vuestro corazón".

"Amar es dar todo y darse a sí mismo", dice santa Teresa de Lisieux. Queremos vivir tan frecuentemente de tus dones, Jesús, sin consentir en dar lo que tenemos y lo que somos... Tú nos hablas de dar al que nos pide, de dar sin calcular, con largueza, porque la medida de nuestro don servirá también para nosotros.

Jesús, te ofrezco mis miedos de faltar a quien me impide dar, mis angustias del mañana, mis faltas de confianza de que tengo un Padre que realmente cuida de mí.

Gracias por querer enseñarme a dar para descubrir el tesoro en el cielo de mi alma. Tú eres mi tesoro, Jesús; tus virtudes son mis piedras preciosas, tu dulzura y tu humildad son mis joyas.

Muéstrame el lugar secreto de tu presencia, así podré vender todos mis bienes, encantado(a) de adquirir el mejor tesoro que existe: tú mismo.

🔹🔹1 Padre Nuestro, 10 Ave Marias, Gloria.
"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén"

“Que Maria nos atraiga el Espíritu Santo y que nos enseñe a rezar, gustar y saborear la presencia de Cristo”
(Sor Marie de la Visitación)

martes, 16 de diciembre de 2025

Deben buscar cuidadosamente la manera de alabarme

 

Del sitio Un Minuto con María:

Soy la Reina del Cielo. Debes considerar cuidadosamente cómo debes alabarme. Ten la certeza de que toda la alabanza de mi Hijo es mi alabanza, y que quien lo honra a Él, me honra a mí.

De hecho, nos amábamos tan fervientemente que ambos éramos como un solo corazón; y me ha honrado tan especialmente a mí, que era sólo un vaso de barro, que me ha exaltado por encima de los ángeles. Así es como debes alabarme:

'¡Bendito seas, oh Dios! Creador de todas las cosas, que te dignaste descender al seno de la Virgen María sin inconvenientes, y te dignaste tomar de Ella carne humana sin pecado'.

'¡Bendito seas, oh Dios! ¡Que vino a la Santísima Virgen, que nació de Ella sin pecado, llenando su alma y todos sus miembros con estremecimientos de alegría inefable!'

'¡Bendito seas, oh Dios! ¿Que alegraste a la Virgen María, vuestra Madre, después de la Ascensión, dándole tantos consuelos admirables, y la visitaste tú mismo, consolándola divinamente?'

'¡Bendito seas, oh Dios! Que llevaste al Cielo el cuerpo y el alma de la Virgen María, vuestra Madre, y la colocaste honorablemente junto a la divinidad, por encima de todos los ángeles.'"

"Ten piedad de mí por sus amorosas oraciones".

Doctora de la Iglesia
"Revelaciones Celestiales"
 Libro I Cap. 8 

martes, 9 de diciembre de 2025

¿Por qué Adan y Eva pecaron y María nunca lo hizo?

 


Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio:

¿Alguna vez te has preguntado cómo Adán y Eva, que fueron creados literalmente inmaculados, pudieron equivocarse tanto... mientras que María, también concebida en forma inmaculada, nunca pecó? 

Adán y Eva lo tenían todo: intelectos perfectamente claros, dominio sobre sus deseos y ninguna de las tentaciones complicadas con las que lidiamos hoy en día. Y, sin embargo... lo echaron todo a perder. ¿Por qué? Porque, aunque fueron creados sin pecado, no tenían garantizado permanecer así. Tenían que pasar una prueba (y la suspendieron).

Su pecado fue aún más terrible porque no tenían nuestras excusas habituales. No tenían el juicio nublado. No tenían apetitos desordenados. Solo una elección fría, clara y deliberada de desobedecer a Dios. Ay.

A diferencia de Adán y Eva, a María se le concedió algo más: el don de la perseverancia en la gracia. Desde el momento de su Concepción, Dios la preservó del pecado, pero (y esto es crucial) Ella seguía teniendo libre albedrío. Podría haber pecado, pero era tan impensable para Ella... tan contrario a su profundo amor por Dios, que nunca lo habría hecho.

Patrick Madrid ofrece una gran analogía: "Tienes libre albedrío, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez irías a tu casa un día y la incendiarías con tu familia dentro?". ¡Por supuesto que no! Claro, podrías hacerlo, pero los amas demasiado como para que eso se te pase por la cabeza. Así era el pecado para María... completamente impensable.

Patrick también menciona cómo Adán y Eva se comparan con los ángeles. La respuesta corta es que no se parecen. Los ángeles son espíritus puros, pensadores instantáneos que no necesitan aprender a través de la experiencia. Los humanos, por otro lado, tenemos cuerpo y alma, lo que significa que experimentamos el mundo de manera diferente. A diferencia de los ángeles, estamos hechos para crecer en conocimiento, amor y (con suerte) santidad con el tiempo.

Adán y Eva tuvieron que demostrar su fidelidad a Dios, y fracasaron. María, por otro lado, fue preservada especialmente por la gracia de Dios para que pudiera ser la Madre perfecta de Jesús. No se vio obligada a la santidad; simplemente amaba a Dios tan completamente que el pecado nunca fue una opción para Ella.

domingo, 7 de diciembre de 2025

¿Por qué Inmaculada Concepción de María?

 

Del sitio Gaudium Press:

Por su papel único en el orden del universo, como espejo cristalino de las perfecciones divinas, la Virgen fue especialmente privilegiada, pues fue amada más de lo que Dios amó a todos los ángeles y hombres.

Según Santo Tomás de Aquino, el Padre ama a todas sus criaturas, pero no de la misma manera: algunas son amadas más que otras. Tal afirmación choca a los espíritus infectados por el miasma del igualitarismo que emana de los falsos ideales del mundo revolucionario.

Sin embargo, el Evangelio de San Mateo (cf. Mt 20,1-16) muestra cuán bueno es Dios con todos, dándoles "su justa paga" (Mt 20,4), pero también cómo, por su propia voluntad, favorece a unos más que a otros. En el relato, este hecho causa indignación entre los que se sienten agraviados por ganar lo que es suyo: "Los últimos sólo han trabajado una hora... y les has dado tanto como a nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor" (Mt 20,12). Pero el padre de familia replica: "Amigo mío, no te hago ninguna injusticia. ¿No contrataste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este último tanto como a ti. ¿O no se me permite hacer con mis posesiones lo que me plazca? ¿Me menosprecias por ser bueno?" (Mt 20, 13-15).

Pues bien, la criatura que recibió el mayor "salario" de la mano bondadosa de Dios fue la Virgen, privilegiada como ninguna otra al ser preservada del contagio de la mancha original y colmada de la plenitud de las gracias en su Inmaculada Concepción.

La Trinidad quiso aplicarle los méritos de la Pasión de Cristo de la manera más gloriosa, incluso antes de que se realizaran en el tiempo. En este sentido, la Virgen de las vírgenes resplandece como la mayor victoria de su Divino Hijo: ¡gracias a la santidad purísima de María, los hombres conocen el pleno poder redentor de su Preciosísima Sangre! Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción con gran clase, nobleza y distinción al definirlo de modo infalible.

En efecto, desde el casto seno de Santa Ana, Nuestra Señora poseía una insuperable belleza de alma, que agradaba a Dios más que el brillo sobrenatural de todos los Ángeles y Santos juntos. Y la gracia de que estaba llena su alma repercutía en su cuerpo.

¿Qué sería un suspiro de María? ¿O un gesto benévolo de su cabeza? ¿O un pequeño gesto suyo? Si un pobre pecador tuviera el don inconmensurable de verla, se arrepentiría inmediatamente de todas sus faltas, por graves que fueran. Y si un justo la encontrara, desearía cada vez más a Dios, anhelaría cada vez más la santidad. La Virgen recibió estos y otros muchos favores en su Inmaculada Concepción.

En este día en que conmemoramos la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, pidamos a Dios una nueva visión y una nueva capacidad de amar las maravillas que el Todopoderoso ha realizado en el Corazón de la Reina de todas las grandezas.

Por eso, una perfecta consideración del esplendor de Nuestra Señora implica la idea de que el demonio ha sido despedazado y humillado por Ella.

Esta victoria sobre Satanás se traduce con particular resplandor en la belleza celestial de la Inmaculada Concepción.

Adaptado del libro
 ¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres

lunes, 29 de septiembre de 2025

El poderoso Rosario de San Miguel Arcángel

 Del sitio Aleteia:

Para tu protección y la de tu familia

¿Has oído hablar de las promesas de san Miguel a quien reza diariamente su rosario? En una aparición suya a la sierva de Dios Antônia d’Astonoac en Portugal, el arcángel declaró que deseaba que se hicieran nueve saludos correspondientes a los nueve coros de ángeles, que consistirían en el rezo de un Padrenuestro y tres Avemarías en honor de cada uno de esos coros.

En retribución a quien le rindiera este culto, prometió a un cortejo de nueve ángeles durante todo el transcurso de la vida siempre que se aproximara a la mesa eucarística, y después de la muerte la liberación del purgatorio para esa persona y sus familiares.

La devoción cruzó fronteras, fue aprobada por muchos obispos y hasta por el santo papa Pío IX, que la enriqueció de indulgencias el 8 de agosto de 1851.

Este rosario será para ti un arma poderosa, porque desde el momento en que lo pronuncias podrás estar seguro de la presencia celestial a tu lado y para aquella persona por la que rezas.

Así se reza el rosario de san Miguel:

Cómo se reza

Sobre el crucifijo se dice:
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre

Después, dejando para el final las cuatro cuentas que siguen a la medalla, se toma la primera cuenta grande del rosario y se reza el primer saludo.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas para recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la caridad perfecta. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la perfección cristiana. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro de las virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los principados, que Dios Nuestro Señor llene nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de perseverancia final de la fe y en las buenas obras y así nos lleve a la gloria del paraíso. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la gloria eterna. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles: san Miguel arcángel, san Gabriel, san Rafael y el ángel de la guarda.

El Rosario de san Miguel se termina con las siguientes oraciones:

Oh glorioso Príncipe, san Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.

V. Rogad por nosotros, oh glorioso san Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oración

Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso arcángel san Miguel como príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiadnos por medio de este mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de vuestra excelsa y divina majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

sábado, 27 de septiembre de 2025

Los santos sabían que donde está María no hay herejías


 Del sitio Aleteia:

 Los santos nos enseñan que amar y confiar en la Virgen María nos mantiene cerca de Jesús y que vencer las herejías es fácil por su intercesión ante su Hijo.

La vida de los santos nos enseña que amar a la Virgen María es el mejor remedio para mantenerse lejos de las herejías, pues su poderosa intercesión ante su Divino Hijo, que nada puede negarle, es sostenida por Él para el bien del mundo entero.

San Alfonso María de Ligorio recopiló muchas enseñanzas de santos y padres de la Iglesia en su libro Las Glorias de María. El santo cuenta lo que la Virgen reveló a santa Brígida: "... así como una madre si viera a su hijo entre las espadas de los enemigos haría lo imposible por salvarlo, así obro yo con mis hijos, por muy pecadores que sean, siempre que a mí recurran para que los socorra".

Es tanto el amor que nos profesa María santísima, que escribió lo siguiente: "Si María es nuestra madre, bien está que consideremos cuánto nos ama. El amor hacia los hijos es un amor necesario; por eso –como reflexiona santo Tomás- Dios ha puesto en la divina ley, a los hijos, el precepto de amar a los padres; mas, por el contrario, no hay precepto expreso de que los padres amen a sus hijos, porque el amor hacia ellos está impreso en la naturaleza con tal fuerza que las mismas fieras, como dice san Ambrosio, no pueden dejar de amar a sus crías".

Uno de los grandes peligros para el cristiano es caer en herejías. La historia de la Iglesia da constancia de que desde sus inicios, surgieron ideas contrarias a las que enseñó Jesús a sus discípulos, incluyendo las que se referían a su divinidad y humanidad.

Pero quien se acoge a la Virgen, vence estas tentaciones. Para demostrarlo, san Alfonso plasmó en su libro, la historia Guillermo Elphinstone, joven escocés, pariente del rey Jacobo, que había nacido en la herejía.

Iluminado por la gracia divina que le había hecho ver sus errores, se trasladó a Francia y con la ayuda de un padre, también escocés, pero sobre todo por la intercesión de la Virgen María, descubrió la verdad, abjuró de la herejía y se hizo católico.

La historia continúa así: "Fue después a Roma. Un día lo vio un amigo muy afligido y lloroso, y preguntándole la causa le respondió que aquella noche se le había aparecido su madre, condenada, y le había dicho: 'Hijo, feliz de ti que has entrado en la verdadera Iglesia; yo, por haber muerto en la herejía, me he perdido'. Desde entonces se enfervorizó más y más en la devoción a María, eligiéndola por su única madre, y ella le inspiró hacerse religioso, a lo que se obligó con voto".

"Pero como estaba enfermo, se dirigió a Nápoles para curarse con el cambio de aires. Y en Nápoles quiso Dios que muriese siendo religioso. En efecto, poco después de llegar, cayó gravemente enfermo, y con plegarias y lágrimas impetró de los superiores que lo aceptasen. Y en presencia del Santísimo Sacramento, cuando le llevaron el Viático, hizo sus votos y fue declarado miembro de la Compañía de Jesús".

El santo continúa la narración: "Después de esto, era de ver cómo enternecía a todos con las expresiones con que agradecía a su madre María el haberlo llevado a morir en la verdadera Iglesia y en la casa de Dios, en medio de los religiosos sus hermanos.'¡Qué dicha –exclamaba- morir en medio de estos ángeles!' Cuando le exhortaban para que tratara de descansar, respondía: '¡No, ya no es tiempo de descansar cuando se acerca el fin de mi vida!' Poco antes de morir dijo a los que le rodeaban: 'Hermanos, ¿no veis los ángeles que me acompañan?'

"Habiéndole oído pronunciar algunas palabras entre dientes, un religioso le preguntó qué decía. Y le respondió que el ángel le había revelado que estaría muy poco tiempo en el purgatorio y que muy pronto iría al paraíso. Después volvió a los coloquios con su dulce madre María. Y diciendo: “¡Madre, Madre!”, como niño que se reclina en los brazos de su madre para descansar, plácidamente expiró. Poco después supo un religioso, por revelación, que ya estaba en el paraíso".

Confiemos en María Santísima, que Ella nos ayudará a llegar al paraíso.

miércoles, 23 de julio de 2025

Su intercesión no puede quedar sin efecto



Del sitio Un Minuto con María:

Porque nunca debemos temer, nunca debemos desesperar, bajo la guía, bajo los auspicios, bajo el patrocinio, bajo la protección de Aquella que tiene para nosotros un corazón de Madre y que, ocupándose Ella misma del asunto de nuestra salvación, extiende su solicitud hacia toda la humanidad; quien, establecida por el Señor como Reina del Cielo y de la tierra, y exaltada sobre todos los coros de los ángeles y sobre todos los santos, está a la diestra de su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Ella intercede eficazmente con todo el poder de sus oraciones maternas, encuentra lo que busca y su intercesión no puede quedar sin efecto.

Beato papa Pío IX
8 - diciembre - 1854

viernes, 11 de julio de 2025

Poema a la Virgen de San Juan Damasceno

 


Del sitio Píldoras de Fe:

 
Madre, Eres el Edén espiritual, 
más sagrado y más sublime que el anterior. 
En el primero habitaba el Adán de la tierra; en ti, el Señor del cielo.
 
El arca de Noé es la prefiguración de tu ser 
porque guardó en sí el germen de la segunda creación. 
Tú das a luz a Cristo, 
la salvación del mundo 
por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas.
 
Así como Jacob vió el cielo y la tierra unidos por una escalera, 
y los ángeles que subían y bajaban por ella,
 y a Aquel que es el invencible y el único fuerte, 
luchar con él una lucha simbólica, 
así tú misma has sido hecha medianera 
y escalera por la que Dios descendió hacia nosotros 
y tomó sobre si la debilidad de nuestra sustancia, 
abrazándola y uniéndola estrechamente a si.

domingo, 20 de abril de 2025

Meditando el Rosario: Primer Misterio Glorioso: La Resurreción de Nuestro Señor

Del sitio Difusión de la Obra de María Valtorta:

La Virgen está postrada con el rostro en tierra. Parece un pobre ser abatido. Parece esa flor de que ha hablado, esa flor muerta a causa de la sed. 

La ventana cerrada se abre bruscamente, y, bajo el primer rayo del sol, entra Jesús. María, que se estremeció con el ruido y que levanta la cabeza para ver qué ráfaga de viento ha abierto las hojas de la ventana, ve a su radiante Hijo: hermoso, infinitamente más hermoso que cuando todavía no había padecido la Pasión; sonriente, vivo, más luminoso que el sol, vestido con un blanco que parece luz tejida. Y se le ve avanzar hacia Ella. 

María se endereza sobre sus rodillas y juntando sus manos sobre el pecho, en cruz, habla con un sollozo que es risa y llanto: “Señor, Dios mío”. Y se queda extasiada al contemplarle. Las lágrimas que bañaban su rostro se detienen. Su rostro se hace sereno, tranquilo con la sonrisa y el éxtasis. 

Pero Jesús no quiere ver a su Madre de rodillas como una sierva. Y la llama tendiéndole las Manos, de cuyas llagas salen rayos que hacen más luminoso su Cuerpo glorioso: “¡Madre!”. Y no es esa palabra afligida de las conversaciones y despedidas anteriores a la Pasión, ni el lamento desgarrado del encuentro en el Calvario y de su último suspiro. Es un grito de triunfo, de alegría, de victoria, de liberación, de fiesta de amor, de gratitud. Y se inclina hacia su Madre, que no se atreve a tocarle, y le pone sus Manos bajo los codos doblados, la pone de pie, la estrecha contra su corazón y la besa. ¡Oh!, entonces comprende María que no es una visión, que es realmente su Hijo resucitado;  que es su Jesús, su Hijo quien la sigue amando como Hijo.

Y con un grito se le echa al cuello, le abraza, le besa, entre lágrimas y sonrisas. Le besa en la Frente donde no hay más heridas; en la Cabeza que no está despeinada, ni ensangrentada; en los brillantes Ojos, en las Mejillas sanas, en la Boca que no está hinchada. Luego le toma sus Manos, besa los dorsos y las palmas, en las radiosas heridas. Y, con un impulso repentino, se agacha a sus Pies, retira el vestido resplandeciente que los cubre, y los besa. 

Luego se pone de pie, le mira, pero no se atreve a hacer más…  Pero Él comprende y sonríe. Entreabre su vestido, muestra el pecho y pregunta: “¿Y esta llaga, Mamá, no la besas; ésta que tanto te ha hecho sufrir y que solo tú eres digna de besar? Bésame en el Corazón, Madre. Tu beso me borrará el último recuerdo de todo lo que significa dolor, y me dará ese gozo que todavía le falta aún a mi Gozo de Resucitado”. 

Y toma entre sus manos el rostro de la Virgen, apoya los labios de Ella en la herida del Costado, del que manan chorros de vivísima luz. El rostro de María, sumergido en ese torrente de rayos, aparece aureolado por esa luz. Besa una y otra vez la herida, mientras Jesús acaricia a Ella. No se cansa de besar. Parece un sediento que bebe de un manantial y del manantial esté bebiendo esa vida que se le escapaba.

Ahora Jesús habla: “Ha terminado todo, Madre. Ahora no tienes más por qué llorar a tu Hijo. La prueba ha acabado. La Redención se ha realizado. Madre, gracias por haberme concebido, alimentado, ayudado en la vida y en la muerte. Tus plegarias llegaron hasta Mí. Fueron mi fuerza en el dolor, mis compañeras en mi viaje por la Tierra y más allá de esta Tierra. Conmigo fueron a la Cruz y al Limbo. Eran el incienso que precedía al Pontífice que fue a llamar a sus siervos para llevarlos al templo que no muere: a mi Cielo. Tus oraciones han venido conmigo al Paraíso, precediendo como voz angélica al cortejo de los redimidos a cuya cabeza iba Yo, para que los ángeles estuviesen preparados para saludarme como al Vencedor que volvía a su Reino. El Padre y el Espíritu las han oído y visto, y han sonreído como a la flor más hermosa, pues fueron más melodiosas que el más dulce cántico nacido en el Paraíso. Las han oído los Patriarcas y los nuevos Santos, los nuevos, primeros, ciudadanos de mi Jerusalén".  

"Y Yo te traigo ahora su agradecimiento, y al mismo tiempo, Madre, el beso y bendición de tus padres y su bendición, y la de tu esposo de alma, José. Todo el Cielo canta sus hosannas para ti, Madre mía, ¡Madre santa! Un hosanna que no muere, que no es falso como el que hace pocos días la gente entonó para Mí".

"Ahora me voy al Padre con mi figura humana. El Paraíso debe ver al Vencedor en su vestido de Hombre con el que vencí al Pecado del hombre. Pero luego volveré otra vez. Debo confirmar en la Fe a quien aún no cree y que tiene necesidad de creer para llevar a otros a creer; debo fortificar a los pusilánimes que tendrán necesidad de mucha fortaleza para resistir el ataque del mundo. Luego subiré al Cielo. Pero no te dejaré sola. Madre, ¿ves ese Velo? Aun en mi aniquilamiento, quise mostrarte una vez mi poder con un milagro, para darte ese consuelo”.

 Jesús: “Y ahora realizo otro milagro. Tú me tendrás, en el Sacramento, real como cuando me llevabas en tu seno. No estarás jamás sola. En estos días lo has estado. Este dolor tuyo era necesario para mi Redención. Mucho se le irá añadiendo continuamente a la Redención, porque mucho seguirá aumentando el Pecado. Llamaré a todos mis siervos para que coparticipen de esta Redención. Tú eres la que sola harás más que todos los santos juntos. Por esto era necesario también este largo abandono. A partir de ahora, ya no. Ya no estoy separado del Padre. Tú ya no estarás separada de tu Hijo. Y al tener al Hijo, tienes nuestra Trinidad. Tú, Cielo viviente, llevarás sobre la Tierra a la Trinidad entre los hombres; santificarás a la Iglesia, tú, Reina del sacerdocio y Madre de los que creerán en Mí. Luego vendré a llevarte. No estaré más en ti, sino tú en Mí, en mi Reino, para que hagas más bello mi Paraíso".

"Ahora me voy, Madre. Voy a hacer feliz a la otra María (Magdalena). Luego subiré a donde mi Padre, y de ahí vendré a ver a quien no cree. Madre, dame tu beso por bendición. Mi paz te acompañe. Hasta pronto”. 

Y Jesús desaparece en el sol que baja a torrentes del cielo matinal y tranquilo. 

Escrito el 21 de Febrero  de 1944

miércoles, 26 de marzo de 2025

Déjense amar por María

 


Del sitio Gaudium Press:

El amor… Tema complicado, pero trascendental. Tanto, que también puede referirse a la primera y más importante virtud teologal.

Pues somos de carne y hueso, y precisamos sentirnos amados. Incluso los ángeles, también.

El instinto de sociabilidad (Aristóteles ya nos definió hace cerca de 2.500 años como animales sociales…), es de los básicos que habitan en el alma humana, y puede ser entendido como un instinto de ser apreciado, de ser querido por nuestros semejantes.

Recuerdo una vez que tuve la gracia de conversar con Mons. João Clá Dias, fundador de los Heraldos del Evangelio y de agudo discernimiento de espíritus.

Decía él que todos precisamos sentir afecto, y que es absurdo creerse una ‘máquina’ de cualquier tipo no necesitada de afecto. Afirmaba él que esa necesidad tan básica, la Virgen siempre buscaba atenderla: ‘Ella se encarga siempre de manifestarnos su amor’.

Las palabras de Monseñor tenían un sabor a algo como ‘Déjese querer por Ella…’.

Es que con frecuencia somos tan orgullosos, que nos creemos no necesitados de afecto. Algo como Esaú, que se ve que despreciaba los consejos de Rebeca, y que era más confiado en su propia fuerza moral y física. Pero fue Jacob, Israel, quien por seguir los consejos de su madre alcanzó la primogenitura. Fue Jacob el que se dejó amar por Rebeca, Esaú no.

Necesitados pues de amor, no hay que hurgar mucho en la historia de los hombres, para darnos cuenta de que con muchísima frecuencia el amor humano decepciona.

Son muchos los hombres que se casan ‘por amor’ (más que para dar amor, para recibirlo…). Pero cuando no hay fe y práctica cristiana —que es la que nos mueve a salir de sí para buscar el beneficio del otro— más temprano que tarde comienza a vencer el egoísmo, el cada uno ‘tirando para su lado’; el egoísmo instalado ambienta los choques, los conflictos, dando con frecuencia en rupturas, que marcan la vida entera y pueden traer grave perjuicio a los hijos.

Por ello, la frase de que el matrimonio (y en definitiva cualquier relación humana) debe ser entre tres, es algo no solo cierto sino esencial: No puede ser solo el egoísmo de fulano más el egoísmo de fulana, sino que a esto hay que sumar el Amor Divino, que vaya penetrando la convivencia y el ser de fulano y fulana.

Que Dios nos ama, es una verdad de a puño que con frecuencia olvidamos. Nos dio la existencia, y no una cualquiera sino eterna, llamada a compartir los tronos de los ángeles. Nos da toda la naturaleza para un sabio uso.

Pero más importante, nos dio a su propia Madre, que es también nuestra Madre en el orden de la gracia. Todos somos o estamos llamados a ser hijos espirituales de María, y en ese sentido, Ella nos ama con el mismo tipo de amor con que ama a su Hijo-Dios.

Pero nuestra soberbia es tan grande, que como que nos gusta caminar por la vida sin recurrir a su amor materno. Es como un grosero pulso que mantenemos con la Virgen; es como si le dijéramos: ‘sí, yo sé que usted es la Madre de Dios y mi Madre, pero déjeme que yo solo puedo’.  Sin embargo Ella es tan misericordiosa, que al estrellarnos contra el muro de piedra y ahí sí dirigirnos a Ella, Ella no nos recuerda nuestros desprecios sino que nos auxilia. Pero vueltos a levantarnos, es común que volvamos a despreciar su auxilio.

En fin, pidámosle a Ella también esa gracia —porque todo es gracia— que tiene como premisa la humildad, el sabernos frágiles, débiles, llamados a caminar en unión con Dios:

¡Madre mía, que siempre y a todo momento, nos dejemos amar por Vos!

Saúl Castiblanco

miércoles, 19 de marzo de 2025

El Rosario de San José


Del sitio Aleteia

Te ayudará a profundizar en la importancia del esposo de la Virgen María añadiendo algunas palabras al rosario tradicional

¿Alguna vez has rezado un rosario donde agregas una frase después de “Jesús” en el Ave María?

Ha sido el método preferido de mi familia desde que el papa Juan Pablo II lo recomendó, citando al papa Pablo VI, en su Carta sobre el Rosario (n. ° 33). El Secreto del Rosario de san Luis María de Montfort también recomienda la práctica.

Lo haces agregando palabras o frases al final de la primera mitad de cada Ave María que te recuerden cuál de los misterios estás rezando. Por ejemplo: Anunciación: “… y bendito es el fruto de tu vientre Jesús, concebido en ti por el Espíritu Santo. Santa María, Madre de Dios ...”

Puse una guía para cada misterio en mi libro El Rosario de San Juan Pablo II. Me extendí sobre esto para compartir un poco más sobre el misterio. Por ejemplo:

Anunciación: "... Jesús, anunciado por Gabriel"; "... Jesús, que es la palabra hecha carne"; "... Jesús, que esperó en tu fiat"; "... Jesús, que era Dios y un embrión"; etc.

Cuando celebramos el Año de José, utilizamos esta versión para contemplar las virtudes del padre terrenal de Jesús. Estas frases son sugerencias; podrías pensar en otras.

Primer Misterio Gozoso, la Anunciación:

María, desposada con José, acepta la invitación del ángel de ser Madre de Dios.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

… era de la casa de David.
… cumplió las promesas mesiánicas.
… era un hombre justo.
... vio tu inocencia.
… decidió no exponerte a la vergüenza.
… fue visitado por un ángel.
… creyó las profecías.
... le dio su propio "fiat" silencioso a Gabriel.
... se dedicó a su Señor por nacer.
… se dedicó a ti.

Segundo Misterio Gozoso, la Visitación

María abandona la ciudad de José para ayudar a Isabel.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te ayudó a viajar.
… (probablemente) te acompañó a visitar a Isabel.
... ayudó a protegerte.
… te ayudó a mantenerte.
… apoyó tu vocación.
... sabía que Isabel te llamaba "Madre de mi Señor".
... aprendió tu "Magnificat".
... fue tu "esposo más casto".
… se dedicó al Señor por nacer.
… se dedicó a ti.

Tercer misterio gozoso, la Natividad de Jesús

José y María viajan a Belén para el nacimiento de Jesús.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te llevó a Belén.
… buscó espacio en la posada.
… preparó un lugar en el pesebre.
... facilitó el nacimiento de su Señor.
... mantuvo la primera adoración de toda la noche en el pesebre.
… era la envidia de los pastores.
… estaba asombrado por los magos.
... protegió al Señor.
... obedeció la advertencia del Señor.
… huyó de Herodes a Egipto.

El cuarto misterio gozoso, la presentación en el templo

José y María llevan al niño Jesús al templo en obediencia a la ley.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te trajo a salvo a Nazaret.
... otorgó el nombre "Jesús" a su Señor.
... presentó a su hijo en el templo.
… fue obediente a la ley.
… fue digno en su pobreza.
... llevó dos tórtolas para sacrificar.
… presentó el amor al Templo.
... mostró valentía ante la advertencia de Simeón.
... enseñó a su Señor a caminar, hablar y trabajar.
… le dio a su Señor un hogar lleno de amor.

El quinto misterio gozoso, el hallazgo en el templo

José y María descubren a Jesús en el templo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... enseñó religión a su hijo.
… celebró fielmente la Pascua.
... llevó a su familia al templo.
… buscó ansiosamente a su hijo perdido.
… buscó a su hijo entre la familia.
... encontró a su hijo en el templo.
... encontró a su hijo con los ancianos.
… estaba asombrado cuando lo encontró.
... recibió la obediencia de su Señor.
… ayudó a su hijo a avanzar en sabiduría.

También puedes consagrarte a san José con esta oración:

 Señor Jesús, venimos a solicitar la ayuda y la protección de San José, para confiar su solicitud paternal sobre nuestra Iglesia, sus sacerdotes, sus diáconos, sus consagrados, todas las familias y todos sus miembros.

San José, casto esposo de la Virgen María, ayuda a las parejas a reencontrar el fervor de su primer amor y la gracia del sacramento con el que se donaron mutuamente. Asístelos para superar los conflictos, ábrelos al perdón recíproco. (Ambien)

Confiamos a tu paternal solicitud a las parejas estériles. Protege a los prometidos en su deseo de darse uno al otro, en el respeto de cada uno y en toda libertad. Que su corazón se abra ampliamente a acoger a los niños que nacerán de su amor.

San José, padre adoptivo de Jesús en Belén, enséñanos a defender la vida humana desde la concepción. Te confiamos a todos los seres que han sido asesinados en el seno de sus madres, la angustia de las mamás, la inconsciencia trágica de quienes han practicado un aborto.

Tú que has protegido a Jesús de la masacre de los Santos Inocentes, haz que nosotros y nuestras autoridades seamos protectores de la vida humana. Protege a los huérfanos y a los niños ante los comportamientos violentos de los adultos.

San José, Patrono de la buena muerte, haz que nos dispongamos a encontrar con toda tranquilidad al Señor el día que nos llame a dejar esta tierra. Libera a nuestra sociedad de la tentación mortífera de practicar o promover la eutanasia y el suicidio.

San José, en este día, te consagramos a la Iglesia, nuestras familias y nuestras comunidades, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

sábado, 15 de marzo de 2025

Meditando el Rosario: Primer Misterio Doloroso: La Agonía en el Huerto:

 


Del blog María Valtorta:

Jesús abre sus ojos de nuevo. Con esfuerzo levanta la cabeza. Mira. Está solo, pero menos angustiado. Alarga una mano. Arrima hacia sí el manto que había dejado abandonado en la hierba y vuelve a secarse la cara, las manos, el cuello, la barba, el pelo. Coge una hoja ancha, nacida justo en el borde del desnivel, empapada de rocío, y con ella termina de limpiarse mojándose la cara y las manos y luego secándose de nuevo todo. Y repite, repite lo mismo con otras hojas, hasta que borra las huellas de su tremendo sudor. Sólo la túnica, especialmente en los hombros y en los pliegues de los codos, en el cuello y la cintura, en las rodillas, está manchada. La mira y menea la cabeza. Mira también el manto, y lo ve demasiado manchado; lo dobla y lo pone encima de la piedra, en el lugar en que ésta forma una concavidad, junto a las florecillas.

Con esfuerzo –como por debilidad– se vuelve y se pone de rodillas. Ora, apoyada la cabeza en el manto donde tiene ya las manos. Luego, tomando como apoyo la roca, se alza y, todavía tambaleándose ligeramente, va donde los discípulos. Su cara está palidísima. Pero ya no tiene expresión turbada. Es una faz llena de divina belleza, a pesar de aparecer más exangüe y triste que de costumbre.

Los tres duermen sabrosamente. Bien arrebujados en sus mantos, echados del todo, junto a la hoguera apagada. Se los oye respirar profundamente, con comienzo incluso de un sonoro ronquido.

Jesús los llama. Es inútil. Debe agacharse y dar un buen zarandeo a Pedro.

"¿Qué sucede? ¿Quién viene a arrestarme?" dice Pedro mientras sale, atónito y asustado, de su manto verde obscuro.

"Nadie. Te llamo Yo".

"¿Es ya por la mañana?".

"No. Ha terminado casi la segunda vigilia".

Pedro está todo entumecido.

Jesús da unos meneos a Juan, que emite un grito de terror al ver inclinado hacia él un rostro que, de tan marmóreo como se ve, parece de un fantasma. "¡Oh... me parecías muerto!".

Da unos meneos a Santiago, el cual, creyendo que le llama su hermano, dice: "Han apresado al Maestro?".

"...Todavía no, Santiago" responde Jesús. "Pero, alzaos ya. Vamos. El que me traiciona está cerca".

Los tres, todavía atónitos, se alzan. Miran a su alrededor... Olivos, Luna, ruiseñores, leve viento, paz... nada más. Pero siguen a Jesús sin hablar. También los otros ocho están más o menos dormidos alrededor del fuego ya apagado.

"¡Levantaos!" dice Jesús con voz potente. "¡Mientras viene Satanás, mostrad al insomne y a sus hijos que los hijos de Dios no duermen!».

"Sí, Maestro" .

"¿Dónde está, Maestro?".

"Jesús, yo...".

"Pero ¿qué ha sucedido?".

Y entre preguntas y respuestas enredadas, se ponen los mantos...

El tiempo justo de aparecer en orden a la vista de la chusma capitaneada por Judas, que irrumpe en el quieto solar y lo ilumina bruscamente con muchas antorchas encendidas: son una horda de bandidos disfrazados de soldados, caras de la peor calaña demacradas por sonrisas maliciosas demoníacas; hay también algún que otro representante del Templo.

Los apóstoles, súbitamente, se hacen a un lado. Pedro delante y, en grupo, detrás, los demás. Jesús se queda donde estaba.

Judas se acerca resistiendo a la mirada de Jesús, que ha vuelto a ser esa mirada centelleante de sus días mejores. Y no baja la cara. Es más, se acerca con una sonrisa de hiena y le besa en la mejilla derecha.

"Amigo, ¿y qué has venido a hacer? ¿Con un beso me traicionas?".

Judas agacha un instante la cabeza, luego vuelve a levantarla... Muerto a la reprensión como a cualquier invitación al arrepentimiento. Jesús, después de las primeras palabras, dichas todavía con la solemnidad del Maestro, adquiere el tono afligido de quien se resigna a una desventura. 

La chusma, con un clamor hecho de gritos, se acerca con cuerdas y palos y trata de apoderarse de los apóstoles –excepto de Judas Iscariote, se entiende– además de tratar de prender a Jesús.

"¿A quién buscáis?» pregunta Jesús calmo y solemne.

"A Jesús Nazareno".

"Soy Yo". La voz es un trueno. Ante el mundo asesino y el inocente, ante la naturaleza y las estrellas, Jesús da de sí –y yo diría que está contento de poder hacerlo– este testimonio abierto, leal, seguro.

¿Ah!, pero si de El hubiera emanado un rayo no habría hecho más: como un haz de espigas segadas, todos caen al suelo. Permanecen en pie sólo Judas, Jesús y los apóstoles, los cuales, ante el espectáculo de los soldados derribados se rehacen, tanto que se acercan a Jesús, y con amenazas tan claras contra Judas, que éste súbitamente se retira –huye al otro lado del Cedrón y se adentra en la negrura de una callejuela–, con el tiempo justo de evitar el golpe maestro de la espada de Simón, y seguido en vano de piedras y palos que le lanzan los apóstoles que no iban armados de espada.

"Levantaos. ¿A quién buscáis?, vuelvo a preguntaros".

"A Jesús Nazareno".

"Os he dicho que soy Yo" dice con dulzura Jesús. Sí: con dulzura. "Dejad, pues, libres a estos otros. Yo voy. Guardad las espadas y los palos. No soy un bandolero. Estaba siempre entre vosotros. ¿Por qué no me habéis arrestado entonces? Pero ésta es vuestra hora y la de Satanás...».

Mientras El habla, Pedro se acerca al hombre que está extendiendo las cuerdas para atar a Jesús y descarga un golpe de espada desmañado. Si la hubiera usado de punta, le habría degollado como a un carnero. Así, lo único que ha hecho ha sido arrancarle casi una oreja, que queda colgando en medio de un gran flujo de sangre. El hombre grita que le han matado. Se produce confusión entre aquellos que quieren arremeter y los que al ver lucir espadas y puñales tienen miedo.

"Guardad esas armas. Os lo ordeno. Si quisiera, tendría como defensores a los ángeles del Padre. Y tú, queda sano. En el alma lo primero, si puedes". Y antes de ofrecer sus manos para las cuerdas, toca la oreja y la cura.

Los apóstoles gritan alteradamente... Sí, me duele decir esto, pero es así. Quién dice una cosa; quién, otra. Quién grita: "¡Nos has traicionado!", y quién: "¡Pero ha perdido la razón!», y quién dice: "¿Quién puede creerte?". Y el que no grita huye...

Y Jesús se queda solo... El y los esbirros... Y empieza el camino...