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domingo, 21 de junio de 2026

Sagrada Esclavitud (VI): El esclavo no teme su pequeñez, pues él quiere ‘vaciarse’ de María

 


Del sitio Gaudium Press:

 En esta secuencia de notas cortas sobre la sagrada esclavitud mariana, basadas en la insigne obra de Mons. Juan Clá, EP, ¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres, recalcaremos que no hay que temer la miseria propia, porque ella es casi condición —al menos su reconocimiento— para que la Virgen pueda ‘vaciarse’ en el esclavo de María, y allí hacer su obra.

Es claro, ya lo vimos en nota anterior, María detesta el pecado, y así debe hacer su fiel y amoroso esclavo. Pero la Virgen es dulce con el esclavo arrepentido: “María nos acoge, incluso cuando la situación de nuestra alma es la peor y más lamentable. Aún con mayor solicitud que el padre de la parábola del Hijo pródigo (cf. Lucas 15, 11-32) Ella sale al encuentro del hijo llagado y andrajoso que se aproxima, lo abraza y lo besa, le unge las heridas con bálsamo, lo reviste con la mejor túnica y organiza un gran banquete para celebrar la recuperación de aquel fruto de sus entrañas que se había perdido”,  nos dice Mons. Juan.

El esclavo pecador y arrepentido, considerando sus miserias y dejando al lado cualquier autosuficiencia, individualismo y orgullo, debe “aniquilarse y hacerse pequeño” ante su Madre y Señora. “Los fracasos, miserias, y faltas no deben ser motivo de abatimiento y desánimo espiritual, sino al contrario, pues la Providencia se sirve de aquello como instrumentos para ‘vaciar’ el alma de sí misma y ‘llenarla’ de la Virgen Santísima, como explica San Luis Grignion de Montfort”, afirma el Monseñor.

Es decir, sin connivencia con su maldad y pecado, pero sabiendo que eso somos, miseria, el esclavo aprovecha ese conocimiento para adquirir la conciencia y convicción de que la verdadera y profunda solución a su vida es que la Virgen lo auxilie, es más, que lo asuma, que viva en él, que obre todo en él. ‘Vaciarse’ en ese contexto, tiene un doble sentido: sentir que por más orgullo fatuo y sin sentido, su ser natural es casi vacío de valor, y por ello su necesidad de que María se ‘vacíe’ en él, es decir, que considere su ser como un mero receptáculo donde el ‘yeso de polvo de perla’ de María ocupe el espacio, para poder decir al fin, parafraseando a San Pabloya no soy yo más quien vivo, sino es María quien vive en mí”.

Y para que ciertas almas susceptibles no nos acusen de mariolatría, algo que lamentablemente a veces ocurre y desde ambientes católicos, recordemos con Mons. Juan que María es la Esposa mística del Espíritu Santo, y que Él es el “Esposo Místico de Nuestra Señora, unido a Ella por un vínculo espiritual estrechísimo y fecundo en el orden de la gracia”.

De ese vaciamiento de María en las almas, y por el “influjo sobrenatural proveniente de la Mediación Universal de la Virgen, el Espíritu Consolador protagonizará aquella era venidera”, el Reino de María. “En María, por María y con María, la Tercera Persona guiará los pasos de los hombres, a fin de manifestarse en la asombrosa multiplicidad de su gracia”.

Pero la condición es reconocer la miseria, y que se opere el ‘vaciamiento’.

Saúl Castiblanco

martes, 16 de junio de 2026

San Antonio de Padua: María, la "abeja buena"

 


Traducido del sitio Mary undoer of knots:

La abeja, considerada durante mucho tiempo un insecto reproductor virginal, ha llegado a simbolizar la pureza y la castidad. Por ello, se asocia con la Virgen María. San Antonio de Padua (1195-1231), en su Sermón sobre la Purificación de la Virgen María, utiliza esta metáfora moralizante de la abeja como base para una meditación.

San Antonio de Padua, la abeja y la Virgen María San Antonio de Padua, doctor evangélico y gran predicador franciscano del siglo XIII, utilizó el símbolo de la abeja para honrar las cualidades de la Virgen María, a quien llamó "la abeja buena", que se alimenta de la Palabra de Cristo, miel para el alma. Con esta imagen, San Antonio de Padua nos ofrece una meditación sobre las flores, la abeja y la obra que la Virgen María realiza en nuestras almas.

"Nuestra Señora, la bendita María, dio a luz al Hijo de Dios sin mancha, porque el Espíritu Santo vino sobre Ella y el poder del Altísimo la cubrió con su sombra [cf. Lucas 1, 35]. Esta abeja buena era 'pequeña' en su humildad, `redondeada' en la contemplación de la gloria celestial (que no tiene principio ni fin), 'densa' en caridad (pues quien llevó a la Caridad en su seno durante nueve meses no podía carecer de caridad), 'compacta' en pobreza y más pura que las demás por su virginidad.

Por eso, si se puede decir así, el hedor de la lujuria la ofende, mientras que el dulce aroma de la virginidad o la castidad le agrada. Por eso, quien quiera complacer a la Santísima Virgen debe huir de la lujuria y practicar la castidad. Ella no huye de ningún animal (es decir, de ningún pecador), sino que acoge a todos los que recurren a ella, por lo que se la llama 'Madre de la misericordia'. Es misericordiosa con los que están en la miseria, la esperanza de los desesperados.

En Cantares 2, el Esposo dice: Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles [Cant 2, 1]. La Santísima Virgen María eligió esta flor, dejando todas las demás, aferrándose a Ella y recibiendo de Ella todo lo que necesitaba. Nazaret, donde concibió, significa 'flor', y Ella eligió este lugar por encima de todos los demás. La 'flor que brotó de la raíz de Jesé' [cf. Isaías 11, 1] ama una patria florida. El alimento de la Santísima Virgen María era su Hijo, la miel de los ángeles y la dulzura de todos los santos. Ella vivía de aquel a quien alimentaba. Aquel a quien amamantaba le dio la vida.

Esta buena abeja preparó una casa: su mente con humildad y su carne con virginidad, en la que pudiera morar el rey de los ángeles. Y fíjate cómo la abeja comienza a construir desde arriba, porque la Santísima Virgen comenzó a construir no desde abajo (a la vista de los hombres), sino desde arriba (a los ojos de la majestad divina); y poco a poco, discretamente y en el orden debido, comenzó a bajar a la atención humana, para que, ya elegida a los ojos de Dios, pudiera llegar a ser admirable a los ojos humanos».

sábado, 13 de junio de 2026

Reza la Letanía al Inmaculado Corazón de María

 


Del sitio Aleteia:

Compuesta por San Juan Enrique Newman, la Letanía del Inmaculado Corazón de María es una hermosa forma de honrar a María.

San Juan Enrique Newman es conocido por haberse convertido al catolicismo romano tras haber sido sacerdote anglicano durante muchos años.

Llegó a ser sacerdote católico e incluso fue nombrado cardenal por el Papa.

Poco después de su conversión, escribió una hermosa Letanía del Inmaculado Corazón de María, que ofrece una forma única de honrar a la Santísima Virgen María.

Señor, ten piedad,
Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad,
Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad,
Señor, ten piedad.

Cristo, escúchanos,
Cristo, escúchanos con misericordia.

Dios Padre del Cielo,
ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo,
ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios,
ten piedad de nosotros.

Respuesta a lo siguiente: Ruega por nosotros.

Corazón de María
Corazón de María, según el Corazón de Dios
Corazón de María, en unión con el Corazón de Jesús
Corazón de María, vaso del Espíritu Santo
Corazón de María, santuario de la Trinidad
Corazón de María, morada del Verbo
Corazón de María, inmaculado en tu creación
Corazón de María, colmado de gracia
Corazón de María, bendito entre todos los corazones
Corazón de María, trono de gloria
Corazón de María, abismo de humildad,
Corazón de María, víctima de amor
Corazón de María, clavado en la cruz
Corazón de María, consuelo de los tristes
Corazón de María, refugio del pecador
Corazón de María, esperanza de los moribundos
Corazón de María, sede de la misericordia

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Perdónanos, oh Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Escúchanos con misericordia, oh Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.

Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos con bondad.

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

María Inmaculada, manso y humilde de corazón.
Conforma nuestros corazones al corazón de Jesús.

Oremos:

Oh Dios misericordiosísimo, que para la salvación de los pecadores y el refugio de los desdichados has hecho que el Inmaculado Corazón de María se asemeje en ternura y piedad al Corazón de Jesús, concédenos a nosotros, que ahora conmemoramos su dulcísimo y amoroso corazón, que por sus méritos e intercesión vivamos siempre en la comunión de los corazones de la Madre y del Hijo, por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

03 - marzo - 2024

martes, 9 de junio de 2026

El camino de fe de María es un modelo constante para la Iglesia

 


Traducido del sitio A Moment with Mary:

 El Concilio Vaticano II, al presentar a María en el misterio de Cristo, encuentra también el camino hacia una comprensión más profunda del misterio de la Iglesia. María, como Madre de Cristo, está unida de manera especial a la Iglesia, "que el Señor estableció como su propio cuerpo".

La realidad de la Encarnación encuentra una especie de prolongación en el misterio de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Y no se puede pensar en la realidad de la Encarnación sin referirse a María, la Madre del Verbo Encarnado.

El Concilio lo expresa cuando afirma […] que María "nos ha precedido", convirtiéndose en "un modelo de la Iglesia en materia de fe, caridad y unión perfecta con Cristo".

Este "ir por delante" como figura o modelo se refiere al misterio íntimo de la Iglesia, ya que ella realiza y lleva a cabo su propia misión salvífica al unir en sí misma —como lo hizo María— las cualidades de madre y virgen. Ella es una virgen que "mantiene íntegra y pura la fidelidad prometida a su Esposo" y "se convierte Ella misma en madre", pues "da a luz a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios"

Aquí se abre una amplia perspectiva, en la que la Santísima Virgen María sigue "yendo delante" del Pueblo de Dios. Su excepcional peregrinación de fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia, para las personas y las comunidades, para los pueblos y las naciones y, en cierto sentido, para toda la humanidad.

n. 5-6

domingo, 31 de mayo de 2026

En el grito de alegría de Isabel escuchamos tres veces la palabra bendito

 

Hoy se conmemora La Visitación de María a su prima Isabel

Traducido del sitio María de Nazareth:

Casi la mitad de la lectura del Evangelio de hoy (Lucas 1, 39-45) trata sobre las palabras de Isabel a María. Acerca de estas palabras, el evangelista nos dice que Isabel, "llena del Espíritu Santo, exclamó en voz alta". Este hecho hace que la escena sea más dramática, llamando más la atención no solo sobre las palabras de Isabel, sino también sobre lo que provocó sus palabras.

En el grito de Isabel, oímos tres veces la palabra "bendita". Estas tres apariciones ponen de relieve toda la escena de la Visitación. Las dos primeras se producen en la misma frase, en la que Isabel exclama: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!». María y Jesús están unidos por el hecho de ser "benditos", pero María ya había recibido esta bendición de Jesús cuando él descendió del cielo. Por otra parte, María y Jesús están unidos por su humanidad común, que Jesús recibió de María en su seno.

La tercera aparición de la palabra "bendito" en este pasaje describe a María de una manera que ofrece esperanza a cada cristiano. Cada miembro del Cuerpo de Cristo recibe de Él un lugar único entre los miembros del Cuerpo. Los cristianos no tienen la "bendición" de ser la Madre de Dios, pero Dios llama a cada cristiano a ser "bendito" imitando la fidelidad de María de la que habla Isabel: "Dichosa tú, que has creído que se cumpliría lo que el Señor te prometió".

Padre Thomas Hoisington

jueves, 28 de mayo de 2026

Alumnos realizan su consagración a María

 

Del sitio Detroit Catholic:

 Setenta alumnos se arrodillaron ante una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe el día de su festividad, el 12 de diciembre, en la escuela St. Fabian, y se consagraron a Jesús a través de su Santísima Madre.

Los alumnos de quinto a octavo grado pasaron el mes preparándose para su consagración mariana leyendo el libro "33 días hacia la gloria matutina: Un retiro para preparar la consagración mariana", del padre Michael E. Gaitley, MIC, rezando una decena diaria del rosario y sacrificando su recreo y hora de almuerzo una vez a la semana para participar en pequeños grupos de debate.

El acto de fe radical de los alumnos surgió a sugerencia del padre Matthew Kurt, que se preparaba para renovar su propia consagración mariana en la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, que también es su cumpleaños.

El P. Kurt, que fue ordenado por el arzobispo Allen H. Vigneron en mayo y destinado a St. Fabian en julio, se acercó a Kim Kerwin, directora de educación religiosa de la parroquia y profesora de teología de la escuela secundaria de St. Fabian, con la idea de llevar tanto a la parroquia como a la escuela a hacer su consagración mariana.

Los frutos de la consagración ya eran evidentes antes del acto en sí, dijo Kerwin. Los alumnos releen pasajes durante las clases, llevan el libro consigo a la escuela y lo consultan regularmente en sus clases.

"Les dijimos a los chicos: 'No hay ninguna presión; nadie está obligado a hacerlo, pero si queréis participar, os reuniréis con nosotros una vez a la semana durante el almuerzo y el recreo. Nos reuniremos con vosotros para hablar y reflexionar sobre la lectura de la semana anterior, y os daremos preguntas para debatir'", explicó Kerwin.

Kerwin y el padre Kurt esperaban que no se inscribieran más de diez alumnos, pero se inscribieron setenta y lo llevaron a cabo hasta el final. "Fue abrumador ver cómo, incluso los niños menos propensos, decían: 'Sí, suena genial. Quiero renunciar al recreo durante un tiempo para sentarme y hablar de María'", dijo Kerwin.

Kerwin dividió a los alumnos en pequeños grupos de chicos y chicas por cursos y nombró a un alumno de octavo como líder de cada grupo. Kerwin y el padre Kurt animaron a los alumnos a confesarse como preparación para su consagración.

Los frutos de la consagración ya eran evidentes antes del acto en sí, dijo Kerwin. Los alumnos releen pasajes durante las clases, llevan el libro consigo por la escuela y lo consultan regularmente en sus clases.

"Hemos escuchado conversaciones realmente estupendas entre los niños", dijo Kerwin. "No es un libro muy difícil, pero algunos de ellos tienen 10 u 11 años, y están reflexionando sobre él y asimilando realmente la bondad de la Santísima Madre, la belleza de la Inmaculada Concepción y cómo ella es la Mediadora que nos lleva a Jesús. Y los he visto crecer en su fe".

La experiencia también ha permitido a los alumnos estrechar lazos como comunidad escolar, dijo Kerwin. "Estamos empezando a ver cómo está dando fruto en los niños; se están acercando más como comunidad porque comparten tiempo en comunión y tienen estas conversaciones significativas", dijo Kerwin. "Realmente se han acercado más a la Santísima Virgen. Veo que el Espíritu Santo se mueve más en nuestra comunidad a medida que se sumergen en su fe, a medida que se encomiendan más a la Santísima Virgen. Ella los está guiando hacia eso, y ha sido realmente increíble ser testigo de ello, porque están dando testimonio de su fe de forma natural unos a otros a medida que crecen en Ella".

Aunque el padre Kurt dirigió a los feligreses en una consagración mariana por separado, Kerwin dijo que muchos de los estudiantes leyeron el libro junto con sus padres y comentaron que estaban pasando más tiempo en oración con sus familias.

Sophia Toma, estudiante de octavo grado, completó la consagración junto con su hermano menor y su madre. "Lo hacíamos todos juntos por la noche: hablábamos de ello y rezábamos juntos, y era una forma estupenda de acercarnos más a María como familia", explicó Sophia a Detroit Catholic.

Sophia dijo que siempre ha amado a María y que estaba emocionada por acercarse más a la Santísima Madre y convertirse en una persona mejor a través de este proceso. "Siento que ahora estoy consagrada y que realmente tengo una misión", dijo Sophia. "Mi misión es rezar a María todos los días, estar siempre más cerca de ella, actuar siempre como Ella quiere que actúe, recordar siempre que ella es mi madre espiritual y simplemente hacer buenas obras en la tierra".

El día de la fiesta, el padre Kurt reunió a los estudiantes en la capilla para arrodillarse ante el Santísimo Sacramento y una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Antes de leer la oración de consagración y colocar rosas ante su imagen, el padre Kurt recordó a los alumnos que María es, de hecho, una Madre para cada uno de ellos. "María vendrá y os consolará con el consuelo que solo una madre puede dar", dijo el padre Kurt a los alumnos. "Ella os consolará y os dirá que su hijo Jesús, que renueva todas las cosas, lo arreglará todo. Hoy, en vuestro día de consagración, damos gracias a Dios por habernos dado una Madre tan amorosa".

El padre Kurt animó a los alumnos a seguir hablando de María y repartió tarjetas con la oración de renovación de la consagración y medallas milagrosas.

Kerwin expresó lo orgullosa que se siente de haber visto a sus alumnos crecer en su fe y dar testimonio unos a otros. Los alumnos que no participaron este año han preguntado repetidamente si tendrán la oportunidad de hacerlo el año que viene, dijo. "Vuestras vidas son diferentes ahora; no sois quienes  erais ayer", dijo Kerwin a los alumnos. "Así que pensad en cómo vais a dar testimonio de ello como personas de fe".

 13 - Diciembre - 2024

miércoles, 27 de mayo de 2026

La explicación del Ave María que despierta tus sentidos


Del sitio Píldoras de Fe

Vamos a comentar el avemaría con la intención de que al pronunciar cada frase lo hagamos con pleno sentido.

En el año 1525 se encuentra ya el Avemaría en los catecismos populares, pero la fórmula definitiva tal y como nosotros la rezamos la fijó Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica.

Dios te salve.

Imagínate cómo es la mirada de Dios sobre la mujer que Él creó y eligió para que fuera su Madre: una mirada llena de amor, de predilección, de gozo y complacencia.

Hasta donde te sea posible, cuando comiences el Avemaría apropia la mirada de Jesús sobre su Madre y salúdala con las palabras del Arcángel Gabriel en la anunciación (Lucas 1,28). Desde lo más profundo de tu corazón dile: "Alégrate María".

María.

Pronunciar el nombre de María te llena de amor y de confianza. María significa la amada del Señor, Señora, estrella del mar, la que orienta a los navegantes y los dirige a Cristo.

San Alfonso María de Ligorio dice que es un "nombre cargado de divinas dulzuras" y Tomas de Kempis afirma que los demonios temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara.

Llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Porque Dios está con ella, María está completamente impregnada de gracia, como una esponja bajo el agua.

María está llena de la presencia de Dios y Dios es la fuente de la gracia. El poder del Altísimo la cubrió con su sombra (Lc 1,35), es decir, Dios descendió para habitar en Ella.

María es "la morada de Dios entre los hombres" (Apocalipsis 21,3) Dios se da por completo a María, la colma de belleza, y ella, que desborda Gracia divina, la entrega a la humanidad.

Bendita tú entre las mujeres.

Isabel fue la primera en decirle a María: "Tú eres bendita entre todas las mujeres" (Lc 1,42)

Es bendita porque Dios la eligió con amor eterno, porque es la madre de Dios, porque es madre y virgen, porque es Inmaculada, porque fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste.

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

María es la viña fecunda que nos entrega el mejor de los frutos, el alimento que sacia.

El fruto de su vientre es fruto del amor de Dios, de la maravillosa y fecunda colaboración entre el Espíritu Santo y esa pobre jovencita de Nazareth.

A mí me ayuda mucho contemplar el icono de la "Madre del signo" que nos muestra a Jesús en el vientre de María en forma de Eucaristía: "El pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre" (Juan 6, 51)

Santa María, Madre de Dios.

Comenzamos la segunda parte del avemaría exaltando su santidad y el gran motivo de su dignidad.

La portadora de Dios es santa. Ella creyó en la Palabra del Señor y se entregó como la esclava del Señor, y gracias a eso el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Como Madre alimentó a Jesús, lo protegió, lo educó. ¡Qué digna representante del género humano que le da a Dios todo el amor que su pequeñez es capaz de dar!

Nos duele escuchar: "Y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11) pero María sí lo recibió y hoy nosotros, cultivando la vida de gracia, queremos recibirlo como lo hizo Ella.

Ruega por nosotros pecadores.

La maternidad espiritual de María se extiende a todas las generaciones, a todos los hermanos de Jesús, y ella ruega por nosotros, vela por nuestras necesidades.

Como en las bodas de Caná, María va una y otra vez con Jesús y le dice: "No tienen vino", y obtiene abundantes bienes para sus hijos. Ella protege con particular predilección a los más pequeños, a los indefensos, a los enfermos, a los que tienen heridas morales, a los pecadores.

Vemos lo espléndida que es en los Santuarios Marianos: Guadalupe, Lourdes, Fátima, El Pilar, Loreto, Luján, Aparecida, La Vang, Medjugorje...

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, me declaro pecador, necesito que desbordes sobre mí tu corazón misericordioso.

Ahora

En el momento presente, en todo momento presente. Cuando todo va bien y cuando no, cuando estoy en gracia y cuando no, cuando me siento bien y cuando no, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas, en la luz y en la oscuridad: siempre.

El "ahora" abarca toda mi vida, porque el momento presente recoge el pasado, el presente y el futuro: todo lo pongo en tus manos. En el presente reparo por mi pasado, te ofrezco mi futuro, vivo según el Evangelio.

Decirle "ruega ahora por mí", es decirle: te necesito siempre a mi lado María, siempre; no te separes de mí.

Y en la hora de nuestra muerte.

Así como estuviste junto a Jesús en la hora de su muerte (cf Jn 19, 27), así desde ahora te pido que cuando termine mi vida terrena estés conmigo.

Si paso mis últimos días enfermo, quiero que como buena madre me acompañes de día y de noche.

Al morir quiero tener un Rosario en la mano y sentir tu mejilla en mi frente, mientras me dices al oído: "No tengas miedo, que no te aflija cosa alguna, ten confianza, ¿qué no estoy yo aquí que soy tu Madre?"

Quiero que mis últimas palabras sean: "María, Jesús", y que habiéndolas pronunciado me cargues en tus brazos y me pongas en los brazos del Padre.

Quiero que tú me lleves con Jesús, y que al despertar allá en el cielo tenga mi cabeza reclinada sobre Su pecho, y estar sintiendo tus caricias por toda la eternidad.

Amén.

Es una palabra aramea (la lengua de Jesús) que significa fuerza, solidez, fidelidad, seguridad. Se usa para afirmar y confirmar.

Decir Amén es decir que sí, que así sea, que estamos de acuerdo y afirmamos con fuerza y seguridad lo que creemos.

Decir amén al final del avemaría es decirle: "Sí, Madre, yo sé que cada vez que te dirijo esta oración tú trabajas mi corazón, me estás formando, me vas modelando poco a poco, me vas ayudando a crecer en las virtudes de la humildad, la pobreza, la caridad, la pureza, la prudencia, la generosidad, la misericordia.... Sí, Madre, hazlo con toda libertad, te lo suplico: amén."

Adaptación
 Qriswell Quero
publicado originalmente en:


martes, 26 de mayo de 2026

Rosas rojas, blancas y doradas para nuestra Santísma Madre


 Traducido del sitio Catholic 365:

Mientras ofrecemos ROSAS (blancas, rojas y doradas) a nuestra SANTÍSIMA MADRE
¡Qué devoción tan hermosa y poderosa!

Hemos oído decir a menudo que el Rosario es un arma muy poderosa y la más digna de todas las devociones, después de la Misa. Es poderoso para obtener múltiples gracias para nosotros y para los demás. Y nos preguntamos: ¿por qué? ¿Cómo es eso? ¿Qué es el Rosario, después de todo? Como dijo San Juan Pablo II, es mirar a Cristo a través de los ojos de María. Es más que una simple oración vocal, aunque consista en las más bellas de todas las oraciones vocales, el "Padre Nuestro" y el "Ave María". Es una meditación sobre la vida de Jesús y María, pero no como cualquier otra meditación. Aquí recurrimos a la ayuda de la intercesión de nuestra Madre, al acompañar nuestra meditación con el rezo de los "Ave María".

Pero, ¿cómo meditamos? No debería resultarnos difícil meditar. La nuestra es una generación que ve películas. Y solemos reproducir en nuestra mente escenas de una película que hemos visto. Podemos hacer lo mismo en el Rosario. Simplemente miramos a Jesús en ese episodio concreto, de la misma manera que cuando volvemos a ver un fragmento de una película que hemos visto. Demos gracias a Dios por esas excelentes películas sobre la vida de Jesús, como "La Pasión de Cristo" o "Jesús de Nazaret". Podemos simplemente reproducir partes de ellas en nuestra mente mientras rezamos los Ave Marías.

Pero sin duda se requiere un mínimo de conocimiento sobre cada misterio como punto de partida para nuestra meditación. Los pasajes de las Escrituras ayudan mucho, además de algunos otros comentarios o catequesis. Hoy en día no tenemos excusa, ya que toda esta información está disponible. Si podemos acceder a ella, sin duda nuestra oración del Rosario se verá enriquecida por un estudio preparatorio o una catequesis sobre los misterios; o, en un Rosario en familia, una breve lectura de las Escrituras sobre el misterio que precede a cada decena. Una imagen fija en nuestra mente bastaría para quienes no tienen acceso a consideraciones teológicas más profundas. Sin embargo, es muy recomendable invocar al Espíritu Santo al principio, para que nos ayude a meditar. Recordemos que el Espíritu Santo es el Maestro interior de la oración.

Por ejemplo, meditamos sobre la "agonía de Jesús en el huerto". Podemos simplemente situarnos en la escena, tal vez como uno de los discípulos que contemplan a Jesús en una conversación íntima con el Padre antes de su Pasión. Podemos entonces centrarnos en diversas consideraciones. Consideramos su dolor anticipado con su conocimiento infinito de la tortura inminente, hasta el punto de sudar sangre. Consideramos también que, a pesar de esta tortura segura, Jesús acepta voluntariamente, en plena obediencia, la voluntad del Padre para nuestra salvación.

Pero si nuestras mentes débiles no tienen acceso a estas verdades sobre el misterio, basta con que miremos a Jesús en agonía. El Espíritu Santo nos guiará por el camino hacia algún fruto en nuestra meditación. A medida que nos detenemos en estas consideraciones, una por una, sin saturar demasiado nuestras mentes, y con la ayuda del Espíritu Santo, nuestros corazones se irán animando gradualmente hacia algunos afectos santos de simpatía y unión con Jesús en su agonía. Estos afectos son poderosos para impulsarnos a la acción basada en actitudes santas cuando nos encontramos en situaciones similares en nuestra vida fuera de nuestra oración formal del rosario. Por ejemplo, en momentos de lucha y tentación, por la gracia de Dios recordamos a Jesús en su agonía, y nos sentimos impulsados a perseverar y someternos a la voluntad de Dios, y a resistir la tentación.

Por medio de esto, somos transformados gradualmente en Cristo a través de las riquezas inagotables de sus misterios. Todos sabemos por experiencia cuán fácilmente nos influyen nuestras preocupaciones mentales, o las películas o programas de televisión que vemos. A medida que estas imágenes pasan por nuestros sentidos, nuestras actitudes, mentalidad y afectos se ven afectados positiva o negativamente. Nuestra forma de pensar, hablar y actuar se ve de alguna manera afectada por aquello en lo que nos deleitamos.

De hecho, al rezar el Rosario diariamente y recorrer los misterios de la vida de Jesús, poco a poco se forma (o se formará) en nuestra alma una "atmósfera luminosa, pura, fortalecedora y fragante, que penetrará en nuestro entendimiento, nuestra voluntad, nuestro corazón, nuestra memoria, nuestra imaginación, todo nuestro ser" (de una Oración a Nuestra Señora del Rosario). Y así, al meditar en nuestra mente y en nuestro corazón los misterios gozosos, se forma gradualmente en nuestra conciencia una atmósfera de alegría en el Señor. A través de los misterios luminosos, Jesús se convierte gradualmente en la luz de nuestra vida. La meditación sobre los misterios dolorosos nos fortalece en nuestros sufrimientos, permitiéndonos unirnos con amor a los sufrimientos de Jesús. Por último, los misterios gloriosos nos dan esperanza en la gloria que está por venir a pesar de nuestras dificultades actuales. Sin embargo, todo esto ocurre gradualmente, a medida que intentamos ser fieles a la oración diaria del Rosario. Cada vez más, la vida de Jesús se convierte en el modelo de nuestras vidas.

Aun así, meditar no es fácil. Es una lucha. A veces podemos distraernos. Y si perdemos el hilo de nuestra meditación, podemos centrarnos en el significado de las oraciones vocales, haciendo nuestras las palabras y dirigiéndolas a María, como si le ofreciéramos una guirnalda de rosas (una muestra de nuestro amor), los "Ave Marías", y suplicándole que interceda por nosotros. Por lo tanto, podemos pasar de la meditación sobre los misterios a centrarnos en las oraciones vocales dirigidas devotamente a Jesús y María. Esta forma de rezar el Rosario tiene la capacidad de llevarnos a la contemplación, ya que a través de estas oraciones vocales y la meditación podemos llegar a fijar nuestra mirada en Jesús. Lo importante es entrar en la oración con calma, sin apresurarse en las oraciones ni limitarse a contar para terminar cuanto antes. En cierto sentido, entonces, el Rosario abarca las tres formas de oración: vocal, meditativa y contemplativa.

¿Qué más? Así como el Rosario tiene el poder de transformarnos en Cristo, puede y debe ofrecerse para obtener múltiples gracias para nosotros y para los demás. Podemos ofrecer el Rosario por la sanación, la guía, la protección, el discernimiento y cualquier otro tipo de necesidad. Podemos ofrecer incluso solo una decena a la vez por cada uno de nuestros muchos seres queridos que lo necesitan. Su poder deriva de la poderosa intercesión de nuestra amorosísima Madre María, que siempre está deseosa de interceder por nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es pedírselo, y eso le da alegría. Uno podría preguntarse por qué se dice que el Rosario tiene un poder de intercesión (de petición) tan grande cuando se ofrece por cualquier intención. Nuestra petición se ve fortalecida por la intercesión de nuestra Santísima Madre, que desea formarnos en Cristo incluso mientras le suplicamos favores a través de Ella.

¿No es maravilloso que Dios nos haya dado una oración tan hermosa y poderosa como el Rosario? Nos transforma al mismo tiempo que nos obtiene gracias y favores. Es como si Jesús nos dijera que sigamos pidiendo favores a través de su Madre, pero también que aprendamos de Él y seamos como Él. Qué natural es para los niños recurrir a sus madres terrenales ante cualquier necesidad o dificultad. Sin embargo, como cristianos, siempre somos hijos ante nuestra Madre María; y por eso recurrimos a ella incluso para las cosas pequeñas. Nada es trivial para nuestra Madre amorosa.

Entonces, ¿quién dice que el Rosario es aburrido y repetitivo? En realidad, es una oración muy hermosa y de inmenso poder. Solo tenemos que rezarlo correctamente. Quizás requiera práctica. De hecho, se nos aconseja rezarlo a diario. Porque cuanto más lo rezamos, más aprendemos a rezarlo mejor, y más nos transformamos poco a poco para llegar a ser como Cristo. Que todos perseveremos en esta hermosa devoción.

¡Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros!


lunes, 18 de mayo de 2026

10 formas para empezar a rezar el Rosario hoy mismo


 Del sitio Píldoras de Fe:

Si quieres rezar el Rosario cada día, y desde hoy, esta lista podría ayudarte con ese fin. Aprende las formas de rezar el Santo Rosario

Rezar el Rosario es quizás una de las mejores formas que tienes que meditar la vida de Jesús a través de los ojos de María. Octubre es el mes del Rosario; pero esto no impide que podamos rezar el Rosario, buscando mejorar nuestra vida espiritual, recuerda que esta es una devoción de todos los días.

Me enseñaron a rezar el Rosario en la escuela católica, pero no fue hasta que estuve en la universidad que realmente me enteré de la belleza de esta oración.

Todavía no lo rezo todos los días, pero yo sé que no soy la única que lucha con eso. Esta lista te ayudará si, como yo, quieres rezar el Rosario todos los días, pero no estás muy seguro de cómo empezar.

1. Comienza con una decena por día.

Si tienes hijos o estás aprendiendo cómo rezar el Rosario, comienza con sólo rezar una decena al día. 

Cuando yo estaba enseñando catecismo, enseñé a los niños a rezar el Rosario rezando una decena al final de la clase. Una vez que estés cómodo meditando una decena, se puede pasar a añadir más.

2. Utiliza la Biblia como tu compañera.

Marcos Hart dijo que el Rosario es su Estudio Bíblico favorito. Le pregunté: "¿Cuáles de los misterios?" A lo que él respondió: "Todos los 20 misterios del rosario nos ofrecen algo único... esa es la mejor parte. Dependiendo del día o de dónde estemos en nuestro caminar de fe, el Espíritu Santo revelará algo diferente para nosotros"

3. Reza el Rosario en todo el día.

Puedes hacer una decena en la mañana, rezar la segunda durante tu pausa para el café de media mañana, agregar otra en la mitad de la tarde, rezar la cuarta antes de la cena, y la última mientras te preparas para el descanso nocturno.

Esta es una buena manera de rezar constantemente el Santo Rosario.

4. Rezar el Rosario al caminar o correr.

Algunas personas rezan el rosario mientras caminan como parte de una meditación en movimiento. Es cierto que trotar y correr pueden dejarnos sin aliento para la oración, pero si vas a trotar o correr a un ritmo lento, puedes tener suficiente energía mental para meditar y orar.

Ofrece una Ave María cuando estés a punto de sentirte exhausto.

5. Reza el Rosario mientras viajas.

Reza el Rosario durante los traslados matutinos al trabajo, horas de mayor tráfico y tiempo de transporte.

La mayoría de los viajes al trabajo son unos 30-40 minutos dependiendo de donde vivas.

En vez de quejarte por el tráfico, reza el Rosario y ofrece un Ave María por cualquier persona que te interrumpa. No te prometo que esto te quitará las molestias durante el camino, pero es mucho mejor que ir haciendo gestos duros o comentarios airados. Puedes usar también un CD con el rosario en audio, de manera de orar con éste mientras conduces a tu trabajo.

6. Reza el Rosario durante la Adoración.

En la universidad me gustaba pasar la primera media hora de adoración rezando el Rosario. Y aun cuando no pudiese estar toda una hora, me quedaba al menos durante el tiempo suficiente para orar una decena.

El Rosario nos ayuda a enfocar la mente y mantenernos al tanto de dónde estamos en el momento presente.

Si rezas el rosario completo pausadamente y meditando con cuidado cada misterio, es posible hacer que dure toda la Hora Santa.

7. Reza el Rosario antes de dormir.

Si temes quedarte dormido antes de terminar de orar, pídele a tu ángel de la guarda que termine el Rosario por ti si en algún momento te vence el sueño.

8. Reza con tu familia y amigos.

Rezar en grupo siempre es una buena manera de orar, porque no tienes que hacer todo el rosario solo.

Los rosarios grupales normalmente ocurren en retiros, pero se puede rezar el Rosario en familia después de la cena o conseguir algunos amigos que quieran reunirse y rezar un rosario en la capilla o para luchar con la oración por una buena causa (por ejemplo, en la lucha provida podrían orar en grupo frente de una clínica de aborto).

9. Reza el Rosario en las tormentas o ansiedad.

Cuando el huracán Issac estaba pasando cerca de Texas, recé el Rosario a su paso por mi ciudad.

Rezar el Rosario durante las tormentas me ayudó a calmarme. El mismo efecto calmante sucede cuando rezo el Rosario durante los ataques de ansiedad. Es un gran ejercicio de puesta a tierra, ya que puedes ver el Rosario en tus manos, sentir las cuentas entre los dedos, y escuchar las oraciones mientras rezas.

Algunos Rosarios incluso emanan un agradable aroma a flores.

10. Reza con intenciones y gratitud.

Una forma de rezar el Rosario es dedicar cada decena a una intención especial. La mayoría de la gente empieza el Rosario ofreciendo el primer Padrenuestro por las intenciones del Santo Padre, luego ofreciendo las primeras 3 Avemarías por el aumento de la esperanza, la fe y el amor.

Lo que elijas para meditar depende de ti, pero aquí hay algunas sugerencias:

Intenciones para el Santo Rosario.

Misterios Gozosos: orar por los miembros de la familia, personas que conoces que están viajando, familia o amigos que acaban de tener niños, estudiantes que se están graduando, niños que son bautizados, y por los niños desaparecidos.

Misterios Dolorosos: orar por las personas que sufren de ansiedad. Ora por las personas que luchan con las adicciones.

Oremos por los que son perseguidos por sus creencias. Oremos por los que sufren de depresión, y no olvidemos rezar por las almas de los fieles difuntos.

Misterios Luminosos: orar por las conversiones. Ora por las personas que están discerniendo acerca del matrimonio o están punto de casarse.

Ora por un aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Oremos por los que ya son sacerdotes / monjas / monjes y recemos también por una mayor devoción a la Sagrada Eucaristía.

Misterios Gloriosos, ora por tus seres queridos que han fallecido. Oremos por las almas de los niños abortados.

Ora por los niños que murieron en abortos involuntarios. Ora para tener una relación más estrecha con Cristo. Ora por una muerte feliz.

También es una buena idea para orar en agradecimiento. Da gracias por algo con cada Ave María, no importa cuáles misterios estés meditando. Puedes hacerlo de la siguiente forma.

Agradecimiento al rezar el Rosario.

En los misterios Gozosos, orar agradeciendo por todas las pequeñas cosas de la vida cotidiana. Ora por tu familia, tus amigos, los lugares a los que tienes que ir, y las cosas que haces a diario.

En los misterios Dolorosos, orar agradeciendo lo que has aprendido de una mala situación. Oremos por las veces que Dios nos ayudó en un momento de gran necesidad. Reza en gratitud por las personas en tu vida que han fallecido. Reza en gratitud por la gente está siendo un testimonio de fe, aun a costa de sus propias vidas.

En los misterios Luminosos, orar agradeciendo por los grandes acontecimientos de tu vida, las cosas que has hecho por medio de la ayuda de Dios. Incluso si se trata de algo tan pequeño como graduarte de la escuela secundaria o aprobar un examen. Reza en agradecimiento por los momentos que cambiaron tu vida para mejor.

En los misterios Gloriosos, ora en alabanza por los santos hombres y mujeres que están intercediendo por ti. Reza en gratitud por las victorias que has alcanzado con la ayuda de Dios.

Espero que estas pequeñas sugerencias te ayuden a comenzar a rezar el Rosario desde hoy.

 

viernes, 15 de mayo de 2026

Curación milagrosa gracias al mensaje de Cristo


Traducido del sitio 1000 reasons to belive:

A finales de julio de 2001, el cirujano le comunicó a Jean-Louis Alary que se había detectado una infección en sus exámenes posoperatorios. Dado su estado de salud y su afección cardíaca, esta infección podía resultar mortal. Ya debilitado por una reciente operación de hombro y una recuperación difícil, Jean-Louis quedó devastado por esta noticia. Pero en menos de 24 horas, durante las cuales Jean-Louis rezó sin parar, la infección se curó y desapareció.

Jean-Louis era católico, pero rara vez rezaba o practicaba su fe. Fue el manuscrito de un libro que había traído consigo lo que le dio la idea y las palabras para rezarle a la Virgen María durante toda la noche.

La presencia del manuscrito en su habitación del hospital fue totalmente providencial. Era el manuscrito de mi libro, Itinéraire d’un chrétien d’Orient (Itinerario de un cristiano de Oriente). Jean-Louis es amigo mío, y yo le había entregado el manuscrito hacía más de un año, pero él no se había tomado el tiempo de leerlo. La esposa de Jean-Louis había colocado el libro "al azar" en la maleta que había empacado apresuradamente para el hospital, pensando que lo mantendría ocupado durante su larga estancia.

Tras recibir la terrible noticia, Jean-Louis estaba llorando y, sin querer, dejó caer el manuscrito, que quedó abierto. Al recogerlo, leyó estas palabras que Cristo le dijo a Myrna Nazzour: "Ella es, en verdad, mi Madre, de quien nací. Quien la honra, me honra a mí. Quien la niega, me niega a mí. Todo lo que se le pida se le concederá, porque Ella es mi Madre". Jean-Louis repitió estas palabras durante toda una noche y un día, en oración ininterrumpida a la Virgen María.

Las pruebas posoperatorias confirmaron que Jean-Louis tenía una infección (PCR de 167 mg/l, cuando el nivel normal es inferior a 10 mg/l). Los riesgos asociados a esta infección eran graves y bien conocidos, ya que Jean-Louis se había sometido a una cirugía mayor unos días antes y había sufrido un infarto masivo seis meses antes.

Al día siguiente, las pruebas mostraron que la infección había disminuido drásticamente, por sí sola y con una rapidez extraordinaria. Este cambio repentino le pareció imposible al médico, quien creyó que se había producido un error y pidió que se repitieran las pruebas. La recuperación de Jean-Louis era innegable, y estaba claro que no se debía a un tratamiento médico ni a ninguna otra causa natural.

Convencido de que debía su recuperación a la Virgen María y a Cristo, Jean-Louis inició una relación genuina con ellos a través de la oración diaria.

Jean-Louis nunca se jactó de su recuperación milagrosa y nunca se puso en primer plano. Aceptó dar testimonio públicamente en el otoño de 2015 porque Myrna Nazzour, a quien a menudo se le conoce como "la pequeña cartero de Jesús" por dar a conocer sus mensajes, estaba de visita en el sur de Francia y le pidió que compartiera su historia.

Mi nombre es Jean-Louis Alary y soy notario de derecho civil de Albi (sur de Francia). En el año 2000, mientras viajábamos a Aurillac para una reunión de la junta directiva de Europrisme, de la que él era director, Jean-Claude Antakli me habló de la finalización de su libro, Itinéraire d’un chrétien d’Orient (Itinerario de un cristiano de Oriente), y de los acontecimientos que relata en él, en particular los relacionados con la vidente y mística siria Myrna de Soufanieh.

Me interesó, pero me sentí un poco escéptico. Sin embargo, dada la confianza y la amistad que le tenía, me lo guardé todo para mí. Al final del viaje, Jean-Claude me entregó una copia del manuscrito de su libro, pidiéndome que lo leyera y le dijera qué me parecía. Pero pasaron los meses y no pude encontrar el tiempo.

El 19 de enero de 2001, alrededor de las 9 de la noche, sufrí un infarto agudo de miocardio. Podría haber muerto en ese mismo instante, o en unas pocas horas, pero le debo la vida a un cardiólogo iraní que hizo todo lo posible por salvarme. Me dijo que ahora era absolutamente vital que no contrajera ninguna infección, ya que podría ser mortal... Seis meses después, el 21 de julio de 2001, me atropelló un auto mientras andaba en mi motocicleta y me lesioné el hombro derecho. La cabeza de mi húmero quedó destrozada y tuvieron que extirparla y reemplazarla con una prótesis.

En la Clínica Union de Toulouse, mi caso preocupó mucho al cirujano, ya que temía que no pudiera soportar la operación. ¡En mi maleta, que había sido empacada a toda prisa, mi esposa había metido el manuscrito de Jean-Claude Antakli! ¿Por qué? Ella todavía no lo sabe... La operación salió bien, pero yo tenía mucho dolor. Leer el manuscrito me dio algo que hacer, y el cirujano decidió que podía recibir el alta el 1 de agosto de 2001. El 30 de julio, llegó muy temprano a mi habitación y, en un tono muy serio y preocupado, me dijo que, según los resultados de mis análisis de sangre, había desarrollado una infección (PCR 167 mg/l —el nivel normal es inferior a 10 mg/l—) que podría resultar mortal dado mi estado de salud. Mentalmente agotado y exhausto por el dolor, me derrumbé y lloré. Admito que incluso pensé en saltar por la ventana para acabar con todo.

En aquel entonces, aunque era creyente, solo practicaba mi fe de manera esporádica y rezaba muy pocas veces. Entre lágrimas, dejé caer el manuscrito y lo volví a recoger: estaba abierto en la página que relataba el mensaje de Cristo a Myrna del 15 de agosto de 1987, sobre la Virgen María: "Hija mía, Ella [María] es, en verdad, mi Madre, de quien nací. Quien la honra, me honra a mí. Quien la niega, me niega a mí. Todo lo que se le pida le será concedido, porque Ella es mi Madre."

Durante todo ese día y la noche siguiente, en oración, repetí una y otra vez las palabras de Jesús sobre María. Recé y obtuve el don de la vida. De hecho, en la mañana del 31 de julio de 2001, el cirujano, durante su visita, revisó los resultados de mis nuevos exámenes y descubrió que casi no había rastro de la infección. Entonces comenzó a reprender al personal del laboratorio, a quienes llamó en mi presencia, y después de darles una buena reprimenda, pidió que se tomaran nuevas muestras de sangre y se realizaran exámenes con urgencia. El 1 de agosto quedó claro que la infección había desaparecido casi por completo, y me dieron el alta por la tarde. El cirujano me dijo que no lo entendía, que todo era muy extraño y que nunca había visto nada igual. Yo no dije nada, salvo: "Doctor, algún día le contaré mi historia...".

Unos meses más tarde, durante una consulta de seguimiento, le conté toda mi historia. Se quedó en silencio y serio, me miró a los ojos y, tras un largo momento, su rostro se iluminó. Me dijo: "Soy científico, así que digamos que es el poder de tu espíritu... o más bien, el poder del Espíritu".

¿Qué quería decir realmente con "el poder del Espíritu"? ¡Su mirada emotiva y su sonrisa me convencieron de que estaba pensando en el Espíritu divino!

Desde el 31 de julio de 2001, las palabras de Cristo a su Madre se han convertido en una oración diaria para mí.

A principios de 2015, Jean-Claude Antakli y su esposa organizaron una visita de Myrna a la región de Toulouse y Albi y me invitaron a conocerla. En Rivières (departamento del Tarn), con gran emoción, tomé las manos de Myrna entre las mías y le agradecí por ser la "mensajera de Cristo", ya que ella me había enviado esas palabras milagrosas desde Damasco.

Un mes después de esas horas y días extraordinarios de gracia y comunión con Myrna, me reuní con mi amiga Marie F., quien me confió que al día siguiente de que Myrna bendijera su rosario durante la velada en Rivières, ella había ido a su habitación a rezar por Siria, tal como Myrna le había pedido. Al sacar su rosario del bolsillo de su abrigo, para su gran sorpresa y, al principio, con un poco de repulsión, lo encontró húmedo y grasiento. Estaba, como las manos de Myrna, cubierto con el mismo aceite milagroso de Soufanieh.

Jean-Claude y Geneviève Antakli
 biólogos y escritores


martes, 12 de mayo de 2026

Sagrada Esclavitud (III): "Adentrarse" en el seno de María para renacer de María

 


Del sitio Gaudium Press:

Siguiendo esta serie de notas cortas sobre la sagrada esclavitud mariana, basados en el libro de Mons. Juan Clá ¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres, es el momento de profundizar con el fundador de los Heraldos del Evangelio en el misterio de la encarnación y cómo se puede beneficiar de ahí el esclavo de María.

Ya San Luis María de Montfort, el santo que proclama al mundo la esclavitud mariana, anunciaba que el esclavo debía tener una especial devoción por el misterio la encarnación del Verbo.

Llama la atención Mons. Juan sobre el hecho de que el propio “Hombre-Dios quiso, que, durante nueve meses, su vida participase de la vida de María, dependiendo y siendo sustentado por Ella”. Es decir, el Monseñor no solo quiere que se dirija el foco al momento en el que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, sino en su permanencia nueve meses en el seno de la Virgen, como ‘esclavo’, pues ahí, literalmente, vivía en María, con María, de María, nutriéndose en su vida física solo de María.

Pero resulta que ese niño pequeñito aún por nacer, que podría proclamar con toda propiedad “¡Madre mía, vida de mi vida!”, era también Dios. Su vida física, Él quiso que fuera en esos momentos dependiente de la vida de María, por lo que Mons. Juan llega a preguntarse, y a proponerle a la teología futura, investigar si “no habría algo de su vida divina y eterna que dependería de Ella también”. Él mismo aclara que esta hipótesis “no se refiere a términos absolutos”, sino por tanto relativos, es decir, no porque fuera algo exigido en el orden del ser, sino porque así lo había predispuesto por toda la eternidad el Creador. Y luego pasa a preguntarse si “esta dependencia, ¿no obedecería a un criterio sublime que regiría la relación del Verbo Encarnado con las criaturas?”. O sea, si haciendo de esa manera, dependiendo de la Virgen en todo en esos nueve meses, no solo en su vida física sino -por la dualidad de naturalezas unida en una sola Persona divina- de alguna manera en su vida divina, no estaría dando el Salvador el ejemplo sublimísimo que deberían seguir todas las criaturas racionales, y anunciando los inmensos dones que de ahí sobrevendrían.

Mons. Juan así lo cree; tanto que afirma sin ambages que “un fenómeno similar al que sucedió con Jesús durante su gestación deberá darse con aquellos a quienes Nuestra Señora introduzca en su Secreto: Ella los sostendrá con su existencia y los alimentará con sus virtudes”, en una afirmación que coincide con las del Santo de Montfort.

A lo que convoca, pues, Mons. Clá, es a desear vivir en el claustro materno y de cristal de María Santísima, de forma mística, a imitación de lo que hizo Jesús. Si Jesús lo hizo, y nosotros lo podemos hacer, aunque sea de forma mística, ¿por qué no obrar así, si sabemos que ahí más que nunca podremos gritar que Ella es “la vida de mi vida” y que de esa relación se comunicarán las virtudes de María?

Es algo análogo a lo que anunció Jesús a Nicodemo, cuando le dijo que “el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”. (Juan 3, 5). Es desear, de forma mística, encerrarse en el seno de María, para allí nutrirse de María y renacer, pero de las aguas y la savia de María, que no son otras sino las de su Divino Esposo, el Espíritu Santo.

Al final, y no de una manera figurativa sino real, la Iglesia ya la ha proclamado como Madre. Es solo profundizar en esta maternidad…

Es claro, tal vez el gran obstáculo para desear y buscar esa relación mística es nuestro individualismo, nuestro de ser ‘yo’, independiente de Dios, de María. Que Ella quiebre con su gracia esta absurda actitud.

Saúl Castiblanco

 

sábado, 25 de abril de 2026

¿Por qué el sábado está dedicado a la Virgen?

 


Del sitio María de Nazareth:

La concepción del cuerpo purísimo de María tuvo lugar un domingo, día que corresponde a la creación de los ángeles, de quienes ella iba a ser reina y soberana.

Y aunque, según el orden común, otros cuerpos necesitan varios días para organizarse plenamente, de modo que el alma racional pueda infundirse en ellos, sin embargo, en esta ocasión el tiempo necesario se acortó considerablemente, y lo que debería haber tardado ochenta días en realizarse naturalmente se realizó más perfectamente en siete. El sábado siguiente, el más cercano a esta concepción, el Altísimo creó el alma augusta que unió a su cuerpo.

Así entró en el mundo la criatura más pura, más perfecta, más santa y más hermosa que Dios haya creado jamás y que creará hasta el fin de los tiempos. Es por este misterio que el Espíritu Santo dispuso que la Iglesia consagrara el sábado a la Santísima Virgen, como el día en que recibió la mayor bendición, cuando su santísima alma fue creada y unida a su cuerpo, sin el pecado original ni ninguno de sus efectos.

El día de su concepción, que la Iglesia celebra, no es el de la concepción del cuerpo, sino el de la infusión del alma sin ningún rastro de pecado original.

La vida divina de la Santísima Virgen María
capítulo II





Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com 

sábado, 18 de abril de 2026

Verdades para quienes nos acusan de adorar a María

Traducido del sitio Catholic Exchange

 ¡Amo a la Santísima Virgen! Ya está… ¡lo dije y me alegro de haberlo hecho! Como católico, me siento muy bendecido de ser miembro de una Iglesia que honra y respeta verdaderamente a la Madre de mi Señor y Salvador. Debo admitir que, aunque soy católico de cuna, no siempre me sentí así. De hecho, durante la mayor parte de mi vida no entendía el papel de María ni le prestaba mucha atención. ¡Qué error!

Ahora, tras varias acusaciones recientes de "adoración a María» en mi página de Facebook, es hora de defender a mi "mamá". Y, aunque la amo y quiero defender su honor, no tengo intención de ponerme desagradable. Más bien, prefiero presentar cinco hechos sobre María. Antes de acusar a los católicos de adorar a María, les pido que analicen detenidamente estos hechos. Tienen la capacidad de desmontar la teoría de que ponemos demasiado énfasis en María. Si aún así quieren acusar a los católicos de adorar a María, ¡les sugiero que ignoren estos hechos!

1. Dios envió al Salvador a través de María

Menciono esto primero porque es realmente difícil restarle importancia a María al reconocer que el Mesías tan esperado vino a la tierra al nacer de una mujer… y esa mujer fue María. De todas las formas en que Jesús podría haber venido a la tierra, ¿por qué se eligió a María? Si María era importante para Dios, ¿no debería significar algo para nosotros?

2. Jesús realizó su primer milagro a petición de María

Este es otro buen punto. Oh, lo sé, Jesús no necesitaba a María para convertir el agua en vino en Caná. Ella simplemente estaba allí. De acuerdo, ¿por qué entonces San Juan puso a María EN PRIMER LUGAR en su lista de invitados a la boda?

Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí; Jesús también fue invitado a la boda con sus discípulos. (Juan 2:1-2)

Si María no es importante en esta historia, ¿por qué aparece ANTES que los apóstoles y ANTES que Jesús? San Juan el Evangelista no era conocido por insertar detalles superfluos. María aparece en primer lugar porque Juan quiere llamar la atención de los lectores sobre su presencia en la boda.

Pero, ¿qué hay de "la reprimenda"? Ya sabes, el argumento de que Jesús le estaba diciendo a María que "no se metiera" cuando dijo: "Mujer, ¿qué tienes que ver conmigo? Aún no ha llegado mi hora." (Juan 2:4)

Jesús era un judío devoto y un seguidor obediente de los Diez Mandamientos. ¿Por qué iba a deshonrar públicamente a su Madre, violando así el Cuarto Mandamiento? En segundo lugar, si esto fue tal "desprecio" por parte de Jesús, ¿por qué siguió adelante y realizó el milagro de convertir el agua en vino? ¿No habría sido ese el fin de la petición? Por supuesto que sí, a menos que Él no estuviera menospreciando a María. Cuando su madre intercedió en favor de la pareja, Nuestro Señor decidió que ya había llegado su hora. ¿No crees que Jesús está tratando de decirnos algo? ¿No es probable que Jesús esperara hasta la petición de María, para mostrarnos su poder de intercesión? ¿No explica eso por qué San Juan la mencionó primero entre los invitados?

3. Jesús le entregó a María a Juan desde la cruz

 Mientras sufría y moría en la cruz, Jesús hizo una declaración muy profunda: "Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba cerca, dijo a su madre: 'Mujer, he aquí a tu hijo'. Luego dijo al discípulo: 'He aquí a tu madre'. Y desde aquella hora el discípulo la llevó a su propia casa. (Juan 19:26-27)

¿Por qué, mientras luchaba por hablar colgado en la cruz, habría dicho Jesús estas palabras si no significaran nada? ¿Podría haber estado haciendo charla trivial? Obviamente, había una razón por la que Nuestro Señor hizo lo que hizo. La Iglesia siempre ha creído que Juan representaba a cada miembro de la Iglesia y que, desde ese momento en adelante, María se convirtió en nuestra madre espiritual. La Escritura nos dice que, ese día, Juan aceptó el regalo de Jesús y "la llevó a su propia casa" (Juan 19:27). ¿No deberíamos hacer lo mismo?

4. Las primeras gracias de Jesús fueron concedidas a través de María

Este es un hecho que con frecuencia pasan por alto quienes desean restar importancia a María… ¡y proviene directamente de la Biblia! Después de aceptar la oferta de Dios de convertirse en la Madre del Salvador, María viajó "apresuradamente" para visitar a su pariente, Isabel.

Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su vientre; e Isabel se llenó del Espíritu Santo. (Lucas 1:41)

Según este pasaje bíblico, incluso antes de que Jesús naciera, la voz de María fue utilizada para entregar las gracias a Isabel. ¿Por qué? ¿Acaso no es importante? ¿No hay alguna otra manera en que estas gracias pudieran haber sido dispensadas?

¿No estás convencido? Escucha lo que dijo Isabel (también directamente de la Biblia)… "Porque he aquí que, cuando llegó a mis oídos la voz de tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre". (Lucas 1:44)

Es bastante difícil negar la importancia de la presencia y la voz de María en la dispensación de estas gracias a Isabel. ¿Las gracias se originaron en María? No, obviamente vinieron de Jesús. Sin embargo, Él eligió que María hiciera el viaje y usara su voz para entregarlas. ¿Por qué? ¡Porque Él quiere que nos demos cuenta de que ella es importante!

5. Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre

Ahora bien, esto no tiene sentido. ¿Cómo contribuye esto a respaldar la postura católica? Por eso los católicos "estamos totalmente equivocados", ¿no es así? Lamento desilusionar a alguien, pero los católicos creemos firmemente que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) afirma claramente esta creencia: La intercesión es una oración de petición que nos lleva a orar como lo hizo Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, especialmente de los pecadores. (CIC 2634)

Esta enseñanza católica se apoya en el siguiente pasaje bíblico: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien se entregó a sí mismo como rescate por todos. (1 Timoteo 2:5-6)

Aunque Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, eso no impide que otros (incluida María) participen en una mediación subordinada, o intercesión. San Pablo, quien hizo la declaración anterior, es obviamente consciente de ese hecho, ya que en varias ocasiones exhorta a sus lectores a orar unos por otros (Romanos 1:9, 1 Tesalonicenses 5:25, 1 Timoteo 2:1). El Catecismo se refiere a este tipo de intercesión como una "participación en la intercesión de Cristo" (CIC 2635) y se pone en práctica cada vez que oramos unos por otros. Pedirle a María que interceda por nosotros no le quita en absoluto el papel de mediador entre Dios y los hombres a Jesús.

Aunque no soy tan ingenuo como para pensar que enumerar estos 5 hechos me hará inmune a nuevas acusaciones de "adoración a María", sí creo que tendrán un efecto si se analizan con una mente abierta. La Sagrada Escritura no contiene muchas palabras sobre María, pero lo que hay es poderoso. Los teólogos han pasado 2000 años estudiando sus apariciones bíblicas y seguirán haciéndolo. Podemos aprender mucho al estudiar el papel de María tal como está documentado en las páginas de la Biblia. Si alguien quiere acusarme de ser un "adorador de María", le pido que primero examine estos cinco hechos. Si aún así quiere señalarme con el dedo, tendrá que ignorar estas afirmaciones objetivas… ¡porque aceptarlas socavaría gravemente su credibilidad!

1 - agosto - 2019

miércoles, 8 de abril de 2026

Los misterios leoninos del Rosario

 

Traducido del sitio Catholic 365:

Pregunta: Si pudieras crear una nueva serie de misterios para el rosario y darle un nombre, ¿qué cinco misterios elegirías y cómo la llamarías? Hace poco, mientras navegaba por Internet, me topé con esta pregunta y enseguida se me ocurrió una respuesta. Yo añadiría los misterios leoninos. Déjame explicarte...

Dado el origen sagrado del Rosario como el Salterio de Nuestra Señora entregado por María a Santo Domingo, no querría ver ningún cambio. Ciertamente, no me atrevería a pensar que pudiera añadir nada. Pero solo como un experimento mental, si yo fuera el papa, consideraría añadir "Los Misterios Leoninos". Estos destacarían a Jesús como el León de Judá, un título que se le da en el libro del Apocalipsis. Celebran y honran a Jesús como un guerrero real y alfa, que es físicamente fuerte, espiritualmente poderoso, virtuoso y justo.

El nombre "leoninos" no se debe al papa León (aunque eso demuestra lo providencial que es el momento para introducir tales misterios), sino porque la palabra "leonino" significa "parecido a un león". Jesús es el Cordero de Dios, pero también es un león temible. Como dijo San Agustín: "Soportó la muerte como un cordero; la devoró como un león". — Sermón del año 375 d. C. Al igual que los demás misterios del Rosario, los "leoninos" son cristológicos y explícitamente bíblicos. 

Primer Misterio Leonino: Jesús se enfrenta al diablo en el desierto. (Lucas 4:1-13)

    Meditación:  Guiado por el Espíritu, ayunó y oró durante 40 días. Jesús estaba allí para prepararse para su vida pública y su ministerio. Al final de su estancia en soledad, fue tentado tres veces con deseos físicos, orgullo y ambición mundana. Al refutar al diablo cada vez con la espada de la Escritura, comenzó a derrotar el mal en este mundo y a proclamarlo para Dios. Él fue un ejemplo del uso de armas espirituales como el silencio, la soledad, el ayuno, el desapego del mundo, la oración, la Escritura y el amor inquebrantable. 

Segundo Misterio Leonino: Jesús calma la tormenta. Mateo 8:23-27

    Meditación: Jesús dormía cuando los que estaban en la barca comenzaron a entrar en pánico. Cuando las olas empezaron a inundar la barca, despertaron a Jesús y le rogaron que los salvara. Sabían que Jesús tenía poder sobre todo tipo de mal. Antes de reprender a la tormenta, los reprendió a ellos por su cobardía y falta de fe. Cuando la barca comenzó a estabilizarse en las aguas tranquilas y la lluvia cesó, su miedo a la tormenta fue reemplazado por el temor del Señor. "Los hombres se asombraron y preguntaron: '¿Qué clase de hombre es este? ¡Incluso le obedecen hasta los vientos y las olas!'"

Tercer Misterio Leonino: Jesús expulsa a los demonios. Mateo 8, 28-34

    Meditación: Jesús entró en territorio enemigo impuro e inmediatamente se enfrentó a dos hombres poseídos que vivían entre las tumbas. Reconocieron su divinidad como Hijo de Dios y respetaron su poder para atormentarlos. Los muchos demonios suplicaron que los liberara en los cerdos cercanos y Jesús ordenó con una sola palabra: "¡Id!". Obedecieron y toda la ciudad se llenó de temor ante el poder de Jesús. 

Cuarto Misterio Leonino: Jesús denuncia la hipocresía de los fariseos y los escribas. Mateo 23, 1-39

    Meditación: Jesús ya había tenido suficiente. Estaba cansado de la hipocresía, el engaño y la corrupción de los líderes religiosos de su época. Sabiendo que ponía en peligro su propia vida, Jesús dijo toda la cruda verdad, sin edulcorarla. Denunció duramente a los fariseos y a los escribas por lo que realmente eran. Los veía como tiranos que imponían una carga irrazonable al pueblo. A lo largo de todo el capítulo 23 de Mateo, Jesús arremete contra sus enemigos humanos, llegando incluso a insultarlos para provocar su conversión: "¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar del juicio del Gehena?".

Quinto Misterio Leonino: Jesús expulsa a los cambistas del templo. Mateo 21, 12-17

    Meditación: Jesús detestaba la codicia y la corrupción. Lo que empeoraba las cosas era que los cambistas estaban profanando la Casa de Dios, el templo. Jesús vino a purificar el templo con una demostración física de su valentía, su ira justa y su fuerza física. Utiliza las Escrituras como arma contra ellos.  "Está escrito", les dijo, "'Mi casa será llamada casa de oración', pero ustedes la están convirtiendo en 'una cueva de ladrones'".

Fue Jesús, como el León de Judá, quien se ganó el respeto de 12 hombres rudos que lo dieron todo, incluso sus vidas en el martirio, para ser sus discípulos y más tarde apóstoles. La Biblia dice que cuando la gente seguía a Jesús, se "asombraba y temía". Él caminó sobre el agua, a la que más tarde ordenó que se calmara.  Revirtió el poder de la muerte para sus amigos. Como señaló el centurión, Jesús mandaba y, a veces, reprendía a hombres y ángeles. Al hacerlo, enseñaba con autoridad, permanecía siempre intrépido ante sus enemigos y abrazaba libremente el sufrimiento y la muerte. De esta manera, convirtió el amor en un arma contra el mal incluso antes de su plena manifestación en la cruz. Jesús es el único capaz de entrar en la casa del hombre fuerte, atarlo, robarle sus bienes y saquear su casa (Mt 12, 29). Jesús era para toda la humanidad, pero, al igual que su padre adoptivo José, es un modelo extraordinario de virtudes masculinas y leoninas.