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jueves, 9 de abril de 2026

Una pequeña niña obtiene la conversión de un masón en España


Del sitio 1000 razones para creer

 Esta historia trata sobre el vínculo entre una niña huérfana que amaba a Dios y un presidente masón que luchaba contra Él. Narra cómo esta pequeña David derrotó rápidamente a este Goliat moderno y lo sacó de la oscuridad en la que había caído.

Mari del Carmen González-Valerio y Sáenz de Heredia nació el 14 de marzo de 1930 en Madrid, en el seno de una familia noble y profundamente católica. Gravemente enferma desde sus primeros días, fue bautizada de urgencia con el nombre de María del Carmen del Sagrado Corazón. Excepcionalmente, recibió los primeros sacramentos antes de lo habitual para su edad. Recibió la confirmación a los dos años, por recomendación de monseñor Tedeschini, nuncio apostólico en España y amigo de la familia. Hizo la primera comunión a los seis años a petición de su madre, quien intuía que se avecinaba un período muy difícil para España y para su familia, y quería que su hija recibiera a Cristo de antemano. A partir de esa fecha, la vida espiritual de Mari del Carmen despegó.

El 15 de agosto de 1936, día de la Asunción de la Virgen María al cielo, milicianos comunistas detuvieron a Julio González-Valerio, el padre de Mari del Carmen, y lo ejecutaron unos días después. Antes de partir, Julio le dijo a su esposa: "Los niños son muy pequeños, no lo entienden. Más adelante les dirás que su padre luchó y dio su vida por Dios y por España, para que pudieran crecer en una España católica donde cuelgan crucifijos en las escuelas.

La madre y los niños encontraron protección en la embajada belga y en la casa de su tía Sofía, frustrando así el plan de los comunistas de secuestrar a los niños y adoctrinarlos con el marxismo en Rusia. Luego se refugiaron en San Sebastián, y Mari del Carmen fue internada en el colegio de las Reverendas Hermanas Irlandesas de la Santísima Virgen María en Zalla.

Aunque todavía era una niña, Mari del Carmen mostraba una madurez espiritual inusual. Desde los cuatro o cinco años, le encantaba dirigir el rosario con su familia y recitaba de memoria las letanías de la Santísima Virgen en latín. Ofrecía sus pequeños sacrificios al Corazón de Jesús. Al igual que Santa Teresa de Lisieux, se hizo un "rosario de prácticas" para contar sus actos de virtud. Mostraba una gran sensibilidad hacia la modestia. Cuando jugaba con sus muñecas, les enseñaba a rezar y a hacer la señal de la cruz. Se esforzaba por ayudar a su madre y a los más pobres tanto como le era posible. Un día, cuando un mendigo llamó a la puerta y ella la abrió, le dio sus pequeños ahorros y luego le dijo: "Ahora vuelve a tocar para que mamá te dé algo". Se preocupaba por los sirvientes, asegurándose de que fueran bien tratados o dándole en secreto a su niñera el dinero de bolsillo que recibía para que pudiera comprar juguetes para sus hijos.

Pero quizás lo más llamativo es que Mari del Carmen —siguiendo el mandamiento de Jesús: "Amen a sus enemigos y oren por aquellos que los persiguen" (Mateo 5,44)— oraba por la conversión de los asesinos de su padre. En particular, rezaba por su líder, el presidente masón y anticatólico Manuel Azaña Díaz. Le confió a su tía: "Tía Fifa, recemos por papá y por todos los que lo mataron".

En su diario, Mari del Carmen escribió: "Me entregué a Dios en la parroquia del Buen Pastor el 6 de abril de 1939". Poco después de esa fecha, desarrolló una infección de oído que se convirtió en septicemia (envenenamiento de la sangre). El 27 de mayo la llevaron a Madrid y la operaron. Entonces se multiplicaron sus dolencias: diarrea persistente, pérdida de audición, doble flebitis, heridas gangrenosas... Algunos días recibía más de veinte inyecciones. Se desmayaba de dolor cuando le cambiaban las sábanas. Solo el nombre de Jesús y el pensamiento del Cielo parecían aliviar su extremo sufrimiento.

Al ver su sufrimiento, su madre le insistía: "Mari, pídele al Niño Jesús que te cure". Pero ella respondía: "No, mamá, no le pido eso. Le pido que se haga su voluntad".

Sabía que su peregrinación en la tierra pronto llegaría a su fin. A menudo pedía que le leyeran las oraciones para los moribundos. Le dijo a su enfermera: "Mi padre murió mártir, pobre madre, y yo estoy muriendo víctima".

La Virgen María le reveló que vendría a buscarla el 16 de julio, festividad de Nuestra Señora del Carmen y su propia festividad (Carmen). Pero cuando se enteró de que su tía Sofía se casaba ese día, anunció que moriría al día siguiente. Efectivamente, el 17 de julio, se incorporó y declaró: "¡Hoy voy a morir, me voy al cielo!". Pidió perdón por no haber amado lo suficiente a su enfermera y por descuidar a veces sus oraciones. Reunió sus pensamientos en presencia de sus seres queridos y de los ángeles, cuyo canto podía oír. Entre sus últimas palabras, pidió: "Ámense los unos a los otros". Luego dijo: "Me muero como mártir. Déjeme ir ahora, doctor, ¿no ve que la Santísima Virgen viene a llevarme con los ángeles?". Y, juntando sus manitas, rezó: "Jesús, María, José, asistidme en mi última agonía; Jesús, María, José, dejadme morir en vuestra santa compañía". Mari del Carmen tenía 9 años y 4 meses; se había "entregado" poco más de 3 meses antes. El médico forense certificó su muerte a las 3 de la tarde, pero observó con asombro que el cuerpo de la niña no parecía un cadáver. Exhalaba una dulce fragancia.

Un año y medio después, Azaña Díaz murió en el exilio en Montauban, Francia. El recién nombrado obispo de Lourdes y Tarbes, Pierre-Marie Théas, estaba a su lado, y relató en un testimonio escrito que Azaña Díaz se convirtió en su lecho de muerte el 3 de noviembre de 1940, recibiendo con total lucidez el sacramento de la penitencia, la extremaunción y la indulgencia plenaria, y murió en paz en el amor de Dios y en la esperanza.

El tío de Mari, Xavier, explicó: "Mari del Carmen deseaba la conversión de los pecadores, como lo demuestra el hecho de que ofreciera los sufrimientos de su enfermedad y muerte por Azaña, el presidente de la República, quien encarnaba el símbolo de la persecución religiosa de la que los asesinos de su padre fueron instrumentos". Su tía Sofía relató que la niña "recitaba todos los días el rosario de las llagas del Señor por la conversión de los asesinos de su padre". Las oraciones de la niña que había perdonado a los verdugos de su familia y había sufrido con fe por su salvación fueron escuchadas.

Reconociendo el santo valor de esta joven heroína, el papa Juan Pablo II la declaró venerable el 12 de enero de 1996.

Fabrice-Marie Gagnant 

lunes, 16 de marzo de 2026

9 preguntas y respuestas bíblicas sobre la Virgen María

 

Del sitio Píldoras de Fe:

A lo largo de toda nuestra historia de la Iglesia Católica, podríamos seguir hablando y reflexión sobre la Virgen María y siempre en cada oportunidad encontrarías cosas maravillosas que decir de esta Santa Mujer que, con su Sí, trajo la Salvación a este mundo.

En Lucas 2,26 tenemos un relato de la madre de nuestro Señor, de la que iba a nacer. Se llamaba María, el mismo nombre que Miriam, la hermana de Moisés y Aarón. Su nombre significa ser exaltada, y una gran elevación fue para ella era estar llena de la Gracia sobre todas las hijas de la casa de David.

La Virgen María fue una hija de la familia real, descendiente de David, y ella misma y todos sus amigos lo sabían, a pesar de ser pobre y humilde en el mundo. La providencia de Dios y el cuidado de los judíos le permitieron preservar sus genealogías. Era virgen, pura y sin manchas.

A continuación, te presentamos algunas preguntas y respuestas sobre la Virgen María, que quizás puedan despejar toda duda a los católicos como a los no católicos, que Ella, la Madre de Dios, se merece toda nuestra veneración y admiración.

1. ¿Quién es la Virgen María?

María es aquella mujer, elegida libremente por Dios "entre todas las mujeres" (Lucas 1,28), y "llena de gracia" (Lucas 1,28) para una misión única e irrepetible: el Espíritu Santo "vino sobre Ella" y el poder de Dios la "cubrió con su sombra" (Lucas 1,35), de modo que, siendo virgen (Lucas 1,27.34), engendró un hijo en sus entrañas, "llamado Hijo de Dios" (Lucas 1,35)

Si por Eva entró el pecado en el mundo, ahora, por medio de la fe, la obediencia y el amor de María, nos ha llegado Cristo, nuestra salvación.

2. ¿Tuvo la Virgen María más hijos?

Los Evangelios mencionan cuatro "hermanos" de Jesús: Santiago, José, Judas y Simón; pero nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aja" = hermano, se utilizaba como tío, primo, sobrino, pariente. La traducción correcta es "parientes de Jesús". Tenemos algunos ejemplos de esto en la Biblia

  • En el Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, y sin embargo eran tío y sobrino (Génesis 12, 5).

  • En Marcos 15, 40 se nombran a José y a Santiago hijos de una María.

  • En Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana de la Madre de Jesús. Santiago, José, Judas, y Simón, eran primos, parientes de Jesús, como puede demostrarse perfectamente: HIJOS de María (mujer) de Alfeo, o Tadeo, en griego.

3. ¿Por qué la Iglesia llama a María Madre de Dios?

Isabel, plena del Espíritu Santo, dijo: "Que favor que la Madre de mi Señor venga a mí..." (Lucas 1,39-45.) La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kyrios" que es la misma que se utiliza para traducir "Adonai" (Señor) en el Antiguo Testamento.

Cuando una persona verdaderamente habla bajo la unción del Espíritu Santo, es Él quien habla, luego fue el mismo Espíritu Santo quien llama a María, Madre de Dios.

4. ¿La Virgen María nació sin pecado?

Jesús estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). Jesús NO puede tener pecado por lo tanto, por el poder de Dios, María fue preservada del pecado, en tanto a su maternidad.

Otra cosa. La palabra griega que se traduce "llena de gracia" es: Kejaritomene. Y la gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat: "Me alegro en el Dios que me salva".

De hecho, la Biblia, que habla tan claramente del pecado de Pedro o el de Pablo, los apóstoles, nunca habla de pecado ni por consiguiente de conversión en María.

5. ¿Los Católicos adoramos a María?

Los Católicos no adoramos a María; la Iglesia no se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia Jesús, y la proclamamos bendita, cumpliendo la profecía que está en la Biblia (Lucas 1,48); pero la adoración es única, propia y exclusiva de Dios.

6. ¿Por qué la Iglesia Católica llama a María Reina?

"El que se humilla será ensalzado", dice la Sagrada Palabra. María se humilla a esclava (Lucas 1, 38), y Jesús la ensalza a lo opuesto, que es Reina.

Además en I Reyes 2, 19, se dice: "en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey". Jesús es Rey (Juan 18, 37), es heredero del reino de David (Lucas 1, 32); y por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo, que es Rey.

Además, ¿qué hay de raro en todo esto? ¿No dice san Pablo que "si perseveramos, también reinaremos con El" (2 Timoteo 2,12)? ¿Por qué vamos a excluir a María de ese versículo?

7. ¿Por qué rezan el Rosario si eso no está en la Biblia?

Quizá no hay oración más bíblica que el rosario. Todos los misterios están en la Biblia, el Padre Nuestro, también esta en la Biblia y la primera parte del Ave María.

El Rosario es una oración mucho más Bíblica que cualquiera que se hacen en algunas iglesias.

En cuanto a la repetición dice el Evangelio (Marcos 14,39) que Jesús repetía muchas veces la misma oración. El rosario es una meditación; en una oración.

8. ¿Por qué los Católicos oran a María si está muerta?

Lo preguntan también muchos hermanos separados (evangélicos, testigos de Jehová, adventistas, etc)

En Juan 2,1-12, María demostró su poder de intercesión. "Pero es que solo hay un intercesor, y es Cristo" , dicen.

María intercede ante Jesús por todos nosotros; al igual que un pastor evangélico puede orar por un enfermo. María pide por todos nosotros. "Pero María está muerta...", insisten ellos. ¡Pues No!, eso es rotundamente falso. En Lucas 20, 38 se dice: "Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para Él todos viven"

En el Apocalipsis, que ellos suelen llamar Revelación: "Ap. 6, 9-11; Ap. 8, 3", las almas claman a Dios, aún después de haber abandonado este mundo.

Después de la llamada "muerte" hay una vida eterna. Esto es lo que leemos en la Ley; y ésas son la enseñanzas de la Biblia Cristiana: vida eterna para el alma; con la suerte que cada uno se busca, y no solo por su fe, sino sobre todo por sus obras y sus hechos: "¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios". (1 Corintios 6,9-10)

"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos". (Mateo 5,20)

En Lucas 16,19-31, el rico se dirige a Abraham... (¡no están muertos!), rogándole enviar a Lázaro, para advertir a sus cinco hermanos, (Lucas 16, 27-28.) Y vemos que este, llamado muertos, sí podía avisar, y ayudar a los de este mundo. La vida continúa.

Y si un muerto ya condenado, aquel rico egoísta, podía interesarse por la salvación de sus hermanos, ¿No podrá hacerlo María, la Llena de Gracia?

9. ¿Fue María siempre Virgen?

Resulta extraño que tantos hermanos evangélicos tengan tanta reticencia a reconocerlo, pues los fundadores del Protestantismo, propagadores de la "Sola Scriptura", Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwinglio, reconocían la virginidad perpetua de María como una enseñanza bíblica, y así lo transmitieron.

Lutero, ya protestante, la llama en su catecismo, la Siempre Virgen María.

Y es lógico; es bíblico. Examinemos la respuesta de María al ángel: "¿Cómo será eso, puesto que soy virgen?".

El ángel le habla de ser mamá. Se lo dice a una mujer "desposada" (Lucas 1,27). Pregunta: ¿cómo llega a ser mamá una mujer casada? Respuesta: teniendo relaciones íntimas con su esposo. ¿Entonces qué sentido tiene la pregunta que hace María?

Una mujer que tiene en su mente tener relaciones con su legítimo esposo ¿para qué pregunta cómo va a ser mamá? La única explicación es: porque de una manera que puede parecernos difícil de entender, pero que es bíblica y real, ella iba a permanecer virgen, por designio divino, sin duda, y por su propia resolución también.

Hermanos, la Biblia no es para discusión sino para edificación, (2 Timoteo 2,23-24.) Nadie da Gloria a Dios quitándole honra a María, pues la Honra de María es la gloria de Dios. María no está muerta, vive junto a su Hijo y junto al Padre.

Amad a María y Ella os llevará al Jesús que tanto buscáis. Ella lo conoce muy bien: lo llevó en su vientre, lo alimentó, lo cuidó. Nadie conoce más a Jesús que María.

Esperamos que estas preguntas y respuestas sobre la Virgen María te hayan aclarado todas tus dudas y te animen a amarla mucho más. Amar a María es amar el camino por donde Jesús estuvo.

Andrea Pérez
Venezolana viviendo en Ecuador
hija de Dios
mujer de fe, madre y esposa
De profesión ingeniera
 de corazón misionera
 Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual
 y buscando la coherencia
tomando como guía la frase de San Pablo:
Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir 
(Romanos 12,2)

sábado, 10 de enero de 2026

Los Cuatro Dogmas Marianos: Segundo Dogma Mariano: La Virginidad Perpetua de María

 

Del sitio Revista Agua Viva:

José María Carda Pitarch, afirma en su libro “El misterio de María”, que cuando se habla de la virginidad perpetua de María no se alude simplemente al hecho, común a otras mujeres, sino a la singularidad de haberla conservado concibiendo un hijo sin curso de varón (virginidad en el parto) y permaneciendo en aquel estado dentro del matrimonio y hasta el fin de su vida (virginidad después del parto).

El manual de Mariología de la Biblioteca de Autores Cristianos nos indica que virginidad y maternidad no son en María dos realidades separadas, aunque con el tiempo se separaron. En María, la virginidad es maternal y la maternidad es virginal. Son dos realidades mutuamente referidas. Lo único, lo genuino de la maternidad divina de María se expresa en el adjetivo “virginal”.

Si bien el tema de la virginidad de María ya fue abordado por los primeros Padres de la Iglesia, ha ido evolucionando a través de los siglos.

En los tres primeros siglos la virginidad adquiría el rango de auténtica confesión cristológica: era la forma de confesar la maternidad trascendente de María por ser madre del Hijo de Dios. Posteriormente, la confesión de María como la “siempre virgen” adquiriría otro matiz ejemplar, moral. Fue desprendiéndose de la maternidad, hasta el punto de ser presentada María como modelo de la monja, del monje, en quienes se da la virginidad sin maternidad o paternidad.

Pero a través de los tiempos algunos no aceptaron la concepción virginal de Cristo a través de María, mientras que otros han defendido este hecho milagroso. De hecho, existen tres interpretaciones sobre la concepción virginal de Cristo: La racionalista que la niega; la del catecismo holandés, que no la niega ni la afirma; y la interpretación tradicional que afirma dicha concepción.

La llamada interpretación racional surge, por así decirlo de una corriente en el siglo II, donde Cerinto, Carpócrates y Ebión, afirmaban que era imposible que Cristo fuera engendrado milagrosamente de una virgen, porque Jesús en cuanto hombre, era hijo natural de José y María. Posteriormente el racionalismo en el s. XVIII, el modernismo y el protestantismo de los s. XIX y XX, se sumaron a esta tesis. Para justificar su negativa esta corriente racionalista se basa en una interpretación de la Escritura, ya que para sus partidarios los evangelios de la infancia no tienen fundamento histórico, son una leyenda. Una leyenda que surge bajo la influencia de tres fuentes. La primera se basa en los antiguos mitos paganos donde existía la relación carnal entre dioses (hierogamias). La segunda tesis la fundan en la interpretación que hacen de la profecía de Isaías 7,14: “Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Afirman que esa profecía ayudó a crear la leyenda de la virginidad de María. Y la tercera fuente en la que apoyan su negativa, es que, según esta corriente racionalista, Pablo, Marcos y Juan no hablan de la virginidad de María. Consideran que si fuera tan importante lo hubieran dicho en sus escritos.

La otra corriente que ni afirma ni niega la concepción virginal de Jesús, es la llamada interpretación del catecismo holandés. Aquí varios autores de este catecismo dan una interpretación dubitativa. Admiten la posibilidad de que Jesús sea hijo de José y no niegan la concepción virginal de Jesús. Para estos autores no incidiría en el dogma el que Jesús fuera hijo de José, porque es Hijo de Dios.

Las razones que esgrimen para esta afirmación son varias. Atestiguan que los evangelios de la infancia no son históricos, son teología. Por lo tanto, la cuestión de la virginidad no es un dato histórico. En cuanto a la Tradición de la Iglesia, consideran que no añade nada a lo que dice la Escritura. Si Cristo fue concebido por la vida normal, tendría el Pecado Original y ante esto se necesita mantener la virginidad. Ante el Magisterio de la Iglesia, sobre la definición del Concilio de Calcedonia en el que se afirma que Jesucristo “es verdadero Dios y verdadero hombre”, estos autores consideran que, para ser verdadero hombre, tiene que ser concebido como los demás hombres.

Y llegamos a la interpretación tradicional, la que afirma que la concepción de Jesús en el seno de María se realizó sin concurso de varón, es decir, que en esa concepción el óvulo de María no fue fecundado por ningún espermatozoide masculino, suministrado por varón alguno en una relación sexual natural, sino que el Espíritu Santo hizo todo lo requerido para que el elemento material fuese apto para recibir el alma humana de Jesús. Es decir, José no es el padre natural de Jesús. Esta verdad es procesión de fe para los católicos y los ortodoxos.

La virginidad de María en la concepción de Jesús, tan claramente afirmada en los evangelios, fue tenida como objeto de fe desde los primeros tiempos.

Y los razonamientos en los que nos basamos para afirmar esta verdad son varios. El primero se basa en la escritura. Tanto los evangelistas Lucas como Mateo, aunque presentan dos tradiciones distintas, coinciden en la concepción virginal de Cristo, excluyendo a José en el origen humano de Jesús.

Mateo explica que Jesús es el heredero de las promesas hechas a los Patriarcas y a David. Haciéndole descendiente directo por la línea paterna de José, pero se lo impide la concepción virginal de María. Para salvar este obstáculo san José acepta ser el padre cuando el ángel se lo anuncia. (Mt 1,17-25) En este relato surge la anunciación del ángel a José y él asume su paternidad legal de Jesús.

Por su parte Lucas intenta destacar en el relato de la anunciación la virginidad de María. (Lc 1,35-35)

Posteriormente testigos de esta fe de la Iglesia son los Santos Padres a partir del s, II. Según San Ignacio de Antioquía, Jesucristo es “Hijo de Dios… nacido verdaderamente de una virgen”. Según Arístides, fue “engendrado de una virgen sin semilla y sin corrupción”. San Justino, en su Apología primera, refiriéndose a la profecía de Isaías escribe: “El anuncio de que una virgen concebiría significa que la concepción se realizaría sin unión carnal, pues si ésta se diera ya no cabría hablar de una virgen; en cambio, fue la virtud de Dios la que vino sobre la virgen y la cubrió con su sombra y, permaneciendo virgen, hizo que concibiera".

La virginidad de María tiene varios significados: cristológico, soteriológico, mariológico, escatológico y eclesiológico. De todos ellos me detendré en el significado eclesiológico. Es decir, en su relación con la Iglesia. Para la Iglesia católica María es la figura de la Iglesia Virgen y Madre. La Constitución Lumen gentium (63 a 65) del Concilio Vaticano II, nos indica que María es la figura de la Iglesia, en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo… Contemplando su misteriosa santidad, imitando su amor y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, también la Iglesia se convierte en Madre por la palabra de Dios acogida con fe, ya que por la predicación y el bautismo engendra una nueva vida e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. También la Iglesia es virgen que guarda integra y pura la fidelidad prometida por el Esposo, e imitando a la Madre de su Señor, con la fuerza del Espíritu Santo, conserva virginalmente la fe íntegra, la esperanza firme y el amor sincero.

Es decir, la Iglesia como depositaria y custodia de la fe, trata de salvar ese testamento de Cristo, y es Madre porque en su seno nacen nuevos hijos a través del bautismo. La Iglesia desarrolla su maternidad, por ello la Iglesia es Madre y como tal debemos sentirnos hijos de Ella y queridos por su infinito amor maternal.

Francisco Castro
Diácono permanente 
01 - abril - 2024

viernes, 26 de diciembre de 2025

Nacido de una Virgen

 

Del sitio Catholic 365:

 El Nuevo Testamento comienza con la genealogía de San José, padrastro de Nuestro Señor. ¿Por qué se incluye eso? Siempre se ha reconocido que está claramente estilizada. Se omiten tres reyes y se cuenta dos veces a Jeconías (o Joaquín de Judá), con el fin de obtener 14 generaciones desde Abraham hasta David, 14 desde David hasta el cautiverio babilónico y 14 desde Babilonia hasta la Natividad de Nuestro Señor, siendo 14 el valor numérico de las tres consonantes hebreas de David. En verdad, el Mesías prometido a la Casa de David y procedente de ella está aquí, dice el más judío de los cuatro evangelistas.

La Sagrada Tradición siempre ha afirmado, por supuesto, que María también era descendiente de David, como de hecho lo hacen sus difamadores talmúdicos en sus denuncias contra Ella. Sea como fuere, es notable que solo se mencionen otras cuatro mujeres en estos 16 versículos, y todas ellas dieron a luz hijos que luego ocuparon su lugar en la línea genealógica a pesar de no ser descendientes de los maridos de sus madres. Ya fueran ilegítimos o legitimados por la ley del levirato, se convirtieron en hijos de Abraham y, en el último caso, en príncipes de la Casa de David, su padre natural, a quien suceden e incluso superan.

Nuestra Señora es la nueva Tamar, que impide la extinción de su pueblo. Nuestra Señora es la nueva Rahab, que rescata a su pueblo por su fe en el poder ilimitado de Dios. Nuestra Señora es la nueva Rut, cuyo Magnificat se hace eco de la expresión de gratitud de Rut hacia Booz. Nuestra Señora es la nueva Betsabé, que da a luz al nuevo Salomón, cuya sabiduría es tan infinita como universal es su juicio. Y para que así sea, Ella y su Hijo son puestos bajo la protección de quien San Mateo llama en los versículos finales "el hombre justo", que se encuentra al final de esas 42 generaciones de patriarcado y monarquía personalmente imperfectas, pero sin embargo continuas y estrictamente legales.

Mucho antes de que nadie supiera nada sobre los cromosomas X e Y, los Padres de la Iglesia sostenían que Dios había compensado lo que faltaba para que una mujer pudiera dar a luz a un hijo varón sin la intervención de ningún hombre. La opinión de que los milagros son absolutamente imposibles no es compatible con el agnosticismo. Tampoco con la ciencia, que es puramente descriptiva. ¿Y si se produjera un milagro?

Olvidemos la afirmación de que hasta el siglo XIX la gente pensaba que la herencia era puramente paterna. Eso lo pensaba la clase ociosa homosocial urbana griega. Pero los escritores hebreos parecen haber ignorado que tal fantasía existiera siquiera. Bueno, claro que sí. Eran agricultores que pasaban su tiempo con sus esposas e hijos. En consecuencia, sus leyes de pureza e incesto presuponen una relación biológica con ambos padres. Empleo el tiempo presente porque esas leyes siguen utilizándose a diario y pueden leerse en el libro más vendido del mundo.

Hay un viejo argumento recurrente del ateísmo profesional mediocre y aburrido de bar, según el cual la concepción virginal tiene numerosos paralelismos mitológicos. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre una y otra vez en la mitología es la fecundación, por medios sexuales normales, de una mujer por un dios; un dios, por lo tanto, con un cuerpo físico. Eso no es exactamente lo que ocurre en los Evangelios.

Sin embargo, en el mormonismo se sostiene que así fue como Jesús fue concebido, una de las muchas razones por las que la enorme popularidad de los mormones dentro de la religión estadounidense —numericamente terceros solo por detrás de los católicos y los bautistas del sur, y claros creadores directos o indirectos de numerosas ideas como el "destino manifiesto" — plantea serias dudas sobre si la República Americana, como tal, es algún tipo de baluarte del cristianismo. No son preguntas sin respuesta. Pero sí muy serias.

Tanto los judíos como los paganos hicieron todo tipo de afirmaciones contrarias, pero había una que era completamente desconocida para ambos, a saber, que Jesús había sido el hijo natural de María y José. Nadie sugirió tal cosa en los primeros 18 siglos de existencia del cristianismo. Incluso el Corán presenta al "profeta Isa" nacido de la "virgen Mariam". Aparte de ese relato parcial del Corán, el relato bíblico es único y no podría ser menos parecido a ninguno de los paralelismos que se alegan habitualmente.

El hecho de que el islam —una reacción semítica contra la recapitulación en Cristo y su Iglesia de los tres elementos del antiguo Israel, el helenismo y el Imperio romano— describa a Jesús como nacido de una virgen y como el Mesías anunciado por los profetas hebreos, es una importante aportación al debate sobre si las circunstancias de su concepción descritas en el Nuevo Testamento son realmente el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento.

Por supuesto, si no hubiera habido ninguna expectativa de que el Mesías fuera nacido de una virgen, entonces no habría habido ninguna razón para que los evangelistas lo inventaran. Y eso habría sido un argumento igual de sólido a favor de la doctrina. Pero la visión islámica, firmemente semítica y antihelenística como es, añade un peso considerable a la creencia de que el nacimiento virginal es, como sostienen con total naturalidad los escritores del Nuevo Testamento, el cumplimiento de las palabras de los profetas del Antiguo Testamento.

A menudo se sostiene que no está claro que la profecía de Isaías se refiera realmente a una virgen. Pero sin duda lo hace en la Septuaginta, la traducción de las Escrituras hebreas al griego, y, contrariamente a lo que se solía afirmar, ahora se reconoce que la Palestina del siglo I estaba profundamente helenizada. Así pues, o bien la profecía de la Septuaginta se está cumpliendo explícitamente, o bien no había ninguna expectativa de que el Mesías naciera de una virgen, y por lo tanto no había ninguna razón para inventar que Jesús lo había sido. La doctrina funciona en ambos casos.


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Reino Unido: Campaña del Rosario contra el suicidio asistido

 


Adaptado del sitio Gaudium Press:

Fieles de Inglaterra y Gales lanzaron una cruzada del Rosario, con el objetivo de derrotar un proyecto de ley sobre suicidio asistido que se encuentra actualmente en trámite en el Parlamento del Reino Unido.

Liderado por la organización católica laica ‘Voz de la Familia’. Los fieles también han invitado a rezar el Rosario en otros momentos por la misma intención.

Debemos orar por un milagro y trabajar para que suceda [la derrota del proyecto de ley]”, declaró John Smeaton, cofundador de Voz de la Familia, al National Catholic Register.

Quienes se oponen a la legislación han advertido que, de aprobarse, el proyecto de ley provocaría la muerte de muchas personas vulnerables, normalizaría el suicidio y socavaría significativamente el tejido moral de la sociedad británica.

Se ha descrito la legislación propuesta como un “cambio social potencial colosal”, comparable a la Ley del Aborto de 1967, que legalizó el aborto en el Reino Unido, la abolición de la pena capital, la despenalización de la homosexualidad y la introducción del “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

Presentado el año pasado por la diputada laborista Kim Leadbeater con el apoyo del primer ministro británico, Keir Starmer, el Proyecto de Ley para Adultos con Enfermedades Terminales (Fin de la Vida) superó un importante segundo debate en noviembre pasado, con 330 votos a favor y 275 en contra. Actualmente se encuentra en la fase de comisión, donde se está analizando y modificando.

A pesar de la fuerte presión a favor de la legislación, la organización Pro Vida Sociedad para la Protección de los Niños No Nacidos (SPUC) confía en que se pueda derrotar.

Si ganamos la votación en el tercer debate, el proyecto de ley se desvanece; el proyecto de ley está muerto. Así que simplemente se trata de recalcar a la gente que la lucha continúa”, dijo Alithea Williams, gerente de políticas públicas de la SPUC al National Catholic Register.

Las posibilidades de derrotar dicha legislación aumentaron en las últimas semanas, cuando se votó una enmienda significativa al proyecto de ley, para reemplazar la aprobación del Tribunal Superior para cualquier caso de suicidio asistido por un panel multidisciplinario, que incluye expertos legales, médicos y de asistencia social.

Muchos opositores, entre ellos el cardenal Vincent Nichols, de Westminster, han advertido sobre los peligros del proyecto de ley, en particular que podría conducir a una “pendiente resbaladiza” que incluiría a cada vez más personas (como ha sucedido en Oregón, Canadá, Bélgica y Holanda) e infundiría “gran temor y trepidación” entre los frágiles y vulnerables, especialmente aquellos con discapacidades.

Habría pacientes –dijo a su vez Smeaton– que “se verían en grave peligro por una cláusula del proyecto de ley Leadbetter que establece que nada ‘impide que un médico ejerza su criterio profesional para decidir si es apropiado hablar [sobre el suicidio asistido] con una persona y cuándo’”.

Si este proyecto de ley se convierte en ley, los pasillos de los hospitales podrían convertirse en los campos de exterminio de Gran Bretaña”, advirtió Smeaton, “y en las zonas más peligrosas del país para los enfermos y discapacitados”.

Williams elogió a los obispos de Inglaterra y Gales por su liderazgo en la oposición al proyecto de ley. “Nunca antes los había visto tan activos en este tema”, afirmó.

El padre dominico inglés Thomas Crean, escribiendo en el sitio web de Voz de la Familia, enfatizó la importancia vital del Rosario para derrotar el proyecto de ley y ayudar a los obispos a tomar una iniciativa audaz.

Así como David, con cinco piedras, derrotó a Goliat e infundió “nuevo ánimo a los líderes de su ejército”, así también los fieles deben “tomar la honda de Nuestra Señora” y cinco de sus misterios y “utilizarla con toda nuestra habilidad”, escribió el padre Crean.

Con información del National Catholic Register
19 - marzo - 2025 

 

domingo, 30 de marzo de 2025

La Virgen desde el cielo intercede con indeciblle caridad

 


Del sitio Evangelio del Día:

Cuando la Virgen de las vírgenes era conducida por su Dios e Hijo, el Rey de reyes, con la alegría de los ángeles y la alegría de los arcángeles, entre las aclamaciones del cielo, se cumplía la profecía de David que había dicho al Señor: “Una hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir” (Sal 45,10). Según la Palabra de Salomón, “Vestida de brocado, es llevada hasta el rey. Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían, con gozo y alegría entran al palacio real” (Sal 45,15-16). (…) La Virgen no podía cesar de alabar. Veía al Hijo de Dios, nacido de ella, sentado a la derecha de la majestad del Padre, tomarla con él en la gloria. “ Pero yo estoy siempre contigo, tú me has tomado de la mano derecha; me guiarás con tu consejo y después, me recibirás con gloria" (Sal73,24-25). Elevada en medio de aclamaciones de alegría y alabanza, fue ubicada la primera luego de Dios, sobre un trono de gloria, más arriba que todos los habitantes del cielo. (…)

Desde entonces, abajándose hacia el género humano, con una indecible caridad y llevando hacia nosotros sus misericordiosos ojos -luz del cielo- Ella hace subir una oración universal por sacerdotes y pueblo, hombres y mujeres, vivos y muertos. Desde el cielo, la Virgen misericordiosa nos viene en ayuda hasta acá abajo. Con su oración todopoderosa, expulsa todos los males y entrega todos los bienes. Para los que le rezan de todo corazón, deviene la protección para la vida presente y la vida futura,. (…) Por cierto, esta Madre querida obtendrá lo que pida. Sus castas entrañas fueron el camino por el que el Verbo de Dios vino hasta nosotros para lavar las manchas del mundo y la caución del antiguo pecado. Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

San Amadeo de Lausanne

miércoles, 19 de marzo de 2025

El Rosario de San José


Del sitio Aleteia

Te ayudará a profundizar en la importancia del esposo de la Virgen María añadiendo algunas palabras al rosario tradicional

¿Alguna vez has rezado un rosario donde agregas una frase después de “Jesús” en el Ave María?

Ha sido el método preferido de mi familia desde que el papa Juan Pablo II lo recomendó, citando al papa Pablo VI, en su Carta sobre el Rosario (n. ° 33). El Secreto del Rosario de san Luis María de Montfort también recomienda la práctica.

Lo haces agregando palabras o frases al final de la primera mitad de cada Ave María que te recuerden cuál de los misterios estás rezando. Por ejemplo: Anunciación: “… y bendito es el fruto de tu vientre Jesús, concebido en ti por el Espíritu Santo. Santa María, Madre de Dios ...”

Puse una guía para cada misterio en mi libro El Rosario de San Juan Pablo II. Me extendí sobre esto para compartir un poco más sobre el misterio. Por ejemplo:

Anunciación: "... Jesús, anunciado por Gabriel"; "... Jesús, que es la palabra hecha carne"; "... Jesús, que esperó en tu fiat"; "... Jesús, que era Dios y un embrión"; etc.

Cuando celebramos el Año de José, utilizamos esta versión para contemplar las virtudes del padre terrenal de Jesús. Estas frases son sugerencias; podrías pensar en otras.

Primer Misterio Gozoso, la Anunciación:

María, desposada con José, acepta la invitación del ángel de ser Madre de Dios.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

… era de la casa de David.
… cumplió las promesas mesiánicas.
… era un hombre justo.
... vio tu inocencia.
… decidió no exponerte a la vergüenza.
… fue visitado por un ángel.
… creyó las profecías.
... le dio su propio "fiat" silencioso a Gabriel.
... se dedicó a su Señor por nacer.
… se dedicó a ti.

Segundo Misterio Gozoso, la Visitación

María abandona la ciudad de José para ayudar a Isabel.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te ayudó a viajar.
… (probablemente) te acompañó a visitar a Isabel.
... ayudó a protegerte.
… te ayudó a mantenerte.
… apoyó tu vocación.
... sabía que Isabel te llamaba "Madre de mi Señor".
... aprendió tu "Magnificat".
... fue tu "esposo más casto".
… se dedicó al Señor por nacer.
… se dedicó a ti.

Tercer misterio gozoso, la Natividad de Jesús

José y María viajan a Belén para el nacimiento de Jesús.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te llevó a Belén.
… buscó espacio en la posada.
… preparó un lugar en el pesebre.
... facilitó el nacimiento de su Señor.
... mantuvo la primera adoración de toda la noche en el pesebre.
… era la envidia de los pastores.
… estaba asombrado por los magos.
... protegió al Señor.
... obedeció la advertencia del Señor.
… huyó de Herodes a Egipto.

El cuarto misterio gozoso, la presentación en el templo

José y María llevan al niño Jesús al templo en obediencia a la ley.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... te trajo a salvo a Nazaret.
... otorgó el nombre "Jesús" a su Señor.
... presentó a su hijo en el templo.
… fue obediente a la ley.
… fue digno en su pobreza.
... llevó dos tórtolas para sacrificar.
… presentó el amor al Templo.
... mostró valentía ante la advertencia de Simeón.
... enseñó a su Señor a caminar, hablar y trabajar.
… le dio a su Señor un hogar lleno de amor.

El quinto misterio gozoso, el hallazgo en el templo

José y María descubren a Jesús en el templo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre Jesús,
cuyo padre terrenal, José ...

... enseñó religión a su hijo.
… celebró fielmente la Pascua.
... llevó a su familia al templo.
… buscó ansiosamente a su hijo perdido.
… buscó a su hijo entre la familia.
... encontró a su hijo en el templo.
... encontró a su hijo con los ancianos.
… estaba asombrado cuando lo encontró.
... recibió la obediencia de su Señor.
… ayudó a su hijo a avanzar en sabiduría.

También puedes consagrarte a san José con esta oración:

 Señor Jesús, venimos a solicitar la ayuda y la protección de San José, para confiar su solicitud paternal sobre nuestra Iglesia, sus sacerdotes, sus diáconos, sus consagrados, todas las familias y todos sus miembros.

San José, casto esposo de la Virgen María, ayuda a las parejas a reencontrar el fervor de su primer amor y la gracia del sacramento con el que se donaron mutuamente. Asístelos para superar los conflictos, ábrelos al perdón recíproco. (Ambien)

Confiamos a tu paternal solicitud a las parejas estériles. Protege a los prometidos en su deseo de darse uno al otro, en el respeto de cada uno y en toda libertad. Que su corazón se abra ampliamente a acoger a los niños que nacerán de su amor.

San José, padre adoptivo de Jesús en Belén, enséñanos a defender la vida humana desde la concepción. Te confiamos a todos los seres que han sido asesinados en el seno de sus madres, la angustia de las mamás, la inconsciencia trágica de quienes han practicado un aborto.

Tú que has protegido a Jesús de la masacre de los Santos Inocentes, haz que nosotros y nuestras autoridades seamos protectores de la vida humana. Protege a los huérfanos y a los niños ante los comportamientos violentos de los adultos.

San José, Patrono de la buena muerte, haz que nos dispongamos a encontrar con toda tranquilidad al Señor el día que nos llame a dejar esta tierra. Libera a nuestra sociedad de la tentación mortífera de practicar o promover la eutanasia y el suicidio.

San José, en este día, te consagramos a la Iglesia, nuestras familias y nuestras comunidades, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

sábado, 1 de febrero de 2025

Meditando el Rosario: Quinto Misterio Gozoso: Jesús perdido y hallado en el Templo

 

Del sitio María Luz Divina:

Veo a Jesús. Es ya un adolescente. Lleva una túnica blanca que le llega hasta los pies; me parece que es de lino. Encima, se coloca, formando elegantes pliegues, una prenda rectangular de un color rojo pálido. Lleva la cabeza descubierta. Los cabellos, de una coloración más intensa que cuando lo vi de niño, le llegan hasta la mitad de las orejas. Es un muchacho de complexión fuerte, muy alto para su edad (muy tierna aún, como refleja el rostro). 

Me mira y me sonríe tendiendo las manos hacia mí. Su sonrisa de todas formas se asemeja ya a la que le veo de adulto: dulce y más bien seria. Está solo. Por ahora no veo nada más. Está apoyado en un murete de una callecita toda en subidas y bajadas, pedregosa y con una zanja que está aproximadamente en su centro y que en tiempo de lluvia se transforma en regato; ahora, como el día está sereno, está seca. 

Me da la impresión de estarme acercando yo también al murete y de estar mirando alrededor y hacia abajo, como está haciendo Jesús. Veo un grupo de casas; es un grupo desordenado: unas son altas, otras, bajas; van en todos los sentidos. Parece - haciendo una comparación muy pobre pero muy válida - un puñado de cantos blancos esparcidos sobre un terreno oscuro. Las calles, las callejas, son como venas en medio de esa blancura. Ora aquí, ora allá, hay árboles que descuellan por detrás de las tapias; muchos de ellos están en flor, muchos otros están ya cubiertos de hojas nuevas: debe ser primavera. 

A la izquierda respecto a mí que estoy mirando, se alza una voluminosa construcción, compuesta de tres niveles de terrazas cubiertas de construcciones, y torres y patios y pórticos; en el centro se eleva una riquísima edificación, más alta, majestuosa, con cúpulas redondeadas, esplendorosas bajo el sol, como si estuvieran recubiertas de metal, cobre u oro. El conjunto está rodeado por una muralla almenada (almenas de esta forma: M, como si fuera una fortaleza). Una torre de mayor altura que las otras, horcada en su base sobre una vía más bien estrecha y en subida, cual severo centinela, domina netamente el vasto conjunto. 

Jesús observa fijamente ese lugar. Luego se vuelve otra vez, apoya de nuevo la espalda sobre el murete, como antes, y dirige su mirada hacia una pequeña colina que está frente al conjunto del Templo. El collado sufre el asalto de las casas sólo hasta su base, luego aparece virgen. Veo que una calle termina en ese lugar, con un arco tras el cual sólo hay un camino pavimentado con piedras cuadrangulares, irregulares y mal unidas; no son demasiado grandes, no son como las piedras de las calzadas consulares romanas; parecen más bien las típicas piedras de las antiguas aceras de Viareggio (no sé si existen todavía), pero colocadas sin conexión: un camino de mala muerte. 

 El rostro de Jesús toma un aspecto tan serio, que yo fijo mi atención buscando en este collado la causa de esta melancolía. Pero no encuentro nada de especial; es una elevación del terreno, desnuda, nada más. Eso sí, cuando me vuelvo, he perdido a Jesús; ya no está ahí. Y me quedo adormilada con esta visión.  

Cuando me despierto, con el recuerdo en mi corazón de lo que he visto, recobradas un poco las fuerzas y en paz, porque todos están durmiendo, me encuentro en un lugar que nunca antes había visto. En él hay patios y fuentes, pórticos y casas (más bien pabellones, porque tienen más las características de pabellones que de casas). Hay una gran muchedumbre de gente vestida al viejo uso hebreo, y mucho griterío. Me miro a mi alrededor y, al hacerlo, me doy cuenta de que estoy dentro de esa construcción que Jesús estaba mirando; efectivamente, veo la muralla almenada que circunda el conjunto, y la torre centinela, y la imponente obra de fábrica que se yergue en el centro, pegando a la cual hay pórticos, muy bellos y amplios, y, bajo éstos, multitud de personas ocupadas, quiénes en una cosa, quienes en otra. 

Comprendo que se trata del recinto del Templo de Jerusalén. Veo fariseos, con sus largas vestiduras ondeantes, sacerdotes vestidos de lino y con una placa de precioso material en la parte superior del pecho y de la frente, y con otros reflejos brillantes esparcidos aquí o allá por los distintos indumentos, muy amplios y blancos, ceñidos a la cintura con un cinturón también de material precioso. Luego veo a otros, menos engalanados, pero que de todas formas deben pertenecer también a la casta sacerdotal, y que están rodeados de discípulos más jóvenes que ellos; comprendo que se trata de los doctores de la Ley. Entre todos estos personajes me encuentro como perdida, porque no sé qué pinto yo ahí. 

Me acerco al grupo de los doctores, donde ha comenzado una disputa teológica. Mucha gente hace lo mismo. 

Entre los "doctores" hay un grupo capitaneado por uno llamado Gamaliel y por otro, viejo y casi ciego, que apoya a Gamaliel en la disputa; oigo que le llaman Hil.lel (pongo la hache porque oigo una aspiración al principio del nombre), y creo que es o maestro o pariente de Gamaliel: lo deduzco de la confidencia y al mismo tiempo respeto con que éste lo trata. 

El grupo de Gamaliel es de mentalidad más abierta, mientras que el otro grupo, que es el más numeroso está dirigido por uno llamado Siammai, y adolece de esa intransigencia llena de resentimiento, y retrógrada, tan claramente descrita por el Evangelio

Gamaliel, rodeado de un nutrido grupo de discípulos, hábil de la venida del Mesías, y, apoyándose en la profecía de Daniel, sostiene que el Mesías debe haber nacido ya, puesto que ya han pasado unos diez años desde que se cumplieron las setenta semanas profetizadas contando desde que fue publicado el decreto de reconstrucción del Templo. 

Siammai le plantea batalla afirmando que, si bien es cierto que el Templo fue reconstruido, no es menos cierto que la esclavitud de Israel ha aumentado, y que la paz que debía haber traído Aquél que los Profetas llamaban "Príncipe de la paz" está bien lejos de ser una realidad en el mundo, y especialmente en Jerusalén, oprimida bajo el peso de un enemigo que osa extender su dominio hasta incluso dentro del recinto del Templo, controlado por la Torre Antonia, que está llena de legionarios romanos dispuestos a aplacar con la espada cualquier tumulto de independencia patria. 

La disputa, llena de cavilosidades, está destinada a durar. Cada uno de los maestros hace su alarde de erudición, no tanto para vencer a su rival, cuanto para atraerse la admiración de los que escuchan; este propósito es evidente. 

Del interior del nutrido grupo de fíeles se oye una tierna voz de niño: "Gamaliel tiene razón"

Movimiento en la gente y en el grupo de doctores: buscan al que acaba de interrumpir; de todas formas, no hace falta buscarlo, Él no se esconde; antes bien, se abre paso entre la gente y se acerca al grupo de los "rabíes". Reconozco en Él a mi Jesús adolescente. Se le ve seguro y franco, y sus ojos centellean llenos de inteligencia. 

"-¿Quién eres?-" le preguntan.

"-Un hijo de Israel que ha venido a cumplir con lo que la Ley ordena"

Gusta esta respuesta intrépida y segura, y obtiene sonrisas de aprobación y de benevolencia. Despierta interés el pequeño israelita. 

"-¿Cómo te llamas?" 

"-Jesús de Nazaret"

Y aquí acaba la benevolencia del grupo de Siammai. Sin embargo, Gamaliel, más benigno, prosigue el diálogo junto con Hil.lel. Es más, es Gamaliel el que, con deferencia, le dice al anciano: "-Pregúntale alguna cosa al niño".

"-¿En qué basas tu seguridad?" -pregunta Hil.lel.

(Encabezo las respuestas con los nombres para abreviar y para que sea más claro) 

Jesús: "-En la profecía, que no puede errar respecto a la época, y en los signos que la acompañaron cuando llegó el tiempo de su cumplimiento. Cierto es que César nos domina". 

-Pero el mundo gozaba de gran paz y estaba muy tranquila Palestina cuando se cumplieron las setenta semanas. Tanto es así que le fue posible a César ordenar el censo en sus dominios; no habría podido hacerlo si hubiera habido guerra en el Imperio o revueltas en Palestina. De la misma forma que se cumplió ese tiempo, ahora se está cumpliendo ese otro de las sesenta y dos más una desde la terminación del Templo, para que el Mesías sea ungido y se cumpla lo que conlleva la profecía para el pueblo que no lo quiso. 

-¿Podéis dudarlo? No recordáis que la estrella fue vista por los Sabios de Oriente y que fue a detenerse justo en el cielo de Belén de Judá, y que las profecías y las visiones, desde Jacob en adelante, indican ese lugar como el destinado a recibir el nacimiento del Mesías, hijo del hijo del hijo de Jacob, a través de David, que era de Belén? ¿No os acordáis de Balaam? "Una estrella nacerá de Jacob". Los Sabios de Oriente, cuya pureza y fe abría sus propios ojos y sus propios oídos, vieron la Estrella y comprendieron su Nombre; "Mesías", y vinieron a adorar a la Luz que había descendido al mundo. 

Siammai, con mirada maligna: "-¿Dices que el Mesías nació cuando la Estrella, en Belén Efratá?" 

 Jesús: "-Yo lo digo".

Siammai: "-Entonces ya no existe. ¿No sabes, niño, que Herodes mandó matar a todos los nacidos de mujer de un día a dos años de edad de Belén y de los alrededores? Tú, Tú que sabes tan bien la Escritura, debes saber también que "un grito se ha oído en lo alto... Es Raquel que está llorando por sus hijos". Los valles y las alturas de Belén, que recogieron el llanto de la agonizante Raquel, se llenaron de llanto revivido por las madres ante sus hijos asesinados. Entre ellas estaba, sin duda, también la Madre del Mesías".  

Jesús: "-Te equivocas, anciano. El llanto de Raquel hízose himno, pues donde ella había dado a luz al "hijo de su dolor", la nueva Raquel dio al mundo al Benjamín del Padre celestial, Hijo de su derecha, Aquel que ha sido destinado para congregar al pueblo de Dios bajo su cetro y liberarlo de la más terrible de las esclavitudes"

Siammai: "-¿Y cómo, si lo mataron?"

Jesús: "-¿No has leído de Elías que fue raptado por el carro de fuego? ¿Y no va a haber podido salvar el Señor Dios a su Emmanuel para que fuera Mesías de su pueblo? Él, que separó el mar ante Moisés para que Israel pasase sin mojarse hacia su tierra, ¿no va a haber podido mandar a sus ángeles a librar a su Hijo, a su Cristo, de la crueldad del hombre? En verdad os digo; el Cristo vive y está entre vosotros, y cuando llegue su hora se manifestará en su potencia." La voz de Jesús, al decir estas palabras que he subrayado, resuena en un modo que llena el espacio. Sus ojos centellean aún más, y, con un gesto de dominio y de promesa, tiende el brazo y la mano derecha, y luego los baja, como para jurar. Es todavía un niño, pero ya tiene la solemnidad de un hombre. 

Hil.lel: "-Niño, ¿quién te ha enseñado estas palabras? "

Jesús: "-El Espíritu de Dios. Yo no tengo maestro humano. Ésta es la Palabra del Señor que os habla a través de mis labios." 

 Hil.lel: "-Ven aquí entre nosotros, que quiero verte de cerca, ¡oh niño!, para que mi esperanza se reavive en contacto con tu fe y mi alma se ilumine con el sol de la tuya". 

Y lo sientan a Jesús en un asiento alto y sin respaldo, entre Gamaliel e Hil.lel, y le entregan unos rollos para que los lea y los explique. Es un examen en toda regla. La muchedumbre se agolpa atenta. 

La voz infantil de Jesús lee: -"Consuélate, pueblo mío. Hablad al corazón de Jerusalén, consoladla porque su esclavitud ha terminado... Voz de uno que grita en el desierto: preparad los caminos del Señor... Entonces se manifestará la gloria del Señor...

Siammai: "-Como puedes ver, nazareno, aquí se habla de una esclavitud ya terminada. Y nosotros somos ahora más esclavos que nunca. Aquí se habla de un precursor. ¿Dónde está? Tú desvarías"

Jesús: "-Yo te digo que tú y los que son como tú, más que los demás, necesitáis escuchar la llamada del Precursor. Si no, no verás la gloria del Señor, ni comprenderás la palabra de Dios, porque las bajezas, las soberbias, las dobleces, te obstaculizarán ver y oír".

Siammai: "-¿Así le hablas a un maestro?" 

Jesús: "-Así hablo y así hablaré hasta la muerte. Porque por encima de mi propio beneficio está el interés del Señor y el amor a la Verdad, de la cual soy Hijo. Y además te digo, rabí, que la esclavitud de que habla el Profeta, que es de la que Yo hablo, no es la que crees, como tampoco la regalidad será la que tú piensas. Antes bien, por mérito del Mesías, el hombre será liberado de la esclavitud del Mal que lo separa de Dios, y la señal del Cristo, liberados los espíritus de todo yugo, hechos súbditos del Reino eterno, signará a éstos. Todas las naciones inclinarán su cabeza, ¡oh, estirpe de David!, ante el Vástago de ti nacido, árbol ahora que extiende sus ramas sobre toda la Tierra y se alza hacia el Cielo. 

Y en el Cielo y en la Tierra toda boca glorificará su Nombre y doblará su rodilla ante el Ungido de Dios, ante el Príncipe de la Paz, el Caudillo, ante Aquel que, tomando de sí mismo, embriagará a toda alma cansada y saciará toda alma hambrienta; el Santo que estipulará una alianza entre la Tierra y el Cielo no como la que fue estipulada con los Padres de Israel cuando los sacó de Egipto (siguiendo considerándolos de todas formas siervos), sino imprimiendo la paternidad celeste en el espíritu de los hombres con la Gracia de nuevo infundida por los méritos del Redentor por el cual todos los hombres buenos conocerán al Señor y el Santuario de Dios no volverá a ser derruido y hollado".

Siammai: "-¡Pero, niño, no blasfemes! Acuérdate de Daniel, que dice que, cuando hayan matado al Cristo, el Templo y la Ciudad serán destruidos por un pueblo y por un caudillo venidero. ¡Y tú sostienes que el Santuario de Dios no volverá a ser derribado! ¡Respeta a los Profetas!" 

Jesús: "-En verdad te digo que hay Uno que está por encima de los Profetas, y tú no lo conoces, ni lo conocerás, porque te falta el deseo de ello. Y has de saber que todo cuanto he dicho es verdad. No conocerá ya la muerte el Santuario verdadero. Al igual que su Santificador, resucitará para vida eterna y, al final de los días del mundo, vivirá en el Cielo"

Hil.lel: "-Préstame atención, niño. Ageo dice: '... Vendrá el Deseado de las gentes... Grande será entonces la gloria de esta casa, y de esta última más que de la primera'. ¿Crees que se refiere al Santuario de que Tú hablas?" 

Jesús: "-Sí, maestro. Esto es lo que quiere decir. Tu rectitud te conduce hacia la Luz, y Yo te digo que, una vez consumado el Sacrificio del Cristo, recibirás paz porque eres un israelita sin malicia". 

Gamaliel: "-Dime, Jesús: ¿Cómo puede esperarse la paz de que hablan los Profetas, si tenemos en cuenta que este pueblo ha de sufrir la devastación de la guerra? Habla y dame luz también a mí". 

Jesús: "-¿No recuerdas, maestro, que quienes estuvieron presentes la noche del nacimiento del Cristo dijeron que las formaciones angélicas cantaron: 'Paz a los hombres de buena voluntad'? Ahora bien, este pueblo no tiene buena voluntad, y no gozará de paz; no reconocerá a su Rey, al Justo, al Salvador, porque lo espera como rey con poder humano, mientras que es Rey del espíritu; y no lo amará, puesto que el Cristo predicará lo que no le gusta a este pueblo. Los enemigos, los que llevan carros y caballos, no serán subyugados por el Cristo; sí los del alma, los que doblegan, para infernal dominio, el corazón del hombre, creado por el Señor. Y no es ésta la victoria que de El espera Israel. Tu Rey vendrá, Jerusalén, sobre 'la asna y el pollino', o sea, los justos de Israel y los gentiles; mas Yo os digo que el pollino le será más fiel a Él y, precediendo a la asna, le crecerá en el camino de la Verdad y de la Vida. Israel, por su voluntad, perderá la paz, y sufrirá en sí, durante siglos, aquello mismo que hará sufrir a su Rey al convertirlo en el Rey de dolor de que habla Isaías".  

Siammai: "-Tu boca tiene al mismo tiempo sabor de leche y de blasfemia, nazareno. Responde: ¿Dónde está el Precursor? ¿Cuándo lo tuvimos?" 

Jesús: "-Él ya es una realidad. ¿No dice Malaquías: 'Yo envío a mi ángel para que prepare delante de mí el camino; enseguida vendrá a su Templo el Dominador que buscáis y el Ángel del Testamento, anhelado por vosotros'? Luego entonces el Precursor precede inmediatamente al Cristo. Él es ya una realidad, como también lo es el Cristo. Si transcurrieran años entre quien prepara los caminos al Señor y el Cristo, todos los caminos volverían a llenarse de obstáculos y a hacerse retortijados. Esto lo sabe Dios y ha previsto que el Precursor preceda en una hora sólo al Maestro. Cuando veáis al Precursor, podréis decir: '"Comienza la misión del Cristo'. Y a ti te digo que el Cristo abrirá muchos ojos y muchos oídos cuando venga a estos caminos; mas no vendrá a los tuyos, ni a los de los que son como tú. Vosotros le daréis muerte por la Vida que os trae. Pero cuando - más alto que este Templo, más alto que el Tabernáculo que está dentro del Santo de los Santos, más alto que la Gloria que está sostenida por los Querubines - el Redentor ocupe su trono y su altar, de sus numerosísimas heridas fluirán: maldición para los deicidas; vida para los gentiles. Porque Él, ¡oh, maestro insipiente!, no es, lo repito, Rey de un reino humano, sino de un Reino espiritual, y sus súbditos serán únicamente aquellos que por su amor sepan renovarse en el espíritu y, como Jonás, nacer una segunda vez, en tierras nuevas, 'las de Dios', a través de la generación espiritual que tendrá lugar por Cristo, el cual dará a la Humanidad la Vida verdadera.

Siammai y sus seguidores: "-¡Este nazareno es Satanás!" 

Hil.lel y los suyos: "-No. Este niño es un Profeta de Dios. Quédate conmigo, Niño; así mi ancianidad transfundirá lo que sabe en tu saber, y Tú serás Maestro del pueblo de Dios. 

Jesús: "-En verdad te digo que si muchos fueran como tú, Israel sanaría; mas la hora mía no ha llegado. A mí me hablan las voces del Cielo, y debo recogerlas en la soledad hasta que llegue mi hora. Entonces hablaré, con los labios y con la sangre, a Jerusalén; y correré la misma suerte que corrieron los Profetas, a quienes Jerusalén misma lapidó y les quitó la vida. Pero sobre mi ser está el del Señor Dios, al cual Yo me someto como siervo fiel para hacer de mí escabel de su gloria, en espera de que Él haga del mundo escabel para los píes del Cristo. Esperadme en mi hora. Estas piedras oirán de nuevo mi voz y trepidarán cuando diga mis palabras últimas. 

Bienaventurados los que hayan oído a Dios en esa voz y crean en Él a través de ella: el Cristo les dará ese Reino que vuestro egoísmo sueña humano y que, sin embargo, es celeste, y por el cual Yo digo: 'Aquí tienes a tu siervo, Señor, que ha venido a hacer tu voluntad. Consúmala, porque ardo en deseos de cumplirla'". 

Y con la imagen de Jesús con su rostro inflamado de ardor espiritual elevado al cielo, con los brazos abiertos, erguido entre los atónitos doctores. 

 Dice Jesús: "-Volvemos muy atrás en el tiempo, muy atrás. Volvemos al Templo, donde Yo, con doce años, estoy disputando; es más, volvemos a las vías que van a Jerusalén, y de Jerusalén al Templo." 

Observa la angustia de María al ver - una vez congregados de nuevo juntos hombres y mujeres - que Yo no estoy con José

No levanta la voz regañando duramente a su esposo. Todas las mujeres lo habrían hecho; lo hacéis, por motivos mucho menores olvidándoos de que el hombre es siempre cabeza del hogar. No obstante, el dolor que emana del rostro de María traspasa a José más de lo que pudiera hacerlo cualquier tipo de reprensión. No se da tampoco María a escenas dramáticas. Por motivos mucho menores, vosotras lo hacéis deseando ser notadas y compadecidas. No obstante, su dolor contenido es tan manifiesto (se pone a temblar, palidece su rostro, sus ojos se dilatan) que conmueve más que cualquier escena de llanto y gritos. 

Ya no siente ni fatiga ni hambre. ¡Y el camino había sido largo, y sin reparar fuerzas desde hacía horas! Deja todo; deja al camastro que se estaba preparando, deja la comida que iban a distribuir. Deja todo y regresa. Está avanzada la tarde, anochece; no importa; todos sus pasos la llevan de nuevo hacia Jerusalén; hace detenerse a las caravanas, a los peregrinos; pregunta. José la sigue, la ayuda. Un día de camino en dirección contraria, luego la angustiosa búsqueda por la Ciudad. 

¿Dónde, dónde puede estar su Jesús? Y Dios permite que Ella, durante muchas horas, no sepa dónde buscarme. Buscar a un niño en el Templo no era cosa juiciosa: ¿qué iba a tener que hacer un niño en el Templo? En el peor de los casos, si se hubiera perdido por la ciudad y, llevado de sus cortos pasos, hubiera vuelto al Templo, su llorosa voz habría llamado a su mamá, atrayendo la atención de los adultos y de los sacerdotes, y se habrían puesto los medios para buscar a los padres fijando avisos en las puertas. Pero no había ningún aviso. 

Nadie sabía nada de este Niño en la ciudad. ¿Guapo? ¿Rubio? ¿Fuerte? ¡Hay muchos con esas características! Demasiado poco para poder decir: "¡Lo he visto! ¡Estaba allí o allá!". 

Y vemos a María, pasados tres días, símbolo de otros tres días de futura angustia, entrando exhausta en el Templo, recorriendo patios y vestíbulos. Nada. Corre, corre la pobre Mamá hacia donde oye una voz de niño. Hasta los balidos de los corderos le parecen el llanto de su Hijo buscándola. Mas Jesús no está llorando; está enseñando. Y he aquí que desde detrás de una barrera de personas llega a oídos de María la amada voz diciendo: "Estas piedras trepidarán...". Entonces trata de abrirse paso por entre la muchedumbre, y lo consigue después de una gran fatiga: ahí está su Hijo, con los brazos abiertos, erguido entre los doctores. 

María es la Virgen prudente. Pero esta vez la congoja sobrepuja su conocimiento. Es una presa que derriba todo lo que pilla a su paso. Corre hacia su Hijo, lo abraza, levantándolo y bajándolo del escabel, y exclama: "¡Oh! ¿Por qué nos has hecho esto! Hace tres días que te estamos buscando. Tu Madre está a punto de morir de dolor, Hijo. Tu padre está derrengado de cansancio. ¿Por qué, Jesús?". 

No se preguntan los "porqués" a Aquel que sabe, los "porqués" de su forma de actuar. A los que han sido llamados no se les pregunta "por qué" dejan todo para seguir la voz de Dios. Yo era Sabiduría y sabía; Yo había "sido llamado" a una misión y la estaba cumpliendo. Por encima del padre y de la madre de la tierra, está Dios, Padre divino; sus intereses son superiores a los nuestros; su amor es superior a cualquier otro. Y esto es lo que le digo a mi Madre.  

Termino de enseñar a los doctores enseñando a María, Reina de los doctores. Y Ella no se olvidó jamás de ello. 

Volvió a surgir el Sol en su corazón al tenerme de la mano, de esa mano humilde y obediente; pero mis palabras también quedaron en su corazón. Muchos soles y muchas nubes habrían de surcar todavía el cielo durante los veintiún años que debía Yo permanecer aún en la tierra. 

Mucha alegría y mucho llanto, durante veintiún años, se darán el relevo en su corazón. Mas nunca volverá a preguntar: "¿Por qué nos has hecho esto, Hijo mío?". 

 ¡Aprended, hombres arrogantes! 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

El significado de las invocaciones de las Letanías que se rezan en el Rosario

 

Del sitio Aleteia:

La letanía lauretana contiene numerosas invocaciones a la Santísima Virgen María que quizá no conocemos qué significan. Aquí te explicamos algunas de ellas.

La palabra letanía tiene un origen griego y quiere decir súplica. Desde los inicios de la Iglesia, las letanías fueron utilizadas para indicar las súplicas rezadas en conjunto por los fieles, particularmente durante las procesiones.

En el Rosario, rezamos la "letanía lauretana", que contiene una serie de invocaciones surgidas en Loreto, donde cuenta la tradición que, milagrosamente, fue transportada la casa de la Santísima Virgen María.

En ella se encuentra un grupo de 13 invocaciones con figuras simbólicas que, en ocasiones, son difíciles de comprender para los fieles.

Nuestra civilización se ha cerrado al simbolismo, de modo que aquello que podría haber sido evidente en otras épocas hoy está oscurecido por el espíritu práctico de la vida contemporánea, que no favorece la meditación ni la contemplación de las maravillas de la creación.

A continuación el significado de esas 13 invocaciones simbólicas:

  1. Espejo de Justicia: Justicia, aquí, se entiende en el sentido más amplio de la santidad. Nuestra Señora se llama así porque es un espejo de la perfección cristiana. Toda perfección puede ser admirada en Ella, del mismo modo en que podemos admirar una luz reflejada en el agua.

  2. Trono de sabiduría: Nuestro Señor Jesucristo es la Sabiduría, pues, siendo Dios, todo lo sabe y conoce. Y si Nuestra Señora lo llevó dentro de sí durante nueve meses, Ella fue -por eso mismo- el Trono de la Sabiduría; y sigue siéndolo, pues en Ella, infaliblemente, encontramos a Nuestro Señor.

  3. Causa de nuestra alegría: La mayor alegría que un hombre puede tener es la de salvarse y estar con Dios por toda la eternidad. Antes de la venida de Nuestro Señor, el cielo estaba cerrado para nosotros; fue el sacrificio del Calvario lo que nos reconcilió con el Creador y nos proporcionó la verdadera y eterna felicidad. Y como fue por medio de Nuestra Señora que el Redentor de la humanidad vino a la Tierra, María Santísima es, de esta forma, causa de nuestra mayor alegría.

  4. Vaso espiritual:Nada tiene más valor que la verdadera fe. En la pasión y muerte de Nuestro Señor, cuando hasta los apóstoles dudaron y huyeron, fue Nuestra Señora quien recogió y guardó, como en un vaso sagrado, el tesoro de la fe inamovible.

  5. Vaso digno de honor: En nuestra época, la honra casi no es considerada, por el contrario, muchas veces la falta de carácter y de vergüenza es alabada; sin embargo, éste es un valor en sí mismo. Nuestra Señora guardó cuidadosamente, en su alma, todas las gracias recibidas, manteniendo la honra a pesar de la decadencia del género humano. Si no hubiera existido Nuestra Señora, habría faltado en la creación quien representara la perfección de la criatura, fiel hasta el heroísmo extremo.

  6. 6Vaso de insigne devoción: Devoto quiere decir dedicado a Dios. La criatura que más se dedicó y vivió en función de Dios fue Nuestra Señora, habiéndolo hecho de forma tal que mejor era imposible.

  7. Rosa mística: La rosa es considerada tradicionalmente la reina de las flores, la que posee de forma más definida y espléndida todo lo que caracteriza a una flor. De la misma forma, en el campo de la vida espiritual y mística, María posee de forma más primorosa todo lo que representa la perfección.

  8. Torre de David: Leemos en las Sagradas Escrituras que el rey David tomó la fortaleza de Jerusalén de los jebuseos y edificó la ciudad alrededor de ella. Naturalmente, el rey David fortificó la ciudad para volverla inexpugnable, dotándola de una fuerte guarnición. La Iglesia católica es la nueva Jerusalén y en ella tenemos una torre o fortaleza que ningún enemigo puede destruir: a nuestra Madre. Ella construyó el punto de mayor resistencia y mejor defensa. Por eso, en esta invocación honramos a Nuestra Señora reconociendo que nunca ha habido, nunca habrá, quien mejor proteja a los fieles y defienda la honra de Dios que Ella.

  9. Torre de marfil: El marfil es un material de raras características naturales: es al mismo tiempo muy fuerte y muy claro, lo que genera un aparente contraste entre suavidad y fuerza. Igualmente, Nuestra Señora es muy fuerte espiritualmente, la mayor enemiga de los enemigos de Dios y, al mismo tiempo, es de una pureza y suavidad blanquísima. Ella contraría las ideas falsas de que las cosas de Dios deben ser dulcificadas y sentimentales y de que la fuerza verdadera debe ser bruta.

  10. Casa de oro: El oro es considerado el más noble de los metales. Si tuviéramos que recibir al propio Dios, buscaríamos hacerlo en una casa que no fuera superable: de ahí la comparación con una casa de oro. Ahora, la Santísima Virgen es esa casa insuperable, la "casa de oro" que acogió a Nuestro Señor cuando Él vino al mundo.

  11. Arca de la Alianza: En el Antiguo Testamento, quedaban guardadas en el Arca de la Alianza las tablas de la Ley dadas por Dios a Moisés, así como un puñado de maná milagrosamente recibido en el desierto. Por eso, ella recordaba las promesas y la protección de Dios.María es, en el Nuevo Testamento, el Arca de la Alianza que protege al pueblo elegido de la Iglesia y recuerda las infinitas misericordias de Dios.

  12. Puerta del cielo: Nuestra Señora es invocada de esta manera porque fue por medio de Ella que Jesús vino a la tierra y es por Ella que nos vienen todas las gracias orientadas a llevarnos al cielo, a nuestra morada eterna. Así, ella favorece nuestra entrada al cielo.

  13. Estrella de la mañana: Poco antes de que nazca el sol, cuando la oscuridad es mayor y empieza a clarear, aparece en el horizonte una estrella de mayor luminosidad. Después, cuando las otras estrellas desaparecen en la claridad naciente, ella aún permanece. Así fue la Virgen María, pues su nacimiento significaba que luego nacería el Sol de la Justicia, Nuestro Señor Jesucristo. Y cuando la fe se perdía hasta entre el pueblo elegido, Ella seguía creyendo y esperando. Ella es el modelo de la perseverancia en la prueba y el anuncio de la Luz que vendrá.

Estas son, en resumen, algunas explicaciones de las más "curiosas" invocaciones marianas que componen la Letanía Lauretana. Comprenderlas ciertamente nos ayudará a rezar con mayor fervor tan meritoria oración.

Adaptado de André Damino
“Na escola de Maria”, 
Ed. Paulinas, 
4ª edição
São Paulo
1962
 traducido por Aleteia.