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lunes, 15 de junio de 2026

La importancia del Rosario según León XIII


 Traducido del sitio Un Minuto con María:

La encíclica "Octobri mense", publicada el 22 de septiembre de 1891, es la quinta de las doce encíclicas escritas por el papa León XIII sobre el rosario. Esta carta se centra en el poder de la oración y la eficacia del rosario.

A continuación se presenta un hermoso extracto:

"Entre los diversos ritos y formas de honrar a la Santísima Virgen María, hay algunos que son preferibles, ya que sabemos que son los más poderosos y los más agradables a nuestra Madre; y por esta razón mencionamos especialmente por su nombre y recomendamos el Rosario. 

El lenguaje común ha dado el nombre de corona a esta forma de oración, que nos recuerda los grandes misterios de Jesús y María unidos en alegrías, dolores y triunfos. La contemplación de estos augustos misterios, meditados en su orden, ofrece a las almas fieles una maravillosa confirmación de la fe, protección contra la enfermedad del error y aumento de la fortaleza del alma. 

El alma y la memoria de quien reza así, iluminadas por la fe, se sienten atraídas hacia estos misterios por la más dulce devoción, se absorben en ellos y se maravillan ante la obra de la Redención de la humanidad, lograda a tan alto precio y mediante acontecimientos tan grandiosos. El alma se llena de gratitud y amor ante estas pruebas del amor divino; su esperanza se amplía y su deseo se intensifica por aquellas cosas que Cristo ha preparado para quienes se han unido a Él imitando su ejemplo y participando en sus sufrimientos.

La oración se compone de palabras que proceden de Dios mismo, del arcángel Gabriel y de la Iglesia; está llena de alabanza y de altos deseos; y se renueva y continúa en un orden a la vez fijo y variado; sus frutos son siempre nuevos y dulces". 

Papa León XIII

miércoles, 27 de mayo de 2026

La explicación del Ave María que despierta tus sentidos


Del sitio Píldoras de Fe

Vamos a comentar el avemaría con la intención de que al pronunciar cada frase lo hagamos con pleno sentido.

En el año 1525 se encuentra ya el Avemaría en los catecismos populares, pero la fórmula definitiva tal y como nosotros la rezamos la fijó Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica.

Dios te salve.

Imagínate cómo es la mirada de Dios sobre la mujer que Él creó y eligió para que fuera su Madre: una mirada llena de amor, de predilección, de gozo y complacencia.

Hasta donde te sea posible, cuando comiences el Avemaría apropia la mirada de Jesús sobre su Madre y salúdala con las palabras del Arcángel Gabriel en la anunciación (Lucas 1,28). Desde lo más profundo de tu corazón dile: "Alégrate María".

María.

Pronunciar el nombre de María te llena de amor y de confianza. María significa la amada del Señor, Señora, estrella del mar, la que orienta a los navegantes y los dirige a Cristo.

San Alfonso María de Ligorio dice que es un "nombre cargado de divinas dulzuras" y Tomas de Kempis afirma que los demonios temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara.

Llena eres de gracia, el Señor es contigo.

Porque Dios está con ella, María está completamente impregnada de gracia, como una esponja bajo el agua.

María está llena de la presencia de Dios y Dios es la fuente de la gracia. El poder del Altísimo la cubrió con su sombra (Lc 1,35), es decir, Dios descendió para habitar en Ella.

María es "la morada de Dios entre los hombres" (Apocalipsis 21,3) Dios se da por completo a María, la colma de belleza, y ella, que desborda Gracia divina, la entrega a la humanidad.

Bendita tú entre las mujeres.

Isabel fue la primera en decirle a María: "Tú eres bendita entre todas las mujeres" (Lc 1,42)

Es bendita porque Dios la eligió con amor eterno, porque es la madre de Dios, porque es madre y virgen, porque es Inmaculada, porque fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste.

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

María es la viña fecunda que nos entrega el mejor de los frutos, el alimento que sacia.

El fruto de su vientre es fruto del amor de Dios, de la maravillosa y fecunda colaboración entre el Espíritu Santo y esa pobre jovencita de Nazareth.

A mí me ayuda mucho contemplar el icono de la "Madre del signo" que nos muestra a Jesús en el vientre de María en forma de Eucaristía: "El pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre" (Juan 6, 51)

Santa María, Madre de Dios.

Comenzamos la segunda parte del avemaría exaltando su santidad y el gran motivo de su dignidad.

La portadora de Dios es santa. Ella creyó en la Palabra del Señor y se entregó como la esclava del Señor, y gracias a eso el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Como Madre alimentó a Jesús, lo protegió, lo educó. ¡Qué digna representante del género humano que le da a Dios todo el amor que su pequeñez es capaz de dar!

Nos duele escuchar: "Y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11) pero María sí lo recibió y hoy nosotros, cultivando la vida de gracia, queremos recibirlo como lo hizo Ella.

Ruega por nosotros pecadores.

La maternidad espiritual de María se extiende a todas las generaciones, a todos los hermanos de Jesús, y ella ruega por nosotros, vela por nuestras necesidades.

Como en las bodas de Caná, María va una y otra vez con Jesús y le dice: "No tienen vino", y obtiene abundantes bienes para sus hijos. Ella protege con particular predilección a los más pequeños, a los indefensos, a los enfermos, a los que tienen heridas morales, a los pecadores.

Vemos lo espléndida que es en los Santuarios Marianos: Guadalupe, Lourdes, Fátima, El Pilar, Loreto, Luján, Aparecida, La Vang, Medjugorje...

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, me declaro pecador, necesito que desbordes sobre mí tu corazón misericordioso.

Ahora

En el momento presente, en todo momento presente. Cuando todo va bien y cuando no, cuando estoy en gracia y cuando no, cuando me siento bien y cuando no, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas, en la luz y en la oscuridad: siempre.

El "ahora" abarca toda mi vida, porque el momento presente recoge el pasado, el presente y el futuro: todo lo pongo en tus manos. En el presente reparo por mi pasado, te ofrezco mi futuro, vivo según el Evangelio.

Decirle "ruega ahora por mí", es decirle: te necesito siempre a mi lado María, siempre; no te separes de mí.

Y en la hora de nuestra muerte.

Así como estuviste junto a Jesús en la hora de su muerte (cf Jn 19, 27), así desde ahora te pido que cuando termine mi vida terrena estés conmigo.

Si paso mis últimos días enfermo, quiero que como buena madre me acompañes de día y de noche.

Al morir quiero tener un Rosario en la mano y sentir tu mejilla en mi frente, mientras me dices al oído: "No tengas miedo, que no te aflija cosa alguna, ten confianza, ¿qué no estoy yo aquí que soy tu Madre?"

Quiero que mis últimas palabras sean: "María, Jesús", y que habiéndolas pronunciado me cargues en tus brazos y me pongas en los brazos del Padre.

Quiero que tú me lleves con Jesús, y que al despertar allá en el cielo tenga mi cabeza reclinada sobre Su pecho, y estar sintiendo tus caricias por toda la eternidad.

Amén.

Es una palabra aramea (la lengua de Jesús) que significa fuerza, solidez, fidelidad, seguridad. Se usa para afirmar y confirmar.

Decir Amén es decir que sí, que así sea, que estamos de acuerdo y afirmamos con fuerza y seguridad lo que creemos.

Decir amén al final del avemaría es decirle: "Sí, Madre, yo sé que cada vez que te dirijo esta oración tú trabajas mi corazón, me estás formando, me vas modelando poco a poco, me vas ayudando a crecer en las virtudes de la humildad, la pobreza, la caridad, la pureza, la prudencia, la generosidad, la misericordia.... Sí, Madre, hazlo con toda libertad, te lo suplico: amén."

Adaptación
 Qriswell Quero
publicado originalmente en:


jueves, 16 de abril de 2026

El papel de María en el Credo de Nicea y en el de los Apóstoles

 

Traducido del sitio Ángelus:

Mayo es el mes de María. Comencemos este año analizando su lugar en las confesiones de fe cristianas clásicas: el Credo de los Apóstoles y el Credo de Nicea.

Un credo es un registro histórico y, por lo tanto, menciona nombres. Recurre al testimonio de figuras históricas reales, no solo de Jesús, sino también de su Madre, María, e incluso del hombre que condenó a Jesús a muerte, Poncio Pilato.

Pilato es bien conocido por las fuentes antiguas. Su memoria fue preservada por sus contemporáneos, casi siempre bajo una luz poco halagadora. Así que los cristianos no ganaron nada al incluirlo en el credo —nada excepto un indicador de precisión histórica.

Con María, por supuesto, la historia es diferente. Ella entró en el credo al recibir voluntariamente la Palabra. Ella concibió, nos dice el Credo de los Apóstoles, "por obra del Espíritu Santo". La suya fue la única intervención humana en la concepción de Jesús. Por lo tanto, incluso en el relato más escueto de la historia de la salvación, debe ser nombrada, porque la salvación dependió de su consentimiento.

La presencia de María en el credo nos recuerda nuestra propia libertad y dignidad. Dios no coacciona a María; ni tampoco nos coaccionará jamás a nosotros. No le impone su voluntad, sino que espera su "sí".

Mencionamos a María en el Credo porque Ella es el modelo de la vida perfecta en alianza con Dios. La suya es una obediencia inteligente y una inteligencia obediente. Se atreve a cuestionar al ángel, no porque dude de él, sino porque quiere comprender el plan de Dios.

Los primeros cristianos consideraron necesario invocarla incluso en las versiones más abreviadas de la historia de Jesús. Su presencia en el Credo era por su bien, pero también por el de ellos.

Todo credo que invoca a María la nombra con un título: "la Virgen". Su virginidad, en efecto, es esencial para la historia. Pero su invocación en el credo tiene aún más significado. Porque en el mundo antiguo, la virginidad se consideraba una condición vergonzosa, algo que había que lamentar (véase Jueces 11:37–38). El valor de una mujer se medía por su relación con un hombre: su padre, su esposo o sus hijos. Una virgen era una mujer sin el apoyo ni la protección de un hombre —y, por lo tanto, típicamente, una persona vulnerable y empobrecida.

Con la llegada de Cristo, esos valores se invirtieron por completo. Ahora los pobres son bienaventurados, al igual que los hambrientos y los perseguidos (Lucas 6:20–22); y ahora la virgen es llamada bienaventurada por todas las generaciones (Lucas 1:48). En la Nueva Alianza, la virginidad es una condición de honor, no de vergüenza (véase 1 Corintios 7), y muchas la han discernido como su vocación de por vida.

"La Virgen", además, es conocida por ser el cumplimiento del oráculo del profeta Isaías: "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será llamado Emmanuel (que significa: Dios con nosotros)" (Mateo 1:23; Isaías 7:14). La virginidad de María, predicha en la Antigua Alianza, se convierte en un testimonio indiscutible del estatus de Jesús como Mesías.

Este pequeño punto de la devoción tradicional será siempre una parte esencial de cualquier auténtica confesión de fe cristiana —una parte esencial del credo.

   Letter and Spirit
8 - mayo - 2025

miércoles, 25 de marzo de 2026

Feliz de tí, María

 

Del sitio Misioneros Digitales Católicos:

  1. Un ángel: Es el mensajero, quien le dirá a María la grandeza de Dios en Ella. Hoy vos también mira a todos esos “ángeles” que también aparecen en tu vida y van marcando tu historia, tu familia, tu gente; que están ahí, a tu alrededor; que aparecieron durante todo este año y siguen apareciendo para anunciarte lo que Dios tenía pensado para vos, para confirmarte lo que Dios quiere de vos. Es que puedas mirar a tantos que durante este tiempo te vinieron anunciando que Dios te necesita para algo, que te vinieron mostrando que Dios te ha elegido para algo. Pensá por qué no estás en este mundo para ser un adorno de nada y de nadie. Estás en este mundo para cumplir una misión, y hay gente que te lo va recordando con sus actitudes y sus palabras. Por eso, hoy mira a tu alrededor, quién te guía y quién te muestra esa palabra y esa cercanía de Dios.

  2. Su sombra: Es saber que Dios te va a proteger siempre. Él te cuida y no te va a dejar solo nunca. Al inicio uno no comprende por qué suceden ciertas cosas en la vida. Uno le cuesta entender por qué pasan ciertas cosas… Pero también es mirar cómo, con el tiempo, esas cosas van teniendo explicación. El tiempo es lo que mejor nos puede mostrar las cosas que vienen de Dios.

  3. Hágase: Es abandonarse a Dios y en Dios, como lo hizo María, porque María es ejemplo de docilidad. Ella nos enseña que lo que Dios tiene para nosotros escapa a lo que pensamos. Recordá que Dios no se deja ganar en generosidad. Hoy María es tu ejemplo de esa generosidad. Que María siga intercediendo por vos y vos pedile a María que interceda por vos. Hoy María es esa estrella de la mañana, esa luz que nos ilumina desde el cielo. Algo bueno está por venir.

martes, 10 de marzo de 2026

Recemos el Ave María como lo enseña la Iglesia

 


Del sitio Aleteia:

El amor por la santísima Virgen es inmenso en muchos católicos. Y la oración del Ave María es una gran muestra de afecto, pero hay que rezar bien.

Desde que éramos pequeños nos enseñaron a rezar, porque el cristiano que no hace oración no puede avanzar en su crecimiento espiritual, bien lo sabemos. Y una oración entrañable siempre ha sido el Ave María, con el que profesamos nuestro amor a la Virgen.

Este reconocimiento viene desde los inicios de la Iglesia, como lo dijo san Juan Pablo II en la audiencia general del 15 de octubre de 1997: "Los textos evangélicos atestiguan la presencia del culto mariano ya desde los inicios de la Iglesia".

Con el paso de los años han surgido innumerables manifestaciones de amor mariano, por supuesto, muy loable porque no tenemos mejor intercesora ante Jesús que María. Y los santos insisten en que los cristianos cultivemos una relación cercana con Ella para alcanzar la santidad.

Por eso, el rezo del santo Rosario se ha convertido en la oración mariana preferida por la Iglesia para honrar a María santísima y alcanzar, a través de Ella, los favores de Jesús.

El Ave María, que es el centro del Rosario, ensalza la misteriosa obra de Dios en la Virgen y se compone de dos partes. La primera está obtenida del evangelio de san Lucas y son las dos primeras frases de la oración:

1. El saludo del Ángel

La primera es el saludo del Ángel Gabriel: "El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: '¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo'" (Lc 1, 28).

2. La visita a Isabel

Y las palabras de santa Isabel, mismas que encontramos en el evangelio de san Lucas: "(Isabel) exclamó: '¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!'"(Lc 1, 42)

El sacerdote español Antonio Royo Marín escribe en su libro La Virgen María. Teología y espiritualidad marianas que la Iglesia añadió el nombre de María al principio y el de Jesús al final (pág. 442, n. 416).

3. La composición de la Iglesia

La tercera parte fue compuesta por la Iglesia. El padre Royo explica: "La segunda parte comenzó a aparecer en la Iglesia en el siglo XIV, pero su uso no se hizo universal hasta que san Pío V, al promulgar el Breviario Romano en 1568, mandó que se rezase al principio de cada hora del Oficio divino, inmediatamente después del Pater noster

Comienza también saludando a María con su título más excelso: Santa María, Madre de Dios, e inmediatamente se le pide que ruegue por nosotros en los momentos actuales y, sobre todo, en el trance tremendo de la muerte: ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte".

Por eso, es necesario rezarla correctamente, sin añadir ni cambiar palabras, por ejemplo: decir "El Señor está contigo", porque nuevamente el padre Royo comenta, citando a san Bernardo: "No dijo el ángel: el Señor está en ti, sino: el Señor es contigo [...] No solamente el Señor Hijo es contigo, al cual diste tu carne, sino también el Señor Espíritu Santo, de quien concibes, y el Señor Padre, que engendró al que tú concibes". (pág, 450, no. 423).

O la parte donde rezamos "ruega por nosotros, los pecadores", debes ser: "Ruega por nosotros, pecadores, es decir, los que parece tenemos el oficio de pecar contra todos los mandamientos y virtudes; si no gravemente, por lo menos venialmente, con deliberación muchas veces".

Y no agreguemos "Santa María, madre de Dios y madre nuestra" porque esa parte no está autorizada en ningún documento de la Iglesia.

Ahora que sabemos el origen de la oración, transcribimos el Ave María como debemos rezarla y que puede encontrarse en la página de noticias del Vaticano:

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

 03 - julio - 2025

viernes, 30 de enero de 2026

La revelación del himno Axion Estin por el arcángel Gabriel

Traducido del sitio 1000 razones para creer:

Según la tradición ortodoxa, un monje desconocido se alojó en el monasterio de Karyes, en el Monte Athos, y leyó el servicio del sábado por la noche con el discípulo de un anciano. Durante el himno "Más venerable que los querubines", cantado ante el icono de la Madre de Dios, el desconocido añadió: "Es verdaderamente digno bendecirte, oh Madre de Dios, siempre bendita y purísima Madre de Dios  ... ". Sorprendido al escuchar este verso por primera vez, el discípulo le pidió al desconocido que lo escribiera, y como no encontraron papel, el monje grabó el himno profundamente y sin esfuerzo con el dedo en una teja del techo. Antes de desaparecer, añadió: "Así es como lo cantamos donde yo vivo".

Los monjes lo reconocieron como el arcángel Gabriel y la historia se difundió por todas partes. Se informó al patriarca de Constantinopla, Nicolás Chrysobergès, y a los emperadores Basilio y Constantino Porfirogéneto. Poco después, estas magníficas palabras, que comienzan con Axion estin (que significa "Es digno..."), se incluyeron en todas partes en la liturgia ortodoxa. El icono ante el que tuvo lugar el milagro pasó a llamarse Axion estin y, junto con el Portaïtissa, es el más famoso de los iconos milagrosos del Monte Athos. Según la tradición, el milagro del Axion estin tuvo lugar en 982. La historia fue escrita en 1548 por el protos Seraphim, padre espiritual de San Dionisio del Monte Olimpo.

martes, 27 de enero de 2026

¿Por qué María es "la llena de gracia"?

 

Del sitio Aleteia:

Rezar con calma, devoción y conciencia lo que estamos diciendo nos ayudarán a entender con el alma la frase "llena de gracia" cuando recitamos el Ave María.

Recitamos tan apresuradamente la oración del Ave María que apenas nos detenemos a pensar en lo que decimos. Sin embargo, esta bellísima oración encierra el misterio inefable de la virginidad perpetua de María, su divina maternidad y la inconmensurable gracia que nos alcanza todo lo que pidamos por su intercesión.

05 - junio - 2025

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Cuatro formas en que la Inmaculada y Guadalupe van de la mano

Del sitio Aleteia:

 Al comenzar diciembre, los católicos se centran en María, ya sea en la advocación de Guadalupe o la Inmaculada Concepción.

Cada diciembre, los católicos se centran en María de dos maneras inesperadas en medio del tiempo penitencial de Adviento: su Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Guadalupe, la aparición de María en México en 1531.

Pero ambos van realmente de la mano.

1. Guadalupe ilustra a la Inmaculada Concepción

En primer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe es una imagen de lo que enseña la Inmaculada Concepción.

El dogma de la Inmaculada Concepción enseña que "desde el primer instante de su concepción, [María] fue preservada totalmente de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal durante toda su vida". Esto sucedió porque Dios le aplicó los "méritos de su Hijo" "antes de la fundación del mundo".

De hecho, el Nuevo Testamento describe una imagen muy clara de esto. En el Apocalipsis, Juan tiene una visión del cielo "antes de la fundación del mundo", y parece una descripción de Nuestra Señora de Guadalupe.

Juan escribe que "apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12, 1), y a punto de dar a luz.

Esto es lo que representa la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe: una mujer embarazada de pie sobre una luna oscurecida, vestida con los rayos del sol y envuelta en un manto de estrellas que le cubre la cabeza.

2. Una elaboración de la historia de Eva

En segundo lugar, la imagen es una elaboración de la historia de Eva.

En la Misa de la Inmaculada Concepción, la primera lectura del Génesis, que narra la historia de Eva, coincide estrechamente con la lectura del Evangelio, que narra la historia de María.

En el Génesis, Adán y Eva se esconden de Dios. En el Evangelio, el ángel dice a María "El Señor está contigo" y Ella acoge a Dios diciendo: "Hágase en mí según tu palabra".

En el Génesis, Eva culpa al ángel caído de su desobediencia al comer el fruto prohibido. En el Evangelio, la obediencia de María hace posible el fruto salvador de su vientre, Jesús.

En el Génesis, Dios pone a la serpiente "en enemistad" con la mujer y su descendencia. En el Evangelio, María acepta su papel de madre de aquel que vencerá a Satanás y "reinará… para siempre".

Todo esto puede parecer un cuento que solo sucede en la antigua Palestina y en el cielo, pero Nuestra Señora de Guadalupe muestra cómo sucede también en nuestro mundo.

Los símbolos de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe fueron vistos como un repudio del falso culto en el México primitivo, y la devoción a la imagen condujo a conversiones generalizadas.

En nuestros días, san Juan Pablo II prometió que, mediante la "poderosa intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, el Evangelio penetrará en el corazón de los hombres y mujeres de América e impregnará sus culturas, transformándolas desde dentro".

3. Asociada a todas las naciones

En tercer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe muestra que María se asocia con todas las naciones.

Juan Diego tuvo tres encuentros con la Santísima Virgen María. El 9 de diciembre, la vio de camino a Misa y ella lo envió al obispo para pedirle que construyera un santuario. El 11 de diciembre, él le informó que los obispos le pedían una señal, y ella le prometió una si volvía al día siguiente.

El 12 de diciembre, Juan Diego evitó la colina porque necesitaba cuidar de su tío enfermo, pero María se le apareció de todos modos, curó a su tío y le dirigió a la cima de una colina donde encontró rosas extranjeras floreciendo fuera de temporada.

Las recogió en su manto, o tilma, y cuando se las llevó al obispo, éste le reveló no solo las flores, sino la imagen milagrosa de su manto.

En estos encuentros, María habló en lengua azteca y se llamó a sí misma madre de los habitantes de estas tierras y de todos los que van a ella.

Ella nos dice lo mismo, pues es la nueva "Madre de todos los vivientes" que nos fue confiada por Jesús en la cruz.

4. Interacción con cada persona

En cuarto lugar, las interacciones de Nuestra Señora de Guadalupe con Juan Diego revelan las interacciones de la Inmaculada María con cada persona.

Cada acción que Nuestra Señora de Guadalupe realiza con Juan Diego, también la realiza con nosotros.

En primer lugar, define quién es Ella, la Inmaculada Concepción, el modelo de humanidad liberada del pecado, diciendo: "Yo soy la perfecta y siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive".

En segundo lugar, define quién es Juan Diego. "tú que eres mi mensajero… en ti absolutamente se deposita la confianza" y le dio las flores que le ayudaron a cumplir su cometido. También nos envía a nosotros con su antigua instrucción de "Hagan todo lo que [Jesús] les diga", y nos da las gracias para realizar el trabajo.

En tercer lugar, consuela a Juan Diego cuando está preocupado y le asegura que se preocupa por él personalmente.

"¿No estoy yo aquí, yo que soy tu madre?", pregunta y hace una promesa muy maternal: "Y mucho de allí merecerás con que yo te retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío".

Esas son las palabras que Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción nos dirige a cada uno de nosotros.

10- diciembre - 2024

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Como vivir el adviento de la mano de María

 

Del sitio Aleteia:

María fue la primera en vivir el Adviento. Aquí te compartimos cómo fue la espera de María y cómo vivir este tiempo litúrgico de su mano.

El Adviento es el tiempo en que centramos nuestra atención en el misterio de la Encarnación. En el Evangelio de san Lucas, el Señor anuncia el año de gracia, haciendo que, “todos los hombres dirigían su mirada en Él, en medio de la oscuridad, apareció la luz. La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, en Ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no pudieron apagarla". 

La encarnación es, sin duda, la revelación de Dios hecho hombre en el seno de María Santísima por obra del Espíritu Santo. Siendo Dios el Todopoderoso, decide humildemente volverse hombre, por lo que viene al mundo a través de aquella dulce doncella llamada María. Es de ella que Cristo viene al mundo, por esta razón es que centramos nuestra mirada en la Encarnación del Verbo y en María, su Madre. 

No podemos vivir plenamente el Adviento sin dirigir la mirada a Jesús y a la primera que vivió el Adviento. Ella es el corazón que ha sido preparado por Dios para esperar, para abrir el camino al Salvador. A continuación te presentamos las maneras en las que puedes vivir el Adviento con María, teniéndola presente en tu corazón.

1. Vive con fe y esperanza

Podemos destacar varios momentos que demuestran que María tuvo siempre la fe puesta en Dios. Comenzando en el momento en el que el arcángel Gabriel le anuncia que va a concebir a un hijo por obra del Espíritu Santo. 

También tuvo fe al momento de decirle a José que esperaba al Salvador; y de la misma manera, cuando huyeron de Belén a Egipto y cuando estaban buscando un lugar para que Jesús naciera; a pesar de que nadie les daba posada, María se confió a la protección de su esposo, José, y a Dios padre.

2. Hacer un "Calendario de Adviento" con María

Una forma creativa de vivir el Adviento con María es hacer un calendario de Adviento espiritual, en el cual cada día se refleje un aspecto de la vida de María o una actitud que ella nos invita a vivir. Puedes incluir oraciones, versículos bíblicos o pequeños actos de servicio que te acerquen más a la Madre de Dios y te preparen para la llegada de su Hijo.

3. Vivir el Adviento con actitudes de servicio

María, en su visita a Isabel, nos da ejemplo de generosidad y servicio. En este tiempo de preparación para la Navidad, trata de imitar esa actitud de servicio hacia los demás. Ya sea a través de la caridad, la ayuda a quienes más lo necesitan, o simplemente con gestos de cariño y cercanía. Este es un momento propicio para salir de ti mismo y dar sin esperar nada a cambio, como lo hizo María.

06/12/24

domingo, 30 de noviembre de 2025

El sí de María es una adhesión libre

 

Traducido del sitio Jardiner de Dieu:

Adviento significa confiar y esperar como y con María. El año litúrgico comienza con el fervor del Adviento, esta espera gozosa de Alguien, el que viene, el Dios Emmanuel con nosotros, un Dios que entra en la historia de la humanidad para recorrer todas sus etapas y compartir las angustias, alegrías, penas, esperanzas e inquietudes de los hombres y mujeres de toda la historia y de toda la humanidad. ¡Y eso es lo nuevo del cristianismo! Un Dios que ama tanto a la humanidad que se hace parte de ella, como todo ser humano.

Sí, el tiempo de Adviento nos hace esperar una infancia divina y gozosa, la alegría del Señor que se hace carne, que abraza la aventura humana a través de la experiencia de la vida cotidiana, con la sencillez y la inocencia de la infancia. Se hace uno de nosotros para darnos la vida divina.

Sin embargo, esta hermosa experiencia de salvación, que entra en una "fase nueva y decisiva" (el plan de Dios existía desde la eternidad) con la Encarnación, no habría podido realizarse para nuestra humanidad sin el "" generoso y gratuito de Aquella que se puso a disposición de Yahvé para ser la Madre de nuestro Señor. El Adviento es un tiempo en el que se nos invita a contemplar a María, una joven de Nazaret, una de tantas, una criatura sencilla en circunstancias humildes, carente de cultura y de familia muy modesta. Ella habría podido orientar su libertad hacia otra parte, diciendo legítimamente no a las misteriosas propuestas del ángel Gabriel, el Mensajero de Dios. Y ciertamente Dios habría respetado esa libertad, porque nuestro Dios nos quiere y nos ha creado totalmente libres, hasta el punto de que podemos incluso decirle que no y cerrarle la puerta de nuestro corazón. María podría haber dicho libremente que no a la Palabra de Dios, persiguiendo sus planes y objetivos de jovencita, con vistas a su matrimonio con José. Sin embargo, María respondió: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1, 38).

La respuesta de María es una aceptación libre de la voluntad de Dios, del plan de amor de Dios. No se trata de un sí conveniente para librarse de ese ángel perturbador, como a veces decimos sí en nuestra vida para librarnos de alguien que nos molesta, sin adhesión libre por nuestra parte. Además, la respuesta de María no está motivada por el miedo o la aprensión a un posible castigo. No hay amenaza, sino un ángel que explica y quiere tranquilizar, con una pedagogía que lleva a la comprensión. Es la manera que tiene Dios de enseñar.

El "sí" de María es realmente un acuerdo, una aceptación libre, consciente e incondicional de un proyecto que viene del Dios Creador Todopoderoso del que le hablaron sus padres Ana y Joaquín, un Dios que no usa su fuerza ni muestra su poder para imponerse, sino un Dios que quiere llevar a la humanidad sencillamente a la salvación humillándose y abajándose, y usando nuestras libertades en la vida cotidiana.

María era consciente de que, con su sí, iba a participar en este proyecto de Amor querido por Dios desde la eternidad. Comprendió que también Ella había sido pensada por el Señor como parte de este plan, que había sido concebida y predispuesta para que este plan pudiera realizarse en la historia. Este es el sentido mismo de la fiesta de la Inmaculada Concepción que celebramos en el corazón del Adviento. Sí, María reconoce que ha sido privilegiada entre todas las mujeres, que ha encontrado el favor de Dios. Y fueron todos estos elementos los que la decidieron a abrazar el plan de Dios.

Sin embargo, María también era consciente de que su maternidad tendría consecuencias difíciles de aceptar en la sociedad y la cultura de su tiempo: era señalada, objeto de habladurías en las calles de Nazaret, y se arriesgaba a la pena de muerte por lapidación, como todas las muchachas de su época que se quedaban embarazadas antes o después del matrimonio. Ella aceptó afrontar este peligro, pero tenía plena confianza en el Señor, que nunca nos abandona cuando nos confía una misión.

En este tiempo de Adviento, María es el icono que se nos ha dado para acompañarnos en la espera de la fiesta de Navidad. Ella es el icono de la Esperanza, del Amor y de la Fe. Contemplémosla también nosotros, para que nos obtenga estas virtudes teologales, es decir, venidas de Dios, para que dejemos nacer al Señor en nosotros cada día, libre y confiadamente.

Párroco
Sector parroquial de St-Loup Cammas
4 - Diciembre - 2012


domingo, 9 de noviembre de 2025

Muchos pueblos pero una única Madre hermosa


Traducido del sitio Angelus News

El 7 de septiembre, el arzobispo Gómez celebró la misa anual "Una madre, muchos pueblos" en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. Lo siguiente es una adaptación de su homilía:

"Hoy nos regocijamos como familia de Dios, la Iglesia. Somos muchos pueblos y tenemos una Madre, que es la Madre de Dios, la Madre de Jesús y la Madre de todos los que creemos en su santo nombre.

Hoy también recordamos la fundación de esta gran ciudad de Los Ángeles en nombre de nuestra madre, como la Ciudad de Nuestra Señora de los Ángeles.

Por eso, alabamos hoy al Señor por sus muchas bendiciones y le damos gracias por el testimonio de San Junípero Serra y los misioneros franciscanos que trajeron a Jesucristo y su Evangelio a este Nuevo Mundo.

Fue un grupo valiente y devoto de colonos, misioneros y nativos el que partió de la Misión de San Gabriel hacia lo que hoy es la primera iglesia de La Placita para fundar esta ciudad hace 234 años, esta misma semana, el 4 de septiembre de 1781.

Las primeras familias de Los Ángeles, como sabemos, incluían nativos americanos, africanos, europeos y asiáticos de las islas del Pacífico.

La hermosa diversidad de esas familias fundadoras se refleja en sus familias reunidas aquí hoy.

La familia de Dios en Los Ángeles es un encuentro de culturas y pueblos, que cumple la promesa de la Iglesia primitiva en Jerusalén, la Iglesia de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre hombres y mujeres reunidos de todas las naciones bajo el cielo.

Eso es lo que significa la palabra 'católico': universal, internacional, una familia formada por todas las razas, lenguas, tribus y pueblos hasta los confines de la tierra. Este es el sueño de Dios para su pueblo. Nosotros somos el sueño de Dios para la humanidad.

Hoy, en Los Ángeles y en todo este gran país, necesitamos renovar nuestro compromiso con este hermoso sueño de Dios, necesitamos defender y celebrar esta increíble diversidad de pueblos que llaman a esta tierra su hogar.

Cada uno de nosotros es hermano o hermana de todos los demás. Somos una familia, estamos todos juntos en esto. Somos muchos pueblos y tenemos una sola madre.

Nuestra madre es la Reina del Cielo, nuestro padre es Dios Todopoderoso, el Creador del cielo y de la tierra. Nuestro hermano y salvador es Jesucristo, que gobierna las naciones desde la salida del sol hasta su puesta, ahora y para siempre.

Cuando el ángel le dice hoy a María en el Evangelio: 'No temas', también nos lo dice a ti y a mí.

Vivimos en tiempos turbulentos e inciertos. Pero nada debe asustarnos ni perturbaros porque somos hijos de María. ¡Somos hijos e hijas del Dios altísimo!

¡Jesús sufrió, murió y resucitó de entre los muertos por cada uno de nosotros! Así de valiosos sois para él. ¡Nunca debemos olvidar eso!

Esto es lo que somos, esta es nuestra verdadera identidad. No importa de dónde vengamos, ¡somos hijos de Dios! Jesús nos ama, y su Madre nos ama, con un amor que va más allá de lo que podamos imaginar. 

Nuestra Madre María le dijo al ángel: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra'.

Estas son palabras de fe, palabras de misión; son una promesa a Dios.

María no sabía exactamente lo que significaría su promesa. Lo único que sabía era que quería hacer la voluntad de Dios, quería seguir su plan para su vida, no el suyo propio. No se haga mi voluntad, sino la tuya.

María es nuestra madre celestial y, al igual que nuestras madres terrenales, debemos dejar que sea nuestra maestra.

Nuestra madre nos muestra el camino a seguir, la forma de vivir. María siempre nos lleva a su Hijo, a su palabra, a su plan para nuestras vidas: 'Hágase en mí según tu palabra'.

Jesús es el único camino para nosotros, la única forma de vivir.

Al igual que María, ninguno de nosotros sabe lo que Dios nos pedirá. Pero sí sabemos que si caminamos con Jesús, no tenemos nada que temer. Nada nos será imposible, porque podemos hacer todas las cosas con la fuerza que Él nos da.

¡Pidamos, pues, a nuestra madre que nos mantenga siempre cerca de Jesús!

¡Y pidámosle que nos comprometa más profundamente a amar a nuestros hermanos y hermanas y a llevar a todos los pueblos de la tierra a conocerlo y amarlo!

New World of Faith
Septiembre16, 2024


martes, 4 de noviembre de 2025

¿Alérgico al Rosario?. Hazte el propósito de rezarlo


 Del sitio Aleteia:

"Recen el rosario todos los días", dijo la Santísima Virgen en Fátima, y aunque su carácter repetitivo desanima a algunos, contiene gracias excepcionales.

En la era de la inmediatez, rezar el rosario requiere cierto esfuerzo y disponibilidad de tiempo y corazón. Su forma repetitiva puede ocultar su belleza y su poder. He aquí algunas excelentes razones para rezar el rosario, "la oración más agradable a Dios" según santa Teresa del Niño Jesús.

La oración no teme la repetición

"Insistir en las mismas preguntas es signo de intensidad y de múltiples matices en los sentimientos, en los impulsos interiores, en los vínculos afectivos", decía san Juan Pablo II a propósito del rosario. Esta repetición de oraciones, aunque pueda parecer mecánica o impersonal, permite en realidad un encuentro muy directo y poderoso con Dios.

Las palabras del rosario sacan su fuerza de la intención que les damos. El ser humano necesita ritmo en su vida: la respiración humana, el ciclo de los días y las noches, las comidas que puntúan un día… Este es el principio que subyace a esta forma de oración tan estructurada. La repetición genera lealtad y seguridad.

La oración permite que el Espíritu Santo actúe en nosotros

Las palabras del Padrenuestro y del Avemaría fueron pronunciadas por Cristo mismo y por el ángel Gabriel. De este modo, adquieren un poder especial y permiten rezar con fuerza, incluso cuando al simple creyente le fallan las palabras adecuadas.

Rezar es, ante todo, dejar que el Espíritu Santo actúe en nosotros. Rezar el rosario significa abandonarse al Padre, confiarse a Él y dejar que nos traspase con la fuerza de su amor.

Dios de nuestro lado

El rosario es una oración basada en un objeto. Llevar el rosario consigo, o en el bolsillo, significa llevar a Cristo en el corazón y tenerlo presente en el centro de la jornada.

El rosario tiene una sencillez de forma que permite rezarlo en cualquier circunstancia: en el coche, en la cama o incluso mientras se realizan las tareas cotidianas.

Es una cercanía que puede llegar a ser indispensable en una vida cotidiana ajetreada, estresante o incluso difícil. Por eso resulta un desafío espiritual para convertirlo en tu propósito para esta cuaresma, inténtalo con alegría.

25 - marzo - 2025

sábado, 18 de octubre de 2025

¿Es el Rosario Bíblico?

 

Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio:

¿Te aburres o te distraes mientras rezas el rosario? ¿Tus amigos intentan convencerte de que estás rezando oraciones sin sentido? En este episodio del podcast, Patrick Madrid explica cómo el rosario es básicamente un estudio bíblico con cuentas. 🎯

📿 El rosario no es solo una repetición de oraciones: ¡es una meditación sobre toda la vida de Cristo, directamente de los Evangelios!

¿Los misterios gozosos? (Anunciación, Visitación, Natividad) → Lucas 1-2, Mateo 1

¿Los misterios dolorosos? (Agonía en el huerto, Crucifixión) → Mateo 26, Juan 19

¿Los misterios gloriosos? (Resurrección, Ascensión) → Hechos 2, Apocalipsis 12

¡Incluso los misterios luminosos (Bautismo de Jesús, Bodas de Caná) provienen directamente de las Escrituras! 📖

🌿 ¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene el Ave María? Es palabra por palabra del Evangelio de Lucas:

"Dios te salve, llena de gracia" (Lucas 1:28): el saludo del ángel Gabriel.

"Bendita tú entre las mujeres..." (Lucas 1:42): las palabras de Isabel cuando María la visita.

¿Y la segunda parte? Un reflejo del papel intercesor de María y de la realidad de que, sí, todos necesitamos oraciones ahora y en la hora de nuestra muerte.

Algunas personas dicen que el rosario es una repetición vana, pero Patrick responde con una sólida verdad bíblica:

Jesús rezó la misma oración tres veces en Getsemaní. (Mateo 26)

¿Los salmos? Están llenos de repeticiones. (¿Alguna vez has leído el salmo 136? "Su misericordia perdura para siempre", ¡una y otra vez!)

La repetición no es el problema: lo es la repetición vacía. El rosario es una oración centrada e intencionada que te ayuda a mantenerte enfocado en Jesús.

🌟 ¿Por qué acudir a María?

Dios la eligió desde la eternidad para ser la Madre de Jesús.

Fue creada sin pecado (Inmaculada Concepción: consulta Génesis 3:15 y Lucas 1).

Cuando le pedimos a María que rece por nosotros, se lo estamos pidiendo a la persona que estuvo más cerca de Jesús en la tierra y que ahora está coronada en el cielo (Apocalipsis 12).

Patrick explica que si estás luchando contra el pecado o te sientes alejado de Dios, ¡el rosario puede ayudarte a superar esta tentación!

Es un arma defensiva para proteger tu alma, no un ritual anticuado. Piensa en ello como si te pusieras la armadura de Dios (Efesios 6). 🛡️

📢 En conclusión, el rosario proviene directamente de las Escrituras. Es una oración poderosa que te mantiene enfocado en Jesús mientras dejas que su Madre interceda por ti. Así que la próxima vez que tomes esas cuentas, recuerda: estás rezando literalmente la Biblia. 📖

14 - enero - 2025 

domingo, 5 de octubre de 2025

Una popular oración del Rosario fue creada para la misa

 

Del sitio Aleteia:

En octubre se celebra la memoria de Nuestra Señora del Rosario, y la oración que muchos recitan al final del Rosario se remonta a las oraciones de esta Misa

El Rosario es una de las oraciones devocionales más populares de la Iglesia Católica y, cuando se aprende a rezar el Rosario, a muchos se les enseña una variedad de oraciones adicionales. Por ejemplo, al final, la siguiente oración es el Dios te salve, Reina y Madre. Muchos rezarán esta oración mientras sostienen la medalla que une la prolongación del crucifijo al lazo del rosario.

Además del Dios te salve, Reina y Madre, muchos católicos rezarán una "oración final".

Antes del Concilio Vaticano II, la oración de apertura de la fiesta del Santísimo Rosario, tradicionalmente llamada oración "colecta", era la siguiente oración traducida al español:

"Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha comprado los premios de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la santísima Virgen María, imitemos lo que contienen y obtengamos lo que prometen. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén".

Si esas palabras le suenan familiares, es porque esa oración se suele dar como "oración final" del Rosario en muchos folletos y panfletos que describen cómo rezar el Rosario.

La oración resume perfectamente un tema central del Rosario, en el que esperamos que, "meditando estos misterios", podamos "imitar lo que contienen".

Después del Concilio Vaticano II, la fiesta se trasladó al 7 de octubre y se le dio una nueva oración inicial, que también puede sonar familiar.

"Derrama, te suplicamos, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que nosotros, a quienes la Encarnación de Cristo, tu Hijo, fue dada a conocer por el mensaje de un Ángel, podamos, por intercesión de la Santísima Virgen María, por su Pasión y Cruz, ser llevados a la gloria de su Resurrección. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén"

Para aquellos que están familiarizados con la devoción del Ángelus, la oración anterior sirve como oración final de esa devoción.

Es fascinante la frecuencia con que la devoción popular y la Misa se unen y se benefician mutuamente.

lunes, 29 de septiembre de 2025

El poderoso Rosario de San Miguel Arcángel

 Del sitio Aleteia:

Para tu protección y la de tu familia

¿Has oído hablar de las promesas de san Miguel a quien reza diariamente su rosario? En una aparición suya a la sierva de Dios Antônia d’Astonoac en Portugal, el arcángel declaró que deseaba que se hicieran nueve saludos correspondientes a los nueve coros de ángeles, que consistirían en el rezo de un Padrenuestro y tres Avemarías en honor de cada uno de esos coros.

En retribución a quien le rindiera este culto, prometió a un cortejo de nueve ángeles durante todo el transcurso de la vida siempre que se aproximara a la mesa eucarística, y después de la muerte la liberación del purgatorio para esa persona y sus familiares.

La devoción cruzó fronteras, fue aprobada por muchos obispos y hasta por el santo papa Pío IX, que la enriqueció de indulgencias el 8 de agosto de 1851.

Este rosario será para ti un arma poderosa, porque desde el momento en que lo pronuncias podrás estar seguro de la presencia celestial a tu lado y para aquella persona por la que rezas.

Así se reza el rosario de san Miguel:

Cómo se reza

Sobre el crucifijo se dice:
V. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre

Después, dejando para el final las cuatro cuentas que siguen a la medalla, se toma la primera cuenta grande del rosario y se reza el primer saludo.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas para recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la caridad perfecta. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la perfección cristiana. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro de las virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los principados, que Dios Nuestro Señor llene nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de perseverancia final de la fe y en las buenas obras y así nos lleve a la gloria del paraíso. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la gloria eterna. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles: san Miguel arcángel, san Gabriel, san Rafael y el ángel de la guarda.

El Rosario de san Miguel se termina con las siguientes oraciones:

Oh glorioso Príncipe, san Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.

V. Rogad por nosotros, oh glorioso san Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oración

Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso arcángel san Miguel como príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiadnos por medio de este mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de vuestra excelsa y divina majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.