Mostrando las entradas con la etiqueta Hermanas Clarisas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hermanas Clarisas. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2026

Reflexiones de la Madre Angélica sobre la Asunción de Nuestra Señora


 Traducido y adaptado del sitio EWTN News:

 Hoy, 15 de agosto, es la fiesta de la Asunción, una solemnidad que conmemora el final de la vida terrenal de la Virgen María y la asunción de su cuerpo y alma al cielo. Este día también marca el aniversario de la Eternal Word Television Network (EWTN).

En este mismo día de 1981, la fundadora de EWTN, la Madre María Angélica de la Anunciación, comenzó su programa de televisión desde un estudio ubicado en un garaje en Alabama. Esa transmisión marcó el inicio de lo que hoy es la red de medios católicos más grande del mundo. (Nota: CNA es un servicio de EWTN News, una filial de EWTN.)

Mientras los católicos celebran la Asunción y la EWTN conmemora 44 años de difundir la Palabra Eterna, recordamos lo que la Madre Angélica dijo sobre la madre de Jesús y su asunción al cielo: "Esta es la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, y mucha gente no lo entiende", dijo la Madre Angélica, una clarisa de la Adoración Perpetua, durante una transmisión de EWTN el 15 de agosto de 2000. "Lo confunden todo con la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora. Y es diferente".

La Asunción es una festividad relativamente nueva en la Iglesia, pero tiene sus raíces en los primeros siglos de la fe cristiana. La Madre Angélica explicó a su audiencia que "cuando todos los apóstoles se enteraron de que Nuestra Señora había fallecido, todos fueron al lugar donde ella se encontraba, excepto Tomás".

"San Tomás, según la tradición, siempre llegaba tarde, siempre llegaba tarde", bromeó la Madre Angélica. "Todos tenemos a alguien así en nuestra familia. Siempre llegan tarde".

"Así que cuando él llegó, abrieron la [tumba] y ella ya no estaba… Y desde los inicios del cristianismo, siempre se creyó que fue asumida al cielo. Simplemente tiene sentido".

Tiene sentido, dijo la Madre Angélica, "porque Ella era tan pura y tan santa. No había razón para que se descompusiera como nos va a pasar a nosotros".

"Nuestra Señora nunca pudo cometer ni siquiera un pequeño pecado. Entonces, ¿qué hace Ella? Se beneficia de todas las gracias; nosotros nos beneficiaremos de la sangre de Jesús —de la redención", dijo. "Tú dices: `Bueno, ¿por qué debería Ella ser tan diferente?'. Bueno, porque fue creada por Dios y, antes de que comenzara el tiempo, Él ya la tenía en su mente para que fuera la madre de su Hijo —el Verbo Eterno".

"Ni siquiera puedes pensar por medio segundo que la madre de Dios pudiera estar en manos de Satanás. Eso profanaría el templo", dijo, y agregó: "Quiero decir, eso es de sentido común. No necesitas nada más para darte cuenta de que el templo de Dios tenía que ser absolutamente perfecto por su bien".

Aunque María nació perfecta, dijo la Madre Angélica, "todos nacimos con el pecado original, y sufrimos las consecuencias de ese pecado, incluso después del bautismo". Experimentamos "celos, enojo y hipersensibilidad. Nacemos con muchas cosas que no se parecen a Jesús. Por eso tenemos que superar estas cosas".

Pero, con el tiempo, "la Asunción de Nuestra Señora es algo que todos vamos a tener", porque "todos vamos a resucitar… llegará el día, al final del mundo, en que Dios soplará y dirá: 'Levántate'".

"Nuestra Señora tenía que ser extraordinaria, porque siempre le dijo que sí a Dios. Ese es el secreto de la santidad", dijo la Madre Angélica. "Oh, no tienes que ser inteligente, no tienes que ser un genio, no tienes que construir edificios, no tienes que hacer nada de eso. Tienes que hacer la voluntad de Dios con amor y sacrificio".

En última instancia, "todo se reduce al amor", dijo. "Y solo haces la voluntad de Dios porque amas. Nuestra Señora siempre amó a Dios y siempre hizo su voluntad en perfecta unión".

En la solemnidad de la Asunción de María, "debemos agradecerle a Dios que haya creado a una mujer así", dijo la Madre Angélica. "Tenía que haber alguien como Ella. Y solo de Ella, solo de esta mujer santa y perfecta, pudo venir el Verbo Eterno".

 DC Bureau
15 - Agosto - 2025

viernes, 27 de marzo de 2026

La ternura de una monja que reza a la Virgen María ha conmovido el corazón de muchos

 


Traducido del sitio Church Pop:

¡Querida madre, haz que podamos amarte con el mismo afecto y ternura!

Una anciana monja de las Hermanas Pobres de Santa Clara recitó una tierna oración a la Virgen que conmovió profundamente los corazones de muchos en las redes sociales.

El conmovedor momento tuvo lugar en el Monasterio de Santa Ana, en Toledo, donde la religiosa, con voz dulce y besando la estatua de María, dirigió una súplica llena de fe y total confianza a la Madre de Dios.

El video fue compartido en Instagram por la hermana Ana Salguero Guerrero.

Esta es la oración que la hermana dirigió con ternura a la Virgen:

Querida mamá, haz que te ame, haz que te ame, haz que te imite, haz que sea santa como tú eres santa, hermosa Virgen, santifica a todas mis hermanas de esta santa casa. Gracias por haber venido, gracias a quien te trajo, acompáñanos para siempre, todos los días de nuestra vida. Ábrenos las puertas de la eternidad cuando nuestra vida haya terminado. Mamá, ¿qué harás por nosotros? No nos dejes nunca, no nos dejes. Haz que podamos amarte, seguirte y dar gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén. Perdóname, mamá.

El video generó una ola de ternura en las redes sociales, superando las 139 mil "vistas" y alcanzando más de 28 mil "me gusta". Los comentarios no se hicieron esperar y muchos usuarios expresaron su emoción al ver tanta devoción en una oración tan sencilla como profunda.

  •     "¡Se me encoge el corazón!!! La Virgen seguro que la escucha 🙏🏼😘"

  •     "Qué sentimiento tan puro, tan humilde ❤️"

  •     "Gracias, María, porque gracias a ti podemos contemplar con qué ternura y admiración te habla esta monja anciana; conmueve y ablanda cualquier corazón. (...) 🥰"

Querida madre, ¡haz que también nosotros podamos amarte con el mismo afecto!

sábado, 29 de noviembre de 2025

La devoción de las mil Ave Marías

 Del sitio Fundación Cari Filii:

 En diversos países de Europa está bastante difundida la tradición de rezar mil avemarías en los días previos a Navidad, como devoción de Adviento.

Se suele empezar el 29 de noviembre, haciendo 40 avemarías cada día, y así en 25 días se llega a las mil el 23 de diciembre, pero siempre es posible organizarlas de otras maneras. Es una forma de prepararse para la Navidad y el misterio de la Encarnación. También sirve de forma parecida a una novena, para pedir al Niño Dios una gracia especial por su cumpleaños.

Esta devoción nació a raíz de una aparición de la Virgen María y el Niño a Santa Catalina de Bolonia en 1445, la noche del 25 de diciembre. La religiosa clarisa, de 32 años entonces, oraba reflexionando sobre el misterio de la Navidad cuando vio a la Virgen con el Niño, y de hecho asegura que la Virgen le permitió sostener al Niño Jesús en sus brazos durante "la quinta parte de una hora". El Niño Jesús le dio un beso en la frente y le dejó una marca.

En memoria de esa aparición, las religiosas de ese monasterio, el de Corpus Domini en Ferrara, cada año hasta el día de hoy en la noche santa repiten 1.000 Avemarías. Y esa devoción se fue difundiendo. Por ejemplo, se sabe que la practicaba Santa Faustina Kowalska. En los monasterios se concentran las mil avemarías en un solo día o noche, pero entre los laicos lo común es repartir la recitación en los días previos.

Catalina Vigri, conocida como santa Catalina de Bolonia (1413-1463) nació en esa ciudad italiana. Recibió una buena educación entre la nobleza, pero las diversiones mundanas no le atraían. Primero se unió a una comunidad de damas devotas, terciarias de inspiración agustiniana, que después pasaron a ser un monasterio de clarisas, el de Corpus Domini, en Ferrara (donde están las tumbas de nobles de la casa de Este, incluyendo a la famosa Lucrecia Borgia).

Catalina pronunció sus votos en 1432 con 19 años, y moriría a los 40 años. En otra de sus visiones vio a San Francisco de Asís, quien le mostró sus estigmas.

Poco antes de morir dejó a sus hermanas un tratado de vida espiritual que se haría clásico en la vida religiosa, titulado Las siete armas espirituales, que compara la vida del religioso con la guerra y las batallas: "Al principio y al final de esta batalla se ha de pasar por el mar tempestuoso, es decir, por muchas y angustiantes tentaciones y acérrimas batallas". Y para ayudarnos a vencer en esta lucha, añade: "Os presentaré inicialmente algunas armas para que podáis combatir con eficacia la astucia de nuestros enemigos. Pero es necesario que quienquiera que desee librar esta batalla no deponga las armas, ya que los enemigos no duermen nunca".

Fue canonizada en 1712 por el Papa Clemente XI y su fiesta fijada el 9 de marzo. Muchos visitan sus restos incorruptos (aunque muy oscurecidos, momificados).

Es habitual intercalar las 1000 Avemarías con unas meditaciones. Proponemos estas (el texto considera que se rezan 4 decenas al día, pero pueden ser muchas más si es necesario para llegar a las mil).

Texto y meditaciones de las 1000 Avemarías

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

A imitación de Santa Catalina de Bolonia, alabaremos a la gran Madre de Dios por su sagrado nacimiento, con estos cuarenta saludos angélicos para obtener de ella protección en la vida y asistencia en la muerte, para que desde esta tierra de peregrinaje lleguemos a los lugares eternos de Paraíso.

Primera decena: En primer lugar, rezando diez Avemarías y otras tantas bendiciones, consideraremos el misterio inefable de la Encarnación del Verbo, y la gran dignidad de la Virgen en haber sido elegida Madre del Altísimo.

Ave María…

Segunda decena: En segundo lugar, con el rezo de diez Avemarías y otras tantas bendiciones, meditaremos en la humildad del rey de los cielos, que eligió un humilde hogar para su Navidad, y en la alegría que tuvo María al ver nacer de ella en el pesebre al único hijo del Padre.

Ave María…

Tercera decena: En tercer lugar, con el rezo de diez Avemarías y otras tantas bendiciones, recordaremos atentamente la perfecta diligencia de la Virgen María, cuando cumplió los oficios de Marta y Magdalena al contemplar a su hijo el Redentor y asistirlo como a un tierno niño.

Ave María…

Cuarta decena: En cuarto lugar, rezando diez Avemarías, y otras tantas bendiciones, consideraremos la gran reverencia con que María, más en el corazón que en el pecho, la abrazó, estrechó, besó y adoró a Ella y a nuestro Dios, hecho hombre por nuestro amor.

Ave María…

Último rezo, 23 de diciembre

Alabado sea Dios por siempre, porque a imitación de nuestro Santo, hemos cumplido este devoto ejercicio: y roguemos a la Reina de los Ángeles que, como fruto particular, Ella, la Madre de Jesús y Madre nuestra, se digne obtener para nosotros, en vida, un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, y la salvación eterna del alma, en nuestra muerte. Oh Dios, concédenos a tus fieles ser sostenidos por la intercesión de Santa Catalina, por cuyas virtudes somos atraídos a tus misterios. Por Cristo nuestro Señor.

Se rezan las últimas decenas de Avemarías.

martes, 26 de noviembre de 2024

Este bebé es un regalo del Cielo

Del sitio Diocèse de Frejus - Toulon:

Notre-Dame de Grâces es un renombrado lugar mariano en el que se depositan cada año miles de intenciones de oración y al que acuden cientos de miles de personas en peregrinación. ¿Qué ocurre con estas personas que han depositado sus cargas en manos de la Santísima Virgen? Algunos de ellos han aceptado responder a nuestras preguntas y compartir con nosotros sus experiencias.

Anne-Sophie es médico generalista y su marido vendedor de exportación. Juntos tienen un hijo de 4 años. La vida parece dulce. Pero desde hace dos años y medio, esta encantadora pareja intenta en vano tener un segundo hijo, y el dolor de la espera se ha agudizado aún más por un aborto espontáneo.

Para optimizar sus posibilidades, Anne-Sophie se somete a un tratamiento de naprotecnología, un método natural de fertilidad. También bebe regularmente agua de Lourdes, traída por sus padres, y confía mucho en los santos y en Dios.

Natural de Besançon, hace retiros con las Clarisas en Poligny y novenas a Santa Colette, Santa Oportuna y Santa Ana, a las que suele rezar cuando quiere tener un hijo.

"Siempre he estado muy unida a la Virgen María, y le rezo mucho. Pero no tengo ningún lugar mariano cerca", nos cuenta Anne-Sophie. Así que la pareja decidió ir al santuario de Notre-Dame de Grâces, en Cotignac.

En agosto de 2020, Anne-Sophie y su marido fueron al santuario de Cotignac, donde pasaron dos días. Pusieron sus intenciones a los pies de una estatua de San José, por su deseo de tener un hijo, pero también por el de otras parejas y amigos. Rezaron en el oratorio del santuario y asistieron a las Laudes de los hermanos. Fue un fin de semana de meditación que querían repetir cuanto antes, sobre todo porque no habían tenido ocasión de peregrinar a la fuente del Besillón.

Pero la Santísima Virgen y San José no se detuvieron en este detalle. El 28 de octubre, Ana Sofía envió dos nuevas intenciones de oración al santuario de Notre-Dame de Grâces, para que se rezaran ese mismo día en misa y durante el rosario.

Quince días más tarde, durante una novena a Santa Oportuna, Anne-Sophie se dio cuenta de que estaba embarazada. La felicidad no acaba ahí, porque cuando los santos actúan, te colman de gracias. Y qué maravillosa sorpresa fue descubrir, durante la ecografía, que la supuesta fecha de la concepción era el 27 de octubre, ¡el día anterior a la intención de oración en Cotignac! Los amigos por los que la pareja había rezado tampoco se quedaron atrás: 3 de ellos, al igual que Anne-Sophie, también esperan acontecimientos felices, todos previstos para este verano.

"Este bebé es un regalo del cielo, un tesoro que se nos ha confiado", dice Anne-Sophie. De baja laboral desde el 19 de marzo, día de San José, sigue rezando por las parejas que esperan un hijo y ahora dedica su tiempo a su embarazo y a este bebé de Cotignac, que nacerá a finales de julio.

Virginie Marrocq