jueves, 15 de enero de 2026

¿Es posible ser un cristiano devoto y estar lejos de Dios?

 

Del sitio Aleteia:

Una gran tentación del cristiano es pensar que rezar el rosario e ir a Misa diariamente es todo lo que se necesita para estar verdaderamente cerca de Dios.

Puede ser tentador pensar que uno es cristiano muy piadoso y devoto; podemos rezar el rosario todos los días, o ir a Misa diariamente... quizá incluso vayamos a confesarnos cada semana, creyendo que es lo que se supone que deben hacer los cristianos "devotos". Sin embargo, es posible realizar todas las actividades anteriores y estar lejos de Dios.

San Francisco de Sales escribió un libro entero sobre este tema en su Introducción a la vida devota. En él, explica que ser "devoto" no significa hacer muchas cosas: "Un hombre da gran valor al ayuno, y cree llevar una vida muy devota, mientras ayune rigurosamente, aunque mientras tanto su corazón esté lleno de amargura; y aunque no se humedezca los labios con vino, quizá ni siquiera con agua, en su gran abstinencia, no tiene escrúpulos en empaparlos en la sangre de su prójimo, mediante la calumnia y la detracción".

Incluso argumenta que podemos ser generosos y aún así estar lejos de Dios: "Este hombre abre libremente su bolsa para dar limosna, pero cierra su corazón a todo sentimiento amable e indulgente hacia los que se le oponen; mientras que aquél está suficientemente dispuesto a perdonar a sus enemigos, pero nunca pagará sus deudas legítimas salvo bajo presión".

Para san Francisco de Sales, la clave para llevar una vida "devota" es estar lleno del amor de Dios: "En resumen, la devoción es simplemente una actividad y vivacidad espiritual por medio de la cual el Amor Divino obra en nosotros, y nos hace obrar con brío y amor; y así como la caridad nos lleva a una práctica general de todos los Mandamientos de Dios, así la devoción nos lleva a practicarlos con prontitud y diligencia. Y, por consiguiente, no podemos llamar bueno ni devoto al que descuida la observancia de todos los mandamientos de Dios, porque para ser bueno el hombre debe estar lleno de amor, y para ser devoto, además, debe estar muy dispuesto y apto para realizar las obras de amor".

Para utilizar una analogía, san Francisco de Sales compara el amor y la devoción con el fuego y una llama: "La diferencia entre el amor y la devoción es la misma que existe entre el fuego y la llama; el amor es un fuego espiritual que se convierte en devoción cuando se aviva hasta convertirse en llama; y lo que la devoción añade al fuego del amor es esa llama que lo hace ansioso, enérgico y diligente, no solo en obedecer los Mandamientos de Dios, sino en cumplir Sus Divinos Consejos e inspiraciones".

Si queremos ser cristianos verdaderamente devotos, primero tenemos que llenarnos del amor de Dios, que luego alimentará todas nuestras acciones, purificándolas de nuestras propias intenciones egoístas.

18 - septiembre - 2024

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Me has salvado la vida

 

Traducido del sitio ChurchPop:

¡Hay tanto poder en rezar un Ave María!

El padre Joe Freedy, de la Diócesis de Pittsburgh, contó el milagroso testimonio de John Petrovich sobre el poder de rezar un Ave María, en un episodio de la serie "The Rosary Series: Mysteries of the Rosary" (La serie del rosario: Misterios del rosario).

Petrovich le había confiado al sacerdote que, mientras "corría por un barrio al que no solía ir, vio una ambulancia en un camino de entrada". Pensó:"No soy médico. No sé de quién es ese camino. Seguí corriendo. Solo recé un Ave María. Nada más".

A la semana siguiente, Petrovich, que había vuelto a correr por el mismo barrio, oyó la voz de una mujer que intentaba llamar su atención.

La mujer le dijo: "Me has salvado la vida". Petrovich le respondió: "No nos conocemos... ¿Cómo te he salvado la vida?".

Ella dijo: "Reconozco tu rostro. La semana pasada me llevaron de urgencia al hospital en ambulancia, me estaba muriendo. Entonces se me apareció Jesús. Extendió su mano y tu rostro estaba en su palma. Me dijo: 'Estabas a punto de morir, pero por la oración de este hombre, vivirás'".

Petrovich describe la experiencia como "una sacudida" en su vida de oración.

"Fue una sacudida no solo para mi vida de oración, sino también para la de mi familia".

Cuando alguien te pide que reces por él, o te ofreces a rezar por alguien, nunca sabes cómo va a acabar, porque al final siempre es la voluntad de Dios.

Pero un caso como este, algo tan profundo, alguien que viene a decirte algo así, fue más que suficiente para traerme de vuelta y acercarme aún más a la oración de la Santísima Madre.

Porque, como todos sabemos, Ella es la línea directa de intercesión ante su Hijo Jesucristo, para que escuche las oraciones de todos.

Muchos usuarios han compartido sus experiencias en los comentarios, incluyendo testimonios del poder de Nuestra Señora y del Rosario


Video del Padre Joe Freedy 

"Después de ver este video, rezo el Ave María a menudo. Si veo a una persona sin hogar, rezo por ella. Si algo me molesta, rezo por ello. Ha cambiado mi vida para mejor. Gracias por publicar este video. Que Dios te bendiga", comentó Nicole.

"Absolutamente increíble. Solo tengo 20 años, me hice católico hace un par de años, y lo que se está volviendo evidente es tener devoción por el Rosario", dijo Brandon Danilition.

"¡Me hizo llorar! ¡Gracias por compartirlo! Mis hijos y yo siempre rezamos el Ave María cada vez que oímos una sirena, porque sabemos que se necesita ayuda. ¡Es tan poderoso saber cómo Dios está usando esas oraciones!".

El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora de Fátima dijo a los tres pastorcitos: "Recen el rosario todos los días en honor a Nuestra Señora, para conseguir la paz en el mundo... porque solo Ella puede conseguirla".

Aunque te resulte difícil rezar el rosario, recuerda que hay mucho poder en un solo Ave María.

martes, 13 de enero de 2026

En Fátima la Virgen le dio siete nuevos poderes al Rosario

 

 Adaptado del sitio Foros de la Virgen:

La Virgen Revela los 7 Nuevos Poderes Otorgados al Rosario para el Final de los Tiempos, para el tiempo de la Purificación del mundo. 

¿Sabías que Dios ha dado un nuevo poder al Rosario, en estos tiempos en que se prepara la purificación del mundo? 

Ya cuando la Santísima Virgen se lo había entregado a Santo Domingo en el siglo XIII, le dijo que era el instrumento para reformar al mundo.

Pero en nuestro tiempo el Cielo ha dado un paso más.

La Virgen dijo en Fátima, que ahora se ha dotado de más poder al Rosario.

¿Qué quiere decir más poder? Eso es lo que explicaremos.

Aquí te revelaremos las razones por las que deberías rezar el rosario diariamente para activar estas 7 nuevas potencialidades agregadas.

Y descubrirás cómo esos 15 minutos diarios que destines a rezar el rosario, estará agregando una capa transformadora a tu vida espiritual, y de mayor protección.

Medita con cuidado lo que te vamos a decir.

En el año 1214 Santo Domingo de Guzmán estaba angustiado porque estaba fracasando en su intento de convertir a los herejes cátaros albigenses.

Lo atribuyó a la profundidad y gravedad de la pecaminosidad de los herejes y al mal ejemplo de los católicos.

Así que se fue solo al bosque, lloró y oró continuamente por tres días para aplacar la ira de Dios.

Azotó su cuerpo y ayunó.

Y en esa circunstancia Domingo experimentó una aparición de María Santísima.

Se le apareció con tres ángeles y le dijo: “Querido Domingo, ¿sabes qué arma quiere usar la Santísima Trinidad para reformar el mundo?

Quiero que sepas que, en este tipo de guerra, el arma siempre ha sido el Salterio Angélico, que es la piedra fundamental del Nuevo Testamento".

(Ten en cuenta que dijo piedra fundamental del Nuevo Testamento). 

"Por lo tanto, si quieres llegar a estas almas endurecidas y ganarlos a Dios, predica mi salterio”.

La “salutación angélica” es la oración “Ave María” y el Salterio son los 150 salmos.

Por lo tanto, ella quería 150 Aves María agrupadas en 5 décadas de Ave Marías, con los 5 misterios correspondientes para contemplar y meditar.

E introduciendo el Padrenuestro, de acuerdo con las instrucciones de la aparición, se consolidó el diseño del Rosario actual.

En cada uno de los 5 misterios de un rosario diario, se recita un padrenuestro, diez avemarías y se termina con "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos, Amén".

El Rosario es una oración cristocéntrica.

Es sobre la vida de Cristo; los misterios que meditamos son de la vida de Cristo.

Y se dirige a la Santísima Virgen para llegar a Jesucristo.

Pablo VI llamó al Rosario un compendio del Evangelio.

Y cada día se recita un grupo de Misterios, que son los Gozosos, los Dolorosos, los Gloriosos y los Luminosos.

Se debe tener en cuenta que el rosario es una oración bíblica.

Surge de los episodios de la Anunciación y la Visitación: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres” (Lucas 1,28), y “Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” (Lucas 1,42).

Estos dos saludos forman la primera parte del Ave María.

Dios te salve María el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús".

Mientras que en la segunda parte se hace la afirmación bíblica de que Ella es la Madre de Dios y se le pide que ore por nosotros:

Santa María Madre de Dios Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén».

Hasta aquí el rosario que había sido dado para reformar el mundo.

Pero en 1917 Nuestra Señora le reveló a Sor Lucía de Fátima, que a partir de ese momento el Rosario tendría una nueva eficacia, la del Final de los Tiempos: “La Virgen Santísima dijo que en estos últimos tiempos en los que vivimos ha dado una nueva eficacia al rezo del RosarioHasta el punto que no hay ningún problema que no pueda ser resuelto por el Rosario. No importa lo difícil que sea, ya sea temporal o, sobre todo, espiritual. En la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o incluso de la vida de los pueblos y naciones. Con el Santo Rosario, nos salvaremos; vamos a santificarnos; vamos a consolar a nuestro Señor; y obtener la salvación de muchas almas”.

Por eso en cada aparición de la Virgen, de Jesucristo, de los ángeles y santos, siempre se pide rezar el Rosario.

Y Nuestra Señora explicó los 7 puntos donde reside el mayor poder del Rosario en nuestro tiempo. 

  1. El Rosario nos pone en contacto más familiar con Dios. Sirve para agradecerle por sus beneficios y pedir las gracias que necesitamos. Es la oración que nos pone en contacto, como el hijo que acude a Su padre para agradecerle por los regalos que ha recibido, para hablar con él sobre sus preocupaciones especiales, para recibir su guía, su ayuda, su apoyo y su bendición.

  2. El Rosario se ha hecho más universal, se adapta a las posibilidades de cada uno. Rezar el Rosario es algo que todos pueden hacer, ricos y pobres, sabios e ignorantes, grandes y pequeños. Y en cualquier lugar, en comunidad o en privado. En la iglesia o en casa, de viaje o paseando tranquilamente por el campo. Una madre de familia puede rezar el Rosario mientras mece la cuna de su bebé o mientras hace las tareas de la casa. Nuestro día tiene 24 horas, así que se puede reservar perfectamente un cuarto de hora para la vida espiritual, y el diálogo íntimo y familiar con Dios.

  3. Incluso para quienes no saben o no consiguen recogerse lo suficiente para meditar, ahora el simple acto de tomar las cuentas del Rosario en las manos para rezar es ya un recuerdo de Dios. Y la mención en cada decena de un misterio de la vida de Cristo lo trae a la memoria. Todo esto activará en el alma una suave luz de fe que sostendrá la mecha encendida, impidiendo que se apague del todo.

  4. El Rosario se ha amplificado como un medio poderoso para ayudarnos a preservar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Y de evitar caer en el materialismo.  Aquellos que dejan de recitar el Rosario, no tienen nada que los sustente, y terminan por perderse en el materialismo de la vida terrenal si no lo rezan.

  5. El Rosario ahora está dotado de mayor ayuda para cumplir nuestros ofrecimientos diarios, y para hacer un examen de conciencia. Sirve para tener una idea más clara de nuestra vida, de lo que estamos haciendo, hacia dónde nos estamos dirigiendo. Y para pedir a Dios que nos indique el camino, además de pedirle por nuestras necesidades.

  6. Se ha potenciado como arma poderosa contra el mal. San Bernardo dijo que el Rosario hace temblar al infierno y pone en fuga a los demonios. El Padre Gabriele Amorth sintió que el maligno dijo: “Cada Ave María es como un golpe en mi cabeza. Si los cristianos supieran lo poderoso que es el Rosario, sería mi fin”. Y con el Rosario se pueden superar todos los obstáculos que satanás quiere crear en la Iglesia Católica.

  7. Nuestra Señora le dijo a Sor Lucía: “Reza el Rosario todos los días, para obtener la paz para el mundo”, un mensaje que hoy es especialmente vital porque hay un escenario bélico mundial. Y en las apariciones de Akita, la Virgen María dijo: “Jesús y yo queremos salvar el mundo, pero es necesario que los cristianos recen mucho, sobre todo recitar el Rosario”.

Bueeeno, hasta aquí lo que queríamos contar sobre por donde pasa el nuevo poder agregado al Rosario para el Final de los Tiempos.

Y me gustaría preguntarte si rezas el Rosario diariamente y contra qué distracciones tienes que luchar.

lunes, 12 de enero de 2026

Famosos: Lady Diana Spencer: ¿Sabías que fue enterrada con un Rosario?

 

Del sitio Aleteia:

Lady Diana, que falleció el 31 de agosto de 1997, fue enterrada con un rosario que le dio la Madre Teresa

Si bien nadie podía haber previsto la amistad que unía a la princesa Diana y la santa de Calcuta, la realidad es que las dos mujeres estaban unidas por su preocupación común por los más pobres de los pobres.

Al enterarse de la muerte de Lady Di, la Madre Teresa envió sus condolencias, diciendo de Diana: "Estaba muy preocupada por los pobres. Estaba muy ansiosa por hacer algo por ellos, y era hermoso. Por eso estaba cerca de mí".

La monja murió pocos días después, el 5 de septiembre de 1997. Las dos mujeres se habían visto pocos meses antes, en junio de 1997, en Nueva York. Según The Independent, Diana y la Madre Teresa "caminaron de la mano por las calles del Bronx de Nueva York … Se abrazaron, besaron y oraron juntas durante la visita de 40 minutos y la Madre Teresa bendijo a la princesa".

Las horas posteriores a la muerte de la princesa se informaron con gran detalle en el Daily Mail. En la noche del 30 al 31 de agosto de 1997, cuando Paul Burrell, el mayordomo de Diana, se enteró de su trágica muerte en el Palacio de Kensington en Londres, se le pidió que trajera sus objetos más queridos al Hospital Pitié-Salpêtrière de París, donde la princesa había sido llevada. 

Devastado, se fue a sus apartamentos: "Burrell mira el escritorio de la princesa con su pluma estilográfica y el frasco de Quink, junto a una lista de palabras para mejorar su vocabulario. Toma un rosario que la Madre Teresa le dio a la Princesa, que estaba colocado sobre una pequeña estatua de la Virgen María, y se lo guarda en el bolsillo".

Al llegar al hospital, fue Colin Tebbutt, el chofer de Diana, quien entregó el precioso rosario a la enfermera. Le pidió que lo pusiera en manos de la princesa. También se colocó una foto de sus dos hijos, que guardaba en su bolso, en el ataúd.

No sabemos si la Madre Teresa sabía que el rosario que le había dado a Lady Di la acompañó al lugar de su descanso final. Esperamos que la Virgen, y no solo el rosario, estuviera cerca de la princesa durante y después de su trágica muerte, ayudándola a obtener las gracias que necesitaba para ser acogida a su debido tiempo en el Reino de los Cielos, con su santa amiga.

  28 - julio - 2021

domingo, 11 de enero de 2026

Joven salvado por la protección de María Santísima

 

Traducido del sitio Magníficat:

 Mis padres, dice, me enviaron al seminario menor para completar mi educación. Estudiaba filosofía. 

El día de la Asunción de 1811, tuve la suerte de recibir el escapulario. Como la ceremonia no tuvo lugar hasta la noche, las diversas tareas de la casa me impidieron recitar las oraciones que los hermanos suelen hacer todos los días. 

Llegó la hora de acostarme y solo recordé mi omisión cuando, ya en mi pequeña habitación y en la cama, iba a apagar la vela que, por una especie de temor, había mantenido encendida hasta ese momento. La dejé entonces sobre la mesita de noche, sin pensar en las consecuencias que podría tener esa imprudencia, y me puse a recitar las oraciones del escapulario

Eran alrededor de las nueve... Hacia las nueve y tres cuartos me desperté, aunque estaba profundamente dormido. Un vivo sentimiento de temor, causado por el recuerdo de la vela encendida, hizo que me sentara de un salto en la cama y me girara para apagarla, cuando me vi en medio del fuego y el humo. 

Sin duda, fue el movimiento que hice para estirarme, cuando, mientras rezaba mis oraciones, me invadió el sueño, lo que hizo que la vela cayera sobre mi almohada: estaba ardiendo, mi colchón también ardía, la madera de la cama, junto a mi cabeza, era solo carbón ardiente; mi pequeña habitación se llenó de un humo tan espeso que, tan pronto como abrí la puerta para pedir ayuda, la casa se llenó por completo. 

En cuanto a mí, no sufrí el menor daño. No perdí ni un solo cabello de mi cabeza, y el médico, al ver al día siguiente en las paredes y en la cama las huellas del incendio, que había costado mucho apagar, se sorprendió de que, si las llamas me habían perdonado, al menos no me hubiera asfixiado el humo. 

Yo mismo no salgo de mi asombro por la calma que sentí tras un suceso que podría haber sido tan trágico para mí. Di las gracias a Nuestra Señora del Escapulario, y no dudo de que fue esta buena Señora quien se dignó cuidar de mi vida, por consideración a la intención que tenía de rezarle, intención que, sin embargo, cumplí tan mal.


sábado, 10 de enero de 2026

Los Cuatro Dogmas Marianos: Segundo Dogma Mariano: La Virginidad Perpetua de María

 

Del sitio Revista Agua Viva:

José María Carda Pitarch, afirma en su libro “El misterio de María”, que cuando se habla de la virginidad perpetua de María no se alude simplemente al hecho, común a otras mujeres, sino a la singularidad de haberla conservado concibiendo un hijo sin curso de varón (virginidad en el parto) y permaneciendo en aquel estado dentro del matrimonio y hasta el fin de su vida (virginidad después del parto).

El manual de Mariología de la Biblioteca de Autores Cristianos nos indica que virginidad y maternidad no son en María dos realidades separadas, aunque con el tiempo se separaron. En María, la virginidad es maternal y la maternidad es virginal. Son dos realidades mutuamente referidas. Lo único, lo genuino de la maternidad divina de María se expresa en el adjetivo “virginal”.

Si bien el tema de la virginidad de María ya fue abordado por los primeros Padres de la Iglesia, ha ido evolucionando a través de los siglos.

En los tres primeros siglos la virginidad adquiría el rango de auténtica confesión cristológica: era la forma de confesar la maternidad trascendente de María por ser madre del Hijo de Dios. Posteriormente, la confesión de María como la “siempre virgen” adquiriría otro matiz ejemplar, moral. Fue desprendiéndose de la maternidad, hasta el punto de ser presentada María como modelo de la monja, del monje, en quienes se da la virginidad sin maternidad o paternidad.

Pero a través de los tiempos algunos no aceptaron la concepción virginal de Cristo a través de María, mientras que otros han defendido este hecho milagroso. De hecho, existen tres interpretaciones sobre la concepción virginal de Cristo: La racionalista que la niega; la del catecismo holandés, que no la niega ni la afirma; y la interpretación tradicional que afirma dicha concepción.

La llamada interpretación racional surge, por así decirlo de una corriente en el siglo II, donde Cerinto, Carpócrates y Ebión, afirmaban que era imposible que Cristo fuera engendrado milagrosamente de una virgen, porque Jesús en cuanto hombre, era hijo natural de José y María. Posteriormente el racionalismo en el s. XVIII, el modernismo y el protestantismo de los s. XIX y XX, se sumaron a esta tesis. Para justificar su negativa esta corriente racionalista se basa en una interpretación de la Escritura, ya que para sus partidarios los evangelios de la infancia no tienen fundamento histórico, son una leyenda. Una leyenda que surge bajo la influencia de tres fuentes. La primera se basa en los antiguos mitos paganos donde existía la relación carnal entre dioses (hierogamias). La segunda tesis la fundan en la interpretación que hacen de la profecía de Isaías 7,14: “Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Afirman que esa profecía ayudó a crear la leyenda de la virginidad de María. Y la tercera fuente en la que apoyan su negativa, es que, según esta corriente racionalista, Pablo, Marcos y Juan no hablan de la virginidad de María. Consideran que si fuera tan importante lo hubieran dicho en sus escritos.

La otra corriente que ni afirma ni niega la concepción virginal de Jesús, es la llamada interpretación del catecismo holandés. Aquí varios autores de este catecismo dan una interpretación dubitativa. Admiten la posibilidad de que Jesús sea hijo de José y no niegan la concepción virginal de Jesús. Para estos autores no incidiría en el dogma el que Jesús fuera hijo de José, porque es Hijo de Dios.

Las razones que esgrimen para esta afirmación son varias. Atestiguan que los evangelios de la infancia no son históricos, son teología. Por lo tanto, la cuestión de la virginidad no es un dato histórico. En cuanto a la Tradición de la Iglesia, consideran que no añade nada a lo que dice la Escritura. Si Cristo fue concebido por la vida normal, tendría el Pecado Original y ante esto se necesita mantener la virginidad. Ante el Magisterio de la Iglesia, sobre la definición del Concilio de Calcedonia en el que se afirma que Jesucristo “es verdadero Dios y verdadero hombre”, estos autores consideran que, para ser verdadero hombre, tiene que ser concebido como los demás hombres.

Y llegamos a la interpretación tradicional, la que afirma que la concepción de Jesús en el seno de María se realizó sin concurso de varón, es decir, que en esa concepción el óvulo de María no fue fecundado por ningún espermatozoide masculino, suministrado por varón alguno en una relación sexual natural, sino que el Espíritu Santo hizo todo lo requerido para que el elemento material fuese apto para recibir el alma humana de Jesús. Es decir, José no es el padre natural de Jesús. Esta verdad es procesión de fe para los católicos y los ortodoxos.

La virginidad de María en la concepción de Jesús, tan claramente afirmada en los evangelios, fue tenida como objeto de fe desde los primeros tiempos.

Y los razonamientos en los que nos basamos para afirmar esta verdad son varios. El primero se basa en la escritura. Tanto los evangelistas Lucas como Mateo, aunque presentan dos tradiciones distintas, coinciden en la concepción virginal de Cristo, excluyendo a José en el origen humano de Jesús.

Mateo explica que Jesús es el heredero de las promesas hechas a los Patriarcas y a David. Haciéndole descendiente directo por la línea paterna de José, pero se lo impide la concepción virginal de María. Para salvar este obstáculo san José acepta ser el padre cuando el ángel se lo anuncia. (Mt 1,17-25) En este relato surge la anunciación del ángel a José y él asume su paternidad legal de Jesús.

Por su parte Lucas intenta destacar en el relato de la anunciación la virginidad de María. (Lc 1,35-35)

Posteriormente testigos de esta fe de la Iglesia son los Santos Padres a partir del s, II. Según San Ignacio de Antioquía, Jesucristo es “Hijo de Dios… nacido verdaderamente de una virgen”. Según Arístides, fue “engendrado de una virgen sin semilla y sin corrupción”. San Justino, en su Apología primera, refiriéndose a la profecía de Isaías escribe: “El anuncio de que una virgen concebiría significa que la concepción se realizaría sin unión carnal, pues si ésta se diera ya no cabría hablar de una virgen; en cambio, fue la virtud de Dios la que vino sobre la virgen y la cubrió con su sombra y, permaneciendo virgen, hizo que concibiera".

La virginidad de María tiene varios significados: cristológico, soteriológico, mariológico, escatológico y eclesiológico. De todos ellos me detendré en el significado eclesiológico. Es decir, en su relación con la Iglesia. Para la Iglesia católica María es la figura de la Iglesia Virgen y Madre. La Constitución Lumen gentium (63 a 65) del Concilio Vaticano II, nos indica que María es la figura de la Iglesia, en el orden de la fe, del amor y de la unión perfecta con Cristo… Contemplando su misteriosa santidad, imitando su amor y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, también la Iglesia se convierte en Madre por la palabra de Dios acogida con fe, ya que por la predicación y el bautismo engendra una nueva vida e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. También la Iglesia es virgen que guarda integra y pura la fidelidad prometida por el Esposo, e imitando a la Madre de su Señor, con la fuerza del Espíritu Santo, conserva virginalmente la fe íntegra, la esperanza firme y el amor sincero.

Es decir, la Iglesia como depositaria y custodia de la fe, trata de salvar ese testamento de Cristo, y es Madre porque en su seno nacen nuevos hijos a través del bautismo. La Iglesia desarrolla su maternidad, por ello la Iglesia es Madre y como tal debemos sentirnos hijos de Ella y queridos por su infinito amor maternal.

Francisco Castro
Diácono permanente 
01 - abril - 2024

viernes, 9 de enero de 2026

San Pedro Tomás: una confianza inquebrantable en María Santísima

 


Del sitio 1000 razones para creer:

Pedro Tomás fue un fraile carmelita que vivió en el siglo XIV. Nacido en el Périgord, en el seno de una familia muy pobre, se las arregló para estudiar y destacó tanto por sus dotes intelectuales como por su virtud, piedad y devoción mariana. Ocupó varios cargos importantes en la orden carmelita. A partir de 1353, el Papa Inocencio VI le confió también misiones diplomáticas, trabajando para establecer la paz y la unidad religiosa. Cayó gravemente enfermo en diciembre de 1365; poco antes de morir, dijo: "Que se haga la voluntad de Jesucristo, mi Dios [...]. A Él me aferro y con Él me mantengo firme".

Pedro Tomás fue ante todo un religioso observante de su Regla, que le condujo a Jesucristo a través de la contemplación que ésta le recomendaba. El padre François Giry, religioso menor, describe sus múltiples actividades y misiones (lecturas, predicaciones, confesiones, misiones diplomáticas, etc.), pero "todo esto nunca le impidió levantarse a medianoche para cantar maitines con los demás religiosos, ni celebrar la Santa Misa temprano todos los días, y él mismo confesaba que recibía mucha más iluminación en la celebración y en los silencios de este sagrado misterio que en todos sus demás estudios" ( Simon Martin y François Giry, Les Vies des saints dont on fait l'office dans le cours de l'année et de plusieurs autres..., tomo I, París, 1683, columnas 185-186).

Pedro Tomás fue beneficiario de una aparición mariana, registrada por el venerable Juan de Hildesheim, que le sirvió cuando era regente del colegio de Aviñón (1351-1353) y que relata los hechos así: "Me despertaron voces suaves y un movimiento extraordinario. Me levanté inmediatamente. Le pregunté [al padre Pedro Tomás] qué había sucedido, pero no quiso decírmelo [...]. Por fin, con gran dificultad, obtuve una respuesta, pero no sin jurarme que no descubriría este secreto mientras él viviera. Entonces me dijo: 'Me dormí con el alma triste y con ardientes deseos de obtener de la Santísima Virgen protección y salvaguardia para mi religión. Ella misma me respondió: 'Pedro, no temas, que nuestra religión carmelita durará hasta el fin' [...]'. Al comunicarme esta visión, los ojos de Pedro Tomás estaban llenos de lágrimas de alegría, y yo también me sentí movido a derramar lágrimas de alegría". (cf. Daniel a Virgine Maria, o.c.d., Speculum carmelitanum, Amberes, 1680, que reproduce el Defensorium ordinis de monte Carmelo; aquí en la parte II, libro II, capítulo 5, p. 149-150). Desde la creación de la Orden carmelita en el siglo XII, esta promesa se ha cumplido.

Entre 1338 y 1339, mientras enseñaba como profesor en la Universidad de Cahors, una grave sequía amenazó las cosechas. Pedro Tomás predicó la confianza en Dios y en Nuestra Señora, y organizó una procesión para pedir lluvia. La recompensa fue una lluvia abundante.

Fue la misma confianza en la misericordia divina y en la bondad maternal de la Virgen la que le llevó a organizar procesiones de súplica en Chipre y a invitar a los habitantes de Nicosia y Famagusta a misas de penitencia para poner fin a la epidemia de peste de 1561-1562. El padre Giry, a quien ya hemos mencionado, escribió: "Fue el primero en aparecer, cubierto de saco y cilicio, con ceniza en la cabeza, una soga al cuello y los pies descalzos" (Simon Martin y François Giry, op. cit., ibid., col. 188), una actitud de oración confiada que adoptó con humildad varias veces a lo largo de su vida. "Sarracenos, turcos y judíos, asustados por el peligro, siguieron al legado con piedad. Los milagros pronto siguieron a sus oraciones: de los doscientos enfermos que se encontraron moribundos a su llegada [a Famagusta], sólo uno sucumbió".

Tras su muerte, el 6 de enero de 1366, el cuerpo de Pedro Tomás, que ya gozaba de una gran reputación como santo en vida, fue velado durante seis días para que quienes lo desearan pudieran presentar sus respetos a sus restos. Todos los días había una gran multitud, y no se observó ningún deterioro del cuerpo durante este periodo. Cuando fue enterrado, muchas personas informaron de curaciones y otros milagros en su tumba. Cuando el obispo de Famagusta, Simón de Laodicea, inició su juicio canónico, su tumba fue abierta varios meses después de su muerte: su cuerpo estaba entero y sus miembros aún flexibles.

Vincent-Marie Thomas
doctor en Filosofía y sacerdote

 

jueves, 8 de enero de 2026

¿Debo inclinar la cabeza ante el nombre de la Virgen?


 Del sitio Aleteia:

La Iglesia católica sugiere inclinar la cabeza durante las celebraciones litúrgicas ante el nombre de la santísima Virgen María en señal de reverencia y honor.

Durante la celebraciones litúrgicas, la Iglesia sugiere una serie de gestos físicos llenos de significado espiritual, en los que damos honor a Dios y recordamos a la Virgen María y a los santos.

Uno de los gestos más evidentes es la genuflexión, que solo se reserva al Santísimo Sacramento.

Otro gesto común es la inclinación de la cabeza. La Instrucción General del Misal Romano explica la razón espiritual de este gesto: "Con la inclinación se significa la reverencia y el honor que se tributa a las personas mismas o a sus signos. Hay dos clases de inclinaciones, es a saber, de cabeza y de cuerpo (también conocida como reverencia profunda)". IGMR 2759

Se puede hacer una simple inclinación de cabeza ante el nombre de la santísima Virgen María.

"Se hace una inclinación de cabeza cuando se nombran juntas las tres Personas Divinas y en los nombres de Jesús, de la Santísima Virgen María y del Santo en cuyo honor se celebra la Misa". IGMR, 275.

Este gesto no iguala a la Virgen María con Dios, como podemos entenderlo adecuadamente quienes amamos y sabemos cual es el lugar privilegiado de la Madre de Jesús, sin embargo, la inclinación de cabeza es un pequeño gesto de "reverencia y honor" a nuestra Madre del cielo.

El padre Prosper Guéranger escribe esta breve línea para mostrar la diferencia en su Año Litúrgico: "Ante el nombre de Jesús se dobla toda rodilla; ante el nombre de María se inclina toda cabeza".

Cabe señalar que inclinarse ante el nombre de María no es un mandamiento, y no se exige a los católicos.

Sin embargo, para aquellos que quieren mostrar honor a María de una manera física, es apropiado inclinar la cabeza cuando se menciona su nombre.

17 - septiembre- 2024

miércoles, 7 de enero de 2026

León XIV: Recen el Rosario todos los días

 


Del sitio Gaudium Press:

El Papa León XIV hizo la primera referencia de su pontificado a la Virgen de Fátima, durante su primera Audiencia pública este miércoles 21 de mayo, en el Vaticano.

Queridos fieles de lengua portuguesa, ¡sean bienvenidos! Un saludo especial a los peregrinos que vienen de Portugal y de Brasil. En este mes mariano, quiero reiterar el apelo de la Virgen de Fátima: ‘Rezad el Rosario todos los días por la paz’. Con María, pidamos que los hombres no cierren el corazón a este don de Dios y desarmen su corazón. El Señor os bendiga”, dijo el Santo Padre, en el saludo a los peregrinos de lengua portuguesa presentes en la Plaza de San Pedro.

Esta es la primera referencia pública que el Sumo Pontífice hace al Mensaje de Fátima desde cuando fue elegido, el 8 de mayo pasado, y se puede ver haciendo clic aquí.

En 2019, como obispo y administrador apostólico de Chiclayo, Perú, el ahora Papa León XIV rezó a los pies de la imagen de la Virgen Peregrina de Fátima. Como obispo, Mons. Robert Francis Prevost consagró al Perú al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, teniendo a la Virgen peregrina de Fátima como ícono mariano.

La paz ha sido una preocupación expresada por el Papa desde el primer momento. Hace dos semanas, en las palabras que dirigió a los fieles después de su elección, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV pidió paz, unidad y un esfuerzo de la Iglesia para asumir su misión de ser puente de diálogo y amor en el mundo.

23 - mayo - 2025 

martes, 6 de enero de 2026

El aroma de las rosas invadió la habitación y el pasillo del hospital


Traducido del sitio Un Minuto con María:

Esto ocurrió en el hospital de Mâcon el 16 de abril de 2014. Mi madre sentía una profunda devoción por la Virgen María, ya que a menudo nos decía que la Virgen siempre la ayudaba en sus desgracias: un hijo discapacitado, dos hijas enfermas de cáncer, un marido violento, falta de dinero, etc. Mi madre estaba enferma (diabetes, insuficiencia cardíaca, rotura de aneurisma, etc.). En enero de 2014 enfermó gravemente y ya no podía caminar. Muy cansada, había sido hospitalizada en varias ocasiones.

El 13 de abril de 2014, su estado de salud se deterioró terriblemente. Ya no podía hablar ni comer. Entró en coma y la ingresaron en cuidados intensivos. El 14 de abril fuimos a verla, estaba inerte. Rezamos y lloramos mucho invocando a Nuestra Señora Milagrosa de las Rosas en San Damiano, Italia, para que la curara. Y de repente mamá abrió los ojos, se incorporó y nos dijo estas palabras, que fueron las últimas: "¡El Señor es bueno!".

¿Por qué dijo eso?

El 15 de abril, a las 21:15, nuestra madre empezó a sentir un aroma a  rosa, ¡cuando nadie la había lavado en todo el día! Yo estaba con mi hermana en la sala de reanimación y, hacia las 22:00, el olor se intensificó, ¡olía muy fuerte a rosa! Estábamos atónitos y nos preguntábamos qué estaba pasando. ¡El aroma a rosas llegaba incluso al pasillo del hospital!

Nuestra madre falleció a las 16:28 del 16 de abril de 2014, con el aroma a rosas aún impregnado en ella, y el aroma continuó en la sala funeraria. ¡Mamá tenía el rostro y las manos tibias justo antes de ser depositada en el ataúd! ¿Cómo podría haber sucedido esto sin la ayuda de Nuestra Santísima Virgen, nuestra Madre del Cielo?

En unión de oración con ustedes y por el triunfo de Nuestra Santísima Virgen María, ¡gracias a nuestra Madre del Cielo!

Pierre Fernandes
30 - septiembre - 2021
Hospital de Mâcon
16 - abril - 2014

lunes, 5 de enero de 2026

¿Demasiada Virgen María y poco Jesús?


 Traducido y adaptado del sitio Relevant Radio:

Un correo electrónico desencadenó todo. Cyrus lo leyó de Ray, de Texas, que planteaba una pregunta justa y honesta: "¿No estamos dedicando demasiado tiempo a María? ¿No deberíamos centrarnos más en Jesús?".

Casi se podía oír a Patrick frotándose las manos; estaba ansioso por responder. Y respondió... con una visión bíblica y un gran amor por la Santísima Madre.

El primer punto importante de Patrick: el rosario trata sobre Jesús.

Aunque repetimos el Ave María, en realidad estamos meditando sobre los acontecimientos clave de la vida de Jesús:

Estos son misterios centrados en Jesús. María está presente, claro... pero como la Madre definitiva. Ella siempre nos dirige directamente a su Hijo.

El papel de María: la Madre definitiva que "te señala a Jesús".

Si alguien está preocupado por que María pueda robarle el protagonismo, Patrick nos recuerda Juan 2:5: "Haced lo que Él os diga".

Es María quien habla. No dice "Haced lo que yo diga" o "¡Miradme a mí!", sino "Id a Jesús".

Así que, aunque la vida espiritual de alguien se vuelva demasiado "mariana", María lo redirigirá con amor. Ella es la reina de la humildad.

Las Escrituras muestran a María como una presencia constante a lo largo de la vida de Jesús:

  • Lo llevó en su vientre.

  • Lo amamantó y lo crió.

  • Le enseñó cuando era niño.

  • Estuvo al pie de la cruz.

  • También estuvo allí en Pentecostés.

Nadie estuvo más cerca de Jesús en su vida terrenal. Y Dios mismo la eligió para este papel. Así que... si Ella es importante para Él, también debería serlo para nosotros.

En conclusión, no te preocupes si amas a Nuestra Señora. Estás en excelente compañía, incluido el mismo Jesús.

19 - mayo - 2025

domingo, 4 de enero de 2026

Si imitas a María el poder de Dios surgirá en tí


Del sitio María de Nazareth:

"Dios se da al alma en la medida en que el alma se da a Él. ¡Cuánto tuvo pues que entregarse el Verbo a la Virgen María, porque Ella se había entregado totalmente a Él! María es el tipo de alma que Jesús amó por su entrega total.

Jesús quiere que sigamos el camino de la Virgen María, porque quiere que nos realicemos a ejemplo del tipo de alma que él tanto ama por su don total. Su ardiente deseo es encontrar almas semejantes a la de la Virgen María, almas que le sigan hasta el final, para que Él pueda derramar sobre ellas los torrentes de su amor y de sus gracias.

Jesús está lleno del deseo de encontrar esas almas, pero su hambre permanece insatisfecha. Él te llama al camino de María para mostrarte la inmensidad de sus deseos para ti.

Si imitáis a la Virgen María, si os parecéis cada vez más a Ella, Jesús podrá, en la medida de vuestro abandono, amaros con el amor con que la amó a Ella. La Virgen María, que se os aparece como un alma entregada a Dios hasta el extremo, es para todos una llamada a realizar el ideal de la radicalidad de la fe".

À l’école de la Sainte Famille
(En la escuela de la Sagrada Familia)
 Tadeusz Dajczer
Ed F.-X. de Guibert
 p. 115

sábado, 3 de enero de 2026

Los cuatro Dogmas Marianos. Primer Dogma: María Madre de Dios

 


Del sitio Catholic.net:

 María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: "¿Cómo puede ser María la Madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?"

Respuesta: En el diccionario encontramos que "Madre" es la mujer que engendra. Se dice que es Madre del que Ella engendró. Si aceptamos que María es Madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios.

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue Madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros. Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es Madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

  • Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.

  • Sus dos naturalezas no estaban unidas.

  • Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre.

  • Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios.

  • Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina.

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios: "Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios".

La ortodoxia (doctrina recta) enseña:

  •     Jesús es una persona divina (no dos personas)

  •     Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.

  •     María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.

María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:

  • María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas

  • María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.

El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dios - hombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado. La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el Vaticano II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:

  1. La maternidad divina en el misterio de Cristo

  2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.

" Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)

En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra Juan Pablo II el mundo entero al Inmaculado Corazón de María, a través de toda la oración de consagración repite: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío" (S. Juan de la Cruz)

viernes, 2 de enero de 2026

¿Por qué los católicos llamamos a María Madre de Dios

 

Del sitio María de Nazareth:

¿Cómo podría Dios tener una madre? Los católicos no son los únicos que reconocen a María como Madre de Dios. Los cristianos ortodoxos orientales también honran a María como la Theotokos, la portadora o “la que dio a luz” a Dios. Incluso Lutero y Calvino admitieron que María era la Madre de Dios (aunque Calvino no quería que la gente usara ese título).

Pero ¿por qué a María se le llama “Madre de Dios”? Porque Ella es la madre del Verbo encarnado, que es divino. Muchas Escrituras identifican a María como la madre de Jesús (Juan 2, 1; Mateo 1, 18; 2, 11; 12, 46). Puesto que Jesús es Dios (Jn 1, 1), María debe ser reconocida como la que llevó a Dios en su seno. Ciertamente, María no es la madre de la Trinidad ni de la naturaleza divina de Jesús. Sin embargo, la persona del Verbo de Dios fue el niño que concibió en su vientre y el niño al que dio a luz.

La profecía de Isaías 7, 14 se aplica a Jesús y María en Mateo 1, 23. María es la virgen que da a luz al Emmanuel (“Dios con nosotros”). Ciertamente, en Lucas 1:43, Isabel habla de María como la "madre de mi Señor" y ahí encontramos el fundamento bíblico más sólido para hablar de María como la Madre de Dios. La palabra griega para Señor usada aquí, "kyrios", era una traducción de la palabra hebrea para el nombre personal de Dios, YHWH, pronunciada por los judíos como "Adonay" o "Señor" (Catecismo de la Iglesia Católica 446).

La creencia en María, Madre de Dios, es un dogma solemne de la Iglesia Católica proclamado por el Concilio de Éfeso, en el año 431.

7 - mayo - 2024

jueves, 1 de enero de 2026

Una reflexión sobre María, Madre de Dios

 


Traducido del sitio Catholic 365:

Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amén.

¡Feliz Año Nuevo!

Qué solemnidad tan apropiada ha colocado la Iglesia al comienzo del Año: María, Madre de Dios. 

Hoy honramos a la Santísima Virgen María, cuyo fiat —su inquebrantable "sí" a la voluntad de Dios— trajo al mundo al Salvador. En Ella vemos la perfección de la fe, la humildad y el amor.

Ahora, antes de seguir leyendo, debes saber que esta es mi primera publicación. También publico reflexiones para los días del Rito Extraordinario y, si las sigues, espero que veas cómo voy mejorando.

María, Theotokos, la portadora de Dios, no es solo una figura histórica, sino la madre de todos nosotros. Su título, "Madre de Dios", declarado solemnemente en el Concilio de Éfeso, afirma no solo su maternidad divina, sino también el profundo misterio de la Encarnación. En su vientre, el Verbo eterno se hizo carne, uniendo el cielo y la tierra. Al meditar sobre su papel, recordemos que ella es nuestra intercesora, que nos guía hacia su Hijo, Jesucristo, con ternura maternal.

La primera lectura es, en mi opinión, probablemente el pasaje más bello del Pentateuco. Tomado del libro de los Números, el Señor da a Moisés una "fórmula" para bendecir a los israelitas, invocando al Señor para que bendiga al pueblo elegido de Dios, una lectura muy adecuada para el comienzo del año.

En la segunda lectura de hoy, san Pablo recuerda a los gálatas la plenitud de los tiempos en que Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, para redimirnos y hacernos sus hijos. Este profundo misterio revela el amor infinito de Dios, que se humilló a sí mismo para hacerse hombre, eligiendo a la Santísima Virgen María como su Madre. Con su fiat, María se convirtió no solo en la Madre de Dios, sino también en la Madre de todos los redimidos en Cristo.  

Por la gracia de la adopción, ya no somos esclavos, sino herederos del reino de Dios. Reflexionemos sobre el privilegio de llamar a Dios "Abba, Padre", y consideremos cómo nuestras vidas reflejan la dignidad de ser sus hijos. ¿Estamos viviendo como verdaderos herederos de su reino, o estamos atados por la esclavitud del pecado? Recurramos a María, la Madre de Dios, que intercede por nosotros, para que podamos vivir como hijos fieles del Padre.  

El Evangelio de Lucas relata la visita de los pastores al Niño Jesús en Belén. Estos hombres humildes, elegidos para recibir el anuncio angelical, se apresuraron a adorar al Rey recién nacido. Su fe y sencillez son un modelo para nosotros, recordándonos que debemos acercarnos a Cristo con corazones llenos de asombro y humildad.

María, la Madre de Dios, es retratada como alguien que "guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón". Ella nos enseña la virtud de la contemplación, llevándonos a meditar profundamente sobre los misterios de la vida de Cristo. Ante los misterios divinos, la respuesta de María no fue de mero entendimiento, sino de entrega amorosa y confianza.  

Al reflexionar sobre la circuncisión y el nombre de Jesús, recordamos el significado de su santo nombre, el nombre que está por encima de cualquier otro nombre. En este nombre encontramos la salvación, la esperanza y la paz. Invoquemos el nombre de Jesús con reverencia y amor, confiando en su poder para guiarnos y santificarnos.  

En esta solemnidad de María, Madre de Dios, se nos invita a honrar su papel único en la historia de la salvación y a imitar sus virtudes de humildad, fe y obediencia. Al comenzar un nuevo año, confiémonos a su cuidado maternal, buscando su intercesión para obtener la gracia de acercarnos más a su Hijo, Jesucristo. Que, como los pastores, nos apresuremos a adorarlo y, como María, atesoremos sus misterios en nuestros corazones.  

Por intercesión de María, Madre de Dios, que este año sea un año de fe, esperanza y caridad más profundas. Amén.