Traducido del sitio Global Catholic Network:
En el capítulo 12 del Apocalipsis, la "mujer vestida de sol" lleva una corona de doce estrellas. Los eruditos católicos han interpretado que esto se refiere tanto a las doce tribus de Israel como a los doce apóstoles. Estos, a su vez, representan al pueblo tanto de la Antigua como de la Nueva Alianza, de quienes María es la Reina. Ella es Reina de Israel como Madre del Rey de Israel, y Reina de la Iglesia, como Madre del Rey que es el Salvador, y por lo tanto de todos los redimidos.
El Papa Benedicto XVI dijo:
… sobre la cabeza de la mujer vestida de sol hay "una corona de doce estrellas". Este signo simboliza las doce tribus de Israel y significa que la Virgen María está en el centro del Pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos. Y así, esta imagen de la corona de doce estrellas nos introduce en la segunda gran interpretación del presagio celestial de la "mujer vestida de sol": además de representar a Nuestra Señora, este signo personifica a la Iglesia, la comunidad cristiana de todos los tiempos. Ella está encinta, en el sentido de que lleva a Cristo en su vientre y debe darlo a luz en el mundo. Este es el trabajo de parto de la Iglesia peregrina en la tierra, la cual, en medio de los consuelos de Dios y la persecución del mundo, debe llevar a Jesús a los hombres y a las mujeres.
De ninguna manera el Ave María sugiere que debamos adorar a María o que Ella pueda hacer algo sin el permiso o la ayuda de Dios. El hecho de que le pidamos sus oraciones significa que María necesita pedirle a Dios que nos ayude. Ella no es una diosa a quien adorar; es una madre a quien amar.

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