lunes, 8 de junio de 2026

Recibí tres disparos y sentí que María me abrazaba

 


Traducido del sitio Misyine:

"Hoy estoy muy agradecido por el regalo de la vida. Al despertarme por la mañana, me siento de maravilla" dice Jorge, quien hace tres años sobrevivió a tres disparos de arma de fuego. Según cuenta, esta es su "resurrección"  personal.

Conocí a Jorge después de la misa en la parroquia de Nuestra Señora de Altagracia en Zapopan, en el estado de Jalisco, México. Vi que rezaba con fervor, así que le pregunté por su experiencia personal de resurrección y de adoración al Santísimo Sacramento. Le aseguré el anonimato (el nombre es real). Me contó su historia de cómo sobrevivió por poco a un ataque de bandidos. Hoy está agradecido por cada día de vida.

Me dieron tres balazos. Gracias a Dios estoy aquí vivo y puedo dar testimonio. Esto sucedió hace ya tres años. Estaba en Colima por motivos de trabajo. En la habitación de al lado estaba mi ex jefe, quien falleció durante esos acontecimientos. Tres personas llegaron al lugar donde nos alojábamos. De repente, escuché tres disparos en la habitación de al lado. Me di cuenta de lo que estaba pasando. Escuché pasos, algunas personas se acercaban a mi habitación. Mientras esperaba a esas personas, preparé algunas cosas para defenderme. Eso fue parte de lo que me ayudó.

Al cabo de un momento, un hombre entró, tenía un arma. Me puso el cañón en la frente. Fueron, literalmente, fracciones de segundo. Logré desviar la pistola y recibí un disparo en el hombro. El delincuente quería meterme la segunda bala en el corazón, pero me giré ligeramente y, por suerte, me atravesó el abdomen. Sin embargo, me hice el muerto. Mientras tanto, ya había llegado la ayuda. Los bandidos, al huir y creyendo que ya estaba muerto o a punto de morir, me dieron el último "tiro de gracia", que me alcanzó en la pierna.

Cuando se fueron, seguí fingiendo estar muerto por un rato, luego me levanté. Estaba herido, me aseguré de que se hubieran ido y comencé a gritar que la casa estaba en llamas. Muchos me preguntaron después por qué grité que había un incendio, si me habían disparado. Pero eso fue lo que hice en esa situación. Es difícil de explicar.

Sentí que algo me protegía en ese momento. Sentí cómo la Santísima Virgen me abrazaba y me protegía.

Fui creyente desde niño. Mis padres me inculcaron la religión católica. También tuve un tiempo en el que serví en el grupo 4to y 5to paso, que se dedica a ayudar a los alcohólicos. Esa experiencia hizo que empezara a conocer mejor la fe y a acercarme a Dios. Actualmente, Él me ha dado la oportunidad de dar testimonio de Él.

Hoy estoy muy agradecido por el regalo de la vida. Al despertarme por la mañana, me siento maravilloso. Porque muchos se van a dormir y ya no se levantan. Dios nos permite seguir viviendo y estar en este "mundo terrenal".

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