domingo, 1 de marzo de 2026

Viernes de Dolores: Acompañar el sufrimiento de la Virgen María

 


Del sitio Radio María Perú:

El viernes anterior al Domingo de Ramos, dedicamos un tiempo especial a honrar a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Es una oportunidad para acompañarla en su sufrimiento, compartiendo el dolor de la Pasión y Muerte de su Hijo, Jesús. La liturgia y la piedad popular nos invitan a detenernos en oración, a meditar y a contemplar su doloroso caminar como Madre fiel al pie de la Cruz.

La devoción al Viernes de Dolores nace de la meditación sobre los siete dolores de la Virgen María, desde la profecía del anciano Simeón hasta el momento en que deposita el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Esta tradición ha perdurado a lo largo de los siglos, especialmente en América Latina, España y otros países donde la piedad mariana ocupa un lugar central en la vida del pueblo de Dios.

En muchos templos se realizan misas especiales, procesiones y altares dedicados a la Virgen Dolorosa. Su imagen suele representarse con lágrimas en el rostro y una espada atravesando su corazón, símbolo del dolor profundo de una madre ante el sufrimiento de su Hijo.

Este día también nos mueve a rezar por tantas personas que, como María, viven momentos de dolor, pérdida o incertidumbre. Nos invita a tener un corazón compasivo, a mirar con ternura a quienes sufren, y a ofrecer nuestras penas al Señor, sabiendo que no estamos solos en el camino de la cruz.

En Radio María nos unimos en oración para acompañar a María y caminar con ella en esta Semana Santa, contemplando con fe el misterio del amor redentor de su Hijo.

Oración a la Virgen de los Dolores

Señora y Madre nuestra: tu estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús. Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.

Lo perdías, en cierto sentido, porque Él tenía que estar en las cosas del Padre, pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo, en el Amigo que da la vida por sus amigos.

María, ¡qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu Madre".

¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan! Queremos llevarte siempre a nuestra casa. Nuestra casa es el lugar donde vivimos. Pero nuestra casa es sobre todo el corazón, donde mora la Trinidad Santísima

Amén.

Juan José Villar
10 - abril - 2025 

 

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