Dedicado a la oración preferida de María Santísima, que por desgracia cada vez se reza menos, para agradecer, pedir gracias, ganarse el Cielo y divulgarla a todos
“Soy la Reina del Cielo. Debes considerar cuidadosamente cómo debes alabarme. Ten la certeza de que toda la alabanza de mi Hijo es mi alabanza, y que quien lo honra a Él, me honra a mí.
De hecho, nos amábamos tan fervientemente que ambos éramos como un solo corazón; y me ha honrado tan especialmente a mí, que era sólo un vaso de barro, que me ha exaltado por encima de los ángeles. Así es como debes alabarme:
'¡Bendito seas, oh Dios! Creador de todas las cosas, que te dignaste descender al seno de la Virgen María sin inconvenientes, y te dignaste tomar de Ella carne humana sin pecado'.
'¡Bendito seas, oh Dios! ¡Que vino a la Santísima Virgen, que nació de Ella sin pecado, llenando su alma y todos sus miembros con estremecimientos de alegría inefable!'
'¡Bendito seas, oh Dios! ¿Que alegraste a la Virgen María, vuestra Madre, después de la Ascensión, dándole tantos consuelos admirables, y la visitaste tú mismo, consolándola divinamente?'
Iman Hijaze, fue criada en una familia chií —seguidores del islam—
del sur del Líbano, en un entorno profundamente religioso. Sin embargo,
durante años se consideró una atea convencida, y hasta burlona frente a
cualquier manifestación de fe. Su sorprendente conversión al
cristianismo comenzó con lo que describe como una experiencia mística
relacionada con un rosario. Ella vivió una transformación definida por
el rechazo familiar, una intensa batalla espiritual y el estallido de la
guerra en su país en 2024.
Su historia empieza en 2017, Hijaze trabajaba en la oficina del
Programa Mundial de Alimentos, en el edificio Azarieh del centro de
Beirut. Pero un día, se encontró un rosario tirado en el suelo, a lo que
ella lo recogió. Era de su compañero Alex Imad, un exmusulmán chií
convertido al cristianismo.
“Cuando lo toqué, sentí una descarga eléctrica en todo el cuerpo”,
recuerda Hijaze. En lugar de devolvérselo, se lo guardó en el bolsillo.
Imad, al revisar las cámaras de seguridad, se dio cuenta de lo que
había pasado. Lejos de reprenderla, el dueño de rosario la abrazó con
delicadeza y trazó una cruz sobre su espalda. “Sentí otra descarga
eléctrica. Fue la primera vez que experimenté algo religioso”, confesó
Iman.
Aunque creció en una familia chií tradicional, Iman asegura que su
postura era totalmente escéptica. “Me burlaba de los creyentes”,
reconoció. Pero ese suceso cambió algo en su interior. Pronto pidió a
Imad que la llevara a una iglesia. Quería ver cómo rezaban los
cristianos. Al día siguiente, él le regaló tres libros: la Biblia, el
Corán y un folleto sobre cómo rezar el rosario.
“No abrí el Corán —ya lo conocía—, pero el folleto del rosario me
llevó a otro mundo. Supe que tenía que empezar a rezar”, explicó.
Su creciente interés por el cristianismo la llevó a compartir su
inquietud con Ravid, un cristiano devoto que la conectó con el padre
Francis, un sacerdote católico que se convirtió en su guía espiritual.
A medida que se adentraba en la fe, también comenzaron las
dificultades. Durante sus visitas a santuarios cristianos, Hijaze
comenzó a tener pesadillas. “Soñaba con monjes con caras de momias, con
el demonio pegándome. Alex aparecía en los sueños intentando
protegerme”.
La angustia fue tan intensa, que pensó en abandonar el camino
espiritual. “No podía dormir. Le dije al padre Francis que ya no quería
rezar ni bautizarme. Sentía que me estaba destruyendo la vida”. Pero el
sacerdote persistió. Comenzó a recogerla cada día después del trabajo
para rezar oraciones de exorcismo con ella. “Me dijo que estaba en una
batalla espiritual y no debía rendirme nunca”.
A estas dificultades se sumó el rechazo de su propia familia. “Mi
familia me vio con la Biblia y entendió que quería cambiar de religión.
Fueron tres años muy duros”.
A comienzos de 2021 cuando pudo regresar al monasterio con la
esperanza de ser finalmente bautizada. Tres días después, recibió el
sacramento en el Santuario de Nuestra Señora del Líbano, en Harissa,
adoptando el nombre cristiano de Rita, en honor a santa Rita de Casia.
“Después del bautismo, cesaron las pesadillas. Pero el diablo buscó
otro camino, la agresividad de los que me rodeaban. Ya no podía llegar a
mi mente, así que usaba a los no bautizados”. Su madre, Hadidza, fue la
primera en enfrentarla. Al verla llegar a casa con imágenes de santos y
regalos de bautismo, temió por su seguridad. Tanto así que una amiga le
advirtió que no volviera a casa, pero Rita decidió hacerlo de todos
modos.
Al principio, su madre no le dirigió la palabra. Pero esa misma noche
tuvo un sueño impactante. “Vi a un hombre alto y apuesto, con una
corona de oro. No habló, pero supe que era Isa al-Masih —¡la paz sea con
Él!” Poco después, soñó con la Virgen María, como la estatua de
Harissa, con el Niño Jesús en brazos.
“Lo besé en la frente. Entonces me dije: ‘Déjala vivir su religión en paz. No me voy a oponer más’”, relató Hadidza.
En septiembre de 2024, estalló una nueva guerra en Líbano. Bombardeos
israelíes alcanzaron Douris, la localidad natal de Iman. “Nos fuimos
justo a tiempo. Diez días después, nuestra casa ya no existía”, relató.
Antes del conflicto, había vendido su coche para construir un pequeño
restaurante anexo a su vivienda. Todo quedó en escombros.
Hijaze y su madre buscaron refugio en escuelas y albergues
improvisados. “Somos personas limpias. Dormir entre sesenta personas fue
durísimo”, recordó. Gracias a la ayuda de su madrina, lograron salir
del sótano donde estaban hacinadas y fueron acogidas en la Casa de San
José, un antiguo monasterio junto al santuario mariano de Harissa.
Lugar que está siendo transformado en un centro de retiros por Doud y
Kate Tayeh, un matrimonio libanés-estadounidense con seis hijos. Kate
confesó sus temores al principio: “¿Y si traen a alguien de Hezbolá? ¿Y
si somos objetivo? ¿Y si los vecinos nos odian por ver a mujeres con
hiyab? Pero lo peor sería perder nuestra humanidad. No vamos a
permitirlo”. Acordaron recibirlas con una única condición, que no se
alojaran hombres. “Ellas estaban encantadas con eso”, dijo Kate.
Poco después, otra hermana de Hijaze también llegó a la Casa de San
José con sus cuatro hijos, huyendo de otro ataque. Otra hermana
permanece a salvo en Beirut.
“Cuando bombardean pueblos chiíes, muchas familias buscan refugio en
iglesias de montaña. Creen que son lugares menos propensos a ser
atacados”, explicó Kate.
Al llegar al monasterio, Rita vio a Doud con un rosario en la mano y
le pidió uno. Desde entonces, no se separa de él. Lo lleva colgado al
cuello como un símbolo permanente de su nueva vida en la fe.
Hoy, Iman Hijaze —ahora Rita—, su madre y su hermana viven en
Harissa, entre la incertidumbre del exilio y la esperanza de un nuevo
comienzo. Pide oraciones por un futuro seguro y estable, ya sea en el
Líbano o en otro lugar del mundo. Su historia es testimonio de
transformación y fe en medio de escombros.
"Puesto que toda nuestra perfección consiste en estar conformados, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de todas las devociones es sin dificultad la que nos conforma, une y consagra más perfectamente a Jesucristo.
Ahora bien, siendo María la más conforme a Jesucristo de todas las criaturas, se deduce que, de todas las devociones, la que más consagra y conforma el alma a Nuestro Señor, es la devoción a la Santísima Virgen, su Santa Madre, y que cuanto más se consagre un alma a María, tanto más lo será a Jesucristo.
Por eso la perfecta consagración a Jesucristo no es otra cosa que una perfecta y entera consagración de sí mismo a la Santísima Virgen, que es la devoción que yo enseño; o de otro modo una renovación perfecta de los votos y promesas del santo bautismo."
Hasta no hace mucho, Jordan Ring-Sakabe era un artista ateo y materialista, orgulloso de reírse de los cristianos y muy conocido en Utah por sus obras figurativas y ambientales bajo el pseudónimo de J. Art Fox. Un perfil muy distinto al que muestra actualmente, convencido de ejercer con sus pinceles y paletas de color una misión evangelizadora a través de la belleza y la esperanza.
Criado en un hogar cristiano, Ring-Sakabe relata a LDS Living el abandono de la fe de sus padres en la universidad, orgulloso de reconocerse finalmente como el descreído que creía que debía ser.
Durante los siguientes nueve años, Ring-Sakabe profesó abiertamente el ateísmo, el materialismo y el darwinismo, mofándose en redes sociales de la Biblia y el cristianismo que una vez profesó.
En la Universidad de Utah conoció a la que sería su esposa, con la
que se mudó a Seatle (Washington). La pareja no tardó en saber que
esperaban a su primera hija, Luna, y tras años despreocupado de su fe, Jordan lamentó carecer de unas bases morales sólidas con las que criarla.
Una noche se sorprendió a sí mismo de rodillas, sin saber cómo ni por qué, pronunciando lo más parecido que recuerda a una oración.
“Me encontré de rodillas y dije: ‘Sea cual sea el Dios que se
preocupa por los seres humanos, dondequiera que estés, seas quien seas, ayúdame a encontrar la mejor manera de adorarte y conocerte, porque de verdad quiero ser un buen padre para mi hija”.
El artista comenzó a ser testigo de lo que define como intervenciones
del Espíritu. Compró una Biblia y comenzó a leerla mientras trataba de afinar su oído espiritual, esperando una respuesta.
Un día cercano a Navidad, Sakabe escuchaba un fragmento de El Mesías de Händel que, en su interior, percibió como el preludio a la respuesta divina que esperaba. “Empecé a llorar sin parar, como si la música me hubiera impactado. Las palabras que se repetían en mi mente eran: ‘Jesús tiene algo especial’”, relata.
Jordan comenzó a investigar en diferentes denominaciones, el
cristianismo primitivo y se sorprendió rechazando su acérrimo
materialismo y convirtiéndose poco después, en 2022, al catolicismo.
Entonces trabajaba como desarrollador web y estudiaba pintura con el
artista Scott Waddell. Pero mientras profundizaba en sus habilidades
artísticas, Sakabe comenzó a recibir un incesante bombardeo de
inspiración relacionado con la figura de Cristo. “Quiero que me pintes”, escuchaba.
Por aquel mismo tiempo, el artista fue despedido. Era su oportunidad para dar un “salto de fe”
y hacer caso a aquella voz. Se puso el plazo de seis meses para
dedicarse de nuevo al arte y probar si era una opción económicamente
viable para mantener a su familia.
Una de sus primeras incursiones fue su obra “De ellos es el reino”,
en referencia al pasaje evangélico narrado en Mateo 19:14, cuando Jesús
dice: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de
los tales es el reino de los cielos”.
La obra, que muestra a Jesús caminando con una pequeña inspirada en su hija Luna,
ocupa un lugar especial en el catálogo del artista. No solo era la
primera pintura que llevó a cabo tras abrazar el catolicismo y reflejo
de su nueva fe, sino también “un testimonio del poder transformador de las palabras de Cristo”.
A medida profundizaba en su fe, comenzó a impregnar su arte, llevando sus pinceladas hacia unafusión entre su viaje espiritual personal y la Biblia.
Conmovido por las profundas enseñanzas que descubría en la persona de Cristo, Jordan buscó así crear un legado tangible para sus hijos, que ilumina la fuente de la verdadera paz, la fortaleza y la salvación eterna.
El lienzo captura el momento en que Jesús resucitado abraza a la pequeña, representando el amor de Cristo
por los niños y los recién nacidos a la fe, ambos aspectos muy
presentes en su vida, mostrando “un mensaje de esperanza, redención y el
amor de Cristo”.
Desde muy pronto, el artista se sorprendía de cómo su obra no solo
consolaba y beneficiaba a su familia, sino a muchos otros, convencidos
de que representaba a una hija que pudiese haber fallecido. “Ver esto y
saber que Cristo tiene un plan para mi hijo me reconforta”, le decían
interesados en su obra, reafirmándole en que “los caminos de Dios no son los nuestros”.
Aunque no pretendía transmitir ese mensaje, “Dios usó la pintura para
ayudar a los afligidos” como también usó la música para tocar el corazón
del artista.
Su particular viaje a la fe desde el arte no estuvo exento de complicaciones. Y una de las principales fue la figura de la Virgen María.
Aunque pasó sus últimos años profesando el ateísmo, sus raíces protestantes le hacían ver las continuas alusiones a la Virgen con recelo, como si “eclipsase” a Cristo.
Conocedor de la importancia de María en la fe, Jordan decidió
estudiar en profundidad la historia de la Virgen y representar algunos
de los hitos marianos más relevantes en sus pinturas. La Virgen de Guadalupe fue especialmente relevante en el proceso y, tras plasmarla en “Nuestra Rosa del Tepeyac”, admitió comprender mejor no solo la aparición milagrosa, sino toda su visión en torno a la Virgen.
Pintar a Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió para Jordan en un
acto de devoción y en una forma de acceder al aumento de la gracia.
Comprendió que María no es un obstáculo para Cristo, sino una brújula que apunta directamente hacia Él.
Descubrió que la devoción mariana acerca a los fieles a la gracia de
Cristo y que María, por su humildad y obediencia, refleja la luz de su
Hijo y atrae a los creyentes a una relación más profunda con Dios.
Consciente de que la belleza es para muchos el camino hacia Cristo, Ring-Sakabe decidió entregar su vida atransmitir la fe con sus obras, aportando un clima de acogida que invite a abrazar las bases de la fe.
“Me considero un misionero para los agnósticos y ateos.
Como cristianos, necesitamos utilizar los talentos y recursos que Dios
nos ha dado para acoger a los no creyentes con amor y belleza”, comenta.
Mirando atrás, el pintor admite que, como su pintura, su paternidad y
su reencuentro con la fe, el mejor argumento para evangelizar es el testimonio espiritual y el amor de Dios.
“La experiencia religiosa que tuve en ese momento culminó con una
profunda sensación de ser amado. Amor, gracia, Él es todo eso y sin
Dios, no hay amor. Así que, cuando estás formando una relación con Dios, no tienes que imaginarlo en las nubes. No. Estás desarrollando una relación con el Amor mismo”, explica.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, suele evocar tantas buenas
sensaciones. Su imagen refleja una ternura maternal cómo diciéndonos a
todos, aquellas palabras que le dijo a San Diego: "Te tengo en el cruce
de mis brazos". Solo con esto ya podemos encontrar formas de orar ante
esta imagen, imaginando en nuestros pensamientos o hablando con ella en
la intimidad de la oración.
Para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, establezca una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en su casa ya que cientos
de miles de peregrinos viajan hasta la Ciudad de México para venerar la
imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en su día de fiesta.
Puede hacer su propia devoción a la imagen milagrosa comprando una
copia para exhibirla en su hogar y hacer un pequeño oratorio con el que
puede orar enfamilia.
Para la oración en familia, rezar el rosario
por los no nacidos (la Virgen parece estar embarazada), por la difícil
situación de los pueblos nativos, o por los pueblos de América Latina,
especialmente los migrantes y refugiados de la violencia de las drogas.
Puede encontrar muchas otros recursos en la fiesta de Nuestra Señora
de Guadalupe en nuestro portal, un recurso muy completo sobre la Virgen
de Guadalupe.
Nuestra Señora de Guadalupe es la patrona de las Américas, pero tiene
un lugar especial en el corazón en todos los pueblos de Latinoamérica.
Es tradicional disfrutar en familia con una cena especial en su día
de fiesta. También puede hacer una pequeña torta en familia para así
celebrar con alegría junto a algunos cánticos de la Virgen María.
Ahora, el Padre Evaristo Sada, LC. nos enseña como orar ante una
imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, para que podamos venerarla con
todos nuestros sentidos.
Para mí, la imagen de la Virgen de Guadalupe, es de las que mejor expresan la maternidad de Dios y de María.
Cuando voy a la Villa de Guadalupe, normalmente no me salen palabras.
Ella me enseña a orar con un simple intercambio de miradas.
De rodillas o sentado me pongo tranquilo delante de su imagen,
primero la veo con mis ojos, luego la imagino viva, realmente presente
delante de mí y allí me quedo con Ella en un intercambio de miradas. Sé
que Ella me está viendo, me ve siempre, es mi Madre que me ama y me
protege con su mirada. Su mirada es compasiva, dulce, tierna, humilde,
sencilla; es como una caricia, llena de amor.
Ella me inspira mucha confianza, seguridad y fortaleza. Con solo
verla y dejarme mirar por Ella, experimento en mi interior una profunda
paz. Como Pedro en el Tabor, digo en esos momentos: ¡Qué bien se está
aquí! Percibes una presencia sobrenatural, más allá de una imagen
estampada en la tilma de Juan Diego o de un acto de la imaginación. Ya
es un acto de fe. La ves sabiendo que te ve, es mirada de amor.
Oración a la Virgen de Guadalupe.
Esta oración fue compuesta por San Juan Pablo II, y puedes rezarla en
todo momento para orar ante una imagen de nuestra Señora de Guadalupe.
Oh Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, concede a nuestros
hogares la gracia de amar y respetar la vida en sus comienzos, con el
mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios.
Bendita Virgen María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras
familias para que estén siempre unidas y bendice la educación de
nuestros hijos.
Nuestra esperanza, míranos con piedad, enséñanos a ir continuamente a
Jesús, y si caemos ayúdanos a levantarnos y volver a él mediante la
confesión de nuestras faltas y nuestros pecados en el sacramento de la
penitencia, que da paz al alma.
Te rogamos que nos concedas un gran amor a todos los santos
sacramentos, que son, por así decirlo, los signos que tu Hijo nos dejó
en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en nuestras
conciencias, con nuestros corazones libres del mal y del odio, podremos
llevar a todos los demás la verdadera alegría y la verdadera paz, que
nos vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con el Padre y el
Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Oración a Nuestra Señora de Guadalupe
Oh querida, Nuestra Señora de Guadalupe, Rosa Mística, intercede por
la Santa Iglesia, protege al soberano Pontífice, ayuda a todos aquellos
que te invocan en sus necesidades, y como eres la siempre Virgen María y
Madre del verdadero Dios, alcanza para nosotros, de tu santísimo Hijo,
la gracia de mantener nuestra fe, de dulce esperanza en medio de la
amargura de la vida de caridad ardiente, y el precioso don de la
perseverancia final. Amén. Santísima Virgen de Guadalupe, ruega por
nosotros que acudimos a ti y consíguenos la protección del Altísimo. En
el nombre de Jesucristo. Amén.
Fue: María tenía en claro su función y sus capacidades, pero
también sabía sus límites. Sale a ayudar y a servir pero no con la
búsqueda de que alguien dependa de Ella. Sale a consolar y ayudar al
momento de quien la necesita, pero tiene la capacidad de soltar. Tiene
la capacidad de decir “te ayudo hasta aquí”, porque hasta ahí puedo
ayudarte. Es muy sano ver que las ayudas son ayudas para un momento de
la vida y no para toda la vida. Es como cuando empujas un vehículo, es
darle un envión para que siga solo. Ayudar genera fuerzas en el otro
para que siga su camino. Generar dependencia en el otro desde un
servicio, puede generar un desequilibrio para toda su vida.
Alegría: El verdadero servicio genera alegría y optimismo. Quien
te ayuda de corazón no espera nada a cambio. Genera alegría inmensa
porque la alegría es fruto del servicio, mientras que quien te genere
tristeza ante cada servicio que te haga es porque posiblemente haya un
interés desordenado. El servicio de corazón genera alegría y la
verdadera alegría genera un servicio desinteresado.
3) Feliz: San Pablo dirá que la felicidad está más en dar que en
recibir. Es lo que vemos en María de Guadalupe. Su amor está marcado en
la frase “acaso no soy tu Madre”. Es por ello que Dios sigue
fortaleciendo tu corazón y te anima a vivir desde la entrega generosa.
Feliz día de nuestra Madre Guadalupana, patrona de América Latina y
Filipinas. Algo bueno está por venir.
Cada diciembre, los católicos se centran en María de dos maneras
inesperadas en medio del tiempo penitencial de Adviento: su Inmaculada
Concepción y Nuestra Señora de Guadalupe, la aparición de María en
México en 1531.
Pero ambos van realmente de la mano.
1. Guadalupe ilustra a la Inmaculada Concepción
En primer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe es una imagen de lo que enseña la Inmaculada Concepción.
El dogma de la Inmaculada Concepción
enseña que "desde el primer instante de su concepción, [María] fue
preservada totalmente de la mancha del pecado original y permaneció pura
de todo pecado personal durante toda su vida". Esto sucedió porque Dios
le aplicó los "méritos de su Hijo" "antes de la fundación del mundo".
De hecho, el Nuevo Testamento describe una imagen muy clara de esto.
En el Apocalipsis, Juan tiene una visión del cielo "antes de la
fundación del mundo", y parece una descripción de Nuestra Señora de
Guadalupe.
Juan escribe que "apareció en el cielo una gran señal: una mujer
vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza" (Ap 12, 1), y a punto de dar a luz.
Esto es lo que representa la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe:
una mujer embarazada de pie sobre una luna oscurecida, vestida con los
rayos del sol y envuelta en un manto de estrellas que le cubre la
cabeza.
En segundo lugar, la imagen es una elaboración de la historia de Eva.
En la Misa de la Inmaculada Concepción, la primera lectura del
Génesis, que narra la historia de Eva, coincide estrechamente con la
lectura del Evangelio, que narra la historia de María.
En el Génesis, Adán y Eva se esconden de Dios. En el Evangelio, el ángel dice a María "El Señor está contigo" y Ella acoge a Dios diciendo: "Hágase en mí según tu palabra".
En el Génesis, Eva culpa al ángel caído de su desobediencia al comer
el fruto prohibido. En el Evangelio, la obediencia de María hace posible
el fruto salvador de su vientre, Jesús.
En el Génesis, Dios pone a la serpiente "en enemistad" con la mujer y
su descendencia. En el Evangelio, María acepta su papel de madre de
aquel que vencerá a Satanás y "reinará… para siempre".
Todo esto puede parecer un cuento que solo sucede en la antigua
Palestina y en el cielo, pero Nuestra Señora de Guadalupe muestra cómo
sucede también en nuestro mundo.
Los símbolos de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe fueron
vistos como un repudio del falso culto en el México primitivo, y la
devoción a la imagen condujo a conversiones generalizadas.
En nuestros días, san Juan Pablo II prometió que, mediante la
"poderosa intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, el Evangelio
penetrará en el corazón de los hombres y mujeres de América e impregnará
sus culturas, transformándolas desde dentro".
3. Asociada a todas las naciones
En tercer lugar, Nuestra Señora de Guadalupe muestra que María se asocia con todas las naciones.
Juan Diego tuvo tres encuentros con la Santísima Virgen María. El 9
de diciembre, la vio de camino a Misa y ella lo envió al obispo para
pedirle que construyera un santuario. El 11 de diciembre, él le informó
que los obispos le pedían una señal, y ella le prometió una si volvía al
día siguiente.
El 12 de diciembre, Juan Diego
evitó la colina porque necesitaba cuidar de su tío enfermo, pero María
se le apareció de todos modos, curó a su tío y le dirigió a la cima de
una colina donde encontró rosas extranjeras floreciendo fuera de
temporada.
Las recogió en su manto, o tilma, y cuando se las llevó al obispo,
éste le reveló no solo las flores, sino la imagen milagrosa de su manto.
En estos encuentros, María habló en lengua azteca y se llamó a sí
misma madre de los habitantes de estas tierras y de todos los que van a
ella.
Ella nos dice lo mismo, pues es la nueva "Madre de todos los vivientes" que nos fue confiada por Jesús en la cruz.
4. Interacción con cada persona
En cuarto lugar, las interacciones de Nuestra Señora de Guadalupe con
Juan Diego revelan las interacciones de la Inmaculada María con cada
persona.
Cada acción que Nuestra Señora de Guadalupe realiza con Juan Diego, también la realiza con nosotros.
En primer lugar, define quién es Ella, la Inmaculada Concepción, el
modelo de humanidad liberada del pecado, diciendo: "Yo soy la perfecta y
siempre Virgen Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se
vive".
En segundo lugar, define quién es Juan Diego. "tú que eres mi
mensajero… en ti absolutamente se deposita la confianza" y le dio las
flores que le ayudaron a cumplir su cometido. También nos envía a
nosotros con su antigua instrucción de "Hagan todo lo que [Jesús] les
diga", y nos da las gracias para realizar el trabajo.
En tercer lugar, consuela a Juan Diego cuando está preocupado y le asegura que se preocupa por él personalmente.
"¿No estoy yo aquí, yo que soy tu madre?", pregunta y hace una
promesa muy maternal: "Y mucho de allí merecerás con que yo te retribuya
tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío".
Esas son las palabras que Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción nos dirige a cada uno de nosotros.
¿Alguna vez te has preguntado cómo Adán y Eva, que fueron creados literalmente inmaculados, pudieron equivocarse tanto... mientras que María, también concebida en forma inmaculada, nunca pecó?
Adán y Eva lo tenían todo: intelectos perfectamente claros, dominio sobre sus deseos y ninguna de las tentaciones complicadas con las que lidiamos hoy en día. Y, sin embargo... lo echaron todo a perder. ¿Por qué? Porque, aunque fueron creados sin pecado, no tenían garantizado permanecer así. Tenían que pasar una prueba (y la suspendieron).
Su pecado fue aún más terrible porque no tenían nuestras excusas habituales. No tenían el juicio nublado. No tenían apetitos desordenados. Solo una elección fría, clara y deliberada de desobedecer a Dios. Ay.
A diferencia de Adán y Eva, a María se le concedió algo más: el don de la perseverancia en la gracia. Desde el momento de su Concepción, Dios la preservó del pecado, pero (y esto es crucial) Ella seguía teniendo libre albedrío. Podría haber pecado, pero era tan impensable para Ella... tan contrario a su profundo amor por Dios, que nunca lo habría hecho.
Patrick Madrid ofrece una gran analogía: "Tienes libre albedrío, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez irías a tu casa un día y la incendiarías con tu familia dentro?". ¡Por supuesto que no! Claro, podrías hacerlo, pero los amas demasiado como para que eso se te pase por la cabeza. Así era el pecado para María... completamente impensable.
Patrick también menciona cómo Adán y Eva se comparan con los ángeles. La respuesta corta es que no se parecen. Los ángeles son espíritus puros, pensadores instantáneos que no necesitan aprender a través de la experiencia. Los humanos, por otro lado, tenemos cuerpo y alma, lo que significa que experimentamos el mundo de manera diferente. A diferencia de los ángeles, estamos hechos para crecer en conocimiento, amor y (con suerte) santidad con el tiempo.
Adán y Eva tuvieron que demostrar su fidelidad a Dios, y fracasaron. María, por otro lado, fue preservada especialmente por la gracia de Dios para que pudiera ser la Madre perfecta de Jesús. No se vio obligada a la santidad; simplemente amaba a Dios tan completamente que el pecado nunca fue una opción para Ella.
Renueva en nosotros el deseo de ser santos: que en nuestras palabras resplandezca la verdad, que nuestras obras sean un canto a la caridad, que en nuestro cuerpo y en nuestro corazón brillen la pureza y la castidad, que en nuestra vida se refleje el esplendor del Evangelio.
Eres toda belleza, María. En Ti se hizo carne la Palabra de Dios.
Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor: que no seamos sordos al grito de los pobres, que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos, que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes, que amemos y respetemos siempre la vida humana.
Eres toda belleza, María. En Ti vemos la alegría completa de la vida dichosa con Dios.
Haz que nunca perdamos el rumbo en este mundo: que la luz de la fe ilumine nuestra vida, que la fuerza consoladora de la esperanza dirija nuestros pasos, que el ardor entusiasta del amor inflame nuestro corazón, que nuestros ojos estén fijos en el Señor, fuente de la verdadera alegría.
Eres toda belleza, María. Escucha nuestra oración, atiende a nuestra súplica: que el amor misericordioso de Dios en Jesús nos seduzca, que la belleza divina nos salve, a nosotros, a nuestra ciudad y al mundo entero.
Por su papel único en el orden del universo, como espejo cristalino de las perfecciones divinas, la Virgen fue especialmente privilegiada, pues fue amada más de lo que Dios amó a todos los ángeles y hombres.
Según Santo Tomás de Aquino, el Padre ama a todas sus criaturas, pero no de la misma manera: algunas son amadas más que otras. Tal afirmación choca a los espíritus infectados por el miasma del igualitarismo que emana de los falsos ideales del mundo revolucionario.
Sin embargo, el Evangelio de San Mateo (cf. Mt 20,1-16) muestra cuán bueno es Dios con todos, dándoles "su justa paga" (Mt 20,4), pero también cómo, por su propia voluntad, favorece a unos más que a otros. En el relato, este hecho causa indignación entre los que se sienten agraviados por ganar lo que es suyo: "Los últimos sólo han trabajado una hora... y les has dado tanto como a nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor" (Mt 20,12). Pero el padre de familia replica: "Amigo mío, no te hago ninguna injusticia. ¿No contrataste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este último tanto como a ti. ¿O no se me permite hacer con mis posesiones lo que me plazca? ¿Me menosprecias por ser bueno?" (Mt 20, 13-15).
Pues bien, la criatura que recibió el mayor "salario" de la mano bondadosa de Dios fue la Virgen, privilegiada como ninguna otra al ser preservada del contagio de la mancha original y colmada de la plenitud de las gracias en su Inmaculada Concepción.
La Trinidad quiso aplicarle los méritos de la Pasión de Cristo de la manera más gloriosa, incluso antes de que se realizaran en el tiempo. En este sentido, la Virgen de las vírgenes resplandece como la mayor victoria de su Divino Hijo: ¡gracias a la santidad purísima de María, los hombres conocen el pleno poder redentor de su Preciosísima Sangre! Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción con gran clase, nobleza y distinción al definirlo de modo infalible.
En efecto, desde el casto seno de Santa Ana, Nuestra Señora poseía una insuperable belleza de alma, que agradaba a Dios más que el brillo sobrenatural de todos los Ángeles y Santos juntos. Y la gracia de que estaba llena su alma repercutía en su cuerpo.
¿Qué sería un suspiro de María? ¿O un gesto benévolo de su cabeza? ¿O un pequeño gesto suyo? Si un pobre pecador tuviera el don inconmensurable de verla, se arrepentiría inmediatamente de todas sus faltas, por graves que fueran. Y si un justo la encontrara, desearía cada vez más a Dios, anhelaría cada vez más la santidad. La Virgen recibió estos y otros muchos favores en su Inmaculada Concepción.
En este día en que conmemoramos la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, pidamos a Dios una nueva visión y una nueva capacidad de amar las maravillas que el Todopoderoso ha realizado en el Corazón de la Reina de todas las grandezas.
Por eso, una perfecta consideración del esplendor de Nuestra Señora implica la idea de que el demonio ha sido despedazado y humillado por Ella.
Esta victoria sobre Satanás se traduce con particular resplandor en la belleza celestial de la Inmaculada Concepción.
Adaptado del libro
¡María Santísima! El Paraíso de Dios revelado a los hombres
El próximo 8 de diciembre celebraremos uno de los cuatro dogmas marianos clave (la Inmaculada Concepción) relacionado con la Santa más importante, María. La mayoría de los católicos etiquetarían el 8 de diciembre como la Fiesta de la Inmaculada Concepción. En realidad, no es una fiesta. Es una solemnidad.
¿Cuál es la diferencia?
Los días festivos no son tan importantes como las solemnidades porque en la fe católica abrazamos la idea de jerarquía. Tenemos una jerarquía de verdades para delinear las doctrinas más importantes como dogmas e incluso tenemos una jerarquía de los Santos siendo María, San José y San Juan Bautista los más importantes.
María es la mayor santa católica. María, la Madre de Dios y Mediadora de la Gracia, ha sido venerada desde el principio del cristianismo. José, cabeza de la Sagrada Familia, es considerado un gran modelo para los padres, los cristianos y es el patrón de la Iglesia universal. Juan el Bautista, patrón del bautismo y de los corderos, fue el hombre elegido por Dios para preparar el camino al Mesías. Otros santos cuyos días se consideran solemnidades son San Pedro y San Pablo, apóstoles y padres fundadores de la Iglesia católica.
La definición de la palabra solemne es "formal y digno". Cuando algo o alguien es más importante es más digno de hacer de su condición digna una formalidad. De ahí que llamemos al 8 de diciembre Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Ese día se honra a la Santa más importante y a uno de los dogmas más importantes.
Mientras que el 12 de diciembre, la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe se considera lo suficientemente importante como para celebrarla como Fiesta, pero no alcanza el nivel de Solemnidad. Las historias sorprendentes de apariciones sobrenaturales de María son a veces aprobadas por la Iglesia (como Guadalupe) pero no forman parte de la doctrina esencial y de los dogmas del Depósito de la Fe. En la jerarquía de la doctrina, los días que rodean la Encarnación y los días que rodean el Misterio Pascual: sufrimiento, muerte, resurrección y ascensión de Nuestro Señor suelen ser Solemnidades. La mayor Solemnidad es el Domingo de Pascua y en segundo lugar La Natividad del Señor (Navidad). Son los dos únicos días santos que van precedidos de todo un tiempo penitencial de preparación: Cuaresma y Adviento.
La definición de día festivo es un día en el que se celebra una fiesta, especialmente una fiesta anual cristiana.
Nota: Todos los días de precepto son solemnidades, pero no todas las solemnidades son días de precepto...
Los siguientes días del calendario litúrgico se elevan al nivel de Solemnidad en función de la persona importante o el dogma más sagrado...
Dios es el Padre de las cosas creadas; María es la Madre de las cosas recreadas…
Dios es el Padre de la Constitución de todo, María es la Madre de la restitución de todo. Porque Dios engendró a aquel por quien fueron creadas todas las cosas; y María dio a luz a aquel por quien todas las cosas fueron salvadas….
"¡Oh bendita confianza! ¡Oh refugio seguro! La Madre de Dios es nuestra Madre".
Te lo prometimos en mayo: si durante el mes de María lográbamos ofrecer juntos 3 millones de decenas del rosario en nuestra aplicación Rosario, entonces…
…
convertiríamos todas esas oraciones en un majestuoso homenaje floral en
el lugar donde la Virgen se apareció hace exactamente 100 años: Fátima (Portugal).
Y lo logramos, ¡juntos!
Durante el mes de mayo rezamos 3.071.412 decenas.
Así que, ¡lo prometido es deuda!...
Con muchísima emoción, estamos a punto de viajar a Fátima para dejar tus oraciones a los pies de la Virgen María.
Nuestro
hermoso homenaje floral para nuestra Madre del Cielo será el primer
sábado del mes, el 6 de diciembre (justo el día en que María pidió esta
devoción hace 100 años, en ese mismo lugar).
La retransmisión, estará disponible especialmente para ti, a partir del 6 de diciembre, a las 9 PM (hora de Europa Central).
¿Cómo podemos estar espiritualmente preparados para el nacimiento de Jesús? Cuando estaba a punto de nacer, hace más de dos mil años, el mundo vivía su rutina normalmente, sin sospechar nada... Pero María, que lo llevaba en su vientre, esperaba con alegría el nacimiento del Mesías, anunciado por los profetas y esperado por Israel.
Han pasado muchos años, pero el mundo sigue indiferente a esta llegada de Dios entre nosotros. Por eso, María es quien mejor puede ayudarnos a esperarlo.
María, más que nadie, vivió este tiempo de espera del nacimiento de su Hijo... Por lo tanto, puede enseñarnos a alimentar en nuestro corazón la feliz espera de la llegada del Niño Jesús.
María pasó por muchas pruebas durante este período, pero nunca dejó de confiar en Dios y en sus planes... Por lo tanto, puede enseñarnos a poner toda nuestra esperanza en el Señor, incluso cuando enfrentamos las mayores dificultades y dolores.
María es completamente pura y tiene la mirada fija en el Cielo... Puede enseñarnos a no preocuparnos por lo superficial, sino a dirigir todas nuestras energías hacia la búsqueda de la santidad.
María vivió en silencio el misterio de Dios y supo ser fiel... Puede enseñarnos a pedir la gracia de la fidelidad y a dejar que Dios mismo sea nuestro sustento en este camino.
Durante este mes de Adviento, y mientras
estamos en la novena de Nuestra Señora de Fátima, pensé que podría ser
de provecho dar a conocer algo sobre la profunda tradición que tienen
los coptos en su devoción mariana.
Para los coptos, el tiempo de Adviento está impregnado -e incluso definido- por la devoción a María: lo llaman el mes de Kiahk, o "el mes mariano". Este tiempo está dedicado a Ella y de modo particular al misterio de su divina maternidad.
Etimológicamente, el término Kiahk
se deriva de "Ka-Ha-Ka", el toro sagrado, Apis, un dios egipcio que
representaba la fertilidad, o la generación de la vida. Otro símbolo que
luego fue "bautizado" en sentido cristiano, fue el culto de Osiris,
cuyos ritos se celebraban durante el solsticio de invierno: las semillas
de grano se mezclaban con arcilla humedecida y los celebrantes los
colocaban en un lugar oculto hasta que florecieran, representando a
Osiris que había pasado de la muerte a la vida. Actualmente, la práctica
de sembrar semillas de grano en un lugar húmedo durante el Adviento,
sigue siendo una tradición de los coptos. Y así, literalmente, las
semillas de grano de Osiris se convirtieron en semina Verbi, o sea, semillas del Logos.
La liturgia goza de características
particularmente marianas: por la noche, las iglesias coptas celebran
prolongadas vigilias para el canto de los tasbiha kiahkiyya, o
salmodia de Kiahk, que incluye siete himnos dedicados a la Virgen,
llamados "theotokia". Si nos remontamos hasta el siglo III, descubrimos
que las melodías de estos himnos fueron compuestas por un padre del
desierto, probablemente del monasterio de Scetis, y que las palabras
fueron escritas por San Atanasio.
De esta manera, los theotokia inspiran
varios efectos en los fieles: primero, el honor por su papel particular
en la redención, que resuena en el tono de júbilo que canta a la Theotokos,
término que muchos atribuyen al padre alejandrino, Orígenes (184-254).
En segundo lugar, y de una manera definidamente copta, fomenta un
espíritu muy vivo de acompañar a la Virgen en sus pruebas antes del
nacimiento de Cristo, en su silenciosa meditación del Verbo Encarnado,
en su activa espera del nacimiento de Cristo.
Los coptos llaman al ayuno del Adviento:
el "ayuno de la Virgen", según una tradición que sostiene que la misma
Virgen María habría ayunado durante el tiempo que precedió al nacimiento
de Cristo. Esta creencia, más bien popular, se remonta a un escritor
del siglo XIV, Ibn Siba, quien llama a María "Nuestra Señora, Madre de
la Luz". Según Siba, mientras la Santísima Virgen estaba en la mitad de
su séptimo mes de embarazo, habría sufrido reproches por el misterioso
embarazo, ya visible a todos. En respuesta a tales insultos y reproches,
cuenta que la Virgen habría ofrecido el sufrimiento de este doloroso
tiempo, con un mes y medio de ayuno. De esta manera, los coptos
conforman sus sentimientos a los de la Virgen y de una manera muy
concreta compadecen, se conmortifican, acompañándola en sus sufrimientos.
Igualmente interesante son las
contribuciones de la literatura copta, conservadas en manuscritos. El
himno más antiguo que nosotros conocemos, dedicado a la Virgen María es
el que llamamos Sub tuum praesidium, y se ha demostrado que es de origen copto. El primer testimonio del texto ha sido transmitido en griego y comienza, ὑπὸ τὴν εὐσπλαχνίαν (en el original, la palabra refleja literalmente un sentido mayor de misericordia que de protección).
El texto fue descubierto en papiro egipcio y se data en el tercer
siglo. El fragmento precioso (18 x 9, 4 cm, con 10 líneas de composición
y laceraciones en ambos lados) ha sido objeto de vastos estudios. Es
muy notable el claro consenso de que tanto el tropario como el título
mismo de la maternidad divina de María como Theotokos, son de
origen copto. El profundo significado teológico del texto consiste tanto
en su veneración de la Virgen como Madre de Dios cuanto en su función
de Mediadora; Ella es refugio de pecadores y liberadora de peligros.
La oración, cantada como tropario en los
ritos orientales, se difunde ahora en casi todos los ritos, tanto
orientales como occidentales y se encuentra en los antiguos lenguajes
litúrgicos de los ritos romano, copto, siríaco, armenio, etíope,
ambrosiano y bizantino. Tanto en el rito siríaco como en el rito romano,
el Liber Usualis prescribe su recitación después de las letanías Lauretanas. En el rito copto, la Iglesia ortodoxa omite la oración en su Horologion
(nombre que se le da al breviario oriental), habiéndolo sustituido por
otros textos, mientras que en el rito copto católico se ha conservado la
antigua oración.
Quizás el emblema más querido de nuestra
Señora en el antiguo Egipto, que aparece sea tanto en imágenes como en
la literatura, sea el de Maria lactans (en latín, "lactante"), o Maria galaktotrophousa (en griego "la que nutre con leche").
Este imagen fue una de las preferidas,
en parte, tal vez, porque correspondía con el concreto y dinámico
espíritu egipcio (que había ya venerado a la diosa Isislactans desde
el 700 a.C.) Las representaciones comenzaron a aparecer en los frescos
de los monasterios y en la literatura se la comenzó a invocar con este
nombres desde la antigüedad tardía, a medida que aumentaba la devoción
copta hacia María. Más tarde, a lo largo de los siglos V - VII, encuentra
un significado aún más pleno en el contexto del desarrollo doctrinal de
la Encarnación. Una erudita alemana, L. Langener, ha compilado un
catálogo de 200 páginas de todas las representaciones pictóricas de la galaktotrophousa copta; el equivalente con respecto a los textos, es un trabajo que queda aún por hacer.
Importantes Padres de la Iglesia de
Alejandría, como San Cirilo y San Atanasio, continuamente destacaron la
verdadera humanidad del Hijo, defendiendo la Encarnación e insistiendo
precisamente en la verdadera maternidad de María, la cual es inherente a
la imagen de María lactans. Los tonos apasionados en defensa
de la Encarnación y el papel materno de María, resuenan en una homilía
de San Atanasio escrita después del regreso de su segundo exilio en el
346. Hoy, esta homilía ha sobrevivido en su forma copta original en un
papiro conservado en la biblioteca de Turín. En defensa de la verdadera
maternidad de la Virgen, relata vívidamente el viaje de María y José a
Belén y desarrolla el vínculo entre la Encarnación y la Eucaristía.
Evoca a los Profetas que se unen para cantar alabanzas a la Virgen,
enérgicamente llama a los fieles a contemplar "la pureza que ha
florecido" y termina comparándola con los ángeles: "todos los ángeles y arcángeles tiemblan mientras sirven al que lleváis en vuestro seno, sin
atreverse a hablar en su presencia, mientras que habláis con El
líberamente. Si decimos grandes a los querubines que llevan el trono de
Dios (Sal 80, 1), sois incluso mayor que ellos, porque sostenéis a Dios
en tus manos, si llamamos a los serafines magníficos, sois más
magnífica, porque mientras los serafines cubren sus rostros con sus alas
(Isaías 6, 2), sin poder mirar directamente su gloria divina, no sólo
contempláis su rostro, sino que lo acariciáis y ofrecéis vuestra leche a
su santa boca”. La homilía de Atanasio contempla el misterio de la Encarnación a través de la luz de la Virgen Madre.
San Cirilo desarrolló el mismo tema de María lactans
en varias homilías, con el mismo fin de defender la realidad de la
Encarnación. En estos sugestivos textos, describe de un modo imaginario,
la relación humana entre Jesús y María: cómo se sentó en su regazo,
cómo su pequeña voz la llamó Madre, cómo Ella le enseñó a
caminar. Algunas de las versiones más antiguas de las homilías famosas,
se han conservado solamente en copto, mostrando que éste fue un tema
significativo para la cultura copta. En este sentido, se entiende más
claramente cómo la preparación espiritual para la Navidad de los coptos,
consistía en una contemplación de la Virgen María.
San Proclo de Ciro, obispo de
Constantinopla (434-446), quien defendió la doctrina de Theotokos contra
Nestorio, escribió homilías que también se han transmitido en sus
versiones coptas. Estas homilías han sido recientemente publicadas en
una edición crítica. Una de ellas, que sólo se conserva en fragmentos
coptos, alaba a María como "la parturienta y la Virgen nutricia". Virgen, porque no conocía varón, parturienta, porque estaba embarazada de nueve meses, y nutricia,
porque con sus propias manos Ella envolvió al Niño en pañales, lo
colocó en un pesebre, y lo alimentó con su propia leche. Aquí también
podemos encontrar el equivalente copto del latín Deipara, así como del
griego Theotokos, .
Damiano, patriarca de Alejandría (578-602), continuó dándole énfasis al título de Maria lactans,
defendiendo así la divinidad y la humanidad de Cristo. Aunque el texto
sólo se conserva en un manuscrito un poco dañado, sin embargo, todavía
es posible deducir la fecha, el contenido y el autor del texto. Se trata
de una homilía escrita en el mes de Kiahk que elogia a María como un "campo puro donde se encuentra la perla" y "adornado con toda virtud".
Después de invocar a Maria lactans, concluye con una apasionada defensa de la Encarnación.
Otro texto copto, cuyo autor todavía no
ha sido confirmado, desarrolla sólidamente temas mariológicos para
promover la doctrina ortodoxa. Describe su virginidad perpetua y otras
virtudes en términos propios del monaquismo copto, llamándola "la
primera monja" o "monástica". Hay otros autores, especialmente coptos,
que la colocan en un marco similar; por ejemplo San Atanasio la propone
como modelo de la vida ascética, al igual que Rufus de Shotep, a finales
del siglo VI. El autor anónimo utiliza imágenes del Antiguo Testamento
para ilustrar la maternidad divina de la Virgen, probada por su exención
de los dolores de parto. Termina la homilía aclamándola no sólo como
Madre de Dios, sino también como "cuidadora" de todos los que han de ser
salvados; nuestra expresión paralela de este concepto escatológico es "Madre de los vivientes". El análisis paleográfico, junto al examen
material de los códices, revela que esta homilía habría sido escrita
durante la segunda mitad del siglo VII, lo que corresponde al mismo
momento en que la Iglesia Copta estaba estableciendo la celebración de Kiahk en su liturgia; la homilía, entonces, se presenta como testimonio de esta tradición.
No es ahora el momento de mencionar
otros temas marianos abundantemente desarrollados en la cultura copta,
tales como la veneración de María como reina, su papel en la celebración
de la Natividad, la alegre llegada de la Sagrada Familia a Egipto, la
cual se recuerda más como fiesta que como dolor en el rito copto, viendo
en este evento al Sol de la salvación levantándose sobre la tierra
egipcia.
Si bien no es fácil concebir toda la
riqueza de la literatura copta tal como existía en una época, ya que
quizás el 90% de ella se haya perdido a causa de la destrucción de las
bibliotecas monásticas (¡Gracias a Dios que el Sub tuum se pudo rescatar!), sin embargo con estos pocos ejemplos ya podemos ver la fuerza con la cual la creencia en la Theotokos,
en la maternidad divina de María, había penetrado el suelo copto y ha
dejado sus frutos en la celebración anual de esta estación maternal de Khiak.