Del sitio Amigos de María Rivier:
¡Hola, Riviers!
Hay frases que parecen sencillas hasta que empiezas a preguntarte qué hay detrás de ellas.
Santa María Rivier no decía que el Rosario le hubiera ayudado un poco. Decía algo mucho más radical: "Todo lo he hecho a fuerza de rosarios."
Hay cosas que no se construyen de golpe. Una vida se va haciendo también en esos momentos pequeños en los que una persona se detiene, vuelve la mirada hacia Dios y sigue caminando.
María Rivier: fundó, acompañó, educó, sostuvo, salió al encuentro, abrió caminos. Pero detrás de todo aquello había una convicción profunda: la oración no era un paréntesis de su vida. Era el lugar desde el que la vida tomaba fuerza.
Por eso, este octubre no queremos proponerte simplemente que reces más Rosarios.
Queremos invitarte a detenerte delante de cada misterio de la vida de Jesús. A mirar. A escuchar. A dejarte tocar. A descubrir qué tiene que ver aquello que contemplas con lo que estás viviendo hoy.
El Rosario no consiste solo en repetir palabras. Es recorrer, de la mano de María, la vida de Jesús. Y recorrerla puede cambiar también nuestra manera de mirar nuestra propia vida.
Durante octubre tendremos 31 días para rezar el Rosario, con una propuesta especial de lunes a viernes. Cada día un misterio y una manera diferente de entrar en él:
PARA. MIRA. SIENTE. VIVE. COMPARTE.
Porque la oración no termina cuando terminamos de rezar. La oración es misión.
El Rosario es misionero: nos abre los ojos a las personas, a sus historias, a sus heridas y a sus esperanzas. Nos hace interceder por otros y nos mueve a acercar a Jesús allí donde estamos.
Por eso, este mes no te invitamos solo a rezar el Rosario.
Te invitamos a compartirlo.
A mandar un misterio a alguien.
A rezar por una persona concreta.
A invitar a alguien a rezarlo contigo.
A hacer que una oración que comienza en tus manos pueda llegar a la vida de otra persona.
Quizá ahí entendamos un poco mejor a María Rivier cuando decía: "Todo lo he hecho a fuerza de rosarios."
31 días. Un misterio cada día. Una oración que se recibe, se vive y se comparte.

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