Traducido del sitio Communauté de'l Emmanuel:
Sin duda, Dios ha llamado muchas veces a la puerta de mi corazón sin que yo me diera cuenta.
Pero una noche, cuando tenía 23 años, volvió a llamar e irrumpió en mi vida. Ese día, frente a la imagen de la Virgen de San Damián, de repente tuve la certeza absoluta en lo más profundo de mi ser de que esa mujer llamada María se encontraba en la habitación, la certeza de que existía y de que estaba a mi lado: sentí su presencia.
Ella me estaba diciendo con su lenguaje que realmente era ella y que habitaba en mi corazón y en todo mi ser. Así fue como María entró en mi vida. Ese fue el comienzo fulgurante de mi conversión.
Al día siguiente, me aprendí de memoria la larga oración del obispo de Asís que figura en el reverso de la imagen, una oración a Nuestra Señora de las Rosas que sigo recitando hasta el día de hoy: "Madre celestial, Reina de los Cielos, soberana del género humano, tú que has recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, dóciles a tu llamado, acudimos a tus pies…"
Testimonio de Nadia

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