Traducido del sitio A Moment with Mary:
La tradición nos cuenta que los apóstoles, dispersos por todo el mundo para predicar el Evangelio, se reunieron milagrosamente en Éfeso en torno a aquella que había presidido el nacimiento (Lumen Gentium, n. 69) y el desarrollo inicial de la Iglesia.
Inmediatamente después de la Sagrada Comunión, que la Virgen recibió de manos de San Pedro Apóstol, los santos ángeles llevaron a la Madre de Nuestro Salvador, en cuerpo y alma, al Cielo. A partir de ese momento, el triunfo y la gloria de María se hicieron eternos. La solemnidad de la Asunción, además de su santísima Dormición [es decir, en el sentido católico del término, el "momento" de su "paso" de la tierra directamente al Cielo sin pasar por la corrupción de la carne ni la separación de su precioso cuerpo de su alma pura, ya que Ella es la Inmaculada Concepción], celebra en realidad su reinado todopoderoso.
Al ascender directamente al Cielo a través de su santa Asunción, la Santísima Virgen María se convirtió en la Abogada y Patrona de todos los moribundos, disminuyendo y suavizando así el dolor y el sufrimiento que todos experimentaremos en nuestra muerte. Unidos a Nuestra Señora de la Buena Muerte, ¡invocamos su bondad maternal con aún mayor confianza en nuestra última hora!

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