Traducido del sitio Benin Web TV:
El cantante marfileño Kerozen dio un testimonio de fe y agradecimiento hacia la Virgen María durante una entrevista concedida a Actu People.
En una emotiva declaración que se volvió viral en las redes sociales, el artista de Costa de Marfil Kerozen recordó un episodio espiritual marcando de su vida. Se trata de un momento de oración dirigido a la Virgen María que, según él, cambió el rumbo de su carrera musical.
Lejos de cualquier postura dogmática, el cantante hace un llamado a respetar las creencias religiosas de cada uno, al tiempo que comparte un testimonio personal lleno de sinceridad y gratitud.
"Ni siquiera sabía recitar el 'Ave María'", confiesa Kerozen, cuyo nombre real es Yobo Constant Joël. En 2016, recién llegado de Suiza y en una situación financiera crítica, se dirigió a la iglesia de San Viatora, con su último billete de 5 000 francos CFA en el bolsillo. Ese día, decidió dirigirse directamente a"Mamá María", la Virgen venerada en la tradición católica, para pedirle que intercediera a favor de su nueva canción: Mi hora ha llegado.
De rodillas, con una vela encendida y la fe intacta a pesar de las burlas de algunos fieles presentes, el artista formuló una oración sencilla y directa, sin artificios. Unos días más tarde, la canción se convirtió en un éxito nacional, catapultando a Kerozen al estrellato.
"No soy católico, sino cristiano", insiste. Sin embargo, fue precisamente a la Virgen María a quien se dirigió, y hoy reconoce su papel en ese momento decisivo. Quiere decirlo alto y claro: "No he oído decir que la Mamá María actúa, lo he vivido."
Su relato no es un intento de evangelización, sino más bien un llamado a la tolerancia: "Debemos respetar las decisiones religiosas de cada uno". En un mundo donde las tensiones confesionales pueden intensificarse rápidamente, el mensaje de Kerozen resuena como un himno a la fe personal y a la libertad espiritual.
Este testimonio llega en un momento en que muchas celebridades africanas comienzan a asumir más abiertamente su espiritualidad, a veces a riesgo de recibir críticas.
Para Kerozen, la fe no es ni un eslogan ni un refugio pasajero, sino un ancla que lo salvó cuando tocó fondo.
Su historia inspira no solo por su sinceridad, sino también por la fuerza de su convicción. A través de sus palabras, el artista recuerda que, antes de los reflectores, los micrófonos y los fans, había un hombre en apuros, una oración y una canción que cambiaría su destino.

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