Del sitio Un Minuto con María:
"Carmelo" es una palabra hebrea. Se creía que venía de "Kerem", que significa jardín, viña, y de "el" que quiere decir Dios, de manera que "Carmelo" querría decir "el jardín de Dios". Pero, "Kerem" es un nombre común aplicado "por antonomasia", a esa montaña, precisamente por su fertilidad y la exhuberancia de su vegetación. Esas características hicieron así de ella "el jardín" por excelencia de Palestina. Si unimos a este hecho toda una serie de pasajes del Antiguo Testamento, donde se habla del Carmelo, nos percatamos que esta montaña, en la literatura, profética y poética de Israel, devino muy pronto el símbolo de la gracia: el Carmelo es el jardín de la belleza y de la fecundidad, de la gracia y bendiciones de Dios para su pueblo.
Lo que se dice de Tierra Santa en general, "tierra donde fluyen leche y miel" es dicho de manera privilegiada de esta parte de Tierra Santa que es el Monte Carmelo. Este aparece así como el corazón de la Tierra prometida, como lo más hermoso que existe en ella. Él es el símbolo de la gracia de Dios, bien común de toda la Tierra prometida. Y todo lo que sucede en la Antigua Alianza sería la imagen, el "modelo" de lo que se cumplirá en la Nueva Alianza, el nombre del Carmelo conservará en ésta la significación simbólica que tenía en la otra. Él representará siempre el jardín de las gracias de Dios.

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