martes, 21 de abril de 2026

María Santísima es el puente entre el cielo y la tierra

 

Adaptado del sitio Entreveu:

El papa León XIV concluyó su primera bendición pública con un "Ave María", invocando la fiesta de Nuestra Señora de Pompeya. Durante un viaje oficial, decidió visitar el santuario mariano de Nuestra Señora del Buen Consejo en el pueblo medieval de Genazzano, antes de detenerse a rezar ante la tumba del papa Francisco en la basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

Estos gestos son solo algunos ejemplos de una devoción mariana que impregna la fe católica a todos los niveles. Desde el sumo pontífice hasta los fieles más comunes, María, madre de Jesús, ocupa un lugar central en la piedad popular. E incluso más allá de los fieles practicantes, la expresión "rezar un Ave María" tiene una resonancia cultural que trasciende con creces los muros de las iglesias.

María es una mujer con cientos de títulos: según el Evangelio, es la madre de Cristo y, por lo tanto, en la fe cristiana, aquella que dio carne al Dios encarnado. El más antiguo de sus títulos —Madre de Dios (Theotokos)— fue proclamado tras largos debates teológicos en los primeros siglos del cristianismo. La Basílica de Santa María la Mayor, construida en el siglo V sobre una colina romana, es el santuario más antiguo dedicado a la Virgen invocada bajo este título.

Los títulos de María se dividen en tres grandes categorías: dogmas (como la Asunción, que se celebra el 15 de agosto), apariciones (como las de Lourdes, Fátima y Guadalupe) y los roles que le atribuyen los fieles —desde consejera hasta protectora, por ejemplo, "Estrella del Mar", invocada por los marineros. "Es como si hubiera una María para cada necesidad", explica Kayla Harris, directora de la Biblioteca Mariana de la Universidad de Dayton, en Ohio.

Las representaciones de la Virgen varían ampliamente según las culturas: puede ser negra, estar embarazada o ser anciana. En el arte, a menudo se la representa con el Niño Jesús, como en el icono de Genazzano, donde Cristo envuelve con sus brazos el cuello de su madre, una postura que atrae la mirada hacia él más que hacia Ella. De hecho, como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, María es venerada, pero no adorada, ya que la adoración solo le corresponde a Dios.

Entre lágrimas y esperanzas, la oración a María sigue siendo, para muchos, un puente entre la tierra y el cielo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario