Traducido del sitio Un Minuto con María:
El papa polaco San Juan Pablo II nunca ocultó la influencia de un gran santo francés en su profunda devoción mariana. Cuando era joven, mientras trabajaba en la fábrica de Solvay durante la Segunda Guerra Mundial, descubrió el papel de María al leer su Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María. Aunque desde su más tierna infancia Karol Wojtyla creció cerca de María, al ingresar en el seminario le pareció preferible tomar cierta distancia con Ella. Más tarde reconocería que temía que eso perjudicara la adoración debida a Cristo.
"Pero gracias a san Luis María Grignion de Montfort", escribe en 2004 en la Carta dirigida a los religiosos y religiosas de las familias montfortianas, "comprendí que la auténtica devoción a la Madre de Dios es verdaderamente cristocéntrica. La lectura del Tratado de la verdadera devoción marcó un punto de inflexión decisivo en mi vida. Digo 'punto de inflexión` aunque se trate de un largo camino interior que coincidió con mi preparación clandestina para el sacerdocio. Me di cuenta de algo fundamental. A partir de entonces, la devoción de mi infancia e incluso de mi adolescencia hacia la Madre de Cristo dio paso a una nueva actitud, una devoción que brotaba de lo más profundo de mi fe, como del corazón mismo de la realidad trinitaria y cristológica".
El lema Totus Tuus inscrito en su escudo papal se inspira directamente en la espiritualidad de san Luis María Grignion de Montfort. Así lo confirma en esa misma carta de 2004: "Estas dos palabras expresan la pertenencia total a Jesús a través de María: 'Tuus totus ego sum, et omnia mea tua sunt', escribe san Luis María, y traduce: 'Soy todo tuyo, y todo lo que tengo te pertenece, oh mi amable Jesús, por María, tu santa Madre' (Tratado de la verdadera devoción, n. 233). La doctrina de este santo ha ejercido una profunda influencia en mi devoción mariana y en mi propia vida".

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