Traducido del sitio Hozana:
Padre Pío permanecía constantemente unido a su Madre a través del rosario. Este "hilo invisible", decía, une nuestro corazón al de María.
La oración del rosario era el centro de su relación con el Cielo. Durante una de sus experiencias místicas, la Santísima Virgen reveló a Padre Pío: "Con esta arma vencerás". De hecho, no dejaba de rezar el rosario y animaba a todos sus hijos espirituales a hacer lo mismo diciéndoles: "Rezad el rosario y rezadlo siempre y tanto como podáis" y también: "Amad a vuestra Madre y haced que la amen. Rezad siempre el rosario".
El propio Padre Pío fue curado por la Virgen de Fátima, cuya estatua había recorrido las ciudades italianas, y daba testimonio de que "todas las gracias pasan por sus manos".
El santo de San Giovanni Rotondo repetía a menudo: "Ojalá tuviera una voz lo suficientemente fuerte como para decir a todos los pecadores del mundo que amen a María. Ella es el océano que hay que cruzar para llegar a Jesús".
El santo capuchino murió con el rosario en la mano como último testimonio para todos del poder infinito del rosario y de la oración del rosario. Hasta su último aliento repitió los dulces nombres de Jesús y María, sus dos únicos amores.

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