jueves, 18 de diciembre de 2025

Con la intersección de Sor Patrocinio y la Virgen del Olvido un bebé vivió

 


Del sitio Gaudium Press:

A los 17 años, Valeria se enfrentó a una de las noticias más impactantes de su vida, estaba embarazada. Pasaba por una situación familiar bien difícil, y no supo de su embarazo hasta varios meses después.

Al conocer la noticia, se sintió completamente derrumbada y acudió, en busca de orientación, a un centro abortivo.

Ahí, lejos de encontrar ayuda real, le mostraron una ecografía de un bebé que no era el suyo: “Era un bebé de pocas semanas, cuando yo ya estaba en el sexto mes”. Salió de aquel lugar aún más desesperada.

Pero entonces se encontró con Irene Barajas, de la asociación Rescatadores Juan Pablo II, quien se le acercó con palabras de consuelo. “Trató de calmarme, de darme paz… y lo logró”, recuerda Valeria. Entre ellas nació un vínculo inesperado, cuando descubrieron que ambas compartían una profunda devoción por la Virgen del Olvido y por sor Patrocinio, religiosa del siglo XIX conocida por su vida mística y su cercanía al sufrimiento de Cristo.

Irene propuso algo muy especial, peregrinar juntas al Monasterio de Guadalajara, donde descansan los restos de sor Patrocinio, para consagrar al bebé a la Virgen del Olvido. “Desde ese momento, todo cambió. Encontré la paz y la fuerza que necesitaba para seguir adelante”, afirma Valeria.

Los días difíciles no faltaron: en su penúltima ecografía realizada en el hospital público de Madrid, le dijeron sin rodeos que la única opción era abortar, aunque su embarazo estaba avanzado., le aseguraron que su hijo venía con malformaciones graves: “Lo mejor es que no nazca”, le dijeron. Pero Valeria ya no estaba sola. Con el apoyo de su abuela, de Irene y un equipo médico en otro hospital dispuesto a defender la vida, luchó por su hijo.

Me dijeron que no viviría ni cuatro segundos”, relata. Pero su pequeño, Juan Carlos, nació, fue bautizado y vivió cuatro días rodeado del amor de su madre, de su madrina y de los profesionales que lo cuidaron. “Sólo puedo dar gracias a Dios. Ahora sé quién me quiere y quién no. Mi hijo está bien, con su Madre y su Padre en el cielo”, dice Valeria con una fe renovada.

Con información de Mater Mundi

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